En años recientes, se han desarrollado nuevos medicamentos que se dirigen a partes específicas de las células cancerosas. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Generalmente originan diferentes efectos secundarios y suelen ser menos severos. Algunos de estos medicamentos pueden ser útiles en ciertos casos de leucemia infantil.
Por ejemplo, los medicamentos como imatinib (Gleevec) y dasatinib (Sprycel) atacan específicamente las células que tienen el cromosoma Filadelfia (un cromosoma 22 corto que resulta de una translocación con el cromosoma 9). Una pequeña porción de niños con ALL tiene células leucémicas con este cromosoma anormal. Ahora se están haciendo estudios para determinar si estos medicamentos se pueden combinar con la quimioterapia para obtener mejores resultados. Los resultados preliminares de esos estudios han sido prometedores.
Estos medicamentos se toman diariamente en forma de pastillas. Los efectos secundarios posibles incluyen diarrea, náuseas, dolores musculares, cansancio y erupciones en la piel, los cuales son habitualmente leves. Un efecto secundario común es la inflamación alrededor de los ojos, en las manos o en los pies. Algunos estudios sugieren que la acumulación de líquidos puede deberse al efecto de los medicamentos en el corazón. Otros efectos secundarios posibles incluyen una cuenta más baja de glóbulos rojos y de plaquetas al inicio del tratamiento.
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