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Niños diagnosticados con cáncer: cómo afrontar el diagnóstico
La información aquí contenida se ofrece para ayudar a los padres y seres queridos de un niño con cáncer a sobrellevar algunos de los problemas que surgen justo después de que el niño ha sido diagnosticado. Comenzando con el efecto que esto tiene sobre los padres, se continúa con el niño con cáncer y otros niños en la familia, se mencionan las respuestas emocionales que suelen surgir con el cáncer y se ofrecen algunas sugerencias para sobrellevar la situación.

Nota importante sobre padres de familia y familias en general: existen muchos tipos de familias en la actualidad. Las familias con un solo padre, así como las familias mixtas en las que el padre y/o la madre puede que tenga(n) uno o más hijos de otra relación anterior son comunes; también puede que haya otros adultos además de los padres que constantemente forman parte en la vida de los hijos. Estos adultos puede que sean muy importantes en la vida de los niños y a menudo tienen la función de tutores o encargados de la crianza de los hijos. Un adulto de confianza que esté involucrado en la vida cotidiana del niño con cáncer (o de los hermanos de este niño) puede afectarse en gran parte por la enfermedad del niño, y también puede que sea clave en el proceso de aprender a sobrellevar esta situación. Cuando se utilice el término "padre", éste puede aplicar a estas personas también.



Cuando un niño tiene cáncer la crisis es para toda la familia

El diagnóstico de cáncer en un niño o adolescente es un golpe devastador para los padres y seres queridos del niño en cuestión. El cáncer crea instantáneamente una crisis en la vida de los familiares. La vida cotidiana se interrumpe y los padres deben ausentarse del trabajo para poder estar con su hijo. Puede que sea necesario que algún pariente o vecino cuide a los demás hijos. El niño enfermo (el paciente) se convierte en el foco principal del tiempo y la atención de la familia, mientras que las demás preocupaciones familiares quedan en un segundo plano. Los padres reciben información detallada acerca del diagnóstico y el tratamiento. Deben entender lo suficiente sobre el plan de tratamiento para tener la tranquilidad requerida al otorgar el permiso para llevar a cabo las pruebas y procedimientos, firmar los formularios de consentimiento para el tratamiento y tomar decisiones importantes sobre la atención de su hijo. Todo esto implica mucho para los padres.

Aunado al estrés, todo esto sucede dentro de un periodo muy breve. Durante los primeros días y semanas tras el diagnóstico, los padres describen sentirse como en un "remolino emocional", o simplemente como si formaran parte de un sueño desagradable. Estos sentimientos parecen ser los mismos para todos los padres que pasan por estos momentos difíciles, sólo que lo que dicen o hacen para expresar dichos sentimientos difiere en cada caso en particular. La manera en que manejan sus emociones suele reflejar sus propias experiencias de la vida y las diferencias culturales, así como la forma individual de afrontar una situación muy estresante.



¿Cómo suelen reaccionar los padres al diagnóstico de cáncer de un hijo?

Todos los padres parecen experimentar conmoción, incredulidad, miedo, culpabilidad, tristeza y enojo. Pero en estas circunstancias, prácticamente cualquier sentimiento que surja puede considerarse normal entre los padres y los familiares.


Conmoción

Ninguna persona está preparada jamás para escuchar que su hijo tiene una enfermedad que atenta contra su vida. En un comienzo, dependiendo del conocimiento o experiencia personal con el cáncer, puede que los padres teman que su hijo vaya a sufrir y tal vez morir. Lo menos que saben ciertamente es que su familia pasará por grandes cambios y contratiempos. A menudo describen sentirse aturdidos como si hubieran recibido un golpe en la cabeza. También dicen sentirse confundidos o incapaces de oír, recordar o pensar con claridad cuando el médico proporciona la información acerca del diagnóstico o plan de tratamiento de su hijo. Dicho aturdimiento permite a los padres lentamente prepararse para los sentimientos dolorosos por los que atraviesan. Les da el tiempo para gradualmente asimilar y confrontar estas emociones dolorosas y decisiones difíciles.

¿Qué pueden hacer los padres durante el impacto de conmoción?
  • Saber que lo que están experimentando es una reacción normal.

  • Buscar consuelo entre el padre y la madre, o entre otros miembros de la familia o amigos.

  • Hablar con un trabajador social o enfermera del equipo de atención sobre sus sentimientos.

  • Solicitar a un miembro de la familia o amigo que haga anotaciones durante las visitas al médico.

  • Grabar las conversaciones importantes con los médicos (con su consentimiento previo, por supuesto) y repasarlas posteriormente con las demás personas.

  • Pedir al personal médico que repita la información.

  • Recordar que los sentimientos de conmoción pasarán con el tiempo


Incredulidad y negación

Cuando los padres son informados por vez primera sobre el cáncer de su hijo, la noticia suele resultarles demasiado horrible para poder creerla. Puede que su hijo no esté ni luzca lo suficientemente enfermo para padecer una afección así de grave. Puede que cuestionen si el laboratorio ha cometido algún error o si los resultados realmente son de otro niño. Puede que quieran consultar la reputación del personal o centro médico.

Si completar la preparación del diagnóstico se dificulta, puede que se pregunten si el personal médico cuenta con el conocimiento que debería. Puede que decidan buscar una segunda opinión. La incredulidad o negación que surge al inicio puede ser útil en retardar los sentimientos dolorosos. También es una forma para que los padres ganen tiempo en adaptarse a la realidad del diagnóstico de su hijo y para asegurar que el niño recibirá el mejor tratamiento. La negación no es un problema salvo que interfiera con que el tratamiento sea oportunamente administrado.

¿Qué pueden hacer los padres a través de la etapa de incredulidad?
  • Buscar las respuestas a todas sus preguntas y aclarar sus dudas.

  • Ponerse en contacto con la Sociedad Americana del Cáncer o consultar con otras fuentes de información para más información sobre el diagnóstico y el tratamiento.

  • Verificar la reputación del centro médico y la experiencia del equipo de profesionales que estará a cargo del tratamiento.

  • Pedir ayuda para obtener una segunda opinión.


Miedo y ansiedad

Es normal sentir ansiedad y temor al enfrentarse a acontecimientos desconocidos cuyos resultados estén fuera de nuestro control. Y prácticamente todos tenemos temor al cáncer. Puede que la única experiencia cercana con el cáncer en una familia haya sido con un pariente de edad avanzada (cuando la situación podría resultar más fácil de aceptar o comprender). Puede que se haya escuchado comentarios sobre los problemas que otros miembros de la familia o amigos tuvieron con la quimioterapia o la radioterapia, o creencias de que el cáncer es siempre una sentencia de muerte. Si un niño es diagnosticado con cáncer en un centro médico especializado, los padres pueden creer en los rumores que han oído que los médicos en los hospitales grandes "experimentan" con los pacientes.

Debido a que los médicos no pueden garantizar exactamente cómo cada persona responderá al tratamiento contra el cáncer, el temor a la muerte de un niño o adolescente es real. Resulta aterrador el hecho de tener que confiar en la experiencia y habilidad de otros para proteger la vida de un niño a quien tanto se quiere. Proteger a los hijos es normalmente la responsabilidad de los padres y ahora un padre debe confiar en otros la atención de sus hijos. Esto es difícil. También, tener que confrontar cambios significativos en la vida cotidiana resulta inconveniente, y los padres se preocupan de que no podrán salir adelante con todos los deberes que se les requerirá hacer. También puede que se preocupen sobre la capacidad de su hijo en sobrellevar todo el tratamiento necesario. Puede que les preocupe la forma en que los efectos del tratamiento tendrán sobre el cuerpo y autoestima del niño. El miedo al tratamiento intensivo, a un futuro incierto y a lo desconocido es algo natural.

¿Qué puede ayudar a los padres a lidiar con el miedo?
  • Contar con información precisa.

  • Confiar en los integrantes del equipo que administrará el tratamiento.

  • Hablar abiertamente del temor y la ansiedad, y aprovechar la ayuda que el equipo de profesionales contra el cáncer pueda ofrecer.

  • Utilizar o aprender estrategias para reducir la ansiedad o la tensión.

  • Escuchar cómo otros pacientes y padres han sobrellevado la situación.

  • Tener el mayor control posible sobre los eventos que ocurran y las decisiones que se tomen diariamente.

  • Aceptar el hecho de que hay cosas que no se pueden controlar

  • Buscar la fortaleza emocional en creencias religiosas o espirituales.


