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Marcadores tumorales
¿Qué son los marcadores tumorales?

Los marcadores tumorales son sustancias que se encuentran en el cuerpo cuando hay presencia de cáncer. Éstos se encuentran más comúnmente en la sangre o en la orina, aunque también pueden estar en los tumores y otros tejidos. Pueden ser productos de las mismas células cancerosas, o ser producidos por el cuerpo en respuesta al cáncer, entre otras afecciones. La mayoría de los marcadores tumorales consisten de proteínas.

Existen muchos diferentes marcadores tumorales. Algunos son vistos en un solo tipo de cáncer, mientras que otros pueden encontrarse en muchos tipos de la enfermedad.

Para probar la presencia de un marcador tumoral, el médico normalmente envía una muestra de sangre u orina del paciente a un laboratorio. El marcador normalmente es identificado al combinar la sangre u orina con anticuerpos sintéticos que reaccionan con la proteína del marcador tumoral. En ocasiones se somete a prueba una muestra del tumor en sí para verificar la presencia de los marcadores tumorales.

Por muchas razones, los marcadores tumorales por sí solos no son suficientes para determinar la presencia de cáncer. La mayoría de los marcadores tumorales pueden ser producidos por las células normales, al igual que las cancerosas. En ocasiones, las enfermedades no cancerosas también pueden causar que los niveles de ciertos marcadores tumorales se incrementen más de lo normal. Y puede ser que no todas las personas con cáncer presenten niveles elevados de algún marcador tumoral en particular.

Por estas razones, sólo unos cuantos marcadores tumorales se usan comúnmente por la mayoría de los médicos. Cuando un médico observa el nivel de algún marcador tumoral, lo considerará junto con el historial del paciente y su revisión física general, así como con los otros análisis de laboratorio y estudios de imágenes.

En años recientes, los médicos han comenzado a desarrollar nuevos tipos de marcadores tumorales. Con los avances tecnológicos, los niveles de ciertos materiales genéticos (ADN o ARN) ya pueden ser medidos en la actualidad. Y mientras que ha sido difícil identificar sustancias por sí solas que proporcionen información de utilidad, los médicos comienzan ahora a observar los patrones genéticos y proteínicos en la sangre. Estas nuevas ramas de la genómica y proteómica se describen con mayor detalle en la sección "¿Qué hay de nuevo en la investigación sobre los marcadores tumorales?"



¿Cómo se usan los marcadores tumorales?

Pruebas de detección y detección temprana del cáncer

La realización de pruebas para la detección se refiere a la búsqueda de cáncer en personas que no han mostrado síntomas de la enfermedad. La detección temprana se refiere a encontrar cáncer en sus etapas iniciales, cuando es menos probable a haberse propagado y es más fácil de tratar. Aunque los marcadores tumorales fueron inicialmente desarrollados para someter a prueba de cáncer a las personas sin síntomas, muy pocos marcadores han logrado dar resultados útiles en esta forma.

Un marcador tumoral ideal podría usarse como una prueba sanguínea para la detección de la enfermedad en todas las personas. Dicho marcador tumoral sólo estaría presente en las personas con la enfermedad y le revelaría al médico el tipo de cáncer, que tanto cáncer hay presente y cuál tratamiento sería el más adecuado. En la actualidad, no existe un marcador tumoral que sea así.

Actualmente el marcador tumoral más ampliamente utilizado es el de la prueba sanguínea para el antígeno prostático específico (también conocido como antígeno específico de la próstata o PSA por sus siglas en inglés). La prueba de PSA se usa junto con el examen digital del recto en hombres para la detección del cáncer de próstata. Los hombres con cáncer de próstata por lo general presentan niveles elevados de PSA. Pero los resultados de la prueba no son siempre claros, ya que se ha visto hombres con un nivel elevado de PSA sin que tengan cáncer; asimismo, un nivel normal de PSA no significa que no haya cáncer. Hasta el momento, no todos los médicos están de acuerdo en que la prueba de detección para el PSA sea adecuada para todos los hombres. Versiones más recientes de la prueba del PSA puede que ofrezcan una mayor precisión.

Por el momento, ningún otro marcador tumoral ha mostrado ser útil en la detección de cáncer en la población general. Algunas de las pruebas de marcadores disponibles actualmente pueden ser útiles para encontrar la enfermedad en sus etapas iniciales sólo en los casos en los que se sabe que el paciente está en alto riesgo de desarrollarla.



Diagnóstico del cáncer

Generalmente, los marcadores tumorales no se usan para diagnosticar el cáncer; en la mayoría de los casos, el cáncer puede diagnosticarse solamente mediante una biopsia (extracción de células del tumor para analizarse bajo el microscopio). Aun, los marcadores tumorales pueden ser útiles para determinar si el cáncer es probable. Y cuando el cáncer ya se ha propagado al momento en que se hace el diagnóstico, los marcadores tumorales pueden ser útiles para que el médico determine en dónde se originó.

Por ejemplo, en una mujer que tiene cáncer en la región de la pelvis y el abdomen, la presencia de un nivel elevado del marcador tumoral CA 125 sugiere de forma contundente cáncer ovárico, incluso cuando la cirugía no puede identificar el origen. Esto puede ser importante debido a que el tratamiento puede ser diseñado a la medida para este tipo de cáncer.

Otro ejemplo es el del marcador tumoral de la alfafetoproteína (AFP), el cual a veces puede ser útil para diagnosticar cáncer en el hígado. El nivel de AFP puede aumentar con algunas enfermedades hepáticas (del hígado), pero cuando alcanza cierto nivel elevado, los médicos pueden asegurar que se trata de cáncer (incluso sin haber hecho una biopsia).



Determinación del pronóstico para ciertos tipos de cáncer

Algunos tipos de cáncer se desarrollan y propagan más rápido que otros. Pero incluso dentro de un mismo tipo de cáncer (como el cáncer de seno), algunos cánceres crecerán y se propagarán más rápidamente, o puede que respondan en menor grado a ciertos tratamientos. Algunos marcadores tumorales recientes son útiles en mostrar qué tan agresivo probablemente es el cáncer, o incluso qué tan bien podría responder a ciertos medicamentos.



Determinación de la eficacia del tratamiento del cáncer

Uno de los usos más importantes de los marcadores tumorales es el seguimiento de pacientes que están siendo tratados contra el cáncer, especialmente en la etapa avanzada de la enfermedad. Si un marcador tumoral está disponible para un tipo específico de cáncer, es mucho más fácil medir y llevar un seguimiento del marcador para ver si el tratamiento está funcionando en lugar de tener que repetir a menudo las radiografías del tórax, las tomografías computarizadas, las gammagrafías óseas u otras pruebas complicadas, y por otro lado, tiende a ser menos costoso.

Si el nivel del marcador tumoral en la sangre disminuye, es casi siempre una señal de que el tratamiento está funcionando. Por otro lado, si el nivel del marcador aumenta, entonces el cáncer no está respondiendo al tratamiento y puede que requiera modificarse (se da la excepción si el cáncer es muy sensible a un determinado tratamiento de quimioterapia. En ese caso, la quimioterapia puede causar la muerte rápida de muchas células cancerosas, las cuales liberan grandes cantidades del marcador tumoral a la sangre, lo que hará que el nivel del marcador tumoral aumente por un tiempo breve).



Detección de cáncer recurrente

Los marcadores tumorales también son usados para observar la posible recurrencia de cáncer (cáncer que ha surgido nuevamente) tras el tratamiento inicial. Algunos marcadores tumorales pueden ser útiles una vez que el tratamiento se finalice y no haya evidencia de cáncer en el cuerpo. Entre éstos se incluye:
  • Antígeno prostático específico (PSA) para el cáncer de próstata.
  • Gonadotropina coriónica humana (HCG) para los tumores trofoblásticos del embarazo y algunos microbios de las células cancerosas.
  • Alfafetoproteína (AFP) para ciertos microbios de las células cancerosas.
  • CA 125 para el cáncer ovárico epitelial.
  • Antígeno carcinoembrionario para cánceres en el colon y el recto.

Algunas mujeres que han sido tratadas para el cáncer de seno se someten a pruebas sanguíneas anuales para el nivel del marcador tumoral CA 15-3.  Esto a veces muestra que puede detectar que el cáncer a regresado (recurrencia) antes de que la mujer presente síntomas o de que se descubra mediante las pruebas de imágenes. No obstante, muchos doctores cuestionan el valor de la prueba porque no ha quedado claro si es mejor o no tratar el cáncer de seno recurrente antes de que cause síntomas. En estudio realizados hasta el momento, comenzar el tratamiento con anticipación no ha demostrado ser útil en prolongar el tiempo o calidad de vida de la mujer. La recurrencia del cáncer de seno puede generalmente encontrarse mediante los síntomas o algún cambio visto durante algún examen a los seis meses tras el incremento del nivel del marcador tumoral CA 15-3.

