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| Marcadores tumorales |
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¿Qué son los marcadores tumorales?
Los marcadores tumorales son sustancias que se encuentran en el cuerpo
cuando hay presencia de cáncer. Por lo general se encuentran en la
sangre o la orina. Pueden ser productos de las mismas células
cancerosas, o del cuerpo en respuesta al cáncer u otras condiciones. La
mayoría de los marcadores tumorales consisten de proteínas.
Existen muchos diferentes marcadores tumorales. Algunos son vistos en
un tipo solo de cáncer, mientras que otros pueden encontrarse en muchos
tipos de la enfermedad.
Para probar la presencia de un marcador tumoral, el médico envía una
muestra de sangre u orina del paciente a un laboratorio. El marcador
normalmente es identificado al combinar la sangre u orina con
anticuerpos sintéticos diseñados para reaccionar con esa proteína en
específico.
Por muchas razones, los marcadores tumorales en sí no son comúnmente
suficientes para diagnosticar o descartar el cáncer. La mayoría de los
marcadores tumorales pueden ser producidos por las células normales, al
igual que las cancerosas. En ocasiones, enfermedades no cancerosas
también pueden causar que los niveles de ciertos marcadores tumorales
se incrementen más de lo normal. Y puede ser que no todas las personas
con cáncer presenten niveles elevados de algún marcador tumoral en
particular.
Por estas razones, sólo unos cuantos marcadores tumorales se usan
comúnmente por la mayoría de los médicos. Cuando un médico observa el
nivel de algún marcador tumoral, lo considerará junto con los
resultados del historial del paciente y su examen médico general, así
como con los otros análisis de laboratorio y estudios de imágenes.
En años recientes, los médicos han comenzado a desarrollar nuevos tipos
de marcadores tumorales. Con los avances tecnológicos, los niveles de
ciertos materiales genéticos (ADN o ARN) pueden ya medirse en la
actualidad. Y mientras que ha sido difícil identificar sustancias por
sí solas que proporcionen información de utilidad, los médicos
comienzan ahora a observar los patrones genéticos y proteínicos en la
sangre. Estas nuevas ramas de la genómica y proteómica respectivamente,
se describen con mayor detalle en la sección "¿Qué hay de nuevo en la
investigación sobre los marcadores tumorales?"
¿Cómo se usan los marcadores tumorales?
Pruebas de detección y detección temprana
del cáncer
La realización de
pruebas para la detección se refiere a la búsqueda de
cáncer en personas que no han mostrado síntomas de la enfermedad. La
detección temprana se refiere a encontrar cáncer en sus etapas
iniciales, cuando es menos probable a haberse propagado y que es más
propenso a responder bien al tratamiento. Aunque los
marcadores tumorales fueron inicialmente desarrollados para someter a
prueba de cáncer a las personas sin síntomas, muy pocos marcadores han
logrado dar resultados útiles en esta forma.
El marcador tumoral más ampliamente utilizado es el análisis sanguíneo
del antígeno prostático
específico (PSA, por sus siglas en inglés), el cual se usa
junto con el examen digital del recto para la detección del cáncer de
próstata. Pero como no siempre es claro lo que los resultados del
análisis indican, no todos lo médicos coinciden en que la detección del
PSA es adecuado para todos los hombres. Versiones más recientes de la
prueba del PSA puede que demuestren una mayor precisión.
La mayoría de los marcadores tumorales no han demostrado detectar el
cáncer mucho más temprano que cuando pueden detectarse de alguna otra
manera.
Diagnóstico del cáncer
Generalmente, los marcadores tumorales no se usan para diagnosticar el
cáncer; en la mayoría de los casos, el cáncer puede diagnosticarse
solamente mediante una biopsia (extracción de células del tumor para
analizarse bajo el microscopio). Aun, los marcadores tumorales pueden
contribuir a determinar si el cáncer es probable. También pueden ayudar
a diagnosticar la fuente de la propagación de la enfermedad en un
paciente cuando se desconoce el origen de su cáncer. Por ejemplo, una
mujer que tiene cáncer a través de la pelvis y el abdomen, la presencia
de un nivel elevado del marcador tumoral CA 125 sugiere de forma
contundente cáncer ovárico, incluso cuando la cirugía no puede
identificar la fuente. Esto puede ser importante debido a que el
tratamiento puede adaptarse a la medida para este tipo de cáncer.
Determinación del pronóstico (prognosis o
perspectiva) para ciertos
cánceres
Algunos tipos de cáncer se desarrollan y propagan más rápido que otros.
Pero incluso dentro de un mismo tipo de cáncer (como el cáncer del
seno), algunos cánceres crecerán y se propagarán más rápidamente, o
puede que respondan en menor grado a ciertos tratamientos. Algunos
marcadores tumorales recientes ayudan a mostrar qué tan agresivo es
propenso que sea el cáncer en una persona, o incluso qué tan bien
podría responder a ciertos medicamentos.
Determinación de la eficacia del
tratamiento del cáncer
Uno de los usos más importante de los marcadores tumorales es en el
seguimiento de pacientes que están siendo tratados contra el cáncer,
especialmente en su etapa avanzada. Si un marcador tumoral está
disponible para un tipo específico de cáncer, es mucho más fácil medir
el marcador para ver si el tratamiento está funcionando en lugar de
repetir las radiografías del tórax, las tomografías computarizadas, las
gammagrafías óseas u otras pruebas complicadas, y por otro lado, tiende
a ser menos costoso.
Si el nivel del marcador tumoral en la sangre disminuye, es casi
siempre una señal de que el tratamiento está surtiendo efecto. Por otra
parte, si aumenta el nivel del marcador, entonces probablemente se deba
cambiar el tratamiento (se da la excepción si el cáncer es muy sensible
a un determinado tratamiento de quimioterapia. En ese caso, la
quimioterapia puede causar la muerte rápida de muchas células
cancerosas y liberar grandes cantidades del marcador tumoral a la
sangre, lo que hará que el nivel del marcador tumoral aumente por un
tiempo breve).
La detección de cáncer recurrente
Los marcadores también son usados para observar la posible recurrencia
de cáncer (cáncer que ha surgido nuevamente) tras el tratamiento
inicial. Algunos marcadores tumorales pueden ser útiles una vez que el
tratamiento se finalice y no haya evidencia de que haya quedado cáncer.
Éstos incluyen el PSA (para el cáncer de la próstata), la gonadotropina
coriónica humana (HCG por sus siglas en inglés, usado para los tumores
trofoblásticos del embarazo, así como para cánceres de las células
germinales de los ovarios y los testículos), y quizás el CA 125 (para
el cáncer ovárico epitelial).
Algunas mujeres que han sido tratadas para el cáncer del seno se
someten a pruebas sanguíneas anuales para el nivel del marcador tumoral
CA 15-3. Esto a veces puede detectar la recurrencia del
cáncer antes de que la mujer presente síntomas o evidencia de cáncer en
las pruebas de imágenes. No obstante, muchos médicos cuestionan la
validez de la prueba debido a que nadie ha demostrado una ventaja a
largo plazo en la detección temprana del cáncer recurrente del seno. Y
por lo general, el cáncer causa síntomas o puede ser detectado por el
médico alrededor del mismo tiempo en que el nivel de CA 15-3 aumenta.
Lo mismo aplica para el antígeno carcinoembrionario (CEA), un marcador
tumoral usado para llevar a cabo el seguimiento del cáncer colorrectal.
Debido a esto, algunos médicos y organizaciones médicas no recomiendan
usar estos marcadores tumorales después de haber recibido tratamiento
dirigido a curar estos cánceres. Son más propensos a ser usados para
observar cánceres en estados más avanzados, especialmente cuando no se
espera que el tratamiento resulte en una cura, como se menciona
anteriormente.
