Información de referencia sobre el cáncer
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Resumen
Cáncer colorrectal
La información que aparece a continuación es un resumen sobre este tipo de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.


¿Qué es el cáncer?

El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común un crecimiento incontrolable de las células.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse de manera muy distinta. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de cáncer.

Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.

Aún cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo, se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el cáncer de la próstata se propaga a los huesos, se sigue llamando cáncer de la próstata. Si el cáncer de seno se propaga a los pulmones, sigue siendo cáncer de seno. Algunas veces el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haber combatido la enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.


¿Qué es el cáncer colorrectal?

El cáncer colorrectal es el que se origina en el colon o el recto. Tanto el cáncer de colon como el cáncer de recto comparten muchas características en común. En este documento se presentan juntos, excepto en la sección sobre el tratamiento, en donde se abordan por separado. 


El sistema digestivo normal

El cáncer colorrectal se origina en el sistema digestivo, al que también se le conoce como sistema gastrointestinal o GI (ver imagen a continuación). Es aquí donde se procesan los alimentos para generar energía y eliminar del cuerpo el material de desecho sólido (heces fecales). Para entender el cáncer colorrectal, es útil tener algo de entendimiento sobre la estructura del sistema digestivo y cómo éste funciona.

Luego de masticar y tragar los alimentos, éstos pasan al estómago, en donde son parcialmente digeridos y enviados al intestino delgado. La palabra "delgado" se refiere al ancho de dicho intestino. De hecho, el intestino delgado es realmente la sección más larga del aparato digestivo. Tiene una longitud aproximada de veinte pies (seis metros).

El intestino delgado también digiere los alimentos y absorbe la mayoría de los nutrientes. Este intestino conduce al intestino grueso (también llamado colon), que es un conducto muscular de aproximadamente cinco pies (un metro y medio) de longitud. El colon absorbe el agua y los nutrientes de los alimentos y también funciona como un lugar de almacenamiento para los desechos. Los desechos (excremento) son trasladados del colon hacia el recto que constituye las últimas seis pulgadas (quince centímetros) del sistema digestivo. Es en este lugar en donde los desechos salen del cuerpo a través de la abertura que conforma el ano.




La pared del colon y el recto tiene varias capas de tejido. El cáncer colorrectal se origina en la capa interna y puede crecer a través de algunas o de todas las demás capas. La etapa (extensión de la propagación) del cáncer depende en gran medida de cuán profundo se ha propagado a estas capas.


Crecimientos anormales en el colon o en el recto

El cáncer que se genera en estas diferentes áreas puede causar síntomas diferentes. Pero el cáncer de colon y el cáncer de recto comparten muchas cosas en común. En la mayoría de los casos, los cánceres colorrectales se desarrollan lentamente a través de muchos años. Actualmente se sabe que la mayoría de estos cánceres comienzan como un pólipo, un crecimiento de tejido que comienza en el revestimiento y crece hacia el centro del colon o del recto. Este tejido puede ser cáncer o puede que no sea así. Un tipo de pólipo conocido como un adenoma puede convertirse en cáncer. El extirpar tempranamente un pólipo puede evitar que se convierta en cáncer.

Más del 95% de los tumores cancerosos del colon y recto son adenocarcinomas. Éstos son cánceres que se originan en las células que recubren la parte interna del colon y recto. Existen otros tipos de tumores del colon y recto menos comunes, pero los datos que aquí se proveen se refieren a los adenocarcinomas.
 


¿Cuántas personas desarrollan cáncer colorrectal?

En los Estados Unidos, los estimados más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto al cáncer colorrectal para el 2009 indican:
  • 106,100 casos nuevos de cáncer de colon.
  • 40,870 casos nuevos de cáncer de recto.
  • 49,920 muertes a causa del cáncer colorrectal.

Sin contar los casos de cáncer de la piel, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer que se detecta con mayor frecuencia en hombres y mujeres en Estados Unidos. El riesgo de una persona de padecer cáncer colorrectal en el transcurso de su vida es de alrededor de 1 en 19.

La tasa de mortalidad del cáncer colorrectal ha ido disminuyendo en los últimos 15 años. Esto puede deberse a que hay menos casos. Gracias a la detección del cáncer colorrectal, los pólipos pueden ser encontrados y extirpados antes de que se conviertan en cáncer. Además, el cáncer colorrectal se puede descubrir en etapas tempranas cuando resulta más fácil de curar. De igual forma, los tratamientos también han mejorado.



¿Qué causa el cáncer colorrectal?

Si bien no sabemos exactamente qué causa el cáncer colorrectal, sí sabemos que hay ciertos factores de riesgo que se asocian con esta enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de una persona de padecer una enfermedad. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden controlarse, mientras que otros, como la edad de una persona, no se pueden cambiar.
Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad. Además, algunas personas que desarrollan la enfermedad puede que no tengan ningún factor de riesgo conocido. Incluso si una persona con cáncer colorrectal que presenta un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber en qué medida dicho factor de riesgo contribuyó a su cáncer.

Los investigadores han encontrado algunos factores de riesgo que puede que aumenten las probabilidades de desarrollar pólipos o cáncer colorrectal.


Factores de riesgo que usted no puede cambiar

Edad: sus probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal aumentan a partir de los 50 años. Se reporta que más de 9 de 10 personas que tienen cáncer colorrectal son mayores de 50 años.

Haber tenido pólipos o cáncer colorrectal antes: algunos tipos de pólipos aumentan el riesgo de cáncer, especialmente si son grandes o si hay muchos de ellos. Si ha padecido cáncer colorrectal (aunque se le haya extirpado por completo), tiene más probabilidades de padecer nuevos cánceres en otras áreas del colon y recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció su primer cáncer colorrectal siendo joven.

Haber tenido antecedentes de enfermedad intestinal: dos enfermedades intestinales conocidas como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn aumentan el riesgo de cáncer de colon. En estas enfermedades, el colon se encuentra inflamado por un tiempo muy prolongado. Si tiene cualquiera de estas enfermedades, es posible que su médico quiera que usted se haga pruebas de detección del cáncer colorrectal con más frecuencia (estas enfermedades son distintas al síndrome del intestino irritable [IBS por sus siglas en inglés], el cual no representa un riesgo aumentado para el cáncer colorrectal).

Antecedentes familiares de cáncer colorrectal: si tiene familiares cercanos (padre, madre, hermano(a) o hijo(a) que han padecido de este cáncer, usted corre mayor riesgo. Esto aplica especialmente si el familiar desarrolló el cáncer antes de los 60 años. Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre cuándo y con qué frecuencia hacerse las pruebas de detección.

Determinados síndromes en la familia: un síndrome es un conjunto de síntomas. Los dos síndromes hereditarios más comunes asociados a los cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa (familial adenomatous polyposis, FAP) y cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer, HNPCC).

Si su médico le indica que tienen una afección que le hace a usted, o a sus familiares, más propenso(s) a desarrollar cáncer colorrectal, probablemente necesitará comenzar las pruebas de detección para dicho cáncer a una edad más temprana, y pudiera ser que quiera considerar la asesoría genética.

Antecedentes étnicos o raciales: algunos grupos raciales y étnicos como las personas de raza negra o las personas de Europa del este de ascendencia judía (Asquenazí), presentan un riesgo más alto de cáncer colorrectal. Entre los judíos Ashkenazi se han encontrado mutaciones que conducen a un riesgo aumentado de   cáncer colorrectal.



Factores de riesgo asociados a cosas que hace usted

Varios factores relacionados al estilo de vida han sido asociados al cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la alimentación, el peso y el ejercicio con el riesgo de cáncer colorrectal es una de las más fuertes para cualquiera de los tipos de cáncer.

