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Cáncer de riñón en adulto (carcinoma de células renales)

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de riñón?

Señales y síntomas del cáncer de riñón

Desafortunadamente, los cánceres de riñón en etapas iniciales por lo general no causan ninguna señal o síntoma, pero los tumores mayores sí pudieran presentarlos. Entre algunos de los posibles signos y síntomas del cáncer de riñón se incluye:

  • Sangre en la orina (hematuria).
  • Dolor en un lado de la espalda baja (no causado por una lesión).
  • Una masa o protuberancia en el costado o espalda baja.
  • Fatiga (cansancio).
  • Pérdida de peso sin hacer dieta.
  • Fiebre que no es causada por alguna infección y que no desaparece después de unas semanas.
  • Inflamación de los tobillos y piernas (edema).

Estos síntomas pudieran ser causados por el cáncer pero más a menudo se deben a otras enfermedades benignas. Por ejemplo, la presencia de sangre en la orina puede ser un signo del cáncer de riñón, la vejiga o la próstata, pero con más frecuencia se debe a una infección de la vejiga o a cálculos renales. De cualquier forma, si presenta cualquiera de estos síntomas, deberá consultar a su médico para que, de ser necesario, la causa pueda ser evaluada y tratada.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de riñón, su médico requerirá realizar un historial médico completo para analizar los factores de riesgo y los síntomas. Un examen físico podría proveer información sobre los signos del cáncer de riñón y otros problemas de salud. Por ejemplo, el médico pudiera palpar una masa anormal mientras examina su abdomen.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de riñón, probablemente se realizarán más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir estudios por imágenes y/o pruebas de laboratorio.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Se pueden hacer por un número de razones, como un auxiliar para determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y si el tratamiento ha sido eficaz.

Contrario a la mayoría de los otros tipos de cáncer, los médicos a menudo pueden diagnosticar con bastante seguridad el cáncer de riñón sin una biopsia (extirpación de una muestra del tumor para examinarlo bajo un microscopio). A menudo, los estudios por imágenes pueden ofrecer a los médicos la certeza de que una masa en el riñón es o no cancerosa. En algunos pacientes, sin embargo, una biopsia puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico.

Las tomografías computarizadas (CT), las imágenes por resonancia magnética (MRI), los pielogramas intravenosos y las ecografías pueden ser muy útiles en el diagnóstico de la mayoría de los tumores en el riñón, aunque los pacientes rara vez necesitan todas estas pruebas. Otras pruebas descritas en este documento, tales como las radiografías del tórax y las gammagrafías óseas, son utilizadas con mayor frecuencia para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado hacia a otras partes del cuerpo (metástasis).

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT o CAT) es una radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de capturar una imagen, como en la radiografía común, la tomografía computarizada captura muchas imágenes al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se estudia.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas (medio y un litro) de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa (IV) mediante la cual se inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste intravenoso). Esto ayuda a delinear mejor estructuras en el cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento (una sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

El contraste de la CT puede causar daño a los riñones. Esto ocurre con más frecuencia en pacientes cuyos riñones no están funcionando bien en primer lugar. Debido a esto, se verifica la función renal con un análisis de sangre antes de administrar el contraste IV.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante la prueba, la mesa se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de aro que rodea la mesa por completo. Es posible que tenga una cierta sensación de confinamiento (sensación de estar atrapado) dentro del anillo en el que permanece mientras se captan las imágenes.

La tomografía computarizada es una de las pruebas más eficaces para detectar y observar un tumor dentro de su riñón. También es útil para determinar si un cáncer se ha propagado o no a órganos y tejidos más allá del riñón. La tomografía computarizada proveerá información precisa sobre el tamaño, la forma y la posición de un tumor, y puede ayudar a detectar ganglios linfáticos inflamados que pudieran contener cáncer.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. A menudo se inyecta un material de contraste, llamado gadolinio, en una vena para mostrar mejor los detalles.

Las MRI son un poco más incomodas que las CT. En primer lugar, demoran más tiempo, generalmente, hasta una hora. Segundo, se debe permanecer recostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas y abiertas de MRI pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, de ser el caso. Las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido que muchas personas encuentran molestos. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.

El estudio por MRI se usa con menos frecuencia que la CT en personas con cáncer de riñón. Se pueden realizar en casos donde la CT no es práctica, por ejemplo si la persona es alérgica al tinte de contraste de la CT. Los estudios por MRI también se pueden hacer si existe una probabilidad de que el cáncer se ha desarrollado hacia los vasos sanguíneos en el abdomen (como la vena cava inferior), ya que proveen una mejor imagen de los vasos sanguíneos en comparación con las CT. Por último, se pueden usar para detectar posible propagación del cáncer al cerebro o la médula espinal si una persona presenta síntomas que sugieren que éste pudiera ser el caso.

Ecografía (ultrasonido, sonograma, ultrasonografía)

El ultrasonido usa ondas sonoras para formar imágenes de los órganos internos. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento llamado transductor, semejante a un micrófono, sobre la piel cercana al riñón. Emite ondas de sonido y recoge los ecos que rebotan en los tejidos del riñón. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.

