La causa de la mayoría de los tumores de sistema nervioso central no es totalmente comprendida. No obstante, los científicos han encontrado algunos de los cambios químicos que se producen en las células normales del encéfalo que pudieran hacer que formen tumores encefálicos.
Las células humanas normales crecen y funcionan basándose principalmente en la información contenida en los cromosomas de cada célula. Los cromosomas son grandes moléculas de ADN contenidas en cada célula. Los tumores encefálicos, al igual que otros tumores, son causados por cambios en el ADN de una persona. El ADN es el químico de cada una de nuestras células que conforma nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos asemejamos a nuestros padres porque de ellos proviene nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia.
Algunos genes controlan cuándo nuestras células crecen, se dividen y mueren. A ciertos genes que aceleran la división de las células se les denomina oncogenes. Otros, que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. Los cánceres pueden ser causados por cambios en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores. Estos cambios genéticos pueden ser heredados de uno de los padres o, con más probabilidad, pueden ser adquiridos durante la vida de una persona cuando las células en el organismo se dividen para formar dos nuevas células.
En los últimos años, los investigadores han descubierto los cambios genéticos que causan algunos síndromes hereditarios poco comunes (tales como la neurofibromatosis, la esclerosis tuberosa, el síndrome de Li-Fraumeni y el síndrome de von Hippel- Lindau) y que aumentan el riesgo de algunos tumores cancerosos del sistema nervioso central. Por ejemplo, el síndrome de Li-Fraumeni es causado por cambios en el gen supresor de tumores p53. Normalmente, este gen previene el crecimiento de las células con daño en el ADN. Los cambios en este gen aumentan el riesgo de padecer tumores encefálicos (particularmente gliomas), así como de algunos otros cánceres.
En la mayoría de los casos, no se sabe por qué las personas que no tienen síndromes hereditarios desarrollan cambios en células del sistema nervioso central. La mayoría de los factores de riesgo de cáncer dañan de alguna forma los genes. Por ejemplo, el humo de cigarrillo es un factor de riesgo del cáncer de pulmón y de otros tipos de cáncer, debido a que contiene químicos que pueden dañar los genes. El encéfalo está relativamente protegido del humo del cigarrillo y de otros químicos que causan cáncer y que todos respiramos o comemos. Por lo tanto, es poco probable que estos factores desempeñen un papel principal en estos cánceres.
Por lo general, las células normales requieren de varios cambios genéticos diferentes antes de volverse cancerosas. Existen muchas clases de tumores de encéfalo, cada uno de los cuales puede tener un conjunto diferente de cambios genéticos. Se ha encontrado un número de cambios genéticos o cromosómicos en diferentes tipos de tumores de encéfalo, aunque probablemente existen muchos otros que aún no se han descubierto.
Los investigadores ahora entienden algunos de los cambios genéticos que pueden ocurrir en diferentes tipos de tumores de encéfalo, aunque aún no está claro qué pudiera ocasionar estos cambios. Algunos cambios genéticos pueden ser hereditarios, pero la mayoría de los tumores de encéfalo y de médula espinal no son el resultado de síndromes hereditarios conocidos. Otros cambios genéticos pudieran ser simplemente un evento aleatorio que algunas veces ocurre en el interior de una célula, sin que haya una causa externa. A excepción de la radiación, no existen causas para los tumores de encéfalo relacionadas con el estilo de vida o el ambiente. Por lo tanto, resulta importante recordar que no hay nada que estas personas pudieran haber hecho para prevenir estos cánceres.
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