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| Cáncer de cuello uterino [cérvix] (resumen) |
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La información que
aparece a continuación es un resumen sobre este tipo de cáncer. Para
recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite
nuestra página en Internet www.cancer.org.
¿Qué es el cáncer?
El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células
normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada.
Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales
se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Cuando
la persona alcanza la edad adulta, la mayoría de las células se dividen
sólo para reponer aquellas que se han desgastado, dañado o muerto.
El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo
comienzan a crecer sin control. Hay muchos tipos de cáncer, pero todos
ellos comienzan debido a este crecimiento sin control de células que no
es normal.
El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de
las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas
continúan creciendo y formando más células cancerosas, las cuales
pueden crecer hacia otros tejidos (invadir), algo que las células
normales no hacen. La posibilidad de una célula de crecer sin control e
invadir otro tejido es lo que la hace cancerosa.
En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor.
pero algunos tipos de cáncer, como la leucemia, no forman tumores, sino
que se establecen en la sangre y la médula ósea.
Cuando las células cancerosas llegan al torrente sanguíneo o a los
vasos linfáticos, pueden viajar (propagarse) hacia otras partes del
cuerpo, en donde pueden continuar creciendo y formar nuevos tumores que
invade el tejido normal. A este proceso se le llama metástasis.
Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer,
siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el
cáncer de seno que se propaga al hígado es aún cáncer de seno, no
cáncer de hígado. De igual manera, el cáncer de la próstata que se ha
propagado a los huesos es referido como cáncer de la próstata
metastásico, y no cáncer de los huesos.
Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy
diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son
enfermedades muy diferentes. Crecen a tasas diferentes y responden a
diferentes tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer
necesitan recibir un tratamiento dirigido a su propio tipo de cáncer.
No todos los tumores son cancerosos. Las tumores que no son cancerosos
son referidos como tumores benignos,
los cuales pueden causar problemas, como crecer demasiado y hacer
presión sobre otros órganos sanos, pero no pueden crecer hacia otros
tejidos. Por esta razón, no pueden propagarse hacia otras partes del
cuerpo (no pueden hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en
riesgo la vida de una persona.
¿Qué es cáncer de cuello uterino?
El cuello del útero o cuello uterino (también conocido como cérvix) es la parte
inferior del útero (la matriz). El útero consiste de dos partes. La
parte superior, llamada cuerpo del útero, es el lugar donde crece el
bebé. El cuello uterino, en la parte inferior, conecta el cuerpo del
útero con la vagina
(el canal por donde pasa el feto al nacer).

Este cáncer (también conocido como cáncer
cervical) se origina en la membrana que recubre el cuello
uterino. Este tipo de cáncer se forma lentamente. En sus inicios,
algunas células comienzan a convertirse de células normales a células
precancerosas, y luego en células cancerosas. Esto puede tomar muchos
años, pero a veces sucede con más rapidez. Puede que estos cambios sean
referidos como displasia
y pueden detectarse mediante la prueba de Papanicolaou, y puede que se
requiera que sean tratados para prevenir el cáncer (remítase a "¿Se
puede prevenir el cáncer de cuello uterino?").
Existen dos tipos principales del cáncer de cuello uterino. Entre ocho
y nueve de cada diez casos se trata de carcinomas de células escamosas,
los cuales al observarse con un microscopio, se ve que están formados
por células parecidas a las células escamosas que cubren la superficie
del cuello del útero. Para el resto de los casos, la mayoría son adenocarcinomas que
comienzan en las células glandulares que producen mucosidad. Con menor
frecuencia, el cáncer tiene características de ambos tipos y se conoce
como carcinoma mixto.
También hay otros tipos de cáncer que se desarrollan en el cuello del
útero, tal como melanoma, sarcoma y linfoma, que ocurren con más
frecuencia en otras partes del cuerpo. Si usted tiene cáncer de cuello
uterino, pídale a su médico que le explique exactamente de qué tipo es.
Este contenido abarca los
tipos más comunes del cáncer de cuello uterino solamente, y no los
otros tipos menos frecuentes.
¿Cuántas mujeres padecen cáncer de
cuello uterino?
En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad
Americana del Cáncer indican lo siguiente en cuanto al cáncer de cuello
uterino para el año 2009:
- 11,270 casos nuevos de cáncer invasivo de cuello uterino
(cáncer que se ha propagado más allá del cuello del útero).
- 4,070 muertes a causa del cáncer de cuello uterino.
Algunos investigadores piensan que el cáncer no invasivo de cuello
uterino (cáncer que al ser detectado sólo se encuentra en el cuello del
útero) es alrededor de cuatro veces más común que el de tipo invasivo.
Cuando se encuentra y se trata a tiempo, el cáncer de cuello uterino
con frecuencia puede curarse.
Por otro lado, el cáncer de cuello uterino tiende a ocurrir en la
mediana edad. La mayoría de los casos son encontrados entre mujeres
menores de 50 años. Muy rara vez ocurren entre mujeres
menores de 20 años. Muchas mujeres no saben que a medida que
van haciéndose mayores, aún se encuentran en riesgo de padecer cáncer
de cuello uterino. Por eso es importante que las mujeres de edad
avanzada se sigan haciendo las pruebas de rutina de Papanicolaou.
El cáncer de cuello uterino fue en un tiempo una de las causas más
comunes de muerte por cáncer entre las mujeres en los Estados
Unidos. Sin embargo, desde 1955 el número de fallecimientos
por cáncer de cuello uterino en este país ha bajado significativamente.
La razón principal de este cambio es el aumento en el uso de la prueba
de Papanicolaou, la cual permite encontrar cáncer de cuello uterino a
tiempo (consulte la sección "¿Se puede prevenir el cáncer de cuello
uterino?").
¿Cuáles son las causas del cáncer del
cuello uterino?
Factores de riesgo para el cáncer de
cuello uterino
Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de
una persona de tener una enfermedad. Algunos factores de riesgo, como
el fumar, se pueden controlar, Otros, como la edad o la raza de la
persona, no se pueden cambiar. No obstante, tener uno o hasta varios
factores de riesgo no necesariamente significa que se padecerá la
enfermedad. Las mujeres sin ninguno de estos factores de riesgo
raramente llegan a padecer cáncer de cuello uterino. Por otro lado,
mientras que estos factores de riesgo aumentan las probabilidades de
tener cáncer de cuello uterino, muchas mujeres que los tienen no llegan
a padecer la enfermedad.
