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| Metástasis en los huesos: resumen |
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La información que aparece a continuación es un resumen sobre este tipo
de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al
1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.
¿Qué es el cáncer?
El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células
normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada.
Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales
se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Cuando
la persona alcanza la edad adulta, la mayoría de las células se dividen
sólo para reponer aquellas que se han desgastado, dañado o muerto.
El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo
comienzan a crecer sin control. Hay muchos tipos de cáncer, pero todos
ellos comienzan debido a este crecimiento sin control de células que no
es normal.
El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de
las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas
continúan creciendo y formando más células cancerosas, las cuales
pueden crecer hacia otros tejidos (invadir), algo que las células
normales no hacen. La posibilidad de una célula de crecer sin control e
invadir otro tejido es lo que la hace cancerosa.
En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor.
pero algunos tipos de cáncer, como la leucemia, no forman tumores, sino
que se establecen en la sangre y la médula ósea.
Cuando las células cancerosas llegan al torrente sanguíneo o a los
vasos linfáticos, pueden viajar (propagarse) hacia otras partes del
cuerpo, en donde pueden continuar creciendo y formar nuevos tumores que
invade el tejido normal. A este proceso se le llama metástasis.
Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer,
siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el
cáncer de seno que se propaga al hígado es aún cáncer de seno, no
cáncer de hígado. De igual manera, el cáncer de la próstata que se ha
propagado a los huesos es referido como cáncer de la próstata
metastásico, y no cáncer de los huesos.
Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy
diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son
enfermedades muy diferentes. Crecen a tasas diferentes y responden a
diferentes tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer
necesitan recibir un tratamiento dirigido a su propio tipo de cáncer.
No todos los tumores son cancerosos. Las tumores que no son cancerosos
son referidos como tumores benignos, los cuales pueden causar
problemas, como crecer demasiado y hacer presión sobre otros órganos
sanos, pero no pueden crecer hacia otros tejidos. Por esta razón, no
pueden propagarse hacia otras partes del cuerpo (no pueden hacer
metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una
persona.
¿Qué es metástasis en los huesos?
El cáncer que se propaga
El cáncer que se ha propagado desde la parte del cuerpo donde comenzó
(sitio primario)
a otras partes del cuerpo se llama cáncer
metastásico. Las células cancerosas pueden
trasladarse a
otros lugares del cuerpo a través del torrente sanguíneo o el sistema
linfático.
Aún cuando el cáncer se ha propagado de una parte a otra, se sigue
llamando según la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el
cáncer de próstata se propaga a los huesos, sigue llamándose cáncer de
próstata y no cáncer de huesos. Si el cáncer de seno se propaga a los
pulmones, sigue siendo cáncer de seno, no cáncer de pulmón.
¿Qué significa cuando usted tiene
metástasis en los huesos?
Los huesos son uno de los sitios a donde se propagan comúnmente las
células cancerosas para establecerse y comenzar a crecer. Estas
metástasis en los huesos pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo,
pero se encuentran mayormente en los huesos cercanos al centro del
cuerpo, tales como la columna vertebral, las costillas, la pelvis y el
cráneo.
La metástasis en los huesos no es lo mismo que el cáncer que comienza
en los huesos (cáncer primario de los huesos). La metástasis en los
huesos y el cáncer de los huesos son enfermedades muy diferentes. El
cáncer primario de los huesos es mucho menos común que la metástasis en
los huesos.
Las metástasis en los huesos sólo se pueden presentar si usted ya tenía
cáncer en algún otro lugar. Una vez que el cáncer se ha propagado a
varios lugares del cuerpo pocas veces se puede curar, aunque a menudo
aún puede ser tratado. Aun cuando no se pueda curar, el
tratamiento del cáncer puede ayudarle a sentirse mejor y a vivir por
más tiempo. Otros tipos de tratamientos pueden ayudar a prevenir o
controlar los síntomas del cáncer. (Consulte la sección
“¿Cómo se tratan las metástasis en los huesos?
La metástasis en los huesos es una de las causas más frecuentes de
dolor en personas con cáncer. Cuando un cáncer se propaga a los huesos,
puede debilitarlos e incluso causar que se fracturen. Conforme las
células cancerosas afectan los huesos, se libera calcio. Esto puede
causar problemas a causa de altos niveles de calcio en la
sangre. Las metástasis en los huesos también puede causar
otros problemas que pueden limitar cuán bien usted hace las cosas que
quiere y necesita hacer.
¿Cuántas personas padecen de metástasis
en los huesos?
La mayoría de las personas que mueren por cáncer (alrededor de 562,340
por año) tendrán metástasis en alguna parte de sus cuerpos. Ciertos
cánceres tienen más probabilidad de propagarse a los huesos. Éstos son
el cáncer de seno, de próstata, de riñones, de tiroides y de pulmón.
Con el cáncer de seno y de próstata, los huesos son a menudo el primer
lugar hacia donde el cáncer se propaga.
¿Qué causa metástasis en los huesos?
