Need answers? 1·800·227·2345 | Home | Community | Get Involved | Donate | | Site Index | Search Go Button
The mark, American Cancer Society, is a registered trademark of the American Cancer Society, Inc., and may not be copied, reproduced, transmitted, displayed, performed, distributed, sublicensed, altered, stored for subsequent use or otherwise used in whole or in part in any manner without ACS's prior written consent.
 
My Planner Register | Sign In Sign In


Información de referencia sobre el cáncer
 
    Guía del cáncer
    Otros temas
    Páginas en Internet relacionadas
    Folletos gratis
    Información legal y de confidencialidad
Cancer Reference Information
    Contáctenos
  Para hablar en español con un especialista en información sobre el cáncer, llame al 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) o envíenos un mensaje por correo electrónico.
   
Cáncer de la próstata (resumen)
La información que aparece a continuación es un resumen sobre este tipo de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de forma ordenada, pero las células cancerosas no. Las células cancerosas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos tienen en común el crecimiento descontrolado de las células.

Los distintos tipos de cáncer pueden comportarse de maneras distintas. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes, ya que crecen a velocidades distintas y también responden a tratamientos diferentes. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de cáncer.

Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.

Aun cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo, se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el cáncer de próstata se propaga a los huesos, se sigue llamando cáncer de próstata. Si el cáncer de seno se propaga a los pulmones, sigue siendo cáncer de seno. Algunas veces el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haberse librado de la enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.


¿Qué es el cáncer de próstata?

La próstata

La próstata es una glándula que se encuentra presente sólo en los hombres. Como se muestra en la imagen que sigue, la próstata se encuentra justo debajo de la vejiga y delante del recto. Esta glándula es aproximadamente del tamaño de una nuez. El conducto que transporta la orina (la uretra) pasa por la próstata. La próstata contiene células que producen parte del líquido (semen) que protege y nutre al esperma.

La próstata comienza a desarrollarse antes del nacimiento y continúa crecimiento hasta que el hombre alcanza la adultez. Las hormonas masculinas (llamadas andrógenos) causan este crecimiento. Si el nivel de hormonas masculinas baja, la glándula prostática no se desarrolla completamente. Sin embargo, en hombres de edad avanzada la parte de la próstata alrededor de la uretra puede continuar creciendo. Esto genera hiperplasia prostática benigna (benign prostatic hyperplasia, BPH), lo cual ocasiona problemas al orinar. Aunque no es cáncer, la hiperplasia prostática benigna es un problema que tiene que ser tratado.






Cáncer de próstata

Existen varios tipos de células en la próstata, pero casi todos los casos de cáncer de próstata se originan en las células de la glándula. Este tipo de cáncer se conoce como adenocarcinoma. El resto de la información que se presenta en este documento se refiere solamente al adenocarcinoma de la próstata.

La mayoría de las veces, el cáncer de próstata crece lentamente. Los estudios realizados en algunas autopsias muestran que muchos hombres de edad avanzada (e incluso algunos hombres más jóvenes) que murieron de otras enfermedades también tenían cáncer de próstata que nunca representó un problema para ellos durante sus vidas. Estos estudios mostraron que siete a nueve de cada 10 hombres tenían cáncer de próstata al cumplir 80 años. Sin embargo, ellos, e incluso sus médicos, desconocían que tenían el cáncer.

 

Cambios precancerosos de la próstata

Algunos médicos opinan que el cáncer de próstata comienza con cambios muy pequeños en el tamaño y forma de las células de la glándula prostática. Estos cambios se conocen como neoplasia prostática intraepitelial (prostatic intraepithelial neoplasia, PIN). Casi la mitad de todos los hombres tienen neoplasia prostática intraepitelial al cumplir los 50 años. En la neoplasia prostática intraepitelial, existen cambios en cómo las células de la próstata aparecen bajo el microscopio, pero las células básicamente siguen en su lugar, ya que no parece que han pasado a otras partes de la próstata (como harían las células cancerosas). Estos cambios puede que sean de bajo grado (casi normal) o de alto grado (muy anormal).

Si ha tenido una biopsia de próstata en la que se haya reportado neoplasia prostática intraepitelial de alto grado, existe una probabilidad mayor de que tenga células cancerosas en la próstata. Por esta razón, se le monitoreará con atención y puede que se requiera realizar otra biopsia.



¿Cuántos hombres tienen cáncer de próstata?

En los Estados Unidos, los estimados más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto al cáncer de próstata para el 2009 indican:
  • 192,280 casos nuevos de cáncer de próstata.
  • 27,360 muertes a causa del cáncer de próstata.

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los hombres en Estados Unidos, además del cáncer de piel. El cáncer de próstata es segunda causa principal de muerte por cáncer en los hombres. (El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en los hombres). En el transcurso de su vida, uno de cada seis hombres será diagnosticado con cáncer de próstata.  Además, un hombre en 35 morirá por esta enfermedad. Más de dos millones de hombres, quienes han tenido cáncer de próstata en los Estados Unidos, en algún punto siguen vivos hoy día. La tasa de mortalidad de cáncer de próstata está bajando y también se está detectando más temprano.



¿Cuáles son las causas del cáncer de próstata?

El cáncer de próstata es causado por cambios en el ADN de una célula del cáncer de próstata. Nuestros genes se conforman de ADN que controla el comportamiento de las células. El ADN es heredado de nuestros padres. Un pequeño porcentaje (alrededor de 5% a 10%) de los cánceres de próstata se asocia con esos cambios heredados. Es posible que el cáncer de próstata esté también asociado con niveles más altos de ciertas hormonas. Los niveles altos de las hormonas masculinas (andrógenos) pueden contribuir al riesgo de cáncer de próstata en algunos hombres. Algunos investigadores han notado que los hombres con altos niveles de una hormona llamada como IGF-1 son también más propensos a padecer cáncer de próstata; otros no han encontrado tal asociación. Aún se necesita realizar más investigación al respecto.

Aunque aún no sabemos exactamente qué causa el cáncer de próstata, sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta las probabilidades de una persona de desarrollar una enfermedad. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, se pueden controlar. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Muchas personas con uno o más factores de riesgo nunca padecen cáncer, mientras que otras que ya tienen la enfermedad puede que no hayan tenido factores de riesgo conocidos. Para algunos de estos factores, la asociación con el riesgo de cáncer de próstata aún no está clara.


Factores de riesgo del cáncer de próstata

Edad: la edad es el principal factor de riesgo para el cáncer de próstata. La probabilidad de padecer cáncer de próstata aumenta rápidamente después que el hombre alcanza los 50 años de edad. Casi dos de cada tres casos de cáncer de próstata se detectan en hombres mayores de 65 años.

Raza: por razones que no se conocen, el cáncer de próstata es más común en los hombres de raza negra que en los hombres de otras razas. Los hombres de la raza negra también tienen una mayor probabilidad de padecer un cáncer más avanzado cuando se detecta, y tienen más probabilidad de morir de esta enfermedad. El cáncer de próstata ocurre con menos frecuencia en los hombres asiáticos-americanos y en los hispanos/latinos que en los hombres blancos. No están claras las razones de estas diferencias raciales y étnicas.

Nacionalidad: el cáncer de próstata es más común en Norteamérica y en la región noroeste de Europa, así como en algunos otros lugares. Es menos común en Asia, África, Centroamérica y Sudamérica. No están claras las razones para esto. Es probable que el uso de más pruebas de detección en algunos países desarrollados sea responsable por lo menos en parte de esta diferencia, pero también es probable que otros factores sean importantes.

Antecedentes familiares: el cáncer de próstata parece presentarse con mayor frecuencia en algunas familias. Los hombres que tienen familiares cercanos (padre o hermano) que han tenido cáncer de próstata tienen más probabilidades de desarrollar esta condición, especialmente si sus familiares eran jóvenes al haberse presentado la enfermedad.

Genes: los científicos han descubierto algunos genes hereditarios que parecen aumentar el riesgo de cáncer de próstata, pero probablemente son sólo responsables de un pequeño número de casos. Las pruebas genéticas para la mayoría de estos genes aún no están disponibles, y se necesitan más estudios en esta área.

Alimentación: no está claro cuál es el papel exacto que desempeña la alimentación en el desarrollo del cáncer de próstata, aunque algunos factores han sido estudiados. Los hombres que comen muchas carnes rojas o productos lácteos altos en grasa parecen tener mayores probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. Estos hombres también tienden a comer menos alimentos de origen vegetal como frutas, ensaladas y verduras. Los médicos no están seguros de cuáles de estos factores hacen que el riesgo aumente.

Obesidad: la mayoría de los estudios no han encontrado que la obesidad (una gran cantidad de grasa adicional en el cuerpo) está asociada con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Algunos, pero no todos, los estudios han encontrado que los hombres obesos pudieran tener un riesgo mayor de cáncer de próstata avanzado y de morir a causa de esta enfermedad.

Ejercicio: en la mayoría de los estudios, el ejercicio no ha mostrado reducir el riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, algunos estudios han encontrado que los niveles altos de actividad física, particularmente en hombres de edad avanzada, pueden reducir el riesgo de cáncer de próstata avanzado. Se necesitan más estudios en esta área.

Infección e inflamación de la próstata: algunos estudios han sugerido que la prostatitis (inflamación de la glándula prostática) puede estar asociada a un riesgo aumentado de cáncer de próstata, aunque otros estudios no han encontrado tal asociación.  Algunos investigadores también han estudiando si las enfermedades de transmisión sexual pudieran aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Hasta el momento, los estudios no han concordado, y no hay vínculos claros.



¿Se puede prevenir el cáncer de próstata?

La causa exacta del cáncer de próstata se desconoce, por lo que no es posible prevenir la mayoría de los casos de la enfermedad. No obstante, según lo que conocemos, algunos casos pudiesen ser prevenidos.

Alimentación

Aunque los resultados de los estudios de investigación todavía no están claros, usted puede reducir su riesgo de cáncer de próstata mediante el cambio en sus hábitos alimentarios. La Sociedad Americana del Cáncer sugiere el consumo de menos carnes rojas y grasas, y más alimentos de origen vegetal como frutas, verduras y granos integrales. Consuma cinco o más porciones de frutas y vegetales o verduras diariamente. Estas guías le proveen una manera saludable para la alimentación que también ayuda a disminuir su riesgo de otros tipos de cáncer, así como de otras enfermedades.

Los tomates, la toronja y la sandía son frutas ricas en sustancias llamadas licopenos, las cuales ayudan a prevenir el daño al ADN y pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata. Se sigue realizando investigación sobre este asunto.

Algunos estudios sugieren que tomar vitamina E diariamente puede que disminuya el riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, otros estudios han concluido que la vitamina E no tiene ningún impacto sobre el riesgo de cáncer y podría ser que aumentaran el riesgo de algunos tipos de enfermedad cardiaca. El selenio, un mineral, puede que también reduzca el riesgo. Se realizó un estudio abarcador para determinar si la vitamina E o el selenio reducen el riesgo de cáncer de próstata. Después de aproximadamente cinco años de uso, los resultados demostraron que ninguno de los complementos redujo el riesgo de cáncer de próstata.

Por otra parte, los suplementos de vitamina A (beta-caroteno) podrían de hecho aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Antes de comenzar a tomar cualquier vitamina u otros complementos, consulte con su médico.