Cuando se considera el asunto de los factores de riesgo, es útil
concentrarse mayormente en aquellos que pueden cambiarse. Sin embargo,
los que no se pueden cambiar también pueden servir para recordar a las
mujeres la importancia de hacerse una prueba de Papanicolaou. Estos
factores de riesgo aumentan la probabilidad de una mujer de padecer
cáncer de cuello uterino.
Infección con el virus del papiloma
humano (VPH)
El factor de riesgo principal del cáncer de cuello uterino es la
infección con un virus conocido por sus siglas VPH (virus del papiloma
humano o HPV, por sus siglas en inglés). El VPH realmente
es un grupo
de más de 100 virus relacionados que pueden infectar las células que se
encuentran en la superficie de la piel. Algunos tipos de VPH pueden
causar verrugas genitales. Otros tipos, sin embargo, causan cáncer de
cuello uterino. Los tipos que causan cáncer se refieren como "VPHs de
alto riesgo". El VPH pasa de una persona a otra a través del contacto
piel-a-piel, como sucede con el sexo vaginal, anal y oral. Pero la
actividad sexual no es la única forma de contagio del VPH entre las
personas. Todo lo que se requiere para la propagación del virus es el
contacto de piel a piel con un área del cuerpo infectada por este
virus.
Tener relaciones sexuales sin protección, especialmente a una edad
temprana, hace que sea más probable infectarse con el virus de VPH.
Además, las mujeres que tienen muchas parejas sexuales (o que han
tenido relaciones sexuales con hombres que, a su vez, han tenido muchas
parejas sexuales) tienen un riesgo mayor de contraer el VPH.
Puede que muchas mujeres tengan el VPH, pero sólo muy pocas de ellas
llegarán a tener cáncer de cuello uterino. En la mayoría de los casos,
el cuerpo lucha contra el virus, y la infección desaparece sin
necesidad de tratamiento. Pero en algunas mujeres, la infección perdura
y puede causar cáncer de cuello uterino. La infección con el VPH se da
principalmente entre las mujeres jóvenes y es menos común en las
mujeres mayores de 30 años. Desconocemos la razón de esto. El
uso de preservativos (condones) puede ser útil en la protección contra
el VPH cuando se usan correctamente, pero aún así se puede transmitir
de una persona a otra mediante el contacto de piel a piel con un área
del cuerpo infectada con el VPH que no esté cubierta por el condón. No
obstante, el uso del condón es importante porque ayuda a proteger
contra otras enfermedades de transmisión sexual como SIDA, entre otras.
Pruebas como la de Papanicolaou, y otras más recientes, pueden detectar
los cambios que indican infección con el VPH. Aunque no hay
cura contra este virus, el crecimiento de células anormales que causa
el virus puede ser tratado. Se han creado vacunas que previenen la
infección con algunos tipos del VPH. Remítase a la sección "¿Se puede
prevenir el cáncer de cuello uterino?" para más información sobre
vacunas contra el VPH.
A pesar de que el VPH es un factor de riesgo importante para el cáncer
de cuello uterino, la mayoría de las mujeres con esta infección no
llegan a tener este tipo de cáncer. Los doctores entienden que otros
factores tienen que surgir para que este tipo cáncer de cáncer crezca.
Algunos de estos factores de presentan a continuación.
Otros factores de riesgo
Fumar: las
mujeres que fuman son alrededor de dos veces más propensas a
padecer cáncer de cuello uterino que las que no fuman. Al
fumar, muchos químicos causantes de cáncer ingresan a los pulmones.
Estas sustancias dañinas son llevadas al torrente sanguíneo por todo el
cuerpo, así como a otros órganos. Se han detectado subproductos del
tabaco en la mucosidad cervical de mujeres fumadoras.
Infección con el VIH:
el VIH (virus de
inmunodeficiencia humana o HIV
por sus siglas en inglés), es el virus que causa SIDA y no es lo mismo
que el VPH. También puede ser un factor de riesgo para el cáncer de
cuello uterino. La infección con el VIH hace que el sistema inmunitario
de una mujer esté menos apto para combatir el VPH y los tumores
cancerosos en sus primeras etapas.
Infección con clamidia:
esta infección es un tipo de bacteria que puede
infectar los órganos sexuales femeninos. Su contagio es mediante las
relaciones sexuales. Puede que una mujer no sepa que esté infectada a
menos que se le practique un examen de clamidia cuando se le haga su
examen pélvico. Algunos estudios sugieren que las mujeres que se hayan
infectado en el pasado o que actualmente estén infectadas, están a un
mayor riesgo de padecer cáncer de cuello uterino. Además, la infección
a largo plazo puede causar otros problemas graves.
Alimentación:
lo que come puede influir también. Una alimentación con
poco contenido de frutas y verduras está asociada con un riesgo
aumentado de cáncer cervical. Además, las mujeres que tienen sobrepeso
tienen un mayor riesgo.
Píldoras anticonceptivas:
el uso de píldoras anticonceptivas por
periodos prolongados aumenta el riesgo del cáncer de cuello uterino. La
investigación sugiere que el riesgo del cáncer de cuello uterino
aumenta mientras más tiempo una mujer tome las píldoras, pero el riesgo
se reduce nuevamente después de que deje de tomarlas. Hable con su
médico sobre las ventajas y las desventajas de las píldoras
anticonceptivas en su caso.
Embarazos múltiples:
las mujeres que han tenido tres o más embarazos
completos tienen un riesgo mayor de llegar a tener cáncer de cuello
uterino. Nadie sabe realmente la razón para esto.
Edad joven al momento del
primer embarazo completo: las mujeres que
tuvieron su primer embarazo completo a la edad de 17 años o menos son
casi dos veces más propensas a llegar a tener cáncer de cuello uterino
posteriormente en la vida que las que tuvieron su primer embarazo a los
25 años o más .
Ingresos bajos:
las mujeres con pocos recursos tienen un riesgo mayor
del cáncer de cuello uterino. Esto puede deberse a que no puedan pagar
para una buena atención médica, incluyendo pruebas de Papanicolaou
realizadas rutinariamente.
DES (dietilostilbestrol):
este es un medicamento hormonal que fue usado
entre 1940 y 1971 para algunas mujeres que se pensaba que estaban en un
mayor riesgo de aborto espontáneo. Las hijas de las mujeres que tomaron
este medicamento mientras estaban embarazadas con ellas tienen un
riesgo ligeramente más alto de cáncer de vagina y cuello uterino.
Antecedentes familiares:
el cáncer de cuello uterino puede ser
hereditario en algunas familias. Si su madre o hermana ha tenido cáncer
de cuello uterino, sus probabilidades de llegar a padecer la enfermedad
es de dos a tres veces más alto que si nadie en su familia hubiera
tenido la enfermedad. Esto puede deberse a que dichas mujeres son menos
aptas en combatir la infección con el VPH que otras mujeres.
