Debido a la bien establecida relación entre los niveles de estrógeno y el crecimiento de las células del cáncer de seno, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno que no se embaracen por lo menos 2 años después del tratamiento. Esto permitiría diagnosticar temprano cualquier regreso del cáncer y esto a su vez podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada. Sin embargo, esta espera de 2 años no se basa en evidencia científica contundente, y es posible que un embarazo más temprano no sea perjudicial. Aunque se han realizado pocos estudios al respecto, casi todos han encontrado que el embarazo no aumenta el riesgo de recurrencia después de un tratamiento exitoso de cáncer de seno.
Se les recomienda a las mujeres que discutan con su médico el riesgo de la recurrencia del cáncer. En algunos casos, una asesoría puede proporcionar ayuda a las mujeres sobre temas complejos e incertidumbres con respecto a la maternidad y la supervivencia del cáncer de seno.

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