Culpabilidad

Una vez que los padres aceptan que su niño o adolescente tiene cáncer, los sentimientos de culpa comienzan a surgir. Los padres tienen la gran labor de proteger a su hijo de todo peligro. Al principio puede que se pregunten qué podrían haber hecho que contribuyera a que su hijo tenga esta enfermedad que pone en riesgo su vida. ¿Podría ser que están "pagando" por faltas pasadas, o sería consecuencia del abuso de drogas o alcohol? ¿Sería su hábito de fumar lo que provocó el cáncer en su hijo? Las madres algunas veces se preguntan si hicieron o dejaron de hacer algo durante el embarazo que pudo haber hecho la diferencia. Aquellos con familias que tienen un historial de cáncer podrían pensar que uno de los padres ha sido quien ha heredado los genes "malos". Puede que se cuestionen sobre la seguridad en donde viven, la calidad del suministro de agua, o preguntarse sobre las toxinas en el ambiente o en el hogar. Puede que se pregunten si algo relacionado a su trabajo podría haber causado el cáncer.

Los padres también indican sentirse culpables por no haber prestado suficiente atención a los síntomas que presentaba el niño. Les preocupa no haber acudido al doctor con la suficiente brevedad, o que no exigieron ver a un especialista cuando vieron que los síntomas no cesaban. Aunque es normal intentar comprender las causas de algún problema, el hecho es que actualmente nadie sabe exactamente las causas de la mayoría de los casos de cáncer. Los padres no tienen la culpa del cáncer de su hijo. La mayoría de los niños diagnosticados comienzan el tratamiento rápidamente. Si siente culpabilidad, hable con alguien del equipo de profesionales contra el cáncer sobre sus inquietudes. Es importante no dejar que los sentimientos de culpa distraigan todas las labores que el padre tiene que enfrentar cuando el hijo tiene cáncer.

¿Qué puede ayudar a los padres a manejar el sentimiento de culpa?
  • Hablar con el equipo de profesionales contra el cáncer de su hijo sobre los sentimientos de culpa.

  • Buscar respuestas a todas las preguntas sobre las causas del cáncer.

  • Realizar cambios para crear un ambiente hogareño más saludable si esto es motivo de preocupación.

  • Hablar con otros padres cuyos hijos hayan tenido un diagnóstico similar, aunque las experiencias y los antecedentes no sean iguales.

  • Aceptar que tal vez nunca encuentren una respuesta respecto a la causa del cáncer de su hijo    

  • Percatarse de que querer encontrar una razón para algo no va a cambiar el hecho de que esto ya ha pasado.


Sentimientos de tristeza y depresión

Por supuesto que se sentirá triste cuando su hijo sea diagnosticado con cáncer. Todos los padres esperan y sueñan que la vida de sus hijos sea saludable, feliz y sin problemas. El cáncer y su tratamiento cambian ese sueño. Los padres lamentarán la pérdida parcial de dichas esperanzas. Durante la lamentación, puede que sientan desesperanza por la recuperación de su hijo. También sienten tristeza al pensar en los días difíciles de tratamiento que tienen por delante. La intensidad de sus sentimientos a menudo corresponde con la perspectiva de recuperación (prognosis) que presenta su hijo, pero también refleja su propio temperamento y personalidad. Un padre puede ser más optimista por naturaleza, mientras que otro puede reaccionar con más temor a los resultados negativos ante cualquier problema en su vida.

Al comienzo, puede que los padres tengan dificultad para comer o dormir. Puede que no tengan las energías que necesitan para realizar las labores cotidianas o para enfrentarse a todo lo que requieren hacer ahora que su hijo tiene cáncer. Los padres a menudo dicen sentirse agobiados por el diagnóstico de su hijo. Lamentablemente no se puede evitar que los padres en ocasiones tengan estos sentimientos dolorosos y desagradables a través de toda la enfermedad de su hijo.  

Sin embargo, los padres y familiares por lo general pueden adaptarse a los cambios en sus vidas, incluso a estos sentimientos dolorosos. Trabajan en conjunto para encontrar formas en mantener parte de la calidad de vida de ellos mismos, la familia y de su hijo enfermo durante esta lucha contra el cáncer.

¿Qué puede ayudar a los padres a manejar la tristeza y la depresión?

Los padres pueden:
  • Encontrar las formas de expresar sus sentimientos, como llorar o hablar de ellos.

  • Pedirse apoyo entre ellos y a los familiares o amigos.

  • Usar el apoyo por parte de los trabajadores sociales, consejeros, enfermeras, psicólogos y médicos.

  • Buscar el apoyo emocional, conseguir asesoría de sus pastores religiosos, y buscar alivio en la oración y otras prácticas espirituales.

  • Cuidar de sí mismos: comer bien, descansar y atender bien su aspecto físico.

  • Atender cualquier necesidad médica de tipo físico o mental.


Enojo

El hecho de que el cáncer amenaza la vida de un niño inocente provoca a menudo el enojo de los padres ante las crueldades e injusticias de la vida. Cuando un ser querido es atacado, incluso por la enfermedad, es fácil querer culpar a alguien o preguntarnos "¿por qué a mí?" o "¿por qué a nosotros?". En ocasiones este enojo es manifestado contra los médicos que hicieron el diagnóstico o contra quienes explicaron el tratamiento difícil. En otras, Dios es el objeto de la ira de los padres al cuestionar un mundo en el que los niños se enferman, sufren y mueren. Los padres también se alteran por las experiencias que saben que su hijo afrontará, incluyendo las pruebas de diagnóstico y la agresividad de los procedimientos médicos.

La frustración diaria de tener que lidiar con un enorme y complejo sistema de atención médica, en un entorno extraño y con numerosos proveedores de servicios médicos también puede ser motivo de malestar. Puede que los padres sientan resentimiento mutuo por cuestiones pasadas o presentes que ahora afectan el tratamiento de su hijo. El enojo también podría dirigirse a familiares o amigos que hacen algún comentario imprudente o que están demasiado ocupados para proporcionar algún apoyo.

Algunas veces, los padres sienten culpabilidad cuando les toma por sorpresa percatarse que están enojados hasta con su hijo, cuya enfermedad está causando tantos problemas para la familia o que no coopera con los médicos y enfermeras. Algunos padres ocultan su enojo o incluso niegan que se sienten así porque creen que tener tales sentimientos no es apropiado. Otros expresan su enojo de forma explosiva y hostil descargándolo contra otras personas. A veces, los otros hijos en la familia se convierten en un blanco conveniente de dicho enojo. En vista de que los padres y los médicos deben trabajar juntos para ayudar al niño o adolescente a lidiar con el cáncer y su tratamiento, es importante encontrar maneras saludables de expresar el enojo contra la injusticia de las circunstancias. Esto también es importante para encontrar formas sanas de resolver las quejas que sí sean válidas.

¿Qué puede ayudar a los padres a manejar el enojo?

Los padres pueden:
  • Aceptar que el enojo es una parte normal de este proceso.

  • Entender la raíz del enojo en cada situación.

  • Expresar el enojo eficientemente.

  • Encontrar soluciones cuando se justifica el enojo.

  • Utilizar personal de apoyo psicosocial para hablar de los sentimientos de enojo.

  • Buscar liberar la tensión mediante la actividad física (caminar, hacer ejercicio o practicar deportes).

  • Encontrar un lugar privado para desahogarse, como gritar y llorar.

  • Expresar los sentimientos mediante la escritura de un diario o una carta (ya sea para enviarla a alguien o conservarla para sí).

  • Hablar con otros padres que han experimentado sentimientos similares.

  • Dejar que el enojo se disipe, aceptar que no hay nadie a quién culpar y encontrar formas de canalizar la energía para apoyarse entre sí, y ayudar al hijo y a la familia.



Cómo mejorar la manera de sobrellevar la situación

La mayoría de los padres se preocupan, ya sea en privado o abiertamente, sobre su capacidad de manejar los sentimientos dolorosos que surgen con la enfermedad de su hijo. Pero al tratarse de proteger y cuidar de los hijos, la mayoría de los padres cuenta con una gran fuente de fuerza. Salen adelante a pesar de su dolor personal. Aprovechar y lograr confiar en su equipo de expertos contra el cáncer puede ser muy útil. Los trabajadores sociales, las enfermeras, los médicos y otros que forman parte del equipo de salud pueden ayudar a los padres a entender la gama de emociones que experimentan, lo cual es natural. Los expertos también pueden ayudar al enseñar nuevas habilidades, como la relajación y el control del estrés. Algunas veces, los párrocos o especialistas de atención infantil colaboran con las familias de niños con cáncer, quienes pueden apoyar tanto a los padres como a los hijos a sobrellevar los cambios que surgen con la enfermedad.