Historia de los marcadores tumorales
El primer marcador tumoral moderno usado para detectar el cáncer fue la
gonadotropina coriónica humana (HCG), la sustancia que los médicos
observan en las pruebas de embarazo. A las mujeres cuyos embarazos
concluyeron, pero que continúan teniendo su útero dilatado, se les
realiza la prueba para detectar la presencia de HCG. Un nivel alto de
HCG en la sangre puede que indique la presencia de un cáncer de la
placenta llamado neoplasia trofoblástica del embarazo (GTD, por sus
siglas en inglés). Este cáncer continúa produciendo HCG. Algunos
tumores cancerosos de los testículos y de los ovarios se asemejan a la
GTD, ya que se originan de células reproductoras llamadas células
germinales. Estos tumores cancerosos también producen el marcador HCG,
el cual se usa en el diagnóstico y seguimiento de la respuesta al
tratamiento.
La expectativa de las investigaciones sobre los marcadores tumorales en
algún momento consistió en poder detectar todos los tumores cancerosos
con un solo análisis de sangre. Tanto la neoplasia trofoblástica del
embarazo (GTD), como los tumores de células germinales de los ovarios y
de los testículos, son tumores cancerosos muy poco comunes como para
realizar las pruebas en todas las personas. Pero otros tipos de cáncer,
como el del colon, del seno y del pulmón son más mucho más comunes. Un
simple análisis de sangre que podría detectar estos cánceres en sus
etapas más iniciales podría evitar la muerte de millones de personas, y
por lo tanto muchos científicos comenzaron a trabajar hacia esta meta.
El primer éxito en desarrollar una prueba sanguínea para el cáncer
común fue en 1965, cuando el antígeno carcinoembrionario (CEA) fue
detectado en la sangre de algunos pacientes con cáncer de colon. Para
finales de los años 70 se habían creado varias pruebas de sangre para
distintos tipos de cáncer. A menudo se asignaron identificadores
numéricos a los nuevos marcadores: CA 19-9 para el cáncer colorrectal y
del páncreas, CA15-3 para el cáncer del seno y CA 125 para el cáncer de
los ovarios. Muchos otros fueron también encontrados, pero al no
mostrar una ventaja sobre los que ya se habían descubierto, dejaron de
ser estudiados.
Desgraciadamente, ninguno de estos marcadores tumorales, incluido el
antígeno carcinoembrionario (CEA), llegó a la meta original de
descubrir de forma confiable el cáncer en una etapa inicial. Esto se
debió a algunas razones:
- Casi todas las personas tienen una pequeña cantidad de
estos marcadores en su sangre, y es muy difícil detectar tumores
cancerosos en etapa inicial mediante el uso de estas pruebas.
- Los niveles de estos marcadores tienden a aumentar a más de
lo normal sólo cuando hay una gran cantidad de cáncer presente.
- Algunas personas con cáncer nunca presentan niveles mayores
de estos marcadores.
- Incluso cuando los niveles de estos marcadores son
elevados, no son a menudo lo suficientemente específicos. Por ejemplo,
el nivel del marcador tumoral CA 125 puede ser alto en mujeres con
condiciones ginecológicas distintas al cáncer ovárico.
Debido a esto, los marcadores son principalmente usados en pacientes
que ya hayan sido diagnosticados con cáncer para seguir su respuesta al
tratamiento o para detectar el regreso del cáncer tras el tratamiento.
El único marcador tumoral ampliamente utilizado en las pruebas de
detección es el de la prueba del antígeno prostático específico (PSA).
Fue descubierto aproximadamente en el mismo tiempo que los demás, pero
su uso se ha diseminado para la detección desde principios de los años
90 debido a que ofrece ciertas ventajas. Primero, está hecho solamente
de células de la próstata, por lo que un incremento en el PSA es
justamente específico a un problema de la próstata. Y el nivel de PSA
normalmente se incrementa incluso en los cánceres en etapa inicial, por
lo que la mayoría de los cánceres de la próstata pueden ser encontrados
en una etapa temprana, cuando son más propensos a ser curables. No
obstante, la prueba no es perfecta. algunos hombres presenten niveles
elevados de PSA debido a otras condiciones de la próstata o cáncer de
la próstata que nunca requeriría tratamiento, así como puede que
algunos hombres con cáncer de la próstata no presenten niveles elevados
de PSA. Debido a esto, los médicos y las organizaciones médicas no
coinciden sobe si todos los hombres deberían ser sometidos a prueba.
En años recientes, se han descubierto muchos otros marcadores tumorales
que están siendo actualmente estudiados. Algunos de éstos son distintos
a los marcadores tradicionales que consisten de proteínas detectadas en
la sangre.
Marcadores tumorales específicos
Esta sección trata sobre los marcadores tumorales más comúnmente
utilizados.
Existen muchos otros marcadores que están siendo producidos por
laboratorios comerciales para pruebas, los cuales no se usan
habitualmente. A veces se les da publicidad como mejores que los
marcadores normalmente utilizados, pero luego se dejan de usar cuando
se demuestra que no tienen ventajas sobre los otros. También hay otros
marcadores que son usados por los investigadores. Éstos a menudo no
están disponibles para los médicos ni laboratorios clínicos. Si la
investigación demuestra que son útiles, entonces se hacen disponibles
para los médicos y sus pacientes. Esta lista se limita a aquellos
marcadores tumorales disponibles para la mayoría de los médicos y de
los cuales se tiene información científica confiable sobre su utilidad.
Los tumores cancerosos descritos en estos resúmenes son aquéllos para
los que generalmente se usa el marcador. Puede que los niveles de estos
marcadores se eleven en otros tipos de cáncer también, por lo que no se
usan para diagnosticar el tipo de cáncer que una persona tenga.
Como en los casos con otros tipos de análisis de laboratorio, cada
laboratorio puede que considere niveles distintos del marcador como
normal o anormal. Esto puede depender de un número de factores,
incluyendo el género y edad de la persona, el equipo de prueba usado
por el laboratorio y la forma en que se realiza la prueba. Los valores que se mencionan a
continuación constituyen valores promedio, pero la mayoría de los
laboratorios incluyen sus propios "rangos de referencia" al momento de
comunicar el resultado de cualquier análisis. Si está
siendo sometido a prueba para cualquier marcador tumoral, asegúrese de
preguntar al médico el significado de los resultados.
Alfafetoproteína (AFP):
la AFP es más útil para hacer el seguimiento de la repuesta al
tratamiento para el cáncer
del hígado (carcinoma hepatocelular). Los niveles normales
de AFP generalmente son menores a 20 nanogramos por milímetro (ng/mL).
Un nanogramo es la mil-millonésima parte de un gramo. Los niveles de
AFP son mayores de lo normal en aproximadamente 2 de cada 3 pacientes
con cáncer del hígado. El nivel aumenta con el tamaño del tumor. En la
mayoría de los pacientes con cáncer del hígado, el nivel es más de 500
ng/mL. Puede que en tumores muy pequeños los niveles sean de menos de
20 ng/mL. La AFP también es elevada en hepatitis aguda y crónica, pero
rara vez superior a 100 ng/mL en estas enfermedades.
También es elevada en ciertos tipos de cáncer testicular
(de célula embrionaria y de seno endodérmico), y se usa como
seguimiento para estos tumores cancerosos. Los niveles elevados de AFP
también se observan en ciertos tipos no comunes de cáncer de los
ovarios y de los testículos denominados como tumor del saco vitelino
o cáncer de células
germinales mixtas.
Beta-2-microglobulina
(B2M): los niveles de B2M se elevan con mieloma múltiple, leucemia linfocítica crónica
(CLL) y algunos linfomas.
También los niveles pueden ser más altos con algunas condiciones no
cancerosas, como la insuficiencia renal (enfermedad del riñón). Los
niveles normales por lo general están por debajo de los 2.5 microgramos
por mililitro (ug/mL). Un microgramo es la millonésima parte de un
gramo. La B2M es útil en ayudar a determinar el pronóstico (perspectiva
de sobrevivir a la enfermedad por largo plazo) en algunos de estos
cánceres. Los pacientes con niveles más altos de B2M por lo general
tienen un pronóstico menos favorable.