Hallazgos como este son la razón por la que muchos expertos no recomiendan someter a prueba para la detección de los marcadores tumorales tras haber recibido tratamiento dirigido a curar la mayoría de los tipos de cáncer. Estos marcadores son más útiles para dar seguimiento durante el tratamiento contra el cáncer en etapa avanzada.



¿Cuándo es realizada la prueba para los marcadores tumorales?

Hacer o no un seguimiento de los marcadores tumorales dependerá del tipo de cáncer que la persona tenga. Puede que los marcadores tumorales sean revisados en el momento del diagnóstico, así como antes, durante y después del tratamiento, y luego de manera periódica durante muchos años para ver si el cáncer ha regresado. Durante el tratamiento, los cambios en los niveles de los marcadores tumorales pueden ser una signo de que el tratamiento está funcionando.

Los niveles de los marcadores tumorales pueden cambiar mucho con el transcurso del tiempo. Estos cambios son importantes y la razón de por qué una serie de resultados de estos niveles es más significativo que un resultado por sí solo. De ser posible, lo mejor es que los resultados sean procesados y comparados en un mismo laboratorio, y que todos tengan siempre la misma unidad de medición, como ng/ml (nanogramos por mililitro) o u/ml (unidades por mililitro).



Antecedentes sobre los marcadores tumorales

El primer marcador tumoral moderno usado para detectar el cáncer fue el de la gonadotropina coriónica humana (HCG), la sustancia que los médicos observan en las pruebas de embarazo. Las mujeres cuyo embarazo ha concluido o se ha interrumpido, y que su útero permanece agrandado, son sometidas a la prueba de HCG. Un nivel alto de HCG en la sangre puede que sea un signo de un cáncer de la placenta llamado neoplasia trofoblástica del embarazo (GTD, por sus siglas en inglés). Este cáncer continúa produciendo HCG. Algunos tumores cancerosos en testículos y ovarios se asemejan a la GTD, ya que se originan en las células reproductoras llamadas células germinales. Estos tumores cancerosos también producen el marcador HCG, el cual también se usa en el diagnóstico y seguimiento de la respuesta al tratamiento.

La expectativa de las investigaciones sobre los marcadores tumorales en algún momento consistió en poder detectar todos los tumores cancerosos con un solo análisis de sangre. Tanto la neoplasia trofoblástica del embarazo (GTD), como los tumores de células germinales de los ovarios y de los testículos, son tumores cancerosos muy poco comunes como para realizar las pruebas en todas las personas. Pero otros tipos de cáncer, como el del colon, del seno y del pulmón son más mucho más comunes. Un simple análisis de sangre que podría detectar estos cánceres en sus etapas más iniciales podría evitar la muerte de millones de personas, y por lo tanto muchos científicos comenzaron a trabajar hacia esta meta.

El primer éxito en desarrollar una prueba sanguínea para el cáncer común fue en 1965, cuando el antígeno carcinoembrionario (CEA) fue detectado en la sangre de algunos pacientes con cáncer de colon. A finales de la década de 1970 se habían creado varias pruebas de sangre para distintos tipos de cáncer. A menudo se asignaron identificadores numéricos a los nuevos marcadores: CA 19-9 para el cáncer colorrectal y de páncreas, CA15-3 para el cáncer de seno y CA 125 para el cáncer de los ovarios. Muchos otros fueron también encontrados, pero al no mostrar una ventaja sobre los que ya se habían descubierto, dejaron de ser estudiados.

Ninguno de estos marcadores tumorales, incluido el antígeno carcinoembrionario (CEA), llegó a la meta original de ser capaz de descubrir el cáncer en etapa muy inicial. Esto se debió a algunas razones:
  • Casi todas las personas tienen una pequeña cantidad de estos marcadores en su sangre, y es muy difícil detectar tumores cancerosos en etapa inicial mediante el uso de estas pruebas.

  • Los niveles de estos marcadores tienden a aumentar a más de lo normal sólo cuando hay una gran cantidad de cáncer presente.

  • Algunas personas con cáncer nunca presentan niveles mayores de estos marcadores.

  • Incluso cuando los niveles de estos marcadores son elevados, no son a menudo lo suficientemente específicos. Por ejemplo, el nivel del marcador tumoral CA 125 puede ser alto en mujeres con afecciones ginecológicas distintas al cáncer ovárico.

Debido a estas razones, los marcadores son principalmente usados en pacientes que ya hayan sido diagnosticados con cáncer para seguir su respuesta al tratamiento o para detectar el regreso del cáncer tras el tratamiento.

El único marcador tumoral ampliamente utilizado actualmente en las pruebas de detección es el de la prueba del antígeno prostático específico (PSA). Fue descubierto alrededor  del mismo periodo que los demás, pero su uso se ha diseminado para la detección desde principios de la década de  1990 debido a que ofrece ciertas ventajas. Primero, está hecho solamente de células de la próstata, por lo que un incremento en el PSA es comúnmente un signo de algún problema en la próstata. Y el nivel de PSA normalmente se incrementa incluso en los cánceres en etapa inicial, por lo que la mayoría de los cánceres de la próstata pueden ser encontrados en una etapa temprana, cuando son más propensos a ser curables. Sin embargo, esta prueba no es perfecta. Algunos hombres puede que tengan un nivel elevado de PSA debido a otras afecciones en la próstata (distintas al cáncer). En otros, un nivel elevado de PSA se debe a un cáncer de próstata el cual nunca requeriría de tratamiento. Además, puede que algunos hombres con cáncer de próstata no presenten un nivel elevado de PSA. Es por esta razón que los médicos y las organizaciones médicas no coinciden si todos los hombres deberían ser sometidos a prueba.

En años recientes, se han descubierto muchos otros marcadores tumorales que están siendo actualmente estudiados. Algunos de éstos son distintos a los marcadores tradicionales que consisten de proteínas detectadas en la sangre.



Marcadores tumorales específicos

Esta sección se enfoca a los marcadores tumorales más usados en la actualidad.

Aunque no se usen comúnmente, hay muchas pruebas disponibles por laboratorios clínicos comerciales. Puede que hasta sean anunciadas como mejores que la de los marcadores más comunes, pero aún no han mostrado tener ninguna ventaja. En casos así, dichas pruebas suelen ser retiradas del mercado en EE.UU. por petición de la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés). Aún, existen muchas pruebas disponibles para muchos marcadores tumorales que no ofrecen ningún valor.

También hay otros marcadores que son usados por los investigadores. Éstos a menudo no están disponibles para médicos ni laboratorios clínicos. Si la investigación demuestra que son útiles, entonces se hacen disponibles para los médicos y sus pacientes. Esta lista se limita a aquellos marcadores tumorales disponibles para la mayoría de los médicos y de los cuales se tiene información científica confiable sobre su utilidad.

Los tumores cancerosos descritos en estos resúmenes son aquéllos para los que generalmente se usa el marcador. También puede que los niveles de estos marcadores tumorales sean elevados en otros tipos de cáncer. Es por esto que no se usan los marcadores tumorales con frecuencia para determinar el tipo de cáncer que una persona tiene.

Como en los casos con otros tipos de análisis de laboratorio, cada laboratorio puede que considere niveles distintos del marcador como normal o anormal. Esto puede depender de un número de factores, incluyendo el género y edad de la persona, el equipo de prueba usado por el laboratorio y la forma en que se realiza la prueba. Los valores que se mencionan a continuación constituyen valores promedio, pero la mayoría de los laboratorios incluyen sus propios "rangos de referencia" al momento de comunicar el resultado de cualquier análisis. Si está siendo sometido a prueba para cualquier marcador tumoral, asegúrese de preguntar al médico el significado de los resultados.


Alfafetoproteína (AFP)

La AFP puede ser útil en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular). Los niveles normales de AFP generalmente son menores a 10 ng/ml (nanogramos por mililitro;  un nanogramo es la mil-millonésima parte de un gramo). Los niveles de AFP a menudo son altos en los pacientes con cáncer de hígado. La AFP también es elevada en hepatitis aguda y crónica, pero rara vez es superior a 100 ng/ml en estas enfermedades.