Los padres y demás adultos a cargo de la atención del niño pueden a menudo tener un mejor control de sus sentimientos si se ocupan de atender sus propias necesidades, como comer, dormir, hacer ejercicio y tener momentos para despejarse de la atención médica del niño. Esto es especialmente importante para ayudar a que los padres conserven su capacidad de atender a su hijo enfermo. También sirve para confirmar al niño que algunas rutinas continúan siendo normales y que los adultos están bien, a pesar del estrés por su enfermedad. Cuando los padres y otros adultos que sean parte importante en la vida del niño se ocupan de sus propias necesidades, esto sirve de modelo el cual recuerda al niño que aún las rutinas para la atención personal son importantes. Puede que los padres y otros adultos encargados de la atención requieran ser recordados sobre la importancia de acudir a su médico familiar por cualquier problema o inquietud respecto a su salud.

Los abuelos, tíos u otros seres queridos a menudo tienen sentimientos similares a los de los padres, y puede que tengan dificultad para controlar muchas de estas emociones. Obtener la información y proporcionarles consejos prácticos generalmente resulta útil para ellos. El contacto con el equipo de atención médica también puede ayudarles a hablar y controlar sus sentimientos. A veces los padres procuran ocultar la noticia del diagnóstico a ciertos familiares para protegerles del impacto emocional. El equipo de profesionales médicos puede ayudar a los padres en cómo abordar estos temas de forma perceptiva. En general, los secretos en la familia tienden a cerrar la comunicación en vez de abrirla, lo cual a su vez suele hacer que la comunicación no sea tan sana como debe ser.

Aunque no lo queramos, a menudo los sentimientos simplemente emergen. Pero la forma en que escogemos controlarlos generalmente está bajo nuestro control. Las reacciones ante una gran crisis en nuestra vida, como lo es el diagnóstico de cáncer en un niño o adolescente, son perturbadoras y dolorosas, pero naturales. La mayoría de los pacientes y los familiares expresan sus sentimientos y los controlan de la mejor forma que pueden. Los padres pueden ayudar a su hijo al mostrarle que no están avergonzados ni con temor de mostrar cómo se sienten, pero que también mantendrán las emociones bajo cierto control para expresarlas y concentrarse en salir adelante.

Las familias que son flexibles y pueden acudir a muchas fuentes de apoyo por parte del resto de sus familiares, comunidad religiosa, lugar de trabajo y comunidad en general tienden a sobrellevar mejor la situación. La comunicación abierta y clara también es útil, así como la capacidad de reorganizar y balancear las demandas que surgen con la enfermedad del hijo con las necesidades del resto de la familia.

Puede que las familias que requieran ayuda adicional sean las que tengan algún problema en algún aspecto de su vida familiar, como las relaciones intrafamiliares, cuestiones matrimoniales o asuntos económicos y financieros. Las familias con un solo padre o adulto a cargo del niño también experimentan dificultad en balancear las demandas que surgen con la enfermedad del niño con las necesidades del resto de los familiares. Si esta es su situación, hable con el trabajador social de su equipo de profesionales contra el cáncer tan pronto como le sea posible. Puede que el equipo de profesionales tenga la oportunidad de referirle a recursos adicionales de ayuda en su comunidad o centro de tratamiento contra el cáncer.



¿Cómo pueden los padres estar seguros de que su hijo recibirá el mejor tratamiento disponible?

"¿Dónde puede mi hijo recibir el mejor tratamiento disponible?" es una de las primeras preguntas que los padres hacen. El cáncer infantil sigue siendo una enfermedad muy poco común. La mayoría de los pediatras y médicos familiares presenciará tan sólo algunos cuantos casos durante su vida profesional. Estos médicos son a menudo los primeros en sospechar cáncer de acuerdo a los síntomas del niño. Normalmente referirán a su paciente al centro médico especializado más cercano equipado con expertos capacitados para diagnosticar y tratar los cánceres infantiles. Los estudios reportan que lo niños bajo la atención de dichos especialistas tienen mejores probabilidades de combatir su enfermedad.  

Tanto el Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute o NCI), como la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society o ACS) recomiendan que los niños con cáncer reciban atención médica de los centros de atención contra el cáncer infantil. Estos centros de tratamiento usan un enfoque integral para la atención. Los equipos de profesionales se componen de médicos, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas recreativos o trabajadores de la vida infantil, maestros y capellanes. El equipo completo cuenta con la experiencia en atender a personas menores de edad contra el cáncer. Los equipos de atención médica trabajan estrechamente con los médicos y otras personas en la comunidad del niño durante el tratamiento para ofrecer a los niños una atención de la mejor calidad.

La mayoría de los centros de tratamiento para pacientes con cáncer infantil en los Estados Unidos pertenecen al COG o Children's Oncology Group. Este es un grupo de estudios clínicos dedicado exclusivamente a la investigación del cáncer en niños y adolescentes, y cuenta con el respaldo del Instituto Nacional del Cáncer. Los hematólogos y oncólogos pediátricos en este grupo colaboran en el diseño de investigaciones científicas no sesgadas, conocidas como estudios clínicos que les permiten estudiar cuál tratamiento funciona mejor para cada tipo de cáncer. Luego se lleva a cabo tratamiento con tecnología de punta de acuerdo a un plan detallado (conocido como protocolo). Algunas cuantas instituciones diseñan sus propios estudios de investigación sobre tratamientos. La razón más grande por la cual más niños combaten el cáncer infantil es que muchos padres y sus hijos participan como voluntarios para los estudios de investigación que comparan el tratamiento convencional contra algún nuevo tratamiento. Más de la mitad de los niños con cáncer menores de 15 años participan en algún estudio clínico. Para adolescentes de 15 años o mayores, sólo uno de cada diez forma parte en las investigaciones, lo cual significa que la tasa de aprendizaje sobre nuevos tratamientos para adolescentes mayores se da más lentamente. Todos los centros de tratamiento especializados en cáncer infantil ofrecen el tratamiento convencional, el cual consiste de un plan basado en el tratamiento que se sabe que es más efectivo en función del tipo y etapa del cáncer infantil.  

Los pediatras o médicos familiares de su localidad por lo general hablan con los padres sobre las posibilidades para el diagnóstico y tratamiento en la región. Después serán referidos al tratamiento según las preferencias de la familia o con las opciones que ofrecen las compañías aseguradoras u organizaciones que manejan la atención médica. Las familias a menudo tienen que viajar desde casa hacia el centro donde se ofrece el tratamiento requerido por el hijo.

Algunas veces los adolescentes mayores, en vez de ser referidos a los centros médicos especializados, son referidos a los oncólogos en su comunidad, quienes tratan principalmente a pacientes adultos. Pero los pacientes en este rango de edad pueden ser candidatos para estudios clínicos conducidos por los hematólogos/oncólogos pediátricos. Puede que también se beneficien de la estrategia de atención integral que se utiliza en estos centros de atención infantil. Los padres en estas situaciones pueden preguntar qué tratamientos están disponibles en el hospital de importancia más cercano. A menudo, un hospital o centro de tratamiento local puede trabajar en conjunto con el centro pediátrico contra cáncer para que el paciente menor de edad reciba tratamiento más cerca de casa, pero su plan de tratamiento ha sido diseñado por el centro especializado.



¿Qué pasa en el caso de los padres que quieren una segunda opinión?

El cáncer en un niño generalmente requiere atención inmediata. Una vez que se ha hecho el diagnóstico y se han completado las pruebas necesarias, se inicia el tratamiento rápidamente. Hay algunos casos en los que la planeación del tratamiento se demora porque los médicos tienen dificultad en lograr un diagnóstico preciso. En este caso, los hematólogos y oncólogos pediátricos a menudo consultan con sus colegas en todo el país para que les apoyen en diagnosticar la enfermedad tan pronto como sea posible.  

Si los padres tienen dudas sobre el diagnóstico de su hijo, o si tienen preguntas sobre el plan de tratamiento, ellos tienen el derecho a buscar una segunda opinión. Generalmente, los médicos comprenden y no les molesta esta petición; además, es útil para que los padres encuentren especialistas de otros centros. Ellos pueden proporcionar el tejido de las biopsias o los resultados de otras pruebas que les serán útiles a los médicos que vayan a consultar. Los padres deberán verificar con su compañía de seguros o proveedor de servicios médicos para ver si el plan de seguro médico que tienen cubre las pruebas y consultas adicionales.

Ocasionalmente a los padres les cuesta tanto trabajo creer el diagnóstico de su hijo que no quedan satisfechos, incluso después de una segunda opinión. Es importante que recuerden que un retraso prolongado puede poner en peligro las posibilidades que tiene su hijo de responder favorablemente al tratamiento. Una vez que se confirma un diagnóstico, deberá iniciarse el tratamiento a la brevedad posible.



¿Cómo reaccionan los niños con cáncer y sus hermanos ante el diagnóstico?

