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Cáncer en la familia: los niños frente al diagnóstico

Es natural que las familias que se están enfrentando a un diagnóstico de cáncer reciente se encuentren alteradas o preocupadas sobre cómo le harán frente a esta crisis. Para las familias con niños pequeños o adolescentes, estas preocupaciones son aún mayores al preguntarse cómo sus niños manejarán un diagnóstico de cáncer. Nosotros le explicaremos cómo ayudar a sus hijos a entender y a enfrentarse a la enfermedad de uno de sus padres. Muchos de estos principios también pueden aplicarse a niños que tienen una relación cercana con otro familiar diagnosticado con cáncer.

La forma en la que un niño reacciona ante un diagnóstico de cáncer dependerá en cómo sus padres u otros adultos cercanos estén manejando la crisis. Los niños comprenden a través de sus padres lo que está sucediendo en su mundo. Los padres saben esto, por esta razón la situación puede ser muy estresante, porque al mismo tiempo ellos se están enfrentando a sus propios sentimientos de miedo e incertidumbre que son muy intensos. Sin embargo, los padres y sus hijos pueden y aprenden a hacer frente al cáncer y a sus tratamientos.

¿Por qué es necesario decirle a los niños sobre el diagnóstico de cáncer de uno de sus padres?

Algunos padres piensan que sus hijos se preocuparán más, si se les dicen los hechos sobre la situación. Es importante que los padres se den cuenta que los niños no han vivido las mismas experiencias de los adultos y, por lo general, no responderán emocionalmente de la misma forma que ellos. El cáncer es un secreto imposible de ocultar. Los niños escucharán conversaciones telefónicas y captarán la ansiedad y la preocupación de sus padres. A menudo, ellos temerán y creerán lo peor, si no tienen información actualizada. El esfuerzo que toma mantener semejante secreto puede robarle al padre o la madre energía valiosa.

Si los niños se enteran del cáncer de uno de sus padres por otra persona ---un vecino curioso o un compañero de clases que escuchó a otras personas hablando--- puede disminuir la confianza que debe existir entre padres e hijos. Si los niños piensan que sus padres están siendo imprecisos o que están tratando de ocultarles algo, se les hará difícil creer que les están diciendo la verdad. Por consiguiente, es mejor si los padres aprenden cómo comunicarle esta información sinceramente, pero de una forma que les permita a los niños entender y participar en la situación. El otro peligro que encierra el mantener el cáncer en secreto es que el niño puede asumir erróneamente que lo que sea que está sucediendo es demasiado terrible para hablar de ello. Esto puede llevar al niño a sentirse aislado de la familia. Por lo tanto, el deseo natural de los padres de proteger a sus hijos algunas veces sólo hace las cosas más difíciles. Los padres saben que es imposible proteger a sus hijos de todo lo estresante de la vida y que su trabajo es enseñarles cómo enfrentarse a estos retos.

¿Cómo se les debe decir a los niños que uno de sus padres tiene cáncer?

La edad juega un papel importante en la decisión de qué y cuánto debe decírsele a un niño sobre un diagnóstico reciente. El principio rector debe ser decir la verdad de una forma en la que los niños puedan comprender y prepararse por ellos mismos para los cambios que sucederán en la familia. A los niños les sienta bien la rutina, los ayuda a sentirse seguros. Cuando la vida se vuelve impredecible, ellos necesitarán ayuda para ajustarse a los cambios.

Los niños pequeños hasta los 8 años no necesitarán mucha información detallada, mientras que los niños mayores (entre 8 y 12 años) y los adolescentes necesitarán saber más. Las hijas adolescentes de mujeres con cáncer del seno tendrán diferentes inquietudes que una niña de cinco años que necesita a sus padres para su cuidado básico. Todos los niños necesitan la siguiente información básica: el nombre del cáncer, por ejemplo "cáncer del seno", "linfoma", la parte del cuerpo donde se encuentra el cáncer, cómo será tratado y cómo se verán afectadas sus propias vidas.

A los niños pequeños (hasta los 8 años) pudiesen necesitar una explicación y se les puede decir que el cuerpo está hecho de muchas partes diferentes. Cuando alguien tiene cáncer significa que algo está mal con esas partes y que éstas dejaron de hacer lo que se suponía tenían que hacer. Una parte del cuerpo se vuelve anormal y, eventualmente, crece un tumor o masa que no debería estar allí. Debido a que los tumores pueden continuar creciendo a otras partes del cuerpo, la persona necesitará tratamiento para sacar el tumor o para impedir que se extienda a otros lugares (vea la presentación sobre Tratamiento en la próxima sección). Los niños mayores (de 8 años a la adolescencia) quizá sean capaces de comprender una explicación más compleja. Ellos tal vez estén interesados en ver fotografías de las células cancerosas o leer acerca de esto en la biblioteca.