En alguien con un tumor en el hígado, un nivel de AFP mayor a cierta cantidad significa que la persona tiene cáncer. En personas sin problemas en el hígado, el valor es de 400 ng/ml. Pero en una persona con hepatitis crónica que tenga un tumor en el hígado, los niveles de AFP superiores a 4,000 ng/ml conforman un signo de cáncer de hígado. La AFP también es útil para dar seguimiento de la repuesta al tratamiento contra el cáncer de hígado. Si el cáncer es extirpado completamente mediante cirugía, el nivel de AFP deberá bajar a niveles normales. Si el nivel vuelve a subir, a menudo indica que el cáncer ha regresado.

En ciertos tipos de cáncer testicular (aquellos de células embrionarias y de seno endodérmico), la AFP también muestra niveles elevados, y se usa como seguimiento para estos tumores cancerosos. Asimismo, los niveles elevados de la AFP se observan en ciertos tipos poco comunes de cáncer ovárico conocidos como tumor del saco vitelino o cáncer de células germinales mixtas.


Beta-2- microglobulina  (B2M)

Los niveles de B2M se elevan con el mieloma múltiple, la leucemia linfocítica crónica (CLL) y algunos linfomas. También los niveles pueden ser más altos con algunas afecciones no cancerosas, como la insuficiencia renal (enfermedad del riñón). Los niveles normales por lo general están por debajo de 2.5 mg/l (miligramos por litro). La B2M es útil en ayudar a predecir la perspectiva de supervivencia a largo plazo (prognosis) en algunos de estos cánceres. Los pacientes con niveles más altos de B2M por lo general tienen un pronóstico menos favorable. La B2M también es revisada durante el tratamiento contra el mieloma múltiple para ver qué tan bien está funcionando el tratamiento.


Beta-HCG

Vea la gonadotropina coriónica humana (HCG, por sus siglas en inglés) más adelante.


Antígeno del tumor de la vejiga

El antígeno del tumor de la vejiga (BTA por sus siglas en ingles) se encuentra en la orina de muchos pacientes con cáncer de la vejiga. Puede que sea un signo de algunas afecciones no cancerosas también, como cálculos renales (piedras en los riñones) o infecciones en el tracto urinario. Los resultados de la prueba reportan como positivo (presencia de BTA), o negativo (sin presencia de BTA). A veces este antígeno se usa junto con el NMP22 (ver más adelante) para ver si el cáncer de vejiga ha regresado en el paciente (recurrencia). Esta prueba no se usa con frecuencia, pero continúa bajo investigación. No es tan buena como una cistoscopia (observación de la vejiga a través de un tubo delgado y con una fuente de luz) para encontrar cáncer en la vejiga, pero puede ser útil al permitir que la cistoscopia sea realizada con menos frecuencia durante el seguimiento para el cáncer de vejiga. La mayoría de los expertos aún consideran la cistoscopia como método estándar para el diagnóstico y seguimiento del cáncer de vejiga.


CA 15-3

El marcador tumoral CA 15-3 se usa principalmente para la observación de pacientes con cáncer de seno. Los niveles elevados en la sangre de CA 15-3 se reportan en menos del 10% de los pacientes con una etapa temprana de la enfermedad, mientras que se detectan en alrededor de 70% de aquéllos con un estado avanzado de la misma. Por lo general los niveles de este marcador bajan después de que el tratamiento surte efecto, pero puede que suban tras las primeras semanas después de iniciar el tratamiento. El aumento se debe a que la muerte de las células cancerosas liberan su contenido al torrente sanguíneo.

El nivel normal por lo general es menor a 30 u/ml (unidades por mililitro), dependiendo del laboratorio. Pero las mujeres que no tienen cáncer algunas veces pueden presentar niveles tan altos como 100 u/ml. Los niveles de este marcador pueden también ser más elevados en otros cánceres y en algunas afecciones no cancerosas, como tumores benignos del seno y hepatitis.


CA 27.29

Este marcador puede ser usado también para observar a pacientes con cáncer de seno durante o después del tratamiento. Esta prueba mide el mismo marcador que la prueba del CA 15-3, pero de manera diferente. Aunque el marcador CA 27.29 constituye una prueba más reciente que la del CA 15-3, no es una mejor prueba en la detección de cáncer en etapa inicial ni avanzada. Puede que sea menos propensa a dar positivo en personas sin cáncer. El nivel por lo general es menor a 40 u/ml (unidades por mililitro), dependiendo del laboratorio que realiza la prueba. Este marcador también puede incrementarse con otros cánceres y con algunas afecciones no cancerosas, pero no es elevado en todos los pacientes con cáncer de seno.


CA 125

El CA 125 es el marcador tumoral estándar que se usa para observar a las mujeres durante o después del tratamiento para el cáncer epitelial de los ovarios (el tipo de cáncer ovárico más común). Los niveles normales en la sangre generalmente son menores a 35 u/ml (unidades por mililitro). Más del 90% de las mujeres tienen niveles elevados de CA 125 cuando el cáncer está avanzado. Y los cambios en los niveles de CA 125 a menudo son observados durante el tratamiento para tener una idea de qué tan bien esta surtiendo efecto.

Los niveles también son elevados en alrededor de la mitad de las mujeres cuyo cáncer no se ha propagado más allá del ovario. Por esta razón el CA 125 se ha estudiado como una prueba de detección. El problema con su uso como prueba de detección es que aún dejaría de detectar muchos cánceres en estado inicial, y por otro lado, otros problemas distintos al cáncer ovárico pueden generar un nivel elevado de CA 125. Por ejemplo, suele ser elevado también en mujeres con fibroides uterinos o endometriosis (presencia de células uterinas en lugares atípicos). Puede que también sea más elevado tanto en hombres como en mujeres con cáncer de pulmón, páncreas, seno y colon, así como en personas que han padecido cáncer en el pasado. Debido a que el cáncer ovárico es una enfermedad poco común, es más probable que un incremento en el nivel de CA 125 se deba a otra causa distinta a este tipo de cáncer.


CA 72-4

Este marcador constituye una prueba más reciente que se está usando para el cáncer ovárico y cáncer de páncreas, así como para cánceres que se generan en el tracto gastrointestinal, especialmente el cáncer de estómago. No existe evidencia de que sea mejor que los marcadores tumorales actualmente usados, pero puede que el CA 72-4 sea valioso al utilizarse junto con otras pruebas. Aún se siguen realizando estudios sobre este marcador.


CA 19-9

La prueba del CA 19-9 fue originalmente creada para detectar el cáncer colorrectal, pero se usa más frecuentemente en pacientes con cáncer de páncreas. En las etapas más iniciales de la enfermedad, el nivel de este marcador a menudo es normal, por lo cual no puede ser considerado como una prueba adecuada para la detección. No obstante, este marcador tumoral es considerado el mejor para observar a los pacientes que ya hayan sido diagnosticados con cáncer de páncreas.

Los niveles normales de CA 19-9 en la sangre están por debajo de 37 u/ml. Un nivel elevado de CA 19-9 en un paciente con un diagnóstico reciente implica que tiene la enfermedad en estado avanzado.

Este marcador puede también ser usado para observar el cáncer colorrectal, pero la prueba del marcador CEA es preferible para este propósito.

El CA 19-9 puede también ser elevado en otras formas del cáncer del tracto digestivo, especialmente el cáncer de estómago y de los conductos biliares, y en algunas afecciones no cancerosas como enfermedad de la glándula tiroides y pancreatitis (inflamación del páncreas).


Calcitonina

Esta es una hormona producida por ciertas células llamadas células C parafoliculares en la glándula tiroides, que generalmente ayuda a regular los niveles de calcio en la sangre. Los niveles normales de calcitonina están por debajo de 5 a 12 pg/ml (picogramos por mililitro; un picogramo es la mil-millonésima parte de un gramo). En el carcinoma medular de tiroides (MTC por siglas en inglés), un tipo poco común de cáncer originado en las células C parafoliculares, los niveles de esta hormona en la sangre suelen ser mayores a 100 pg/ml.

Este es uno de los marcadores tumorales poco comunes que pueden usarse para ayudar a detectar el cáncer en etapa inicial. Debido a que el MTC por lo general se hereda, se puede medir la calcitonina en la sangre para detectar el cáncer en sus etapas más iniciales en los familiares que se sabe que están en riesgo. Otros tipos de cáncer, como el de pulmón y las leucemias, pueden también causar un incremento en los niveles de calcitonina en la sangre, pero esta hormona no es por lo general utilizada para observar esos tipos de cáncer.


