La cirugía tiene una función muy limitada en el tratamiento de leucemia linfocítica crónica (CLL). Debido a que las células de la CLL se propagan extensamente en toda la médula ósea y en muchos órganos, la cirugía no puede curar este tipo de cáncer. En pocas ocasiones, este procedimiento desempeña algún papel, ni siquiera en el diagnóstico de la CLL que con frecuencia se puede hacer con una muestra de sangre. Algunas veces es necesario realizar una cirugía menor para extirpar un ganglio linfático con el fin de auxiliar en el diagnóstico o en la clasificación de la etapa del cáncer.
Esplenectomía
En pocos casos, se extirpa el bazo (esplenectomía). No se espera que esto cure la leucemia, pero puede ayudar a mejorar algunos de los síntomas. Algunas veces, el bazo aumenta tanto de tamaño que puede comprimir los órganos adyacentes y causar síntomas. Si la radiación o la quimioterapia no ayuda a reducir el tamaño del bazo y a reducir los síntomas, la esplenectomía puede ser una opción.
Este procedimiento también puede mejorar la cuenta de células sanguíneas y reducir la necesidad de transfusiones de productos sanguíneos. Una de las funciones normales del bazo es eliminar las células sanguíneas viejas del torrente sanguíneo. Si la leucemia u otra enfermedad causa que el bazo aumente mucho de tamaño, puede volverse demasiado activo para eliminar las células sanguíneas y ocasionar una escasez de glóbulos rojos o plaquetas. La extirpación del bazo puede ayudar a evitar esto. La esplenectomía se usa con más frecuencia para la leucemia de células peludas que para la CLL regular.
La mayoría de las personas no tienen problemas viviendo sin el bazo. El riesgo de ciertas infecciones bacterianas aumenta, razón por la cual los médicos recomiendan ciertas vacunas para las personas que se han sometido a una esplenectomía.
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