La mayoría de las personas que mueren a causa de cáncer padecerá metástasis en algún lugar de sus cuerpos. Pero ciertos cánceres, tales como los cánceres de seno, próstata, pulmón, tiroides y riñón son propensos a propagarse a los huesos. En personas con cáncer de seno y de próstata, los huesos son frecuentemente el primer lugar distante donde el cáncer se propaga.
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