Antígeno carcinoembrionario (CEA)

El marcador CEA no se usa pare el diagnóstico ni detección del cáncer colorrectal, sino que es el marcador tumoral de preferencia para ayudar a predecir la perspectiva en los pacientes con este tipo de cáncer. El rango normal de los niveles en la sangre varía entre los laboratorios, pero los niveles mayores de 3 ng/ml (nanogramos por mililitro) no son normales. Entre mayor sea el nivel de CEA al momento en que el cáncer sea detectado, más probable es que se trate de un estado avanzado de la enfermedad.

El marcador CEA también es el marcador tumoral que se usa de forma estándar en la observación de pacientes con cáncer colorrectal durante y tras el tratamiento. De esta manera, los niveles de CEA son usados para ver si el cáncer está respondiendo al tratamiento o para ver si éste ha regresado (recurrencia) después del tratamiento.

Este marcador también puede ser elevado en otros tipos de cáncer. Si el nivel de CEA es elevado al momento de hacer el diagnóstico, puede ser usado para observar la respuesta al tratamiento. Suele usarse para los tipos de cáncer de pulmón y seno. Los niveles de CEA también son elevados en muchos otros tipos de cáncer como el de tiroides, páncreas, hígado, estómago, próstata, ovarios y vejiga. Son elevados en algunas enfermedades no cancerosas también, al igual que en personas sanas que son fumadoras.


Cromogranina A 

La cromogranina A (CgA) es producida por los tumores neuroendocrinos, los cuales incluyen los tumores carcinoides, los neuroblastomas y los cánceres del pulmón de células pequeñas. El nivel sanguíneo de CgA suele ser elevado en personas con estas enfermedades. Es probablemente el marcador tumoral más sensible para los tumores carcinoides. Este marcador presenta tasas anormales en una de cada tres personas con cáncer localizado (que no se ha propagado) y en dos de cada tres personas cuyo cáncer ha hecho metástasis (que se ha propagado). Los niveles también pueden ser elevados en algunas formas de cáncer de próstata que presentan características neuroendocrinas. El rango de lo que se considera un nivel normal en la sangre varía entre los centros de prueba, pero por lo general es menor a 50 ng/ml (nanogramos por mililitro).


Receptores hormonales 

Las muestras de tumores de seno (distintas a las muestras de sangre) provenientes de todos los casos de cáncer de seno son sometidas a prueba para los receptores de estrógeno y progesterona. Los cánceres de seno que contienen receptores de estrógeno son referidos a menudo como "ER-positivo", mientras que aquéllos con receptores de progesterona se les denomina "PR-positivo". Alrededor de dos de cada tres cánceres de seno dan positivo para al menos uno de estos marcadores. Estos cánceres tienden a crecer más lentamente y presentan una mejor perspectiva que los cánceres sin estos receptores. Los cánceres con estos receptores pueden ser tratados con terapia hormonal como la que se basa en el uso de tamoxifeno e inhibidores de la aromatasa.


HER2 (también conocido como HER2/neu, erbB-2 o EGFR2)

El HER2 es una proteína que hace que crezcan las células cancerosas del seno. El nivel es elevado en algunos cánceres de seno. Los niveles más altos de lo normal pueden ser encontrados en otros tipos de cáncer también. El nivel del HER2 normalmente se determina al someter a prueba una muestra del tejido canceroso y no de la sangre en sí. Alrededor de una de cada cinco personas con cáncer de seno da positivo de HER2. Estos cánceres tienden a ser más agresivos, es decir, crecen y se propagan con más rapidez que los otros cánceres del seno.

Todos los cánceres de seno de diagnóstico reciente deberán ser sometidos a la prueba para el HER2. Los cánceres HER2-positivo son más propensos a responder a ciertos tratamientos como los que hacen uso de trastuzumab (Herceptin®) y lapatinib (Tykerb®), los cuales funcionan contra el receptor de HER2 en las células cancerosas del seno.
 

Gonadotropina coriónica humana

Los niveles de la gonadotropina coriónica humana (HCG por sus siglas en inglés; también conocida como beta-HCG) en la sangre son elevados en pacientes con ciertos tipos de cáncer testicular y ovárico (tumores de las células germinales), así como con neoplasia trofoblástica del embarazo, principalmente el coriocarcinoma. También son elevados en algunas personas con tumores de las células germinales mediastinales (cáncer en la parte media del pecho: el mediastino el cual tiene su origen a partir de las mismas células que los tumores de las células germinales en testículos y ovarios. Los niveles de HCG son útiles para diagnosticar estas afecciones y pueden ser observadas durante el tratamiento para comprobar su efectividad. También es útil en detectar la recurrencia de cáncer una vez que haya terminado el tratamiento.

En ciertas situaciones, un nivel elevado de HCG en la sangre indicará también sospecha de cáncer; por ejemplo, un aumento de este marcador en una mujer que sigue teniendo su útero dilatado después de que el embarazo haya concluido podría ser un signo de cáncer. Esto aplica también para los hombres con un testículo agrandado o con un tumor en el pecho.

Es difícil determinar el nivel normal de HCG debido a que hay distintas formas para someter este marcador a prueba y cada una tiene su propio rango de valores normales.


Inmunoglobulinas

Éstas no son realmente marcadores tumorales, sino que consisten de anticuerpos los cuales son proteínas sanguíneas normalmente producidas por el sistema inmunitario para ayudar a combatir las bacterias. Existen varios tipos de inmunoglobulinas, incluyendo IgA, IgG, IgD e IgM. Los cánceres de la médula ósea como el mieloma múltiple y la macroglobulinemia de Waldenstrom a menudo causan que una persona tenga demasiada inmunoglobulina de alguno de los tipos en la sangre. Estos cánceres pueden también causar que haya fragmentos de inmunoglobulina en la orina. Un nivel alto de inmunoglobulinas puede ser signo de alguna de estas enfermedades.

Generalmente hay presencia de muchas inmunoglobulinas distintas en la sangre, cada una de ellas variando levemente entre sí. En pacientes con mieloma o macroglobulinemia, un signo típico es un nivel muy alto de cierta inmunoglobulina monoclonal. Esto puede ser observado en una prueba llamada electroforesis de proteína sérica (también conocida como electroforesis de proteína en suero o SPEP por sus siglas en inglés). En esta prueba, las proteínas en la sangre son separadas por una corriente eléctrica. Con el mieloma o la macroglobulinemia, la inmunoglobulina monoclonal provoca una subida súbita ("pico") en la electroforesis de proteína sérica. Esto a menudo se conoce como pico M, proteína monoclonal o proteína M. El nivel de este "pico" es importante, ya que en personas mayores puede que se muestren niveles bajos en dicho "pico" sin tener mieloma o macroglobulinemia. No obstante, el diagnóstico de mieloma múltiple o macroglobulinemia de Waldenstrom debe ser confirmado con una biopsia de la médula ósea.

Los niveles de inmunoglobulina también pueden observarse a través del tiempo para ayudar a ver qué tan bien está funcionando el tratamiento.


Ácido siálico unido a lípidos en plasma

El ácido siálico unido a lípidos en plasma (LASA-P en inglés) se ha estudiado como marcador para el cáncer de ovario, así como para algunos otros tumores cancerosos. En la mayoría de las veces no se ha probado su validez y ha sido sustituido por otras pruebas de marcadores más específicas. No es específico para algún tipo de cáncer en particular, ni incluso para el cáncer en general, ya que también puede elevarse con afecciones no cancerosas. No obstante, algunas veces se usa junto con otros marcadores tumorales para seguir la respuesta al tratamiento.


Enolasa específica de las neuronas

Al igual que la cromogranina A, la enolasa específica de las neuronas (NSE por sus siglas en inglés) es un marcador para los tumores neuroendocrinos como el cáncer microcítico de pulmón, el neuroblastoma y los tumores carcinoides. No es utilizada como prueba de detección. Es más útil en el seguimiento de pacientes con cáncer microcítico del pulmón o con neuroblastoma (la cromogranina A parece ser un mejor marcador tumoral para los tumores carcinoides). Los niveles elevados de NSE pueden ser también encontrados en algunos cánceres no neuroendocrinos. Los niveles anormales por lo general están por encima de los 9 ug/ml (microgramos por mililitro).


