La información que
aparece a continuación es un resumen sobre este tipo de cáncer. Para
recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite
nuestra página en Internet www.cancer.org.
¿Qué es el cáncer?
El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo
comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y
crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo
hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales.
Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común un
crecimiento incontrolable de las células.
Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse de manera muy
distinta. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son
enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a
diferentes tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer
necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de
cáncer.
Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se
propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema
linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos
tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se
propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.
Aún cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo,
se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Por
ejemplo, si el cáncer de la próstata se propaga a los huesos, se sigue
llamando cáncer de la próstata. Si el cáncer de seno se propaga a los
pulmones, sigue siendo cáncer de seno. Algunas veces el cáncer regresa
después del tratamiento en una persona que parecía haber combatido la
enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.
¿Qué es el cáncer colorrectal?
El cáncer colorrectal es el que se origina en el colon o el recto.
Tanto el cáncer de colon como el cáncer de recto comparten muchas
características en común. En este documento se presentan juntos,
excepto en la sección sobre el tratamiento, en donde se abordan por
separado.
El sistema digestivo normal
El cáncer colorrectal se origina en el sistema digestivo, al que
también se le conoce como sistema gastrointestinal o GI (ver imagen a
continuación). Es aquí donde se procesan los alimentos para generar
energía y eliminar del cuerpo el material de desecho sólido (heces
fecales). Para entender el cáncer colorrectal, es útil tener algo de
entendimiento sobre la estructura del sistema digestivo y cómo éste
funciona.
Luego de masticar y tragar los alimentos, éstos pasan al estómago, en
donde son parcialmente digeridos y enviados al intestino delgado. La
palabra "delgado" se refiere al ancho de dicho intestino. De hecho, el
intestino delgado es realmente la sección más larga del aparato
digestivo. Tiene una longitud aproximada de veinte pies (seis metros).
El intestino delgado también digiere los alimentos y absorbe la mayoría
de los nutrientes. Este intestino conduce al intestino grueso (también
llamado colon), que es un conducto muscular de aproximadamente cinco
pies (un metro y medio) de longitud. El colon absorbe el agua y los
nutrientes de los alimentos y también funciona como un lugar de
almacenamiento para los desechos. Los desechos (excremento) son
trasladados del colon hacia el recto que constituye las últimas seis
pulgadas (quince centímetros) del sistema digestivo. Es en este lugar
en donde los desechos salen del cuerpo a través de la abertura que
conforma el ano.
La pared del colon y el recto tiene varias capas de tejido. El cáncer
colorrectal se origina en la capa interna y puede crecer a través de
algunas o de todas las demás capas. La etapa (extensión de la
propagación) del cáncer depende en gran medida de cuán profundo se ha
propagado a estas capas.
Crecimientos anormales en el colon o en
el recto
El cáncer que se genera en estas diferentes áreas puede causar síntomas
diferentes. Pero el cáncer de colon y el cáncer de recto comparten
muchas cosas en común. En la mayoría de los casos, los cánceres
colorrectales se desarrollan lentamente a través de muchos años.
Actualmente se sabe que la mayoría de estos cánceres comienzan como un
pólipo, un crecimiento de tejido que comienza en el revestimiento y
crece hacia el centro del colon o del recto. Este tejido puede ser
cáncer o puede que no sea así. Un tipo de pólipo conocido como un adenoma puede
convertirse en cáncer. El extirpar tempranamente un pólipo puede evitar
que se convierta en cáncer.
Más del 95% de los tumores cancerosos del colon y recto son adenocarcinomas.
Éstos son cánceres que se originan en las células que recubren la parte
interna del colon y recto. Existen otros tipos de tumores del colon y
recto menos comunes, pero los datos que aquí se proveen se refieren a
los adenocarcinomas.
¿Cuántas personas desarrollan cáncer
colorrectal?
En los Estados Unidos, los estimados más recientes de la Sociedad
Americana del Cáncer en cuanto al cáncer colorrectal para el 2009
indican:
- 106,100 casos nuevos de cáncer de colon.
- 40,870 casos nuevos de cáncer de recto.
- 49,920 muertes a causa del cáncer colorrectal.
Sin contar los casos de cáncer de la piel, el cáncer colorrectal es el
tercer cáncer que se detecta con mayor frecuencia en hombres y mujeres
en Estados Unidos. El riesgo de una persona de padecer cáncer
colorrectal en el transcurso de su vida es de alrededor de 1 en 19.
La tasa de mortalidad del cáncer colorrectal ha ido disminuyendo en los
últimos 15 años. Esto puede deberse a que hay menos casos. Gracias a la
detección del cáncer colorrectal, los pólipos pueden ser encontrados y
extirpados antes de que se conviertan en cáncer. Además, el cáncer
colorrectal se puede descubrir en etapas tempranas cuando resulta más
fácil de curar. De igual forma, los tratamientos también han mejorado.
¿Qué causa el cáncer colorrectal?
Si bien no sabemos exactamente qué causa el cáncer colorrectal, sí
sabemos que hay ciertos factores de riesgo que se asocian con esta
enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las
probabilidades de una persona de padecer una enfermedad. Algunos
factores de riesgo, como el fumar, pueden controlarse, mientras que
otros, como la edad de una persona, no se pueden cambiar.
Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso
varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad.
Además, algunas personas que desarrollan la enfermedad puede que no
tengan ningún factor de riesgo conocido. Incluso si una persona con
cáncer colorrectal que presenta un factor de riesgo, a menudo es muy
difícil saber en qué medida dicho factor de riesgo contribuyó a su
cáncer.
Los investigadores han encontrado algunos factores de riesgo que puede
que aumenten las probabilidades de desarrollar pólipos o cáncer
colorrectal.
Factores de riesgo que usted no puede
cambiar
Edad: sus
probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal aumentan a partir de
los 50 años. Se reporta que más de 9 de 10 personas que tienen cáncer
colorrectal son mayores de 50 años.
Haber tenido pólipos o cáncer
colorrectal antes: algunos tipos de
pólipos aumentan el riesgo de cáncer, especialmente si son grandes o si
hay muchos de ellos. Si ha padecido cáncer colorrectal (aunque se le
haya extirpado por completo), tiene más probabilidades de padecer
nuevos cánceres en otras áreas del colon y recto. Las probabilidades de
que esto suceda son mucho mayores si usted padeció su primer cáncer
colorrectal siendo joven.
Haber tenido antecedentes de enfermedad
intestinal: dos enfermedades
intestinales conocidas como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn
aumentan el riesgo de cáncer de colon. En estas enfermedades, el colon
se encuentra inflamado por un tiempo muy prolongado. Si tiene
cualquiera de estas enfermedades, es posible que su médico quiera que
usted se haga pruebas de detección del cáncer colorrectal con más
frecuencia (estas enfermedades son distintas al síndrome del intestino
irritable [IBS por sus siglas en inglés], el cual no representa un
riesgo aumentado para el cáncer colorrectal).
Antecedentes familiares de cáncer
colorrectal: si tiene familiares
cercanos (padre, madre, hermano(a) o hijo(a) que han padecido de este
cáncer, usted corre mayor riesgo. Esto aplica especialmente si el
familiar desarrolló el cáncer antes de los 60 años. Las personas con
antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben hablar con sus
médicos sobre cuándo y con qué frecuencia hacerse las pruebas de
detección.
Determinados síndromes en la familia:
un síndrome es un conjunto de
síntomas. Los dos síndromes hereditarios más comunes asociados a los
cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa (familial
adenomatous polyposis, FAP) y cáncer colorrectal hereditario no
asociado a poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer,
HNPCC).
Si su médico le indica que tienen una afección que le hace a usted, o a
sus familiares, más propenso(s) a desarrollar cáncer colorrectal,
probablemente necesitará comenzar las pruebas de detección para dicho
cáncer a una edad más temprana, y pudiera ser que quiera considerar la
asesoría genética.
Antecedentes étnicos o raciales:
algunos grupos raciales y étnicos como
las personas de raza negra o las personas de Europa del este de
ascendencia judía (Asquenazí), presentan un riesgo más alto de cáncer
colorrectal. Entre los judíos Ashkenazi se han encontrado mutaciones
que conducen a un riesgo aumentado de cáncer
colorrectal.
Factores de riesgo asociados a
cosas que hace usted
Varios factores relacionados al estilo de vida han sido asociados al
cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la
alimentación, el peso y el ejercicio con el riesgo de cáncer
colorrectal es una de las más fuertes para cualquiera de los tipos de
cáncer.