Los niños y adolescentes a menudo responden a la noticia del diagnóstico de cáncer con una gama de emociones que reflejan la de los padres. Sus sentimientos varían con lo que cada niño tiene que sobrellevar como resultado del diagnóstico. Puede que la salud de los pacientes se deteriore muy rápidamente, que empiecen padecer mucho dolor o que tengan que someterse a muchas pruebas de diagnóstico. O puede que ni siquiera se sientan enfermos en lo absoluto. Algunos pueden necesitar viajar lejos de casa para sus consultas médicas. Otros pueden esperar días o semanas para enterarse de que en efecto pasa algo malo en ellos. Algunos pueden dejar de asistir a la escuela por un largo tiempo o tengan que dejar de participar en deportes y otras actividades. Los hermanos pueden repentinamente enfrentar una separación prolongada de los padres y entre ellos mismos. Se producen cambios en las rutinas cotidianas y la vida normal de la familia.  

Las reacciones también dependerán de la edad, madurez y personalidad del niño. Por ejemplo, un niño en la edad en que empieza a caminar y que tenga cáncer puede que tema cuando tenga que separarse de los padres durante la realización de las pruebas médicas. Puede que los niños en edad escolar entiendan lo que esté pasando, pero aún experimentando el enojo y la tristeza por lo que ahora ven que han perdido. Puede que algunos adolescentes noten cómo el cáncer afecta su identidad o percepción de sí mismos. Puede que otros manifiesten enojo y rebeldía durante el diagnóstico y tratamiento.

Cada niño es diferente, aunque hay algunos aspectos comunes según su edad. Tenga en cuenta que los puntos a continuación presentan sólo algunas de las formas más comunes en que los niños reaccionan y puede que haya muchas otras. Todas las reacciones requieren ser manejadas con paciencia y de forma creativa en conjunto con el equipo de profesionales contra el cáncer para ayudar al niño durante esta crisis.

Los bebes y niños muy pequeños con cáncer podrían:
  • Temer separarse de sus padres.
  • Temer y alterarse por los procedimientos médicos dolorosos.
  • Gritar, llorar, tener pataletas, resistirse a cooperar o retraerse.
  • Aferrarse a los padres.
  • Hacerse más agresivos.
  • Sentir enojo o tristeza al ver que no pueden jugar ni explorar como normalmente lo hacían.
Los niños con cáncer en edad escolar podrían:
  • Alterarse por la interrupción de sus rutinas escolares.
  • Extrañar a sus compañeros de clase y amigos.
  • Sentir enojo y tristeza sobre las pérdidas en su salud, escuela y vida normal.
  • Buscar más apoyo emocional y social de sus parientes y amigos.
 
Los adolescentes con cáncer podrían:
  • Alterarse por la interrupción de su vida escolar y las actividades con sus amigos.
  • Sentir que su independencia está siendo sacrificada.
  • Manifestar reacciones emocionales de manera intensa.
  • Requerir el apoyo de amigos, contactos en su escuela y otras personas importantes en su vida.
  • Reflexionar sobre el significado de la vida y el efecto que el cáncer tiene sobre su identidad.
  • Hacer chistes sobre su cáncer, distraerse de la enfermedad o tratar de mostrar optimismo.
  • Tomar riesgos que podrían causar problemas.
  • Rebelarse contra los padres, los médicos y el tratamiento.


Los hermanos de los niños con cáncer enfrentan sus propios retos

Puede que los hermanos estén conmocionados, tristes, temerosos y confundidos sobre lo que pueden esperar y lo que se espere de ellos durante la enfermedad. Es común que sientan que de alguna forma son responsables del cáncer por pensamientos negativos que hayan tenido contra su hermano. Mientras el hermano recibe tratamiento, a menudo sentirán soledad, menosprecio e incluso celos de la atención que el hermano enfermo está recibiendo. Puede que resientan los cambios en sus vidas y que sientan culpabilidad sobre esto también. Puede que los hermanos tengan dificultad para recordar cosas y para concentrarse, lo cual puede ocasionar problemas en la escuela. Algunas veces niegan o minimizan estas reacciones debido a que no quieren ser una preocupación adicional para los padres. Las formas para ayudar a que el niño pueda lidiar con estos y otros problemas se mencionan en la sección "¿Qué ayuda a los niños con cáncer, así como a sus hermanos?".


Miedo y ansiedad

El niño con cáncer

A menudo, los niños con cáncer sufren un impacto tan intenso como el de los padres por el cambio repentino de la salud a la enfermedad, y al desagradable proceso de pruebas y procedimientos necesarios para llegar al diagnóstico. Si el niño requiere acudir al hospital, esto puede conformar una nueva experiencia para éste. Puede resultarle aterrador y abrumador. El miedo y la ansiedad son las principales emociones que tanto los niños diagnosticados, como sus hermanos, experimentan tras el diagnóstico.

Es muy aterrador que le digan a alguien que su cuerpo no está funcionando bien, así como que le digan que tiene cáncer. Es normal que el niño o adolescente sienta miedo ante las nuevas experiencias que con frecuencia también son dolorosas. Es difícil enfrentarse a la extracción de sangre, biopsias, aspiraciones de médula ósea, punciones lumbares, radiografías y otras pruebas. Algunos niños temen que no podrán tolerar el tratamiento. También les altera ver a sus padres y familiares preocupados por todo lo que está sucediendo y tener que acudir a lugares extraños con mucha gente desconocida. Es motivo de preocupación pensar sobre los efectos del tratamiento en su cuerpo, qué cambios en la apariencia tendrán y cómo se sentirán, así como cuál será la reacción de los amigos. Con frecuencia resulta aterrador pensar que podrían morir.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también sienten sus propios temores. A veces tienen miedo de también desarrollar cáncer. Puede que asuman cosas y que tengan la misma ansiedad de sus padres sin saber lo que está pasando; puede que no sepan bien lo que el cáncer es pero saben que no es algo bueno. Pueden sentir miedo de visitar a su hermano en el hospital o verle enfermo o padeciendo dolor. Les preocupa que no se les esté diciendo la verdad acerca de lo que está sucediendo, y también el hecho de ver a sus padres tensos y temerosos. Les disgusta tener que separarse de su(s) padre(s), y quedarse al cuidado de parientes o amigos. También les preocupa ir a la escuela y enfrentar preguntas que no pueden contestar acerca de su hermano enfermo. Sienten miedo de que su hermano vaya a morir.


Enojo y culpa

El niño con cáncer

El enojo y el sentimiento de culpa son reacciones normales tanto en los pacientes como en sus hermanos. Los pacientes se preguntan por qué les ha sucedido esto. ¡No es justo!  Se sienten enojados por todas las cosas que tienen que hacer: los pinchazos con agujas, tomar líquidos de sabor desagradable, tomar pastillas de gran tamaño, tener que hablar con muchas personas desconocidas, recostarse dentro de máquinas que los atemorizan, ver invadida su intimidad y la permanencia en el hospital.

También son comunes los sentimientos de culpa. Los niños a menudo se preocupan de que tal vez el cáncer se deba a que no se portaron bien. Tal vez algo que ellos hicieron originó el cáncer: mentir, fumar,  probar drogas, haber tenido relaciones sexuales o incluso pensamientos negativos. También pueden sentirse culpables de ser responsables por esta crisis familiar y puede que se preocupen por sus padres. Se sienten culpables de ser la causa de toda la preocupación y crisis que es dolorosa para los adultos importantes en su vida. Esto puede resultar especialmente difícil cuando los padres están en conflicto, divorciados o confrontando serios problemas y preocupaciones.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también pueden sentirse enojados porque esto le haya sucedido a un hermano. Se enojan porque su vida se haya alterado tanto y porque nada volverá a ser igual. Resienten que sus padres no tengan tiempo para ellos, o que les parezca que no les importe que ellos se sientan tan infelices. Pueden enojarse al ver toda la atención que está recibiendo el hermano enfermo. Pueden enojarse con éste por estar enfermo y por causar tanta preocupación e inconvenientes a todos los miembros de la familia.

A menudo se sienten culpables de su enojo, mientras su hermano está pasando por todo esto y sus padres están tan angustiados. Puede que sientan culpabilidad sobre las cosas que dijeron o hicieron al hermano con cáncer. Puede que algunos sientan culpabilidad sólo por gozar de la salud que su hermano enfermo no tiene. También puede preocuparles que algo que ellos pensaron o hicieron pudiera haber causado el cáncer. No es común que el niño pueda expresar esto a sus padres, pero puede que algunos manifiesten esto mediante su comportamiento rebelde o inapropiado, en contraste con el hermano enfermo "bien comportado"


Tristeza y sentimientos de depresión

El niño con cáncer

Los sentimientos de tristeza y depresión también son comunes entre los niños con cáncer. Puede que se den cuenta de que no podrán en mucho tiempo, si no es que nunca, hacer cosas que son importantes para ellos, tales como bailar o practicar deportes. Sienten tristeza al darse cuenta de que ahora ellos son diferentes a sus compañeros. Pueden sentirse deprimidos al pensar en los meses de tratamiento que tienen por delante y cómo podría interferir esto con su vida. Piensan sobre los cambios en su cuerpo que resultarán de la enfermedad y su tratamiento, y se sienten deprimidos sobre cómo lucirán y la opinión que sus amigos pudieran tener. Puede que también sientan desesperanza y tengan temor de que el tratamiento no será efectivo.