Ciertos tipos de hábitos de la alimentación: una alimentación alta en carnes rojas (carne de res, de cordero e hígado), así como carnes procesadas como los embutidos como perros calientes o hot dogs, mortadela y fiambres, pueden incrementar el riesgo de cáncer colorrectal. Las carnes cocinadas a temperaturas muy altas (fritas, asadas o a la parrilla) pueden liberar químicos que podrían aumentar el riesgo de cáncer. Una alimentación alta en frutas y verduras se ha relacionado a una reducción en el riesgo de cáncer colorrectal.

Falta de ejercicio: hacer más ejercicio puede que ayude a reducir su riesgo.

Sobrepeso: tener mucho sobrepeso aumenta el riesgo de que una persona desarrolle cáncer colorrectal y muera a causa de esta enfermedad.

Fumar: la mayoría de las personas saben que fumar causa cáncer de pulmón, pero los fumadores de mucho tiempo son más propensos a padecer y morir de un cáncer colorrectal que los no fumadores. Además, fumar aumenta el riesgo de muchos otros cánceres.

Alcohol: el consumo excesivo de alcohol ha sido asociado al cáncer colorrectal.

Diabetes: las personas con diabetes tipo 2 tienen una probabilidad aumentada de tener cáncer colorrectal. Éstas también tienden a tener un peor pronóstico.


Factores de riesgo de los que no hay tanta certeza
 
Trabajo en horario nocturno: un estudio sugiere que trabajar en el turno de noche por lo menos tres noches al mes durante al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se necesitan más investigaciones para clarificar estos resultados.

Otros cánceres y su tratamiento: un informe reciente sobre sobrevivientes de cáncer testicular reportó que estos hombres tenían una tasa mayor de cáncer colorrectal. Además, los hombres que recibieron radioterapia para el cáncer de próstata reportaron haber tenido un riesgo mayor de cáncer colorrectal.

La Sociedad Americana del Cáncer, junto con varias otras organizaciones, recomienda las pruebas de detección tempranas en personas con riesgo aumentado de cáncer colorrectal. Estas recomendaciones difieren de aquéllas para personas con riesgo promedio. Para más información, consulte con su médico.



¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?

Aunque no sabemos con exactitud qué causa el cáncer colorrectal, hay algunas acciones que usted puede tomar para reducir su riesgo.

Pruebas de detección: las pruebas de detección comunes para el cáncer colorrectal ofrecen la mejor forma para ayudar a prevenir esta enfermedad. Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso de determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad. Algunos pólipos, o crecimientos, pueden ser encontrados y extirpados antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer. Las pruebas también pueden ser útiles para encontrar temprano el cáncer colorrectal, cuando es más pequeño y hay más probabilidad de curarlo.

Las personas con historial familiar de cáncer colorrectal deben consultar con su médico sobre cuándo y qué tan seguido deben someterse a las pruebas de detección.

Pruebas genéticas, detección y tratamiento para aquellos con un fuerte historial familiar: las personas con un fuerte historial familiar de pólipos o de cáncer colorrectal deberán considerar someterse a asesorías genéticas para que les ayude a decidir si las pruebas genéticas o las pruebas para la detección temprana pueden ser adecuadas para estas personas. Antes de someterse a pruebas genéticas, es bueno conocer con anticipación qué pueden y qué no indicar los resultados sobre su riesgo. Estas pruebas no son perfectas, y en algunos casos es posible que no provean respuestas claras. Por esta razón, es crucial reunirse con un asesor genético antes de realizar las pruebas de tal manera que se puede decir si éstas son adecuadas por usted.

Alimentación y ejercicio: las personas pueden disminuir su riesgo de cáncer colorrectal haciéndose cargo de los factores de riesgo que pueden controlarse, como por ejemplo su alimentación y actividad física. Es importante comer suficiente cantidad de frutas, ensaladas, verduras y alimentos de granos integrales, y limitar el consumo de alimentos con alto contenido de grasa. También es importante hacer suficiente ejercicio. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda al menos 30 minutos de actividad física durante cinco o más días a la semana. Hacer ejercicios durante 45 a 60 minutos durante cinco o más días de la semana es aún mejor.

Evitar el exceso de alcohol también puede ayudar a disminuir su riesgo de cáncer colorrectal. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres limiten su consumo a no más de una bebida por día, mientras que los hombres a no más de dos bebidas por día

Peso: el sobrepeso o la obesidad aumentan el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor entre los hombres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las personas traten de mantener un peso saludable durante el transcurso de la vida al balancear los alimentos que se consumen con la actividad física. Si tiene sobrepeso, usted le puede preguntar a su médico sobre un plan para bajar de peso apropiado para usted.

Vitaminas y minerales: algunos estudios indican que consumir diariamente un multivitamínico que contenga ácido fólico o folato puede disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Otros estudios sugieren que consumir más calcio y vitamina D puede ser de ayuda. Un estudio reciente sugiere que una alimentación alta en magnesio también puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Pero no todos los estudios han reportado que estos suplementos reduzcan el riesgo. Aún se necesita realizar más investigación al respecto.

Aspirina y otros medicamentos: la aspirina y los medicamentos, como el ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o el naproxeno (Aleve®), parecen prevenir el crecimiento de los pólipos. Un medicamento bajo el nombre comercial Celebrex® también reduce los pólipos en algunas personas con poliposis adenomatosa familiar. Pero estos medicamentos pueden causar efectos secundarios graves e incluso efectos peligrosos que atentan contra la vida, como una hemorragia estomacal (sangrado del estómago). Por esta razón, los expertos no recomiendan al público general que los tomen para tratar de prevenir el cáncer colorrectal. Si presenta un riesgo elevado de cáncer colorrectal, hable con su médico sobre qué hacer.

Hormonas femeninas: la terapia hormonal restitutiva (HRT) en las mujeres después de la menopausia puede reducir su riesgo de cáncer colorrectal. No obstante, aquellas mujeres que están en HRT y que tienen cáncer colorrectal pudieran padecer un cáncer de rápido crecimiento. La decisión de usar la HRT debe basarse en la discusión detallada con su médico sobre los beneficios y los riesgos pertinentes.

Algunos estudios han encontrado que el uso de píldoras anticonceptivas (pastillas para el control de la natalidad) puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se necesitan más investigaciones para confirmar este vínculo.


¿Cómo se encuentra el cáncer colorrectal?

Pruebas de detección del cáncer colorrectal

Se usan las pruebas de detección para buscar la enfermedad en las personas que no presentan ningún síntoma. En muchos casos, estas pruebas pueden encontrar cánceres colorrectales en una etapa temprana y mejorar en gran medida las probabilidades de éxito con el tratamiento. Las pruebas de detección también pueden ayudar a prevenir algunos cánceres, ya que gracias a éstas, los médicos pueden detectar y extirpar pólipos que podrían convertirse en cáncer. Las pruebas usadas para la detección de pólipos y cáncer colorrectal pueden dividirse en dos grupos amplios:
  • Pruebas que pueden detectar tanto pólipos como cáncer colorrectal: estas pruebas se realizan ya sea al observar el colon utilizando un endoscopio que se inserta a través del recto o mediante pruebas especial de radiografía. Los pólipos encontrados antes de que se conviertan en cáncer colorrectal pueden extirparse, por lo que estas pruebas pueden prevenir el cáncer colorrectal. Debido a esto, se prefieren estas pruebas si están disponibles y si usted está dispuesto a someterse a ellas.

  • Pruebas que detectan principalmente cáncer: éstas involucran someter a prueba las heces fecales para encontrar signos de cáncer. Estas pruebas son más fáciles de llevar a cabo, pero son menos propensas a encontrar pólipos.

Pruebas que pueden detectar pólipos y cáncer colorrectal

Sigmoidoscopia flexible: un sigmoidoscopio es un tubo delgado y flexible, del grueso de un dedo con una fuente de luz. Este tubo se coloca en la parte inferior del colon a través del recto, lo cual permite al médico observar el interior del recto y parte del colon, y determinar la posible presencia de un cáncer o de pólipos. Debido a que el instrumento sólo tiene alrededor de dos pies (60 centímetros) de largo, el médico sólo puede ver aproximadamente la mitad del colon. Esta prueba puede resultar incómoda, pero no debería causar dolor. Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes de la prueba.

