La extensión de la cirugía depende de qué tanto se ha propagado su cáncer y de su estado general de salud. En los casos de aquellas mujeres en edad fértil que tienen ciertos tipos de tumores y el cáncer se encuentra en la etapa más inicial, puede que sea posible tratar la enfermedad sin extirpar ambos ovarios ni el útero.
Clasificación por etapas
La cirugía para el cáncer de ovario tiene dos objetivos principales. El primer objetivo es clasificar el cáncer por etapas o estadios (para ver cuán lejos el cáncer se ha propagado del ovario). Por lo general, esto significa extirpar el útero (esta operación se conoce como histerectomía), ambos ovarios y las trompas de Falopio (a esta operación se le conoce como salpingo-ooforectomía bilateral o BSO, por sus siglas en inglés). Además, se extirpa el omento (una omentectomía). El omento es una capa de tejido adiposo que cubre los contenidos abdominales como un delantal, y el cáncer de ovario algunas veces se propaga a este tejido. Algunos ganglios linfáticos en la pelvis y el abdomen son extraídos para ver si contienen cáncer propagado desde el ovario. Si hay líquido en la pelvis o la cavidad abdominal, también se extraerá para análisis. El cirujano puede “lavar” la cavidad abdominal usando agua con sal (salina) y luego enviar ese líquido al laboratorio para análisis. Él o ella también puede extraer muestras de tejido de diferentes áreas del interior del abdomen y la pelvis. Todas las muestras de tejido y líquidos tomadas durante la operación se envían a un laboratorio para determinar si hay células cancerosas. La clasificación por etapas es muy importante debido a que los cánceres de ovario en etapas diferentes son tratados de manera diferente. Si no se determina correctamente la etapa del cáncer, tal vez el médico no pueda determinar cuál es el tratamiento adecuado.
Cirugía citorreductora
El otro objetivo importante de la cirugía consiste en remover tanto tumor como sea posible (cirugía citorreductora). La cirugía citorreductora es muy importante para cualquier paciente con cáncer de ovario que ya se ha propagado ampliamente a través del abdomen al momento de la cirugía. Este procedimiento va dirigido a no dejar ningún tumor que mida más de 1cm. Las pacientes que se han sometido a una cirugía citorreductora tienen un mejor pronóstico que aquellas a quienes se les dejaron tumores más grandes después de la cirugía.
Es importante que su cirujano tenga experiencia en cirugía de cáncer de ovario. Muchos ginecólogos y cirujanos no están entrenados para determinar la etapa del cáncer o realizar los procedimientos de la cirugía citorreductora que son necesarios para el tratamiento del cáncer de ovario. Por esta razón, los expertos recomiendan que las pacientes consulten con un ginecólogo oncólogo sobre la cirugía. Los ginecólogos oncólogos son especialistas que tienen la capacitación y la experiencia para tratar el cáncer de ovario, y saben cómo clasificar por etapas y hacer la cirugía citorreductora adecuadamente. Las mujeres con cáncer de ovario que no se someten a la cirugía correcta al principio puede que necesiten regresar posteriormente al quirófano (sala de operaciones) para más cirugía con el fin de clasificar el cáncer por etapas y hacer la cirugía citorreductora.
Algunas veces, el cirujano necesitará remover un fragmento de colon para poder llevar a cabo la cirugía citorreductora. En algunos casos, el fragmento de colon se extrae y los dos extremos que quedan son suturados para cerrar el corte. En otros casos, sin embargo, los extremos no se pueden suturar inmediatamente. En lugar de esto, el extremo superior del colon se adhiere a una abertura (estoma) en la piel del abdomen para permitir que los residuos fecales salgan del cuerpo. Esto se conoce como una colostomía. Con más frecuencia, esto es sólo temporal, y los extremos del colon se pueden unir nuevamente más adelante en otra operación. Para más información, consulte nuestro documento Colostomía: una guía.
La cirugía citorreductora también puede conllevar la extirpación de un fragmento de la vejiga. Si esto ocurre, se colocará un catéter (para vaciar la vejiga) durante la cirugía. Este catéter permanecerá por un tiempo después de la cirugía hasta que la vejiga se recupere lo suficiente como para vaciarse por sí sola. Luego, se puede remover el catéter.
La cirugía citorreductora también puede requerir la extirpación del bazo, la vesícula biliar, o ambos, así como parte del estómago, el hígado, y/o el páncreas.
Si le extirpan ambos ovarios, el útero, o ambos, significa que no podrá quedar embarazada. También significa que entrará en la menopausia, si aún no se le ha presentado. La mayoría de las mujeres se quedan en el hospital por 3 a 7 días después de la cirugía y pueden reanudar sus actividades usuales en 4 a 6 semanas.
Feedback

