Cáncer
El consumo de tabaco es responsable de casi una de tres muertes por cáncer. Miles de mujeres morirán este año de cáncer de pulmón, sobrepasando considerablemente al cáncer de seno como principal causa de muerte por cáncer en las mujeres. Casi el 80% de estas muertes por cáncer de pulmón se deberán al hábito de fumar.
El fumar no sólo aumenta el riesgo de cáncer del pulmón, sino que también es un factor de riesgo para los cánceres de:
- Boca.
- Laringe (caja sonora).
- Faringe (garganta).
- Nariz y senos nasales.
- Labios.
- Esófago.
- Riñón.
- Cuello uterino.
- Vejiga.
- Páncreas.
- Estómago.
- Ovario (mucinoso).
- Colon y recto.
Además, el hábito de fumar está asociado con la leucemia mieloide aguda.
El hábito de fumar aumenta su riesgo de enfermedad cardiaca y derrame cerebral
Las mujeres que fuman aumentan en gran medida su riesgo de tener ataques al corazón (causa principal de muerte entre las mujeres) y derrames cerebrales. El riesgo aumenta con el número de cigarrillos fumados y el tiempo que la mujer ha estado fumando. Aunque la mayoría de las mujeres que mueren de enfermedad cardiaca han pasado por la menopausia, fumar aumenta el riesgo mayormente en mujeres jóvenes que en mujeres de edad avanzada. Los estudios indican que fumar cigarrillos incrementa aún más el riesgo de enfermedad cardiaca en mujeres jóvenes y que estén tomando pastillas anticonceptivas.
El hábito de fumar es perjudicial para sus pulmones
Fumar causa daño a las vías respiratorias y a los sacos de aire diminutos que se encuentran en los pulmones. Esto puede causar tos crónica, respiración sibilante, dificultad para respirar y enfermedad pulmonar a largo plazo. Más del 75% de las muertes por bronquitis crónica y enfisema, lo que juntas se conoce como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (chronic obstructive pulmonary disease, COPD), son causadas por el fumar. El riesgo de COPD aumenta tanto con el número de cigarrillos fumados diariamente como con el tiempo que lleve fumando la mujer. Las mujeres de 35 años o más que fuman tienen casi 13 veces más probabilidad de morir de bronquitis o enfisema que las que nunca han fumado. Fumar cigarrillos bajos en alquitrán o "light" no reduce estos riesgos ni ninguno de los otros riesgos a la salud asociados con el tabaco.
Los pulmones crecen más lentamente en las adolescentes que fuman, mientras que las mujeres adultas fumadoras comienzan a perder su función pulmonar en la adultez temprana.
Fumar causa otros problemas de salud
El fumar puede causar o empeorar la pobre circulación de la sangre en los brazos y las piernas (una afección conocida como enfermedad vascular periférica o PVD, por sus siglas en inglés). Esto puede limitar las actividades diarias, tal como caminar, y causar llagas abiertas que no sanarán. Peor aún, la cirugía para mejorar la circulación sanguínea a menudo no es eficaz en las personas que siguen fumando. Por esta razón, muchos médicos que hacen cirugías en los vasos sanguíneos (cirujanos vasculares) se niegan a realizar cirugías en pacientes con PVD a menos que ellos dejen de fumar. Dejar de fumar reduce el riesgo de PVD en la mujer. En las personas que ya padecen PVD, dejar de fumar mejora las probabilidades de que los tratamientos del PVD sean eficaces.
Las mujeres fumadoras, especialmente tras haber pasado por la menopausia, tienen una densidad ósea menor (adelgazamiento de los huesos). Esto significa que ellas tienen un mayor riesgo de fractura de huesos, incluyendo fractura de la cadera, en comparación con las mujeres que no fuman. También pudieran tener un mayor riesgo de artritis reumatoide y cataratas (opacidad de la lente ocular), así como de degeneración macular relacionada con la edad, lo que puede causar ceguera.
Fumar afecta el sistema reproductor femenino
El consumo de tabaco puede dañar la salud del sistema reproductor femenino. Las mujeres que fuman tienen una probabilidad mayor de confrontar problemas para quedar embarazadas. Las fumadoras tienden a ser más jóvenes al comienzo de la menopausia que las no fumadoras y puede que presenten más síntomas molestos mientras pasen por esta etapa.
Además, fumar puede causar problemas durante el embarazo que pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Las fumadoras tienen un mayor riesgo de que la placenta (el órgano que protege y por el cual el feto en crecimiento se alimenta) crezca muy cerca de la abertura del útero. También tienen una probabilidad mayor de ruptura de membrana prematura y placentas que se separan del útero muy prematuramente. Esto puede traer como consecuencias hemorragia grave, parto prematuro y una cesárea de emergencia. Las fumadoras también tienen más probabilidad de aborto espontáneo y parto de feto muerto.
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