¿Se puede prevenir el cáncer de cuello
uterino?
La mayoría de los cánceres de cuello uterino puede prevenirse. Existen
dos maneras para prevenir esta enfermedad. La primera es al encontrar y
tratar los precánceres antes de que se tornen en cáncer, y la segunda
es al prevenir los precánceres.
Encontrar y tratar los precánceres antes
de que se tornen en cáncer
Una manera bien demostrada para prevenir el cáncer de cuello uterino
consiste en hacerse pruebas de detección para encontrar precánceres
antes de que se tornen en cáncer. La prueba de Papanicolaou (prueba
Pap) es la manera más común para prevenir este cáncer. Si se encuentra
un precáncer y se trata, se puede detener el cáncer de cuello uterino
antes de que realmente comience. La mayoría de los casos del cáncer de
cuello uterino ocurren en mujeres que no se sometieron a las pruebas de
Papanicolaou como les correspondía hacerlo.
La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda lo siguiente:
- Todas las mujeres deben comenzar a hacerse la prueba de
Papanicolaou aproximadamente tres años después de haber comenzado a
tener relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años.
- La prueba se debe realizar anualmente si se usa la prueba
normal de Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba de
Papanicolaou con base líquida.
- A partir de los 30 años de edad, muchas mujeres que hayan
tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse
las pruebas de Papanicolaou cada dos a tres años. Otra opción es que
las mujeres mayores de 30 años se sometan a la prueba de Papanicolaou
cada tres años junto con
la prueba VPH ADN (más adelante se presenta información sobre esta
prueba).
- Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo (como
infección con el VIH, o un sistema inmunitario débil) deben continuar
sometiéndose a las pruebas de Papanicolaou anualmente.
- Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más
pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales (y que no
hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años
anteriores) pueden dejar de hacerse las pruebas. Pero las mujeres que
hayan tenido cáncer de cuello uterino o que tengan otros factores de
riesgo (como los mencionados anteriormente) deben continuar haciéndose
la prueba mientras estén en buen estado de salud.
- Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total
(extirpación del útero y del cuello uterino) pueden optar por dejar de
hacerse las pruebas, a menos que la cirugía se haya hecho como
tratamiento de precáncer o cáncer de cuello uterino. Las mujeres que
hayan tenido una histerectomía simple (que no se les haya extraído el
cuello uterino) deben seguir las recomendaciones anteriores.
Algunas mujeres creen que pueden dejar de hacerse las pruebas de
Papanicolaou una vez dejan de tener hijos. Esto no es correcto. Deberán
continuar siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Americana del
Cáncer.
Examen pélvico versus prueba de
Papanicolaou
Muchas personas confunden el examen pélvico con la prueba de
Papanicolaou, tal vez porque a menudo se realizan al mismo tiempo. El
examen pélvico es una parte normal en la atención médica de la mujer.
Durante este examen, el médico examina y palpa los órganos
reproductores femeninos. Algunas mujeres creen que no es necesario
hacerse los exámenes pélvicos una vez que dejaron de tener hijos, lo
cual es incorrecto.
El examen pélvico puede que sea útil en encontrar enfermedades en los
órganos genitales de la mujer, pero no encontrará el cáncer de cuello
uterino en sus etapas iniciales. Para esto se necesita la prueba de
Papanicolaou, la cual a menudo se hace justamente después del examen
pélvico. El doctor raspará con cuidado en el cuello del útero
para extraer células y enviarlas a un laboratorio para que se observen
con un microscopio.
La importancia de la prueba de
Papanicolaou
Las muertes debido a cáncer de cuello uterino son mucho más comunes en
los países donde las mujeres no se pueden hacer rutinariamente las
pruebas de Papanicolaou. De hecho, el cáncer de cuello uterino es la
causa principal de muerte por cáncer en las mujeres de muchos países en
vías de desarrollo. Estos casos de cáncer por lo general se
diagnostican en una etapa avanzada, en lugar de la etapa en la que los
cambios son precancerosos o durante las etapas iniciales del cáncer.
No todas las mujeres en los Estados Unidos se someten a las pruebas de
Papanicolaou. Por ejemplo, las mujeres de raza negra de edad avanzada,
así como las mujeres de bajos ingresos o mujeres que han inmigrado al
país recientemente son menos propensas a someterse a las pruebas de
Papanicolaou de forma rutinaria.
Pero existen maneras para ayudar a que todas las mujeres en este país
se hagan las pruebas que necesitan. Hay un programa nacional para la
detección temprana del cáncer de seno y de cuello uterino (National Breast and Cervical
Cancer Early Detection Program o NBCCEDP) que ofrece
las pruebas gratuitamente o a un costo muy bajo a mujeres que
no tienen seguro médico. El Departamento de Salud de cada estado cuenta
con información sobre este programa.
¿Cómo se realiza una prueba de
Papanicolaou?
El médico utiliza un instrumento de metal o plástico para abrir la
vagina (un espéculo). Luego se obtiene, mediante raspado ligero, una
muestra de las células y mucosidad del cuello uterino. La muestra se
envía a un laboratorio para observarse con un microscopio y su médico
le avisará si se encuentra algo inusual. Debido a que el sistema para
reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou es complejo,
pídale a su médico que le explique sus resultados en una manera que
usted pueda entender. Si su prueba muestra algo que no sea normal, su
médico va a necesitar realizar otras pruebas para saber qué es lo que
está pasando.
Hay varias cosas que usted puede hacer
para que su prueba de
Papanicolaou resulta más precisa:
- Trate de hacer un plan para hacerse la prueba cuando no
esté teniendo su menstruación.
- No se haga un lavado vaginal dos horas antes de la prueba.
- No tenga relaciones sexuales dos horas antes de la prueba.
- No se aplique duchas vaginales, tampones, espuma
espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos
vaginales dos días antes de la prueba.
Aun cuando la prueba de Papanicolaou es la mejor manera para prevenir
el cáncer de cuello uterino o encontrarlo temprano, esta prueba no es
perfecta. Debido a que incluso los buenos laboratorios pueden pasar por
alto algunos cambios en las células, usted debe hacerse la prueba tan
frecuentemente como lo recomiendan las guías de la Sociedad Americana
del Cáncer. Las mujeres que ya no van a tener bebés necesitan continuar
haciéndose los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolaou.