Hermanos de un niño con cáncer

Los hermanos también se sienten tristes cuando empiezan a darse cuenta de que el hermano está realmente muy enfermo(a) y necesitará un tratamiento intenso. También sienten tristeza al presenciar la angustia de sus padres. Los niños pequeños extrañarán al padre o madre que los atiende diariamente cuando éste(a) no pueda regresar a casa durante días o semanas después del diagnóstico. Los adolescentes comprenden el riesgo que puede que corra la vida del hermano y se deprimen al ver que la vida y la salud pueden ser frágiles. A todos los pequeños les entristece la serie de cambios que ocurre con frecuencia en la vida familiar.

Tanto los pacientes como los hermanos expresan estos sentimientos normales de acuerdo con su edad, temperamento, capacidad de razonamiento, nivel de madurez y manera de enfrentar situaciones difíciles. La mayoría de los niños aún están por aprender a reconocer los sentimientos y a hablar sobre ellos con otras personas. Están alertas respecto a los estados de ánimo y la manera en que otros a su alrededor expresan sus sentimientos, particularmente sus padres. No siempre están dispuestos a hablar de su miedo, ansiedad, sentimiento de culpa o tristeza, pero puede que manifiesten sus emociones a través del lenguaje corporal o de su comportamiento. Puede que busquen observar en sus padres u otros familiares importantes alguna idea sobre cómo manejar esos sentimientos que los perturban.

Aunque parece ser que la mayoría de los niños con cáncer y sus hermanos pueden sobrellevar la situación, hay momentos en los que llega a ser demasiada presión. Si parece que un niño en la familia tiene algún problema, puede que se deba a algo más grave que una reacción normal de tristeza ante la enfermedad. Se requiere de ayuda adicional si un niño:
  • No puede sobrellevar sus sentimientos de tristeza.
  • Se siente triste todo el tiempo.
  • No puede sentirse tranquilo.
  • Reconoce que tiene pensamientos suicidas.
  • Se siente excesivamente irritable.
  • Se enfurece con mucha facilidad y rapidez.
  • Tiene cambios en sus resultados escolares.
  • Se retrae o aísla.
  • Actúa muy diferente de lo normal.
  • Tiene cambios de apetito (sólo considere los que no se deban al tratamiento contra el cáncer).
  • Tiene poca energía.
  • Muestra menos interés en las actividades.
  • Tiene problemas para concentrarse.
  • Llora mucho.
  • Tiene dificultades para dormir.

Estos son signos que deberá consultar con el médico del niño. Usted querrá consultar con un profesional de la salud emocional o trabajador social en el centro de tratamiento quien podrá evaluar al niño y asegurar que éste reciba el tipo de ayuda que necesita. En ocasiones poco comunes, puede que un niño requiera ser atendido por un psiquiatra o que requiera de asesoría psicológica.



¿Qué ayuda a los niños con cáncer, así como a sus hermanos?


Bebés y niños muy pequeños (de recién nacidos a tres años)

A continuación se presentan algunas ideas para ayudar a los bebés y a los niños muy pequeños con cáncer. En la segunda parte, se ofrecen algunas ideas para los bebés o niños muy pequeños que sean hermanos del niño con cáncer.

Bebé o niño muy pequeño con cáncer
  • Alivie y tranquilice al hijo al pasar tiempo con éste, sostenerlo, tocarlo, mecerlo, cantarle o escuchando música.

  • Abrace y acaricie a menudo a los niños pequeños.

  • Permanezca con el bebé o niño pequeño durante las pruebas y procedimientos médicos.

  • Distraiga su atención con juguetes y objetos de colores.

  • Lleve su juguete o muñeco de peluche preferido, cobija u objetos que sean especiales para el niño.

  • Use un muñeco de peluche para comunicar al bebé los momentos en los que algún profesional médico o visitante desconocido ingresará a la habitación que no vaya a realizar algo que cause alteración al infante (es decir, que no realizará algún procedimiento médico que le altere) para ayudar a que permanezca tranquilo.

  • Trate de establecer que su cuna es terreno seguro, libre de tratamientos.

  • Limite el número de visitantes.

  • Permita que los hermanos visiten tan frecuentemente como sea apropiado para la situación (en función de la salud y la necesidad de socializar de cada uno).

  • Fomente un ambiente alegre en la habitación del hospital, con buena iluminación, decoración y colores brillantes.

  • Procure lo mejor posible de seguir un horario que incluya tiempo para las siestas y para las comidas.

  • Reserve tiempos para el juego.

  • Grabe canciones de cuna, cuentos o mensajes para cuando el padre no pueda estar con el bebé o niño.

  • Solicite el consejo del terapeuta de recreación o del trabajador social del niño sobre cosas que sean útiles.

  • Hable con otros padres de niños muy pequeños con cáncer para ver qué les ha funcionado.

  • Hable con el trabajador social o enfermera del equipo que atiende el caso acerca de las emociones que uno mismo experimenta al tener que manejar el sufrimiento del niño.


Hermanos bebé o muy pequeños del niño con cáncer
  • Mantenga al bebé o al niño cerca de sus padres, siempre que sea posible.

  • Cuente con el apoyo de familiares, niñeras o guarderías para la rutina del niño o bebé.

  • Cuente con un padre o adulto de confianza que sea consistente en la vida de la creatura y que ésta le vea a diario.

  • Grabe canciones de cuna, cuentos y mensajes para cuando el padre o la madre no puedan estar en casa.

  • Asegure a los niños mayores de un año que Papá o Mamá regresará pronto.

  • Abrace y acaricie a menudo a los niños pequeños.

  • Programe visitas de los hermanos al niño enfermo.


Niños que empiezan a caminar y en edad preescolar (de tres a cinco años)

A continuación se ofrecen algunas sugerencias útiles para niños con cáncer que empiezan a caminar y hasta los cinco años de edad.

Para el niño con cáncer en edad preescolar o que empieza a caminar
  • Ofrezca explicaciones muy simples de lo que está pasando y repítalas con frecuencia.

  • Tranquilice a su hijo cuando sienta temor o se altere.

  • Verifique que su hijo entienda lo que está pasando.

  • No busque persuadir a su hijo a través de la razón.

  • Ofrezca opciones cuando sea posible.

  • No permita mordidas, golpes, puntapiés o cualquier otro comportamiento agresivo.

  • Enséñele formas aceptables de manifestar sentimientos de enojo mediante hablar, dibujar o golpetear una almohada.

  • Fomente los juegos con muñecos y de otro tipo para ensayar o repetir las experiencias dolorosas.

  • No fomente los lloriqueos ni berrinches (rabietas).

  • Propicie oportunidades para actividades físicas.

  • Mantenga un horario para comidas, siestas y juegos.

  • Instruya al personal sobre lo que funciona para lograr que el niño coopere.

  • Consulte con un experto de atención infantil o trabajador social sobre cómo recompensar el buen comportamiento cuando el niño coopere con las pruebas y procedimientos médicos.

  • Aproveche el conocimiento de los expertos de profesionales contra el cáncer para que le ayuden a enseñar a su hijo estrategias útiles.

  • Ofrezca explicaciones simples cuando el niño presencie el llanto o tristeza de los padres. Por ejemplo: "Me siento un poquito triste y cansado(a) hoy. Cuando lloro puedo sentirme un poco mejor al sacar esto de mí y ahora me siento mejor".

  • No olvide el buen humor y reírse juntos cuando sea posible.


Para los hermanos en edad preescolar o que empiezan a caminar
  • Ofrezca una explicación simple de que su hermano está enfermo y que los médicos están ayudando.

  • Ofrezca consuelo y apoyo ante la ausencia de los padres.

  • Coordine que alguien confiable los cuide todos los días y  se apeguen a las rutinas habituales.

  • Mantenga informadas a las personas que los cuidan sobre la situación familiar.

  • Si es posible, cuente con un padre o adulto de confianza que sea consistente en la vida de la creatura y que ésta le vea a diario.

  • Procure que los hermanos no estén muy alejados (por ejemplo, utilizando el servicio de alojamiento de Ronald McDonald House durante el tiempo de hospitalización/tratamiento del niño enfermo).

  • Esté al pendiente a los cambios de comportamiento.

  • Tranquilice al niño respecto a la angustia y tristeza de los padres.