Medicina

Un estudio reportó que los hombre que toman el medicamento finasterida (Proscar®) eran menos propensos a padecer cáncer de próstata que los hombres que tomaron un placebo (“tableta o pastilla de azúcar”). Este medicamento causa efectos secundarios como un descenso del apetito sexual, así como problemas para tener una erección. Por otra parte, parece ayudar con los problemas urinarios. Actualmente no queda claro si tomar finasterida para reducir el riesgo de cáncer de próstata sea una buena idea o no. Los resultados del estudio se volverán más claros durante los próximos años. También se realizan estudios clínicos con otras medicinas que pudieran ayudar a prevenir el cáncer de próstata.


¿Cómo se detecta el cáncer de próstata?

La detección temprana se refiere a las pruebas que se realizan para encontrar una enfermedad, como el cáncer, en personas que no presentan síntomas de esa enfermedad. Por lo general, el cáncer de próstata se puede detectar tempranamente midiendo la cantidad que usted tiene de antígeno prostático específico (prostate-specific antigen, PSA) en la sangre. Otra manera de detectar el cáncer de próstata tempranamente es a través de un examen digital del recto (digital rectal exam, DRE) realizado por el médico. Para este examen, su médico se coloca un guante e inserta un dedo en el recto para palpar la glándula de la próstata. Debido a que la glándula prostática está situada justo enfrente del recto, durante el examen el médico puede palpar cualquier protuberancia o áreas duras en la próstata, lo cual podría ser indicador de cáncer. Si se ha sometido a exámenes anuales de rutina y cualquiera de estos resultados no es normal, probablemente se ha detectado el cáncer en una etapa temprana que es más tratable.

Desde 1990, las pruebas de detección temprana del cáncer de próstata se han vuelto más comunes. También la tasa de mortalidad por cáncer de próstata ha disminuido. No obstante, no se ha demostrado que esto sea un resultado directo de las pruebas de detección temprana.

Sin embargo, estas pruebas no son perfectas. Los resultados falsos o imprecisos de las pruebas podrían causar confusión y preocupación. No hay dudas de que la prueba del PSA puede ayudar a descubrir temprano el cáncer de próstata. Sin embargo, esta prueba no puede indicar cuán peligroso es el cáncer. El problema consiste en que algunos cánceres de próstata crecen lentamente y es posible que nunca causen problemas. No obstante, gracias a un nivel de PSA elevado, a muchos hombres se les detectará un cáncer de próstata que nunca les causaría su muerte. A menudo, estos hombres son tratados con cirugía o radiación, debido a que los médicos no pueden estar seguros de cuán rápido el cáncer pudiera propagarse o porque los hombres se sienten incómodos si no reciben tratamiento. Los médicos y los pacientes siguen luchando para decidir quién debe recibir tratamiento y quién debe ser observado sin tratamiento alguno.

Hasta que se cuente con más información, usted debe hablar con su médico sobre la decisión de someterse o no a la prueba. Los factores que debe considerar son su edad y su salud. Si usted es joven y contrae cáncer de próstata, esto probablemente acortará su vida si no se detecta pronto. Si es un adulto mayor, o su salud no es buena, existe la posibilidad de que el cáncer de próstata nunca se convierta en un problema mayor, ya que generalmente es un cáncer de muy lento crecimiento.



Recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer

En la actualidad, la Sociedad Americana del Cáncer no recomienda las pruebas rutinarias para la detección del cáncer de próstata en todos los hombres. La Sociedad entiende que los médicos deben hablar con los hombres sobre las ventajas y las desventajas para que cada hombre pueda decidir si hacerse las pruebas es apropiado para él. Si un hombre opta por hacerse las pruebas, éstas deben incluir la prueba sanguínea del antígeno prostático específico (PSA) y un examen digital del recto (DRE) cada año, comenzando a los 50 años de edad, para aquellos hombres en riesgo promedio con una expectativa de vida de al menos de 10 años.

Para los hombres con mayor riesgo se debe comenzar este diálogo a partir de los 45 años. Los hombres en alto riesgo incluyen a los de raza negra, así como a aquéllos que tengan a un familiar cercano (padre, hermano o hijo) que haya tenido cáncer de próstata antes de los 65 años.

Los hombres con un riesgo aún mayor (aquellos con varios parientes cercanos que han tenido cáncer de próstata a una edad temprana) deben sostener esta conversación con su profesional de atención a la salud al cumplir los 40 años de edad.

Si, después de la conversación, un hombre le pide a su médico que tome la decisión sobre las pruebas por él, entonces las pruebas se deben hacer, (a menos que exista una razón específica para no hacer las pruebas).



Prueba de sangre PSA

El antígeno específico de la próstata (PSA por sus siglas en inglés) es una sustancia producida por la glándula prostática. Aunque el PSA se encuentra principalmente en el semen, también se puede encontrar en pequeñas cantidades en la sangre. La mayoría de los hombres saludables tiene una concentración menor de 4 ng/mL (nanogramos por mililitro) de sangre. La probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta a medida que el nivel de PSA sube. Si su nivel es mayor de 4, pero menor de 10, sus probabilidades de desarrollar cáncer de próstata son de 1 en 4. Si es mayor de 10, su probabilidad es de más de 50%. Pero algunos hombres con un PSA menor a 4 también pueden tener cáncer de próstata.

Entre los otros factores que, aparte del cáncer, también pueden hacer que aumenten los niveles de PSA, están:
  • Hiperplasia prostática benigna (BPH), una inflamación no cancerosa de la próstata que muchos hombres padecen a medida que envejecen.

  • Edad: los niveles de PSA aumentan con lentitud a medida que usted envejece, aunque no tenga cambios en la próstata.

  • Prostatitis: una infección o inflamación de la glándula prostática.

  • La eyaculación puede causar un aumento en el nivel de PSA por un periodo de tiempo breve, y luego baja nuevamente.

Algunas cosas pueden causar que los niveles de PSA bajen, aun cuando hay cáncer:

  • Ciertos medicamentos usados para tratar BPH o síntomas urinarios. Debe notificarle a su médico si está tomando medicamentos para estos problemas, ya que es posible que el médico necesite ajustar la lectura.

     
  • Algunas mezclas de hierbas que son vendidas como complementos dietéticos para la "salud de la próstata" también podrían ocultar un alto nivel de PSA. Por esta razón, es importante que le informe a su médico si está tomando cualquier tipo de complemento. El saw palmetto (una hierba usada por algunos hombres para tratar la BPH) no parece afectar las mediciones de PSA.

  • Obesidad: los hombres muy obesos tienden a tener niveles de PSA más bajos.

Existe un número de nuevos tipos de prueba de PSA que podría que fuesen útiles para mostrar si usted necesita o no someterse a más pruebas o no. No todos los médicos están de acuerdo en la forma de usar estas pruebas nuevas de PSA. Usted debe hablar con su médico sobre su riesgo de cáncer de próstata y de cualquier prueba a la que esté sometiéndose.


Uso de las pruebas sanguíneas del PSA después del diagnóstico de cáncer de próstata

Aunque la prueba del PSA se usa principalmente para la detección temprana del cáncer de próstata, también tiene otros usos.
  • En hombres diagnosticados con cáncer de próstata, puede usarse junto con otros resultados para ayudar a determinar qué tipos de pruebas o tratamientos podrían ser útiles.

  • Un nivel de PSA muy elevado pudiera indicar que el cáncer se ha propagado más allá de la próstata. Esto también ayuda a determinar el tratamiento, ya que algunas formas de tratamiento no son tan útiles contra el cáncer que se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otros órganos.

  • La prueba de PSA también puede usarse para ayudar a determinar si el tratamiento está siendo eficaz o si el cáncer ha regresado después del tratamiento.

  • Si usted escoge la “espera en observación”, el nivel de PSA puede utilizarse para ayudar a decidir si el cáncer está creciendo y si usted debe considerar el inicio del tratamiento.

Si el cáncer de próstata ha regresado (recurrido) después del tratamiento, o si se ha propagado fuera de la próstata (enfermedad metastásica), el número actual de PSA puede que no sea tan importante, como lo son los cambios. El número del PSA no indica si un hombre presentará o no síntomas ni el tiempo que él vivirá. Muchas personas tienen valores altos de PSA y se sienten bien, mientras que otras personas tienen valores bajos y tienen síntomas. Otros hombres presentan niveles bajos y síntomas. Con la enfermedad avanzada, también pudiera ser más importante evaluar la manera en que el nivel del PSA está cambiando en vez de evaluar el número real.


Examen digital del recto

Para hacer el examen digital del recto (DRE) el médico coloca en el recto un dedo forrado con un guante lubricado para palpar cualquier irregularidad o área firme que pudiera ser cáncer. La glándula prostática está situada cerca del recto, y la mayoría de los tumores cancerosos se originan en la parte de la glándula que puede ser alcanzada por un examen rectal. El examen es incómodo, pero no es doloroso y sólo toma poco tiempo realizarlo.

El examen digital del recto es menos eficaz que la prueba de sangre del PSA para detectar cáncer de próstata, pero algunas veces puede ayudar a detectar tumores cancerosos en hombres con niveles normales de PSA. Por esta razón, las guías de la Sociedad Americana del Cáncer recomiendan que cuando se hace una prueba de detección del cáncer de próstata, se haga tanto el DRE como la prueba del PSA. El examen digital del recto también se usa cuando se sabe que un hombre tiene cáncer de próstata, para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado más allá de su glándula prostática, al igual que para determinar si el cáncer ha regresado después del tratamiento.


Ecografía transrectal

La ecografía transrectal (transrectal ultrasound, TRUS) utiliza ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo. Para esta prueba, se coloca una pequeña sonda en el recto que emite ondas sonoras que entran en la próstata y crean ecos que son captados por la sonda. Una computadora convierte el patrón de ecos en una fotografía blanca y negra de la próstata.

La prueba sólo toma unos minutos. Usted sentirá algo de presión durante la introducción de la sonda de la ecografía transrectal en el recto, pero usualmente este procedimiento no causa dolor. La ecografía transrectal se usa con más frecuencia durante una biopsia de la próstata para guiar las agujas de la biopsia al área correcta de la próstata.



Si se sospecha cáncer

Signos del cáncer de próstata

A menudo el cáncer de próstata no causa síntomas. Se puede detectar mediante una prueba de PSA o un examen digital del recto. Los problemas al orinar podrían ser un singo de cáncer de próstata avanzado, pero con mayor frecuencia este problema es causado por una condición menos grave conocida como hiperplasia prostática benigna (BPH).

Los síntomas del cáncer de próstata avanzado son:
  • Dificultad para tener o mantener una erección (impotencia).
  • Sangre en la orina.
  • Dolor en la columna, caderas, costillas u otros huesos.
  • Debilidad o entumecimiento en las piernas o pies.
  • Pérdida de control de la orina y las heces.

Nuevamente, otras enfermedades también pueden causar estos síntomas.

Si ciertos síntomas, o los resultados de las pruebas de detección temprana indican que usted pudiera tener cáncer de próstata, su médico le hará una biopsia de la próstata para determinar si tiene la enfermedad.