Hay varias formas para tratar a las mujeres con resultados donde haya
algo que no sea normal en sus pruebas de Papanicolaou. Estos métodos
incluyen criocirugía (uso de una sonda de metal para congelar y
destruir las células anormales) y cirugía con láser. Si usted se hace
una prueba de Papanicolaou y los resultados son anormales, pídale a su
médico que le explique lo que esto significa en su caso y qué opciones
de tratamiento usted tiene.
Los médicos tienen varios métodos para tratar a las mujeres con
resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Estos métodos
incluyen criocirugía (uso de una sonda de metal para frisar y destruir
las células anormales) y cirugía con láser. Si usted se hace una prueba
de Papanicolaou y los resultados son anormales, pídale a su médico que
le explique exactamente lo que esto significa en su caso y qué opciones
de tratamiento usted tiene.
Prueba de VPH ADN
Como se indicó anteriormente, el factor de riesgo más importante del
cáncer de cuello uterino es haber tenido el virus del papiloma humano
(VPH o HPV, en inglés). Los doctores ahora cuentan con una prueba para
detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar
este cáncer. En esta prueba, se analiza el ADN de las células del
cuello uterino. La manera en que se obtienen las muestras de las
células es similar a la de la prueba de Papanicolaou. Esta prueba se
utiliza en dos situaciones:
- Se puede usar como prueba de detección (junto con la prueba
de Papanicolaou) en mujeres mayores de 30 años de edad. No reemplaza la
prueba de Papanicolaou. La prueba no se usa en mujeres menores de 30
años, ya que no les brinda ningún beneficio. Las mujeres más jóvenes
que son sexualmente activas tienen una probabilidad mucho mayor que las
mujeres mayores de infectarse con VPH, aunque en la mayoría de ellas
este virus desaparecerá por sí solo.
- Además, la prueba se puede usar en mujeres que obtuvieron
resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou para
determinar si pudiese ser necesario realizar más pruebas u ofrecer
tratamiento.
Para más información, vea el documento Lo que toda mujer debe saber
sobre el cáncer de cuello uterino y el virus del papiloma humano
de la Sociedad Americana del Cáncer.
Qué se puede hacer para prevenir los
precánceres
Trate de evitar la infección con el VPH
Usted puede prevenir la mayoría de los precánceres de cuello uterino
previniendo la exposición al VPH. Al hacer ciertas cosas puede aumentar
su probabilidad de infección con el VPH, por ejemplo:
- Tener relaciones sexuales a temprana edad.
- Tener muchas parejas sexuales.
- Tener una pareja que ha tenido muchas parejas sexuales.
- Tener relaciones sexuales con hombres no circuncidados.
Posponer las relaciones
sexuales: esperar hasta una mayor edad para tener
relaciones sexuales puede ayudar a evitar el VPH. También ayuda limitar
el número de personas con quien tiene relaciones sexuales y evitarlas
con alguien que haya tenido muchas parejas sexuales. Recuerde que
alguien que tenga el VPH durante años puede aún no tener síntomas. Esto
no siempre causa verrugas ni otros síntomas. Alguien puede tener el
virus y contagiar a otra persona sin saberlo.
Uso de condones:
los condones pueden ayudar a proteger contra la infección del VPH, pero
no completamente, aunque también son útiles en proteger contra la
infección del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
No fume:
evitar el hábito de fumar es otra forma importante de reducir el riesgo
de precáncer y cáncer de cuello uterino.
Recibir la vacuna del VPH:
actualmente existen vacunas (Gardasil® y Cervarix®) que pueden proteger
a las personas contra ciertos tipos del VPH. Estas vacunas sólo se usan
para prevenir, no tratar, una infección con el VPH. Cervarix ha sido
aprobada recientemente por la FDA para su uso en los Estados Unidos,
mientras que el uso de Gardasil en este país fue aprobado desde el año
2006. En octubre de 2009, la FDA también aprobó el uso de Gardasil en
hombres para la prevención de las verrugas genitales. El uso de
Cervarix está aprobado en niñas y mujeres jóvenes de 10 a 25 años de
edad, mientras que el uso de Gardasil está aprobado para personas entre
9 y 26 años de edad.
Las vacunas actualmente usadas se dan en una serie de tres inyecciones
dentro de un lapso de seis meses. Los efectos secundarios de la vacuna
son ligeros. El efecto secundario más común es enrojecimiento,
inflamación e irritación de corto plazo en el punto en donde se aplicó
la inyección. Muy pocas veces habrá una mujer que sienta que va a
desmayarse tras recibir la inyección.
Para un mejor resultado, la vacuna contra el VPH se debe aplicar antes
de que una persona comience a tener relaciones sexuales. La Sociedad
Americana del Cáncer también recomienda que la vacuna sea administrada
a las niñas entre 11 y 12 años (y tan pronto como 9 años si el doctor
así lo recomienda). La Sociedad también está de acuerdo en que las
jóvenes de hasta 18 años que aún no hayan sido vacunadas, que reciban
las vacunas para "ponerse al día". Las mujeres entre 19 y 26 años deben
hablar con su doctor para ver si recibir la vacuna es lo adecuado para
ellas. Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los
tipos de VPH causantes de cáncer. Por lo tanto, las pruebas
de Papanicolaou siguen siendo necesarias.
Ya sea una o la otra, ambas vacunas son muy costosas, al menos $375 USD
(sin incluir la cuota del doctor o de aplicar las inyecciones). Aunque
este costo debería estar cubierto por los planes de seguro médico,
puede que requiera comprobarlo con su compañía de seguro antes de
vacunarse.
Para más información sobre la vacuna y el VPH, por favor consulte
nuestro documento Virus
del papiloma humano (VPH), cáncer de cuello uterino y vacuna del VPH:
preguntas frecuentes.
¿Cómo se encuentra el cáncer de cuello
uterino?
A menudo, los cánceres o precánceres de cuello uterino en etapa inicial
no muestran signos o síntomas. Por eso es importante que las mujeres se
hagan las pruebas de Papanicolaou de forma rutinaria. Los síntomas
generalmente no comienzan hasta que el cáncer ha avanzado y se ha
propagado a regiones cercanas. Si tiene alguno de los siguientes
síntomas, vaya inmediatamente al médico:
- Sangrado vaginal anormal, como el
sangrado después de tener relaciones sexuales, sangrado después de la
menopausia, sangrado y manchado durante el tiempo entre una
menstruación y otra o menstruaciones que duran más tiempo o con
sangrado más profuso de lo normal. El sangrado después de una ducha
vaginal o después del examen pélvico es un síntoma común del cáncer de
cuello uterino, pero no de precáncer.
- Alguna secreción vaginal inusual
(aparte de su periodo menstrual mensual normal).
- Dolor durante las relaciones sexuales.