  • Consulte con los profesionales del equipo de salud sobre inquietudes específicas


Niños en edad escolar (entre 6 y 12 años)

Los niños en edad escolar son especialmente sensibles a la retroalimentación de los padres durante el periodo de la enfermedad.

Niños en edad escolar con cáncer
  • Explique el diagnóstico y plan de tratamiento en términos que el niño pueda entender.

  • Incluya al niño tanto como sea posible en las conversaciones sobre el diagnóstico y tratamiento.

  • Conteste con sinceridad y en un lenguaje comprensible todas sus preguntas, incluso, "¿me voy a morir?" (consulte con el equipo de atención contra el cáncer sobre la forma en que debe contestar esas preguntas difíciles).

  • Esté al pendiente de las preguntas que su hijo omita hacerle, y ponga atención cuando el niño hable sobre sus temores e inquietudes.

  • Reafirme de forma repetida que el niño no tiene culpa por la enfermedad.

  • Anime y ayude a sus hijos a identificar lo que estén sintiendo.

  • Enséñeles que la tristeza, el enojo y la culpa son sentimientos normales y que está bien hablar sobre ellos.

  • Enséñele a manejar la angustia y las emociones que siente.

  • Alivie su ansiedad de faltar a clases al facilitar cualquier contacto del niño con sus maestros y compañeros de clase en lo que sea posible.

  • Consuele al niño sobre las actividades que no haya podido hacer o presenciar.

  • Anímele a expresar sus sentimientos, especialmente el enojo y las formas sanas de cómo hacerlo.

  • Aproveche el conocimiento de los profesionales de atención para que sugieran estrategias útiles para los padres.

  • Permita que el niño mantenga sus sentimientos en privado, si así lo prefiere.

  • Sugiérale que lleve un registro personal de sus pensamientos y sentimientos por medio de la escritura o el dibujo.

  • Asegure que haya momentos para la diversión y recreación todos los días.

  • Coordine actividades físicas diariamente, si es posible.

  • Ayude a su hijo a mantener contacto con sus hermanos, amigos y compañeros de clase mediante tarjetas, llamadas telefónicas y mensajes de correo electrónico, entre otros.

  • Planifique junto con el equipo de profesionales y maestros la manera que permita que el niño continúe con su programa escolar, lo cual puede incluir escuchar las clases a través de enlaces telefónicos o vía Internet, grabaciones o con visitas de sus compañeros (de ser posible).

  • Prepare el regreso de su hijo a clases cuando el equipo de profesionales calcule la fecha en que podría regresar.

  • Mantenga el sentido del humor para distraerlo.

  • Procure que tenga contacto con otros pacientes para ver cómo han sobrellevado su enfermedad.


Hermanos en edad escolar del niño con cáncer
  • Permita que el hermano pueda merodear por el centro médico, que conozca al equipo de profesionales médicos y si es posible, que haga preguntas. Ofrezca información comprensible sobre el diagnóstico y tratamiento, y mantenga al hermano al tanto con lo que esté ocurriendo. Investigue si el centro de tratamiento cuenta con algún grupo de apoyo para hermanos de pacientes.

  • Responda sinceramente todas las preguntas, incluso "¿Se va a morir?". Solicite la ayuda del trabajador social y equipo de profesionales contra el cáncer en caso de ser necesario.

  • Esté atento a preguntas que no se atreven hacer, especialmente las que están relacionadas con la salud personal.

  • Informe a los maestros, entrenadores y demás personal de la escuela del hermano sobre la situación familiar de cáncer.

  • Reafirme de forma repetida que el hermano no tiene culpa por la enfermedad.

  • Coordine que el hermano permanezca en la escuela y en actividades extraescolares programadas tanto como sea posible.

  • Apoye los tiempos de recreación del hermano, a pesar de la enfermedad del hijo enfermo y asegúrese que no se sientan culpables de divertirse.

  • Coordine para que cuente con buenos recursos sobre la atención del hermano; de ser posible, permita que el hermano pueda opinar sobre dónde ir después de clases, y con quién preferiría estar cuando sus padres no puedan estar con él.

  • Planifique la disponibilidad diaria del padre o persona encargada del niño para que sea consistente en su atención.  

  • Enséñele acerca de los sentimientos naturales como el temor, la ansiedad, la tristeza y el enojo.

  • Anime al hermano a compartir sus sentimientos; dedique tiempo para atender sus inquietudes emocionales, así como sus necesidades físicas.  

  • Acepte la indisposición del hermano de hablar sobre sus sentimientos si no quiere hablar.

  • Explique que aunque los padres cuentan con menos tiempo disponible para los hermanos durante el periodo de tratamiento, que aún los sigue queriendo igual de tanto que al hijo enfermo.

  • Sugiriera al hermano que escriba, llame por teléfono, envíe dibujos o mensajes grabados a al niño enfermo.

  • Haga hincapié en que todo estará bien en la familia.

  • Explique que el sufrimiento, la tristeza y las lágrimas de los padres son normales.

  • Coordine que algún miembro de la familia o algún amigo tenga un interés especial en cada hermano.


Adolescentes (de 13 a 18 años)

Los años de la adolescencia representan un reto debido a que los adolescentes aprenden a separarse de sus padres y a ser más independientes. La enfermedad obliga a que parte de dicho proceso de independencia quede pospuesto.

Adolescentes con cáncer
  • Ofrezca consuelo y empatía.

  • Incluya al adolescente en todas las conversaciones con los padres y el equipo de atención médica sobre el diagnóstico y planeación del tratamiento.

  • Estimule a que haga preguntas (los padres deberán prestar atención a las preguntas que no ha hecho).

  • Ofrézcale información sobre las reacciones emocionales normales ante un diagnóstico de cáncer.

  • Reafirme de forma repetida que no son responsables por la enfermedad.

  • Hable sobre inquietudes de tipo espiritual como "¿por qué yo?" (o pida a otras personas que traten estos temas con el adolescente).

  • Anime a su adolescente a compartir sus sentimientos con alguien: padres, parientes, amigos o personal médico.

  • Tenga la disposición a tolerar algo de resistencia por parte del adolescente en expresar sus ideas y sentimientos.

  • Anime al adolescente a llevar un diario o registro personal.

  • Permita que el adolescente tenga conversaciones en privado con los profesionales médicos.

  • Reafirme que tanto el adolescente, como los padres y los demás miembros de la familia podrán sobrellevar la situación.

  • Afronte y atienda los sentimientos de enojo y frustración del adolescente (incluso si éstos no son comunicados).

  • Aproveche el equipo de profesionales para que le enseñen nuevas estrategias para sobrellevar la situación.

  • Anime al adolescente a compartir las noticias de su diagnóstico con sus amigos y compañeros de clase, y a que permanezca en contacto con ellos.

  • Coordine las visitas de hermanos y amigos.

  • Planifique con el equipo médico y maestros de la escuela para que el adolescente continúe con sus asignaturas escolares, así como su regreso a clases y cualquier restricción que podría haber.

  • Asegúrele que siempre hay momentos de diversión y recreación todos los días.

  • Mantengan el sentido del humor para enfrentar la frustración.

  • Ayude al adolescente a establecer contacto con otros pacientes adolescentes en caso de que así lo quiera.


Hermanos adolescentes de un niño o adolescente con cáncer
  • Coordine para que el hermano pueda hacer un recorrido por el centro médico y haga preguntas al equipo de profesionales contra el cáncer.

  • Mantenga al tanto al hermano de lo que ocurre durante el tratamiento.

  • Investigue si el centro de tratamiento cuenta con algún grupo de apoyo para hermanos de pacientes.

  • Responda a todas las preguntas con honestidad.

  • Asegúreles que el cáncer no es una enfermedad contagiosa.

  • Asegúreles que nada de lo que ellos dijeron o hicieron originó el cáncer.

  • Informe a los maestros, entrenadores y demás personal de la escuela del hermano sobre la situación familiar.

  • Hable sobre las inquietudes de tipo espiritual que se relacionen con el diagnóstico.

  • Fomente la expresión de sentimientos y hablen sobre lo que es natural.

  • Explique que aunque los padres cuentan con menos tiempo disponible para los hermanos durante el periodo de tratamiento, que aún los sigue queriendo igual de tanto que al hijo enfermo.

  • Coordine la continuidad de la vida cotidiana en casa.

  • De ser posible, permita que el hermano opine y ayude en la decisión sobre la persona bajo la cual quedarían a cargo después de clases cuando uno o ambos padres no puedan estar ahí.

  • Asegúreles que la familia podrá manejar la crisis.

  • Fomente que los hermanos mantengan sus actividades escolares y extraescolares.

  • No espere que el hermano se haga cargo de la atención del hijo enfermo u otras tareas difíciles. Hable con el equipo de profesionales contra el cáncer sobre la situación de su familia y vea si pueden conseguir más ayuda.