Biopsia de la próstata

Una biopsia es la única forma de saber con seguridad si usted tiene cáncer de próstata. Durante una biopsia, se extrae tejido de la próstata para que pueda ser enviado al laboratorio, y así determinar si contiene células cancerosas. El tipo que se lleva a cabo con más frecuencia es la biopsia por punción con aguja gruesa. A continuación le describiremos cómo se realiza.

Se coloca una pequeña sonda en el recto. Esta sonda libera ondas de sonido que crean una imagen de la próstata en una pantalla de video. Esta técnica se llama ecografía transrectal (conocida en inglés como TRUS). El médico, guiado por la ecografía, inserta una aguja delgada a través de la pared del recto al área de la glándula prostática. Cuando se retira la aguja, se extirpa una porción de tejido, por lo general alrededor de 1/2 de pulgada de largo por 1/16 de pulgada de ancho. Algunos médicos realizan la biopsia a través de la piel entre el recto y el escroto.

Aunque la prueba parece dolorosa, generalmente causa poca molestia porque se hace con mucha rapidez. El médico puede adormecer primero el área. Podría ser que desee consultar a su médico sobre el adormecimiento del área. Normalmente se toman muestras de diferentes partes de la próstata. Pregúntele a su médico cuántas muestras obtendrá.

La biopsia por sí sola dura aproximadamente 15 minutos y por lo general se realiza en el consultorio del médico. Es probable que se le administren antibióticos con antelación y después de la biopsia para reducir el riesgo de infección. Por unos cuantos días después puede que note algo de irritación, sangre en su semen, orina de color del metal oxidado o un leve sangrado del recto. Algunos hombres tienen sangre en el semen hasta uno o dos meses después de la biopsia.

El cáncer sólo puede estar presente en una región pequeña de la próstata. Es por esto que a veces la biopsia omita detectar el cáncer aún al estar presente. Esto se conoce como "resultado negativo falso". Si su biopsia no muestra cáncer, pero su médico aún tiene una fuerte sospecha de que hay cáncer, es posible que se repita la biopsia.


Clasificación por grados del cáncer de próstata

La muestra de la biopsia se enviará a un laboratorio. Un médico ahí analizará la muestra para observar si hay células cancerosas. Si hay presencia de cáncer, la muestra será clasificada. La clasificación del cáncer es útil para predecir qué tan rápido es probable que el cáncer se desarrolle y propague.

Los cánceres de próstata se clasifican por grados de acuerdo con la semejanza en la apariencia que las células de la muestra tienen con células normales de la próstata. Las células que luzcan muy diferentes a las células normales son propensas a indicar un cáncer de crecimiento más rápido. El sistema de clasificación por grados del cáncer de próstata que se usa más a menudo se llama sistema de Gleason.

Se clasifican por grados del 1 al 5 las muestras de dos áreas de la próstata, y sus grados se suman para determinar una puntuación o suma de Gleason de entre 2 y 10. Cuanto más se asemejen las células de la muestra a las células normales de la próstata, más bajo será el grado. Una puntuación más alta significa que las células lucen menos normales y que es probable que el cáncer crezca más rápidamente. Solicite a su médico que le explique el grado de su cáncer, ya que el grado es un factor importante en la toma de decisiones sobre el tratamiento.

A veces las células no lucen como cáncer, pero tampoco lucen realmente normales. Para estos casos, puede que se lleven a cabo más biopsias posteriormente.
 

Otros datos que puede ver en un informe de biopsia

El informe de la biopsia indica el grado del cáncer (si es que está presente), pero también contiene otra información que puede dar una mejor idea de la amplitud del cáncer. Éstas pueden incluir:
  • El número de muestras de biopsia que contiene cáncer (por ejemplo, “7 de 12”).
  • La cantidad de cáncer en cada una de las muestras (provisto como un porcentaje).
  • Si el cáncer está en un lado (izquierdo o derecho) de la próstata o en ambos lados (bilateral).
 

Después de las pruebas: clasificación por etapas

Si la biopsia de la próstata detecta cáncer, puede que se realicen más pruebas para determinar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, qué tanto. Este proceso se llama clasificación por etapas. Esta clasificación es muy importante porque tanto su tratamiento como su perspectiva de recuperación dependen de la etapa de su cáncer.

Según los resultados de su examen digital del recto (DRE), los resultados de la prueba de sangre del antígeno prostático específico (PSA) y el grado de Gleason del cáncer, se realizarán una variedad de pruebas para clasificar por etapa su cáncer. Un examen físico completo (incluido el DRE) es parte importante de la clasificación por etapas del cáncer de próstata. El médico analizará otras partes de su cuerpo para ver si se ha propagado el cáncer. También le preguntará si tiene síntomas como dolor en los huesos, lo que podría ser un signo de propagación ósea.



Estudios por imágenes que se usan para clasificar por etapas el cáncer de próstata

No todos los hombres con cáncer de próstata necesitan someterse a más estudios; pero para aquéllos que los necesitan, algunas veces se usan los estudios que se describen a continuación.

Gammagrafía ósea

Cuando el cáncer de próstata se propaga, comúnmente pasa primero a los huesos. (Aun cuando esto ocurre, se le sigue llamando cáncer de próstata, no cáncer de los huesos). Una gammagrafía ósea se hace para ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado de la próstata a los huesos. Para esta prueba, se inyecta un material radioactivo en una vena. La dosis de radiación es muy baja y no causa efectos secundarios. La sustancia radiactiva es atraída por las células de los huesos que contienen la enfermedad por todo el cuerpo y se muestran en la gammagrafía ósea como "puntos radiactivos". Estos lugares podrían ser cáncer o los pueden causar la artritis u otras enfermedades de los huesos. Para determinar esto, puede que sea necesario realizar más pruebas.

Tomografía computarizada (CT)

Una tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un tipo especial de radiografía. Se toma una serie de fotografías desde muchos ángulos y la computadora las combina para obtener una imagen detallada. Antes de tomar el primer conjunto de fotografías, puede que se le solicite que beba entre una y dos pintas de un líquido que delinea el intestino de manera que luzcan diferente a cualquier tumor. Es posible que le inyecten un tinte que no es perjudicial en su vena.

Una CT puede ayudar a determinar si su cáncer de próstata se ha propagado a los ganglios linfáticos en la pelvis. (Los ganglios linfáticos son una red de estructuras del tamaño de un fríjol que contienen glóbulos blancos que combaten las infecciones). Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Es necesario recostarse sin moverse en una mesa dentro de una máquina en forma de rueda. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes. Las tomografías computarizadas no son tan útiles como las imágenes por resonancia magnética (MRI) para observar la glándula prostática.

Imagen por resonancia magnética

Se parece a la tomografía computarizada, excepto que usa ondas de radio y potentes imanes en vez de rayos X para crear las imágenes. La imagen por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) produce una imagen muy clara que le ayuda al médico a ver si el cáncer se ha propagado a las vesículas seminales o a la vejiga.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Durante la realización del estudio, se permanece acostado en un tubo estrecho lo cual puede resultar molesto y confinante para algunas personas. Con el fin de poder obtener una mejor imagen, muchos médicos colocarán una sonda dentro del recto, la cual es necesario que permanezca colocada de 30 a 45 minutos y puede ser muy incómoda. Al igual que la CT, se inyectará un agente de contraste a través de una vena, pero esto se hace con menos frecuencia.

Gammagrafía ProstaScint™

Al igual que la gammagrafía ósea, la gammagrafía prostaScint usa niveles bajos de una sustancia radioactivo para detectar el cáncer que se ha propagado más allá de la próstata. La sustancia se inyecta en una vena, y se adhiere a las células cancerosas de la próstata en cualquier parte del cuerpo. A usted le pedirán que se acueste en una camilla mientras una cámara especial crea una imagen de su cuerpo. Esto usualmente se hace aproximadamente media hora después de la inyección y de nuevo de tres a cinco días después.

La ventaja de esta prueba es que detecta la propagación del cáncer de próstata a los ganglios linfáticos y otros órganos, y se puede distinguir la diferencia entre el cáncer de próstata y otros trastornos. Los médicos no están seguros de qué tan útil sea esta prueba y la mayoría no la usan con hombres cuyos diagnósticos de cáncer de próstata sean recientes.


Biopsia de los ganglios linfáticos

En una biopsia de ganglio linfático se extirpan uno o más ganglios linfáticos para saber si contienen células cancerosas. Si su cáncer se propagó a los ganglios linfáticos cercanos, la cirugía para curar el cáncer no es por lo general una opción y el médico considerará otras opciones de tratamiento. Existen diferentes tipos de biopsias.

Biopsia quirúrgica

El cirujano podría extirpar los ganglios linfáticos a través de un corte (incisión) en la parte inferior del abdomen (barriga). Esta biopsia se hace frecuentemente durante la misma operación que se hace para extirpar la próstata. Mientras usted continúa dormido (bajo anestesia), se estudian los ganglios linfáticos en el laboratorio. Los resultados ayudarán al cirujano a decidir si continuar o no con la cirugía. Si los ganglios contienen cáncer, usualmente se suspende la operación. Esto es debido a que sería poco probable que la extirpación de la próstata cure el cáncer, y podría resultar en problemas o efectos secundarios graves.

Laparoscopia

Un laparoscopio es un tubo largo y delgado con una pequeña cámara de vídeo en la punta que se inserta a través de una pequeña incisión en la piel para permitir al cirujano ver el interior sin tener que hacer una incisión grande.  Para extirpar los ganglios linfáticos, se realizan otras pequeñas cortaduras para extirpar los ganglios linfáticos. La recuperación usualmente toma de uno o dos días, y queda muy poca cicatriz después de la operación. Este método no es común, pero a veces se usa cuando un hombre no se somete a cirugía, por ejemplo para el hombre que opta por tratamiento con radiación.

Aspiración con aguja fina

Si una CT o MRI muestra que sus ganglios linfáticos lucen inflamados, se puede obtener una muestra de células mediante una aspiración con aguja fina. Primero, el médico adormece la piel y luego usa una CT para guiar una aguja larga y delgada a través de la piel y hacia los ganglios linfáticos. Éste es un procedimiento ambulatorio, y usted puede regresar a su casa dentro de varias horas después. Este método no se usa muy a menudo.


Obtención de la etapa del cáncer a través de toda la información reunida

Una manera de describir el grado de propagación del cáncer es mediante un sistema de clasificación. Existen diferentes sistemas de clasificación por etapas del cáncer de próstata. La mayoría de los médicos usan el sistema AJCC (American Joint Committee on Cancer, por sus siglas en inglés).

Cuando se determina la etapa de un cáncer, se toman en consideración muchos factores. En términos simples, las etapas se expresan con números romanos del 0 al IV (0-4). Mientras menor sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave.

Después de observar los resultados de sus pruebas, el médico le dirá la etapa de su cáncer. Asegúrese de pedir a su doctor que le explique su etapa de una forma que usted entienda. Esto le ayudará a hablar con su médico para decidir su tratamiento.

Etapa clínica

Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer de próstata. La etapa clínica consiste en el mejor pronóstico del médico en cuando a la extensión de la enfermedad según los resultados del examen físico, los análisis de laboratorio y cualquier otro estudio que haya tenido.