Por supuesto, estos síntomas no significan que usted tiene cáncer.
También pueden ser causados por otra cosa, pero debe consultar con su
médico para saberlo.
Lo mejor es no esperar a que aparezcan síntomas. Hágase las pruebas de
Papanicolaou y exámenes pélvicos que le correspondan.
Pruebas para el cáncer de cuello uterino
Historial médico y examen físico
El doctor preguntará sobre su estado de salud, factores de riesgo y
acerca de la salud de su familia. Se realizará un examen físico
completo con especial atención en sus ganglios linfáticos para ver su
hay algún signo de propagación de cáncer.
Cistoscopia, proctoscopia y examen bajo
anestesia
Estos procedimientos se hacen con más frecuencia en mujeres que tienen
tumores grandes, pero no son necesarios para los casos de cáncer
detectados en sus etapas iniciales.
En la citoscopia se introduce en la vejiga a través de la uretra un
tubo delgado con una lente y una luz. Esto permite al médico revisar y
ver si el cáncer está creciendo en estas áreas. Durante este
procedimiento es posible extraer muestras para biopsia. Una citoscopia
puede hacerse con anestesia local (cuando una parte del cuerpo es
adormecida con medicamentos), pero puede que algunos pacientes
requieran anestesia general (cuando se adormece completamente a la
persona con medicamentos). Su médico le indicará qué esperar antes y
después de las pruebas.
Para una proctoscopia, se usa un tubo delgado y con una fuente de luz
para ver si el cáncer de cuello uterino se ha propagado hacia el recto.
Su médico también puede realizar un examen de la pelvis mientras usted
está bajo los efectos de la anestesia para determinar si el cáncer se
ha propagado más allá del cuello uterino.
Métodos que se usan para obtener
imágenes del interior de su cuerpo
(estudios por imágenes)
Si su doctor detecta cáncer de cuello uterino, puede que se realicen
pruebas por imágenes para ver el interior de su cuerpo. Estos estudios
pueden mostrar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello del
útero.
Radiografía del tórax:
se le realizará una radiografía normal del tórax para ver si el cáncer
se ha propagado a los pulmones. Esto no es probable a menos que el
cáncer esté en una etapa muy avanzada.
Tomografía computarizada:
tipo especial de radiografía. En lugar de sólo tomar una imagen, un
lector de tomografías computarizadas (CT) toma muchas imágenes a medida
que se mueve a su alrededor. Luego una computadora combina estas
fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo (imagine las
rebanadas que forman una barra de pan).
Las imágenes de tomografía por computadora son útiles en mostrar si el
cáncer se ha propagado hacia otras partes del cuerpo, y también a veces
se usan para guiar la aguja en una biopsia hacia el punto en donde el
cáncer podría haberse propagado. Una biopsia (muestra pequeña o
fragmento delgado de tejido) se extrae y observa con el microscopio.
Antes de que se tome el primer conjunto de imágenes de tomografía por
computadora, puede que se le pida que beba algún líquido que ayudará a
delinear las estructuras adentro de su cuerpo. También podrían
aplicarle una línea intravenosa mediante la cual se le administre un
tipo diferente de agente de radio contraste.
El contraste intravenoso puede causar sensación de rubor en su cuerpo
(una sensación de calor con algo de enrojecimiento en la piel). Algunas
personas son alérgicas al tinte y presentan ronchas. En raras
ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves, como dificultad
para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de informar a su
doctor si alguna vez ha tenido una reacción a la sustancia de contraste
utilizada para los radiografías. Además, es importante que usted le
informe al médico sobre cualquier otra reacción alérgica que tenga.
Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías
comunes. Usted tendrá que permanecer inmóvil en una camilla mientras se
realiza el procedimiento. Es posible que tenga una sensación de
limitación de espacio cuando se encuentre dentro de la máquina en forma
de aro, mientras se toman las imágenes. Aunque las tomografías por
computadora son cada vez más rápidas y la estancia puede ser corta.
Imágenes por resonancia
magnética: en estos estudios (MRI) se utiliza ondas de
radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X para la captura de
imágenes. Las imágenes por resonancia magnética son muy útiles para
observar los tumores pélvicos. También son útiles en detectar el cáncer
que se ha propagado al cerebro o la médula espinal.
En comparación con la tomografía por computadora, la imagen por
resonancia magnética toma más tiempo, a menudo hasta una hora. Además,
la persona debe colocarse dentro de una máquina en forma de tubo, lo
cual puede incomodar a algunas personas (sensación de encierro). La
máquina también produce un ruido martillante que puede que le resulte
molesto. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para
bloquear este ruido.
Tomografía por emisión de
positrones: esta prueba (PET) usa una forma de azúcar
(glucosa) que contiene un átomo radiactivo. Las células cancerosas en
el cuerpo absorben grandes cantidades del azúcar tratada y una cámara
especial puede ubicar estas células. Hay equipos más recientes que
combinan las tomografías por computadora y las tomografías por emisión
de positrones para detectar aún mejor el tumor. Este estudio puede
ayudar a ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.
Asimismo, es útil cuando su médico cree que el cáncer se ha propagado,
pero no sabe a qué lugar.
Después de las pruebas: clasificación por
etapas
La clasificación por etapas es el proceso de determinar qué tanto se ha
propagado el cáncer. Se usa la información de los exámenes y pruebas de
diagnóstico para determinar el tamaño del tumor, qué tanto ha penetrado
los tejidos dentro o alrededor del cuello uterino y la propagación a
los ganglios linfáticos u otros órganos distantes (metástasis). La
clasificación por etapas es muy importante porque su tratamiento y la
expectativa para su recuperación dependen de la etapa en que se
encuentre su cáncer.
El sistema empleado para clasificar por etapas el cáncer de cuello
uterino se denomina FIGO (siglas de Federación Internacional de
Ginecología y Obstetricia). En este sistema, las etapas se expresan con
el número cero (0) y los números romanos del uno al cuatro ( I - IV).
En general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el
cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer
más grave. Todas las etapas (excepto la etapa 0) se subdividen en
grupos más pequeños que se identifican con letras y números.
El sistema FIGO se basa en resultados clínicos (exámenes y pruebas) en
vez de resultados quirúrgicos. Si se hace una cirugía, ésta puede
mostrar que el cáncer se ha propagado más de lo que los médicos
pensaban al principio. Esta nueva información pudiera cambiar el plan
de tratamiento, pero no cambia la etapa FIGO.
Tasas de supervivencia para el cáncer de
cuello uterino
Algunas personas con cáncer puede que quieran saber las tasas de
supervivencia para este tipo de cáncer. Puede que otras no encuentren
útil saber esta información, o incluso desear no saberla. Es su
decisión ya sea que quiera o no consultar las tasas de supervivencia.