Además de la enfermedad en sí, existen otras preocupaciones que los niños tienen sobre el cáncer. La más común es que algo que ellos hicieron o no hicieron quizá haya causado la enfermedad del padre o la madre. Si bien nosotros sabemos que esto no es verdad, la mayoría de los niños lo creen en algún momento durante la experiencia. Los padres saben que los niños usan un "pensamiento mágico", es decir, creen que el mundo gira alrededor de ellos y que pueden hacer que cualquier cosa suceda. Los niños también pueden creer que cosas malas suceden porque ellos han estado enojados con su mamá o papá. Por consiguiente, cuando uno de los padres se enferma, los niños por lo general se sienten culpables y piensan que ellos son los responsables. Los niños a menudo no expresan esto; por lo tanto, es una buena idea tranquilizarlos al respecto. Los padres pueden decirles algo como "los médicos nos dijeron que nadie puede hacer que alguien contraiga cáncer, es algo que ninguno de nosotros hizo que pasara". Es mejor no esperar a ver si los niños dicen esto, porque se pueden estar sintiendo culpables sin expresarlo.

Otras cosas por las que los niños se preocupan son que el cáncer sea contagioso o que se les pueda pegar, que todas las personas se mueren a causa de esta enfermedad o que ellos o el otro padre lo pueda contraer. Es bueno corregir estas ideas antes de que los niños tengan la oportunidad de preocuparse. Los niños se pueden confundir sobre cómo las personas se enferman, y una preocupación común es que el cáncer pueda pasar de una persona a otra. Los padres pueden explicarles que el cáncer es un tipo diferente de enfermedad y que no tienen que preocuparse de que alguien se lo contagió a su mamá o papá y que ellos se contagiarán. Los padres también deben decir que sería muy raro que el otro padre también se enfermara. Tal vez quieran decirle a sus hijos que años atrás las personas a menudo se morían a causa del cáncer porque los médicos no sabían mucho sobre cómo tratarlo. Ahora se han realizado muchos avances y el pronóstico para muchos cánceres es mucho más alentador.

¿Debo esperar que mi hijo esté alterado?

Algunos niños pueden estar muy enojados cuando se enteran del diagnóstico, mientras que otros pueden actuar como si nada malo estuviese ocurriendo. La meta es ofrecerle al niño un punto de vista balanceado. El niño debe darse cuenta de que el cáncer es una enfermedad seria, pero no sin esperanza.

La reacción emocional del niño a esta noticia dependerá de muchos factores, incluyendo cómo se le presente la información y la experiencia que tenga el niño con enfermedades. Es importante que los padres escojan un momento para hablar con sus hijos cuando se sientan bastante calmados. En un hogar con padre y madre, es una buena idea que ambos hablen con sus hijos juntos. En caso de ser padre o madre soltera, pudiese ayudar pedirle a un familiar o amigo que le acompañe, si se siente vacilante con respecto a la conversación. Si las personas se sienten angustiadas o inseguras sobre lo que deben decir, quizá sea mejor esperar hasta que sus emociones estén más controladas. Esto no significa que los padres necesitan aparentar que no hay nada de que preocuparse. Está bien si los niños los ven llorando de vez en cuando. Los padres pueden reconocer que este es un momento triste, que el cáncer es una enfermedad que produce miedo y que está bien tener sentimientos intensos al respecto. Sin embargo, esto no significa que la familia no será capaz de encontrar maneras de enfrentarlo.

Algunas veces, los padres se esfuerzan por no expresar ninguna emoción negativa frente a los hijos. Ellos se preocupan de que esto asustará a los niños y que su "negatividad" puede, de alguna manera, afectar su habilidad para manejar la situación. De los medios de comunicación, recibirá consejos para crear una "actitud positiva". En general, ser positivo es una buena manera de ver la vida; sin embargo, cuando las personas intentan negar sus verdaderos sentimientos de miedo y tristeza, que son parte de cualquier diagnóstico, el esfuerzo, por lo general, no es efectivo. Algunas veces, la energía que toma contener las emociones negativas puede hacer más difícil enfrentar la situación. Los pacientes se lamentan por la pérdida de seguridad y poder de previsión de sus vidas. Muchas personas piensan que ocurre un proceso de lamento con el diagnóstico de cáncer. Cuando una persona enfrenta estos sentimientos, es mucho más fácil tratar de pensar positivamente sobre los retos que se avecinan.