Beta-HCG:
consulte la gonadotropina coriónica humana (HCG, por sus siglas en
inglés) más adelante.
Antígeno del tumor de la
vejiga (BTA, por sus siglas en inglés): el BTA se
encuentra en la orina de muchos pacientes con cáncer de la vejiga.
Puede que también esté presente en algunas condiciones no cancerosas.
Los resultados de la prueba reportan como positivo (presencia de BTA),
o negativo (sin presencia de BTA). La detección de este antígeno está
siendo usado junto con el NMP22 (ver más adelante) para probar la
presencia de cáncer recurrente. Esta prueba no se usa ampliamente, pero
continúa bajo investigación. No se sabe con exactitud si es tan
sensible como la cistoscopia (la observación directa dentro de la
vejiga con un tubo delgado iluminado). La mayoría de los expertos aún
recomiendan la cistoscopia para el diagnóstico y seguimiento del cáncer
de la vejiga.
CA 15-3: se
usa principalmente para la observación de pacientes con cáncer del seno.
Los niveles elevados en la sangre de CA 15-3 se reportan en menos del
10% de los pacientes con una etapa temprana de la enfermedad, mientras
que se detectan en alrededor de 70% de aquéllos con un estado avanzado
de la misma. Los niveles por lo general bajan enseguida de que el
tratamiento comienza a surtir efecto, aunque pueden subir durante las
primeras semanas tras el inicio del mismo, como consecuencia de las
células cancerosas que mueren diseminando su contenido en el torrente
sanguíneo.
El nivel normal por lo general es menor a 25 U/mL (unidades/mililitro),
dependiendo del laboratorio. Pero las mujeres que no tienen cáncer,
algunas veces pueden presentar niveles tan altos como de 100 U/mL. Los
niveles de este marcador pueden también ser más elevados en otros
cánceres y en algunas condiciones no cancerosas, como tumores benignos
del seno y hepatitis.
CA 27.29:
éste es otro marcador usado para observar a pacientes con cáncer del seno
durante o después del tratamiento. Esta prueba mide el mismo marcador
que la prueba del CA 15-3, pero de manera diferente. Aunque el marcador
CA 27.29 constituye una prueba más reciente que la del CA 15-3, no
parece ser mejor en la detección de cáncer en etapa inicial ni
avanzada. Es menos probable que sea positiva en las personas sin
cáncer. El nivel normal es menor de 38 a 40 U/mL (unidades por
mililitro), dependiendo del laboratorio que realice la prueba. Este
marcador también puede incrementarse con otros cánceres y con algunas
condiciones no cancerosas, y puede que no se eleve en algunas mujeres
con cáncer del seno.
CA 125: este
marcador tumoral estándar se usa para observar a las mujeres durante o
después del tratamiento para el cáncer
epitelial de los ovarios (el tipo de cáncer ovárico más
común). Los niveles normales en la sangre normalmente son menores de 30
a 35 U/mL. Más del 90% de los pacientes tienen niveles elevados de CA
125 cuando el cáncer está avanzado.
Los niveles también son elevados en alrededor de la mitad de las
mujeres cuya enfermedad aún se encuentra confinada al ovario, por lo
que se está estudiando el CA 125 como prueba de detección. El problema
con su uso como prueba de detección es que aún dejaría de detectar
muchos cánceres en estado inicial, y por otro lado, otras condiciones
distintas al cáncer ovárico pueden generar un nivel elevado de CA 125.
Por ejemplo, también suele ser elevado en mujeres con fibroides
uterinos o endometriosis (tener células uterinas en lugares anormales),
así como también en hombres y mujeres con cáncer pulmonar y personas
que han padecido de cáncer previamente. Debido a que el cáncer ovárico
sucede rara vez relativamente, es más probable que un incremento en el
nivel de CA 125 se deba a otra causa distinta al cáncer de los ovarios.
CA 72-4:
este marcador constituye una prueba más reciente que se está usando
para el cáncer ovárico
y cáncer del páncreas,
así como para cánceres que se generan en el tracto gastrointestinal,
especialmente el cáncer
del estómago. No existe evidencia de que sea mejor que los
marcadores tumorales actuales, pero puede que el CA 72-4 sea valioso al
utilizarse junto con otras pruebas. Aún se siguen llevando a cabo los
estudios de este marcador.
CA 19-9:
aunque la prueba del CA 19-9 fue originalmente creada para detectar el
cáncer colorrectal, es más sensible al cáncer del páncreas.
Por lo general no detectará fácilmente la enfermedad, por lo que no se
usa como una prueba para la detección. Pero en la actualidad, se
considera el mejor marcador tumoral para observar a los pacientes con
cáncer del páncreas.
Los niveles normales de CA 19-9 en la sangre están por debajo de 37
U/mL. Un nivel elevado de CA 19-9 en un paciente con un diagnóstico
reciente implica que tiene la enfermedad en estado avanzado.
El CA 19-9 también puede usarse para el monitoreo o seguimiento del cáncer colorrectal,
pero al ser menos sensible que la prueba CEA, la mayoría de las
organizaciones médicas recomiendan mejor la prueba CEA al monitorear
dicha enfermedad.
El CA 19-9 puede también ser elevado en otras formas del cáncer del
tracto digestivo, especialmente el cáncer del estómago y de los
conductos biliares, y en algunas condiciones no cancerosas como
pancreatitis (inflamación del páncreas).
Calcitonina:
esta es una hormona producida por ciertas células (llamadas células C
parafoliculares) en la glándula tiroides, que generalmente ayuda a
regular los niveles de calcio en la sangre. En el cáncer de las células
C parafoliculares, llamado carcinoma
medular de la tiroides (MTD por sus siglas en inglés), los
niveles de esta hormona están elevados.
Este es uno de los marcadores tumorales poco comunes que pueden usarse
para ayudar a detectar el cáncer en etapa inicial. Debido a que el MTC
por lo general se hereda, se puede medir la calcitonina en la sangre
para detectar el cáncer en sus etapas más iniciales en los familiares
que están en riesgo. Otros tipos de cáncer, particularmente los tumores
cancerosos del pulmón, pueden también generar niveles elevados de
calcitonina, pero la medición de su nivel en la sangre no se utiliza
por lo general como seguimiento de estos tipos de cáncer.
Antígeno
carcinoembrionario (CEA): éste marcador tumoral es
preferible para el seguimiento en pacientes con cáncer colorrectal
durante y después del tratamiento, pero no es útil para su detección y
diagnóstico. El rango normal de los niveles en la sangre varía entre
los laboratorios, pero los niveles mayores de 5 ng/mL (nanogramos por
mililitro) generalmente se consideran anormales. Entre mayor sea el
nivel de CEA al momento en que el cáncer sea detectado, más probable es
que se trate de un estado avanzado de la enfermedad.
Muchos médicos usan este marcador para dar seguimiento a otros tipos de
cáncer como el del pulmón
y el del seno.
Los niveles de CEA también son elevados en muchos otros tipos de cáncer
como el de la tiroides, el páncreas, el hígado, el estómago, los
ovarios y la vejiga. Son elevados en algunas enfermedades no cancerosas
también, al igual que en personas sanas que son fumadoras.
Cromogranina A (CgA):
la CgA es producida por los tumores neuroendocrinos, los cuales
incluyen los tumores
carcinoides, los neuroblastomas
y los cánceres del pulmón
de células pequeñas. El nivel sanguíneo de CgA suele ser
elevado en personas con estas enfermedades. Éste es probablemente el
marcador tumoral más sensible para estos tipos de cáncer, ya que no
está en nivel normal en 1 de cada 3 personas con enfermedad localizada
y en 2 de cada 3 de aquéllas con cáncer metastásico. Los niveles
también pueden ser elevados en algunas formas de cáncer de la próstata
que presentan características neuroendocrinas. El rango normal de los
niveles en la sangre varía entre los centros de prueba, pero
generalmente es menor a 76 ng/mL en hombres y 51 ng/mL en mujeres.
