Cáncer de células basales y cáncer de células escamosas
Los cánceres de células basales y de células escamosas se encuentran con más frecuencia en las áreas que han sido expuestas a mucha luz solar, tal como el cuello, la cabeza, los brazos, aunque se pueden presentar en cualquier parte del cuerpo. Preste atención a nuevos crecimientos, manchas, protuberancias, al igual que manchas o llagas que no se curan después de dos a tres meses.
A menudo, los carcinomas de células basales aparecen como áreas planas, firmes y claras, o áreas pequeñas en relieve de color rosado o como áreas enrojecidas, translúcidas, brillantes y cerosas que pueden sangrar después de una lesión menor. Pueden tener uno o más vasos sanguíneos anormales, un área hundida en el centro y/o mostrar áreas de color azul, café o negro. Los carcinomas basales grandes pueden tener áreas con secreciones o con costras.
Los carcinomas de células escamosas pueden aparecer como protuberancias crecientes, a menudo de superficie áspera, escamosa o con costra. También pueden lucir como manchas planas rojizas en la piel que crecen lentamente.
Estos dos tipos de cáncer de piel pueden presentarse como un área plana que sólo muestra leves cambios comparados con la piel normal.
La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, es una afección de la piel que algunas veces es precancerosa y que es causada por exposición excesiva al sol. Por lo general, las queratosis actínicas son pequeñas manchas ásperas (miden menos de medio centímetro o 1/4 de pulgada de ancho) que pueden ser de color rosado rojizo o del color de la piel. Suelen desarrollarse en la cara, las orejas, el dorso de las manos y los brazos de las personas de edad mediana o mayores que tienen la piel blanca, aunque también pueden aparecer en personas más jóvenes o en otras áreas de la piel expuestas al sol. Generalmente, las personas con una queratosis actínica desarrollan muchas más. Algunas pueden crecer hasta convertirse en cánceres de células escamosas, pero otras pueden permanecer igual o incluso desaparecer por sí solas. Estas áreas pueden tornarse cancerosas y deben ser observadas por un médico, quien puede ayudar a determinar si deben recibir tratamiento.
Lunares y melanomas
Lunares normales
Usualmente, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente, los lunares miden menos de 6 milímetros (aproximadamente 1/4 de pulgada) de ancho (aproximadamente el ancho de una goma de lápiz). Un lunar puede estar presente al momento de nacer o bien puede aparecer durante la infancia o la juventud. Un médico debe examinar los lunares nuevos que aparecen más tarde en la vida de una persona.
Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. Eventualmente, algunos lunares pueden desaparecer.
La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos, pero es importante reconocer los cambios en un lunar (como su tamaño, forma o color), lo cual puede que sugiera que un melanoma se esté desarrollando.
Señales posibles de melanoma
La señal más importante para el melanoma es algún lunar nuevo en la piel o uno existente que haya cambiado en tamaño, forma o color. Otra señal importante es algún lunar que luzca distinto a los otros en su piel (conocido como el signo del patito feo). Si presenta cualquiera de estas señales, acuda a su médico para una revisión de la piel.
La regla ABCD es otro método para identificar las señales habituales del melanoma. Permanezca alerta y notifique a su médico si observa lunares que tengan cualquiera de las siguientes características:
- A de Asimetría: la mitad del lunar o marca de nacimiento no corresponde a la otra mitad.
- B de Borde: los bordes son desiguales, irregulares, borrosos o dentados.
- C de Color: el color no es uniforme y pudiera incluir sombras color marrón o negras, o algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
- D de Diámetro: el lunar mide más de medio centímetro de ancho (alrededor de ¼ de pulgada o aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz), aunque los melanomas algunas veces pueden ser más pequeños que esto.
Algunos melanomas no se rigen con las guías arriba descritas, por lo que es importante que informe a su médico sobre cualquier cambio en su piel, nuevas lesiones o crecimientos que observe como algo distinto al resto de su piel.
Otras señales de advertencia son:
- Una llaga que no cicatriza.
- Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante.
- Enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde.
- Cambio en la sensación (comezón, sensibilidad o dolor).
- Cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo).
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