A menudo, la queratosis actínica se trata debido a su potencial de convertirse en cáncer de células escamosas. No obstante, debido a que este riesgo es bajo, los tratamientos están generalmente dirigidos a evitar las cicatrices u otras marcas que desfiguran tanto como sea posible.
La queratosis actínica se trata comúnmente mediante criocirugía o con fluorouracilo (5-FU) tópico. Estos tratamientos destruyen el área afectada de la epidermis, que es la capa más externa de la piel. Los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos, que pueden servir como transporte para las células cancerosas a todo el cuerpo, no están presentes en esta capa, así que el simplemente destruir las partes afectadas de la epidermis usualmente cura la queratosis actínica.
Otras cremas tópicas, tal como imiquimod o diclofenac, u otros tratamientos localizados (escisión por afeitado, electrodesecación y curetaje, terapia fotodinámica) también se usan algunas veces.
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