Las metástasis en los huesos sólo se pueden presentar si usted ya tenía
cáncer en algún otro lugar. Algunas personas con cáncer presentan
metástasis en los huesos mientras otras no. Los médicos todavía no
saben lo suficiente como para predecir quien presentará metástasis en
los huesos. No obstante, ellos saben que ciertas clases de cánceres
tienen una probabilidad mayor de propagarse a los huesos. Entre las
personas con la misma clase de cáncer, los tumores que son más grandes
y que ya se han propagado a los ganglios linfáticos tienen una
probabilidad mayor de propagarse a los huesos. Para ciertas clases de
cáncer, un alto grado
(esto significa que las células cancerosas lucen
muy diferentes a las células normales en el microscopio) y ciertos
cambios genéticos hacen las células cancerosas más propensas a
propagarse a los huesos.
Esto presenta un importante punto en su riesgo de tener metástasis en
los huesos: tener un cáncer que es detectado después que se ha
propagado a otros órganos aumenta su riesgo de metástasis en los
huesos. A menudo, encontrar el cáncer temprano significa que aún no ha
tenido la oportunidad de propagarse. Esto le puede proporcionar una
mejor probabilidad de un tratamiento exitoso y un menor riesgo de
propagación en el futuro.
¿Por qué algunos cánceres se propagan a
los huesos?
El lugar donde es probable que un cáncer se propague depende del tipo
exacto de tumor, así como del lugar preciso del cuerpo en que se
originó. Algunas células cancerosas portan unas sustancias en su
superficie que las ayudan a adherirse a distintos órganos. Es probable
que los cánceres que tienden a propagarse a los huesos se adhieran
mejor a las células de los huesos (células óseas). En otros casos, las
células óseas secretan factores parecidos a las hormonas que hacen que
las células cancerosas crezcan con mayor rapidez. Lo que conocemos
sobre la manera en que las células cancerosas y las células óseas
normales interactúan entre sí se ha estado utilizando para encontrar
nuevas maneras de tratar o incluso prevenir la metástasis en los huesos.
¿Qué ocurre cuando el cáncer crece en los
huesos?
A menudo, las células cancerosas producen sustancias que causan daño a
los huesos. Normalmente estas sustancias pueden causar que los huesos
se desgasten y debiliten (disolución de los huesos). Esto puede
resultar en fracturas de los huesos y que grandes cantidades de calcio
se liberen en la sangre. Sin embargo, a veces el cáncer causa que los
huesos se hagan más rígidos (duros). Esto se conoce como esclerosis.
Ambos de estos tipos de metástasis en los huesos pueden causar dolor.
Cuando el cáncer disuelve el hueso, éste puede quebrarse (fracturarse).
Las fracturas ocurren con mucha menos frecuencia cuando los cánceres
ocasionan esclerosis.
¿Se puede prevenir la metástasis en los
huesos?
Por el momento, la única forma segura de evitar que un cáncer se
propague consiste en encontrarlo antes
de que se haya propagado y luego
curarlo con cirugía, radiación y/o medicamentos. Existen pruebas que
pueden encontrar temprano ciertos cánceres (cáncer de seno, colon,
recto y cuello uterino). Sin embargo, muchas personas no conocen estas
pruebas o no se las hacen. Además, algunos cánceres no se
pueden detectar temprano con facilidad. Con frecuencia ya se han
propagado a otras partes del cuerpo antes de que se detecten.
Los investigadores están estudiando maneras para evitar que el cáncer
se propague. Para las personas que ya tienen cáncer, los investigadores
están estudiando maneras para prevenir metástasis. Por ejemplo, están
estudiando ciertos medicamentos que pudieran bloquear las enzimas que
ayudan a las células cancerosas a atravesar las paredes de los vasos
sanguíneos para trasladarse a otras partes del cuerpo. Otros
medicamentos, como los bifosfonatos, pueden retrasar el crecimiento de
las metástasis en los huesos o incluso evitar que comiencen.
¿Cómo se encuentra la metástasis en los
huesos?
Algunas veces la metástasis en los huesos se encuentra antes de que
tenga la oportunidad de causar algún síntoma. Cuando a usted se le
diagnostica inicialmente con cáncer, su médico puede ordenar estudios
(tal como radiografías óseas o gammagrafías óseas) para determinar cuán
lejos se propagó el cáncer. Estos estudios pueden mostrar metástasis en
los huesos o se pueden encontrar signos de metástasis en los huesos
durante un examen de rutina después que finalice el tratamiento.
Síntomas de metástasis en los huesos
Los síntomas de metástasis en los huesos pueden ser leves al principio.
Por ejemplo, tal vez usted note que no tiene deseos de comer y que
tiene dificultad para dormir debido a que se siente incómodo. Estos
síntomas pueden hacerle difícil realizar sus actividades diarias.
Dolor en los huesos: el
dolor en los huesos es a menudo el primer
síntoma de que el cáncer se ha propagado a los huesos. A menudo, el
dolor puede ir y venir al principio, empeorar en la noche y aliviarse
con el movimiento. Más adelante, se vuelve constante y puede empeorar
con la actividad. Si tiene cáncer y comienza a sentir dolor en un
hueso, debe informarlo al doctor de inmediato. El hueso pudiese estar
tan débil que puede fracturarse, lo que a menudo se puede prevenir si
se descubren metástasis temprano. Por supuesto, otros problemas como
las infecciones de los huesos, la artritis o simplemente la actividad
intensa también pueden causar dolor en los huesos.