Antes de la prueba, se requiere tomar algún medicamento para limpiar el colon y el recto. Esto se hace para que el médico pueda observar claramente el revestimiento. Si se encuentra un pólipo pequeño, es posible que su médico lo extirpe durante esta prueba. Esta prueba se puede hacer con herramientas que se usan a través del endoscopio. Si se encuentra un pólipo adenomatoso o cáncer colorrectal durante el examen, se requerirá hacer una colonoscopia para detectar pólipos o cáncer en el resto del colon.

Por lo general, la sigmoidoscopia dura de 10 a 20 minutos. La mayoría de las personas no necesitan recibir un sedante para este examen, aunque esto puede ser una opción que usted puede dialogar con su médico. El sedante puede hacer que el examen cause menos molestia, pero requerirá de un poco de tiempo para recuperarse, así como de alguien que le acompañe para regresar a su casa después de finalizar el examen.

Colonoscopia: un colonoscopio es una versión más larga del sigmoidoscopio y se usa de la misma manera, pero permite al médico ver el colon en su totalidad. Si se detecta un pólipo, el médico podría extirparlo. Si el médico ve alguna otra cosa anormal, puede hacerse una biopsia que consiste en la extracción de un pequeño fragmento de tejido a través del colonoscopio. El tejido extraído se envía al laboratorio para determinar la presencia de células cancerosas.

La colonoscopia se puede llevar a cabo en el departamento de servicios ambulatorios de un hospital, en una clínica o en consultorio del médico.

Antes de la prueba: el colon y el recto deben estar limpios y vacíos. Necesitará tomar algún tipo de medicamento para vaciar el colon el día anterior y quizás hacer uso de un enema en la mañana antes de la prueba. Su médico le proporcionará instrucciones precisas. Asegúrese de leer estas instrucciones con atención unos días antes, ya que puede que requiera comprar suministros especiales, así como laxantes en una farmacia. Si tiene dudas con las instrucciones, llame al consultorio del médico, y revíselas paso a paso con su enfermera.

Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes de la prueba. Muchas personas indican que la preparación intestinal es el aspecto más desagradable de la prueba, ya que es muy probable que tenga que acudir al cuarto de baño con frecuencia. Puede que además le den indicaciones de qué comer y qué no comer por cierto tiempo antes de la prueba.

Durante la prueba: por lo general, la prueba en sí toma unos 30 minutos, pero puede que sea más si se detecta y extirpa un pólipo. Antes de que la prueba inicie, se le administrará una medicina a través de la vena para que se sienta relajado y somnoliento. Puede que permanezca despierto, pero no se dará cuenta de lo que está ocurriendo y puede que no recuerde nada después. La mayoría de las personas estarán completamente despiertas al llegar a sus casas tras finalizada la prueba.

Si se encuentra un pólipo pequeño, el médico podría extirparlo. Si su médico observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra cosa que no sea normal, se realizará una biopsia. Una biopsia consiste en la extracción de un pequeño fragmento de tejido a través del colonoscopio. El tejido se examina con un microscopio para determinar si es un cáncer, un crecimiento benigno (no canceroso) o el resultado de una inflamación.

Después de las pruebas: puede que quiera coordinar con alguien para que le lleve a su casa después de la prueba, ya que la medicina puede afectar su capacidad para conducir. Su médico le indicará si necesita a alguien que le lleve a su casa. Algunas personas pueden presentar dolores por gas o calambres durante un tiempo después del examen, aunque la mayoría se siente bien una vez desaparecen los efectos de los medicamentos.

Enema de bario de doble contraste (DCBE, siglas en inglés): para hacer esta prueba se usa una sustancia blanquecina para llenar y dilatar parcialmente el colon. Después se introduce aire para que el colon se expanda. Esto permite tomar buenas radiografías. Si un área no luce normal, se necesitará hacer una colonoscopia.

La preparación para esta prueba es similar a la de la colonoscopia (antes mencionada), aunque para el DCBE no es necesario tomar medicamentos para adormecerle. Esta prueba toma aproximadamente de 30 a 45 minutos. Se coloca un tubo pequeño y flexible en el recto, y se usa el sulfato de bario para llenar parcialmente y abrir el colon. Cuando el colon está aproximadamente medio lleno de bario, se le volteará sobre la mesa de radiografía para que el bario se disperse a través del colon. Luego se bombeará aire en el colon a través del mismo tubo. Esto puede causar molestias, y puede que sienta deseos de evacuar. Puede que presente inflamación abdominal o cólicos después del examen, y probablemente sentirá la necesidad de evacuar poco tiempo después de la prueba. El bario puede causar estreñimiento por algunos días, y es posible que su excremento luzca gris o blanco hasta que se elimine el bario.

Colonoscopia virtual: se puede considerar ésta como una súper radiografía o tomografía avanzada del colon. El aparato para la tomografía captura muchas imágenes conforme gira alrededor de la persona mientras permanece recostada en una mesa. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes de las secciones del colon y recto. La colonoscopia virtual (también conocida como colonografía por CT) involucra el uso de programas computarizados especiales para crear radiografías a dos dimensiones, así como una vista explorable en tercera dimensión que permite observar el interior del colon y del recto para que el médico pueda ver si hay pólipos o cáncer.

Puede que esta prueba sea útil para algunas personas que no pueden o no desean someterse a pruebas en las que se coloca un endoscopio en el colon o el recto. Se puede realizar relativamente en poco tiempo y no se requiere de medicamentos para adormecerle. Aunque esta prueba no coloca un endoscopio en su colon, como en la colonoscopia, usted aún necesita someterse al mismo tipo de preparación intestinal. Si se detectan pólipos u otros problemas en esta prueba, es probable que se requiera llevar a cabo una colonoscopia para extirparlos o para observarlos mejor.


Pruebas que detectan principalmente cáncer colorrectal

Estas pruebas se usan para detectar pequeñas cantidades de sangre oculta (escondida) en las heces fecales. La mayoría de la gente considera que estas pruebas son más sencillas porque con frecuencia se pueden llevar a cabo en casa. Pero no son tan buenas en encontrar pólipos como las que se describieron anteriormente, y un resultado que dé positivo en una de estas pruebas de detección probablemente implique que se requiera realizar una prueba, tal como una colonoscopia.

Estas pruebas son de diferentes nombres como prueba de sangre oculta en las heces fecales FOBT (fecal occult blood test, FOBT), análisis inmuno-químico de las heces fecales (fecal immunochemical test, FIT) y prueba inmunoquímica de sangre oculta en las heces fecales    (immunochemical fecal occult blood test, iFOBT). Todas se parecen entre sí y requiere que recolecte muestras de sus evacuaciones (heces fecales) para su análisis en el laboratorio. Varían en el modo específico en que se recolectan las muestras y cómo son analizadas en el laboratorio.

Si usted requiere hacer una de estas pruebas, el médico o enfermera le dará con antelación un equipo para la prueba con las instrucciones exactas que le indicarán qué hacer (puede que haya ciertas limitaciones en lo que pueda comer y beber, o medicinas que pueda tomar), así como instrucciones sobre cómo recolectar las muestras.

Algunas personas a quienes se entrega uno de estos equipos nunca se hacen la prueba, o no se la entregan a sus médicos, ya que les preocupa no haber seguido las instrucciones correctamente. Asegúrese de hablar con su médico o enfermera si tiene cualquier pregunta sobre qué debe hacer o cómo recolectar las muestras. Lo más importante es hacerse la prueba.

