Las dos pruebas principales utilizadas para diagnosticar las afecciones del seno son el mamograma y la ecografía (ultrasonido). Las imágenes por resonancia magnética (MRI, siglas en inglés) también se utilizan como una herramienta de diagnóstico junto con una de las otras dos pruebas.
Para más información sobre éstos y otros estudios por imágenes empleados para diagnosticar cambios en los senos, consulte nuestro documento disponible en inglés Mammograms and Other Breast Imaging Procedures.
Mamograma diagnóstico
Si una mujer ha notado cambios o síntomas en uno de sus senos, o si un mamograma de rutina para la detección ha detectado algún parte del seno que luce sospechosa, puede que necesite someterse a un mamograma diagnóstico. Durante los mamogramas diagnósticos se realizan más radiografías (fotografías) del seno y se enfocan imágenes adicionales sobre el área sospechosa (consulte la sección "Apéndice A" para más información sobre cáncer de seno).
Los mamogramas producen usualmente una imagen en blanco y negro del tejido del seno en una hoja o película amplia que es leída o interpretada por un radiólogo (un médico que está especialmente capacitado para leer este tipo de pruebas). Para el mamograma, el pecho se somete a presión entre dos placas para aplanar y dispersar el tejido. Es posible que esto resulte incómodo, pero es necesario para obtener una imagen clara. Esta presión ejercida es por sólo unos cuantos segundos. Todo el procedimiento del mamograma requiere aproximadamente 20 minutos.
Otra opción es el mamograma digital. Un mamograma digital produce imágenes por computadora en lugar de filminas. Estas imágenes pueden leerse en la pantalla de una computadora y almacenarse en el sistema; pueden ser observadas desde ángulos diferentes, y el radiólogo puede ampliar y observar de cerca cualquier área sospechosa.
Sin embargo, los mamogramas por sí solos no pueden demostrar que alguna anormalidad se trate de cáncer. Se requiere extraer una muestra de tejido y observarse con un microscopio. Esto se conoce como biopsia. El cáncer no se puede diagnosticar sin una biopsia.
También debe saber que un mamograma no es algo que sea perfecto en la detección del cáncer de seno. Si tiene una masa en el seno, debe hacerla revisar por su médico y hablar con él o ella sobre la necesidad de realizar una biopsia, incluso si el mamograma reporta resultados normales.
Ecografía del seno
La ecografía (también conocida como ultrasonido) del seno usa ondas sonoras para crear una fotografía computarizada de la parte interna del seno. Esta prueba a veces se usa para analizar un área en específico que haya sido causa de inquietud tras el resultado de un examen físico o mamograma. La ecografía es útil para observar algunos cambios del seno, como aquellos que se pueden palpar pero que no se pueden ver en un mamograma. También es útil para identificar la diferencia entre quistes llenos de fluido y masas sólidas. A veces puede mostrar si una masa es realmente un quiste y por lo tanto, benigna. Si éste es el caso, puede que su médico no tenga que colocar una aguja en la masa para drenar el líquido.
La ecografía usa ondas sonoras de alta frecuencia para delinear una parte del cuerpo. Las ondas sonoras se transmiten al área del cuerpo bajo estudio y devuelven un eco. Estos ecos son detectados por una sonda de ultrasonido. Una computadora transforma las ondas sonoras en una imagen que se muestra en pantalla. Durante esta prueba no hay exposición a la radiación.
Imágenes por resonancia magnética
Las imágenes por resonancia magnética (o MRI en inglés) a veces se utilizan para la detección de cáncer en mujeres que se sabe que pertenecen a un grupo de alto riesgo. Puede que también se usen para una observación más detallada del cáncer de seno una vez detectado. Un estudio por MRI puede mostrar si sus ganglios linfáticos están agrandados, lo que puede ser un signo de que contienen cáncer. Esto puede ser una señal de la etapa del cáncer aún antes de la cirugía. Algunas veces el estudio por MRI se utiliza para buscar más tumores del seno que no se mostraron en los mamogramas. Además se usa para ayudar a guiar la aguja de la biopsia en tumores que no se pueden ver en los mamogramas. Esto se conoce como biopsia guiada por MRI.
Ductograma
Algunas veces se usan los ductogramas para encontrar la causa de una secreción del pezón. Un ductograma también se conoce como galactograma. En este estudio, se coloca una pequeña cantidad de tinte a través de uno de los conductos del pezón a través de un pequeño tubo de plástico. El tinte se puede observar en una radiografía, que puede mostrar si hay una masa dentro del conducto.
Biopsia
Aunque los estudios por imágenes como el mamograma y la ecografía del seno pueden encontrar un área sospechosa, no pueden indicar si el área es cancerosa. La única manera de asegurarse si el cambio en el seno se trata de cáncer o no es mediante una biopsia.
Una biopsia extrae algunas células del área sospechosa para observarlas con un microscopio. Se puede hacer una biopsia usando una aguja o con una cirugía para extraer parte o todo el tumor. El tipo de biopsia depende del tamaño y la localización de la masa o área que ha cambiado.
Si su médico piensa que usted no necesita una biopsia pero usted siente que algo está mal en uno de sus senos, siga sus instintos. No tenga miedo de hablar con su médico sobre su inquietud o acuda a otro médico para obtener una segunda opinión.
Segundas opiniones
Incluso antes de hacerse una biopsia, es recomendable que busque una segunda opinión. De esta forma, otro experto de algún otro hospital o centro de mamograma observará su mamograma. Usted puede pedirle a su médico que planee esta consulta o puede enviar las radiografías al experto que usted haya seleccionado. Si usted se ha sometido a una mamografía digital, las imágenes se pueden enviar electrónicamente, aunque puede que necesite enviar sus imágenes anteriores para que puedan ser comparadas.
El personal de la oficina de su médico puede ayudarle a determinar lo que necesita hacer y cómo hacerlo. Le deben enviar los mamogramas previos y su más reciente mamograma a un centro que se especialice en mamografías y diagnóstico del cáncer de seno. Por otra parte, si en el centro se harán fotocopias, puede llevarlas usted misma para obtener una segunda opinión. Asegúrese de informarse con tiempo si el segundo centro o médico aceptará fotocopias; en algunos centros sólo leerán las radiografías originales. Además usted debe averiguar si su seguro médico cubrirá una segunda opinión. Si su seguro médico no cubre el costo, usted querrá conocer cuánto costará la segunda opinión.
Para leer correctamente un mamograma, ya sea digital o en filmina, es necesario tener mucha destreza y experiencia. Asegúrese de que su mamograma sea leído por un experto.
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