Huesos rotos (fracturas):
los huesos se pueden fracturar, lo que causa
dolor intenso y le impide su movilidad. Los huesos que más se fracturan
son los huesos largos de los brazos y las piernas y los huesos de la
columna vertebral. El dolor repentino en el medio de la espalda es a
veces un signo de que un hueso se está fracturando.
Presión en la médula espinal:
el cáncer en los huesos de la espalda
puede hacer presión sobre la médula espinal. Esto es un problema grave.
No sólo causa dolor, sino que la presión puede dañar la médula espinal
de manera tal que las piernas y los brazos se adormecen o hasta se
paralizan. Algunas veces el primer síntoma de este problema es la
dificultad para orinar porque los nervios de la médula espinal
controlan la vejiga.
Niveles altos de calcio en la sangre:
la liberación del calcio de los
huesos causa los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia).
Esto puede ocasionar pérdida de apetito, náuseas, sed extrema,
confusión y cansancio. Si no se trata, puede resultar en coma.
Notifique inmediatamente a su médico si
tiene síntomas
Es importante informar de inmediato al doctor o enfermera cualquier
síntoma nuevo relacionado con los huesos o cualquier cambio en los
síntomas viejos. El detectar y tratar estos síntomas tempranamente
puede ayudar a reducir las probabilidades de problemas futuros.
Pruebas para encontrar metástasis en los
huesos
Radiografías: las
radiografías de los huesos pueden mostrar signos de
propagación del cáncer. Las radiografías también pueden detectar
grietas en los huesos que han sido debilitados por la metástasis.
Gammagrafía ósea: esta
prueba ayuda a mostrar si el cáncer se ha
propagado a los huesos. Se inyecta una sustancia radioactiva en una
vena que se acumula en las células enfermas del hueso en todo el
cuerpo. A estas áreas que se pueden ver en el explorador o escáner se
les llama “puntos radioactivos”. Sin embargo, la artritis, las
infecciones y otras enfermedades de los huesos también pueden ocasionar
puntos radiactivos. Las gammagrafías óseas a menudo pueden detectar la
metástasis mucho antes que las radiografías comunes.
Tomografía computarizada:
la tomografía computarizada (CT, computed
tomography) usa un haz de rayos X para tomar una serie de
fotografías
del cuerpo desde muchos ángulos. Una computadora combina las fotos para
formar una imagen detallada. Si las gammagrafías óseas o las
radiografías no muestran metástasis, este estudio pueda ayudar a
indicar si el cáncer se propagó a sus huesos. Las tomografías también
pueden usarse para guiar una aguja hacia el área que puede estar siendo
afectada por la metástasis. La aguja se usa para extraer una muestra de
tejido que se examina bajo el microscopio para determinar si existen
células cancerosas.
Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías
normales y es necesario permanecer inmóvil durante 15 a 30 minutos en
una mesa mientras se llevan a cabo. Sin embargo, el proceso se está
haciendo cada vez más breve. A menudo, después de que se toma la
primera sesión de fotos, se administra una inyección intravenosa de un
"tinte" de contraste que ayuda a delinear mejor las estructuras de su
cuerpo. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.
Es posible que se sienta un poco confinado cuando se encuentre dentro
de la máquina en forma de aro, mientras se toman las imágenes.
Imágenes por resonancia magnética:
al igual que la tomografía
computarizada, las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus
silgas en inglés) muestran una imagen transversal del cuerpo. Éstas
utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Las
imágenes por resonancia magnética son especialmente útiles para
observar la columna vertebral y la médula espinal. Suelen
tomar más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una
hora. Además, debe colocarse en el interior de un equipo en forma de
tubo, lo cual es confinante y puede resultar molesto para las personas
que tienen temor a los lugares cerrados. La máquina también produce un
ruido martillante que quizá sea molesto. En algunos lugares se ofrecen
audífonos con música para bloquear este ruido.
Tomografía PET (PET scan):
la PET
utiliza una forma radioactiva de azúcar que se inyecta en una
vena. Las células cancerosas en el cuerpo la absorben
rápidamente. Se usa una cámara especial para identificar las áreas
donde el azúcar empieza acumularse. Este estudio puede encontrar grupos
de células cancerosas que son demasiado pequeñas como para verse en
otros estudios. También son útiles cuando su doctor cree que el cáncer
se ha propagado, pero no sabe a qué lugar.
Pruebas de la orina y la sangre:
algunos tipos de cáncer producen
ciertas sustancias, llamadas marcadores tumorales, en la sangre o en la
orina. El cáncer también puede provocar que los órganos produzcan
niveles elevados de ciertos químicos. Las pruebas de sangre y de la
orina
pueden ayudar a encontrar estos problemas.