Receptores de estrógeno y
receptores de progesterona: las muestras del tumor de seno
(que no son muestras sanguíneas) de mujeres y hombres con cáncer del seno
comúnmente se someten a prueba para estos marcadores. Los cánceres del
seno que contienen receptores de estrógeno son referidos a menudo como
"ER-positivo", mientras que aquéllos con receptores de progesterona se
les denomina "PR-positivo". Alrededor de 7 de cada 10 cánceres de seno
resultan en positivo para al menos uno de estos marcadores. Estos
cánceres suelen tener un mejor pronóstico que los cánceres sin estos
receptores, y son mucho más propensos a responder a la terapia hormonal
como la de tamoxifeno o de inhibidores de la aromatasa.
HER2 (también conocido
como HER2/neu, erbB-2 o EGFR2): el HER2 es un marcador que
se encuentra elevado en algunas células del cáncer del seno.
Los niveles más altos de lo normal también se encuentran en otros tipos
de cáncer. El nivel del HER2 normalmente se determina al someter a
prueba una muestra del tejido canceroso, no de la sangre sí. Alrededor
de 1 en 5 personas con cáncer del seno dan positivo de HER2. Su uso
principal es para predecir el pronóstico (perspectiva de
supervivencia). Aquellas personas cuyos cánceres den positivo en la
prueba de este marcador no responden tan bien a la quimioterapia, y en
el pasado se les consideró tener una perspectiva menos favorable. Pero
puede que esto esté cambiando, a medida que los cánceres son más
propensos a responder a tratamientos con medicamentos más recientes
como trastuzumab (Herceptin®) y lapatinib (Tykerb®), los cuales
funcionan contra el receptor de HER2 en las células cancerosas del seno.
Gonadotropina coriónica
humana (HCG, por sus siglas en inglés): los niveles
sanguíneos de la HCG (también conocida como beta-HCG) son elevados en
pacientes con ciertos tipos de cáncer
testicular y ovárico
(tumores de las células germinales), así como con neoplasia trofoblástica del
embarazo, principalmente el coriocarcinoma.
También se encuentran elevados en algunos hombres con ciertos cánceres
en la parte media del tórax (mediastino), que se originan en las mismas
células que el cáncer de los testículos (neoplasmas de las células
germinales mediastinales). Los niveles de HCG son útiles
para diagnosticar estas condiciones y pueden seguirse durante el
tratamiento para monitorear su efectividad. También es útil en detectar
la recurrencia de cáncer una vez que haya terminado el tratamiento.
En ciertas situaciones, un nivel elevado de este marcador en la sangre
indicará también sospecha de cáncer; por ejemplo, en una mujer que
continúa teniendo su útero dilatado después de que el embarazo haya
terminado, un aumento de este marcador es una posible señal de cáncer.
Esto aplica también para los hombres con un testículo agrandado o con
una masa en el pecho. La definición de un nivel normal es difícil de
definir porque existen diferentes métodos para detectar este marcador,
y cada uno tiene su propio valor normal.
Inmunoglobulinas:
éstas no son realmente marcadores tumorales, sino que consisten de
anticuerpos los cuales son proteínas sanguíneas normalmente producidas
por el sistema inmunológico para ayudar a combatir las bacterias.
Existen varios tipos de inmunoglobulinas, incluyendo IgA, IgG, IgD e
IgM. Los cánceres de la médula ósea como el mieloma múltiple y
la macroglobulinemia de
Waldenstrom a menudo resultan en demasiadas
inmunoglobulinas en la sangre (y en la orina). Un nivel alto de
inmunoglobulinas puede que indique la presencia de una de estas
enfermedades.
Generalmente hay presencia de muchas inmunoglobulinas distintas en la
sangre, cada una de ellas variando levemente entre sí. En pacientes con
mieloma o macroglobulinemia, un signo típico es un nivel muy alto de
una inmunoglobulina (monoclonal) específica. Esto se puede observar en
una prueba llamada electroforesis de proteína que separa las globulinas
mediante corriente eléctrica. Con el mieloma y la macroglobulinemia,
las globulinas (también conocidas como proteínas monoclonales o
proteínas M) se adhieren entre sí y forman un "pico" monoclonal (a
menudo llamado pico M) en la lectura de la prueba. El nivel de este
"pico" es importante, ya que las personas mayores puede que muestren
bajos niveles en dicho "pico" sin tener mieloma o macroglobulinemia.
Sin embargo, el diagnóstico se debe confirmar con una biopsia de la
médula ósea.
Los niveles de inmunoglobulina también pueden observarse a través del
tiempo para ayudar a determinar qué tan bien está funcionando el
tratamiento.
Ácido siálico unido a
lípidos en plasma (LASA-P, por sus siglas en inglés): éste
se ha estudiado como marcador para el cáncer de los ovarios,
así como para algunos otros tumores cancerosos. Sin embargo, no se ha
probado su validez general y ha sido sustituido por otras pruebas de
marcadores más específicas. No es específico para algún tipo de cáncer
en particular, ni incluso para el cáncer en general, ya que también
puede elevarse con condiciones no cancerosas. Algunas veces se usa
junto con otros marcadores tumorales para seguir la respuesta al
tratamiento.
Enolasa específica de las
neuronas (NSE, por sus siglas en inglés): al igual que la
cromogranina A, la NSE es un marcador para los tumores neuroendocrinos
como el cáncer de
pulmón de células pequeñas, el neuroblastoma y los
tumores carcinoides.
No es utilizada como prueba de detección. Su máxima utilidad es con el
seguimiento de pacientes con cáncer del pulmón de células pequeñas o
con neuroblastoma (mientras que la cromogranina A parece ser un
marcador más adecuado para los tumores carcinoides). Los niveles
elevados de NSE pueden ser también encontrados en algunos cánceres no
neuroendocrinos. Los niveles anormales por lo general están por encima
de los 9 ug/mL (microgramos por mililitro).
NMP22: este
marcador tumoral es una proteína que se encuentra en el núcleo (centro
de control) de las células. Los niveles de NMP22 a menudo son elevados
(más de 10 U/mL) en la orina de personas con cáncer de la vejiga.
Hasta el momento no se ha reportado que sea lo suficientemente sensible
para usarse como un método para la detección. Se usa con mayor
frecuencia para observar la recurrencia del cáncer tras el tratamiento.
Esto conforma una forma menos agresiva para el monitoreo en lugar de la
cistoscopia (observación en el interior de la vejiga mediante un
delgado tubo iluminado), pero no se sabe claramente si es igual de
precisa, por lo que no se utiliza ampliamente. Los niveles de NMP22
también pueden ser mayores de lo normal debido a condiciones no
cancerosas o a quimioterapia reciente.
Antígeno prostático
específico (PSA, por sus siglas en inglés): el PSA es un
marcador tumoral para el cáncer
de próstata. Es el único marcador utilizado para detectar
un tipo de cáncer común (aunque algunas organizaciones médicas no
recomiendan su uso). Es una proteína producida en los hombres por
células de la glándula de la próstata, la cual es responsable de
producir parte del líquido seminal. El nivel de PSA en la sangre puede
elevarse con el cáncer
de la próstata, pero los niveles de PSA pueden verse
afectados por otros factores también. Los hombres con hiperplasia
prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés), un crecimiento no
canceroso de la próstata, a menudo presentan niveles elevados. El nivel
de la PSA también tiende a ser elevado en hombres mayores y en aquéllos
con próstatas agrandadas, y puede elevarse por uno o dos días tras la
eyaculación.
Cuando la prueba del PSA se utiliza para la detección, debe realizarse
junto con el examen digital del recto. Para esta prueba el médico
requiere colocarse un guante y aplicar un lubricante para la inserción
de uno de los dedos a través del recto y sentir la glándula de la
próstata para detectar alguna anormalidad.