NMP22

Este marcador tumoral es una proteína que se encuentra en el núcleo (centro de control) de las células. Los niveles de NMP22 a menudo son elevados (más de 10 u/ml) en la orina de personas con cáncer de vejiga. Hasta el momento no se ha reportado que sea lo suficientemente sensible para usarse como un método para la detección. Se usa con mayor frecuencia para observar el regreso del cáncer tras el tratamiento. Esto ofrece una forma menos agresiva de observar el cáncer que con una cistoscopia (observación de la vejiga con un tubo delgado con una fuente de luz), pero no siempre ofrece precisión. La prueba del marcador NMP22 no puede sustituir la cistoscopia por completo, pero ofrece la posibilidad de que dicho procedimiento se realice con menos frecuencia. Los niveles de NMP22 también pueden ser mayores de lo normal debido a algunas afecciones no cancerosas o a tratamiento reciente con quimioterapia.


Antígeno prostático específico

El antígeno prostático específico (también conocido como antígeno específico de la próstata o PSA por sus siglas en inglés) es un marcador tumoral para el cáncer de próstata. Es el único marcador utilizado para detectar un tipo común de cáncer, aunque algunas organizaciones médicas no lo respaldan su uso como método de detección. El PSA es una proteína que se compone de células de la próstata. La próstata es una glándula que se encuentra sólo en los hombres. Produce parte del líquido en el semen.

El nivel de PSA en la sangre puede elevarse con el cáncer de la próstata, pero los niveles de PSA pueden verse afectados por otros factores también. Los hombres con hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés), un crecimiento no canceroso de la próstata, a menudo presentan niveles elevados. El nivel de PSA también tiende a ser más elevado en hombres de edad avanzada y en los que tienen alguna infección o inflamación en la próstata. También puede permanecer elevado durante uno o dos días tras la eyaculación.

Cuando la prueba del PSA se utiliza para la detección, debe realizarse junto con el examen digital del recto. Para esta prueba el médico se coloca un guante y aplica un lubricante para la inserción de uno de los dedos a través del recto y sentir la glándula de la próstata para detectar cualquier protuberancia o rigidez en el área.

El PSA se mide en nanogramos por mililitro (ng/ml). La mayoría de los médicos considera que un nivel de PSA en la sangre menor a 4 ng/ml indica que el cáncer no es probable. Los niveles mayores a 10 ng/ml implican que el cáncer es probable. El rango entre cuatro y diez constituye una zona incierta. Los hombres con niveles de PSA en este rango incierto tienen una probabilidad de uno en cuatro de tener cáncer de próstata. Los médicos con frecuencia recomiendan una biopsia de próstata (extracción de muestras de tejido de la próstata para examinar si hay cáncer) para hombres con un nivel de PSA superior a 4 ng/ml.

Sin embargo, no todos los médicos están de acuerdo con los límites de este rango. Esto es debido a que algunos hombres con cáncer de próstata no presentan un nivel elevado de PSA, mientras que otros con un nivel elevado (o al punto de serlo) no tienen cáncer. Algunos médicos consideran que es más útil hacer un seguimiento del nivel de PSA a través del tiempo, ya que de un año para otro se puede determinar que el cáncer de próstata es más propenso a desarrollarse, lo cual se conoce como velocidad del PSA. La mayoría de los médicos creen que los niveles de PSA deben ser medidos por lo menos en tres ocasiones por un periodo de al menos 18 meses para obtener una velocidad de PSA precisa. Los médicos también están estudiando el nivel de PSA de otras formas para ver si puede ser de mayor utilidad.

Una prueba útil cuando el valor de PSA está en el rango incierto (entre 4 y 10 ng/ml) consiste en medir el PSA libre (o porcentaje de PSA libre). El PSA está en la sangre en dos formas: parte se encuentra en conjunto con una proteína, mientras que otra parte se encuentra libre. La prueba del porcentaje de PSA libre es la proporción de la cantidad de PSA que circula libre, en comparación con el total del nivel de PSA. A medida que el nivel de PSA libre aumenta, habrá menos probabilidades de que exista cáncer de próstata. Cuando el PSA libre conforma más del 25% del total de PSA, el cáncer de próstata no es probable. Si el PSA libre es menor al 10%, la probabilidad de cáncer de próstata es mucho mayor y se requerirá realizar una biopsia.

La prueba de PSA es muy valiosa para el seguimiento en hombres con cáncer de próstata. En los pacientes que han sido sometidos a cirugía para curar la enfermedad, el PSA debe bajar a un nivel indetectable. Aquellos que recibieron tratamiento con radiación deberán también tener una reducción en su nivel de PSA tras el tratamiento. Un incremento en el nivel de PSA puede ser un signo de que el cáncer está regresando. El PSA también puede usarse para el seguimiento de la respuesta al tratamiento.


Fosfatasa ácida prostática

Este marcador (cuyas siglas en inglés son PAP, las cuales no deben confundirse con la abreviatura en inglés 'Pap' usada para referirse a la prueba del Papanicolaou) es usado en otra prueba para el cáncer de próstata. Era usada antes de que se desarrollara la prueba del PSA, pero en la actualidad se usa muy poco debido a que la prueba del PSA es mejor.


Antígeno prostático específico de membrana

Este marcador (PSMA por sus siglas en inglés) es una sustancia que se encuentra en todas las células de la próstata. Los niveles sanguíneos aumentan con la edad y con el cáncer. El antígeno prostático específico de membrana es un marcador muy sensible, pero por el momento no ha demostrado se mejor que el PSA. Su uso en la detección o seguimiento del cáncer aún está siendo investigado. Su uso actual se limita a formar parte de una gammagrafía nuclear (un tipo de prueba de imágenes) para observar la propagación del cáncer de próstata en el cuerpo. Se están llevando a cabo estudios de algunos tratamientos potenciales de inmunoterapia para el cáncer de próstata basados en el PSMA.


S-100

El marcador S-100 es una proteína que se encuentra en la mayoría de las células de melanoma. Las muestras de tejido que se sospeche que sean melanomas son a menudo sometidas a prueba para este marcador para determinar el diagnóstico.

Algunos estudios han mostrado que los niveles sanguíneos del S-100 son elevados en la mayoría de los pacientes con melanoma metastásico. La prueba a veces es usada para observar la propagación del melanoma antes, durante o después del tratamiento.


TA-90

El marcador TA-90 es una proteína encontrada en la superficie exterior de las células de melanoma. Al igual que el S-100, el TA-90 puede usarse para observar la propagación del melanoma. Su valor en el seguimiento de dicho cáncer aún está siendo estudiado, y actualmente no se usa ampliamente. También se está estudiando su uso en otros tipos de cáncer, como el cáncer de colon y de seno.


Tiroglobulina

La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. Los niveles sanguíneos normales en una persona dependen de su edad y género sexual. Son elevados en la mayoría de las enfermedades tiroideas, incluyendo algunas formas comunes del cáncer de la glándula tiroides.

El tratamiento para el cáncer de tiroides con frecuencia involucra la extirpación completa de esta glándula, en conjunto a veces con radioterapia. Los niveles de tiroglobulina en la sangre deben reducirse a niveles indetectables después del tratamiento. Un aumento en el nivel de tiroglobulina puede implicar que el cáncer ha regresado. En personas con cáncer de tiroides que se ha propagado, los niveles de la tiroglobulina pueden ser observados a través del tiempo para evaluar los resultados del tratamiento.

El sistema inmunitario de algunas personas produce anticuerpos contra la tiroglobulina, lo cual puede afectar los resultados de las pruebas. Es por esta razón que los niveles de los anticuerpos anti-tiroglobulina con frecuencia también se miden al mismo tiempo.


Antígeno polipeptídico tisular

El antígeno polipeptídico tisular (TPA por sus siglas en inglés) es un marcador proteínico que se encuentra en altos niveles en células de rápida división (como sucede con las células cancerosas). La prueba sanguínea del TPA a veces es usada junto con otros marcadores tumorales para facilitar el seguimiento en pacientes que están siendo tratados para los cánceres de pulmón y vejiga, entre muchos otros más. Los niveles de TPA también son elevados en algunas afecciones no cancerosas.



Cánceres comunes y marcadores tumorales asociados a ellos

Cáncer de vejiga

No se recomienda ningún marcador tumoral en la orina para la detección del cáncer de vejiga, aunque las pruebas del antígeno del tumor de vejiga (BTA, siglas en inglés) y del NMP22 pueden usarse junto con la cistoscopia (uso de un tubo delgado con una fuete de luz para observar la vejiga) para el diagnóstico de pacientes que presentan síntomas.