Pruebas de tejido y de células utilizados para encontrar metástasis en
los huesos
Si usted ha tenido cáncer en el pasado, es posible que su médico pueda
indicar si tiene cáncer metastásico basándose en la apariencia de la
gammagrafía ósea o de otras radiografías. Sin embargo, si los
resultados no están claros, su médico necesitará tomar una muestra de
tejido para saber si es cáncer. Esto se conoce como biopsia.
Para realizar una biopsia, se extrae una pequeña muestra de células o
de tejido y se envía a un laboratorio para observarla con un
microscopio. Existen dos tipos principales de biopsia con aguja: las
biopsias con aguja fina y biopsia por punción con aguja gruesa.
Biopsia con aguja fina: en
esta biopsia se utiliza una aguja finísima
para tomar una pequeña cantidad de líquido y pequeños fragmentos de
tejido del tumor. La biopsia se hace después de adormecer el área.
Puede causar molestia, pero no es muy doloroso.
Biopsia por punción con aguja gruesa:
este tipo de biopsia es parecida
a la biopsia con aguja fina, excepto que se usa una aguja más grande.
¿Cómo se trata la metástasis en los
huesos?
Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras
de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Las opciones de tratamiento para las personas con metástasis en los
huesos dependen de muchos factores:
- Qué clase de cáncer primario tiene
usted.
- A qué huesos (y a cuántos) el cáncer se
propagó.
- Si cualquier hueso está débil o
fracturado.
- Qué tratamientos ha recibido
anteriormente.
- Su condición de salud general.
La mayoría de los doctores tratan la metástasis en los huesos al estar
tratando el cáncer que la causó. Esto se hace generalmente con
quimioterapia ("quimio") o con terapia hormonal. Estos tratamientos se
conocen como tratamientos sistémicos porque los medicamentos entran al
torrente sanguíneo y llegan a las células cancerosas a través de todo
el cuerpo. Además, los medicamentos conocidos como bifosfonatos pueden
ser útiles en fortalecer los huesos para prevenir fracturas y pueden
usarse junto con la quimioterapia o la terapia de hormonas. Si esto
funciona, entonces los síntomas de la metástasis en los huesos
desaparecen y es probable que no surjan síntomas nuevos pronto.
Es posible que el doctor también trate los problemas de los huesos para
aliviar el dolor o para evitar que los huesos se fracturen. Podría
usarse la radiación para matar las células cancerosas y aliviar el
dolor. Algunas veces se necesita realizar una cirugía para reforzar un
hueso con algún tipo de soporte de metal para evitar que se fracture.
Es mucho más fácil prevenir que un hueso se fracture que tratar de
repararlo una vez se haya fracturado.
Tratamientos sistémicos
Los tratamientos sistémicos son aquellos que llegan a todo el cuerpo.
Esta sección comienza presentando una lista de los tipos de
tratamientos usados para personas con cáncer metastásico, seguida de
información sobre el tratamiento de metástasis en los huesos.
Para más información sobre los tratamientos contra el cáncer que se ha
propagado de un cáncer primario (por ejemplo, cáncer de próstata),
consulte el documento de cada tipo de cáncer. Encontrará esta
información en las secciones sobre tratamiento para cáncer avanzado,
cáncer en etapa IV, o recurrencia del cáncer de los documentos
redactados para cada tipo de cáncer.
Quimioterapia: la
quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir
las células cancerosas. Por lo general los medicamentos se administran
a través de la boca o las venas. Una vez que los medicamentos entran en
el torrente sanguíneo, llegan a todo el cuerpo. La quimioterapia se usa
como tratamiento principal para muchos tipos de cánceres metastásicos.
En muchos casos, la quimioterapia puede encoger los tumores. Esto puede
aliviar el dolor y ayudarle a sentirse mejor.
Los medicamentos de quimioterapia matan a las células cancerosas, pero
también dañan a algunas células normales, por lo que pueden causar
algunos efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del
tipo de medicamentos administrados, la cantidad administrada y la
duración del tratamiento. Algunos efectos secundarios comunes incluyen:
- Pérdida del cabello (el cabello vuelve
a crecer cuando termina el tratamiento).
- Llagas en la boca.
- Aumento del riesgo de infecciones
(debido a la escasez de glóbulos blancos).
- Problemas con hematomas (moretones) o
sangrado (debido a la reducción de plaquetas).
- Sensación de debilidad o cansancio
(debido a una escasez de glóbulos rojos).
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Diarrea o estreñimiento.
Si usted experimenta efectos secundarios, hable con su doctor o
enfermera sobre lo que se puede hacer para ayudarle a controlarlos y a
prevenirlos. Lo bueno es que la mayoría de los efectos secundarios
desaparecen cuando finaliza el tratamiento. Para más información sobre
quimioterapia, consulte el documento Quimioterapia: una guía para los
pacientes y su familia.
Terapia hormonal: algunas
hormonas promueven el crecimiento de algunos
cánceres. En la mujer, por ejemplo, el estrógeno producido por los
ovarios a veces promueve el crecimiento del cáncer de seno. De manea
similar en el hombre, la testosterona producida por los testículos
promueve el crecimiento de la mayoría de los cánceres de próstata.