Una ecografía puede ayudar a determinar si una masa en el riñón es sólida o está llena de líquido. Los patrones de ecos que producen la mayoría de los tumores del riñón lucen diferentes de los que produce el tejido normal del riñón. Los patrones de eco diferentes también pueden distinguir entre algunos tipos de tumores benignos del riñón y los tumores malignos. Si se necesita una biopsia del riñón, este estudio se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia la masa con el fin de obtener una muestra.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de radioactividad usada es muy baja. Debido a que los cánceres utilizan glucosa (azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Un escáner puede identificar los depósitos radiactivos y generar una imagen de las áreas en el cuerpo con dicha radiactividad. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre su cuerpo.

Esta prueba puede ser útil para detectar depósitos pequeños de células cancerosas y puede ayudar a ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos al riñón. La tomografía por emisión de positrones también puede ser útil si su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero sin saber adónde. La PET puede ser utilizada en vez de un conjunto de varias sesiones de radiografías, ya que ésta examina todo el cuerpo.

Algunas máquinas especiales pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al radiólogo comparar entre regiones de mayor radiactividad (lo cual sugiere un área con cáncer) mediante la imagen PET comparada con la CT. Los estudios por PET y por PET/CT no forman parte del trabajo estándar realizado con los cánceres de riñón.

Pielograma intravenoso

El pielograma intravenoso consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena. Este colorante es eliminado del torrente sanguíneo por los riñones y luego pasa a los uréteres y a la vejiga. Un pielograma intravenoso puede ser útil para encontrar anomalías de la pelvis renal y el uréter, por ejemplo cáncer, aunque no es necesario si ya se ha hecho una CT o una MRI.

Angiografía

Al igual que en el pielograma intravenoso, este tipo de radiografía usa un agente de contraste. Por lo general, se conecta un catéter desde la arteria grande en su pierna hasta una arteria que conduce a su riñón (arteria renal). Luego, la sustancia de contraste se inyecta a la arteria para identificar y trazar un mapa de los vasos sanguíneos que suplen sangre al tumor del riñón. En algunos pacientes, esto puede ayudar en la planificación de la cirugía. La angiografía también puede ayudar a diagnosticar cánceres renales, ya que los vasos sanguíneos usualmente presentan una apariencia especial con esta prueba. La angiografía se puede hacer como parte de la CT o la MRI, en lugar de un estudio por separado. Esto reduce la cantidad de tinte de contraste que se usa, lo que resulta favorable ya que el tinte puede afectar más la función renal si se administra a personas cuyos riñones no funcionan tan bien como deberían.

Radiografía de tórax

Si el cáncer de riñón se ha diagnosticado (o se sospecha) se pudiera realizar una radiografía simple del tórax para buscar cáncer propagado hacia los pulmones. La propagación a los pulmones no es probable salvo que la enfermedad se encuentre en etapa muy avanzada. Esta radiografía se puede realizar en un centro de atención para pacientes ambulatorios. Si los resultados son normales, probablemente no haya cáncer en los pulmones. Los pulmones son un lugar común al que el cáncer de riñón se propaga. Si su médico cree que existe una probabilidad de que el cáncer de riñón se haya propagado a los pulmones, puede que se le haga una tomografía computarizada en lugar de una radiografía común en la región del tórax.

Gammagrafía ósea

Este procedimiento puede ayudar a mostrar si el cáncer ha hecho metástasis (propagación) en los huesos. Para la primera prueba, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en la vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en áreas de hueso afectado por todo el esqueleto en varias horas. Después hay que permanecer recostado en una camilla por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen del esqueleto.

Las regiones de cambios activos en los huesos aparecen como "puntos radiactivos" en el esqueleto, esto significa que estas áreas atraen la radiactividad. Estas áreas podrían indicar la presencia de cáncer propagado, pero la artritis u otras afecciones de los huesos también pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas condiciones, su equipo de atención contra el cáncer puede usar otros estudios por imágenes tales como radiografías simples o MRI para obtener una mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una biopsia para obtener muestras de los huesos.

Las gammagrafías óseas se hacen principalmente cuando existe una razón para pensar que el cáncer se pudo haber propagado a los huesos (como cuando una persona tiene dolor de huesos o presenta un análisis de sangre que muestran un aumento en el nivel de calcio). Por lo general, las tomografías por emisión de positrones (PET) también muestran la propagación del cáncer a los huesos, por lo que es posible que no se requiera hacer una gammagrafía ósea si ya se realizó una PET.

Pruebas de laboratorio

Las pruebas de laboratorio usualmente no se usan para diagnosticar el cáncer de riñón, pero algunas veces pueden dar el primer indicio de que puede haber un problema con los riñones. También se hacen para obtener una idea del estado general de salud de la persona y para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado a otras áreas. Las pruebas de laboratorio pueden ayudar a indicar si una persona es lo suficientemente saludable como para someterse a una operación.