Obviamente, nadie quiere actuar histéricamente y alarmar así a sus hijos. Sin embargo, no hay nada de malo en derramar algunas lágrimas cuando una crisis sucede en la familia. Los padres pueden decirle a sus hijos que habrá momentos en los que necesitarán llorar por la situación y que eso los ayudará a sentirse mejor. Los padres pueden asegurarles que "pararán de llorar" y que ese llanto no significa que la situación ha empeorado. También le da a los niños permiso para expresar sus sentimientos de enojo y miedo normales. Todas las personas se enfrentan a los problemas de forma diferente, y será importante que los padres se den a sí mismos el permiso y el tiempo para determinar qué es lo mejor para ellos y sus familias.

En aquellas familias en las que muchas personas hayan muerto de cáncer, los niños tal vez asuman el peor resultado posible; por lo tanto, es importante que los padres les expliquen que existen más de 100 tipos diferentes de cáncer, que todos son diferentes con respecto al tipo de tratamiento que necesitan y que todos son diferentes con respecto al pronóstico (lo que probablemente pasará en el futuro). Asegúrese de que entiendan que cada situación es única y que sólo porque el abuelo se murió hace 5 años no significa que eso sucederá ahora. Cada persona responde diferente al tratamiento. El tratamiento contra el cáncer cambia cada año, y todo el tiempo se están creando tratamientos más eficaces. Nadie puede predecir el futuro y las personas necesitan abordar el cáncer con tanta esperanza como sea posible.

¿Existen reacciones típicas que yo deba esperar?

La reacción de un niño a la noticia de la enfermedad de uno de sus padres depende de muchos factores. La edad del niño, su personalidad, su relación con el padre o la madre y la manera en la que se le presente la información, son algunos de los factores que pueden influir en el comportamiento del niño. Los padres conocen mejor a sus hijos y pueden esperar que reaccionen de acuerdo a sus personalidades. Por ejemplo, un niño que es muy dependiente puede hacerse mucho más cuando sabe del diagnóstico de cáncer; un niño que siempre se imagina lo peor también puede hacer eso ahora; un niño que juega rudamente con sus juguetes cuando está enojado puede hacerse incluso más rudo. Por lo general, los niños no pueden expresar con palabras cómo se sienten. La mayoría de los padres obtienen una idea de lo que está pasando con sus hijos al observar sus comportamientos; por lo tanto, un padre o madre que está observando que ahora sus hijos están peleando más unos con otros probablemente puede asumir que ésta es su forma de expresar que están enojados. Los padres tal vez quieran manifestar esto con palabras diciendo algo como "yo sé que todos estamos más preocupados ahora, pero vamos a buscar una forma de hablar de esto en vez de pelear".

En general, los padres pueden esperar que la etapa de desarrollo en la que se encuentre el niño o la niña determinará su capacidad para entender lo que está sucediendo. Los niños tienden a "retroceder" o parecen actuar más infantiles cuando están bajo estrés (los adultos a menudo también hacen lo mismo). Un niño que acaba de aprender a ir al baño puede empezar a tener accidentes. Un niño que haya ido al preescolar sin ningún problema puede alterarse ante la posibilidad de separarse del padre o la madre. En niños que tengan dificultades para prestar atención en la escuela, estos problemas pueden agravarse por un tiempo. Generalmente, estos cambios de comportamiento desaparecen cuando se normaliza la situación.

Se sabe que los niños se culpan a sí mismos cuando algo malo sucede. Esto lo podemos observar en niños de padres divorciados - los niños asumen que fue algo que ellos hicieron lo que causó el rompimiento del matrimonio de sus padres. Lo mismo sucede con la enfermedad - los niños se preguntan si son los culpables. Lo mejor es enfrentarlo directamente diciendo que nadie puede causar que alguien contraiga cáncer, porque los niños normalmente no preguntan sobre esto.

El otro asunto que afectará el comportamiento de un niño en este momento es su capacidad para confiar en sus padres. Generalmente, los niños que son incluidos en la experiencia desde el principio con información verídica en dosis manejables experimentarán menos ansiedad que aquellos niños cuyos padres son más evasivos.

¿Qué sucede si mi hijo me pregunta si voy a morir?