Ciertos tipos de hábitos de la
alimentación: una alimentación alta en
carnes rojas (carne de res, de cordero e hígado), así como carnes
procesadas como los embutidos como perros calientes o hot dogs,
mortadela y fiambres, pueden incrementar el riesgo de cáncer
colorrectal. Las carnes cocinadas a temperaturas muy altas (fritas,
asadas o a la parrilla) pueden liberar químicos que podrían aumentar el
riesgo de cáncer. Una alimentación alta en frutas y verduras se ha
relacionado a una reducción en el riesgo de cáncer colorrectal.
Falta de ejercicio: hacer
más ejercicio puede que ayude a reducir su
riesgo.
Sobrepeso: tener mucho
sobrepeso aumenta el riesgo de que una persona
desarrolle cáncer colorrectal y muera a causa de esta enfermedad.
Fumar: la mayoría de las
personas saben que fumar causa cáncer de
pulmón, pero los fumadores de mucho tiempo son más propensos a padecer
y morir de un cáncer colorrectal que los no fumadores. Además, fumar
aumenta el riesgo de muchos otros cánceres.
Alcohol: el consumo
excesivo de alcohol ha sido asociado al cáncer
colorrectal.
Diabetes: las personas con
diabetes tipo 2 tienen una probabilidad
aumentada de tener cáncer colorrectal. Éstas también tienden a tener un
peor pronóstico.
Factores de riesgo de los que no hay
tanta certeza
Trabajo en
horario nocturno: un estudio sugiere que trabajar en el
turno de noche
por lo menos tres noches al mes durante al menos 15 años podría
incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se
necesitan más investigaciones para clarificar estos resultados.
Otros cánceres y su tratamiento:
un informe reciente sobre
sobrevivientes de cáncer testicular reportó que estos hombres tenían
una tasa mayor de cáncer colorrectal. Además, los hombres que
recibieron radioterapia para el cáncer de próstata reportaron haber
tenido un riesgo mayor de cáncer colorrectal.
La Sociedad Americana del Cáncer, junto con varias otras
organizaciones, recomienda las pruebas de detección tempranas en
personas con riesgo aumentado de cáncer colorrectal. Estas
recomendaciones difieren de aquéllas para personas con riesgo promedio.
Para más información, consulte con su médico.
¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?
Aunque no sabemos con exactitud qué causa el cáncer colorrectal, hay
algunas acciones que usted puede tomar para reducir su riesgo.
Pruebas de detección: las
pruebas de detección comunes para el cáncer
colorrectal ofrecen la mejor forma para ayudar a prevenir esta
enfermedad. Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso
de determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan
ningún síntoma de la enfermedad. Algunos pólipos, o crecimientos,
pueden ser encontrados y extirpados antes de que tengan la oportunidad
de convertirse en cáncer. Las pruebas también pueden ser útiles para
encontrar temprano el cáncer colorrectal, cuando es más pequeño y hay
más probabilidad de curarlo.
Las personas con historial familiar de cáncer colorrectal deben
consultar con su médico sobre cuándo y qué tan seguido deben someterse
a las pruebas de detección.
Pruebas genéticas, detección y
tratamiento para aquellos con un fuerte
historial familiar: las personas con un fuerte historial
familiar de
pólipos o de cáncer colorrectal deberán considerar someterse a
asesorías genéticas para que les ayude a decidir si las pruebas
genéticas o las pruebas para la detección temprana pueden ser adecuadas
para estas personas. Antes de someterse a pruebas genéticas, es bueno
conocer con anticipación qué pueden y qué no indicar los resultados
sobre su riesgo. Estas pruebas no son perfectas, y en algunos casos es
posible que no provean respuestas claras. Por esta razón, es crucial
reunirse con un asesor genético antes de realizar las pruebas de tal
manera que se puede decir si éstas son adecuadas por usted.
Alimentación y ejercicio:
las personas pueden disminuir su riesgo de
cáncer colorrectal haciéndose cargo de los factores de riesgo que
pueden controlarse, como por ejemplo su alimentación y actividad
física. Es importante comer suficiente cantidad de frutas, ensaladas,
verduras y alimentos de granos integrales, y limitar el consumo de
alimentos con alto contenido de grasa. También es importante hacer
suficiente ejercicio. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda al
menos 30 minutos de actividad física durante cinco o más días a la
semana. Hacer ejercicios durante 45 a 60 minutos durante cinco o más
días de la semana es aún mejor.
Evitar el exceso de alcohol también puede ayudar a disminuir su riesgo
de cáncer colorrectal. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que
las mujeres limiten su consumo a no más de una bebida por día, mientras
que los hombres a no más de dos bebidas por día
Peso: el sobrepeso o la
obesidad aumentan el riesgo de cáncer de colon
tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece
ser mayor entre los hombres. La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda que las personas traten de mantener un peso saludable
durante el transcurso de la vida al balancear los alimentos que se
consumen con la actividad física. Si tiene sobrepeso, usted le puede
preguntar a su médico sobre un plan para bajar de peso apropiado para
usted.
Vitaminas y minerales:
algunos estudios indican que consumir
diariamente un multivitamínico que contenga ácido fólico o folato puede
disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Otros estudios sugieren que
consumir más calcio y vitamina D puede ser de ayuda. Un estudio
reciente sugiere que una alimentación alta en magnesio también puede
reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Pero no todos
los estudios han reportado que estos suplementos reduzcan el riesgo.
Aún se necesita realizar más investigación al respecto.
Aspirina y otros medicamentos:
la aspirina y los medicamentos, como el
ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o el naproxeno (Aleve®), parecen prevenir
el crecimiento de los pólipos. Un medicamento bajo el nombre comercial
Celebrex® también reduce los pólipos en algunas personas con poliposis
adenomatosa familiar. Pero estos medicamentos pueden causar efectos
secundarios graves e incluso efectos peligrosos que atentan contra la
vida, como una hemorragia estomacal (sangrado del estómago). Por esta
razón, los expertos no recomiendan al público general que los tomen
para tratar de prevenir el cáncer colorrectal. Si presenta un riesgo
elevado de cáncer colorrectal, hable con su médico sobre qué hacer.
Hormonas femeninas: la
terapia hormonal restitutiva (HRT) en las
mujeres después de la menopausia puede reducir su riesgo de cáncer
colorrectal. No obstante, aquellas mujeres que están en HRT y que
tienen cáncer colorrectal pudieran padecer un cáncer de rápido
crecimiento. La decisión de usar la HRT debe basarse en la discusión
detallada con su médico sobre los beneficios y los riesgos pertinentes.
Algunos estudios han encontrado que el uso de píldoras anticonceptivas
(pastillas para el control de la natalidad) puede reducir el riesgo de
cáncer colorrectal en las mujeres. Se necesitan más investigaciones
para confirmar este vínculo.
¿Cómo se encuentra el cáncer colorrectal?
Pruebas de detección del cáncer
colorrectal
Se usan las pruebas de detección para buscar la enfermedad en las
personas que no presentan ningún síntoma. En muchos casos, estas
pruebas pueden encontrar cánceres colorrectales en una etapa temprana y
mejorar en gran medida las probabilidades de éxito con el tratamiento.
Las pruebas de detección también pueden ayudar a prevenir algunos
cánceres, ya que gracias a éstas, los médicos pueden detectar y
extirpar pólipos que podrían convertirse en cáncer. Las pruebas usadas
para la detección de pólipos y cáncer colorrectal pueden dividirse en
dos grupos amplios:
- Pruebas que
pueden detectar tanto pólipos como cáncer colorrectal:
estas pruebas se realizan ya sea al observar el colon utilizando un
endoscopio que se inserta a través del recto o mediante pruebas
especial de radiografía. Los pólipos encontrados antes de que se
conviertan en cáncer colorrectal pueden extirparse, por lo que estas
pruebas pueden prevenir el cáncer colorrectal. Debido a esto, se
prefieren estas pruebas si están disponibles y si usted está dispuesto
a someterse a ellas.
- Pruebas que
detectan principalmente cáncer: éstas involucran someter a
prueba las heces fecales para encontrar signos de cáncer. Estas pruebas
son más fáciles de llevar a cabo, pero son menos propensas a encontrar
pólipos.
Pruebas que pueden detectar pólipos y
cáncer colorrectal
Sigmoidoscopia flexible: un
sigmoidoscopio es un tubo delgado y
flexible, del grueso de un dedo con una fuente de luz. Este tubo se
coloca en la parte inferior del colon a través del recto, lo cual
permite al médico observar el interior del recto y parte del colon, y
determinar la posible presencia de un cáncer o de pólipos. Debido a que
el instrumento sólo tiene alrededor de dos pies (60 centímetros) de
largo, el médico sólo puede ver aproximadamente la mitad del colon.