Estas pruebas también pueden usarse para llevar a cabo el seguimiento en algunos pacientes después del tratamiento, aunque la cistoscopia y la citología de la orina (búsqueda de células cancerosas en la orina con un microscopio) aún se recomiendan como pruebas estándar para el diagnóstico y seguimiento. Las pruebas para BTA y NMP22 se usan a menudo entre cistoscopias. Puede que los valores normales permitan que se realicen con menos frecuencia. Estas pruebas no sustituyen la citología de la orina ni la cistoscopia. Otros marcadores tumorales están también siendo estudiados bajo este escenario.

En el caso de cáncer avanzado de vejiga, algunos de los marcadores usados para otros tipos de cáncer, como el CEA, el CA 125, el CA 19-9 y el TPA pueden estar elevados y pueden ser usados para el seguimiento en pacientes durante y después del tratamiento

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de vejiga.



Cáncer de seno

No se ha encontrado un marcador tumoral que resulte útil para la detección o el diagnóstico del cáncer de seno en etapa inicial.

Al momento del diagnóstico, el tejido del cáncer de seno deberá someterse a prueba de receptores de estrógeno y progesterona, al igual que del antígeno HER2/neu. Estos marcadores ofrecen información sobre cuán agresivo puede que sea el cáncer y cuán propenso es a responder a ciertos tratamientos.
 
Los marcadores más a menudo usados para el seguimiento de pacientes con cáncer en etapa avanzada o en observación de que el cáncer regrese tras el tratamiento (recurrencia) son el CA 15-3 y el CEA. La prueba del CA 27.29 también es utilizada por algunos médicos. Tanto el CA 15-3 como el CA 27.29 son probablemente igual de sensibles, mientras que el CEA lo es menos.

Estos marcadores son mayormente útiles para la medición de resultados del tratamiento de pacientes con enfermedad avanzada. En la mayoría de los casos, los niveles en la sangre disminuyen cuando el cáncer está respondiendo al tratamiento, mientras que aumentan si el cáncer progresa.

Muchos médicos usan estas pruebas para observar si hay señales de recurrencia en mujeres que no tienen síntomas de cáncer luego del tratamiento inicial. Pero la mayoría de las organizaciones médicas no recomiendan usar estos marcadores para usarse en el seguimiento en mujeres que ya han sido sometidas a tratamiento de la enfermedad en etapa inicial.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de seno.



Cáncer colorrectal

En los casos de cáncer colorrectal, los marcadores que se elevan con mayor frecuencia son el CEA y el CA 19-9, pero ninguno de éstos es útil como prueba de detección del cáncer colorrectal.

Un nivel elevado de CEA antes de la cirugía puede que sea un signo de una perspectiva menos favorable. Si es elevado antes de la cirugía, el nivel de CEA deberá normalizarse en alrededor de cuatro a seis semanas si el cáncer es extirpado por completo.

Muchos médicos hacen seguimiento en pacientes después de la cirugía mediante pruebas del CEA alrededor de cada 3 a 6 meses para observar si el cáncer ha regresado. Encontrar una recurrencia en su etapa inicial es bueno ya que puede que sea posible extirpar el cáncer mediante cirugía, pero para la mayoría de los pacientes, es probable que la recurrencia ya se haya propagado demasiado como para poder extraerse.

El nivel de CEA también se usa para llevar a cabo el seguimiento en los pacientes que están siendo tratados contra la recurrencia o el estado avanzado del cáncer, ya que el nivel diminuye si el tratamiento es eficaz y aumenta si el cáncer progresa.

Si el nivel de CEA no está elevado en pacientes con cáncer avanzado o recurrente, a veces el CA 19-9 puede usarse para el seguimiento de la enfermedad.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre  Cáncer colorrectal.



Enfermedad trofoblástica del embarazo

Los tumores trofoblásticos incluyen embarazos molares (un embarazo que resulta en un tumor de la placenta) y el coriocarcinoma más agresivo. El nivel de gonadotropina coriónica humana (HCG) es elevado en el caso de estos tumores. La prueba para el HDG puede usarse para encontrar estos cánceres en mujeres que ya no están embarazadas y cuyo útero aún continúa dilatado.

Las mediciones del nivel de HCG durante el tratamiento contra la enfermedad trofoblástica es muy útil para observar la respuesta al tratamiento.

Para más información remítase al documento (disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer sobre la enfermedad trofoblástica del embarazo.

 

Cáncer de hígado

El cáncer que se origina en el hígado (conocido como carcinoma hepatocelular) está asociado con las infecciones crónicas causadas por el virus de la hepatitis B y C, y con la cirrosis por enfermedades varias. Éste es un tipo común de cáncer en el sureste de Asia.

Los tumores cancerosos del hígado pueden causar niveles elevados de la alfafetoproteína (AFP), y a su vez, niveles elevados de AFP ocurren en pacientes con cáncer de hígado. Un nivel elevado de AFP en alguien con hepatitis crónica puede que sugiera un diagnóstico de cáncer, lo cual requerirá que se someta a prueba para ver si se ha desarrollado un tumor en el hígado.

El cáncer de hígado no es muy común en Estados Unidos, por lo que la prueba de AFP no se usa para detectar este tipo de cáncer en la población general. La detección con AFP ha demostrado ser exitosa en partes de Asia donde el cáncer de hígado es común. Algunas veces el cáncer se detecta lo suficientemente temprano como para que el paciente pueda ser curado con cirugía. Gracias a este triunfo, algunos médicos en Estados Unidos pueden realizar pruebas de detección de cáncer a sus pacientes con cirrosis hepática causada por hepatitis B o C. Un nivel en aumento de la AFP podría ser un signo de cáncer.

La AFP puede usarse para ayudar a determinar el mejor tratamiento contra el cáncer de hígado, así como para hacer el seguimiento en pacientes después de cirugía curativa o algún otro tratamiento.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de hígado.



Cáncer de pulmón

Ningún marcador tumoral ha demostrado ser útil como prueba de detección para el cáncer de pulmón.

Algunos de los marcadores tumorales que pueden encontrarse elevados son el antígeno carcinoembrionario (CEA) para los casos de cáncer no microcítico de pulmón, y la enolasa específica de neuronas (NSE) para los casos de cáncer microcítico de pulmón. Algunas veces, los médicos le darán seguimiento a estos marcadores para evaluar los resultados del tratamiento. Existen muchos otros marcadores a los que se les puede dar seguimiento. Pero debido a que el cáncer de pulmón es relativamente fácil de apreciar con las radiografías de tórax u otras pruebas de imágenes, los marcadores tumorales juegan un rol de menor importancia.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre el Cáncer microcítico de pulmón y/o Cáncer no microcítico de pulmón.



Cáncer de la piel tipo melanoma

No hay un marcador que sea útil en detectar esta enfermedad en etapa inicial.

Los marcadores TA-90 y S-100, entre otros, pueden usarse para analizar las muestras que ayuden a definir si un tumor es melanoma.

Los niveles sanguíneos de TA-90 pueden usarse para determinar si el melanoma se ha propagado (si ha hecho metástasis). Si se encuentra elevado, hay grandes probabilidades de que el melanoma sea metastásico; sin embargo, en ocasiones el TA-90 puede encontrarse elevado aunque no haya melanoma metastásico. Debido a esto, no se ha usado aún para planear el tratamiento o para predecir pronósticos.

El S-100 también se muestra elevado en la sangre cuando la enfermedad se ha propagado ampliamente. Este marcador puede utilizarse para observar la progresión del melanoma.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de la piel tipo melanoma.



Mieloma múltiple

No existen marcadores tumorales que se usen comúnmente para la detección de esta enfermedad, pero las pruebas para la inmunoglobulina pueden usarse para ayudar a detectarla o para el diagnóstico. La electroforesis de proteína y la inmunofijación pueden encontrar estas proteínas del sistema inmunitario en la sangre o la orina de la mayoría de los pacientes con mieloma.

En algunos pacientes con mieloma múltiple, se encuentran fragmentos de las inmunoglobulinas en la orina, conocidos como proteínas de Bence Jones. La mayoría de las personas con mieloma, también presentan niveles detectables en su sangre de ciertas inmunoglobulinas conocidas como proteínas monoclonales o proteínas M (estas proteínas generan un pico monoclonal, o pico M en la lectura de la prueba). Estas proteínas pueden ayudar con el diagnóstico de la enfermedad, pero puede que sea necesaria una biopsia de médula ósea para confirmar el diagnóstico. Estos marcadores también son útiles en monitorear el curso de la enfermedad, así como la respuesta al tratamiento.