La tasa de supervivencia a cinco años para el cáncer que sólo se
encuentra en el cuello del útero (cáncer invasivo del cuello uterino en
etapa inicial) es del 92%. La tasa general (todas las etapas
combinadas) de supervivencia a cinco años es alrededor de 71%. La tasa
de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que
vive al menos cinco años después de haberse detectado el cáncer. Muchos
de estos pacientes viven mucho más de cinco años. Si tiene preguntas
acerca de las probabilidades de cura para usted, o quiere saber cuál es
la expectativa de vida, hable con los integrantes de su equipo de
atención médica, pues ellos conocen mejor su situación.
La tasa de supervivencia a cinco años para el cáncer que sólo se
encuentra en el cuello del útero (cáncer invasivo del cuello uterino en
etapa inicial) es del 92%. La tasa general (todas las etapas
combinadas) de supervivencia a cinco años es alrededor de 71%. La tasa
de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que
vive al menos cinco años después de haberse detectado el cáncer. Muchos
de estos pacientes viven mucho más de cinco años. Si tiene preguntas
acerca de las probabilidades de cura para usted, o quiere saber cuál es
la expectativa de vida, hable con los integrantes de su equipo de
atención médica, pues ellos conocen mejor su situación.
¿Cómo se trata el cáncer de cuello
uterino?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el
tratamiento que aparece en este documento no representa la política
oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya
la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su
cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar
decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico
tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las
opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y
dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Las opciones de tratamiento para el cáncer de cuello uterino dependen
principalmente de la etapa del cáncer. Una vez el cáncer haya sido
clasificado por etapas, el médico le indicará las opciones que usted
tiene. Si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Otros
factores aparte de la etapa, como su edad, estado de salud general y
sus propias preferencias, pudiesen tener un impacto en su decisión
sobre el tratamiento.
Muchas veces es recomendable buscar una segunda opinión que le pueda
ofrecer más información y ayudarle a sentirse mejor sobre el plan de
tratamiento que escoja. De hecho, algunas compañías de seguro requieren
que obtenga una segunda opinión.
Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer de cuello
uterino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Algunas
veces el mejor plan de tratamiento incluye dos o más de estos métodos.
Si no es probable obtener una cura, la meta puede ser extirpar o
destruir tanto cáncer como sea posible. Esto es para impedir que crezca
o se propague por tanto tiempo como sea posible. A veces el tratamiento
está dirigido a aliviar los síntomas, el cual es referido como
tratamiento paliativo.
Cirugía
Existen varios tipos de cirugía contra el cáncer de cuello uterino. En
algunos se extrae (extirpa) el útero (histerectomía), mientras que en
otros no. Esta lista abarca los tipos de cirugía más comunes contra el
cáncer de cuello uterino.
Criocirugía
Se introduce una sonda de metal enfriada con nitrógeno líquido en la
vagina para colocarla en el cuello uterino. Esto destruye las células
anormales mediante congelación. La criocirugía es usada para tratar el
cáncer de cuello uterino que sólo está presente en las células en el
cuello del útero (etapa 0), pero no para el cáncer invasivo que se ha
propagado más allá del cuello uterino.
Cirugía láser
Se emplea un rayo láser para quemar las células o para extraer una
muestra pequeña de tejido para estudiarlo. La cirugía láser sólo se usa
como tratamiento para el cáncer de cuello uterino antes de que sea
invasivo (etapa 0, cuando sólo está en las células del cuello del
útero).
Conización
Se extrae del cuello uterino un pedazo de tejido en forma de cono. Este
procedimiento se hace utilizando un bisturí quirúrgico o bisturí láser
(biopsia cónica con bisturí frío) o utilizando un alambre delgado
calentado mediante electricidad (procedimiento LEEP o LEETZ). Este
enfoque puede usarse para encontrar o tratar el cáncer en sus etapas
iniciales (0, I). Rara vez se usa sólo para fines de tratamiento, salvo
para las mujeres con cáncer en sus etapas iniciales que podrían querer
tener hijos. Después de la biopsia, el tejido extirpado (el cono) se
observa con un microscopio. Si los bordes exteriores (márgenes) del
cono contienen células cancerosas o precancerosas, se requerirá de otro
tratamiento para asegurarse de que todo el cáncer haya sido extraído.
Histerectomía
Histerectomía simple:
se extirpa el útero, pero no los tejidos
contiguos al útero. En este procedimiento no se extirpa la vagina ni
los ganglios linfáticos. El útero puede extraerse a través ya sea de un
corte (incisión) en la parte delantera del abdomen o a través de la
vagina. Después de esta operación, una mujer no puede quedar
embarazada. La histerectomía se usa para tratar algunos casos del
cáncer de cuello uterino en etapa I. También se usa para algunos en
etapa 0 cuando las células cancerosas fueron encontradas en los bordes
de la biopsia cónica.
Histerectomía radical y
disección de los ganglios linfáticos de la
pelvis: para esta operación, el cirujano extirpa más que
solo el útero.
También se extirpan los tejidos enseguida del útero, la parte superior
de la vagina enseguida del cuello del útero y algunos ganglios
linfáticos de la pelvis. Esta cirugía es más comúnmente realizada a
través de un corte (incisión) en la parte delantera del abdomen y es
realizada con menor frecuencia a través de la vagina. Después de esta
operación, una mujer no puede quedar embarazada. Una histerectomía
radical y disección de los ganglios linfáticos pélvicos son el
tratamiento usual contra el cáncer de cuello uterino en etapa I y con
menos frecuencia para los casos en etapa II, especialmente entre
mujeres jóvenes.
Impacto sexual de la
histerectomía: después de la histerectomía, la
mujer puede todavía sentir placer sexual. Una mujer no necesita un
útero para alcanzar un orgasmo. Sin embargo, cuando el cáncer ha
causado dolor o sangrado, la histerectomía podría en realidad mejorar
la vida sexual de una mujer al eliminar estos síntomas.
Cervicectomía
Este procedimiento, también conocido como cervicectomía radical,
permite que ciertas mujeres jóvenes con cáncer en etapa inicial sean
tratadas y aún puedan tener hijos. Este método conlleva la extracción
del cuello uterino y la parte superior de la vagina y colocar una
sutura "en bolsa de tabaco" para que funcione como una abertura del
cuello uterino dentro del útero. También se extirpan los ganglios
linfáticos cercanos. Esta operación se hace a través de la vagina o del
abdomen.
