La quimioterapia (también conocida como “quimio”) utiliza medicamentos contra el cáncer que usualmente se administran en una vena (IV) o por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo. Sin embargo, debido a la barrera hematoencefálica (lea “¿Qué son los tumores del encéfalo y los tumores de la médula espinal?”), muchos medicamentos de quimioterapia no pueden penetrar el encéfalo para alcanzar las células tumorales.
Para algunos tumores encefálicos, los medicamentos se pueden administrar directamente en el líquido cefalorraquídeo, en el encéfalo o el canal espinal debajo de la médula espinal. Para asistir con esto, se puede insertar un tubo delgado, conocido como catéter de acceso ventricular, a través de un pequeño orificio en el cráneo y hacia un ventrículo del encéfalo durante una operación menor (lea la sección “Cirugía”).
En general, la quimioterapia se emplea en caso de tumores de grados mayores. Algunos tipos de tumores encefálicos, como el meduloblastoma y el linfoma, tienden a responder mejor a la quimioterapia.
La quimioterapia se emplea con más frecuencia junto con otros tipos de tratamiento tal como cirugía, radioterapia, o ambas. La quimioterapia también se puede emplear por sí sola, especialmente en tumores más avanzados o en tumores que han regresado después de emplear otros tipos de tratamientos.
Algunos de los medicamentos de quimioterapia que se pueden utilizar para tratar tumores encefálicos incluye:
- Carmustina (BCNU).
- Lomustina (CCNU).
- Temozolomida.
- Carboplatino.
- Cisplatino.
- Etopósido.
- Irinotecán.
- Metotrexato.
- Procarbazina.
- Vincristina.
Estos medicamentos se pueden usar solos o en varias combinaciones, dependiendo del tipo de tumor encefálico. Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su cuerpo se recupere. Por lo general, cada ciclo de quimioterapia dura varias semanas.
Tabletas de carmustina (Gliadel®)
Estas tabletas disolubles contienen el medicamento de quimioterapia carmustina (BCNU). Durante una craneotomía, estas tabletas se pueden colocar directamente en o cerca de las partes de tumores encefálicos que no se pueden remover. A diferencia de la quimioterapia que se administra por vía intravenosa u oral que llega a todas las áreas del cuerpo, este tipo de terapia aumenta la concentración del medicamento en la localización del tumor con efectos secundarios mínimos en otras partes del cuerpo.
Posibles efectos secundarios de la quimioterapia
Los medicamentos de quimioterapia atacan a las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual a menudo funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen rápidamente. Estas células también son susceptibles a ser afectadas por la quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Entre los posibles efectos secundarios se puede incluir:
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
- Pérdida del apetito.
- Náuseas y vómitos.
- Diarrea.
- Mayor posibilidad de infecciones (debido a un recuento bajo de glóbulos blancos).
- Fácil formación de hematomas o hemorragias (debido a un recuento bajo de plaquetas).
- Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos, cambios en el metabolismo u otros factores).
Afortunadamente, algunos de los medicamentos más eficaces contra los tumores encefálicos suelen causar menos de estos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos de quimioterapia comunes, sin embargo éstos aún pueden presentarse. Estos efectos secundarios suelen ser a corto plazo y desaparecen después de finalizado el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.
Además de los riesgos anteriores, algunos medicamentos de quimioterapia pueden causar otros efectos secundarios menos comunes. Por ejemplo, el cisplatino y el carboplatino también pueden causar daño renal y pérdida de audición. Si a usted le administran estos medicamentos, su médico revisará la función de sus riñones y su audición. Algunos de estos efectos secundarios pueden persistir después de completar el tratamiento.
Usted debe informarle al equipo de atención médica sobre cualquier efecto secundario que usted tenga mientras recibe la quimioterapia para que pueda ser tratado con prontitud. Es posible que en algunos casos, las dosis de quimioterapia necesiten ser reducidas o que el tratamiento necesite ser retrasado o suspendido para prevenir que los efectos empeoren.
Para más información sobre quimioterapia, consulte nuestro documento Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familias.
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