Esta prueba puede resultar incómoda, pero no debería causar dolor.
Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté
tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo
toma antes de la prueba.
Antes de la prueba, se requiere tomar algún medicamento para limpiar el
colon y el recto. Esto se hace para que el médico pueda observar
claramente el revestimiento. Si se encuentra un pólipo pequeño, es
posible que su médico lo extirpe durante esta prueba. Esta prueba se
puede hacer con herramientas que se usan a través del endoscopio. Si se
encuentra un pólipo adenomatoso o cáncer colorrectal durante el examen,
se requerirá hacer una colonoscopia para detectar pólipos o cáncer en
el resto del colon.
Por lo general, la sigmoidoscopia dura de 10 a 20 minutos. La mayoría
de las personas no necesitan recibir un sedante para este examen,
aunque esto puede ser una opción que usted puede dialogar con su
médico. El sedante puede hacer que el examen cause menos molestia, pero
requerirá de un poco de tiempo para recuperarse, así como de alguien
que le acompañe para regresar a su casa después de finalizar el examen.
Colonoscopia: un
colonoscopio es una versión más larga del
sigmoidoscopio y se usa de la misma manera, pero permite al médico ver
el colon en su totalidad. Si se detecta un pólipo, el médico podría
extirparlo. Si el médico ve alguna otra cosa anormal, puede hacerse una
biopsia que consiste en la extracción de un pequeño fragmento de tejido
a través del colonoscopio. El tejido extraído se envía al laboratorio
para determinar la presencia de células cancerosas.
La colonoscopia se puede llevar a cabo en el departamento de servicios
ambulatorios de un hospital, en una clínica o en consultorio del médico.
Antes
de la prueba: el colon y el recto deben estar limpios y
vacíos.
Necesitará tomar algún tipo de medicamento para vaciar el colon el día
anterior y quizás hacer uso de un enema en la mañana antes de la
prueba. Su médico le proporcionará instrucciones precisas. Asegúrese de
leer estas instrucciones con atención unos días antes, ya que puede que
requiera comprar suministros especiales, así como laxantes en una
farmacia. Si tiene dudas con las instrucciones, llame al consultorio
del médico, y revíselas paso a paso con su enfermera.
Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté
tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo
toma antes de la prueba. Muchas personas indican que la preparación
intestinal es el aspecto más desagradable de la prueba, ya que es muy
probable que tenga que acudir al cuarto de baño con frecuencia. Puede
que además le den indicaciones de qué comer y qué no comer por cierto
tiempo antes de la prueba.
Durante la prueba: por lo
general, la prueba en sí toma unos 30
minutos, pero puede que sea más si se detecta y extirpa un pólipo.
Antes de que la prueba inicie, se le administrará una medicina a través
de la vena para que se sienta relajado y somnoliento. Puede que
permanezca despierto, pero no se dará cuenta de lo que está ocurriendo
y puede que no recuerde nada después. La mayoría de las personas
estarán completamente despiertas al llegar a sus casas tras finalizada
la prueba.
Si se encuentra un pólipo pequeño, el médico podría extirparlo. Si su
médico observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra cosa que
no sea normal, se realizará una biopsia. Una biopsia consiste en la
extracción de un pequeño fragmento de tejido a través del colonoscopio.
El tejido se examina con un microscopio para determinar si es un
cáncer, un crecimiento benigno (no canceroso) o el resultado de una
inflamación.
Después de las pruebas:
puede que quiera coordinar con alguien para que
le lleve a su casa después de la prueba, ya que la medicina puede
afectar su capacidad para conducir. Su médico le indicará si necesita a
alguien que le lleve a su casa. Algunas personas pueden presentar
dolores por gas o calambres durante un tiempo después del examen,
aunque la mayoría se siente bien una vez desaparecen los efectos de los
medicamentos.
Enema de bario de doble contraste (DCBE,
siglas en inglés): para hacer
esta prueba se usa una sustancia blanquecina para llenar y dilatar
parcialmente el colon. Después se introduce aire para que el colon se
expanda. Esto permite tomar buenas radiografías. Si un área no luce
normal, se necesitará hacer una colonoscopia.
La preparación para esta prueba es similar a la de la colonoscopia
(antes mencionada), aunque para el DCBE no es necesario tomar
medicamentos para adormecerle. Esta prueba toma aproximadamente de 30 a
45 minutos. Se coloca un tubo pequeño y flexible en el recto, y se usa
el sulfato de bario para llenar parcialmente y abrir el colon. Cuando
el colon está aproximadamente medio lleno de bario, se le volteará
sobre la mesa de radiografía para que el bario se disperse a través del
colon. Luego se bombeará aire en el colon a través del mismo tubo. Esto
puede causar molestias, y puede que sienta deseos de evacuar. Puede que
presente inflamación abdominal o cólicos después del examen, y
probablemente sentirá la necesidad de evacuar poco tiempo después de la
prueba. El bario puede causar estreñimiento por algunos días, y es
posible que su excremento luzca gris o blanco hasta que se elimine el
bario.
Colonoscopia virtual: se
puede considerar ésta como una súper
radiografía o tomografía avanzada del colon. El aparato para la
tomografía captura muchas imágenes conforme gira alrededor de la
persona mientras permanece recostada en una mesa. Luego una computadora
combina estas fotografías en imágenes de las secciones del colon y
recto. La colonoscopia virtual (también conocida como colonografía por
CT) involucra el uso de programas computarizados especiales para crear
radiografías a dos dimensiones, así como una vista explorable en
tercera dimensión que permite observar el interior del colon y del
recto para que el médico pueda ver si hay pólipos o cáncer.
Puede que esta prueba sea útil para algunas personas que no pueden o no
desean someterse a pruebas en las que se coloca un endoscopio en el
colon o el recto. Se puede realizar relativamente en poco tiempo y no
se requiere de medicamentos para adormecerle. Aunque esta prueba no
coloca un endoscopio en su colon, como en la colonoscopia, usted aún
necesita someterse al mismo tipo de preparación intestinal. Si se
detectan pólipos u otros problemas en esta prueba, es probable que se
requiera llevar a cabo una colonoscopia para extirparlos o para
observarlos mejor.
Pruebas que detectan principalmente
cáncer colorrectal
Estas pruebas se usan para detectar pequeñas cantidades de sangre
oculta (escondida) en las heces fecales. La mayoría de la gente
considera que estas pruebas son más sencillas porque con frecuencia se
pueden llevar a cabo en casa. Pero no son tan buenas en encontrar
pólipos como las que se describieron anteriormente, y un resultado que
dé positivo en una de estas pruebas de detección probablemente implique
que se requiera realizar una prueba, tal como una colonoscopia.
Estas pruebas son de diferentes nombres como prueba de sangre oculta en
las heces fecales FOBT (fecal occult blood test, FOBT), análisis
inmuno-químico de las heces fecales (fecal immunochemical test, FIT) y
prueba inmunoquímica de
sangre oculta en las heces
fecales (immunochemical
fecal occult
blood test, iFOBT). Todas se parecen entre sí y requiere que recolecte
muestras de sus evacuaciones (heces fecales) para su análisis en el
laboratorio. Varían en el modo específico en que se recolectan las
muestras y cómo son analizadas en el laboratorio.
Si usted requiere hacer una de estas pruebas, el médico o enfermera le
dará con antelación un equipo para la prueba con las instrucciones
exactas que le indicarán qué hacer (puede que haya ciertas limitaciones
en lo que pueda comer y beber, o medicinas que pueda tomar), así como
instrucciones sobre cómo recolectar las muestras.
Algunas personas a quienes se entrega uno de estos equipos nunca se
hacen la prueba, o no se la entregan a sus médicos, ya que les preocupa
no haber seguido las instrucciones correctamente. Asegúrese de hablar
con su médico o enfermera si tiene cualquier pregunta sobre qué debe
hacer o cómo recolectar las muestras. Lo más importante es hacerse la
prueba.
La mayoría de estas pruebas requieren hacerse una vez por año y, como
se mencionó anteriormente, si en el laboratorio se detecta cualquier
problema, se requerirá someterse a más pruebas, como la colonoscopia.
Para más información sobre estas pruebas, por favor, consulte “Cáncer
colorrectal: detección temprana”.