La pregunta sobre la muerte es la que causa más tensión a las familias. Es buena idea ensayar con otra persona o en su mente cómo va a responder. Existen algunos factores que debe saber antes de decidir cómo responder a esta pregunta. Primeramente, esta pregunta le produce mucho miedo a un niño y tal vez nunca tenga valor para hacerla directamente. Sin embargo, necesita tratarse, ya que puede ser algo por lo que el niño se preocupe. Generalmente, no hay manera de saber con certeza al inicio de la experiencia con el cáncer si una persona morirá. La respuesta a esta pregunta depende de la respuesta del paciente al tratamiento. Incluso en cánceres con malos pronósticos, la respuesta de una persona al tratamiento puede variar. El cáncer es una enfermedad crónica, no necesariamente una enfermedad terminal. Incluso en aquellos cánceres que eventualmente causarán la muerte, las personas pueden vivir muchos años. Para la mayoría de las personas, esto significa que se están enfrentando a la posibilidad de muerte en algún momento futuro. Mientras tanto, la familia debe concentrarse en cómo vivir con cáncer, no cómo morir con él. Para los cánceres metastásicos o que se hayan extendido a otras partes del cuerpo antes del momento del diagnóstico, los padres necesitarán ser directos y darle a los hijos información diferente.

Por lo tanto, si un niño pregunta si su padre o madre va a morir a causa del cáncer, existen diferentes formas de responder. A continuación le presentamos algunos ejemplos de lo que otros padres han dicho:

  • Algunas veces las personas mueren de cáncer. No estoy esperando que eso pase porque el médico me dijo que existen muy buenos tratamientos hoy en día.
  • Los médicos me dijeron que la posibilidad de curarme es muy buena. Voy a creer esto hasta que se pruebe lo contrario. Quiero que tu también lo creas. Te diré si esto cambia.
  • No hay forma de saber ahora lo que va a pasar. Sabré más después que complete los primeros tratamientos.
  • No se sabe mucho sobre el tipo de cáncer que tengo, entonces yo bien podría ser de las personas que se salvan o de las que no. Estoy seguro que voy hacer mi mayor esfuerzo.
  • Mi cáncer es difícil de tratar, pero voy a hacer todo lo posible por mejorarme. Es imposible saber ahora lo que depara el futuro. Puedes estar seguro de que seré honesto sobre lo que está pasando. Si no puedes dejar de preocuparte, quiero que me lo digas porque hay cosas que podemos hacer para sentirnos mejor.

Obviamente, lo que las personas le digan a sus hijos depende de cómo ellas entienden su cáncer en particular y su pronóstico. Incluso con un futuro muy incierto, los pacientes seguirán necesitando concentrarse en lo que tienen que hacer para vivir con la enfermedad. Los niños necesitarán hacer lo mismo. Sin importar las palabras que use, su deseo de decir la verdad es una de las cosas más importantes que un padre o madre debe comunicar. Esto no significa que los padres deben decirle a sus hijos todo lo que saben tan pronto como lo sepan. Significa que se debe dar a los niños información verídica, cuando necesitan tenerla, para poder enfrentar con efectividad lo que les está sucediendo. Una buena manera de decir esto es, por ejemplo, -no quiero que te preocupes por el futuro en este momento. Vamos a pensar en lo que está sucediendo ahora. Si eso debe cambiar, te prometo que te lo diré. Siempre trataré de decirte la verdad. Quiero que me hagas cualquier pregunta que tengas y haré lo posible por contestarla-.

¿Cómo puedo asegurarle a mi hijo que todo saldrá bien?

Lamentablemente, al principio de sus experiencias con el cáncer, los padres no podrán ofrecer ningún tipo de seguridad, ya que nadie sabe realmente en ese momento cómo responderá al tratamiento. A pesar de esto, existen cosas que los padres pueden hacer para ayudar a que sus hijos a enfrentarse a esta nueva realidad. Los padres pueden decir que, aunque no pueden ver el futuro, pueden prometer a los niños que siempre estarán cuidados. Si el padre o la madre se siente enfermo, se harán los arreglos para que alguien le sustituya. El problema psicosocial más importante para los niños es su propio sentido de seguridad. Los niños dependen de sus padres para sus necesidades físicas y emocionales básicas. Un diagnóstico de cáncer en uno de los padres puede hacer sentir a las familias que sus vidas están emocionalmente fuera de control.