El PSA se mide en nanogramas por mililitro (ng/mL). La mayoría de los
médicos consideran que un nivel del PSA inferior de 4 ng/mL significa
que no es probable que haya cáncer, mientras que un nivel superior de
10 ng/mL implica que sí es probable la presencia de la enfermedad. El
rango entre 4 y 10 constituye una zona incierta. Los médicos con
frecuencia recomiendan una biopsia de próstata (extracción de muestras
de tejido de la próstata para examinar si hay cáncer) para hombres con
un nivel superior a 4 ng/mL.
Pero hay algo de controversia respecto a estos valores de límite.
Algunos hombres con cáncer de próstata no presentan un nivel elevado de
PSA, mientras que otros con un nivel elevado (o al punto de serlo) no
tienen cáncer. Algunos médicos recomiendan ahora hacer un seguimiento
sobre el nivel de PSA a través del tiempo (velocidad del PSA), porque
de un año para otro puede indicar que el cáncer de próstata sea más
propenso a desarrollarse. Los médicos también están estudiando el nivel
de PSA de otras formas para ver si puede ser de mayor utilidad.
Una prueba útil cuando el valor de PSA es entre 4 y 10 ng/mL consiste
en medir el PSA libre
(o porcentaje de PSA libre). El PSA en la sangre existe en dos formas:
parte se encuentra en conjunto con una proteína, mientras que otra
parte se encuentra libre. A medida que el nivel de PSA libre aumenta,
habrá menos probabilidades de que exista cáncer de la próstata. Cuando
el PSA libre conforma más del 25% del total de PSA, el cáncer de
próstata no es probable. Si el PSA libre es menor al 10%, la
probabilidad de cáncer de próstata es mucho mayor.
La prueba de PSA es muy valiosa para el seguimiento de pacientes con
cáncer de la próstata. En los pacientes que han sido sometidos a
cirugía para curar la enfermedad, el PSA debe bajar a un nivel
indetectable. Aquellas personas tratadas con radioterapia deberán
reportar también una reducción significativa de PSA tras su
tratamiento. Un incremento en el nivel de PSA puede ser una señal de
que el cáncer está regresando. Este marcador también puede usarse para
seguir los efectos del tratamiento cuando la enfermedad esté en su
etapa avanzada. Para más información sobre la prueba de PSA, remítase a
nuestro documento sobre cáncer de la próstata.
Fosfatasa ácida
prostática (PAP, por sus siglas en inglés): la PAP (no
confundir con la abreviatura en inglés 'Pap' usada para referirse a la
prueba del Papanicolaou) es usada en otra prueba para el cáncer de la próstata.
Era usada antes de que se desarrollara la prueba del PSA, pero en la
actualidad se utiliza en raras ocasiones debido a que la prueba del PSA
es mucho más sensible.
Antígeno prostático
específico de membrana (PSMA, por sus siglas en inglés):
el PSMA es una sustancia que se encuentra en todas las células de la
próstata. Los niveles sanguíneos aumentan con la edad y con el cáncer de próstata.
El PSMA es un marcador muy sensible, pero hasta el momento no ha
demostrado ser mejor que el PSA, y aún se está estudiando su uso en
detectar y monitorear el cáncer. Su uso actual se limita a formar parte
de una gammagrafía nuclear (un tipo de prueba de imágenes) para
observar la propagación del cáncer de próstata en el cuerpo. Se están
llevando a cabo estudios de algunos tratamientos potenciales de
inmunoterapia para el cáncer de la próstata basados en esta sustancia.
S-100: ésta
es una proteína que se encuentra en la mayoría de las células de melanoma. Las
muestras de tejido que se sospechen que sean melanomas son a menudo
sometidas a prueba para este marcador para determinar el diagnóstico.
Algunos estudios han mostrado que los niveles sanguíneos del S-100 son
elevados en la mayoría de los pacientes con melanoma metastásico. La
prueba a veces es usada para observar la propagación del melanoma
antes, durante o después del tratamiento.
TA-90: ésta
es una proteína encontrada en la superficie exterior de las células de melanoma. Al igual
que el S-100, el TA-90 puede usarse para observar la propagación del
melanoma. Su valor en el seguimiento de dicho cáncer aún está siendo
estudiado, y actualmente no está siendo usado ampliamente. También se
está estudiando su uso en otros tipos de cáncer, como el cáncer del
colon y del seno.
Tiroglobulina:
ésta es una proteína producida por la glándula tiroides. Los niveles
sanguíneos normales en una persona dependen de su edad y género. Son
elevados en la mayoría de las enfermedades tiroideas, incluyendo
algunas formas comunes del cáncer
de la tiroides.
El tratamiento para el cáncer de la tiroides con frecuencia involucra
la extirpación completa de la glándula tiroides, en conjunto a veces
con radioterapia. Los niveles de tiroglobulina en la sangre deben
reducirse a niveles indetectables después del tratamiento. Un
incremento del nivel de tiroglobulina sugiere que puede que el cáncer
haya regresado. En personas con cáncer de la tiroides metastásico, los
niveles de la tiroglobulina pueden también observarse a través del
tiempo para evaluar los resultados del tratamiento.
Los sistemas inmunológicos de algunas personas producen anticuerpos
contra la tiroglobulina, lo cual puede afectar los resultados de las
pruebas. Debido a esto, los niveles de los anticuerpos
anti-tiroglobulina con frecuencia también se miden adicionalmente.
Antígeno polipeptídico
tisular (TPA, por sus siglas en inglés): el TPA es un
marcador de proteína que está presente en altos niveles en células de
rápida división (como sucede con las células cancerosas). La prueba
sanguínea del TPA a veces es usada junto con otros marcadores tumorales
para facilitar el seguimiento de pacientes que están siendo tratados
para los cánceres de pulmón
y vejiga,
entre muchos otros más. Los niveles de TPA también son elevados en
algunas condiciones no cancerosas.
Tumores cancerosos comunes asociados con
marcadores tumorales
Cáncer de la vejiga
No se recomienda ningún marcador tumoral para la detección del cáncer
de la vejiga, aunque las pruebas del antígeno del tumor de vejiga
(BTA, siglas en inglés) y del NMP22
pueden usarse junto con la cistoscopia (uso de un tubo delgado e
iluminado para observar la vejiga en busca de cáncer) para el
diagnóstico.
Estas pruebas también pueden usarse para llevar a cabo el seguimiento
en algunos pacientes después del tratamiento, aunque la cistoscopia y
la citología de la orina (búsqueda de células cancerosas en la orina
mediante un microscopio) aún se recomiendan como pruebas estándar para
el diagnóstico y seguimiento. Es muy prematuro determinar si estas
pruebas sustituirán la citología de la orina y la cistoscopia, o si es
mejor que se usen junto con estas pruebas. Otros marcadores tumorales
están también siendo estudiados bajo este escenario.
En el caso de cáncer avanzado, algunos de los marcadores usados para
otros tipos de cáncer, como el CEA,
el CA 125,
el CA 19-9
y el TPA
pueden estar elevados y pueden ser usados para el seguimiento en
pacientes durante y después del tratamiento.
Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad
Americana del Cáncer sobre el cáncer
de la vejiga.
Cáncer de seno
No se ha reportado marcador tumoral alguno que resulte útil para la
detección o diagnóstico del cáncer del seno en etapa inicial.
Al momento del diagnóstico, el tejido del cáncer del seno a menudo se
somete a prueba de receptores
de estrógeno y progesterona, al igual que del antígeno HER2/neu. Estos
marcadores ofrecen algo de información sobre cuán agresivo puede que
sea el cáncer y cuán propenso es a responder a ciertos tratamientos.
Los marcadores que se usan más comúnmente para el seguimiento de
pacientes con cáncer avanzado o para detectar la recurrencia son el CA 15-3 y el CEA. La prueba del CA 27.29 también es
utilizada por algunos médicos. Tanto el CA 15-3 como el CA 27.29 son
probablemente igualmente sensibles, mientras que el CEA lo es menos.
Estos marcadores son mayormente útiles para la medición de resultados
del tratamiento de pacientes con enfermedad avanzada. Desde un punto de
vista general, si el cáncer responde al tratamiento los niveles en la
sangre disminuyen, mientras que aumentan si el cáncer progresa.