Prevención o detección temprana del
cáncer colorrectal
El cáncer de colon se origina con un crecimiento (pólipo) que aún no es
cáncer. Someterse a las pruebas puede ayudar a su médico a determinar
si hay algún problema, y algunas de las pruebas pueden detectar los
pólipos antes de que se conviertan en cáncer. La mayoría de la gente a
la que le extirpan sus pólipos nunca llega a tener cáncer de colon. Si
se encuentra el cáncer en estado inicial, hay una buena probabilidad de
combatirlo con tratamiento. Someterse a las pruebas permite la
detección del cáncer en estado inicial.
La Sociedad Americana del Cáncer considera que la prevención del cáncer
colorrectal (y no sólo la detección temprana) debe ser una razón
importante para someterse a las pruebas. La detección y extirpación de
los pólipos evitan que algunas personas desarrollen cáncer colorrectal.
Las pruebas que ofrecen la mejor probabilidad de encontrar tanto
pólipos como cáncer deben ser su primera opción en caso de que dichas
pruebas estén disponibles y usted tenga la disposición de someterse a
ellas.
Los médicos tomarán en cuenta un conjunto de factores al recomendarle
las pruebas a las que debe someterse, y qué tan seguido debe
hacérselas, así como el momento en el que debe empezar. Estos factores
incluyen si usted está en riesgo promedio, aumentado o elevado para el
cáncer colorrectal. Si está en riesgo aumentado o elevado, el tipo y la
frecuencia de la prueba dependerán posteriormente de si antes ha tenido
pólipos, cáncer u otras enfermedades específicas, así como antecedentes
familiares.
Por lo general, tanto hombres como mujeres en riesgo promedio de cáncer
colorrectal deben comenzar las pruebas de detección a la edad de
50. Pero debe consultar con su médico sobre su propia salud e
historial familiar para que puedan escoger el plan de detección más
adecuado para usted. Para obtener más información sobre las
recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección
del cáncer colorrectal, por favor consulte el documento “Cáncer
colorrectal: detección temprana”.
Cobertura de seguro médico para la
detección del cáncer colorrectal
Existen buenas pruebas para la detección del cáncer colorrectal, pero
es insuficiente el número de personas que se someten a las pruebas.
Algunas de las razones para esto podrían ser el desconocimiento de las
pruebas de detección, los costos y la falta de seguro médico.
En los Estados Unidos, las leyes correspondientes a la cobertura de
seguro médico para las pruebas de detección del cáncer colorrectal
varían por estado. Lo mismo aplica para los programas estatales de
Medicaid. Para las personas con cobertura de Medicare, ésta comienza a
partir de la edad de 50 años para las pruebas de detección más comunes
del cáncer colorrectal.
Para obtener más información sobre la cobertura de seguro médico para
las pruebas de detección del cáncer colorrectal, remítase a nuestro
documento “Cáncer colorrectal: detección temprana”.
¿Cómo se diagnostica el cáncer
colorrectal?
La mayoría de las personas con cáncer de colon en etapa inicial no
presentan síntomas. Los síntomas generalmente se presentan en un estado
más avanzado de la enfermedad. Si algo que causa preocupación resulta
de una prueba de detección o si tiene síntomas, requerirá de más
exámenes.
Signos y síntomas del cáncer colorrectal
Si tiene cualquiera de los siguientes síntomas y signos debe consultar
con su médico:
- Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea,
estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales
(excremento) por varios días.
- Sensación de necesitar evacuar que no desaparece después de
hacerlo.
- Sangrado rectal, sangre en las heces fecales o de un color
oscuro (a pesar de que a menudo, el excremento luzca normal).
- Retorcijones o dolor de estómago.
- Debilidad y cansancio.
Es más probable que en la mayoría de estos síntomas sean por causa
distinta al cáncer colorrectal. No obstante, si tiene cualquiera de
estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato
para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser
necesario.
Si hay alguna razón para sospechar la presencia de cáncer de colon o
recto, necesitará someterse a más pruebas para determinar si realmente
la enfermedad está presente y, de ser ese el caso, determinar qué tanto
se ha propagado. Algunas de estas pruebas son las mismas que se usan
para detectar la enfermedad en personas que no tienen síntomas (vea la
sección posterior "Pruebas para encontrar pólipos o cáncer
colorrectal").
Historial médico y examen físico
Su médico le hará preguntas sobre su salud, historial familiar y
también le someterá a un examen de revisión física completa.
Análisis de sangre
Su médico puede que requiera la realización de análisis sanguíneos que
ayudan a determinar si tiene cáncer colorrectal. Las personas con
cáncer colorrectal a menudo tienen un bajo recuento de glóbulos rojos
(se tornan anémicas) debido al sangrado del tumor. Pudiera ser que
además los análisis de sangre verifiquen su función hepática debido a
que el cáncer colorrectal puede propagarse hacia el hígado. Existen
otras sustancias (marcadores tumorales) en la sangre que pueden indicar
qué tan bien está funcionando el tratamiento. Sin embargo, estos
marcadores tumorales no se usan para detectar el cáncer en las personas
que no hayan padecido la enfermedad y que están bien de salud en
general. Más a menudo se utilizan para revisiones de seguimientos en
personas que ya han recibido tratamiento contra el cáncer colorrectal.
Pruebas para encontrar pólipos o cáncer
colorrectal
Si los síntomas o resultados del examen de revisión física, o si los
análisis sanguíneos sugieren que podría tener cáncer colorrectal, su
médico querrá hacer otras pruebas. Estas pruebas pudieran incluir las
que se describen anteriormente en la sección "Pruebas para encontrar
pólipos o cáncer colorrectal").
Se realizará una biopsia en cualquier parte del colon o recto que no
luzca normal. Para una biopsia, el médico extrae un pedacito de tejido
del área que causa preocupación. Esto se hace durante una colonoscopia.
El tejido se envía al laboratorio para examinarlo con un microscopio y
determinar si hay cáncer presente. Aunque otras pruebas pueden sugerir
la presencia de cáncer colorrectal, sólo mediante una biopsia se podrá
asegurarlo.
Estudios por imágenes
Los estudios que se describen a continuación se usan para crear
imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes pueden
realizarse debido a muchas razones, tales como para saber si un área
que ha cambiado podría ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer
podría haberse propagado y para saber si el tratamiento está surtiendo
efecto.
Tomografía computarizada
Una tomografía computarizada ("CT" o "CAT", en ingles) usa rayos X para
tomar muchas fotografías del cuerpo y luego combinarlas en una
computadora para producir una imagen transversal detallada. A menudo
una CT puede mostrar si el cáncer se ha propagado al hígado, los
pulmones u otros órganos. Una CT toma más tiempo que las radiografías
comunes. El paciente se acuesta en una mesa sin moverse mientras se
lleva a cabo el procedimiento. Puede que se inyecte un agente de
contraste ("tinte") o que se ingiera una bebida especial que ayuda a
delinear mejor las estructuras de su cuerpo. El tinte puede causar
cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son
alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves
como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de
informar a su médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier
sustancia de contraste utilizada para los radiografías.
La CT también se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia
el tumor. Para este procedimiento, el paciente permanece en la mesa de
la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la
piel hacia la masa. Se extrae una muestra diminuta de tejido o un
cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de
pulgada de diámetro para examinarlos con un microscopio.
Una forma nueva de usar una CT es realizando una "colonoscopia
virtual". Una vez que el colon ha sido limpiado de las heces
fecales y que se llena con aire, una computadora puede formar una
imagen del interior del colon. Este método requiere la misma
preparación que una colonoscopia y conlleva algo de incomodidad para el
intestino al estarse llenando con aire. Si algo parece anormal, se
requerirá una colonoscopia de seguimiento.
Ecografía
Esta prueba (también conocida como ultrasonido o sonografía) utiliza
ondas sonoras para producir una imagen del interior del cuerpo. La
mayoría de las personas conocen la ecografía porque se usa a menudo
para ver un bebé durante el embarazo. Esta es una prueba fácil de
realizar El paciente simplemente se acuesta en una mesa mientras que se
desliza un dispositivo en forma de varilla sobre su piel del abdomen.
Para evaluar a los pacientes de cáncer de colon y de cáncer rectal se
emplean dos tipos especiales de exámenes de ecografía. Uno de ellos
hace uso de una varilla que emite ondas sonoras la cual se coloca en el
recto para determinar la presencia de cáncer y ver si se ha propagado a
órganos o tejidos alrededor. En la otra prueba, la cual se usa durante
la cirugía, se coloca la varilla contra la superficie del hígado para
determinar si el cáncer se ha propagado ahí.
Imágenes por resonancia magnética
Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia
magnética (MRI por sus siglas en inglés) muestran una imagen
transversal del cuerpo. Sin embargo, el MRI usa ondas radiales e imanes
potentes en vez de radiación para la captura de imágenes. Al igual que
la CT, se inyectará un tinte de contraste, aunque esto es menos común.