Después de la cirugía, algunas mujeres pueden tener un embarazo y dar a
luz bebés saludables mediante cesárea. En un estudio, la tasa de
embarazo después de cinco años fue de más del 50%, pero el riesgo de un
aborto es mayor que el de las mujeres normales que están saludables. El
riesgo de que el cáncer reaparezca después de este procedimiento es
bajo.
Exenteración pélvica
Además de extraer todos los órganos y tejidos mencionados
anteriormente, en esta operación también puede extirparse la vejiga, la
vagina, el recto y parte del colon. Esta operación se utiliza cuando el
cáncer ha regresado luego de un tratamiento inicial.
Si se extirpa la vejiga, será necesario crear una vía para almacenar y
eliminar la orina. Una porción pequeña de intestino pudiese usarse para
hacer una nueva vejiga. La orina puede drenarse al colocar un pequeño
tubo (catéter) a través de una pequeña abertura en el abdomen, lo cual
es referido como una urostomía. O la orina podría drenarse hacia una
pequeña bolsa de plástico colocada frente al estómago.
Si se extirpa el recto y parte del colon, se necesita crear una vía
nueva para eliminar el desecho sólido. Esto se hace con una colostomía,
una pequeña abertura en el abdomen a través del cual se pueden eliminar
las heces fecales. O el cirujano podría tener la posibilidad de
reconectar el colon de tal forma que no se requiera una bolsa por fuera
del cuerpo. Si se extirpa la vagina, se puede crear una nueva con piel
u otro tejido.
La recuperación de esta cirugía puede tomar mucho tiempo (seis meses o
más). Algunas dicen que les toma entre un año y dos realmente ajustarse
al cambio. Sin embargo, las mujeres que han tenido esta cirugía pueden
tener una vida plena y productiva. Con práctica y determinación,
también pueden experimentar deseo sexual, placer y orgasmos.
Pídale a su médico que le explique los detalles de la cirugía que le
recomienda. A usted le interesará saber cuánto tiempo va a estar en el
hospital, cuánto tiempo necesitará para recuperarse, cómo la cirugía
cambiará la forma en que funciona su cuerpo y qué efectos secundarios
podría esperar.
Radioterapia
La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como
los rayos X) para eliminar o encoger los tumores. La radiación puede
provenir desde el exterior del cuerpo (radiación externa) o mediante
materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (radiación
interna o implantes radiactivos). Para el cáncer de cuello uterino, la
radiación externa a menudo se administra junto con dosis bajas de
quimioterapia.
Para el tratamiento de radiación interna, la sustancia radiactiva se
introduce por la vagina en un cilindro. Puede que algunas veces el
material radiactivo sea colocado mediante agujas delgadas que se
introducen directamente en el tumor. El tratamiento con implantes en
bajas dosis finaliza en sólo unos días. Durante el procedimiento el
paciente permanece en el hospital. Por otro lado, el tratamiento en
altas dosis se administra de forma ambulatoria durante varios
tratamientos. Para cada tratamiento, el material radiactivo se deja
colocado por varios minutos y luego se retira.
Efectos secundarios de la radioterapia
La radioterapia puede causar los siguientes efectos secundarios:
- Cansancio.
- Problemas estomacales.
- Estómago suelto.
- Náusea.
- Vómito.
- Cambios en la piel (piel que luce y se siente como
quemadura solar).
- Resequedad o tejido cicatricial en la región vaginal que
provoca dolor durante el sexo.
- Menopausia prematura.
- Dificultades al orinar.
- Debilitamiento de huesos propensos a fracturas.
- Recuentos bajos de glóbulos rojos (anemia).
- Bajos recuentos de glóbulos blancos.
- Inflamación en las piernas (linfedema).
Asegúrese de hablar con su doctor o enfermera sobre cualquier efecto
secundario que pudiera tener. Hay medicamentos y otros métodos que a
menudo pueden ayudar. Si
fuma, deje de hacerlo, pues este hábito aumenta los efectos secundarios
de la radiación.
Quimioterapia
La quimioterapia (a menudo referida como "quimio") es el uso de
medicamentos para destruir las células cancerosas. Por lo general los
medicamentos se administran a través de la boca o las venas. Una vez
que los medicamentos entran al torrente sanguíneo, éstos se diseminan
por todo el cuerpo. A veces, se administran varios medicamentos al
mismo tiempo.
La quimioterapia puede ocasionar efectos secundarios. Estos efectos
secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la
cantidad administrada y la duración del tratamiento. Entre los efectos
secundarios se incluye:
- Malestar estomacal y vómitos (existen medicamentos que
administrados simultáneamente con la quimioterapia pueden prevenir o
reducir las náuseas y los vómitos).
- Pérdida de apetito.
- Pérdida de corto plazo del cabello.
- Llagas en la boca.
- Aumento del riesgo de infecciones (por escasez de glóbulos
blancos).
- Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o
lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
- Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles
de glóbulos rojos).
- Cansancio.
- Menopausia prematura.
- Incapacidad de tener hijos (infertilidad)
La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia (excepto por
la menopausia y la infertilidad) desaparece una vez que se termina el
tratamiento. Si usted tiene algún problema con los efectos secundarios,
hable con su doctor o enfermera, ya que a menudo existen medios para
ayudarle. La administración de quimioterapia junto con radioterapia
puede aumentar la probabilidad de cura de un paciente, pero esto puede
empeorar los efectos secundarios. El equipo de especialistas en cáncer
estará pendiente a los efectos secundarios y le puede administrar
medicamentos para ayudar a que se sienta mejor.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si se llevan a cabo estudios clínicos en su
hospital o clínica. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con
sus necesidades médicas, puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de algún estudio
clínico. Si califica para uno de ellos, es su decisión inscribirse o no
al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
Clínicos: lo que necesita saber, el cual encontrará en
nuestro sitio Web o puede solicitarlo a través de nuestra línea sin
costo.
Terapias complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son las terapias complementarias y
alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera, los cuales a su
vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, haciendo que
esto pueda crear confusión. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente
para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera
conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir
el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para
aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos
complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se
ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
incluso son dañinos.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos de tratamiento puede que hasta sean
dañinos o provoquen efectos secundarios potencialmente mortales. Pero
el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Al estar contemplando sus opciones, tenga en consideración las
siguientes tres medidas:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Cáncer
del cuello uterino y embarazo
Un pequeño número de casos del cáncer de cuello uterino se detecta en
mujeres embarazadas. La mayoría de los doctores opina que si el cáncer
está en una etapa muy temprana, resulta seguro continuar el embarazo
hasta el final. A las varias semanas después de que nazca el bebé, se
recomienda iniciar el tratamiento (muy probablemente una histerectomía).