La mayoría de estas pruebas requieren hacerse una vez por año y, como se mencionó anteriormente, si en el laboratorio se detecta cualquier problema, se requerirá someterse a más pruebas, como la colonoscopia. Para más información sobre estas pruebas, por favor, consulte “Cáncer colorrectal: detección temprana”.


Prevención o detección temprana del cáncer colorrectal

El cáncer de colon se origina con un crecimiento (pólipo) que aún no es cáncer. Someterse a las pruebas puede ayudar a su médico a determinar si hay algún problema, y algunas de las pruebas pueden detectar los pólipos antes de que se conviertan en cáncer. La mayoría de la gente a la que le extirpan sus pólipos nunca llega a tener cáncer de colon. Si se encuentra el cáncer en estado inicial, hay una buena probabilidad de combatirlo con tratamiento. Someterse a las pruebas permite la detección del cáncer en estado inicial. 

La Sociedad Americana del Cáncer considera que la prevención del cáncer colorrectal (y no sólo la detección temprana) debe ser una razón importante para someterse a las pruebas. La detección y extirpación de los pólipos evitan que algunas personas desarrollen cáncer colorrectal. Las pruebas que ofrecen la mejor probabilidad de encontrar tanto pólipos como cáncer deben ser su primera opción en caso de que dichas pruebas estén disponibles y usted tenga la disposición de someterse a ellas.

Los médicos tomarán en cuenta un conjunto de factores al recomendarle las pruebas a las que debe someterse, y qué tan seguido debe hacérselas, así como el momento en el que debe empezar. Estos factores incluyen si usted está en riesgo promedio, aumentado o elevado para el cáncer colorrectal. Si está en riesgo aumentado o elevado, el tipo y la frecuencia de la prueba dependerán posteriormente de si antes ha tenido pólipos, cáncer u otras enfermedades específicas, así como antecedentes familiares.

Por lo general, tanto hombres como mujeres en riesgo promedio de cáncer colorrectal deben comenzar las pruebas de detección a la edad de 50.  Pero debe consultar con su médico sobre su propia salud e historial familiar para que puedan escoger el plan de detección más adecuado para usted. Para obtener más información sobre las recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección del cáncer colorrectal, por favor consulte el documento “Cáncer colorrectal: detección temprana”.



Cobertura de seguro médico para la detección del cáncer colorrectal

Existen buenas pruebas para la detección del cáncer colorrectal, pero es insuficiente el número de personas que se someten a las pruebas. Algunas de las razones para esto podrían ser el desconocimiento de las pruebas de detección, los costos y la falta de seguro médico.

En los Estados Unidos, las leyes correspondientes a la cobertura de seguro médico para las pruebas de detección del cáncer colorrectal varían por estado. Lo mismo aplica para los programas estatales de Medicaid. Para las personas con cobertura de Medicare, ésta comienza a partir de la edad de 50 años para las pruebas de detección más comunes del cáncer colorrectal.

Para obtener más información sobre la cobertura de seguro médico para las pruebas de detección del cáncer colorrectal, remítase a nuestro documento “Cáncer colorrectal: detección temprana”.



¿Cómo se diagnostica el cáncer colorrectal?

La mayoría de las personas con cáncer de colon en etapa inicial no presentan síntomas. Los síntomas generalmente se presentan en un estado más avanzado de la enfermedad. Si algo que causa preocupación resulta de una prueba de detección o si tiene síntomas, requerirá de más exámenes.

Signos y síntomas del cáncer colorrectal

Si tiene cualquiera de los siguientes síntomas y signos debe consultar con su médico:
  • Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
  • Sensación de necesitar evacuar que no desaparece después de hacerlo.
  • Sangrado rectal, sangre en las heces fecales o de un color oscuro (a pesar de que a menudo, el excremento luzca normal).
  • Retorcijones o dolor de estómago.
  • Debilidad y cansancio.

Es más probable que en la mayoría de estos síntomas sean por causa distinta al cáncer colorrectal. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Si hay alguna razón para sospechar la presencia de cáncer de colon o recto, necesitará someterse a más pruebas para determinar si realmente la enfermedad está presente y, de ser ese el caso, determinar qué tanto se ha propagado. Algunas de estas pruebas son las mismas que se usan para detectar la enfermedad en personas que no tienen síntomas (vea la sección posterior "Pruebas para encontrar pólipos o cáncer colorrectal").


Historial médico y examen físico

Su médico le hará preguntas sobre su salud, historial familiar y también le someterá a un examen de revisión física completa.


Análisis de sangre

Su médico puede que requiera la realización de análisis sanguíneos que ayudan a determinar si tiene cáncer colorrectal. Las personas con cáncer colorrectal a menudo tienen un bajo recuento de glóbulos rojos (se tornan anémicas) debido al sangrado del tumor. Pudiera ser que además los análisis de sangre verifiquen su función hepática debido a que el cáncer colorrectal puede propagarse hacia el hígado. Existen otras sustancias (marcadores tumorales) en la sangre que pueden indicar qué tan bien está funcionando el tratamiento. Sin embargo, estos marcadores tumorales no se usan para detectar el cáncer en las personas que no hayan padecido la enfermedad y que están bien de salud en general. Más a menudo se utilizan para revisiones de seguimientos en personas que ya han recibido tratamiento contra el cáncer colorrectal.



Pruebas para encontrar pólipos o cáncer colorrectal

Si los síntomas o resultados del examen de revisión física, o si los análisis sanguíneos sugieren que podría tener cáncer colorrectal, su médico querrá hacer otras pruebas. Estas pruebas pudieran incluir las que se describen anteriormente en la sección "Pruebas para encontrar pólipos o cáncer colorrectal").

Se realizará una biopsia en cualquier parte del colon o recto que no luzca normal. Para una biopsia, el médico extrae un pedacito de tejido del área que causa preocupación. Esto se hace durante una colonoscopia. El tejido se envía al laboratorio para examinarlo con un microscopio y determinar si hay cáncer presente. Aunque otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer colorrectal, sólo mediante una biopsia se podrá asegurarlo.



Estudios por imágenes

Los estudios que se describen a continuación se usan para crear imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes pueden realizarse debido a muchas razones, tales como para saber si un área que ha cambiado podría ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer podría haberse propagado y para saber si el tratamiento está surtiendo efecto.


Tomografía computarizada

Una tomografía computarizada ("CT" o "CAT", en ingles) usa rayos X para tomar muchas fotografías del cuerpo y luego combinarlas en una computadora para producir una imagen transversal detallada. A menudo una CT puede mostrar si el cáncer se ha propagado al hígado, los pulmones u otros órganos. Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. El paciente se acuesta en una mesa sin moverse mientras se lleva a cabo el procedimiento. Puede que se inyecte un agente de contraste ("tinte") o que se ingiera una bebida especial que ayuda a delinear mejor las estructuras de su cuerpo. El tinte puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de informar a su médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier sustancia de contraste utilizada para los radiografías.

La CT también se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia el tumor. Para este procedimiento, el paciente permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel hacia la masa. Se extrae una muestra diminuta de tejido o un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro para examinarlos con un microscopio.

Una forma nueva de usar una CT es realizando una "colonoscopia virtual".  Una vez que el colon ha sido limpiado de las heces fecales y que se llena con aire, una computadora puede formar una imagen del interior del colon. Este método requiere la misma preparación que una colonoscopia y conlleva algo de incomodidad para el intestino al estarse llenando con aire. Si algo parece anormal, se requerirá una colonoscopia de seguimiento.


Ecografía

Esta prueba (también conocida como ultrasonido o sonografía) utiliza ondas sonoras para producir una imagen del interior del cuerpo. La mayoría de las personas conocen la ecografía porque se usa a menudo para ver un bebé durante el embarazo. Esta es una prueba fácil de realizar El paciente simplemente se acuesta en una mesa mientras que se desliza un dispositivo en forma de varilla sobre su piel del abdomen.