Etapa patológica

Si se somete a cirugía, se extraerá tejido y se analizará en el laboratorio. Los resultados determinarán la etapa patológica; esto significa que si ha tenido cirugía, podría ser que el estado de su cáncer cambie. La clasificación patológica es probable que sea más precisa que la etapa clínica.


Sistema de clasificación AJCC (American Joint Committee on Cancer)

En el sistema de clasificación AJCC, las etapas del cáncer de próstata se expresan usando números romanos del 1 al IV (1-4). Como regla general, mientras más bajo sea el número de la etapa, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa que el cáncer se encuentra en etapa más avanzada.

Usted puede pedirle a su médico que le provea más información sobre la etapa de su cáncer y cómo ésta se relaciona con sus opciones de tratamiento.


Tasas de supervivencia para el cáncer de próstata

Algunas personas con cáncer tal vez quieran saber las tasas de supervivencia para el tipo de cáncer que padecen. Por otro lado, puede que otras personas no encuentren útiles estos números o puede que incluso no quieran saber estas tasas de supervivencia. Depende de usted, si desea enterarse de las tasas de supervivencia.

El Instituto Nacional de Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), mantiene una base de datos con estadísticas de supervivencia para distintos tipos de cáncer. Esta base de datos no agrupa a los cánceres de próstata por etapa AJCC, sino que los divide en etapas locales, regionales y distantes.

La etapa local significa que no hay señal de que el cáncer se propagó fuera de la próstata. Ésta es como las etapas I y II del AJCC. Casi nueve de cada 10 cánceres de próstata se encuentran en esta etapa temprana. Si el cáncer se propagó de la próstata a áreas adyacentes, se le llama enfermedad regional. Este incluye cánceres que están en etapa III y etapa IV que no se han propagado a partes distantes del cuerpo. La etapa distante incluye el resto de los cánceres en etapa IV y todos los cánceres que se han propagado a ganglios linfáticos distantes, los huesos o a otros órganos.

Supervivencia relativa a cinco años por etapa al momento de descubrir el cáncer
  • Local        100%
  • Regional   100% 
  • Distante      31%  

Las tasas de supervivencia a cinco años se refieren al porcentaje de hombres que no mueren por causa del cáncer de próstata dentro de cinco años después de que se les diagnostica el cáncer (los hombres con cáncer de la próstata que mueren por otras causas no son contabilizados). Por supuesto, muchos pacientes pudieran vivir mucho más de 5 años después del diagnóstico. Las tasas de supervivencia a cinco años se basan en los hombres con cáncer de la próstata que fueron tratados inicialmente hace más de 5 años. Los avances en el tratamiento desde entonces han mejorado y para los pacientes recientemente diagnosticados esto pudiera significar un mejor pronóstico.

Si bien estos porcentajes proveen una idea general, tenga presente que cada hombre es único y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que sucederá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las probabilidades de cura para usted, o quiere saber por cuanto tiempo se espera que viva, hable con los integrantes de su equipo de atención médica, pues ellos conocen mejor su situación.


¿Cómo se trata el cáncer de próstata?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Algunos comentarios generales sobre el tratamiento

Hay muchas cosas en las que tiene que pensar cuando está escogiendo la mejor manera de tratar y manejar su cáncer. Quizá haya más de un tratamiento entre los cuales escoger. Tal vez sienta que necesita tomar una decisión rápidamente, pero tómese tiempo para asimilar la información que ha aprendido. Hable con su médico. Consulte la lista de preguntas al final de este artículo para obtener algunas ideas; luego añada otras preguntas que usted tenga.

El tratamiento que seleccione contra el cáncer de próstata debe tomar en cuenta:
  • Su edad y cuánto tiempo se espera que usted viva.
  • Cualquier otra condición médica grave que pueda tener.
  • La etapa y el grado de su cáncer.
  • Sus propios sentimientos (y la opinión de su médico) sobre la necesidad de tratar el cáncer.
  • La probabilidad de que cada tipo de tratamiento curará su cáncer (o le sea útil de alguna otra manera).
  • Su sentir sobre los efectos secundarios comunes asociados a cada tratamiento.

Puede que quiera obtener una segunda opinión, especialmente si cuenta con muchas opciones de tratamiento de las cuales escoger. El cáncer de próstata es una enfermedad compleja, y los médicos pueden tener opiniones distintas sobre las mejores opciones de tratamiento. Puede ser útil hablar con médicos especializados en las diferentes clases de tratamiento. Le recomendamos que considere las ventajas de cada tratamiento contra los inconvenientes, efectos secundarios y riesgos.


Espera en observción y vigilancia activa

Debido a que el cáncer de próstata a menudo crece muy lentamente, puede que algunos hombres (especialmente aquéllos de edad avanzada o con otros problemas graves de salud) nunca necesiten tratamiento contra el cáncer de próstata. En su lugar, su médico puede que sugiera un enfoque conocido como espera en observación (también conocida como terapia expectante) o vigilancia activa.

Hasta hace poco, la espera en observación significaba esperar hasta que el cáncer causara síntomas antes de comenzar cualquier tratamiento. Hoy día, es más común vigilar al paciente minuciosamente con pruebas de PSA, exámenes rectales y ultrasonidos regulares para saber si el cáncer está creciendo. Si el cáncer parece estar creciendo o empeorando, el médico puede sugerir comenzar el tratamiento. Algunos médicos aún creen que se trata de espera en observación, mientras que otros le llaman “vigilancia activa”. La “espera en observación” no significa lo mismo para cada médico. Por lo tanto, es importante preguntarle a su médico lo que quiere decir cuando usa este término.

Actualmente, no todos los expertos concuerdan sobre la frecuencia en que se deben realizar pruebas para la vigilancia activa. Además, se debate cuándo es el mejor momento para comenzar el tratamiento. Aun así, algunos estudios preliminares han mostrado que los hombres que escogen la vigilancia activa y proceden con tratamiento tienen tan buenos resultados como aquellos que deciden comenzar el tratamiento inmediatamente.

Cualquiera de estos métodos puede ser una buena opción si el cáncer no está causando síntomas, esté lentamente creciendo, y que sea pequeño y esté confinado a un lugar en la próstata. Con menor frecuencia es una opción si usted es joven, saludable y tiene un cáncer de rápido crecimiento.

Algunos hombres prefieren la espera en observación porque, desde sus puntos de vista, los efectos secundarios de los tratamientos agresivos superan los beneficios. Otros están dispuestos a aceptar los posibles efectos secundarios de los tratamientos activos con el fin de intentar remover o destruir el cáncer.


Cirugía

La prostatectomía radical es una cirugía para tratar de curar el cáncer, que se usa con más frecuencia cuando parece que el cáncer no se ha propagado fuera de la glándula. En esta operación, el cirujano extirpa toda la glándula prostática además de una porción del tejido que le rodea, incluyendo las vesículas seminales.

Tipos de prostatectomía radical

Prostatectomía radical retropúbica: este método es más común. La incisión se hace en la parte inferior del abdomen, como se muestra en la imagen que sigue. Puede que esté profundamente dormido (bajo anestesia general) o que le administren médicamente para adormecer la parte inferior del cuerpo (epidural) junto con medicamentos que le harán sentir soñoliento (sedación).

Su médico puede que extraiga primero los ganglios linfáticos cercanos a la próstata y los analice bajo el microscopio. Si alguno de los ganglios linfáticos contiene cáncer, significa que el cáncer se ha propagado. En este caso es posible que el médico detenga la operación, pues es probable que el cáncer no se pueda curar mediante la extirpación de la próstata.

Los nervios que controlan las erecciones están muy cerca de la próstata. Durante esta operación a veces se puede evitar el daño a estos nervios (método de preservación de los nervios). Esto disminuye, pero no elimina, el riesgo de impotencia (no poder tener una erección) después de la cirugía. Si podía tener erecciones antes de la cirugía, el cirujano tratará de no dañar estos nervios. Por supuesto, si el cáncer está creciendo en ellos, el médico tendrá que extirparlos. Aún si los nervios han sido preservados, tener una erección toma por lo menos varios meses después de la cirugía. Esto se debe a que los nervios han sido tocados durante la operación y no funcionarán apropiadamente por un tiempo.

Método perineal radical: en este método perineal, el cirujano hace la incisión en la piel entre el ano y el escroto, como se ilustra en la imagen a continuación. Las operaciones que no dañan los nervios son más difíciles de realizar con el método perineal, y no se pueden extirpar los ganglios linfáticos. Aun así, el cirujano puede extirpar algunos ganglios linfáticos de otra manera, de ser necesario. Debido a que esta operación con frecuencia es más breve, se podría usar para los hombres que no quieren someterse a un procedimientos para preservar los nervios o que no requieran la extirpación de los ganglios linfáticos. También se puede usar si usted padece otros problemas médicos que dificulten practicar la cirugía retropúbica.

 
Método retropúbico Método perineal


Cualquiera de estas operaciones durante de 1 1/2 a cuatro horas. A menudo, el método perineal toma menos tiempo que el método retropúbico. Estas operaciones van seguidas de una hospitalización promedio de tres días y de un tiempo aproximado sin trabajar de tres a cinco semanas.

En la mayoría de los casos, usted podrá donar su propia sangre antes de la cirugía. Durante la operación, de ser necesario, se le puede regresar la sangre. Por lo general, después de la cirugía, mientras usted continúa durmiendo, se le coloca en la vejiga a través del pene un tubo para drenar la orina (catéter). El catéter permanece colocado de una a tres semanas y le facilita orinar durante el periodo de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

Prostatectomía radical laparoscópica (LRP): los dos métodos quirúrgicos anteriores usan un método "abierto", en la cual el cirujano hace un corte (incisión) largo para extirpar la próstata. Un método más reciente involucra la realización de varias incisiones menores y el uso de instrumentos largos para la extirpación de la próstata. Se le conoce como prostatectomía radical laparoscópica o LRP, por sus siglas en inglés, y se está realizando cada vez más en los Estados Unidos.

La LRP ofrece ventajas sobre el método abierto: menor pérdida de sangre, menos dolor y estadía en el hospital más corta, así como menos tiempo de recuperación. Es posible no afectar los nervios con la LRP, y los efectos secundarios parece ser que son los mismos que la prostatectomía abierta.

La LRP ha sido usada en los Estados Unidos desde 1999 y se ha hecho en centros comunitarios y universitarios. Debido a que aún es relativamente nueva, aún no se cuentan con resultados de los estudios a largo plazo. Si está considerando el tratamiento con LRP, infórmese tanto como pueda sobre este método. Además, asegúrese de acudir a un cirujano que cuente con bastante experiencia en realizar la LRP.

Prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot: un método aún más nuevo consiste en hacer la prostatectomía radical laparoscópica a distancia mediante el uso de una interface robótica. El cirujano se sienta en un panel cercano a la mesa de operaciones y controla los brazos robóticos para realizar la operación a través de varios cortes (incisiones) pequeños que se hacen en el abdomen del paciente. Para el paciente, hay poca diferencia entre la prostatectomía radical laparoscópica a distancia (robótica) y la directa, ya sea durante la cirugía o la recuperación.

La prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot se ha estado usando en los Estados Unidos desde el 2003. Las máquinas en sí son muy costosas, y sólo están disponibles en pocos centros médicos por todo el país. Aun así, este método se ha vuelto más popular en los años recientes. De nuevo, la experiencia y la destreza de su cirujano son probablemente los factores más importantes.