Muchos médicos usan estas pruebas para observar si hay señales de
recurrencia en mujeres que no tienen síntomas de cáncer luego del
tratamiento inicial. Pero la mayoría de las organizaciones médicas no
recomiendan usar estos marcadores para usarse en el seguimiento en
mujeres que ya han sido sometidas a tratamiento de la enfermedad en
etapa inicial.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del seno.
Cáncer colorrectal
En los casos de cáncer colorrectal, los marcadores que se elevan con
mayor frecuencia son el
CEA y el CA
19-9, pero ninguno de éstos es útil como prueba de
detección del cáncer colorrectal.
Un nivel elevado de CEA antes de la cirugía pudiera indicar un
pronóstico menos favorable. Si está elevado antes de la cirugía, el
nivel de CEA debe regresar a la normalidad en alrededor de cuatro a
seis semanas si el cáncer ha sido extirpado completamente.
Muchos médicos hacen seguimiento de pacientes después de la cirugía
mediante pruebas del CEA alrededor de cada 3 a 6 meses para observar si
el cáncer ha regresado. En ocasiones los pacientes se benefician de que
la recurrencia esté en etapa inicial por que puede curarse con cirugía,
pero para la mayoría de los pacientes puede que la etapa sea más
avanzada sin poder alcanzar la cura mediante cirugía.
El nivel de CEA también se usa para llevar a cabo el seguimiento en los
pacientes que están siendo tratados contra una la recurrencia el estado
avanzado del cáncer, ya que el nivel diminuye si el tratamiento es
eficaz y aumenta si el cáncer progresa.
Si el nivel de CEA no está elevado en pacientes con cáncer avanzado o
recurrente, a veces el CA 19-9 puede usarse para el seguimiento de la
enfermedad.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
colorrectal.
Enfermedad trofoblástica del embarazo
Los tumores trofoblásticos incluyen embarazos molares (un embarazo que
resulta en un tumor de la placenta) y el coriocarcinoma más agresivo.
El nivel de gonadotropina
coriónica humana (HCG)
es elevado en el caso de estos tumores. La prueba de HCG puede usarse
para la detección de estos cánceres en mujeres que ya no están
embarazadas y cuyas matrices no se han contraído a un tamaño normal.
Las mediciones del nivel de HCG durante el tratamiento contra la
enfermedad trofoblástica es muy útil para determinar la respuesta al
tratamiento.
Para más información remítase al documento (disponible en inglés) de la
Sociedad Americana del Cáncer sobre la enfermedad trofoblástica del
embarazo.
Cáncer del hígado
El cáncer que se origina en el hígado (conocido como carcinoma hepatocelular)
está asociado con las infecciones crónicas causadas por el virus de la
hepatitis B y C, y con la cirrosis por enfermedades varias. Éste es un
tipo común de cáncer en el sureste de Asia.
Los tumores cancerosos del hígado pueden causar niveles elevados de la alfafetoproteína (AFP).
Los niveles más elevados de AFP suceden en alrededor de dos de cada
tres pacientes con cáncer del hígado. Un nivel elevado de AFP en
alguien con hepatitis crónica puede que sugiera el diagnóstico de este
cáncer, aunque se requerirán de más estudios junto con una biopsia para
comprobar dicho diagnóstico.
Debido a que el cáncer del hígado no es muy común en Estados Unidos, la
prueba de AFP no se usa para detectar este tipo de cáncer en la
población general. La detección con AFP ha demostrado ser exitosa en
partes de Asia donde el cáncer de hígado es común. Algunas veces el
cáncer se detecta lo suficientemente temprano como para que el paciente
pueda ser curado con cirugía. Gracias a este triunfo, algunos médicos
en Estados Unidos pueden realizar pruebas de detección de cáncer a sus
pacientes con cirrosis del hígado causada por hepatitis B o C. Un nivel
en aumento de la AFP podría indicar cáncer.
La AFP puede usarse para ayudar a determinar el tratamiento más
indicado para el cáncer del hígado, así como para hacer el seguimiento
en pacientes después de cirugía curativa o algún otro tratamiento.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del hígado.
Cáncer de pulmón
Ningún marcador tumoral ha demostrado ser útil como prueba de detección
para el cáncer del pulmón.
Algunos de los marcadores tumorales que pueden encontrarse elevados son
el antígeno
carcinoembrionario (CEA) para los casos de cáncer del
pulmón de células no pequeñas, y la enolasa específica de neuronas
(NSE) para los casos de cáncer del pulmón de células
pequeñas. Algunas veces, los médicos le darán seguimiento a estos
marcadores para evaluar los resultados del tratamiento. Existen muchos
otros marcadores a los que se les puede dar seguimiento. Sin embargo,
debido a que el cáncer del pulmón es relativamente fácil de verse con
las radiografías de tórax u otras pruebas de imágenes, los marcadores
tumorales juegan un rol de menor importancia.
Para obtener más información remítase al documento de la Sociedad
Americana del Cáncer sobre el cáncer
del pulmón de células pequeñas y/o cáncer del pulmón de células no
pequeñas.
Cáncer de la piel tipo melanoma
No hay un marcador que sea útil en detectar esta enfermedad en etapa
inicial.
Los marcadores TA-90
y S-100,
entre otros, pueden usarse para analizar las muestras que pueden ayudar
a determinar el diagnóstico del melanoma en áreas bajo sospecha.
Los niveles sanguíneos de TA-90 pueden usarse para determinar si el
melanoma ha hecho metástasis (si se ha propagado). Si se encuentra
elevado, hay grandes probabilidades de que el melanoma sea metastásico;
sin embargo, en ocasiones el TA-90 puede encontrarse elevado aunque no
haya melanoma metastásico. Debido a esto, no se ha usado aún para
planear el tratamiento o para predecir pronósticos.
El S-100 también se muestra elevado en la sangre cuando la enfermedad
se ha propagado ampliamente. Este marcador puede utilizarse para
observar la progresión del melanoma.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre cáncer de
la piel tipo melanoma.
Mieloma múltiple
No existen marcadores tumorales que se usen comúnmente para la
detección de esta enfermedad, aunque las pruebas para la inmunoglobulina
pueden usarse para ayudar a detectarla o para el diagnóstico. La
electroforesis de proteína y la inmunofijación pueden encontrar estas
proteínas del sistema inmunológico en la sangre o la orina de la
mayoría de los pacientes con mieloma.
En algunos pacientes con mieloma múltiple, se encuentran fragmentos de
las inmunoglobulinas en la orina, conocidos como proteínas de Bence Jones.
La mayoría de las personas con mieloma, también presentan niveles
detectables en su sangre de inmunoglobulinas conocidas como proteínas monoclonales
o proteínas M
(estas proteínas generan un pico monoclonal, o pico M en la
lectura de la prueba). Estos marcadores pueden ayudar con el
diagnóstico de la enfermedad, pero puede que sea necesaria una biopsia
de médula ósea para confirmar el diagnóstico. También son útiles en
monitorear el curso de la enfermedad, así como la respuesta al
tratamiento.
Muchos pacientes con mieloma múltiple presentan también niveles
elevados de beta-2-microglobulina,
la cual también puede proporcionar información en el pronóstico y
respuesta al tratamiento.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el mieloma
múltiple.
Cáncer del ovario
El cáncer epitelial de los ovarios (la forma más común de cáncer
ovárico) está relacionado con niveles elevados de CA 125. Algunas
veces también se miden los marcadores CA 72-4 y LASA-P. El CA 125,
que se encuentra elevado en la mayoría de las mujeres con enfermedad
avanzada, es el marcador estándar que la mayoría de los médicos usan.
El cáncer de los ovarios, incluso cuando está avanzado, por lo general
está confinado al abdomen y a la pelvis, y es difícil de detectar con
radiografías. Debido a esto, el CA 125 es generalmente la manera más
fácil y eficaz de medir la respuesta al tratamiento o detectar el
cáncer que ha regresado.
