Propagación de las células cancerosas
Para que las células cancerosas se propaguen a nuevas partes del cuerpo, éstas tienen que pasar por varios cambios. Tienen que poder desprenderse del tumor original e ingresar en el torrente sanguíneo o sistema linfático, el cual puede transportarlas hacia otras partes del cuerpo. Es preciso que en un momento dado se adhieran a la pared de un vaso sanguíneo o linfático, mediante el cual se trasladan a un nuevo órgano. Luego necesitan poder crecer y desarrollarse en su nueva ubicación. Todo el tiempo, necesitan poder evitar los ataques del sistema inmunitario del cuerpo. El pasar por todos estos pasos significa que probablemente las células que inician nuevos tumores no sean exactamente las mismas que las que estaban en el tumor original. Esto puede hacer que el tratamiento sea más difícil.
¿Por qué algunos cánceres se propagan a los huesos?
El lugar donde es probable que un cáncer haga metástasis depende del tipo exacto de tumor, así como del lugar preciso del cuerpo en que se originó. Algunas células cancerosas portan unas sustancias en su superficie que las ayudan a adherirse a distintos órganos. Los cánceres que tienden a propagarse a los huesos pueden adherirse mejor a las células y a la red de sostén (estroma) en los huesos. En otros casos, las células óseas secretan factores parecidos a las hormonas que hacen que las células cancerosas crezcan con mayor rapidez.
Actualmente se están usando los descubrimientos sobre las interacciones entre las células cancerosas y las células óseas normales para crear nuevas maneras de tratar o incluso prevenir la metástasis en los huesos.
¿Qué ocurre cuando el cáncer crece en los huesos?
Las células cancerosas pueden afectar los huesos de dos maneras.
- A menudo, las células cancerosas producen sustancias que desgastan y debilitan los huesos. Cuando los huesos se desgastan, se liberan grandes cantidades de calcio en la sangre. Esto puede aumentar los niveles de calcio en la sangre, un problema llamado hipercalcemia (lea “Hipercalcemia” en la sección “¿Cómo se diagnostica la metástasis en los huesos?" para más información). Los huecos que se forman cuando algunas partes del hueso se disuelven se llaman lesiones osteolíticas o líticas.
- Algunas veces, el cáncer causa que los huesos sean más duros, una condición llamada esclerosis. Las áreas en los huesos donde esto ocurre se llaman lesiones osteoblásticas o blásticas.
Ambos tipos de metástasis en los huesos, pueden causar dolor.
Cuando el cáncer disuelve el hueso, éste puede debilitarse y quebrarse (fracturarse) fácilmente. Las fracturas ocurren con mucha menos frecuencia cuando los cánceres ocasionan esclerosis.
La propagación del cáncer a los huesos de la columna vertebral puede hacer presión sobre la médula espinal. Esto puede causar daño en el nervio que incluso puede progresar hasta convertirse en parálisis si no se trata.
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