Resección transuretral de la próstata (TURP): este procedimiento se realiza para aliviar los síntomas como los problemas al orinar en hombres que no pueden someterse a otros tipos de cirugía. No se realiza para curar la enfermedad o para extirpar todo el cáncer. La misma operación se utiliza, incluso con más frecuencia, para aliviar los síntomas de la inflamación no cancerosa de la próstata conocida como hiperplasia prostática benigna (BPH por sus siglas en inglés).

Durante esta operación, se coloca una herramienta con un lazo pequeño de alambre dentro de la uretra a través del extremo del pene. Se calienta el alambre y corta la parte de la próstata que está presionando en la uretra. No es necesario hay un corte con la TURP. Se usa ya sea anestesia espinal, en la que se adormece de la cintura hacia abajo, o anestesia general, en la que usted está profundamente dormido.

La operación dura alrededor de una hora. Por lo general, usted debe permanecer en el hospital uno o dos días y puede regresar a trabajar en una o dos semanas. Después de la operación, usted necesitará un catéter para drenar la orina, por alrededor de dos a tres días. Es posible que haya algo de sangre en su orina por un breve periodo de tiempo después de la cirugía.

Riesgos y efectos secundarios de la prostatectomía radical

Existen posibles riesgos y efectos secundarios con cualquier tipo de cirugía para el cáncer de próstata.

Riesgo quirúrgico: los riesgos con esta cirugía son parecidos a los de cualquier cirugía mayor. Los riesgos pueden incluir problemas debido a los medicamentos usados durante la operación (anestesia), un pequeño riesgo de ataque cardiaco, apoplejía, coágulos sanguíneos en las piernas, infección y sangrado. Su riesgo depende parcialmente de su estado de salud general, su edad y de la experiencia de sus médicos.

Los principales efectos secundarios posibles de la prostatectomía radical son la falta de control de la vejiga (incontinencia) y el no poder lograr una erección (impotencia). Estos efectos secundarios también pueden suceder con otros tipos de tratamiento y se describen a continuación con más detalle.

Incontinencia urinaria: significa que no puede controlar o que tiene problemas de fuga de orina. Existen diferentes tipos de incontinencia. Tener este problema puede afectarle no sólo físicamente, sino emocional y socialmente.

Hay tres tipos de incontinencia:
  •  La incontinencia de esfuerzo es el tipo más común de incontinencia después de la cirugía de la próstata. Los hombres con incontinencia de esfuerzo tienen fuga de orina cuando tosen, se ríen, estornudan o hacen ejercicio.

  • Los hombres que padecen incontinencia por rebosamiento se tardan mucho en orinar y tienen un flujo goteante con poca fuerza.

  • Los hombres que padecen incontinencia de urgencia tienen una necesidad repentina de ir al baño y orinar.

En pocas ocasiones, los hombres pierden su capacidad total para controlar la orina después de la cirugía, lo que se conoce como incontinencia continua.

Para muchos hombres, el control normal de la vejiga regresa en varias semanas o meses después de la operación. Los médicos no pueden anticipar cómo funcionará un hombre en particular después de la cirugía de próstata.

La mayoría de los grandes centros de tratamiento contra el cáncer en los que se realiza la cirugía de la próstata con más frecuencia, y los cirujanos tienen más experiencia en prostatectomías radicales, reportan menos problemas de incontinencia. Si usted tiene problemas de incontinencia, hable con sus médicos. Los médicos que tratan a los hombres con cáncer de próstata deben conocer mucho sobre la incontinencia y poder sugerir maneras para ayudarle. Existen ejercicios (llamados ejercicios de Kegel) que puede aprender que podrían ser útiles para fortalecer la vejiga. Hay medicinas o incluso cirugía que pudieran ayudarle. También hay productos para ayudarle a mantenerse seco y cómodo.

Impotencia: la impotencia implica que un hombre no puede tener una erección lo suficientemente firme como para sostener una relación sexual. Los nervios que permiten que el hombre tenga erecciones pueden que sean afectados durante la cirugía, el tratamiento con radiación o cualquier otro tratamiento. Durante los primeros tres a 12 meses después de la cirugía, usted probablemente no podrá tener una erección sin usar medicamentos o algún otro tratamiento. Posteriormente, algunos hombres lograrán tener una erección y algunos continuarán teniendo dificultades. El efecto de esta operación en su capacidad de tener una erección está relacionado tanto con su edad como con el tipo de cirugía que se realizó. Mientras más joven usted sea, más probabilidades habrá de que pueda seguir teniendo una erección. Si usted puede lograr una erección, seguirá teniendo la sensación de placer (orgasmo) durante las relaciones sexuales; aunque el orgasmo será "seco", ya que no habrá producción de semen.

Si está preocupado por los problemas de erección, asegúrese de hablar con su médico. Hay maneras de ayudar. Existen medicamentos e incluso instrumentos como las bombas de vacío y los implantes fálicos que pueden ser útiles.

Para obtener más información para ayudarle a entender y a sobrellevar los efectos secundarios sexuales del tratamiento contra el cáncer de próstata, por favor remítase al artículo titulado "La sexualidad para el hombre con cáncer” que está disponible a través de nuestro número telefónico gratuito o a través de nuestra página en Internet.

Esterilidad: en una prostatectomía radical se cortan los conductos entre los testículos (donde se produce el esperma) y la uretra. Esto significa que un hombre ya no podrá engendrar un hijo de manera natural. A menudo, esto no es un problema ya que los hombres con cáncer de próstata tienden a ser de edad avanzada. Pero si esto resulta preocupante para usted, hable con su médico sobre el almacenamiento de semen en un banco de esperma antes de su operación.

Linfedema: un efecto secundario poco común al extirpar muchos de los ganglios linfáticos alrededor de la próstata es el linfedema, lo cual causa inflamación y dolor. Los ganglios linfáticos proveen una manera para que el líquido regrese de todas las áreas del cuerpo al corazón. Cuando se extirpan los ganglios, el fluido puede acumularse en las piernas o en la región genital. A menudo, el linfedema puede tratarse con terapia física, aunque pudiera no desaparecer completamente.

Cambio en la longitud del pene: otro posible efecto secundario de la cirugía pudiera ser una reducción en la longitud del pene. Los médicos no están seguros qué causa esto.


Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger los tumores. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (braquiterapia o radiación interna).

La radiación se usa en ocasiones como primer tratamiento para el cáncer de grado bajo que no se ha propagado fuera de la glándula prostática o que se ha propagado solamente al tejido circundante. Algunas veces la radiación también se utiliza si el cáncer no se extirpó por completo o regresa (recurre) en el área de la próstata después de la cirugía. Las tasas de curación para los hombres tratados con radiación parecen ser aproximadamente las mismas que para los hombres que se someten a cirugía. Si el cáncer está más avanzado, se puede usar la radiación para encoger el tumor y proveer alivio del dolor.

Radioterapia de rayos externos

La radiación externa se asemeja a recibir una radiografía regular, sólo que dura más tiempo. Cada tratamiento dura sólo unos pocos minutos. Generalmente los hombres reciben cinco tratamientos a la semana en un centro ambulatorio por un período entre siete y nueve semanas. El tratamiento en sí es rápido y no es doloroso.

Hoy día, la radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que en el pasado. Los métodos más nuevos permiten a los médicos ser más precisos en el tratamiento de la glándula prostática mientras se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes. Algunos de estos métodos que tal vez ha escuchado hablar son la radioterapia conformal tridimesional (3D-CRT), la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la radioterapia conformal de rayos de protones. Estos métodos parecen ofrecer mejores probabilidades de aumentar el índice de éxito y reducir los efectos secundarios. Si usted se está sometiendo a uno de los métodos nuevos, su médico puede ofrecerle más información sobre el mismo.

Posibles efectos secundarios de la radiación externa

Los posibles efectos secundarios que se presentan a continuación están asociados con la radiación externa convencional, la cual se utiliza actualmente con mucha menos frecuencia que en el pasado. Los riesgos de los métodos de tratamiento más nuevos mencionados anteriormente son probablemente menores.

Problemas intestinales: durante y después del tratamiento con la radiación externa, usted pudiera presentar diarrea, algunas veces con sangre en las deposiciones, incontinencia rectal e irritación del intestino grueso. La mayoría de estos problemas desaparecen con el pasar del tiempo, pero en pocos casos el funcionamiento normal de los intestinos no se restablece hasta que termina el tratamiento.

Problemas con la vejiga: usted pudiese presentar deseos de orinar frecuentemente, una sensación de ardor mientras orina y quizás sangre en la orina. Los problemas con la vejiga duran en aproximadamente uno de tres pacientes, siendo el deseo de orinar frecuentemente el más común.

Incontinencia urinaria: significa que no puede controlar o que tiene problemas de fuga de orina. Aunque este efecto secundario es menos común que después de la cirugía, la probabilidad de incontinencia aumenta cada año por varios años después del tratamiento con radiación. Para más información, remítase a la sección anterior sobre incontinencia (efectos secundarios de la cirugía).

Impotencia: la impotencia implica que un hombre no puede tener una erección lo suficientemente firme como para sostener una relación sexual. Después de varios años, la tasa de impotencia después de la radiación es aproximadamente la misma que con la cirugía. Por lo general, la impotencia no ocurre inmediatamente después de administrarse la radioterapia, sino que se desarrolla lentamente en el transcurso de uno o más años. Al igual que en la cirugía, mientras más avanzada sea su edad, mayor la probabilidad de volverse impotente. Los tratamientos, como los que se mencionaron en la sección anterior sobre cirugía, incluyendo los medicamentos contra la disfunción eréctil, pueden ayudar.

Sensación de cansancio: la radioterapia también puede causar un agotamiento extremo llamado cansancio. Puede que no desaparezca sino hasta varios meses después del tratamiento.

Linfedema: la acumulación de líquido en las piernas o en los genitales (descrito en la sección sobre cirugía de este documento) es posible si los ganglios linfáticos reciben radiación.

Braquiterapia (radiación interna)

La braquiterapia permanente o de baja dosis usa balines radiactivos pequeños (cada uno del tamaño de un grano de arroz) colocados en la próstata. Algunas veces a estos balines se les llama "semillas”. Debido a que son tan pequeños, causan poca incomodidad y a menudo se dejan allí después de que se haya gastado su material radiactivo.

Otra forma de braquiterapia se llama braquiterapia temporal o de dosis alta. En este tipo, se usan agujas para colocar catéteres en la próstata. Una sustancia radioactiva fuerte se coloca en estos catéteres por entre cinco y 15 minutos y luego se extrae. (El catéter se deja puesto). Usted permanecerá en el hospital para este tratamiento. Por lo general se administran tres tratamientos dentro de un par de días. Los catéteres son retirados después del último tratamiento. A menudo este tratamiento se combina con la radiación externa que se administra en menor dosis a que si se aplicara por sí sola. Durante aproximadamente una semana posterior a este tratamiento usted sentirá algo de dolor en el área entre el escroto y el recto, y la orina puede tener un color marrón rojizo.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la braquiterapia

Si se le colocan balines que permanecerán puestos, éstos administrarán pequeñas cantidades de radiación durante varias semanas. Aun cuando la radiación no llega lejos, le pedirán que se mantenga alejado de las mujeres embarazadas y niños pequeños durante este tiempo. Es posible que también le pidan tomar otras precauciones, tal como usar un condón durante las relaciones sexuales.