Algunas veces, el MRI es útil para encontrar lugares en el hígado a
donde pudiera haberse propagado el cáncer. Además, pueden ayudar al
médico saber la extensión de los cánceres rectales. El MRI toma más
tiempo que las CT y puede que se le coloque al paciente dentro de un
cilindro angosto durante el estudio. Esto puede sentirse un tanto
confinante y podría resultar molesto para las personas con temor a los
lugares cerrados. La máquina también produce un ruido martillante que
quizá sea molesto. En algunos centros de atención médica se
proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.
Radiografía de tórax
Esta prueba se puede hacer para determinar si el cáncer colorrectal se
ha propagado a los pulmones.
Tomografía por emisión de positrones
En esta prueba se inyecta un tipo de azúcar radioactivo en una vena.
Por un periodo de tiempo, el azúcar pasa por el cuerpo y es absorbida
por las células cancerosas. Luego, al paciente se le coloca en la
máquina de tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en
inglés) donde una cámara especial puede detectar la radioactividad.
Debido a que las células cancerosas absorben grandes cantidades de
azúcar, éstas aparecen en las imágenes como “puntos radioactivos”
oscuros. La tomografía por emisión de positrones es útil cuando el
médico piensa que el cáncer se ha propagado pero no sabe dónde. Las
tomografías PET ahora son más precisas debido a que pueden realizarse
en conjunto con las CT.
Angiografía
Esta prueba consiste de un procedimiento radiológico para examinar los
vasos sanguíneos. Para esta prueba, se introduce una cánula (tubo
llamado catéter) delgada en un vaso sanguíneo, la cual se manipula
hasta que llega al área que va a ser estudiada (la piel se
adormece antes de colocar el tubo). Luego se inyecta un tinte a través
del catéter y se toman las fotografías. Una vez terminadas las
imágenes, se retira el catéter. Los cirujanos usan algunas veces esta
prueba para localizar los vasos sanguíneos cercanos al cáncer que se ha
propagado al hígado. El cáncer entonces se puede extirpar sin causar
mucho sangrado.
Después de las pruebas: clasificación por
etapas
La clasificación por etapas es un proceso cuyo objetivo es determinar
qué tanto se ha propagado un cáncer. Esto es muy importante porque su
tratamiento y la expectativa para su recuperación dependen de la etapa
en que se encuentre su cáncer. Para los tumores cancerosos en etapa
inicial, la cirugía pudiera ser todo lo que se necesite. Para cánceres
más avanzados, se podrían necesitar otros tratamientos como
quimioterapia o radioterapia.
Existe más de un sistema para realizar la clasificación por etapas del
cáncer colorrectal. Algunos usan números y otros usan letras; sin
embargo, todos los sistemas describen la propagación del cáncer
mediante las capas de la pared del colon o recto. También toman en
cuenta si el cáncer se ha propagado a órganos circundantes o hacia
órganos más distantes.
Las etapas por lo general se clasifican con números romanos del I al IV
(1-4). Como regla general, mientras más bajo sea el número de la etapa,
menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV
(4), significa un cáncer más grave.
Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer
colorrectal. La etapa
clínica conforma la mejor predicción que el médico puede
hacer sobre la extensión de la enfermedad según los resultados del
examen físico, análisis sanguíneos y cualquier otro estudio que se haya
hecho. Si se somete a cirugía, sus médicos también podrán determinar la
etapa patológica.
Esta etapa se basa sobre los mismos factores que la etapa clínica, pero
incluye lo que se haya observado en la cirugía y en una biopsia del
tejido.
Debido a que la mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal se han
sometido a cirugía, la etapa patológica se usa con mayor frecuencia
para describir la extensión de la enfermedad. La clasificación
patológica por etapas probablemente sea más precisa que la
clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener
una buena impresión de la extensión de su enfermedad.
Grado del cáncer colorrectal
Otro factor que puede afectar al pronóstico de supervivencia es el grado del cáncer.
El grado es la descripción de cuán parecido es el cáncer al tejido
colorrectal normal al observarse con un microscopio.
Un grado menor significa que el tejido luce menos anormal, mientras que
un grado mayor indica que el tejido luce más anormal. La mayoría de las
veces, el pronóstico no es tan bueno para los cáncer de mayor grado que
para los de un menor grado.
Tasas de supervivencia para el cáncer
colorrectal
Algunas personas con cáncer puede que quieran saber las tasas de
supervivencia para este tipo de cáncer. Puede que otras no encuentren
útil saber esta información, o incluso desear no saberla. Es su
decisión ya sea que quiera o no consultar las tasas de supervivencia.
La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de
pacientes que vive por lo menos cinco años después de encontrar el
cáncer (excluyendo aquéllos que mueren por otras causas). Muchos de
estos pacientes viven mucho más de cinco años. Aunque las cifras a
continuación corresponden a las más recientes disponibles, éstas son de
personas que recibieron su primer tratamiento hace muchos años. Debido
a que se siguen consiguiendo mejoras en el tratamiento contra el
cáncer, puede que las tasas de supervivencia en la actualidad sean
mayores.
Tasas de supervivencia por etapas del
cáncer de colon
| Etapa I |
93% |
| Etapa IIA |
85% |
| Etapa IIB |
72% |
| Etapa IIIA |
83%* |
| Etapa IIIB |
64% |
| Etapa IIIC |
44% |
| Etapa IV |
8% |
* En este estudio, el índice de supervivencia fue mejor
para la etapa IIIA que para la etapa IIB. Las razones para esto aún no
quedan claras y se desconoce si esto sea aún el caso.
Tasas de supervivencia relativas por
etapa para el cáncer de recto
| Etapa |
Tasa
relativa de supervivencia a 5 años |
| I |
90% |
| II |
70% |
| III |
56%* |
| IV |
7% |
Estas cifras proveen una idea general, pero tenga en cuenta que cada
persona es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente
lo que ocurrirá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las
probabilidades de cura para usted, o quiere saber cuál es la
expectativa de vida, hable con los integrantes de su equipo de atención
médica, pues ellos conocen mejor su situación.
¿Cómo se trata el cáncer colorrectal?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras
de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el
tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico
tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Los cuatro tipos principales de tratamiento contra el cáncer
colorrectal son:
- Cirugía.
- Radioterapia.
- Quimioterapia.
- Terapias dirigidas (anticuerpos monoclonales).
Dependiendo de la etapa de su cáncer, se podrían usar dos o más tipos
de tratamiento al mismo tiempo, o uno después del otro.
Tómese su tiempo y piense sobre todas sus opciones de tratamiento. Es
posible que desee obtener una segunda opinión que le pueda ofrecer más
información y ayudarle a sentirse mejor sobre el plan de tratamiento
que escoja. Sus probabilidades de obtener buenos resultados son mayores
en manos de un equipo médico que tenga experiencia en tratar el cáncer
colorrectal.
Cirugía
Los tipos de cirugía que se usan para tratar el cáncer de colon y de
recto varían y se describen por separado.
Cirugía del colon
La cirugía es a menudo el tratamiento principal contra el cáncer de
colon en etapa inicial. La cirugía es conocida como colectomía o resección segmentaria.
Por lo general se extirpa el cáncer y una parte normal del colon a
ambos lados del cáncer (así como los ganglios linfáticos cercanos).
Luego, los dos extremos del colon se suturan nuevamente. Para el cáncer
de colon, generalmente no se necesita una colostomía (abertura en el
abdomen para eliminar los desechos del cuerpo), aunque algunas veces se
puede hacer una colostomía de corto plazo para aliviar el colon. La
estadía normal en el hospital para esta cirugía es de cuatro a siete
días dependiendo de su estado de salud general.
Con mayor frecuencia se realiza la cirugía a través de una incisión en
el abdomen, pero puede que para algunos cánceres en etapa inicial se
requiera de un método distinto. En la colectomía asistida por
laparoscopio, en lugar de hacer una incisión grande, el cirujano hace
varias incisiones pequeñas. Se introducen pequeños instrumentos a
través de estas pequeñas aberturas que se usan para extraer parte del
colon y los ganglios linfáticos. Este método parece ser tan efectivo
como el método convencional para curar el cáncer en etapa inicial y los
pacientes por lo general se recuperan con más rapidez que con las
operaciones tradicionales. Pero esta cirugía requiere de destrezas
especiales. Si está considerando la cirugía laparoscópica, asegúrese de
acudir con un cirujano con mucha experiencia y que ya haya hecho muchas
de estas operaciones.
