Eviten que sus hijos comiencen a consumir tabaco
Puede que los padres que están al pendiente de sus hijos tengan un impacto incluso mayor de lo que los mismos padres piensan sobre la decisión de que sus hijos comiencen o no a fumar. En un estudio realizado en 2009, los adolescentes cuyos padres a menudo les hablaron sobre los peligros del fumar fueron aproximadamente la mitad de propensos de fumar que aquellos que no tuvieron estos diálogos con sus padres. Esto hecho fue válido independientemente de si los padres eran o no fumadores.
A continuación se presentan algunos consejos para ayudar a los padres a mantener a sus hijos alejados del tabaco:
- Recuerde que a pesar del impacto de las películas, la música y los amigos, los padres pueden ser la mayor influencia en la vida de sus hijos.
- Hable con sus hijos sobre los riesgos del uso del tabaco (los estudios han demostrado que esto da buenos resultados). Si sus seres queridos padecen o murieron de enfermedades relacionadas con el tabaquismo, informe a sus hijos sobre esto. Explíqueles, por ejemplo, que el tabaco hace que el corazón se esfuerce más, causa daños a los pulmones, así como muchos otros problemas, incluyendo cáncer. También mencione cómo el tabaco afecta la apariencia de una persona y el mal olor que provoca. El fumar hace que el cabello y la ropa apeste, causa mal aliento y mancha los dientes y las uñas. El tabaco masticable para escupir causa mal aliento, el deterioro y pérdida de dientes, mancha la dentadura y afecta el hueso de la mandíbula.
- Los niños de padres que fuman tienen mucha más probabilidad de convertirse en fumadores. No obstante, si usted consume tabaco, aún puede tomar medidas para dar un buen ejemplo. El mejor paso, por supuesto, sería tratar de dejar el hábito. Mientras tanto, no consuma tabaco en la presencia de sus hijos, no les ofrezca tabaco y no lo deje al alcance de ellos.
- Comience a hablar con sus hijos sobre el tabaquismo cuando tengan de cinco a seis años de edad y continúe hablándoles hasta que lleguen a la preparatoria. Muchos niños comienzan a usar tabaco a los 11 años, y muchos son adictos a los 14 años.
- Investigue si los amigos de sus hijos consumen tabaco. Hablen sobre las formas de decir "no" al tabaco.
- Hable con sus hijos sobre la falsa impresión que se presenta del tabaco en los medios de comunicación, como los anuncios impresos, las películas y las revistas.
Si usted consume tabaco y desea que sus hijos no comiencen a hacerlo, sepa que puede aún influenciar las decisiones de ellos. Puede ser que tenga incluso un mayor poder, debido a que usted ha pasado por esto. Usted puede hablarle a sus hijos sobre:
- Cómo usted comenzó a consumir tabaco y de lo que pensaba sobre el tabaco en ese momento.
- Cuán difícil es dejar el hábito.
- Cómo ha afectado su salud.
- Lo que le ha costado tanto financiera como socialmente.
Si puede, no permita que se fume en su casa. No fume dentro de la casa ni tampoco permita que otras personas lo hagan.
Cómo ayudar a su hijo a abandonar el hábito
Si su hijo ya comenzó a consumir tabaco, el CDC ofrece las siguientes sugerencias para ayudarles a dejar el hábito:
- Trate de evitar el uso de amenazas o poner algún ultimátum. Investigue la razón por la cual su hijo fuma o consume otros productos del tabaco. ¿Está él o ella tratando de llamar su atención? ¿O tal vez busca sentir que pertenece con su grupo de amigos? Puede que usted se dé cuenta que simplemente pasar por la adolescencia es bastante estresante para su hijo.
- Muestre interés. Haga algunas preguntas. Averigüe qué cambios pueden hacerse en su vida para que su hijo(a) deje el hábito.
- Si fuma, trate de dejarlo. Si usted fumaba y ya dejo de hacerlo, háblele a su hijo sobre cómo usted se sintió. Personalice los pequeños problemas sobre el fumar y el gran reto de dejar el hábito. Los adolescentes y pre-adolescentes a menudo creen que pueden dejar de fumar cuando ellos quieran. Sin embargo, las investigaciones demuestran que la mayoría de los adolescentes nunca dejan de fumar. Procure que estos datos sean comunicados en una manera que no sea amenazante.
- Apoye a su hijo(a). Tanto usted como su hijo necesitan prepararse para los cambios en el estado de humor que pueden venir con la abstinencia a la nicotina. He aquí algunos consejos para sobrellevar los momentos difíciles.
- Posponga: las ganas se desvanecerán con el tiempo.
- Respire profundamente: respire profunda y calmadamente varias veces.
- Tome agua: eliminará los químicos.
- Haga algo distinto: busque un nuevo hábito sano, un pasatiempo.
- Exprésese: hable sobre sus pensamientos y emociones.
- Haga una lista con sus hijos sobre las razones por las que ellos quieren dejar el hábito. Repase la lista cuando su hijo esté tentado a consumir tabaco.
- Finalmente, recompense a su hijo cuando él o ella deje el hábito. Planee algo especial para celebrar juntos.
Ofrecer todo el apoyo para que los hijos dejen el tabaquismo es una de las acciones más trascendentes que los padres pueden hacer por ellos, y si usted es fumador(a), la siguiente acción más importante es que también abandone el hábito.
Feedback