Por cerca de una semana, después de la colocación de los balines, puede experimentarse algo de dolor en el área y un color entre rojo y café en la orina. Además existe el riesgo menor de que algunas de las semillas se muevan a otras partes del cuerpo, aunque es raro que esto ocurra. Como en el tratamiento de radiación externa, este método puede causar efectos secundarios como problemas del control de la vejiga y los intestinos, así como impotencia. Consulte a su médico si presenta cualquier problema. Hay medicamentos y otros métodos que a menudo pueden ayudar.


Criocirugía

La criocirugía a veces se utiliza para tratar el cáncer de próstata al congelar las células mediante frías sondas metálicas. Se usa sólo para el cáncer de próstata que no se ha propagado pero puede que no sea una buena alternativa para hombres con grandes glándulas prostáticas. Las sondas se colocan a través de incisiones entre el ano y el escroto. Luego se pasan gases fríos a través de las sondas, lo que crea bolas de hielo que destruyen la glándula prostática. Durante este procedimiento, se usan algunos tipos de medicamentos para adormecerle o hacerle sentir soñoliento (anestesia).

También se coloca un catéter en la vejiga (por lo general a través de la parte inferior del abdomen) para que al inflamarse la próstata (usualmente ocurre después del tratamiento) no se acumule orina en la vejiga. El catéter se retira un par de semanas después. Después del procedimiento, habrá algo de magulladura y dolor en el área donde se insertó la sonda. Puede que tenga algo de sangre en la orina por los primeros días. Después de la criocirugía, la inflamación por corto plazo del pene y el escroto también es común. Es posible que necesite permanecer en el hospital por un día, aunque muchos pacientes pueden dejar el hospital el mismo día.

Posibles efectos secundarios de la criocirugía

La criocirugía presenta ventajas y desventajas. Debido a que es menos invasiva que la cirugía radical, hay menos pérdida de sangre, una hospitalización más corta, un periodo de recuperación más corto y menos dolor. No obstante, el congelamiento puede dañar los nervios cercanos a la próstata y causar impotencia e incontinencia. Puede que estos efectos secundarios ocurran con más frecuencia con criocirugía que después de la prostatectomía radical. Además, el congelamiento puede dañar la vejiga y los intestinos, lo que produce dolor, una sensación de ardor y la necesidad de vaciar la vejiga y los intestinos a menudo.

En comparación con la cirugía o el tratamiento de radiación, los médicos tienen mucho menos conocimiento sobre qué tan bien funciona este método en el largo plazo. Por esta razón, muchos médicos no incluyen la criocirugía entre las primeras opciones que recomiendan para tratar el cáncer de próstata.


Terapia hormonal

El objetivo de la terapia hormonal (también conocida como supresión de andrógenos) es reducir los niveles de las hormonas masculinas (andrógenos), como la testosterona. Los andrógenos, que se producen mayormente en los testículos, hacen que las células cancerosas crezcan. La reducción de los niveles de andrógenos puede usualmente hacer que el cáncer de próstata disminuya de tamaño o crezca más lentamente. Sin embargo, la terapia hormonal puede controlar, pero no curar el cáncer. Tampoco sustituye a los tratamientos dirigidos a curar el cáncer.

La terapia hormonal a menudo se utiliza en estos casos:
  • En los hombres que no han tenido cirugía o radiación como buenas opciones de tratamiento.
  • En los hombres cuyos tumores cancerosos se han propagado a otras partes del cuerpo o han regresado después del tratamiento inicial.
  • Junto con la radiación en hombres que están en alto riesgo de que el cáncer les recurra tras el tratamiento.
  • A veces se usa antes de la cirugía de radiación para encoger el cáncer.

Si bien la terapia hormonal no cura el cáncer, puede proveer alivio de los síntomas. Algunos médicos opinan que la terapia hormonal funciona mejor si se comienza lo antes posible antes de que el cáncer llegue a una etapa más avanzada; pero no todos los médicos están de acuerdo.

Debido a que casi todos los cánceres de próstata se hacen resistentes a la terapia hormonal con el tiempo, algunos médicos usan un enfoque de administrar la terapia repetidamente de forma intermitente (a esto se le llama terapia intermitente). Los medicamentos se administran por algún tiempo, luego se dejan de administrase y después vuelven a ser administrados. Una ventaja es que algunos hombres pueden evitar por algún tiempo los efectos secundarios (impotencia, pérdida del apetito sexual, etc.). Se están llevando a cabo estudios para ver si este nuevo método es mejor o peor que administra los medicamentos de manera continua.

Tipos de terapia hormonal

Existen varios tipos de terapia hormonal. Éstos incluyen ya sea cirugía o el uso de varios medicamentos para disminuir la cantidad de testosterona o para bloquear la capacidad del cuerpo de usar los andrógenos.

Orquiectomía: a pesar de que es un tipo de cirugía, su principal efecto es como una forma de terapia hormonal. En esta operación, el cirujano extirpa los testículos, que es donde se produce más del 90% de los andrógenos, principalmente la testosterona. Siendo éste un procedimiento básicamente simple y no tan costoso que las otras opciones, es de forma permanente y muchos hombres tienen dificultad en aceptar esta operación. La mayoría de los hombres que se someten a esta cirugía pierden el deseo sexual y no pueden tener erecciones.

Análogos de la hormona liberadora de la hormona luteinizante (LHRH por sus siglas en inglés): estos medicamentos reducen los niveles de testosterona tan eficientemente como la orquiectomía. Los análogos de la LHRH (también llamados agonistas de la LHRH) se administran mediante inyecciones o como partículas pequeñas de medicina que se colocan debajo de la piel. Dependiendo del medicamento que se use, se administran entre cada mes, cada tres o cuatro meses, hasta una vez al año. Aunque este tratamiento cuesta más e implica más consultas con el médico, la mayoría de los hombres escoge este método en vez de la cirugía para extirpar los testículos.

Cuando los análogos de la LHRH son administrados al principio, el nivel de testosterona se eleva brevemente antes de que se reduzca a niveles bajos. Eso se conoce como “exacerbación”. Los hombres con cáncer propagado a los huesos pudieran experimentar dolor en los huesos durante la exacerbación. Para reducir la exacerbación, los medicamentos llamados antiandrógenos pueden usarse por algunas semanas antes de comenzar el tratamiento con los análogos de la LHRH.

Antagonistas de la LHRH: el abarelix (Plenaxis®) era un antagonista de la LHRH que disminuía rápidamente los niveles de testosterona y no causaba una exacerbación.   En el 2005, la compañía que produce el abarelix decidió retirar del mercadeo a este medicamento. Los hombres que ya estaban tomaban abarelix podrían continuar este medicamento.  Sin embargo, ningún paciente nuevo podría comenzar a tomarlo, pues ya no está disponible.

En 2008, la FDA aprobó un nuevo antagonista LHRH, llamado degarelix (Firmagon®) para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Se administra mensualmente en forma de inyección debajo de la piel. Al igual que el abarelix, el degarelix reduce rápidamente los niveles de testosterona. Los efectos secundarios más comunes fueron dolor, enrojecimiento, e inflamación en el lugar donde se aplicó la inyección y niveles aumentados de enzimas hepáticas en los análisis de laboratorio.

Antiandrógenos: estos medicamentos bloquean la capacidad del cuerpo de usar los andrógenos Incluso después de haberse extirpado los testículos o durante el tratamiento con LHRH, las glándulas suprarrenales continúan produciendo una pequeña cantidad de andrógenos. Los antiandrógenos pueden usarse junto con la orquiectomía o con los análogos de la LHRH para proveer un bloqueo combinado de los andrógenos o un bloqueo total de todos los andrógenos que el cuerpo produce. Aún hay controversia sobre si el bloque combinado de los andrógenos es mejor que el uso de otros tratamientos por sí solos.

Otros medicamentos para reducir los niveles de andrógenos: durante un tiempo, los estrógenos (hormonas femeninas) eran usados para tratar a los hombres con cáncer de próstata. Debido a los efectos secundarios, ahora se usan con más frecuencia los análogos de la LHRH y los antiandrógenos. Pero puede que el estrógeno o algunos otros medicamentos como el ketoconazol (Nizoral®) se usen si los otros tratamientos hormonales dejan de surtir efecto.

Efectos secundarios de la terapia hormonal

La orquiectomía, los análogos de la LHRH y los antagonistas de la LHRH causan efectos secundarios debido a cambios en los niveles hormonales. Estos efectos secundarios pueden incluir:
  • Menos deseo sexual.
  • Impotencia (no poder lograr una erección).
  • Sensaciones de calor (pudieran aliviarse o incluso desaparecer con el tiempo).
  • Sensibilidad de los senos y crecimiento del tejido de las mamas.
  • Adelgazamiento de los huesos (osteoporosis), lo que puede causar fracturas de huesos.
  • Recuentos bajos de glóbulos rojos (anemia).
  • Disminución de la agudeza mental.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Aumento de peso.
  • Cansancio extremo.
  • Aumento en los niveles de colesterol.
  • Depresión.

El riesgo de alta presión arterial, diabetes y ataques al corazón también es mayor en los hombres tratados con terapia hormonal.

Se pueden prevenir o tratar muchos efectos secundarios. Por ejemplo, las sensaciones de calor se pueden aliviar con ciertos antidepresivos. El tratamiento breve con radiación a los senos puede ayudar a prevenir que aumenten en tamaño. Existen varios medicamentos para prevenir y tratar la osteoporosis. La depresión puede ser tratada con antidepresivos o asesoramiento. El ejercicio puede ayudar a reducir muchos efectos secundarios, incluyendo cansancio, aumento de peso y la probabilidad de perder masa muscular y ósea. Si se presenta anemia, por lo general, es muy leve y usualmente no causa síntomas.

Existe una preocupación cada vez mayor en cuanto a si la terapia hormonal para el cáncer de próstata pudiera causar problemas con el razonamiento, la concentración o la memoria. Sin embargo, esta asociación no ha sido estudiada bien en hombres que reciben terapia hormonal para el cáncer de próstata. Los diferentes estudios han demostrado cambios en diferentes tipos de memoria. Algunos de los estudios incluso han encontrado que mientras algunos tipos de memoria se empeoran, otros se mejoran. Otros estudios no han encontrado ningún efecto. Se están realizando más estudios para analizar este asunto.

Debates sobre la terapia hormonal

Todavía no se han resuelto muchos asuntos sobre la terapia hormonal, tales como el momento más indicado para comenzar o detener la terapia y la mejor manera de administrarla. Se están llevando a cabo estudios que están analizando estos asuntos. Si usted está considerando la terapia hormonal, pídale a su médico que le explique los tratamientos que usará y los efectos secundarios que puede esperar tener.


Quimioterapia (quimio)

La quimioterapia es el uso de medicamentos para tratar el cáncer. Los medicamentos a menudo son inyectados en una vena. Otros pueden ingerirse en forma de pastillas. Una vez los medicamentos entran al sistema sanguíneo, pasan a todo el cuerpo para alcanzar y destruir las células cancerosas.

