Comprensión de los cambios genéticos en el cáncer de vejiga
Durante las últimas décadas, los científicos han realizado grandes avances en el conocimiento de las diferencias entre las células normales y las cancerosas. También están investigando la forma en que estas diferencias hacen que las células cancerosas crezcan demasiado y se propaguen a otras partes del cuerpo. Se han encontrado varios cambios en el ADN (material genético) de los cánceres de vejiga. Estos hallazgos han ayudado a comprender mejor la enfermedad. Actualmente, los investigadores tratan de determinar si las pruebas para identificar estos cambios en el ADN pueden ayudar predecir el pronóstico de los pacientes con cáncer de vejiga (lo que pudiera afectar el tratamiento) o si son útiles en la detección de los cánceres de vejiga que recurren (regresan) después del tratamiento.
Pruebas urinarias para detectar cáncer de vejiga
Existen varias pruebas más recientes para detectar sustancias en la orina que pudieran indicar que una persona tiene cáncer de vejiga. Estas pruebas se usan principalmente para ayudar a diagnosticar cáncer de vejiga o para detectar recurrencia en personas que ya han sido tratadas. Actualmente, los investigadores analizan si estas pruebas pudieran ser útiles más temprano para detectar cáncer de vejiga en personas sin síntomas (lea la sección “¿Se puede encontrar temprano el cáncer de vejiga?”.
Una nueva prueba determina si la orina contiene una sustancia llamada telomerasa. La telomerasa es una enzima que a menudo se encuentra en las células cancerosas. Los resultados preliminares de esta prueba han sido alentadores, y actualmente se realizan más estudios sobre esta prueba.
Reducción del riesgo de recurrencia del cáncer de vejiga
Una preocupación mayor en personas que han tenido un cáncer de vejiga consiste en que están en riesgo de padecer un nuevo cáncer en la vejiga o en otras partes del tracto urinario (incluyendo el revestimiento de los riñones, los uréteres y la uretra).
Actualmente, los estudios están analizando si ciertas vitaminas (como la vitamina E), minerales (como el selenio), complementos dietéticos (como el extracto de té verde y extracto de retoños de brócoli), medicamentos de quimioterapia, u otros medicamentos pueden reducir el riesgo de un segundo cáncer de vejiga. Además, los investigadores analizan si las vacunas pueden reforzar el sistema inmunológico del cuerpo y ayudar a reducir el riesgo de un segundo cáncer.
Tratamiento del cáncer de vejiga
Actualmente se estudia el uso de varios tipos de tratamientos más nuevos contra el cáncer de vejiga.
Terapia fotodinámica
La terapia fotodinámica (photodynamic therapy, PDT) es un tratamiento más nuevo que puede ser útil en tratar los cánceres de vejiga en etapas iniciales. Su utilidad aún está bajo investigación.
Para este tratamiento, se inyecta un medicamento especial sensible a la luz en la sangre y se deja acumular en las células tumorales por algunos días. Luego un tipo especial de rayo láser se enfoca en el revestimiento interno de la vejiga a través del cistoscopio. La luz cambia el medicamento en las células cancerosas en una nueva sustancia química que puede destruirlas.
La ventaja de la terapia fotodinámica es que puede destruir células cancerosas con muy poco daño a las células normales adyacentes. Una desventaja es que la sustancia química tiene que activarse mediante la luz, y por eso, sólo se pueden tratar de esta manera cánceres localizados cerca de la superficie del revestimiento de la vejiga. La luz no puede alcanzar los cánceres que han crecido más profundamente en la pared de la vejiga o se han propagado a otros órganos.
El efecto secundario principal de la PDT es una sensibilidad intensa a la luz solar que puede durar por varias semanas después de la terapia. Incuso pequeñas cantidades de luz solar pueden causar quemaduras graves en un corto periodo de tiempo. Por lo tanto, resulta muy importante tomar precauciones mientras se recibe este tratamiento.
Terapias dirigidas
A medida que los investigadores aprenden más sobre algunos de los cambios en las células de la vejiga que causan que se transformen en cancerosas, ellos han comenzado a desarrollar medicamentos para combatir estos cambios. Estos nuevos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Suelen originar diferentes efectos secundarios y menos graves.
Muchos de los medicamentos dirigidos ya están siendo utilizados para tratar otros tipos de cáncer. Actualmente, también se estudia el uso de algunos de estos medicamentos contra el cáncer de vejiga, incluyendo sunitinib (Sutent®), lapatinib (Tykerb®), erlotinib (Tarceva®), trastuzumab (Herceptin®) y gefitinib (Iressa®).
Otros medicamentos actúan contra los vasos sanguíneos que permiten que los tumores crezcan. Estos medicamentos se conocen como medicamentos antiangiogenesis. Algunos de estos incluyen el bevacizumab (Avastin®) y el sorafenib (Nexavar®), los cuales ya se están usando para tratar algunos otros tipos de cáncer. Actualmente, se estudia el uso de estos medicamentos contra el cáncer de vejiga, usualmente combinado con quimioterapia.
Terapia genética
La terapia genética (agregar o cambiar los genes actuales del interior de las células cancerosas u otras células en el cuerpo) es otro nuevo médico que se está probando para el cáncer de vejiga. Uno de estos métodos usa virus especiales que han sido modificados en el laboratorio. El virus modificado es inyectado en la vejiga e infecta a las células cancerosas. Cuando esta infección ocurre, el virus inyecta un gen en las células para el GM-CSF, una hormona del sistema inmunológico (citocina) que puede ayudar a activar las células del sistema inmunológico para que ataquen el cáncer. Este y otros métodos de terapia genética aún están en sus etapas iniciales de desarrollo.
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