Existen varias formas de detener la producción de estas hormonas. Una
forma es extirpar los órganos que las producen: los ovarios en el caso
de las mujeres, los testículos en el caso de los hombres. Más
frecuentemente, se pueden usar medicamentos para impedir que estos
órganos produzcan las hormonas o para evitar que las hormonas actúen
sobre las células cancerosas. Los efectos secundarios de estos
medicamentos pueden incluir acaloramientos, coágulos, pérdida del deseo
sexual y un mayor riesgo de desarrollar otros cánceres.
Inmunoterapia: estos
métodos ayudan al propio sistema inmunitario del
paciente para combatir el cáncer. Hay varios tipos de inmunoterapia que
se utilizan para tratar los pacientes con metástasis en los huesos.
Estos incluyen citocinas, anticuerpos monoclonales y vacunas
antitumorales. Algunos de éstos se han estado utilizando por algún
tiempo, pero otros siguen siendo experimentales.
Radiofármacos: los
radiofármacos son un grupo de medicamentos que tiene
elementos radiactivos. Éstos se inyectan a través de una vena y se
asientan en las partes del hueso que tienen cáncer. Estos medicamentos
destruyen las células cancerosas y alivian algo del dolor causado por
las metástasis en los huesos. Sólo se usan para el cáncer que se ha
propagado de una localización a los huesos. El efecto secundario
principal de este tratamiento consiste en un recuento más bajo de
células sanguíneas (principalmente glóbulos blancos y plaquetas). Esto
puede aumentar el riesgo de infecciones o sangrado.
También pueden causar un efecto secundario conocido como "reacción de
llamarada”, en el que el dolor empeora por un corto periodo de tiempo
antes de aliviarse.
Bifosfonatos: estos
medicamentos se usan para el tratamiento de los
huesos debilitados (osteoporosis). También se utilizan para tratar a
pacientes cuyos cánceres se han propagado a sus huesos.
Los bifosfonatos pueden ayudar con cáncer que se propagó a los huesos
en varias maneras. Ellos pueden:
- Reducir el dolor de huesos.
- Retardar el daño óseo causado por el
cáncer.
- Reducir los altos niveles de calcio en
la sangre.
- Reducir el riesgo de fracturas.
Los bifosfonatos tienden a funcionar mejor cuando las radiografías
muestran que el cáncer metastásico parece estar adelgazando y
debilitando el hueso. No son tan eficaces para el tratamiento de
metástasis, donde los huesos se vuelven más densos.
Algunos bifosfonatos se administran por boca, pero cuando son
utilizados como tratamiento para metástasis en los huesos, la mayoría
se administra por vena, usualmente cada tres a cuatro semanas. Los
efectos secundarios más comunes son cansancio, fiebre, náuseas,
vómitos, recuentos bajos de glóbulos rojos, y dolor en los huesos y
articulaciones. Pero podría ser que estos problemas también sean
causados por el mismo cáncer o alguno de los otros medicamentos que el
paciente esté tomando. El dolor de huesos y de las articulaciones a
menudo puede aliviarse con un analgésico ligero.
Para el 2003, los doctores comenzaron a notar un efecto secundario muy
inquietante entre algunos de los pacientes que están tomando
bifosfonatos. Dichos pacientes han sufrido de daños en sus mandíbulas.
Parte de la sección superior o inferior de la mandíbula muere. Esto
puede causar la pérdida de dientes en esa área e infecciones. Los
médicos desconocen por qué esto ocurre o cómo prevenirlo. El primer
paso es suspender el bifosfonato. Otros tratamientos pueden incluir
antibióticos y enjuagues bucales antibacterianos. Si nada de esto surte
efecto, se puede hacer una cirugía. Algunos doctores recomiendan que
los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de
dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los
bifosfonatos. Si usted está recibiendo un medicamento de bifosfonato,
mantenga un buen cuidado de su boca mediante el uso de hilo dental, el
cepillado de los dientes, y exámenes dentales regularmente. Avísele a
su doctor si presenta cualquier problema con su boca o dientes.
Tratamientos locales
Los tratamientos locales son aquellos que van dirigidos al cáncer en
lugar de alcanzar todo el cuerpo.
Radioterapia: este tipo de
tratamiento utiliza rayos X de alta energía
para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento.
El tratamiento con radiación puede usarse para curar cánceres primarios
que no se han propagado muy lejos del lugar en donde se originaron. Si
un cáncer se propagó a los huesos, la radiación puede usarse para
aliviar los síntomas. Si el hueso es tratado antes de que se vuelva muy
débil, la radioterapia puede que ayude a prevenir posteriormente una
fractura.
La forma más común de administrar la radiación es enfocar
cuidadosamente el rayo que proviene de un aparato desde el exterior del
cuerpo. Esto se conoce como radioterapia con haces externos. A fin de
reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos determinan la
dosis exacta, y dirigen el rayo detenidamente para alcanzar el
objetivo.
La radioterapia externa contra la metástasis en los huesos se
administra una sola vez en una gran dosis, o en pequeñas cantidades
durante cinco a diez tratamientos. Cada tratamiento dura sólo unos
pocos minutos. Este método es una buena alternativa si sólo hay una o
dos metástasis que generan los síntomas. No obstante, si son muchas las
metástasis, el tratamiento es más complicado.