Algunas veces se usa quimioterapia cuando el cáncer de próstata se ha propagado fuera de la glándula prostática y la terapia hormonal ya no es eficaz. La quimioterapia no es un tratamiento convencional para el cáncer de próstata en etapa temprana, pero algunos estudios están determinando si este tratamiento pudiera ser útil si se administra por un corto periodo de tiempo después de la cirugía.

Al igual que en la terapia hormonal, la quimioterapia es poco probable que cure el cáncer. No se espera que este tratamiento destruya todas las células cancerosas, pero puede reducir el crecimiento del cáncer y disminuir los síntomas, lo que resulta en una mejor calidad de vida.

Existen muchos medicamentos diferentes de quimioterapia. Con frecuencia, se administran dos o más a la misma vez para obtener un mejor efecto.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Si bien los medicamentos de quimioterapia eliminan las células del cáncer, también dañan algunas células normales, lo que puede provocar efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Estos efectos secundarios pueden incluir:
  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída de pelo.
  • Llagas en la boca.

Debido a que la quimioterapia puede dañar también las células normales, sus recuentos sanguíneos pudieran ser bajos. Esto puede causar:
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a la escasez de glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
  • Cansancio (por bajos recuentos de glóbulos rojos).

Además, cada medicamento pudiera tener su propio efecto secundario.

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen después de terminado el tratamiento. Si tiene problemas con los efectos secundarios, hable con su médico o enfermera sobre lo que se puede hacer, Hay ayuda disponible para muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia. Por ejemplo, existen medicamentos que previenen o reducen las náuseas y los vómitos. Se pueden administrar otros medicamentos para estimular los recuentos sanguíneos.


Tratamiento del dolor y otros síntomas

La mayor parte de este artículo trata sobre las maneras para extirpar o destruir las células cancerosas, o de cómo reducir su velocidad de crecimiento. Sin embargo, es importante saber que mantener una buena calidad de vida también es un objetivo importante. Asegúrese de hablar con su médico o enfermera sobre cualquier dolor o síntoma que usted tenga. Hay maneras de tratarlos, y recibir tratamiento eficaz puede ayudarle a sentirse mejor y permitirle que se concentre en las cosas que son importantes en su vida.

Medicamentos contra el dolor
 
Los medicamentos contra el dolor también funcionan muy bien. Cuando se usan los medicamentos como se indica para tratar el dolor del cáncer, usted no necesita preocuparse sobre cuestiones de adicción o dependencia. Puede que presente síntomas, tales como agotamiento y picor, aunque usualmente desaparecen después que usted se acostumbra al medicamento. El estreñimiento es el problema más común, aunque existen cosas que puede hacer para prevenir esto.  A menudo, los efectos secundarios se pueden tratar al cambiar la dosis o al agregar otros medicamentos.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que puede ayudar a aliviar el dolor en los huesos causado por el cáncer que se ha propagado a los huesos. Puede que también desaceleren el crecimiento del cáncer y que fortalezcan los huesos en los hombres que están recibiendo tratamiento hormonal.

Los bifosfonatos pueden ocasionar efectos secundarios, incluyendo síntomas parecidos a la influenza (gripe) y dolor en los huesos. Algunos hombres han experimentado un efecto secundario poco común, pero que causa mucha angustia, con estos medicamentos. Presentan dolor en la mandíbula y sus médicos encuentran que parte del hueso de la mandíbula ha muerto. Esto puede originar pérdida de los dientes o infecciones en el hueso de la mandíbula. Los médicos desconocen la razón por la que algunas personas padecen de estos problemas en la mandíbula. Tampoco saben cómo prevenir estos problemas. Hasta el momento, el único tratamiento ha sido suspender el tratamiento con bifosfonatos. Algunos médicos que tratan el cáncer recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.

Esteroides

Los esteroides pueden aliviarles el dolor en los huesos y aumentar el apetito en algunos hombres.

Radioterapia

Si bien la radioterapia puede usarse como el tratamiento principal contra el cáncer de próstata, también puede usarse para tratar el dolor de los huesos causado por el cáncer que se ha propagado a los huesos.

Para este propósito también se utilizan unos medicamentos llamados radiofármacos. Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que tiene elementos radiactivos. Se administran a través de una vena. Éstos se establecen en las áreas de los huesos que contienen cáncer, y la parte radiactiva destruye las células cancerosas allí. Aproximadamente 8 de cada 10 pacientes con cáncer de próstata que tienen dolor en los huesos se benefician con este tratamiento. El efecto secundario principal es la reducción de los recuentos de glóbulos rojos. Esto podría incrementar su riesgo de desarrollar una infección o de sangrar fácilmente.


Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer. O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que necesita saber, el cual encontrará en nuestro sitio Web o puede solicitarlo a través de nuestra línea sin costo.



Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera, los cuales a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, haciendo que esto pueda crear confusión. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos incluso son dañinos.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos de tratamiento puede que hasta sean dañinos o provoquen efectos secundarios potencialmente mortales. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Al estar contemplando sus opciones, tenga en consideración las siguientes tres medidas:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.


¿Cuál es el mejor tratamiento para mí?

Si usted tiene cáncer de próstata, usted querrá considerar muchas cosas antes de escoger un curso de tratamiento. Entre estas cosas se incluye la edad, su salud en general, sus metas de tratamiento y lo que piense sobre los efectos secundarios. Por ejemplo, algunos hombres no conciben la idea de vivir con efectos secundarios como la incontinencia y la impotencia. A otros les inquieta menos estos efectos y están más preocupados por eliminar su cáncer.

Si usted es mayor de 70 años o tiene problemas graves de salud, es recomendable que considere al cáncer de próstata como una enfermedad crónica. Muy probablemente no le causará la muerte, pero pudiera causarle síntomas que deseará evitar. Desde este punto de vista, la meta es aliviar los síntomas y evitar los efectos secundarios del tratamiento. Así que usted puede decidir por la vigilancia activa (atención minuciosa con su médico) o la terapia hormonal. Por supuesto, la edad por sí sola no es la mejor base para tomar su decisión. Muchos hombres se encuentran en buena salud mental y física a los 70 años, mientras que algunos hombres más jóvenes pudieran no estar tan saludables.

Si usted es más joven y aparte del cáncer disfruta de una buena salud, es posible que esté más dispuesto a sobrellevar los efectos secundarios del tratamiento si éste le ofrece la mejor probabilidad de cura. La mayoría de los médicos opinan actualmente que la radiación externa, la prostatectomía radical y los implantes radiactivos tienen las mismas tasas de cura para los tumores cancerosos en la etapa más temprana. Sin embargo, la situación de cada hombre es única y se ve influenciada por muchos factores.

Estas decisiones difíciles son incluso más difíciles para usted si intenta tomarlas por sí solo. A menudo es beneficioso hablar sobre las opciones de tratamiento con más de un médico. Para los cirujanos especialistas, como los urólogos, es natural recomendar la cirugía, y para los oncólogos expertos en radioterapia es natural recomendar la radiación. Es posible que usted quiera considerar más de una opinión médica, quizás incluso de otros tipos de médicos. A menudo, su médico primario puede ayudarle a decidir qué plan de tratamiento le conviene a usted.

A muchos hombres les resulta beneficioso hablar con otros que han enfrentado los mismos problemas. El programa "De Hombre a Hombre" (Man to Man, o programas como éstos ofrecidos por otras organizaciones) de la Sociedad Americana del Cáncer ofrece un medio para que los hombres se reúnan y hablen sobre los problemas relacionados con el cáncer de próstata. Para más información, llame a nuestro número telefónico gratuito o visite nuestra página en Internet.



¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi médico?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Puede anotar, por favor, el tipo exacto de cáncer que tengo?
  • ¿Puedo obtener una copia de mi informe patológico?
  • ¿Cuál es la probabilidad de que el cáncer se haya propagado más allá de mi próstata? De ser así, ¿continúa siendo curable?
  • ¿Qué otras pruebas (si algunas) usted recomienda y por qué?
  • ¿Cuál es la etapa clínica y la puntuación de Gleason de mi cáncer? ¿Qué significa eso en mi caso?
  • ¿Es la espera en observación (vigilancia activa) una opción para mí? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Necesito una prostatectomía radical o radiación? ¿Por qué sí o por qué no?
  • Si necesito una prostatectomía radical, ¿será la que no daña los nervios? ¿Será laparoscópica?
  • ¿Qué tipo de tratamiento con radiación pudiera ser mejor para mí?
  • ¿Qué otros tratamientos pudiesen ser adecuados para mí? ¿Por qué?
  • De esos tratamientos, ¿cuáles son los riesgos o efectos secundarios que debo esperar?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que tenga problemas con incontinencia o impotencia?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que tengan otros problemas urinarios o rectales?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que el cáncer regrese con el tratamiento que usted sugiere? ¿Cuál sería nuestro próximo paso si esto ocurre?
  • ¿Cuál es mi tasa de supervivencia según la etapa clínica, grado y las varias opciones de tratamiento?
  • ¿Debo hacer una dieta especial?

A continuación escriba sus propias preguntas:






La vida después del tratamiento

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer. Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Puede obtener más información sobre qué es de lo que tiene que estar pendiente y cómo aprender a vivir con la probabilidad de que el cáncer regrese en el documento (disponible en inglés) Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence.


Cuidados posteriores

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. El seguimiento usualmente incluye visitas regulares al médico, pruebas sanguíneas de PSA, y exámenes digitales del recto, lo que probablemente comienza dentro de pocos meses de finalizado el tratamiento. La mayoría de los médicos recomiendan pruebas de PSA aproximadamente cada seis meses por los primeros cinco años después del tratamiento, y por lo menos cada año después de esto. Es posible que también se le hagan otras pruebas. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si el cáncer ha regresado (recurrido) o se ha propagado, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacer cualquier pregunta, así como hablar sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.

El cáncer de próstata puede regresar (recurrir) muchos años después del tratamiento inicial. Por lo tanto, es importante seguir periódicamente las visitas al médico e informar cualquier síntoma nuevo (como dolor en los huesos o problemas urinarios). Si el cáncer de próstata regresa, sus opciones de tratamiento dependerán del lugar donde se cree está el cáncer y qué tipos de tratamiento ya usted recibió.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.


Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información y que siempre guarde copias de sus informes médicos para usted:
  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su tratamiento.
  • Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos de tratamiento contra el cáncer pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo.


Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Si está aún bajo tratamiento y está teniendo problemas para comer, por favor solicítenos una copia de nuestro documento Nutrición para la persona con cáncer.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas. Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Para más información sobre el cansancio, consulte nuestros documentos Fatigue in People With Cancer and Anemia in People With Cancer.

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que los adultos realicen al menos una actividad física por 30 minutos diarios por lo menos cinco días de la semana.  Mejor aún si la actividad física se lleva a cabo por 40 a 60 minutos.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Puede que se encuentre pensando sobre el efecto de su cáncer sobre sus familiares y amigos, así como el efecto sobre su vida profesional. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.


¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en la investigación del cáncer de próstata?

En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento de la próstata.