Algunos cánceres en etapa muy temprana (tumores en etapa 0 y alguno en
etapa I) o pólipos pueden extirparse usando un colonoscopio (el mismo
endoscopio delgado y flexible usado para hacer una colonoscopia).
Cuando esto se realiza, el cirujano no tiene que hacer un corte en el
abdomen. Los cánceres en etapa inicial que sólo se encuentra en la
superficie del revestimiento del colon pueden extraerse junto con una
pequeña cantidad del tejido alrededor. Para una polipectomía, el cáncer
se corta a través de la base del tallo del pólipo, que es un área que
parece el tallo de un hongo.
Cirugía del recto
Por lo general, también la cirugía es el tratamiento principal para el
cáncer de recto, aunque la radiación y la quimioterapia a menudo son
administradas antes o después de la cirugía. Existen varios tipos de
cirugía contra el cáncer de recto.
Algunas operaciones (como polipectomía, escisión local y resección
transanal local) pueden realizarse con instrumentos que se colocan en
el ano, sin tener que cortar a través de la piel. Podría ser que uno de
estos métodos se use para extirpar cánceres en etapa I que son
relativamente pequeños y que no están muy lejos del ano.
Para algunos cánceres rectales en etapa I, y para la mayoría en etapa
II o III, se pueden realizar otros tipos de cirugía. Éstos se describen
a continuación:
Resección anterior baja:
este método se usa para los cánceres que se
encuentran cerca de la parte superior del recto, cerca de donde se
conecta con el colon. El cirujano hace el corte en el abdomen
(barriga). Luego se extirpa el cáncer junto con una pequeña cantidad de
tejido normal de cualquier lado del cáncer y ganglios linfáticos
cercanos, así como una gran cantidad de tejido graso y fibroso
alrededor del recto. El ano no resulta afectado y tras la cirugía el
colon se une otra vez al ano y el excremento es eliminado de la manera
habitual. La estadía normal en el hospital para esta cirugía es de
cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general.
Proctectomía con anastomosis coloanal:
para algunos cánceres de recto
en etapa I y la mayoría en etapa II y III que se encuentran en el
tercio medio e inferior del recto, se requerirán la extirpación de todo
el recto y del colon adherido al ano. A esto se le llama
anastomosis coloanal (anastomosis significa conexión). Ésta es una
operación más compleja. Por un corto periodo de tiempo, se necesita una
ostomía (una abertura en el abdomen para eliminar los desechos del
cuerpo), para permitir un proceso de curación después de la cirugía. La
estadía usual en el hospital es de cuatro a siete días dependiendo de
su estado de salud general. Luego, es necesario hacer una segunda
operación para cerrar la abertura de la ostomía.
Resección abdominoperineal (AP):
este procedimiento se realiza para los
cánceres en la parte inferior del recto, cerca de su conexión externa
al ano. El cirujano hace un curte en el abdomen y otro en el área
alrededor del ano. Debido a la extirpación del ano, se requerirá de una
colostomía que consiste de una abertura del colon en la parte delantera
del abdomen. Ésta se usa para eliminar del cuerpo el material de
desecho (heces fecales o excremento). La estadía usual en el hospital
de la resección anterior baja es de cuatro a siete días dependiendo de
su estado de salud general.
Exenteración pélvica: si el
cáncer de recto está propagándose a los
órganos circundantes, se requerirá de una cirugía mayor. En una
exenteración pélvica el cirujano extrae el recto, así como los órganos
adyacentes tales como la vejiga, la próstata o el útero, cuando el
cáncer se ha extendido a los mismos. Una vez hecha esta operación, se
requiere una colostomía. Si se extirpa la vejiga, también es necesario
realizar una urostomía (una abertura para la recolección de la orina).
Efectos secundarios de la cirugía
colorrectal
Los efectos secundarios de la cirugía dependerán de muchas cosas, como
la magnitud de la operación y el estado general de salud de la persona
antes de la cirugía. La mayoría de la gente experimentará algo de dolor
tras la operación que por lo general podrá controlarse con medicina de
ser necesario. Los problemas con la alimentación normalmente mejoran en
unos días después de la cirugía.
Los posibles efectos secundarios de la cirugía incluyen sangrado,
coágulos en las piernas y daños a los órganos cercanos durante la
operación. En raras ocasiones, las conexiones que se hacen entre los
extremos de los intestinos pudieran no mantenerse completamente unidos
y tener fugas, lo que pueda causar infecciones. Si ocurre una
infección, es posible que la incisión se abra causando una herida
abierta. Posteriormente, tras la cirugía, podría ser que desarrolle
tejido cicatricial en su abdomen (llamado adhesiones) que podrían
causar la obstrucción del intestino.
Algunas personas pudieran necesitar una colostomía temporal o
permanente (o ileostomía) después de la cirugía. De ser así, usted
necesitará ayuda de enfermeras de ostomía especialmente entrenadas o
terapeutas ostomales, para aprender cómo manejar la colostomía. Por lo
general, le visitarán antes y después de la operación para ofrecerle la
instrucción indicada. Para más información, consulte nuestro documento
“Colostomía: una guía” e “Ileostomía: una guía”.
La cirugía colorrectal y las relaciones
sexuales
Si usted es hombre, una resección abdominoperineal puede hacer que
tenga orgasmos "secos". Esto significa que lo más probable es que el
placer permanezca sin que haya eyaculación. En algunos casos, una
resección AP puede impedir las erecciones o la capacidad de llegar al
orgasmo. En otros casos, puede que el placer en el orgasmo sea menos
intenso. Puede que con el avance en la edad se causen estos
cambios pero la cirugía podría empeorarlos.
Para algunos hombres, la cirugía hace que el semen se dirija hacia
atrás, es decir, hacia la vejiga. Esto no causa daño. No
obstante, si usted todavía quiere procrear un hijo, debe hablar con su
médico sobre cómo la cirugía le afectará y lo que tal vez deba hacerse
para lograr un embarazo.
Si usted es una mujer a la que se le realizó una cirugía colorrectal,
no debe presentar ninguna pérdida de la función sexual. El tejido
cicatricial puede que a veces cause dolor o malestar durante las
relaciones sexuales. Además, si el útero es extirpado, el embarazo ya
no sería posible.
Una colostomía puede afectar la imagen corporal y el nivel de comodidad
sexual tanto para los hombres como para las mujeres. Aunque pueda que
incurra en ciertas adaptaciones, no deberá impedirle poder disfrutar de
una vida sexual plena.
Para más información sobre cómo lidiar con el impacto sexual del cáncer
y sus tratamientos, la Sociedad Americana del Cáncer tiene a su
disposición los documentos "Sexualidad para el hombre que tiene cáncer"
y "Sexualidad para la mujer que tiene cáncer".
Cirugía contra el cáncer colorrectal que
se ha propagado
En ocasiones, la cirugía debida al cáncer que se ha propagado hacia
otros órganos puede ayudarle a prolongar la vida o, dependiendo de la
magnitud de la enfermedad, incluso puede llegar a curarle. Si el cáncer
colorrectal se ha propagado hacia algunas cuantas nuevas regiones en el
hígado o los pulmones (y no hacia otras partes), el cáncer a veces
puede extirparse mediante cirugía.
Para la propagación al hígado existen otros métodos además de la
cirugía que podrían usarse para destruir el cáncer. Éstos incluyen
métodos para bloquear el suministro de sangre al tumor, destruir el
cáncer mediante el congelamiento o destruyéndolo con ondas radiales de
alta energía. Estos métodos no tienen la intención de curar el cáncer.
Radioterapia contra el cáncer de colon y
de recto
La radioterapia consiste del uso de rayos de alta energía (como los
rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación
puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales
radioactivos colocados directamente en el tumor (braquiterapia o,
radiación interna o de implante).
Después de la cirugía, la radiación puede destruir áreas pequeñas de
cáncer que pueden no ser vistas durante la cirugía. Si el tamaño o el
lugar de un tumor hace difícil la cirugía, se puede usar la radiación
antes de la cirugía para reducir el tumor. La radiación también se
puede usar para aliviar los síntomas de cáncer avanzado como la
obstrucción intestinal, sangrado o dolor.
La radioterapia se usa principalmente en las personas con cáncer de
colon cuando el cáncer se ha adherido a un órgano interno o al
revestimiento interno del abdomen. Si esto sucede, el médico no puede
estar seguro si se ha extirpado todo el cáncer, y se usa la
radioterapia para destruir las células cancerosas que quedaron después
de la cirugía. Para el cáncer de recto, la radiación también se
administra para prevenir que el cáncer recurra al lugar en donde se
originó, así como para tratar las recurrencias que son causa de
síntomas como el dolor. La radiación rara vez se usa para tratar el
cáncer metastásico del colon.