Para más información sobre la radioterapia, por favor remítase al
documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Radioterapia: una guía
para los pacientes y su familiares”.
Métodos de ablación: a la
colocación de una aguja directamente en un
tumor y el uso de calor, frío, o un químico para destruirlo se le llama
ablación.
Por ejemplo, la ablación
por radiofrecuencia (RFA) utiliza
una aguja que transporta corriente eléctrica. La aguja se coloca dentro
del tumor. La corriente eléctrica que se administra por la aguja
destruye el tumor. Por lo general, la RFA se hace mientras el paciente
está anestesiado (dormido profundamente).
Otros métodos son basados en la misma idea, aunque usan calor, frío, o
químicos para destruir el tumor.
Cirugía: cuando se recurre
a la cirugía contra la metástasis ósea es
para aliviar los síntomas más que para curar (a diferencia de cuando se
trata de cáncer en los huesos). Los huesos se pueden debilitar,
resultando en fracturas que no pueden sanar del todo. Puede que se use
una varilla metálica para sostener el hueso y evitar que se rompa. O,
si el hueso ya se ha fracturado, la cirugía puede estabilizarlo y así
aliviar el dolor.
Si la cirugía no es una opción debido a un estado pobre de salud o por
alguna otra razón, un yeso o tablilla podría ayudar a reducir el dolor
para que no tenga que permanecer en cama.
Cemento óseo: para algunas
personas, se pueden usar inyecciones de un
cemento o pegamento óseo para fortalecer un hueso. Esto ayuda a aliviar
el dolor en alrededor de tres a cuatro personas. Este método puede ser
utilizado para huesos largos y para huesos de la columna. Algunas
veces, el pegamento se utiliza junto con otros tratamientos.
Medicamentos contra el dolor:
si los tratamientos que recibe no alivian
el dolor o hacen que el dolor desaparezca totalmente, informe
inmediatamente a su médico o enfermera. Un alivio eficaz del dolor
ayudará a que se sienta mejor. Le facilitará enfocarse en las cosas que
le hacen sentir feliz y que son importantes en su vida.
El medicamento por vía oral es la manera más común de tratar el dolor.
Con frecuencia se usan dos o más medicamentos juntos. A veces las
personas no desean tomar estos medicamentos contra el dolor temiendo
que se harán adictos a ellos o que les aturdirá con sueño. De hecho,
cuando se toman con el fin de aliviar el dolor, dichos medicamentos
rara vez causan adicción, y la somnolencia se puede controlar.
Si experimenta dolor, tome sus medicamentos en un horario regular. Es
mejor prevenir el dolor que tratarlo una vez comenzado. Para más
información sobre el tratamiento del dolor, consulte nuestro documento
"Control del dolor: una guía para las personas con cáncer y para su
familia”.
Cuando el cáncer amenaza con paralizar,
esto es una urgencia
Algunas veces el cáncer se propagará a un hueso de la columna
vertebral. El cáncer puede crecer lo suficiente como para presionar
contra la médula espinal. Esto puede aparecer de maneras diferentes:
- Dolor de espalda (el dolor puede pasar
a una o a ambas piernas).
- Adormecimiento en las piernas o el
abdomen.
- Debilidad en las piernas o dificultad
para moverlas.
- Orinar o defecar inesperadamente
(incontinencia) o problemas al orinar.
Si usted nota síntomas como éste, llame inmediatamente a su médico o
acuda a la sala de urgencia. Si esto no es tratado inmediatamente,
puede causar parálisis de por vida. Si el cáncer está comenzando a
presionar la médula espinal, se puede tratar con radiación junto con
medicamentos. Algunas veces se necesita cirugía para aliviar la presión
en la médula espinal. Esto puede prevenir la parálisis, así como ayudar
a aliviar el dolor.
Estudios clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información
sobre Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER
(1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del
NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico, Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos
serán adecuados para toda la gente.
Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en
nuestro documento Estudios clínicos: lo que
necesita saber, el cual
puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro
número de teléfono gratuito.
Terapias complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura y masaje, entre otros.
¿Qué son las terapias complementarias y
alternativas?
Estos términos pueden causar confusión ya que no todas las personas los
utilizan de la misma manera, y a su vez se usan para referirse a muchos
métodos diferentes. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención
médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al
tratamiento que se usa en
lugar del tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios: la
mayoría de los métodos de tratamiento
complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer.
Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos
ejemplos de métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento
convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura
para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se
sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras
otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos
métodos no son útiles, y algunos incluso son perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas
para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han
sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden ser
peligrosos o tener efectos secundarios potencialmente mortales. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de
advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete
el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer?
¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos
convencionales? ¿Hay alguno "secreto" del tratamiento que hace que
requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre
cualquier método que esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros
llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos
complementarios y alternativos en general, así como para saber más
sobre los métodos específicos que esté considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
¿Cuáles son algunas de las preguntas que
puedo hacerle a mi doctor?