Análisis de orina

Algunas veces, el análisis de orina forma parte de un examen físico completo, pero puede no ser realizada como parte de un examen físico de rutina. Es probable que sea una de las primeras pruebas a realizarse si el cáncer de riñón es una posibilidad.

Las pruebas microscópicas y químicas se hacen en la orina para ver las pequeñas cantidades de sangre y otras sustancias que no se puedan ver a simple vista. Alrededor de la mitad de todos los pacientes con cáncer de células renales tendrá sangre en la orina. Algunas veces, un examen microscópico especial de las muestras de orina (llamado citología de la orina) mostrará células cancerosas en la orina.

Recuento sanguíneo completo

El recuento sanguíneo completo (complete blood count, CBC) es una prueba que mide las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Por lo general no es normal que personas con cáncer de células renales se sometan a esta prueba. La anemia (escasez de glóbulos rojos) es muy común. Con menos frecuencia, una persona puede que tenga muchos glóbulos rojos (policitemia) debido a que el cáncer de riñón hace que una hormona (eritropoyetina) estimule a la médula ósea a producir más glóbulos rojos. Además, los recuentos sanguíneos son importantes para asegurarse que una persona está lo suficientemente saludable como para someterse a una cirugía.

Pruebas químicas de la sangre

Las pruebas químicas de la sangre usualmente se hacen en las personas que pueden padecer de cáncer de riñón, ya que la enfermedad puede afectar los niveles de ciertos químicos en la sangre. Por ejemplo, a veces se encuentran altos niveles de enzimas hepáticas, aunque las razones para esto se desconocen. Los niveles elevados de calcio en la sangre pueden indicar que el cáncer se ha propagado a los huesos, y por lo tanto, puede hacer que el médico indique hacerse una gammagrafía ósea.

Biopsia por aspiración con aguja fina y biopsia por punción con aguja gruesa

Por lo general, no se utilizan biopsias para diagnosticar tumores del riñón. Los estudios por imágenes generalmente proveen información suficiente para que el cirujano decida si se necesita o no una operación. Sin embargo, se usa una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA) o una biopsia por punción con aguja gruesa para obtener una pequeña muestra de células de un área sospechosa si los resultados de los estudios por imágenes no son suficientemente concluyentes para justificar la extirpación de un riñón. Además se realiza para confirmar el diagnóstico de cáncer si la salud de la persona es muy desfavorable como para someterse a cirugía y otros tratamientos locales (por ejemplo, ablación por radiofrecuencia, embolización arterial o crioterapia).

La biopsia por aspiración con aguja fina y la biopsia por punción con aguja gruesa son dos tipos de biopsias de riñón percutáneas (significa que se coloca una aguja a través de la piel para tomar una muestra de tejido o de algunos órganos internos).

Para cualquier tipo de biopsia percutánea, la piel en la que se inserta la aguja se adormecerá con anestesia local. El médico dirige una aguja hueca hacia el área mientras observa sus riñones con una ecografía o una tomografía computarizada (CT). A diferencia de la ecografía, la CT no proporciona una imagen continua, de manera que la aguja se introduce en dirección a la masa, se toma una CT, y la aguja se guía tomando como referencia la imagen. Esto se repite varias veces hasta que la aguja esté dentro de la masa.

Para una aspiración con aguja fina (FNA), se aspira o succiona una pequeña muestra del área con una jeringa. Para esta biopsia, se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas rutinarias. La aguja que se usa en la biopsia por punción con aguja gruesa es más grande que la que se usa en la FNA. Se extrae una pequeña muestra cilíndrica de tejido (aproximadamente de 1/16 a 1/8 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de largo). Cualquier tipo de muestra se observa con un microscopio para determinar si hay células cancerosas.

En los casos en que los médicos crean que el cáncer de riñón pudiera haberse propagado a otras localizaciones, puede que tomen una muestra de la localización metastásica y no del riñón.

Grado de Fuhrman

El grado de Fuhrman se determina al observar las células cancerosas del riñón (tomadas durante una biopsia o durante la cirugía) con un microscopio. Se usa por muchos médicos para describir cuán agresivo probablemente sea el cáncer. El grado se basa en qué tanto se parecen los núcleos (parte de una célula donde se almacena el ADN) de las células cancerosas a los núcleos de las células normales.

Generalmente se asigna un grado en una escala del 1 al 4 a los cánceres de células renales. Los núcleos de las células del cáncer de células renales grado 1 se asemejan mucho a los núcleos de las células normales del riñón. Por lo general estos cánceres crecen y se propagan lentamente y tienden a tener un buen pronóstico. En el otro extremo, los núcleos de las células cancerosas renales grado 4 lucen bastante diferente de los núcleos de las células normales del riñón y tienen un peor pronóstico.

Si bien el tipo de célula y el grado algunas veces son útiles para predecir un pronóstico, la etapa (estadio) del cáncer es por mucho el mejor factor de predicción de supervivencia. La etapa describe el tamaño del cáncer y qué tan distante se ha propagado fuera del riñón (la clasificación por etapas se explica en la sección “¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de riñón?").


Fecha de última actualización: 05/04/2011
Fecha de último cambio o revisión: 01/24/2012

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