Muchos pacientes con mieloma múltiple presentan también niveles elevados de beta-2-microglobulina, la cual también puede ofrecer información sobre la perspectiva y respuesta al tratamiento.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Mieloma múltiple.



Cáncer ovárico

El cáncer epitelial de los ovarios (la forma más común de cáncer ovárico) está relacionado con niveles elevados de CA 125. Algunas veces también se miden los marcadores CA 72-4 y LASA-P. El CA 125, que se encuentra elevado en la mayoría de las mujeres con enfermedad avanzada, es el marcador estándar utilizado por la mayoría de los médicos. El cáncer ovárico, incluso cuando está en etapa avanzada, por lo general está confinado a la región del abdomen y la pelvis, y es difícil de detectar con radiografías. Por esta razón el CA 125 es generalmente la manera más fácil y eficaz de medir la respuesta al tratamiento o detectar el cáncer que ha regresado.

El CA 125 ha sido estudiado como un método de detección en mujeres que no tienen antecedentes familiares de cáncer ovárico. En la actualidad, la mayoría de las organizaciones médicas no recomiendan el marcador tumoral CA 125 como prueba de detección para el cáncer ovárico debido a que parece no encontrar el cáncer con suficiente antelación como para que permita prolongar la vida de la mujer. Otro problema con esta prueba es que el cáncer de los ovarios no es común, y el nivel de CA 125 puede ser elevado por otros tipos de cáncer o afecciones. Así, un nivel elevado de CA 125 es más propenso a que sea debido a alguna otra causa, y a menudo se requiere realizar más pruebas, incluyendo cirugía, para descartar el cáncer ovárico.

El CA 125 es usado por algunos médicos para detectar el tumores cancerosos en los ovarios en mujeres que tienen antecedentes familiares marcados de esta enfermedad. Algunas mujeres normalmente son sometidas a ecografías (ultrasonidos, sonogramas) periódicos para la detección temprana junto con las pruebas de CA 125. No obstante, incluso en mujeres con un riesgo elevado de cáncer ovárico, someterse a este prueba no ha demostrado encontrar cánceres en su etapa inicial ni a prolongar la vida de la mujer.

Los tumores de células germinales representan el segundo grupo más común de tumores cancerosos en los ovarios. Generalmente, las pacientes con estos tumores tienen niveles elevados de HCG y/o de AFP, que son útiles en el diagnóstico y seguimiento.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer ovárico.



Cáncer de páncreas

No se han encontrado marcadores tumorales que sean útiles en la detección del cáncer de páncreas.

El marcador CA 19-9 es el más útil para el cáncer pancreático. La mayoría de las personas con cáncer de páncreas tienen niveles elevados de CA 19-9 en la sangre. Mientras más alto sea el nivel, más probable será que la enfermedad se haya propagado. Los niveles de CA 19-9 ofrecen información sobre la perspectiva para personas con cáncer pancreático, mas no pueden ser usados para diagnosticar la enfermedad.

Pueden ser útiles en el seguimiento de los pacientes. Aquellos pacientes, cuyos niveles de CA 19-9 hayan disminuido al nivel normal después de la cirugía, tienen un pronóstico mucho mejor que en aquéllos cuyos niveles de CA 19-9 permanecen elevados después de la cirugía. Este marcador también puede usarse para seguir los efectos del tratamiento cuando la enfermedad esté en su etapa avanzada.

Algunos médicos también siguen el nivel del CEA en la sangre, pero puede que no sea tan útil como el nivel de CA 19-9.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de páncreas.



Cáncer de próstata

El antígeno prostático específico (PSA) es el marcador más comúnmente utilizado para detectar el cáncer de próstata. Esta enfermedad a menudo puede ser encontrada en sus etapas iniciales gracias a la medición de los niveles de PSA. Los niveles superiores a 4 ng/ml sugieren la posibilidad de cáncer, mientras que los niveles por encima de 10 ng/ml lo sugieren de forma contundente. Los médicos normalmente recomiendan que los hombres con niveles de PSA elevados se sometan a una biopsia de su próstata para determinar si hay cáncer (esto significa que se extraen fragmentos pequeños de la glándula en busca de células cancerosas).

Generalmente, el cáncer de la próstata es detectado y crece lentamente en hombres de edad avanzada, lo cual se debe a que no se ha determinado si la detección mediante el nivel de PSA realmente salva vidas o ayuda a prolongar la vida. Algunos médicos consideran que la detección puede resultar más perjudicial que benéfica. Puede generar que algunos hombres acudan a tratamiento por tumores cancerosos que no hubieran causado ningún problema, y el tratamiento en sí puede conllevar efectos secundarios considerables.

El PSA es muy útil en encontrar cáncer que ha regresado tras el tratamiento (recurrencia de la enfermedad). Tras la cirugía, el nivel de PSA deberá ser indetectable o casi indetectable (cero o muy cercano cero). Aquéllos que recibieron radioterapia deberán también tener una gran disminución en su nivel de PSA tras el tratamiento, pero puede que tome años para que vuelva a normalizarse. Un incremento en el PSA tras el tratamiento puede implicar que la enfermedad está regresando y que se debería considerar más tratamiento. Este marcador también puede usarse para seguir los efectos del tratamiento cuando la enfermedad esté en su etapa avanzada.

Otro marcador que está siendo estudiado para el seguimiento del cáncer de próstata es el antígeno prostático específico de membrana (PSMA). Aún no es claro cuán útil es.

Un tipo de cáncer de próstata poco común de células pequeñas (microcítico), tiene características neuroendocrinas. A menudo no causa niveles anormales de PSA en la sangre ni responde bien a la terapia hormonal. Los hombres con estos cánceres presentan niveles más elevados de cromogranina A.  Estos cánceres son más propensos a responder a ciertos medicamentos de la quimioterapia.

La fosfatasa ácida prostática (PAP) es un marcador más antiguo y menos sensible, el cual no se sigue usando mucho.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de próstata.



Cáncer de estómago (gástrico)

No se ha desarrollado ningún marcador para este cáncer. Algunos de los otros marcadores tumorales para cánceres del tracto digestivo puede que sean elevados, como los marcadores CEA, CA 72-4 y/o CA 19-9.  Si los niveles de estos marcadores tumorales son elevados al momento del diagnóstico, los niveles pueden seguirse mientras el cáncer está siendo tratado.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer de estómago.



Cáncer testiular

Los marcadores tumorales son muy importantes en este cáncer y los médicos los usan para seguir su curso. Los marcadores que generalmente se encuentran elevados en la sangre de los hombres con cáncer testicular son la gonadotropina coriónica humana (HCG, llamada algunas veces beta-HCG) y la alfafetoproteína (AFP). Existen diferentes tipos de cáncer testicular y éstos difieren en el nivel y en el tipo de marcador que se encuentra elevado.

Seminoma: alrededor del 10% de los hombres con seminoma tendrán niveles elevados de HCG. Ninguno tendrá nivel elevado de AFP.

No-seminoma: más de la mitad de los hombres con la enfermedad en etapa inicial tendrán niveles elevados de HCG, de AFP o de ambos. La cantidad del marcador que se encuentre en la sangre en el momento del diagnóstico a menudo no necesariamente es útil en predecir el resultado. Estos marcadores son elevados en la mayoría de los hombres en estado avanzado de la enfermedad. Los niveles muy elevados de estos marcadores pueden ser señal de una perspectiva menos favorable.

En el caso de coriocarcinoma, un subtipo de no-seminoma, el HCG es casi siempre elevado, mientras que el AFP nunca es elevado. En los casos de otro subtipo conocido como tumor del saco vitelino o tumor del seno endodérmico, el AFP se encuentra elevado, a diferencia del HCG que no lo está habitualmente. Muchos tumores se componen de una combinación de distintos tipos no-seminoma.

Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer sobre Cáncer testicular.



¿Qué debe preguntar al médico sobre marcadores tumorales?

Es importante que hable abiertamente con su equipo de atención contra el cáncer. No tenga miedo de formular cualquier pregunta que tenga en mente, sin importar lo insignificante o descabellada que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted pudiera hacer. Asegúrese de añadir las suyas propias.
  • ¿Tengo algún marcador tumoral elevado?
  • ¿Cuáles marcadores tumorales se encuentran elevados?
  • ¿Qué significa esto en mi caso?
  • ¿Hay otros problemas de salud o medicinas que podrían afectar los niveles de mis marcadores tumorales?
  • ¿El aumento en mi(s) marcador(es) tumoral(es) cambia mi tratamiento?
  • ¿Usará estos marcadores para evaluar mi tratamiento?
  • ¿Con cuánta frecuencia se medirán mis niveles de los marcadores tumorales?