Para evaluar a los pacientes de cáncer de colon y de cáncer rectal se emplean dos tipos especiales de exámenes de ecografía. Uno de ellos hace uso de una varilla que emite ondas sonoras la cual se coloca en el recto para determinar la presencia de cáncer y ver si se ha propagado a órganos o tejidos alrededor. En la otra prueba, la cual se usa durante la cirugía, se coloca la varilla contra la superficie del hígado para determinar si el cáncer se ha propagado ahí.


Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) muestran una imagen transversal del cuerpo. Sin embargo, el MRI usa ondas radiales e imanes potentes en vez de radiación para la captura de imágenes. Al igual que la CT, se inyectará un tinte de contraste, aunque esto es menos común. Algunas veces, el MRI es útil para encontrar lugares en el hígado a donde pudiera haberse propagado el cáncer. Además, pueden ayudar al médico saber la extensión de los cánceres rectales. El MRI toma más tiempo que las CT y puede que se le coloque al paciente dentro de un cilindro angosto durante el estudio. Esto puede sentirse un tanto confinante y podría resultar molesto para las personas con temor a los lugares cerrados. La máquina también produce un ruido martillante que quizá sea molesto. En algunos centros de atención médica se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.


Radiografía de tórax

Esta prueba se puede hacer para determinar si el cáncer colorrectal se ha propagado a los pulmones.


Tomografía por emisión de positrones

En esta prueba se inyecta un tipo de azúcar radioactivo en una vena. Por un periodo de tiempo, el azúcar pasa por el cuerpo y es absorbida por las células cancerosas. Luego, al paciente se le coloca en la máquina de tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) donde una cámara especial puede detectar la radioactividad. Debido a que las células cancerosas absorben grandes cantidades de azúcar, éstas aparecen en las imágenes como “puntos radioactivos” oscuros. La tomografía por emisión de positrones es útil cuando el médico piensa que el cáncer se ha propagado pero no sabe dónde. Las tomografías PET ahora son más precisas debido a que pueden realizarse en conjunto con las CT.


Angiografía

Esta prueba consiste de un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Para esta prueba, se introduce una cánula (tubo llamado catéter) delgada en un vaso sanguíneo, la cual se manipula hasta que llega al área que va a ser estudiada  (la piel se adormece antes de colocar el tubo). Luego se inyecta un tinte a través del catéter y se toman las fotografías. Una vez terminadas las imágenes, se retira el catéter. Los cirujanos usan algunas veces esta prueba para localizar los vasos sanguíneos cercanos al cáncer que se ha propagado al hígado. El cáncer entonces se puede extirpar sin causar mucho sangrado.



Después de las pruebas: clasificación por etapas

La clasificación por etapas es un proceso cuyo objetivo es determinar qué tanto se ha propagado un cáncer. Esto es muy importante porque su tratamiento y la expectativa para su recuperación dependen de la etapa en que se encuentre su cáncer. Para los tumores cancerosos en etapa inicial, la cirugía pudiera ser todo lo que se necesite. Para cánceres más avanzados, se podrían necesitar otros tratamientos como quimioterapia o radioterapia.

Existe más de un sistema para realizar la clasificación por etapas del cáncer colorrectal. Algunos usan números y otros usan letras; sin embargo, todos los sistemas describen la propagación del cáncer mediante las capas de la pared del colon o recto. También toman en cuenta si el cáncer se ha propagado a órganos circundantes o hacia órganos más distantes.

Las etapas por lo general se clasifican con números romanos del I al IV (1-4). Como regla general, mientras más bajo sea el número de la etapa, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave.

Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer colorrectal. La etapa clínica conforma la mejor predicción que el médico puede hacer sobre la extensión de la enfermedad según los resultados del examen físico, análisis sanguíneos y cualquier otro estudio que se haya hecho. Si se somete a cirugía, sus médicos también podrán determinar la etapa patológica. Esta etapa se basa sobre los mismos factores que la etapa clínica, pero incluye lo que se haya observado en la cirugía y en una biopsia del tejido.

Debido a que la mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal se han sometido a cirugía, la etapa patológica se usa con mayor frecuencia para describir la extensión de la enfermedad. La clasificación patológica por etapas probablemente sea más precisa que la clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener una buena impresión de la extensión de su enfermedad.


Grado del cáncer colorrectal

Otro factor que puede afectar al pronóstico de supervivencia es el grado del cáncer. El grado es la descripción de cuán parecido es el cáncer al tejido colorrectal normal al observarse con un microscopio.

Un grado menor significa que el tejido luce menos anormal, mientras que un grado mayor indica que el tejido luce más anormal. La mayoría de las veces, el pronóstico no es tan bueno para los cáncer de mayor grado que para los de un menor grado.



¿Cómo se trata el cáncer colorrectal?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.


Los cuatro tipos principales de tratamiento contra el cáncer colorrectal son:
  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.
  • Terapias dirigidas (anticuerpos monoclonales).

Dependiendo de la etapa de su cáncer, se podrían usar dos o más tipos de tratamiento al mismo tiempo, o uno después del otro.

Tómese su tiempo y piense sobre todas sus opciones de tratamiento. Es posible que desee obtener una segunda opinión que le pueda ofrecer más información y ayudarle a sentirse mejor sobre el plan de tratamiento que escoja. Sus probabilidades de obtener buenos resultados son mayores en manos de un equipo médico que tenga experiencia en tratar el cáncer colorrectal.


Cirugía

Los tipos de cirugía que se usan para tratar el cáncer de colon y de recto varían y se describen por separado.

Cirugía del colon
 
La cirugía es a menudo el tratamiento principal contra el cáncer de colon en etapa inicial.  La cirugía es conocida como colectomía o resección segmentaria. Por lo general se extirpa el cáncer y una parte normal del colon a ambos lados del cáncer (así como los ganglios linfáticos cercanos). Luego, los dos extremos del colon se suturan nuevamente. Para el cáncer de colon, generalmente no se necesita una colostomía (abertura en el abdomen para eliminar los desechos del cuerpo), aunque algunas veces se puede hacer una colostomía de corto plazo para aliviar el colon. La estadía normal en el hospital para esta cirugía es de cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general.

Con mayor frecuencia se realiza la cirugía a través de una incisión en el abdomen, pero puede que para algunos cánceres en etapa inicial se requiera de un método distinto. En la colectomía asistida por laparoscopio, en lugar de hacer una incisión grande, el cirujano hace varias incisiones pequeñas. Se introducen pequeños instrumentos a través de estas pequeñas aberturas que se usan para extraer parte del colon y los ganglios linfáticos. Este método parece ser tan efectivo como el método convencional para curar el cáncer en etapa inicial y los pacientes por lo general se recuperan con más rapidez que con las operaciones tradicionales. Pero esta cirugía requiere de destrezas especiales. Si está considerando la cirugía laparoscópica, asegúrese de acudir con un cirujano con mucha experiencia y que ya haya hecho muchas de estas operaciones.

Algunos cánceres en etapa muy temprana (tumores en etapa 0 y alguno en etapa I) o pólipos pueden extirparse usando un colonoscopio (el mismo endoscopio delgado y flexible usado para hacer una colonoscopia). Cuando esto se realiza, el cirujano no tiene que hacer un corte en el abdomen. Los cánceres en etapa inicial que sólo se encuentra en la superficie del revestimiento del colon pueden extraerse junto con una pequeña cantidad del tejido alrededor. Para una polipectomía, el cáncer se corta a través de la base del tallo del pólipo, que es un área que parece el tallo de un hongo.


Cirugía del recto

Por lo general, también la cirugía es el tratamiento principal para el cáncer de recto, aunque la radiación y la quimioterapia a menudo son administradas antes o después de la cirugía. Existen varios tipos de cirugía contra el cáncer de recto.

Algunas operaciones (como polipectomía, escisión local y resección transanal local) pueden realizarse con instrumentos que se colocan en el ano, sin tener que cortar a través de la piel. Podría ser que uno de estos métodos se use para extirpar cánceres en etapa I que son relativamente pequeños y que no están muy lejos del ano.