A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra
el cáncer, le animamos a que hable de manera abierta con su médico o
enfermera. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que
tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A
continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer.
Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las
enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del
tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
- ¿Cuáles opciones de tratamientos hay
contra el dolor de huesos?
- ¿De qué opciones de tratamiento
dispongo para tratar o prevenir las fracturas óseas?
- ¿Qué tratamiento recomienda usted? ¿Por
qué lo recomienda?
- ¿Cuál es el objetivo de este
tratamiento: curar el cáncer, prolongar el tiempo de vida, o aliviar o
prevenir ciertos síntomas?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios que
debo esperar del (de los) tratamiento(s) que me ha recomendado, y qué
puedo hacer para reducir dichos efectos?
- ¿Existen estudios clínicos que pudieran
ser adecuados para mí?
A continuación escriba sus propias preguntas:
La vida después del tratamiento
Las visitas al doctor para hacer seguimiento de su salud ayudarán a
definir qué tan bien están funcionando los tratamientos con usted y si
se requiere de más tratamiento. Asegúrese de informar de inmediato
cualquier problema nuevo a su doctor para que pueda manejarlo de forma
oportuna.
Estos exámenes de seguimiento también pueden detectar cualquier efecto
secundario del tratamiento a corto y largo plazo. Las revisiones
médicas a menudo involucran que el doctor le haga preguntas sobre
cualquier síntoma, así como un examen físico y radiografías o pruebas
de laboratorio en caso de requerirse. El programa exacto de estudios y
pruebas dependerá de su tipo de cáncer, al igual que de su respuesta al
tratamiento.
A menudo, el tratamiento puede ayudar a encoger las metástasis de los
huesos y aliviar los síntomas. Sin embargo, por lo general, la
metástasis en los huesos no es curable. Si el tratamiento dirigido al
cáncer primario no está funcionando, existen formas de aliviar el dolor
para que se sienta mejor. El objetivo en ese momento es que usted esté
tan cómodo como sea posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Para más información, vea el documento de la Sociedad Americana
del Cáncer “Cáncer avanzado”.
Otros aspectos a ser considerados
Recuerde que su cuerpo es único, al igual que sus necesidades
emocionales y sus circunstancias personales. De alguna forma, su cáncer
no es igual que el de otra persona. Nadie puede predecir cómo
responderá su cáncer al tratamiento. Las estadísticas pueden brindar un
panorama general, pero usted pudiera tener fortalezas especiales como
un sistema inmunitario saludable, un sistema de apoyo familiar fuerte o
una fe espiritual profunda. Todo esto tiene un impacto en cómo usted se
enfrenta al cáncer.
El cáncer y su tratamiento representan un desafío grande en la vida que
le afecta tanto a usted como a todas las personas que se preocupan por
usted. Antes de que llegue al punto en que se sienta fuera de control,
considere buscar ayuda. Si en cualquier momento tiene dificultad para
sobrellevar la situación, hable con su doctor, enfermera o trabajador
social sobre sus inquietudes. Puede que le sugieran un terapeuta o
profesional de la salud mental para ayudarle a sobrellevar la
situación. Podría ser que quiera acudir a un grupo local de apoyo, o
acudir a un servicio de consulta y asesoría. El departamento de
servicios sociales de su hospital, así como la Sociedad Americana del
Cáncer pueden ayudarle a encontrar los servicios que necesita.
Atención de hospicio
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios). La mayoría de las veces esta
atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté
causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias
de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe
saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir
tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras
condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su
cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien
como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
¿Qué hay de nuevo en la investigación de
la metástasis en los huesos?
A medida en que los científicos aprenden más sobre cómo las células
cancerosas se desprenden de un tumor principal, se propagan a través de
la sangre y los ganglios linfáticos, y comienzan a crecer en otras
partes del cuerpo, se acercan más a la meta de descubrir tratamientos
que prevengan la metástasis en los huesos.
Radiofármacos
Los investigadores están buscando nuevas y mejores maneras para dirigir
la radioterapia usando anticuerpos o ciertos químicos. Esto le permite
a la radiación eliminar las células cancerosas sin atacar al tejido
saludable.
Prueba de medicamentos conocidos para
nuevos propósitos
En pruebas de laboratorio y estudios con animales, varios medicamentos
conocidos que fueron diseñados para otros usos han mostrado cierta
acción que pudiera ayudar a retrasar o prevenir las metástasis en los
huesos. Algunos estudios clínicos han estado analizando algunos de
estos medicamentos. Hasta el momento, algunos no han demostrado ser
promisorios en estudios con humanos, pero otros medicamentos siguen
bajo estudio.
Se han estado estudiando los bifosfonatos como una posible manera para
prevenir las metástasis en los huesos en pacientes de alto riesgo, lo
que es un nuevo uso para estos medicamentos. Además, los investigadores
están aprendiendo más sobre cuándo comenzar estos medicamentos y cómo
reducir sus riesgos de efectos secundarios.
