Una de las mejores maneras en la que las mujeres de 40 años en adelante pueden defenderse del cáncer de seno es haciéndose mamogramas para la detección cada año.
¿Qué es un mamograma?
Un mamograma es un tipo especial de radiografía que muestra una imagen de la parte interna de los senos. En los mamogramas se usa radiación, pero la cantidad es muy baja y el daño potencial por esta pequeña cantidad de radiación es tan reducido que el beneficio supera por mucho este riesgo.
Los mamogramas se pueden hacer en un centro radiológico, en un hospital o clínica o en el consultorio del médico. Existen dos tipos de mamogramas: mamogramas de detección y mamogramas diagnósticos.
Un mamograma de detección es una radiografía del seno de una mujer que no presentan síntomas o problemas en el seno. Las mujeres mayores de 40 años deben hacerse un mamograma de detección cada año para determinar si hay cambios en su tejido del seno. Debido a que la mayoría de los cánceres del seno no causa síntomas, un mamograma de detección puede que sea la mejor forma de detectar los cánceres en su etapa más temprana, cuando su tamaño es menor y son más fácil de tratarlos.
Se usa un mamograma diagnóstico para encontrar alguna enfermedad del seno en mujeres que presentan síntomas o áreas de cambio en su mamograma de detección. El mamograma diagnóstico ayuda al médico a saber más sobre las masas en los senos o la causa de otros síntomas de los senos.
Por lo general, los mamogramas diagnósticos no son muy útiles para las mujeres menores de 40 años. La razón es que el tejido del seno en las mujeres más jóvenes es demasiado denso como para dar una buena imagen radiológica. Las mujeres que tienen antecedentes familiares del cáncer de seno, tendencia genética o a otros factores, es posible que necesiten comenzar las pruebas antes de los 40 años, además de un mamograma, y hacerse pruebas de detección con un estudio por MRI. Consulte con su médico sobre su historial y las pruebas de detección, así como el plan que sea más apropiado para usted.
Resultados del mamograma
Cuando los médicos analizan los resultados del mamograma, comparan las radiografías de los mamogramas anteriores y buscan diferencias entre las imágenes de los senos. Algunas veces la radiografía mostrará trozos diminutos de calcio en el seno llamados microcalcificaciones. La mayoría de las microcalcificaciones son inofensivas, pero en algunos casos pueden ser una señal de un cáncer o una afección precancerosa. El médico estudiará la forma y la organización de las microcalcificaciones para determinar si es necesaria una biopsia. El médico puede a veces observar que un área del seno que luce un poco diferente, pero no lo suficiente como para informar que el mamograma es anormal. Cuando esto ocurre, el médico podría pedir que se repita el mamograma en alrededor de seis meses.
El mamograma también puede detectar la presencia de una masa o área de tejido que luce sospechosa. Las masas no conforman una señal definitiva de cáncer. El médico evaluará el tamaño, forma y márgenes (bordes) de la masa para determinar la probabilidad de cáncer. Se necesitan más estudios para determinar si se trata de cáncer.
Los mamogramas ofrecen la mejor manera de detectar el cáncer en sus etapas iniciales para la mayoría de las mujeres, pero un mamograma por sí solo no puede probar que un área sospechosa sea cáncer. Si se sospecha la presencia de un cáncer, se necesitarán pruebas adicionales.
Recuerde:
- Sólo de dos a cuatro de cada 1,000 mamogramas conduce a un diagnóstico de cáncer.
- Aproximadamente 10% de las mujeres necesitarán someterse a otras pruebas o a un mamogramas adicional después del primero. No se alarme si esto le sucede. Algunas veces esto ocurre si hay un problema técnico con la filmina de la radiografía o si la lectura de ésta no es fácil.
- Sólo entre 8% y 10% de las mujeres que necesitan repetir los mamogramas necesitarán una biopsia, y el 80% de esas biopsias no resultan en cáncer.
- El cáncer de seno puede curarse, especialmente si se detecta lo suficientemente temprano.
Feedback