El CA 125 también está siendo usado por algunos médicos para detectar
el cáncer de los ovarios en mujeres que tienen antecedentes familiares
marcados de cáncer de los ovarios. Algunas mujeres normalmente son
sometidas a ultrasonidos (ecografías) periódicos para la detección
temprana junto con las mediciones de CA 125.
El CA 125 se está estudiando como un método de detección en mujeres que
no tienen antecedentes familiares de cáncer de los ovarios.
Actualmente, la mayoría de las organizaciones médicas no recomiendan la
prueba de CA 125 para la detección del cáncer ovárico debido a que aún
no es claro si detectará el cáncer lo suficientemente temprano para
incrementar los índices de cura. Otro problema con esta prueba es que
el cáncer de los ovarios no es común, y el nivel de CA 125 puede ser
elevado por otros tipos de cáncer o condiciones. Por lo tanto, un nivel
elevado de CA 125 es más propenso a deberse a alguna otra causa, aunque
podría requerirse de muchas pruebas para descartar el cáncer ovárico.
Los tumores de células germinales representan el segundo grupo más
común de cáncer de los ovarios. Generalmente, los pacientes con estos
tumores tienen niveles elevados de HCG
y/o de AFP,
que son útiles en el diagnóstico y seguimiento.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del ovario.
Cáncer del páncreas
No se han encontrado marcadores tumorales que sean útiles en la
detección de cáncer del páncreas.
El marcador CA 19-9
es el más útil para el cáncer pancreático. La mayoría de las personas
con cáncer del páncreas tienen niveles elevados de este marcador en la
sangre. Mientras más alto sea el nivel, más probable será que la
enfermedad se haya propagado.
También es útil para el seguimiento en los pacientes. Aquellos
pacientes, cuyos niveles de CA 19-9 hayan disminuido al nivel normal
después de la cirugía, tienen un pronóstico mucho mejor que en aquéllos
cuyos niveles de CA 19-9 permanecen elevados después de la cirugía.
Este marcador también puede usarse para seguir los efectos del
tratamiento cuando la enfermedad esté en su etapa avanzada.
Algunos médicos también siguen el nivel del CEA en la sangre,
pero puede que no sea tan útil como el nivel de CA 19-9.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del páncreas.
Cáncer de próstata
El antígeno prostático
específico (PSA) es el marcador que se usa más comúnmente
para detectar el cáncer de la próstata. El cáncer de la próstata a
menudo puede detectarse en sus etapas iniciales gracias a la medición
de los niveles de PSA. Los niveles superiores a 4 ng/mL sugieren la
posibilidad de cáncer, mientras que los niveles por encima de 10 ng/mL
lo sugieren de forma contundente. Los médicos normalmente recomiendan
que los hombres con niveles de PSA elevados se sometan a una biopsia de
su próstata para determinar si hay cáncer.
Generalmente, el cáncer de la próstata es detectado y crece lentamente
en hombres de edad avanzada, por lo que no es claro si la prueba de
detección con el PSA salva vidas realmente. Algunos médicos consideran
que la detección puede resultar más perjudicial que benéfica. Puede
generar que algunos hombres acudan a tratamiento por cánceres que no
les hubieran causado ningún problema, y el tratamiento en sí puede
conllevar efectos secundarios considerables.
EL PSA es muy útil para el seguimiento de pacientes con enfermedad
recurrente. Tras la cirugía, el nivel de PSA deberá ser indetectable o
casi indetectable (cero o muy cercano cero). Aquellas personas tratadas
con radioterapia deberán reportar también una reducción significativa
de PSA tras su tratamiento. Un incremento en el PSA tras el tratamiento
puede implicar que la enfermedad está regresando y que se debería
considerar más tratamiento. Este marcador también puede usarse para
seguir los efectos del tratamiento cuando la enfermedad esté en su
etapa avanzada.
Otro marcador que está siendo estudiado para el seguimiento del cáncer
de próstata es el antígeno
prostático específico de membrana (PSMA). Aún no es claro
cuán útil podrá ser esto.
En raras ocasiones, los cánceres de la próstata que no causan niveles
anormales de PSA no responden bien a la terapia hormonal y presentan
características neuroendocrinas. Los hombres con estos cánceres
presenten niveles más elevados de cromogranina
A. Estos cánceres son más propensos a responder
a ciertos medicamentos de la quimioterapia.
La fosfatasa ácida
prostática (PAP) es un marcador más antiguo y menos
sensible, el cual no se sigue usando mucho.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
de próstata.
Cáncer del estómago (gástrico)
No se ha creado ningún marcador específicamente para este cáncer. Otros
marcadores para los cánceres del aparato digestivo pueden que sean
elevados, como el CEA,
el CA 72-4
y/o el CA 19-9.
Si los niveles de estos marcadores son elevados al momento del
diagnóstico, los niveles pueden seguirse mientras el cáncer está siendo
tratado.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del estómago.
Cáncer del testículo
Los marcadores tumorales son muy importantes en este cáncer y los
médicos los usan para seguir su curso. Los marcadores que generalmente
se encuentran elevados en la sangre de los hombres con cáncer
testicular son la gonadotropina
coriónica humana (HCG,
llamada algunas veces beta-HCG)
y la alfafetoproteína
(AFP). Existen diferentes tipos de cáncer testicular y
éstos difieren en el nivel y en el tipo de marcador que se encuentra
elevado.
Seminoma: casi el
10% de los hombres con seminoma tendrán niveles elevados de HCG.
Ninguno tendrá nivel elevado de AFP.
No-seminoma:
más de la mitad de los hombres con la enfermedad en etapa inicial
tendrán niveles elevados de HCG, de AFP o de ambos. La cantidad de
marcador que se encuentre en la sangre no ayuda necesariamente a
predecir el pronóstico. Los marcadores serán elevados en la mayoría de
los hombres en etapa avanzada de la enfermedad.
En el caso de coriocarcinoma,
un subtipo de no-seminoma, el HCG es casi siempre elevado, mientras que
el AFP nunca es elevado. En cuanto a los otros no-seminomas, la
cantidad del marcador tumoral que se encontró en la sangre no ayuda
necesariamente a predecir el pronóstico. En los casos de otro subtipo
conocido como tumor del saco vitelino o tumor del seno endodérmico, el
AFP se encuentra elevado, a diferencia del HCG que no lo está
habitualmente.
Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del
Cáncer sobre el cáncer
del testículo.
¿Qué debo preguntarle a mi médico sobre
los marcadores tumorales?
Es importante que hable abiertamente con su equipo de atención contra
el cáncer. No tenga miedo de formular cualquier pregunta que tenga en
mente, sin importar lo insignificante o descabellada que parezca. A
continuación le presentamos algunas preguntas que usted pudiera hacer.
Asegúrese de añadir las suyas propias.
- ¿Tengo algún marcador tumoral elevado?
- ¿Cuáles marcadores tumorales se encuentran elevados?
- ¿Qué significa esto en mi caso?
- ¿El aumento en mi(s) marcador(es) tumoral(es) cambia mi
tratamiento?
- ¿Usará estos marcadores para evaluar mi tratamiento?
- ¿Con qué frecuencia se me harán las pruebas?
¿Qué hay de nuevo en la investigación
sobre los marcadores tumorales?
Debido a que es importante detectar el cáncer en su etapa inicial y
poder realizar su seguimiento durante y después del tratamiento, los
investigadores están en la búsqueda de nuevos y mejores marcadores
tumorales. Pero a medida que los médicos aprenden más sobre el cáncer,
se ha visto que el nivel de una sola proteína o alguna otra sustancia
en la sangre puede que no sea el mejor marcador para la enfermedad.