¿Qué hay de nuevo en la investigación sobre los marcadores tumorales?

Debido a que es importante detectar el cáncer en su etapa inicial y poder realizar su seguimiento durante y después del tratamiento, los investigadores están en la búsqueda de nuevos y mejores marcadores tumorales. Pero a medida que los médicos aprenden más sobre el cáncer, se ha visto que el nivel de una sola proteína o alguna otra sustancia en la sangre puede que no sea el mejor marcador para la enfermedad.


Genómica

Los investigación está empezando a concentrarse en los marcadores genéticos para detectar el cáncer. Sabemos que la mayoría de los cánceres presentan cambios en el ADN, las moléculas que dirigen las funciones de todas las células. Al estar en busca de cambios en el ADN en la sangre, en las heces fecales o en la orina, puede que los científicos tengan la capacidad de detectar los cánceres en etapas muy tempranas. El estudio de cambios en los patrones del ADN (conocido como genómica) es propenso a demostrar más utilidad que el estar en busca de un cambio del ADN por sí solo.


Proteómica

Otro enfoque es conocido como la proteómica. Esta tecnología observa los patrones de todas las proteínas en la sangre (en lugar de observar niveles proteínicos individuales). Nuevos equipos o sistemas de detección permiten a los médicos observar miles de proteínas a la vez. No es probable que dicha prueba se utilice en el consultorio del médico, pero puede ayudar a los investigadores a enfocar la atención a los niveles de proteína que sean importantes para un tipo determinado de cáncer. Esta información puede luego usarse para desarrollar un análisis sanguíneo que sólo observe estas proteínas importantes.

Estos métodos recientes de prueba aún están en sus etapas iniciales de desarrollo. Muy pocos de ellos se usan de rutina en la actualidad.
 

Nuevos avances y áreas de investigación para algunos tipos comunes de cáncer

Cáncer de vejiga

Los médicos han estado buscando maneras de encontrar el cáncer de vejiga que ha regresado (recurrencia) a través de pruebas realizadas en la orina. Hasta la fecha, el análisis de ADN en la orina ha resultado ser muy exitoso. De hecho, las pruebas pueden detectar la recurrencia del cáncer antes de que los médicos puedan verlo directamente en la vejiga mediante una cistoscopia.


Cáncer de seno

Las células cancerosas del seno son propensas a dispersarse en la sangre, incluso en las etapas iniciales de la enfermedad. Los investigadores han encontrado anormalidades en el ADN de estas células en la sangre de pacientes con cáncer de seno. Alrededor de la mitad de los pacientes incluso en etapa inicial de la enfermedad presentan células cancerosas en su sangre. Los investigadores están tratando de ver si la presencia de estas células puede ayudar a predecir la perspectiva de la persona.

Pruebas genéticas recientes ayudan a ver si las mujeres son propensas a tener recurrencia después del tratamiento inicial, y si podrían beneficiarse de terapia hormonal adyuvante (adicional) o quimioterapia. Las pruebas como Oncotipo DX™ y MammaPrint®, en las cuales se observa un grupo de genes específicos en una muestra de cáncer de seno, están siendo usadas actualmente por algunos médicos para estos propósitos, así como otras pruebas están bajo estudio también.

Puede que algunos otros marcadores en el tejido del tumor también sean útiles en predecir la perspectiva y que sean de ayuda para tomar decisiones sobre el tratamiento. Para esto, puede que los niveles de dos proteínas, el activador del plasminógeno de la uroquinasa (uPA) y el inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1), sean útiles para esto. Los niveles más elevados de lo normal de estos marcadores tumorales en tejidos cancerosos puede que implique que el cáncer es más agresivo (que se desarrolla más rápido). Estos marcadores tumorales puede que sean usados en orientar el uso de la quimioterapia tras la cirugía para pacientes con cáncer de seno sin afección a los ganglios linfáticos. El problema con estos marcadores tumorales es que tienen que revisarse  sobre tejido tumoral que no esté bajo conservación (es decir, el tejido debe ser fresco o congelado). Esto dificulta la realización de estas pruebas y las hace menos disponibles que las pruebas para otros marcadores tumorales para el cáncer de seno.


Cáncer colorrectal

La mayoría de los cánceres colorrectales presentan cambios en genes como APC, k-ras y p53. En estudios recientes se han encontrado fragmentos anormales de ADN en las heces fecales de pacientes con cáncer colorrectal en su etapa inicial. La realización de pruebas en las heces fecales para estos cambios de ADN puede usarse en la detección de esta enfermedad.

En otros estudios se ha encontrado cambios de ADN en la sangre de los pacientes con cáncer colorrectal en su etapa inicial. La observación del número de secuencias repetidas en el ADN (conocido como inestabilidad microsatelital) puede dar pistas a los médicos sobre cuán bien funcionaría el tratamiento.


Cáncer de pulmón

Estudios han reportado altos niveles de ADN en la sangre de pacientes con cáncer de pulmón, mientras que pruebas más sensibles han podido detectar ADN anormal en su sangre. Estas anormalidades por cambios en el ADN también se han detectado en el esputo (saliva/flema) de pacientes con cáncer de pulmón en su etapa inicial. Los médicos consideran que un día ésta podría ser una manera adecuada para detectar el cáncer de pulmón en su etapa inicial en pacientes que presentan un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.


Cáncer de hígado

El gen denominado p53 comúnmente presenta anormalidad en los cánceres hepáticos. Esta anormalidad puede detectarse en el ADN en la sangre de algunos pacientes con este cáncer. Aún no es claro cuán útil podrá ser esto.


Melanoma

En pacientes con melanoma avanzado, pequeñas cantidades de células del melanoma se encuentran en la sangre. Encontrarlas puede demostrar ser una forma eficaz de determinar qué tan avanzado es el melanoma en una persona y si está respondiendo al tratamiento. Se requiere de más investigación al respecto.


Cánceres de la cavidad oral

Es posible la detección de ADN anormal en muestras de saliva de personas con estos cánceres. Esto podría conformar una manera efectiva de detectar la enfermedad en etapa inicial en personas con alto riesgo, o que han sido tratadas contra estos cánceres. Se está llevando a cabo investigación sobre esto.


Cáncer ovárico

Se están estudiando varios análisis de la sangre para la detección temprana de este cáncer. El más efectivo parece ser el uso de patrones de proteínas en la sangre del paciente. Este método, llamado proteómica, ha mostrado resultados prematuros prometedores. Este tipo de prueba aún requiere ser estudiada para ver si puede encontrar cáncer en etapa inicial en mujeres sin síntomas.

Se está estudiando el uso del CA 125, en conjunto con estudios por imágenes como la ecografía, como prueba de detección del cáncer ovárico.


Cáncer de próstata

Se está llevando a cabo un estudio clínico importante para determinar el valor de la prueba del PSA para la detección del cáncer de próstata. No se cuentan con versiones más recientes de esta prueba que estudien ciertas partes del PSA, como el PSA libre o PSA en complejo, lo cual puede proporcionar información de mayor utilidad. Los médicos también están estudiando la utilidad de observar el cambio de los niveles del PSA a través del tiempo, en lugar de enfocarse en sólo un resultado de análisis (velocidad del PSA).

Hay enfoques que también pretenden observar los patrones proteínicos en la sangre como una forma de encontrar la enfermedad en sus etapas iniciales. Otras pruebas nuevas están en busca de ciertas proteínas o genes para tratar de ver cuáles cánceres de la próstata son propensos a ser agresivos (y que requieren de tratamiento) y cuáles son propensos a crecer más lentamente (y por lo mismo, que sólo requieran ser observados con atención).


La mayoría de estos métodos nuevos para la detección del cáncer aún están en su etapa experimental. Se están llevando a cabo muchos estudios para poder ver qué tan útiles serán.



Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.




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Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, las siguientes fuentes de información están disponibles*:

National Cancer Institute
Teléfono: 1-800-422-6237. Asistencia disponible en español.
Dirección en Internet: www.cancer.gov

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo sobre temas relacionados al cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.



Referencias

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Associated Regional and University Pathologists (ARUP) Laboratories. ARUP's Laboratory Test Directory. Available at: www.aruplab.com/TestDirectory/testdirectory.jsp. Accessed November 6, 2008.

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Última revisión / cambio realizado:  21-Mayo-2009
Última actualización completa:  21-Mayo-2009
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