Durante este tiempo, es importante darse cuenta que es probable que toda la familia se sienta ansiosa y desarraigada. La persona con cáncer necesitará hacer viajes al hospital, su pareja quizá tome tiempo libre de su trabajo y, en general, los miembros de la familia sentirán o mostrarán todo tipo de emociones. A pesar de esto, los padres deben tratar de mantener la vida de sus hijos lo más normal posible. Esto puede sonar como algo difícil de cumplir, pero por lo general es posible reorganizar las rutinas de la familia, al menos temporalmente.

Cuando hable sobre su diagnóstico y tratamiento, es buena idea que prepare a sus hijos para el hecho de que se necesitarán hacer ciertos cambios en la rutina de la familia. Los padres necesitarán pedir a otros que les sustituyan durante períodos de tratamiento activo. Quizá un pariente se mudará por un tiempo para ayudar, si el padre o la madre necesita ser hospitalizada. Quizá el padre o madre enferma tiene amigos que se ofrecieron para preparar por turnos las cenas de la familia. Un pariente o un amigo puede ofrecerse para recoger a los niños en la escuela y llevarlos a actividades especiales. Cuando se explican estos cambios en las rutinas de la familia a los niños, se da un fuerte mensaje de que mamá o papá sigue al mando y que las necesidades del niño serán atendidas. La vida seguirá lo más normal posible, tomando en cuenta la crisis que la familia está enfrentando. No se dejará al niño -por su cuenta-. Los padres deben reconocer que nadie está feliz por que la vida parezca estar de cabeza ahora, lo que no durará para siempre. Mientras tanto, repítale a sus hijos que usted los ama y que sus necesidades serán satisfechas.

Algunas veces los niños reaccionan muy intensamente a estos cambios en la rutina, y los padres se sienten frustrados e incluso enojados al tratar de satisfacer las necesidades de todos. Tenga presente que nadie tiene la culpa cuando uno de los padres contrae cáncer y no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo. Las personas tienen opciones sobre cómo manejar la situación. Busque algo de la situación que los niños puedan escoger, por ejemplo -quién quisieran ellos que los esperara cuando llega el autobús de la escuela- o -qué les gustaría vestir cuando van a la casa de un vecino después de la escuela-. No gaste mucho tiempo negociando, algunas veces esa es la manera como las cosas tienen que ser en ese momento. No se espera que a los niños les guste que sus rutinas se alteren, a los adultos tampoco les gusta. Los padres pueden reconocer esto ante sus hijos junto con el hecho de que ellos tienen derecho a sentirse enojados y perturbados ahora. Aunque los padres no pueden cambiar la situación, ellos deben estar interesados en cómo se están sintiendo sus hijos.

Obviamente, lo que se necesite hacer para cuidar a los niños variará dependiendo de sus edades y de la disponibilidad que tienen de otras personas para ayudar. Los niños pequeños son evidentemente motivo de mayor preocupación porque tienen necesidades básicas de supervivencia y son más dependientes de los padres para sentirse seguros. Los adolescentes presentan retos especiales porque probarán sus capacidades para ser independientes, pero lógicamente se espera que ellos también suplan la ausencia o la enfermedad del padre o madre. A veces puede haber una línea muy fina entre pedirle ayuda a un adolescente y darle demasiadas responsabilidades para que lleve el funcionamiento diario del hogar. Puede ser útil que los padres reconozcan el deseo normal de independencia de sus hijos adolescentes y garantizarles que saben que ellos necesitarán su propio tiempo y espacio, a pesar de que uno de los padres esté enfermo. También puede ser útil establecer un momento para "reuniones familiares" en las que los padres e hijos puedan revisar cómo va todo en la familia y tomar decisiones sobre lo que debe cambiar o quedarse igual.

Para algunas familias puede ser difícil pedir ayuda. Las familias pudiesen estar geográficamente separadas o puede haber historia de tensión familiar. Por experiencia sabemos que las personas que intentan manejar por sí solas los problemas que el cáncer puede causar tendrán dificultades. Trate de recordar que la mayoría de las veces las personas realmente quieren ayudar y, si usted les deja que ayuden, ellas experimentarán mayor satisfacción. Si no hay nadie disponible para ayudar, los pacientes y sus familiares deben pedir hablar con el trabajador social del hospital o con la enfermera en la oficina del médico, ya que pueden haber agencias comunitarias que pueden ayudar.

¿Cómo sabré si mi hijo necesita ayuda?