Para algunos cánceres rectales en etapa I, y para la mayoría en etapa II o III, se pueden realizar otros tipos de cirugía. Éstos se describen a continuación:

Resección anterior baja: este método se usa para los cánceres que se encuentran cerca de la parte superior del recto, cerca de donde se conecta con el colon. El cirujano hace el corte en el abdomen (barriga). Luego se extirpa el cáncer junto con una pequeña cantidad de tejido normal de cualquier lado del cáncer y ganglios linfáticos cercanos, así como una gran cantidad de tejido graso y fibroso alrededor del recto. El ano no resulta afectado y tras la cirugía el colon se une otra vez al ano y el excremento es eliminado de la manera habitual. La estadía normal en el hospital para esta cirugía es de cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general.

Proctectomía con anastomosis coloanal: para algunos cánceres de recto en etapa I y la mayoría en etapa II y III que se encuentran en el tercio medio e inferior del recto, se requerirán la extirpación de todo el recto y del colon adherido al ano.  A esto se le llama anastomosis coloanal (anastomosis significa conexión). Ésta es una operación más compleja. Por un corto periodo de tiempo, se necesita una ostomía (una abertura en el abdomen para eliminar los desechos del cuerpo), para permitir un proceso de curación después de la cirugía. La estadía usual en el hospital es de cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general. Luego, es necesario hacer una segunda operación para cerrar la abertura de la ostomía.

Resección abdominoperineal (AP): este procedimiento se realiza para los cánceres en la parte inferior del recto, cerca de su conexión externa al ano. El cirujano hace un curte en el abdomen y otro en el área alrededor del ano. Debido a la extirpación del ano, se requerirá de una colostomía que consiste de una abertura del colon en la parte delantera del abdomen. Ésta se usa para eliminar del cuerpo el material de desecho (heces fecales o excremento). La estadía usual en el hospital de la resección anterior baja es de cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general.

Exenteración pélvica: si el cáncer de recto está propagándose a los órganos circundantes, se requerirá de una cirugía mayor. En una exenteración pélvica el cirujano extrae el recto, así como los órganos adyacentes tales como la vejiga, la próstata o el útero, cuando el cáncer se ha extendido a los mismos. Una vez hecha esta operación, se requiere una colostomía. Si se extirpa la vejiga, también es necesario realizar una urostomía (una abertura para la recolección de la orina).


Efectos secundarios de la cirugía colorrectal

Los efectos secundarios de la cirugía dependerán de muchas cosas, como la magnitud de la operación y el estado general de salud de la persona antes de la cirugía. La mayoría de la gente experimentará algo de dolor tras la operación que por lo general podrá controlarse con medicina de ser necesario. Los problemas con la alimentación normalmente mejoran en unos días después de la cirugía.

Los posibles efectos secundarios de la cirugía incluyen sangrado, coágulos en las piernas y daños a los órganos cercanos durante la operación. En raras ocasiones, las conexiones que se hacen entre los extremos de los intestinos pudieran no mantenerse completamente unidos y tener fugas, lo que pueda causar infecciones. Si ocurre una infección, es posible que la incisión se abra causando una herida abierta. Posteriormente, tras la cirugía, podría ser que desarrolle tejido cicatricial en su abdomen (llamado adhesiones) que podrían causar la obstrucción del intestino.

Algunas personas pudieran necesitar una colostomía temporal o permanente (o ileostomía) después de la cirugía. De ser así, usted necesitará ayuda de enfermeras de ostomía especialmente entrenadas o terapeutas ostomales, para aprender cómo manejar la colostomía. Por lo general, le visitarán antes y después de la operación para ofrecerle la instrucción indicada. Para más información, consulte nuestro documento “Colostomía: una guía” e “Ileostomía: una guía”.


La cirugía colorrectal y las relaciones sexuales

Si usted es hombre, una resección abdominoperineal puede hacer que tenga orgasmos "secos". Esto significa que lo más probable es que el placer permanezca sin que haya eyaculación. En algunos casos, una resección AP puede impedir las erecciones o la capacidad de llegar al orgasmo. En otros casos, puede que el placer en el orgasmo sea menos intenso.  Puede que con el avance en la edad se causen estos cambios pero la cirugía podría empeorarlos.

Para algunos hombres, la cirugía hace que el semen se dirija hacia atrás, es decir, hacia la vejiga. Esto no causa daño.  No obstante, si usted todavía quiere procrear un hijo, debe hablar con su médico sobre cómo la cirugía le afectará y lo que tal vez deba hacerse para lograr un embarazo.

Si usted es una mujer a la que se le realizó una cirugía colorrectal, no debe presentar ninguna pérdida de la función sexual. El tejido cicatricial puede que a veces cause dolor o malestar durante las relaciones sexuales. Además, si el útero es extirpado, el embarazo ya no sería posible.

Una colostomía puede afectar la imagen corporal y el nivel de comodidad sexual tanto para los hombres como para las mujeres. Aunque pueda que incurra en ciertas adaptaciones, no deberá impedirle poder disfrutar de una vida sexual plena.

Para más información sobre cómo lidiar con el impacto sexual del cáncer y sus tratamientos, la Sociedad Americana del Cáncer tiene a su disposición los documentos "Sexualidad para el hombre que tiene cáncer" y "Sexualidad para la mujer que tiene cáncer".



Cirugía contra el cáncer colorrectal que se ha propagado

En ocasiones, la cirugía debida al cáncer que se ha propagado hacia otros órganos puede ayudarle a prolongar la vida o, dependiendo de la magnitud de la enfermedad, incluso puede llegar a curarle. Si el cáncer colorrectal se ha propagado hacia algunas cuantas nuevas regiones en el hígado o los pulmones (y no hacia otras partes), el cáncer a veces puede extirparse mediante cirugía.

Para la propagación al hígado existen otros métodos además de la cirugía que podrían usarse para destruir el cáncer. Éstos incluyen métodos para bloquear el suministro de sangre al tumor, destruir el cáncer mediante el congelamiento o destruyéndolo con ondas radiales de alta energía. Estos métodos no tienen la intención de curar el cáncer.


Radioterapia contra el cáncer de colon y de recto

La radioterapia consiste del uso de rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radioactivos colocados directamente en el tumor (braquiterapia o, radiación interna o de implante).
 
Después de la cirugía, la radiación puede destruir áreas pequeñas de cáncer que pueden no ser vistas durante la cirugía. Si el tamaño o el lugar de un tumor hace difícil la cirugía, se puede usar la radiación antes de la cirugía para reducir el tumor. La radiación también se puede usar para aliviar los síntomas de cáncer avanzado como la obstrucción intestinal, sangrado o dolor.

La radioterapia se usa principalmente en las personas con cáncer de colon cuando el cáncer se ha adherido a un órgano interno o al revestimiento interno del abdomen. Si esto sucede, el médico no puede estar seguro si se ha extirpado todo el cáncer, y se usa la radioterapia para destruir las células cancerosas que quedaron después de la cirugía. Para el cáncer de recto, la radiación también se administra para prevenir que el cáncer recurra al lugar en donde se originó, así como para tratar las recurrencias que son causa de síntomas como el dolor. La radiación rara vez se usa para tratar el cáncer metastásico del colon.

Radioterapia de rayos externos: en este tratamiento, se enfoca la radiación en el cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo. Este tipo se usa con mayor frecuencia en las personas con cáncer de colon o del recto. Los tratamientos se administran cinco días a la semana por muchas semanas. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más.

Se puede usar un método diferente en algunos casos de cáncer rectal con pequeños tumores. Se coloca un pequeño dispositivo en el ano para administrar la radiación. De esta manera, la radiación llega al recto sin pasar a través de la piel y otros tejidos del abdomen. Esto significa que es menos probable que se dañen los tejidos cercanos y que cause efectos secundarios.