  • Pida a los familiares o amigos que tomen un interés especial en cada uno de los hermanos adolescentes.


Los pacientes y sus hermanos, de la misma manera que los padres, descubrirán que con la ayuda y el apoyo de todos los seres queridos, podrán manejar esta crisis del cáncer. Los equipos de atención médica pueden referirle a profesionales con experiencia según se requiera para prestar la ayuda necesaria en cuanto a enseñanza, asesoría, apoyo, información y otros recursos para facilitar la tarea.



Continuidad de las asignaturas escolares durante la enfermedad del niño

Aunque puede que parezca que no sea tan importante en comparación con todo lo demás, el continuar con las asignaturas escolares deberá ser una prioridad. Cuando su hijo tenga la capacidad, deberá retomar su aprendizaje a pesar de su ausencia en la escuela. La buena comunicación y preparación será clave cuando llegue el momento para una reincorporación efectiva a la escuela.

Si su hijo va a ausentarse de la escuela por más de algunos días, explore la educación escolar en casa o en el hospital. Podría ser que el director de la escuela de su hijo pueda ayudarle a conseguir un tutor que ofrezca la instrucción escolar a su hijo desde casa.  El maestro a domicilio requerirá saber sobre la enfermedad y tratamiento de su hijo, así como sobre sus citas médicas y estadías en el hospital.

Los hospitales para niños cuentan con coordinadores educativos y maestros para ayudar al niño con la continuación de sus asignaturas en caso de que la estadía en el hospital sea de largo plazo: su hijo efectivamente estaría siendo transferido de su escuela normal a la escuela del centro médico. Para las estadías de corto plazo que no hacen necesaria la transferencia escolar, especialmente si se trata de un distrito escolar distinto, puede que quiera solicitar los contenidos escolares e investigar si los maestros en el hospital pudieran ofrecer alguna ayuda en la instrucción del niño.

Para muchos niños, la escuela representa un lugar seguro que está lejos del mundo del cáncer y los tratamientos, un lugar de aprendizaje, diversión y amistad. La escuela es la parte principal en la vida casi diaria del niño, y regresar a la escuela es una señal de normalidad. Poder ir a la escuela y aprender no es sólo una señal de que las cosas están volviendo a ser como antes, sino que también envía un claro mensaje de que sí hay un futuro.

Puede consultar el documento (disponible en inglés) Children Diagnosed with Cancer: Returning to School, para más información sobre este aspecto importante en la vida de su hijo. Puede acceder a este documento en nuestro sitio www.cancer.org, o solicitar una copia vía telefónica llamando a nuestra línea sin cargos.



¿Regresarán las cosas a la normalidad en la familia y en el niño tras el diagnóstico?

La esperanza de que las cosas mejorarán y de que el día de mañana "brillará el sol" es muy fuerte en todos los seres humanos, independientemente de qué tan difíciles sean los obstáculos que tengan que enfrentar.  Emily Dickinson escribió:

La esperanza es algo con plumas
que se posa en el alma
y canta la melodía sin las palabras,
y no se detiene nunca.


Esto parece capturar qué tanto nos aferramos a la esperanza. La gente joven y sus familiares empiezan a sentir esperanza acerca del futuro cuando oyen acerca del tratamiento que está a su alcance y acerca del gran avance que ha habido en la lucha contra el cáncer infantil. El diagnóstico en sí sigue siendo algo de gravedad y las dificultades del tratamiento no se pueden ignorar, pero existe una razón para ser optimistas. Más del 75% de los niños y adolescentes se curan del cáncer. Para algunos tipos de cáncer, las estadísticas son incluso más favorables. Pero muchas de estas cifras sólo aplican para grupos de pacientes, y no es posible hacer predicciones concretas para cada niño en particular. Cuando se detecta el cáncer, cada paciente tiene toda la razón del mundo para creer que responderá favorablemente al tratamiento y se curará. La mayoría de la gente considera que siempre vendrán tiempos mejores.

Para algunos, la esperanza es reforzada por la creencia de que existe un propósito por el que esto ha pasado a su hijo y a su familia, aun si no entienden cuál es. Y consecuentemente consideran que conseguirán las fuerzas necesarias para salir adelante. Aunque es una batalla que puede parecer incierta en ocasiones, la mayoría de las familias puede establecer una "nueva normalidad" tras el cáncer del hijo.

A continuación se presentan algunas ideas para fortalecer la esperanza para los pacientes y sus familiares:
  • Busque información acerca del diagnóstico y el plan de tratamiento.

  • Infórmese sobre los avances en los métodos de tratamiento.

  • Asigne a cada miembro de la familia un papel para enfrentar la enfermedad.

  • Mantenga un equilibrio saludable entre el optimismo y la realidad.

  • Encuentre en la oración, fe religiosa o alguna filosofía espiritual recursos que le proporcionen fortaleza.

  • Tenga confianza en su capacidad para manejar cualquier situación a la que tenga que enfrentarse.

  • Compartan unos con otros el sentido de la esperanza.

  • Tenga confianza en la capacidad de los médicos y demás miembros del equipo de atención médica.

  • Infórmese de las experiencias de otros que hayan conservado la esperanza al enfrentarse al cáncer.

  • Encuentre maneras creativas para que en cada día haya algo placentero o alegre.

  • Aprenda a tolerar las altas y bajas de la esperanza.

  • Aprecie las cosas bellas y maravillosas presentes en la vida diaria.

  • Acepte que únicamente tenemos el momento presente para vivirlo.



Recursos adicionales*

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345.
 
Después del diagnóstico:  una guía para los pacientes y sus familiares

Cancer Information on the Internet

Children Diagnosed with Cancer: Financial and Insurance Issues

Children Diagnosed with Cancer: Returning to School

Niños diagnosticados con cáncer: cómo entender el sistema de atención médica

Childhood Cancer: Late Effects of Cancer Treatment

When Your Child's Treatment Ends

Surgery

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Because Someone I Love Has Cancer

What Happened To You, Happened To Me

When Your Brother or Sister Has Cancer


Los siguientes libros también están disponibles de su Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

Angels & Monsters:  A Child's Eye View of Cancer (para adultos con adolescentes)

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Jacob has Cancer: His Friends Want to Help (libro para colorear para el niño que tiene un amigo con cáncer)



Organizaciones nacionales y sitios en Internet*


Candlelighters™ Childhood Cancer Foundation
Teléfono sin cargos: 1-800-366-2223
Sitio Web: www.candlelighters.org
Note que este sitio Web contiene secciones subsecuentes especiales para niños y adolescentes con cáncer y sus hermanos, además de las secciones para adultos.

CureSearch (National Childhood Cancer Foundation and Children's Oncology Group)
Teléfono sin cargos: 1-800-458-6223
Sitio Web: www.curesearch.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargos: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

Hair Club for Kids
Teléfono sin cargos: 1-800-269-7384 (si le atiende el sistema de correo de voz, deje su mensaje para que se contacten con usted.)
Sitio Web: www.hairclub.com/hc_for_kids.php
Ofrece servicios gratuitos de restitución para niños entre 6 y 17 años que han perdido su cabello debido al tratamiento.

The National Children's Cancer Society, Inc.
Teléfono sin cargos: 1-800-532-6459
Sitio Web: www.children-cancer.org

CaringBridge – Sitio Web de apoyo y correo electrónico
Teléfono sin cargos: 1-651-789-2300
Sitio Web: www.caringbridge.org
Este recurso ofrece sitios Web personalizados sin costo que le ayudarán a mantenerse en contacto con familiares y amigos durante la enfermedad, el tratamiento y la recuperación. Permite a los pacientes y sus cuidadores mantener informados a los seres queridos.

National Coalition for Cancer Survivorship (NCCS)
Teléfono sin cargos: 1-877-622-7937
Sitio Web: www.canceradvocacy.org

Patient Advocate Foundation
Teléfono sin cargos: 1-800-532-5274
Sitio Web: www.patientadvocate.org
Esta fundación (PAF por sus siglas en inglés), trabaja en conjunto con el paciente y su compañía de seguro médico, empleador y/o acreedores para la resolución de cobertura médica, retención del empleo y/o asuntos de crisis por cuentas por pagar debido al diagnóstico. PAF busca salvaguardar a los pacientes a través de asegurarles su acceso a la atención, ayudándoles a mantener sus empleos y estabilidad económica.

Starlight Starbright Children's Foundation
Teléfono sin cargos: 1-800-315-2580
Sitio Web: www.starlight.org
Sitio Web con historias animadas y programas interactivos que enseñan a los niños los procedimientos que puede que se lleven a cabo en el hospital; también ofrece un grupo de apoyo seguro y bajo supervisión para los adolescentes con cáncer.