Decidir si un hijo necesita ayuda puede ser muy confuso, ya que los padres intentan identificar lo que es una respuesta "normal" a un diagnóstico reciente de cáncer y lo que no lo es. Este es un nuevo territorio y tomará tiempo descubrir lo que mejor funciona para su familia en particular. Mientras usted aprende por primera vez cómo los niños reaccionan al cáncer, usted ya debe tener experiencia en cómo sus hijos se enfrentan a otras situaciones estresantes. La mayoría de los padres pueden decir exactamente cómo cada uno de sus hijos se comporta cuando están alterados. Debido a que los niños, en especial los más pequeños, por lo general no son capaces de hablar de cómo se sienten, lo demuestran a través de su comportamiento. Algunos niños se retraerán, mientras que otros pudieran discutir y quejarse. Lo más importante que debe observar es qué tan extremo es el cambio en el comportamiento y por cuánto tiempo ha estado sucediendo. Un niño que con éxito haya ido por sí solo a la cama puede necesitar más supervisión con esa rutina por cierto tiempo. Una de las señales más comunes de depresión en un niño consiste en un cambio de comportamiento, tal como que de repente baje las calificaciones en la escuela o pierda amigos.

Si los métodos usuales para manejar esta situación no están funcionando y el niño no es capaz de aceptar apoyo extra, la respuesta puede ser buscar ayuda profesional. Puede ser beneficioso hablar con el pediatra del niño, el consejero escolar o con el equipo de asesoría en el hospital donde el paciente está recibiendo tratamiento. Debido a que estas personas tienen experiencia en cómo otros niños han reaccionado a la enfermedad en la familia, tal vez puedan ofrecerle una forma útil de ver el problema. También pueden referir a los padres a un experto que tengan experiencias con niños cuyos padres tienen una enfermedad crónica.

Lecturas adicionales

Materiales de lectura para los padres

Folletos en español

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares
(After Diagnosis: A Guide for Patients and Families)

Folletos en inglés

It Helps To Have Friends When Mom or Dad Has Cancer. Revision 2001. American Cancer Society, (Booklet, Code #4654)

Kids Worry Too. University of Nebraska Medical Center, Child Life Promotions, 982455 Nebraska Medical Center, Omaha NE 68198-2455,1-402-559-8349.

Kid to Kid About Cancer. Banner Health Foundation of Arizona. (602) 495-4483.

Once Upon a Hopeful Night (1998) Risa Sacks Yaffe, Oncology Nursing Press, Pittsburgh, PA.

What About Me? A Booklet For Teenage Children of Cancer Patients.* (1986) Linda Leopold Strauss. Cancer Family Care, Inc., 7710 Reading Road, Suite 204, Cincinnati, Ohio 45237. 1-513-731-3346.

When Someone in Your Family Has Cancer. (1995) National Cancer Institute, 1-800-4-Cancer or www.cancer.gov. (Publication #96-2685)

When Your Brother or Sister Has Cancer, American Cancer Society, Booklet, Code #4510.

Libros

Gelman, Marc & Hartman, Thomas. Lost & Found: A Kid’s Book For Living Through Loss. New York, Morrow Junior Books, 1999. This is a wonderful book written for children, dealing with losses of every kind.

Goodman, Michelle B. Vanishing Cookies: Doing Okay When A Parent Has Cancer. Ontario, Canada: The Benjamin Family Foundation. (Call 1-416-663-9060)

Harpham, W.S. When A Parent Has Cancer: A Guide to Caring for Your Children. New York: Harper Collins, 1997. * (Includes "Becky and the Worry Cup", an illustrated children's book that tells the story of a seven-year-old girl's experience with her mother's cancer. The child can read this book alone or together with a parent.)

McCue, K. How to Help Children Through A Parent’s Serious Illness. St. Martin's Press, New York, 1994.

Navarra, Tova. On My Own: Helping Kids Help Themselves.* New York: Barron's Educational Series, Inc., 1989.

Parkinson, Carolyn Stearns. My Mommy Has Cancer.* New York, NY: Park Press, 1991.

Cintas de vídeo en inglés

Talking About Your Cancer: A Parent’s Guide to Helping Children Cope. Fox Chase Cancer Center, 1-215-728-2668, 1996.

*Los niños pueden leer estas publicaciones por ellos mismos. Sin embargo, recomendamos que los padres las repasen y lean junto con sus hijos, para que puedan responder a cualquier pregunta o inquietud que ellos tengan. A excepción del folleto "What About Me? A Booklet for Teenage Children of Cancer Patients", las publicaciones están escritas para niños entre 7 y 12 años de edad aproximadamente.

Revised 7-28-03

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