Genómica
Los investigadores están empezando a concentrar su atención en los
marcadores genéticos para detectar el cáncer. Sabemos que la mayoría de
los cánceres presentan cambios en el ADN, las moléculas que dirigen las
funciones de todas las células. Al estar en busca de cambios en el ADN
en la sangre, en las heces fecales o en la orina, puede que los
científicos tengan la capacidad de detectar los cánceres en etapas muy
tempranas. El estudio de cambios en los patrones del ADN (conocido como
genómica)
es propenso a demostrar más utilidad que el estar en busca de
un cambio del ADN por sí solo.
Proteómica
Otro enfoque es conocido como la proteómica.
Esta técnica observa el
patrón de todas las proteínas en la sangre (en lugar de observar
niveles proteínicos individuales). Nuevos equipos o sistemas de
detección permiten a los médicos observar miles de proteínas a la vez.
No es probable que dicha prueba se utilice en el consultorio del
médico, pero puede ayudar a los investigadores a enfocar la atención a
los niveles de proteína que sean importantes para un tipo de cáncer en
particular. Esta información puede luego usarse para desarrollar un
análisis sanguíneo que sólo observe estas proteínas importantes.
Estos métodos recientes de prueba aún están en sus etapas iniciales de
desarrollo. Muy pocos de ellos se usan de rutina en la actualidad.
Nuevos avances y áreas de investigación
para algunos tipos comunes de
cáncer
Cáncer de la vejiga:
los investigadores han estado en busca de maneras
de detectar recurrencias del cáncer de la vejiga mediante el análisis
de la orina. Hasta la fecha, el análisis del ADN en la orina ha
resultado ser muy efectivo. De hecho, las pruebas pueden detectar la
recurrencia del cáncer antes de que los médicos puedan verlo
directamente en la vejiga mediante una cistoscopia.
Cáncer del seno:
las células cancerosas del seno probablemente se
dispersan en la sangre, incluso en las etapas iniciales de la
enfermedad. Los investigadores han encontrado anormalidades en el
ADN de estas células en la sangre de pacientes con cáncer del
seno. Alrededor de la mitad de los pacientes incluso en la etapa
inicial de cáncer del seno presentan células cancerosas en su sangre.
Los investigadores están tratando de determinar si la presencia de
estas células puede ayudar a predecir la perspectiva de la persona.
Pruebas genéticas recientes ayudan a determinar si las mujeres son
propensas a tener recurrencia después del tratamiento inicial, y si
podrían beneficiarse de terapia hormonal adyuvante (adicional) o
quimioterapia. Las pruebas como Oncotipo DX™ y MammaPrint®, en las
cuales se observan un grupo de genes específicos en una muestra de
cáncer del seno, están siendo usadas ahora por algunos médicos para
estos propósitos, así como otras pruebas están siendo estudiadas.
Cáncer colorrectal:
la mayoría de los cánceres colorrectales presentan
cambios en genes como APC, k-ras y p53. En estudios recientes se han
encontrado anormalidades en las moléculas de ADN en las heces fecales
de pacientes con cáncer colorrectal en su etapa inicial. El analizar
las muestras de heces para los cambios del ADN puede demostrar ser una
forma eficiente de detectar esta enfermedad.
En otros estudios se han encontrado cambios de ADN en la sangre de los
pacientes con cáncer colorrectal en su etapa inicial. La observación
del número de secuencias repetidas en el ADN (conocido como
inestabilidad microsatelital) puede dar pistas a los médicos sobre cuán
bien funcionaría el tratamiento.
Cáncer del pulmón:
estudios han encontrado niveles altos de ADN en la
sangre de pacientes con cáncer del pulmón mientras que pruebas más
sensibles han podido detectar ADN anormal en su sangre. Estas
anormalidades por cambios en el ADN también se han detectado en el
esputo (saliva/flema) de pacientes con cáncer del pulmón en su etapa
inicial. Los médicos consideran que un día ésta podría ser una manera
adecuada para detectar el cáncer del pulmón en su etapa inicial en
pacientes que presentan un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
Cáncer del hígado:
el gen denominado p53 comúnmente presenta
anormalidad en los cánceres hepáticos. Esta anormalidad puede
detectarse en el ADN circulante mediante análisis sanguíneos de
pacientes con este cáncer. Aún no es claro cuán útil podrá ser esto.
Melanoma: en
pacientes con melanoma avanzado, se encuentran pequeñas
cantidades de células del melanoma circulando en la sangre. Esto puede
demostrar ser una forma eficaz de determinar qué tan avanzado es el
melanoma en una persona y si está respondiendo al tratamiento. Se
requieren de más estudios.
Cánceres de la cavidad
oral: es posible la detección de ADN anormal en
muestras de saliva de personas con estos cánceres. Esto podría
conformar una manera efectiva de detectar la enfermedad en etapa
inicial en personas con alto riesgo, o que han sido tratadas contra
estos cánceres. Se está llevando a cabo investigación sobre esta
técnica.
Cáncer de los ovarios:
se están estudiando varios análisis de la sangre
para la detección temprana de este cáncer. El más efectivo parece ser
el uso de patrones de proteínas en la sangre del paciente. Este método,
llamado proteómica, ha demostrado resultados un tanto prometedores en
la detección del cáncer en mujeres con la enfermedad en etapa inicial.
Se requieren de estudios a mayor escala que confirmen estos resultados
antes de que sean ampliamente aceptados como prueba de detección.
Se está estudiando el uso del CA 125, en combinación con estudios por
imágenes como la ecografía, como prueba de detección del cáncer
ovárico.
Cáncer de la próstata:
se está llevando a cabo un estudio clínico
importante para determinar el valor de la prueba de PSA para la
detección del cáncer de la próstata. No se cuentan con versiones más
recientes de esta prueba que estudien de forma específica ciertas
partes de PSA, como el PSA libre o PSA en complejo, lo cual puede
proporcionar información de mayor utilidad. Los médicos también están
estudiando la utilidad de observar el cambio de los niveles de PSA a
través del tiempo, en lugar de enfocarse en sólo un resultado de
análisis.
Hay enfoques que también pretenden observar los patrones proteínicos
dentro de la sangre como una forma de detectar la enfermedad en sus
etapas iniciales. Otras pruebas nuevas están en busca de proteínas o
genes en particular para tratar de determinar cuáles cánceres de la
próstata son propensos a ser agresivos (y por lo tanto que requieren de
tratamiento) y cuáles son propensos a crecer más lentamente (y por lo
mismo, que sólo requieran ser observados con atención).
La mayoría de estos métodos nuevos para la detección del cáncer aún
están en su etapa experimental. Se están llevando a cabo muchos
estudios para poder determinar qué tan útiles serán.
Recursos adicionales
Información de la Sociedad Americana del
Cáncer
La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos
materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita
1-800-227-2345.
La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos
materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita
1-800-227-2345.
Organizaciones nacionales y sitios en
Internet*
Además de la Sociedad Americana del Cáncer, las siguientes fuentes de
información están disponibles*:
National Cancer Institute
Teléfono: 1-800-CANCER (1-800-422-6237). Asistencia disponible en
español.
Dirección en Internet: www.cancer.gov
*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Referencias
Associated Regional and University Pathologists (ARUP) Laboratories.
ARUP's Laboratory Test Directory. Disponible en:
www.aruplab.com/TestDirectory/testdirectory.jsp. Accedido el 19 de
noviembre de 2007.
Bigbee W, Herberman RB. Tumor markers and immunodiagnosis. En: Kufe DW,
Pollock RE, Weichselbaum RR, Bast RC, Gansler TS, Holland JF, Frei E
III, eds. Cancer Medicine. 6th ed. Hamilton, Ontario: BC Decker; 2003:
209-220.
Lab Tests Online. Marcadores tumorales. 2006. Disponible en:
http://labtestsonline.org/understanding/analytes/tumor_markers/glance.html.
Accedido el 19.11.2007.
Lee P, Pincus MR, McPherson RA. Diagnosis and management of cancer
using serologic tumor markers. En: McPherson RA, Pincus MR, eds.
Henry's Clinical Diagnosis and Management by Laboratory Methods. 21st
ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007: 1353-1366.
Última
revisión: 3-Abr.-2008
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