A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios celulares que causan cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Los medicamentos dirigidos funcionan de manera diferente a los medicamentos empleados en la quimioterapia convencional (lo que se describe en la sección “Quimioterapia”). Generalmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos.
Al igual que la quimioterapia, estos medicamentos son sistémicos, lo que significan que ellos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que sean potencialmente útiles contra el cáncer que se ha propagado a órganos distantes. Debido a que la quimioterapia convencional no ha sido eficaz en la mayoría de los pacientes con cáncer de hígado, los médicos han estado considerando más las terapias dirigidas.
Sorafenib
El sorafenib (Nexavar®) es un medicamento dirigido que funciona al bloquear ambos angiogénesis (crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en los tumores) y moléculas estimuladoras del crecimiento de las células cancerosas. Este medicamento ha mostrado desacelerar el progreso del cáncer de hígado avanzado y a ayudar a algunos pacientes con esta enfermedad avanzada a vivir por más tiempo (por un promedio de alrededor de 3 meses). Los investigadores también están estudiando su uso más temprano en el curso de la enfermedad, a menudo en combinación con otros tipos de tratamiento. No se ha estudiado mucho su uso en personas que ya presentan una función hepática deficiente, por lo que aún no está claro si es seguro para estas personas.
El sorafenib se toma dos veces al día como tableta. Los efectos secundarios más comunes vistos con este medicamento incluyen cansancio, irritaciones de la piel, falta de apetito, diarrea, presión arterial alta y enrojecimiento, dolor, inflamación o ampollas en las palmas de las manos o en las plantas de los pies.
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