Radioterapia de rayos externos:
en este tratamiento, se enfoca la
radiación en el cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo.
Este tipo se usa con mayor frecuencia en las personas con cáncer de
colon o del recto. Los tratamientos se administran cinco días a la
semana por muchas semanas. Cada tratamiento dura sólo unos minutos,
aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el
tratamiento) usualmente toma más.
Se puede usar un método diferente en algunos casos de cáncer rectal con
pequeños tumores. Se coloca un pequeño dispositivo en el ano para
administrar la radiación. De esta manera, la radiación llega al recto
sin pasar a través de la piel y otros tejidos del abdomen. Esto
significa que es menos probable que se dañen los tejidos cercanos y que
cause efectos secundarios.
Braquiterapia (terapia de radiación
interna): en este método se colocan
partículas o semillas pequeñas de material radioactivo cerca o
directamente en el cáncer. La radiación sólo se desplaza una corta
distancia, limitando los efectos sobre los tejidos sanos adyacentes.
Algunas veces se usa este método para tratar a las personas con cáncer
rectal, especialmente las personas enfermas o de edad avanzada que no
pueden tolerar la cirugía.
Efectos secundarios de la radioterapia
Los efectos secundarios de la radioterapia para el cáncer de colon y
del recto incluyen irritación de la piel, náusea, diarrea, problemas en
el control de los intestinos, irritación del recto o de la vejiga y
cansancio. También pueden ocurrir problemas sexuales. Los efectos
secundarios por lo general desaparecen después de terminado el
tratamiento. Si usted padece de estos u otros efectos secundarios,
hable con su médico. Por lo general existen maneras de aminorar o
aliviar muchos de estos problemas.
Para más información sobre la radioterapia, consulte el documento de la
Sociedad Americana del Cáncer “Radioterapia: una guía para los
pacientes y su familiares”.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para combatir el cáncer. Los
medicamentos se inyectan en una vena o se administran por vía oral.
Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las
áreas del cuerpo, lo que hace que el tratamiento sea eficaz contra los
cánceres que se han propagado a órganos distantes.
Algunas veces, la quimioterapia se usa antes de la cirugía para tratar
de reducir el tamaño del cáncer y facilitar la cirugía. También se
puede administrar después de la cirugía ya que puede aumentar la tasa
de supervivencia de los pacientes con cáncer colorrectal en ciertas
etapas. La quimioterapia puede también ayudar a aliviar los síntomas
del cáncer avanzado, y ayuda a las personas a vivir por más tiempo.
En algunos casos, los medicamentos de quimioterapia pueden inyectarse
en una arteria que conduzca a la parte del cuerpo con el tumor. Este
enfoque se denomina quimioterapia regional. Debido a que los
medicamentos van directamente a las células cancerosas, puede que se
generen menos efectos secundarios. A veces se usa quimioterapia regional
para el cáncer de colon que se propagó al hígado.
Efectos secundarios de la quimioterapia
Si bien los medicamentos de quimioterapia eliminan las células del
cáncer, también dañan algunas células normales, lo que puede provocar
efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de
medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del
tratamiento. Entre los efectos secundarios, se incluyen los siguientes:
- Diarrea.
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Caída de pelo.
- Irritaciones e inflamación de pies y manos.
- Llagas en la boca.
- Aumento en las probabilidades de infección.
- Sangrado o moretones después de cortadas o heridas menores.
- Cansancio extremo (fatiga).
La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando se termina el
tratamiento. Por ejemplo, el pelo crecerá de nuevo después que finalice
el tratamiento, aunque es posible que luzca diferente. Cualquier
persona que tenga problemas con los efectos secundarios debe hablar con
su médico o enfermera, ya que siempre hay maneras de ayudar.
Para más información sobre quimioterapia, por favor remítase a nuestro
documento “Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.
Terapias dirigidas
Las terapias dirigidas son medicamentos que atacan partes de las
células cancerosas que las hacen diferentes a las células normales.
Debido a que estos medicamentos sólo afectan las células cancerosas,
éstos a menudo causan menos efectos secundarios que la quimioterapia.
Las proteínas sintéticas conocidas como anticuerpos monoclonales
han sido aprobadas para su uso, junto con los medicamentos de
quimioterapia, para tratar el cáncer colorrectal.
Estudios clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que usted necesita saber, el cual
puede acceder en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra
línea sin costo.
Terapias complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son las terapias complementarias y
alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera, los cuales a su
vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, haciendo que
esto pueda crear confusión. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios: la
mayoría de los métodos de tratamiento
complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer.
Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos
métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional
son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el
dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de
estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han
sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son
útiles, y algunos incluso son dañinos.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas
para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para
estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos de
tratamiento puede que hasta sean dañinos o provoquen efectos
secundarios potencialmente mortales. Pero el mayor peligro en la
mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de
beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o
interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Al estar contemplando sus opciones, tenga en consideración las
siguientes tres medidas:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
¿Cuáles son algunas de las preguntas que
puedo hacerle a mi médico?
A medida que usted enfrenta el cáncer y su tratamiento, necesita tener
conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse en la
libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin
importar cuán insignificante parezca. A continuación le presentamos
algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus
propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los
trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán
también responder a muchas de sus preguntas.
- ¿Puede anotar, por favor, el tipo exacto de cáncer que
tengo?
- ¿Dónde está mi cáncer?
- ¿Se ha propagado del lugar donde se originó?
- ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el
tratamiento?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Cuál tratamiento usted me sugiere y por qué?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará?
¿Dónde se administrará?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los
tratamientos que usted sugiere?
- ¿Qué puedo hacer para reducir los efectos secundarios del
tratamiento?
- ¿Necesitaré una colostomía? ¿Será permanente?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con
estos planes de tratamiento? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
- Si se me cae el cabello, ¿qué puedo hacer al respecto?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
- ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré
después del tratamiento?
A continuación escriba sus propias preguntas:
La vida después del tratamiento
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer. Incluso sin recurrencias, las
personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.
Puede obtener más información sobre qué es de lo que tiene que estar al
pendiente y cómo aprender a vivir con la probabilidad de que el cáncer
regrese en el documento (disponible en inglés) Living with Uncertainty: The
Fear of Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del
Cáncer, llamando al 1-800-227-2345.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Durante años, después de que el tratamiento se haya finalizado, serán
muy importantes para usted los exámenes periódicos de seguimiento.
Estos exámenes, que incluyen un examen físico, análisis de sangre, y
quizás estudios por imágenes pueden indicar si el cáncer ha regresado.
Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención
médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. Hable con su equipo de atención contra el
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause
molestia para que le puedan ayudar a tratarlo. La frecuencia de las
consultas médicas de seguimiento y qué pruebas hacerse dependerá de la
etapa de su cáncer y de las probabilidades de que regrese.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden tener una duración a largo plazo. No dude en hablar con el
equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto
secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante
que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su
diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que tenga disponible la
siguiente información y que siempre guarde copias para usted:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Imágenes por CT y MRI en un DVD.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta
que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos,
las dosis y cuándo se tomaron.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y su tratamiento pueden requerir mucho de su tiempo y ser
emocionalmente desgastante, pero también es una oportunidad para que
vea su vida bajo otra perspectiva. Quizás usted está considerando
mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas
incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted tomaba mucho alcohol, comía más de lo que debía, fumaba o
no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba
sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le
afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin
embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener
efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor,
pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea de nuestro programa Quitline®
para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela (bologna)
y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo.
Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día.
No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Aunque el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio.
Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de
ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física
y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el
refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. En ocasiones resulta realmente difícil para algunas
personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar
todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más
información sobre el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer
[El cansancio en las personas con cáncer]).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Cualquier persona que haya recibido tratamiento contra el cáncer
colorrectal puede que además esté en riesgo de desarrollar un segundo
cáncer colorrectal o incluso otros tipos de cáncer. Sabemos que el
ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La
Sociedad Americana del Cáncer recomienda que los adultos realicen al
menos una actividad física por 30 minutos diarios por lo menos cinco
días de la semana.
¿Puedo reducir el riesgo de que el
cáncer regrese?
La mayoría de las personas desean saber si hay algo que puedan hacer
para reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Para la mayoría de los
cánceres, existe poca evidencia contundente que pueda guiar a la gente
hacia esta dirección. Sin embargo, esto no implica que no haya nada que
se pueda hacer, sino que en su mayor parte, esto aún no se ha estudiado
bien. La mayoría de los estudios buscan formas de prevenir el cáncer en
primer lugar, y no tanto prevenir su recurrencia.