Genética


Las nuevas investigaciones sobre los genes asociados con el cáncer de próstata ayudan a los científicos a entender mejor cómo se origina el cáncer de próstata. Además, las pruebas para detectar genes cancerosos en una próstata con anormalidades podrían ayudar a indicar cuáles hombres están en alto riesgo. Estos hombres podrían someterse a las pruebas con mayor frecuencia. Las investigaciones adicionales podrían proveer respuestas sobre los cambios químicos que causan el cáncer de próstata. Esto podría permitir la creación de medicamentos para revertir estos cambios.

Uno de los problemas principales que enfrenan hoy día los médicos y sus pacientes consiste en determinar cuáles cánceres de próstata tienen más probabilidades de propagarse. El saber esto podría ayudar a decidir cuáles hombres necesitan tratamiento y cuáles se beneficiarían mejor de la terapia expectante (observación y espera). Los investigadores están actualmente intentando encontrar pistas genéticas sobre cuáles cánceres son más propensos a crecer y a propagarse rápidamente.


Prevención

Los investigadores continúan buscando alimentos que afectan el riesgo de cáncer de próstata. Los científicos han encontrado algunas sustancias en los tomates y en los frijoles de soya que pudieran prevenir el cáncer de próstata. Los científicos están tratando de formar compuestos relacionados que sean aún más poderosos y que se puedan usar como complementos. Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones sugieren que una alimentación balanceada que incluya estos alimentos, así como otras frutas y vegetales, es mejor que consumir estas sustancias como complementos.

Algunos estudios han sugerido que ciertas vitaminas y minerales podrían reducir el riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, un estudio a gran escala sobre este tema, llamado Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT), encontró que los complementos de vitamina E o de selenio no disminuyeron el riesgo de cáncer de próstata después de haberlos consumido diariamente por alrededor de cinco años.

Otro estudio reciente ha encontrado que los hombres con altos niveles de vitamina D parecen tener un riesgo menor de padecer las formas más letales de cáncer de próstata.

Aunque muchas personas creen que las vitaminas son naturales y no causan daño, la investigación reciente ha mostrado que las altas dosis de éstas pueden ser perjudiciales. Un estudio encontró que los hombres que consumen más de siete tabletas de multivitaminas por semana pueden tener un riesgo aumentado de padecer cáncer de próstata avanzado.


Detección temprana del cáncer de próstata

Los médicos concuerdan que la prueba de sangre PSA no es perfecta para encontrar temprano el cáncer de próstata. Esta prueba pasa por alto algunos cánceres, y en otros casos el PSA puede ser alto cuando el cáncer no está presente. Los investigadores están trabajando para resolver este problema. Aunque los resultados preliminares han sido promisorios, aún no están disponibles pruebas nuevas   fuera de los laboratorios de investigación y se necesitarán más estudio antes de que sean utilizadas como prueba para el cáncer de próstata.


Diagnóstico

Los médicos que hacen biopsias de la próstata a menudo utilizan la ecografía transrectal, la cual utiliza hondas sonoras para crear fotografías de la próstata en blanco y negro. Sin embargo, la ecografía convencional pudiera no encontrar algunas áreas que contienen cáncer. Un método más nuevo, conocido como ecografía Doppler a color puede hacer que las biopsias sean más precisas, ya que ayuda a asegurar que se obtengan muestras de la parte correcta de la glándula. No obstante, se necesitan más estudios antes de que su uso se vuelva común.


Clasificación por etapas

La clasificación por etapas juega un rol clave en determinar cuáles opciones de tratamiento son las mejores para un hombre. Pero los estudios de imágenes como las tomografías y las imágenes de resonancia magnética no pueden detectar todos los cánceres, especialmente aquéllos en los ganglios linfáticos. Un reciente y mejorado tipo de imagen por resonancia magnética puede ser útil en detectar los ganglios linfáticos que contienen cáncer para así facilitar la clasificación por etapas. Los resultados preliminares de este método parecen ser buenos, aunque se necesita más estudios antes de que pueda usarse ampliamente.


Tratamiento

Ésta representa un área de investigación muy activa. Se han estado desarrollando tratamientos nuevos, mientras que los tratamientos actuales se han estado mejorando.

Durante la cirugía: se causará impotencia en el hombre si los nervios que controlan las erecciones deben extirparse durante la cirugía. Algunos médicos están buscando la forma de reparar estos nervios con injertos de pequeños nervios tomados de otras partes del cuerpo o de algo artificial.  Esto aún está en fase experimental y no todos los médicos consideran que sea útil. Se están llevando más estudios al respecto.

Tratamiento de radiación: los avances tecnológicos están haciendo posible apuntar la radiación con mayor precisión que en el pasado. Esto hace posible tratar solamente a la próstata y al cáncer presente justo fuera de la glándula. Se están llevando a cabo estudios para determinar cuáles técnicas son las mejores para cada paciente.

Las formas más nuevas de tratamiento que dirigen radiación desde varios ángulos puede que sean aún más precisas y que conserven tejidos normales. Estos métodos más nuevos sólo han estado usando por un corto período de tiempo, por lo que existe información limitada sobre los mismos.

Tratamientos recientes para el cáncer inicial: los investigadores están ahora estudiando formas más recientes de tratamiento para el cáncer de próstata en etapas iniciales, ya sea como el primer tratamiento o como el tratamiento subsiguiente a un tratamiento de radiación que no haya surtido efecto.

Un tratamiento prometedor conocido como ultrasonido de alta intensidad   (high-intensity focused ultrasound, HIFU) destruye las células cancerosas al realizar un calentamiento intenso con rayos ultrasónicos. Aunque se ha estado usando más en Europa, todavía no se usa en los Estados Unidos. Actualmente se están realizando estudios para determinar si es seguro y eficaz.

Nutrición y cambios en estilo de vida: un reciente estudio encontró que tomar jugo de granada pareció reducir el tiempo que tomó duplicar el nivel de PSA en los hombres con un PSA aumentado después de la cirugía o la radioterapia. Se están realizando estudios más abarcadores para tratar de confirmar estos resultados.

También han sido informados algunos resultados preliminares que son alentadores con los complementos de semilla de lino, lo que pareció reducir la velocidad en la que las células del cáncer de próstata se multiplicaban. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados.

Un informe reciente encontró que los hombres que optaron por no recibir tratamiento para el cáncer de próstata localizado pueden reducir el crecimiento de la enfermedad mediante cambios drásticos en el estilo de vida. Estos hombres hacen mucho ejercicio y llevan una dieta vegetariana estricta (sin comer carne, pescado, huevos, o productos lácteos). Además, estos hombres participan en grupos de apoyo y yoga. Después de un año, los hombres tuvieron una disminución ligera de sus niveles de PSA. Se desconoce si este efecto durará, ya que el informe sólo dio seguimiento a los hombres por un año. Además, a algunos hombres se les hace difícil seguir estos cambios.

Tratamiento hormonal: aun cuando los agonistas de la LHRH detienen la producción de testosterona por parte de los testículos, el cuerpo aún puede producir una pequeña cantidad de andrógenos. Un nuevo medicamento bloquea una enzima que se necesita para que el cuerpo produzca muchas hormonas, incluyendo andrógenos. En un estudio preliminar de hombres que ya tenían bajos niveles de testosterona, este medicamento redujo aún más los niveles de andrógenos. También redujo los tumores y disminuyó los niveles de PSA en los hombres, quienes tenían cánceres que dejaron de responder al tratamiento hormonal. Se presentaron pocos efectos secundarios. Se están realizando más estudios para determinar si este medicamento ayuda a los hombres con cáncer de próstata a vivir por más tiempo.

Quimioterapia: actualmente se están estudiando nuevos medicamentos de quimioterapia y combinaciones de medicamentos.

Vacunas contra el cáncer de próstata: vacunas que estimulan la respuesta inmunológica del cuerpo contra las células del cáncer de próstata, se están investigando en los estudios clínicos. Contrario a las vacunas contra las infecciones, como el sarampión y las paperas, estas vacunas están diseñadas para ayudar a tratar, no prevenir, el cáncer de próstata.

Anticuerpos monoclonales: tipos especiales de proteínas producidas en el laboratorio. Atacan ciertas partes de las células cancerosas de la próstata o células en el cuerpo que apoyan el crecimiento del cáncer. Actualmente se están desarrollando y probando anticuerpos monoclonales diferentes.

Crecimiento de los vasos sanguíneos: para que los tumores cancerosos crezcan, los vasos sanguíneos deben crecer para alimentar a las células del cáncer. Este proceso se llama angiogénesis. Actualmente se están estudiando medicamentos nuevos (y otros medicamentos que ya se usan para tratar los diferentes tipos de cáncer) que pueden ser útiles para detener el crecimiento de estos vasos sanguíneos. Varios de estos medicamentos se están probando actualmente en algunos estudios clínicos.

Dolor en los huesos: los médicos están estudiando una nueva forma para tratar el dolor de huesos conocida como ablación por radiofrecuencia (RFA por sus siglas en inglés). La RFA se ha estado usando por muchos años para tratar los tumores en otros órganos como el hígado. Su uso para tratar el dolor en los huesos sigue siendo relativamente nuevo, aunque los resultados preliminares son promisorios.



¿Cómo puedo obtener más información?

De su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Los siguientes materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea de ayuda sin cargo.

El cuidado del paciente con cáncer en el hogar: una guía para los pacientes y sus familiares

Guías para la detección temprana del cáncer de la Sociedad Americana del Cáncer

Managing Incontinence after Treatment for Prostate Cancer

Sexualidad para el hombre con cáncer

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares


Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

American Cancer Society Complete Guide to Prostate Cancer

American Cancer Society's Guide to Pain Control: Understanding and Managing Cancer Pain

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-by-Step Approach for Caring for the Person with Cancer at Home

Couples Confronting Cancer

What Helped Get Me Through: Cancer Patients Share Wisdom and Hope

What to Eat During Cancer Treatment


Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

American Urological Association
Teléfono sin cargo: 1-866-746-4282
Dirección en Internet: www.auanet.org

National Association for Continence
Teléfono sin cargo: 1-800-252-3337 (1-800-BLADDER)
Dirección en Internet: www.nafc.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237); TYY: 1-800-332-8615
Dirección en Internet: www.cancer.gov

National Coalition for Cancer Survivorship
Teléfono sin cargo: 1-877-622-7937 (1-877-NCCS-YES)
Dirección en Internet: www.canceradvocacy.org

ZERO - The Project to End Prostate Cancer
Teléfono sin cargo: 1-888-245-9455
Dirección en Internet: www.zerocancer.org
 
Prostate Cancer Foundation
Teléfono sin cargo: 1-800-757-2873 (1-800-757-CURE) or 1-310-570-4700
Dirección en Internet: www.prostatecancerfoundation.org
 
US Too International, Inc.
Teléfono sin cargo: 1-800-808-7866 
Dirección en Internet: www.ustoo.com

*La inclusión en esta lista no implica endoso por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.



Última revisión / cambio realizado:  22-Eno.-2010
Última actualización completa:  3-Sep.-2009
página fácil de imprimir
envíe esta página
Not registered yet?
  Register now or see reasons to register.  
Help | About ACS | Employment & Volunteer Opportunities | Información legal y de confidencialidad |  Press Room
Copyright 2010 © American Cancer Society, Inc.
Todo el contenido y obras creadas anotados en este sitio de Internet
son propiedad de la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society, Inc.)
la cual tiene todos los derechos sobre los mismos. Todos los derechos reservados.