American Pain Foundation
Teléfono sin cargos: 1-888-615-7246
Sitio Web: www.painfoundation.org

The Lance Armstrong Foundation
Teléfono sin cargos: 1-866-673-7205
Sitio Web: www.livestrong.org
Esta fundación (LAF por sus siglas en inglés), fomenta la unión de las personas para combatir el cáncer, al creer que la unión es la fuerza, la información es poder y la actitud lo es todo. LAF busca ofrecer información y herramientas para que las personas en su lucha contra el cáncer puedan continuar su vida en sus propios términos.

The Leukemia & Lymphoma Society
Teléfono sin cargos: 1-800-955-4572
Sitio Web: www. lls.org

National Brain Tumor Foundation
Teléfono sin cargos: 1-800-934-2873
Sitio Web: www.braintumor.org

American Brain Tumor Association
Teléfono sin cargos: 1-800-886-2282
Sitio Web: www.abta.org

Children's Brain Tumor Foundation
Teléfono sin cargos: 1-866-228-4673
Sitio Web: www.cbtf.org
Ofrece apoyo en línea, así como información impresa y vía Web para padres y niños con cáncer.

National Organization for Rare Disorders
Teléfono sin cargos: 1800-999-6673
Sitio Web: www.rarediseases.org
Esta organización (NORD por sus siglas en inglés) consiste de una federación de más de dos mil organizaciones de voluntarios para la salud sin fines de lucro que atienden a personas con afecciones poco comunes. NORD mantiene datos sobre recursos y refiere sólo las organizaciones correspondientes (no refiere a proveedores de atención médica ni centros de tratamiento).


Sitios Web para niños y adolescentes

2bMe
Sitio Web: www.2bme.org
2beMe es la parte dedicada para los adolescentes del programa Luzca bien... Siéntase Mejor (Look Good... Feel Better). Dedicada a personas de entre 13 y 17 años, ofrece información sobre muchos asuntos relacionados al aspecto personal, social y nutricional en relación a los efectos secundarios del tratamiento.

Beyond the Cure (sección para adolescentes de la National Children's Cancer Society)
Sitio Web: www.beyondthecure.org
Apoyo y educación para sobrevivientes de cáncer infantil y sus familias.

Fertile Hope
Teléfono sin cargos: 1-888-994-4673
Sitio Web: www.fertilehope.org
Información sobre la procreación en el futuro para los pacientes con cáncer cuyos tratamientos médicos conllevan el riesgo de infertilidad.

Group Loop
Teléfono sin cargos: 1-888-793-9355 (Wellness Community)
Sitio Web: www.grouploop.org
Recurso en Internet para adolescentes con cáncer y sus padres (sin la presión diaria de las clases, responsabilidades domésticas y programas de tratamiento) para establecer contacto con otros adolescentes. Este servicio incluye grupos de apoyo en línea, salas de chat y recursos educativos, entre otros.

Cancer.net (antes People Living with Cancer)
Sitio Web: www.cancer.net/patient/Coping  (Seleccione "Age-specific information",  luego ya sea "teens" para adolescentes o "children" para niños)

Cancer Kids – Ayuda para que los niños relaten su historia a todo el mundo (sólo Web)
Sitio Web: www.cancerkids.com
Este es un recurso disponible sólo en Internet diseñado para ayudar a niños de entre cinco a once años a que aprendan sobre el cáncer de una forma interactiva y entretenida.

Teens Living with Cancer   
Sitio Web: www.teenslivingwithcancer.org/
Recurso disponible sólo en Internet dedicado a adolescentes para que sobrelleven el diagnostico y tratamiento contra el cáncer. Este recurso se enfoca en asuntos de adolescentes y ofrece recursos para brindar apoyo a éstos, así como a sus familiares y amigos.

I'm too young for this  
Sitio Web: http://i2y.com
Red social en Internet para los sobrevivientes jóvenes de cáncer y los proveedores de atención médica que ofrecen apoyo para ayudar a mejorar la calidad de vida de los jóvenes afectados por la enfermedad.  Esta organización califica como jóvenes a las personas entre 15 y 39 años de edad.

SuperSibs!
Teléfono sin cargos: 1-866-444-7427
Sitio Web: www.supersibs.org
Apoya, honra y reconoce a los hermanos de los niños diagnosticados con cáncer, para que puedan afrontar el futuro con fuerza, valor y esperanza.


Otras publicaciones*
(libros disponibles en inglés)

Libros para adultos

Cancer & Self-Help: Bridging the Troubled Waters of Childhood Illness  by Mark A. Chester and  Barbara K. Chesney. University of Wisconsin Press, 1995.

Childhood Brain and Spinal Cord Tumors: A Guide for Families, Friends, and Caregivers, by Tania Shiminski-Maher, Patsy McGuire Cullen, and Maria Sansalone. O'Reilly and Associates, 2001.

Childhood Cancer: A Parent's Guide to Solid Tumor Cancers, by Honna Janes-Hodder and Nancy Keene. O'Reilly and Associates, 1999.

Childhood Cancer: A Handbook from St Jude Children's Research Hospital, by Grant Steen and Joseph Mirro (editors). Perseus Publishing, 2000.

Childhood Cancer Survivors: A Practical Guide to Your Future, by Nancy Keene, Wendy Hobbie, and Kathy Ruccione. O'Reilly and Associates, 2000.

Children with Cancer: A Comprehensive Reference Guide for Parents by Jeanne Munn Bracken and Pruden Pruden. 2nd Ed. Oxford University Press, 2005.

Educating The Child With Cancer: A Guide for Parents and Teachers, edited by Nancy Keene. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2003.

Living with Childhood Cancer: A Practical Guide to Help Families Cope, by Leigh A. Woznick and Carol D. Goodheart. American Psychological Association, 2002.

Surviving Childhood Cancer:  A Guide for Families  by Margo Joan Fromer. New Harbinger Publications, 1998.

When Bad Things Happen to Good People by Harold Kushner. G.K. Hall, 1982.

Young People with Cancer:  A Handbook for Parents. National Cancer Institute, 2003. Available online at: http://www.cancer.gov/cancertopics/youngpeople

Your Child in the Hospital: A Practical Guide for Parents. 2nd Ed. by Nancy Keene. O'Reilly & Associates. 1999. (Also available in Spanish)


Libros para niños

Aunque los siguientes libros está dirigidos hacia los hijos, los niños más pequeños tienen una mejor comprensión cuando un adulto los lee con ellos y ayuda al niño a reflexionar sobre lo que significan las secciones del libro.

Chemo, Craziness and Comfort: My Book about Childhood Cancer by Nancy Keene. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2002. Puede solicitarse de www.candlelighters.org. Ideal para niños de 6 a 12 años.

Childhood Cancer Survivors: A Practical Guide to Your Future (2nd Edition), by Kathy Ruccione, Nancy Keene, and Wendy Hobbie, 2006. Ideal para los adolescentes mayores.

Going to the Hospital, by Fred Rogers. Published by Paperstar Book. 1997. Ideal para niños de 4 a 8 años.

Life Isn't Always A Day at the Beach: A Book for All Children Whose Lives Are Affected by Cancer by Pam Ganz. Published by High to Five Publishing, 1996. Libro de trabajo ideal para niños de 6 a 10 años.

Little Tree: A Story for Children with Serious Medical Problems, By  Joyce C. Mills.
 Magination Press, 2003. Ideal para niños de 4 a 8 años.

Me and My Marrow by Karen Crowe. Published by Fujsawa Healthcare  1999. Puede comprar este libro, pero también se puede acceder por Internet en: www.meandmymarrow.com/book/toc_ie.htm. Ideal para adolescentes.

My Book for Kids with Cansur [sic], by Jason Gaes. Viking Penguin, 1998.
My Book for Kids with Cansur: A Child's Autobiography of Hope. Ideal para niños de 4 a 8 años.

Oncology, Stupology…I Want to go Home! by Marilyn K. Hershey. Butterfly Press , 1999. (También disponible en español). Ideal para niños de 8 a 12 años.

The Amazing Hannah, Look at Everything I Can Do! by Amy Klett. Candlelighters Childhood Cancer Foundation, 2002. (También disponible en español). Ideal para niños de 1 a 6 años.

What About Me? When Brothers and Sisters Get Sick, by Allan Peterkin and Frances Middendorf. Magination Press, 1992. Ideal para hermanos de 4 a 8 años de edad de un niño con cáncer.

When Someone Has a Very Serious Illness: Children can learn to cope with loss and change, by  Marge Heegaard. Woodland Press, 1991. Ideal para niños de 6 a 12 años.

Why, Charlie Brown, Why? A Story About What Happens When a Friend is Very Ill, by Charles M. Schultz. Ballantine Publishing Group, 1990. Ideal para niños de 6 a 12 años.


*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

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Última revisión / cambio realizado:  7-Jul.-2009
Última actualización completa:  7-Jul.-2009
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