Braquiterapia (terapia de radiación interna): en este método se colocan partículas o semillas pequeñas de material radioactivo cerca o directamente en el cáncer. La radiación sólo se desplaza una corta distancia, limitando los efectos sobre los tejidos sanos adyacentes. Algunas veces se usa este método para tratar a las personas con cáncer rectal, especialmente las personas enfermas o de edad avanzada que no pueden tolerar la cirugía.

Efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia para el cáncer de colon y del recto incluyen irritación de la piel, náusea, diarrea, problemas en el control de los intestinos, irritación del recto o de la vejiga y cansancio. También pueden ocurrir problemas sexuales. Los efectos secundarios por lo general desaparecen después de terminado el tratamiento. Si usted padece de estos u otros efectos secundarios, hable con su médico. Por lo general existen maneras de aminorar o aliviar muchos de estos problemas.

Para más información sobre la radioterapia, consulte el documento de la Sociedad Americana del Cáncer “Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.
 

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para combatir el cáncer. Los medicamentos se inyectan en una vena o se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que el tratamiento sea eficaz contra los cánceres que se han propagado a órganos distantes.

Algunas veces, la quimioterapia se usa antes de la cirugía para tratar de reducir el tamaño del cáncer y facilitar la cirugía. También se puede administrar después de la cirugía ya que puede aumentar la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer colorrectal en ciertas etapas. La quimioterapia puede también ayudar a aliviar los síntomas del cáncer avanzado, y ayuda a las personas a vivir por más tiempo.

En algunos casos, los medicamentos de quimioterapia pueden inyectarse en una arteria que conduzca a la parte del cuerpo con el tumor. Este enfoque se denomina quimioterapia regional. Debido a que los medicamentos van directamente a las células cancerosas, puede que se generen menos efectos secundarios. A veces se usa quimioterapia regional para el cáncer de colon que se propagó al hígado.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Si bien los medicamentos de quimioterapia eliminan las células del cáncer, también dañan algunas células normales, lo que puede provocar efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Entre los efectos secundarios, se incluyen los siguientes:
  • Diarrea.
  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída de pelo.
  • Irritaciones e inflamación de pies y manos.
  • Llagas en la boca.
  • Aumento en las probabilidades de infección.
  • Sangrado o moretones después de cortadas o heridas menores.
  • Cansancio extremo (fatiga).

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando se termina el tratamiento. Por ejemplo, el pelo crecerá de nuevo después que finalice el tratamiento, aunque es posible que luzca diferente. Cualquier persona que tenga problemas con los efectos secundarios debe hablar con su médico o enfermera, ya que siempre hay maneras de ayudar.

Para más información sobre quimioterapia, por favor remítase a nuestro documento “Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.


Terapias dirigidas

Las terapias dirigidas son medicamentos que atacan partes de las células cancerosas que las hacen diferentes a las células normales. Debido a que estos medicamentos sólo afectan las células cancerosas, éstos a menudo causan menos efectos secundarios que la quimioterapia. Las proteínas sintéticas conocidas como anticuerpos monoclonales han sido aprobadas para su uso, junto con los medicamentos de quimioterapia, para tratar el cáncer colorrectal.



Tasas de supervivencia del cáncer colorrectal

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive por lo menos cinco años después de encontrar el cáncer (excluyendo aquéllos que mueren por otras causas). Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años. Aunque las cifras a continuación corresponden a las más recientes disponibles, éstas son de personas que recibieron su primer tratamiento hace muchos años. Debido a que se siguen consiguiendo mejoras en el tratamiento contra el cáncer, puede que las tasas de supervivencia en la actualidad sean mayores. 

Tasas de supervivencia por etapas del cáncer de colon

Etapa I 93%
Etapa IIA 85%
Etapa IIB 72%
Etapa IIIA 83%*
Etapa IIIB 64%
Etapa IIIC 44%
Etapa IV 8%
* En este estudio, el índice de supervivencia fue mejor para la etapa IIIA que para la etapa IIB. Las razones para esto aún no quedan claras y se desconoce si esto sea aún el caso.



Tasas de supervivencia relativas por etapa para el cáncer de recto

Etapa Tasa relativa de supervivencia a 5 años
I 90%
II 70%
III 56%*
IV 7%


Estas cifras proveen una idea general, pero tenga en cuenta que cada persona es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que ocurrirá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las probabilidades de cura para usted o quiere saber cuánto tiempo usted podría sobrevivir, hable con el equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer, pues ellos conocen mejor su situación.



Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios clínicos: lo que usted necesita saber, el cual puede acceder en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo.


Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera, los cuales a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, haciendo que esto pueda crear confusión. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos incluso son dañinos.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos de tratamiento puede que hasta sean dañinos o provoquen efectos secundarios potencialmente mortales. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Al estar contemplando sus opciones, tenga en consideración las siguientes tres medidas:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.



¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi médico?

A medida que usted enfrenta el cáncer y su tratamiento, necesita tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse en la libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin importar cuán insignificante parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Puede anotar, por favor, el tipo exacto de cáncer que tengo?
  • ¿Dónde está mi cáncer?
  • ¿Se ha propagado del lugar donde se originó?
  • ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Cuál tratamiento usted me sugiere y por qué?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Qué puedo hacer para reducir los efectos secundarios del tratamiento?
  • ¿Necesitaré una colostomía? ¿Será permanente?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con estos planes de tratamiento? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
  • Si se me cae el cabello, ¿qué puedo hacer al respecto?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Debo hacer una dieta especial?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?


A continuación escriba sus propias preguntas:







La vida después del tratamiento

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre. Puede obtener más información sobre qué es de lo que tiene que estar al pendiente y cómo aprender a vivir con la probabilidad de que el cáncer regrese en el documento (disponible en inglés) Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer, llamando al 1-800-227-2345.


Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Durante años, después de que el tratamiento se haya finalizado, serán muy importantes para usted los exámenes periódicos de seguimiento. Estos exámenes, que incluyen un examen físico, análisis de sangre, y quizás estudios por imágenes pueden indicar si el cáncer ha regresado. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener. Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. Hable con su equipo de atención contra el cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo. La frecuencia de las consultas médicas de seguimiento y qué pruebas hacerse dependerá de la etapa de su cáncer y de las probabilidades de que regrese.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden tener una duración a largo plazo. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.


Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información y que siempre guarde copias para usted:
  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Imágenes por CT y MRI en un DVD.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos, las dosis y cuándo se tomaron.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y su tratamiento pueden requerir mucho de su tiempo y ser emocionalmente desgastante, pero también es una oportunidad para que vea su vida bajo otra perspectiva. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, comía más de lo que debía, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea de nuestro programa Quitline® para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Aunque el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. En ocasiones resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer [El cansancio en las personas con cáncer]).

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Cualquier persona que haya recibido tratamiento contra el cáncer colorrectal puede que además esté en riesgo de desarrollar un segundo cáncer colorrectal o incluso otros tipos de cáncer. Sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que los adultos realicen al menos una actividad física por 30 minutos diarios por lo menos cinco días de la semana.

¿Puedo reducir el riesgo de que el cáncer regrese?

La mayoría de las personas desean saber si hay algo que puedan hacer para reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Para la mayoría de los cánceres, existe poca evidencia contundente que pueda guiar a la gente hacia esta dirección. Sin embargo, esto no implica que no haya nada que se pueda hacer, sino que en su mayor parte, esto aún no se ha estudiado bien. La mayoría de los estudios buscan formas de prevenir el cáncer en primer lugar, y no tanto prevenir su recurrencia.

Sin embargo, algunos estudios indican cosas que la gente puede hacer que podrían ser útiles en la reducción del riesgo de que el cáncer regrese.

