Es importante que tenga un diálogo sincero y franco con los profesionales de la salud que componen su equipo de atención del cáncer. Siéntase cómodo en formular cualquier pregunta, no importa lo insignificante que pueda parecer. A continuación, presentamos algunas preguntas que usted podría querer hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y los demás miembros del equipo de tratamiento pueden también responder muchas de sus preguntas.
- ¿Qué tipo de tumor tengo? ¿Es benigno o maligno?
- ¿En qué parte del encéfalo o de la médula espinal está el tumor y hasta dónde se ha propagado?
- ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
- ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo de tumor?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuál es el objetivo del tratamiento (cura, prolongación de vida, alivio de síntomas, etc.)?
- ¿Aliviará el tratamiento cualquiera de los síntomas que tengo?
- ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios del tratamiento? ¿Qué discapacidad pudiera enfrentar?
- ¿Qué debo hacer para estar preparado para el tratamiento?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?, ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
- ¿Cuál es el pronóstico esperado en mi caso?
- ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el cáncer regresa?
- ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?
Además de estas preguntas modelo, asegúrese de escribir las preguntas que se le ocurran y que quiera hacer. Por ejemplo, es posible que desee información sobre los tiempos de recuperación para que pueda planear su programa de trabajo y actividades. Por otra parte, usted tal vez quiera preguntar sobre las segundas opiniones o los estudios clínicos para los que califique.
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