En caso de que el cáncer esté en una etapa más avanzada, la mujer y su
médico deben decidir si el embarazo debe continuarse. Si ambos deciden
continuar el embarazo, la paciente deberá ser sometida a una cesárea,
tan pronto como el bebé pueda sobrevivir fuera del vientre materno. Los
casos de cáncer en etapa más avanzada deberán tratarse de inmediato
tras el nacimiento del bebé.
Ayuda financiera
En el año 2000 se firmó la Ley de Tratamiento del Cáncer Cervical y
Mamario, la cual proporciona el financiamiento para tratar el cáncer de
seno (cáncer mamario) y de cuello uterino (cáncer cervical) para
algunas mujeres de bajos ingresos. Los estados deben adoptar este
programa para poder recibir los fondos federales
correspondientes. Para más información, puede ponerse en
contacto con el CDC llamando al 1-888-842-6355 o consultando la página
en Internet www.cdc.gov/cancer.
¿Cuáles son algunas de las preguntas que
puedo hacerle a mi médico?
A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra
el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y
abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier
pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que
parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted
quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se
le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás
participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus
preguntas.
- ¿Puede anotar, por favor, el tipo de cáncer que tengo?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá del cuello uterino?
- ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Qué me sugiere y por qué?
- ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios del
tratamiento que me sugiere?
- ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento si deseo tener
hijos en el futuro?
- ¿Se me caerá el cabello? De ser así, ¿qué puedo hacer al
respecto?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese
después del tratamiento?
- ¿Qué debo hacer a fin de prepararme para recibir el
tratamiento?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
- Basado en lo que sabe acerca de mi cáncer, ¿qué tiempo cree
que me queda de vida?
- ¿Qué debo decirles a mis hijos, a mi esposo, a mis padres y
a los demás miembros de la familia?
A continuación escriba sus propias preguntas:
La vida después del tratamiento?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Puede obtener más información sobre qué es de lo que tiene
que estar al pendiente y cómo aprender a vivir con la posibilidad de
que el cáncer regrese en el documento (disponible en inglés) Living with Uncertainty: The
Fear of Cancer Recurrence, llamando al 1-800-227-2345.
Cuidados posteriores
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que
se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como
tomografías o radiografías. Necesitará continuar con las pruebas de
Papanicolaou sin importar cuál tratamiento haya recibido. La atención
de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o
propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de
ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta
al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier
inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún
malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento. Si su cáncer recurre, el documento When Your Cancer Comes Back:
Cancer Recurrence (disponible sólo en inglés) le ofrece
información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede
obtener una copia llamando al 1-800-227-2345.
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante
que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su
diagnóstico y tratamiento. Guarde copia de todos sus documentos y
asegúrese de tener a la mano la siguiente documentación:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su
tratamiento.
- Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta
que cada médico preparara cuando los pacientes son remitidos a casa.
- Debido a que algunos medicamentos de tratamiento contra el
cáncer pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de
sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El
día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos
efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero
también estará más saludable.
Usted puede comenzar a trabajar en los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Si
está aún bajo tratamiento y está teniendo problemas para comer, por
favor solicítenos una copia de nuestro documento Nutrición para la persona con
cáncer.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela (bologna)
y tocino. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas. Sin embargo, el ejercicio puede en
realidad ayudar a reducir el cansancio.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Para más información sobre el cansancio, consulte nuestros
documentos Fatigue in
People With Cancer y Anemia
in People With Cancer.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que los
adultos realicen al menos una actividad física por 30 minutos diarios
durante al menos 5 días de la semana. A los niños y a los adolescentes
se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos
al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Puede que se encuentre
pensando sobre el efecto de su cáncer sobre sus familiares y amigos,
así como el efecto sobre su vida profesional. También es posible que
comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos
inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida
que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con
menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar
ansiedad en algunas personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo(a).
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no sabe bien quién
puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con algún grupo de apoyo o
recurso apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué hay de nuevo en la investigación del
cáncer de cuello
uterino?
Se están llevando a cabo investigaciones para hallar nuevas formas de
prevenir y tratar el cáncer de cuello uterino.
Vacunas contra el virus
del papiloma humano:
existen vacunas que ayudan a prevenir el cáncer de cuello uterino.
Estas vacunas tienen el propósito de producir inmunidad a ciertos tipos
de VPH (HPV, en inglés) para que las mujeres que se expongan a estos
virus no contraigan infecciones. Además se han estado desarrollando
vacunas para prevenir algunos de los otros tipos del HPV que causan
cáncer.
También se están estudiando vacunas para las mujeres que ya tienen
infecciones con el VPH. Estas vacunas podrían ayudar a sus sistemas
inmunitarios a destruir el virus y curar la infección antes de que
comience el cáncer. Otras vacunas siguen teniendo el fin de ayudar a
mujeres con cáncer avanzado de cuello uterino que ya ha hecho
metástasis o ha regresado (recurrencia).
Otros estudios clínicos:
se
están realizando numerosos estudios clínicos para probar nuevos
medicamentos de quimioterapia, nuevas formas de administrar
radioterapia y nuevas maneras de combinar los tratamientos.
¿Cómo puedo obtener más información?
De su Sociedad Americana del Cáncer
La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos
materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345.
Los siguientes libros de la Sociedad Americana del Cáncer también están
disponibles en inglés Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre
los precios o para hacer un pedido.
Organizaciones nacionales y sitios Web*
Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de
información y de apoyo para pacientes incluyen:
Gynecologic Cancer
Foundation
Teléfono sin cargos: 1-800-444-4441
Número de teléfono: 1-312-578-1439
Sitio Web: www.thegcf.org
Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargos: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov
National Cervical Cancer Coalition
Teléfono sin cargos: 1-800--685-5531
Teléfono: 1-818-909-3849
Sitio Web: www.nccc-online.org
National Coalition for
Cancer Survivorship
Teléfono sin cargos: 1-877-622-7937
Para documentos y pedidos
del Cancer Survivor
Toolbox
Teléfono sin cargos: 1-888-650-9127
Sitio Web: www.canceradvocacy.org
Centers for Disease
Control and Prevention (CDC) DES Update
Teléfono sin cargos: 1-888-232-6789
Sitios Web: www.cdc.gov/des
*La inclusión en esta
lista no implica endoso por parte de la Sociedad Americana del Cáncer
Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier
hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos
al 1-800-227-2345, o visítenos en www.cancer.org.
Última
revisión / cambio realizado: 15-Dic.-2009
Última actualización completa: 2-Nov.-2009
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