Sin embargo, algunos estudios indican cosas que la gente puede hacer
que podrían
ser útiles en la reducción del riesgo de que el cáncer regrese.
Ejercicio: dos estudios
recientes en personas con etapa inicial de
cáncer colorrectal (I, III o III) reportan que acostumbrar caminar
rápidamente (caminata) entre 4 y 5 horas por semana podría reducir la
probabilidad de morir por cáncer (o por otras causas). Se requieren de
más estudios para confirmar esto.
Alimentación: en un gran
estudio de pacientes con cáncer de colon en
etapa III, aquellos que comían carnes, grasas, granos refinados y
postres en mayor cantidad fueron alrededor de tres veces más propensos
a que su cáncer regresara que aquellos que consumían estos alimentos en
menor cantidad. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos
resultados.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no sabe quién
puede ayudarle, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo que podría ser de su utilidad.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
distintos tratamientos médicos y el cáncer no ha sido curado, con el
transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos
los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible
beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas,
incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios
del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back:
Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer
(disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo
sobrellevar esta fase de su tratamiento.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Cada persona tiene su propia manera de considerar la recurrencia.
Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante
el tiempo limitado que les queda.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de nuevo en la investigación del
cáncer colorrectal?
Siempre hay investigaciones que están llevándose a cabo en el área del
cáncer colorrectal. Algunos científicos están buscando formas de
prevenir este cáncer, así como la forma de mejorar los tratamientos.
Genética
Los científicos están aprendiendo más sobre los cambios en el ADN que
hacen que las células del colon y del recto se conviertan en cáncer.
Este conocimiento ya está siendo utilizado en pruebas genéticas para
informar a la gente en mayor riesgo. En algún punto, este conocimiento
también podría resultar en nuevos medicamentos de tratamiento para
corregir estos problemas en los genes.
Quimioprevención
La quimioprevención es el uso de químicos naturales o artificiales para
disminuir el riesgo de una persona de padecer cáncer. Algunos
investigadores están probando si ciertas sustancias como la fibra, los
minerales, las vitaminas o varios medicamentos pueden disminuir el
riesgo de cáncer colorrectal. Algunos estudios han reportado que la
gente que toma multivitamínicos con ácido fólico (folato), suplementos
de vitamina D o calcio puede que tengan un menor riesgo de cáncer
colorrectal. Actualmente se está llevando a cabo investigación sobre
este asunto. La mayoría de los expertos opina que la gente no debe
consumir dosis grandes de vitaminas o minerales a menos que formen
parte de un estudio o que estén bajo la supervisión de un médico.
El tomar aspirina u otros medicamentos similares (conocidos como
antiinflamatorios no esteroideos o NSAIDS) se asocian a un menor riesgo
de cáncer colorrectal. Sin embargo, estos medicamentos pueden causar
úlceras estomacales y otros efectos secundarios. Por esta razón, no se
recomienda que las personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal
tomen NSAIDS sólo con este propósito. Si usted tiene un mayor riesgo de
cáncer colorrectal, deberá hablar con su médico sobre si debe tomar
estos medicamentos como medida preventiva.
La mayoría de los estudios han encontrado que una alimentación con alto
contenido de frutas y vegetales puede disminuir el riesgo de cáncer
colorrectal, así como el riesgo de padecer algunas otras enfermedades.
Esto no se ha comprobado por completo en todos los estudios. No
obstante, es importante que coma suficientes porciones, al menos cinco
diariamente.
Detección temprana
Se están llevando a cabo estudios para determinar si los métodos
actuales de detección del cáncer colorrectal funcionan bien y explorar
nuevas maneras de informar al público la importancia de usar estos
métodos. Sólo aproximadamente la mitad de las personas mayores de 50
años que viven en Estados Unidos no se ha realizado ninguna prueba de
detección de cáncer colorrectal. Si todas las personas se sometieran a
estas pruebas, cada año se podrían salvar miles de vidas. Mientras
tanto, también se están creando nuevas pruebas.
Tratamiento
Cirugía
Los cirujanos continúan buscando mejores maneras para operar los
cánceres colorrectales. Ahora ellos saben más sobre qué hace que una
cirugía colorrectal tenga más probabilidad de ser exitosa, tal como
asegurarse que se extirpen suficientes ganglios linfáticos durante la
operación.
La cirugía laparoscópica, la cual se hace a través de varios cortes
pequeños (incisiones) en lugar de una incisión grande, se está usando
más ampliamente para algunos cánceres de colon. Este método permite a
los pacientes recuperarse con mayor rapidez, con menos dolor después de
la operación. Esta cirugía también se ha estado estudiando para tratar
algunos cánceres rectales.
También está bajo estudio la cirugía robótica, en la que el cirujano se
sienta en un panel de control y opera con mucha precisión unos brazos
robóticos para realizar la cirugía.
Quimioterapia
Muchos medicamentos nuevos de quimioterapia (o que son usados contra
otros cánceres) están siendo actualmente utilizados para tratar el
cáncer colorrectal. También están bajo estudios nuevas formas de
combinar y mejorar los medicamentos que ya están siendo utilizados
contra el cáncer colorrectal. En otros estudios todavía se están
probando mejores maneras de combinar la quimioterapia con otros
tratamientos.
Terapia dirigida
Algunas terapias dirigidas ya se han usado para tratar el cáncer
colorrectal. Los médicos aún están buscando la mejor manera de
administrar estos medicamentos. También están analizando docenas de
nuevas opciones para aumentar las alternativas de tratamiento para las
personas con cáncer colorrectal. Además, los estudios más recientes
están analizando el uso de estas terapias con quimioterapia en los
cánceres en etapa más temprana para reducir el riesgo de recurrencia.
Inmunoterapia
Varias vacunas que podrían tratar el cáncer colorrectal o evitar que
regrese después del tratamiento están siendo estudiadas. A diferencia
de las vacunas utilizadas para prevenir otras enfermedades, estas
vacunas están diseñadas para estimular la reacción del sistema
inmunitario del paciente para combatir mejor el cáncer colorrectal.
Hasta el momento, dichas vacunas sólo están disponibles en estudios
clínicos.
¿Cómo puedo obtener más información?
De su Sociedad Americana del Cáncer
Hemos seleccionado algunas fuentes de información relacionada que
pueden ser de utilidad para usted. Estos materiales pueden solicitarse
llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.
Libros
Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad
Americana del Cáncer Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los
precios o para hacer un pedido.
The
American Cancer Society's Complete Guide to Colorectal Cancer
Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness
Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with
Cancer at Home
Couples Confronting Cancer: Keeping Your Relationship Strong
Eating Well, Staying Well During and After Cancer
What Helped Get Me Through: Cancer Survivors Share Wisdom and Hope
Organizaciones nacionales y sitios Web*
Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de
información y de apoyo para pacientes incluyen:
American College of
Gastroenterology
Sitio Web: www.acg.gi.org
American Gastroenterological Association
Sitio Web: www.gastro.org
American Society of Colon and Rectal Surgeons
Sitio Web: www.fascrs.org
C3: Colorectal Cancer
Coalition
Teléfono sin cargo: 1-877-4CRC-111 (1-877-427-2111)
Sitio Web: www.fightcolorectalcancer.org
Centers for Medicare
& Medicaid Services
Sitio Web: www.cms.hhs.gov
Colon Cancer Alliance
Teléfono: 1-877-422-2030
Sitio Web: www.ccaliance.org
Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono: 1-800-422-6237; TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov
National Colorectal Cancer Research Alliance
Sitio Web: www.eif.nccra.org
Otros recursos*
El siguiente libro describe la experiencia de una mujer con el cáncer
de colon y con el sistema de atención médica. El libro provee lecciones
sobre cómo lidiar con enfermedades imprevistas que atentan contra la
vida; cómo identificar y evaluar las opciones de tratamiento; cómo
hablar con los proveedores de atención médica; y cómo encontrar su
camino por el sistema de atención médica.
Kingson, Eric R. Lessons from Joan: Living and
Loving with Cancer, a Husband's Story. Syracuse University
Press. Syracuse, NY. www.SyracuseUniversityPress.syr.edu
*La inclusión en esta
lista no implica respaldo por parte de la
Sociedad Americana del Cáncer.
La Sociedad Americana del Cáncer se complace en atender cualquier tema
relacionado con el cáncer. Por favor no dude en llamarnos a cualquier
hora del día, las 24 horas al 1-800-ACS-2345.
Última
revisión / cambio realizado: 15-Dic.-2009
Última actualización completa: 22-Jun.-2009
|