Ejercicio: dos estudios recientes en personas con etapa inicial de cáncer colorrectal (I, III o III) reportan que acostumbrar caminar rápidamente (caminata) entre 4 y 5 horas por semana podría reducir la probabilidad de morir por cáncer (o por otras causas). Se requieren de más estudios para confirmar esto.

Alimentación: en un gran estudio de pacientes con cáncer de colon en etapa III, aquellos que comían carnes, grasas, granos refinados y postres en mayor cantidad fueron alrededor de tres veces más propensos a que su cáncer regresara que aquellos que consumían estos alimentos en menor cantidad. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no sabe quién puede ayudarle, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo que podría ser de su utilidad.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.
 

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido distintos tratamientos médicos y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Cada persona tiene su propia manera de considerar la recurrencia. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. 

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en la investigación del cáncer colorrectal?

Siempre hay investigaciones que están llevándose a cabo en el área del cáncer colorrectal. Algunos científicos están buscando formas de prevenir este cáncer, así como la forma de mejorar los tratamientos.


Genética

Los científicos están aprendiendo más sobre los cambios en el ADN que hacen que las células del colon y del recto se conviertan en cáncer. Este conocimiento ya está siendo utilizado en pruebas genéticas para informar a la gente en mayor riesgo. En algún punto, este conocimiento también podría resultar en nuevos medicamentos de tratamiento para corregir estos problemas en los genes.


Quimioprevención

La quimioprevención es el uso de químicos naturales o artificiales para disminuir el riesgo de una persona de padecer cáncer. Algunos investigadores están probando si ciertas sustancias como la fibra, los minerales, las vitaminas o varios medicamentos pueden disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Algunos estudios han reportado que la gente que toma multivitamínicos con ácido fólico (folato), suplementos de vitamina D o calcio puede que tengan un menor riesgo de cáncer colorrectal. Actualmente se está llevando a cabo investigación sobre este asunto. La mayoría de los expertos opina que la gente no debe consumir dosis grandes de vitaminas o minerales a menos que formen parte de un estudio o que estén bajo la supervisión de un médico.

El tomar aspirina u otros medicamentos similares (conocidos como antiinflamatorios no esteroideos o NSAIDS) se asocian a un menor riesgo de cáncer colorrectal. Sin embargo, estos medicamentos pueden causar úlceras estomacales y otros efectos secundarios. Por esta razón, no se recomienda que las personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal tomen NSAIDS sólo con este propósito. Si usted tiene un mayor riesgo de cáncer colorrectal, deberá hablar con su médico sobre si debe tomar estos medicamentos como medida preventiva.

La mayoría de los estudios han encontrado que una alimentación con alto contenido de frutas y vegetales puede disminuir el riesgo de cáncer colorrectal, así como el riesgo de padecer algunas otras enfermedades. Esto no se ha comprobado por completo en todos los estudios. No obstante, es importante que coma suficientes porciones, al menos cinco diariamente.


Detección temprana

Se están llevando a cabo estudios para determinar si los métodos actuales de detección del cáncer colorrectal funcionan bien y explorar nuevas maneras de informar al público la importancia de usar estos métodos. Sólo aproximadamente la mitad de las personas mayores de 50 años que viven en Estados Unidos no se ha realizado ninguna prueba de detección de cáncer colorrectal. Si todas las personas se sometieran a estas pruebas, cada año se podrían salvar miles de vidas. Mientras tanto, también se están creando nuevas pruebas.


Tratamiento

Cirugía

Los cirujanos continúan buscando mejores maneras para operar los cánceres colorrectales. Ahora ellos saben más sobre qué hace que una cirugía colorrectal tenga más probabilidad de ser exitosa, tal como asegurarse que se extirpen suficientes ganglios linfáticos durante la operación.

La cirugía laparoscópica, la cual se hace a través de varios cortes pequeños (incisiones) en lugar de una incisión grande, se está usando más ampliamente para algunos cánceres de colon. Este método permite a los pacientes recuperarse con mayor rapidez, con menos dolor después de la operación. Esta cirugía también se ha estado estudiando para tratar algunos cánceres rectales.

También está bajo estudio la cirugía robótica, en la que el cirujano se sienta en un panel de control y opera con mucha precisión unos brazos robóticos para realizar la cirugía.

Quimioterapia

Muchos medicamentos nuevos de quimioterapia (o que son usados contra otros cánceres) están siendo actualmente utilizados para tratar el cáncer colorrectal. También están bajo estudios nuevas formas de combinar y mejorar los medicamentos que ya están siendo utilizados contra el cáncer colorrectal. En otros estudios todavía se están probando mejores maneras de combinar la quimioterapia con otros tratamientos.

Terapia dirigida

Algunas terapias dirigidas ya se han usado para tratar el cáncer colorrectal. Los médicos aún están buscando la mejor manera de administrar estos medicamentos. También están analizando docenas de nuevas opciones para aumentar las alternativas de tratamiento para las personas con cáncer colorrectal. Además, los estudios más recientes están analizando el uso de estas terapias con quimioterapia en los cánceres en etapa más temprana para reducir el riesgo de recurrencia.

Inmunoterapia

Varias vacunas que podrían tratar el cáncer colorrectal o evitar que regrese después del tratamiento están siendo estudiadas. A diferencia de las vacunas utilizadas para prevenir otras enfermedades, estas vacunas están diseñadas para estimular la reacción del sistema inmunitario del paciente para combatir mejor el cáncer colorrectal. Hasta el momento, dichas vacunas sólo están disponibles en estudios clínicos.



¿Cómo puedo obtener más información?

De su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado algunas fuentes de información relacionada que pueden ser de utilidad para usted. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.

Después del diagnóstico: Una guía para pacientes y familiares.

Estudios clíncios: lo que necesita saber

Colostomía: una guía.

Ileostomía: una guía

Nutrición para la persona con cáncer: una guía para pacientes y familiares.

Sexualidad para el hombre con cáncer

Sexualidad para la mujer con cáncer

Cirugía

Quimioterapia: una guía para pacientes y familiares

Radioterapia: una guía para pacientes y familiares

Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence

When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence


Libros

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

The American Cancer Society's Complete Guide to Colorectal Cancer

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Couples Confronting Cancer: Keeping Your Relationship Strong

Eating Well, Staying Well During and After Cancer

What Helped Get Me Through: Cancer Survivors Share Wisdom and Hope


Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

American College of Gastroenterology
Sitio Web: www.acg.gi.org

American Gastroenterological Association
Sitio Web: www.gastro.org

American Society of Colon and Rectal Surgeons
Sitio Web: www.fascrs.org

C3: Colorectal Cancer Coalition
Teléfono sin cargo: 1-877-4CRC-111 (1-877-427-2111)
Sitio Web: www.fightcolorectalcancer.org

Centers for Medicare & Medicaid Services
Sitio Web: www.cms.hhs.gov

Colon Cancer Alliance
Teléfono: 1-877-422-2030
Sitio Web: www.ccaliance.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono: 1-800-422-6237; TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

National Colorectal Cancer Research Alliance
Sitio Web: www.eif.nccra.org


Otros recursos*

El siguiente libro describe la experiencia de una mujer con el cáncer de colon y con el sistema de atención médica. El libro provee lecciones sobre cómo lidiar con enfermedades imprevistas que atentan contra la vida; cómo identificar y evaluar las opciones de tratamiento; cómo hablar con los proveedores de atención médica; y cómo encontrar su camino por el sistema de atención médica.

Kingson, Eric R. Lessons from Joan: Living and Loving with Cancer, a Husband's Story. Syracuse University Press. Syracuse, NY. www.SyracuseUniversityPress.syr.edu


*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.



La Sociedad Americana del Cáncer se complace en atender cualquier tema relacionado con el cáncer. Por favor no dude en llamarnos a cualquier hora del día, las 24 horas al 1-800-ACS-2345.



Última revisión / cambio realizado:  22-Jun.-2009
Última actualización completa: 22-Jun.-2009