Nuevos medicamentos para prevenir y
tratar las metástasis en los huesos
Una medicina llamada denosumab que se ha estado desarrollando para
tratar la osteoporosis también se ha estado probando en varias clases
de cáncer para determinar si retrasará el crecimiento de metástasis en
los huesos. Aún no se conocen los efectos del medicamento a largo
plazo, pero los resultados de los estudios clínicos preliminares
parecen ser promisorios.
Los investigadores también están aprendiendo que las células que
disuelven los huesos y las células que ayudan a formar los huesos
contienen otras moléculas que pueden ser atacadas. Se han
estado probando algunos compuestos en animales.
Los investigadores también han estado buscando medicamentos que
bloquean la acción de las células cancerosas sobre los huesos. Las
células cancerosas segregan químicos que hacen que los huesos se
disuelvan. También existen compuestos que permiten que las células
cancerosas se adhieran a los huesos y crezcan allí. Algunos de estos
químicos ya han sido encontrados. Se espera que se puedan producir
nuevos medicamentos para bloquear estos químicos sin afectar la
restauración del hueso normal.
Otra área de las investigaciones está dirigida a evitar que los tumores
produzcan los nuevos vasos sanguíneos que necesitan para sobrevivir. Se
están estudiando medicamentos que parecen impedir el crecimiento de los
vasos sanguíneos, por lo que hacen que el tumor "se muera de hambre".
Nuevas pruebas
Un tipo especial de PET para los huesos usa fluoruro en vez de glucosa.
El fluoruro es atraído a las metástasis óseas mejor que la glucosa.
Esto es especialmente beneficioso con las máquinas más nuevas que
combinan una tomografía computarizada con una PET para mejorar aun más
la localización del tumor.
Además, se han estado realizando estudios sobre los tipos de sustancias
liberadas en el torrente sanguíneo cuando las células cancerosas
comienzan a crecer en los huesos. Existe una probabilidad que en el
futuro los médicos puedan conocer cuando el cáncer alcanza los huesos
de manera que las metástasis puedan ser tratadas antes de causar un
mucho daño. Tal prueba pudiera también ser útil en determinar si el
tratamiento para las metástasis en los huesos está funcionando.
¿Cómo puedo obtener más información?
De su Sociedad Americana del Cáncer
Hemos seleccionado cierta información relacionada que pudiera serle de
utilidad. Los siguientes materiales pueden solicitarse llamando a
nuestra línea de ayuda sin cargo.
Libros
Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad
Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre
los precios o para hacer un pedido.
American Cancer
Society's Guide to Pain Control
Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with
Cancer at Home
Organizaciones nacionales y sitios Web*
Instituto Nacional del Cáncer
Línea sin cargos: 1-800-4-CANCER ó 1-800-6237
Sitio Web: www.cancer.gov
National Coalition for Cancer Survivorship
Línea sin cargos para pedidos de publicaciones y el Cancer Survival
Toolbox®: 1-877-622-7937
Línea sin cargos: 1-888-650-9127
Sitio Web: www.canceradvocacy.org
American Pain Foundation
Línea sin cargos: 1-888-615-7246 (1-888-615-PAIN)
Sitio Web: www.painfoundation.org
CancerCare
Línea sin cargos: 1-800-813-4673 (1-800-813-HOPE)
Sitio Web: www.cancercare.org
Centers for Medicare and Medicaid Services (CMS)
Línea sin cargos: 1-877-267-2323
Sitio Web: www.cms.hhs.gov
Family and Medical Leave Act
Línea sin cargos: 1-866-487-9243 (1-866-4US-WAGE)
Sitio Web: www.dol.gov/esa/whd/fmla
Family Caregiver Alliance
Línea sin cargos: 1-800-445-8106
Sitio Web: www.caregiver.org
Hospice Education Institute/HospiceLink
Línea sin cargos: 1-800-331-1620
Sitio Web: www.hospiceworld.org
Hospice Foundation of America
Línea sin cargos: 1-800-854-3402
Sitio Web: www.hospicefoundation.org
Hospice Net
Sitio Web: www.hospicenet.org
Esta organización funciona sólo por Internet.
National Alliance for Caregiving (NAC)
Sitio Web: www.caregiving.org
National Association for Home Care and Hospice (NAHC)
Teléfono: 202-547-7424
Sitio Web: www.nahc.org
National Hospice and Palliative Care Organization
Línea sin cargos: 1-800-658-8898
Sitio Web: www.nhpco.org
Substance Abuse and Mental Health Service Administration (SAMHSA)
Mental Health Information Center
Sitio Web: http://mentalhealth.samhsa.gov/
National Mental Health Information Center Clearinghouse
Línea sin cargos: 1-877-726-4727
TTY: 1-866-889-2647
National Clearinghouse for Alcohol and Drug Information (NCADI)
Línea sin cargos: 1-877-726-4727
TTY: 1-800-487-4889
Línea sin cargos para asistencia en español: 1-877-767-8432
Número telefónico internacional: 1-240-221-4017
Línea de ayuda para la prevención de suicidios
Línea sin cargos: 1-800-273-TALK (8255)
Suicide Prevention Hotline
Toll-free number: 1-800-273-TALK (8255)
*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Independientemente de quién sea usted, nosotros podemos ayudarle.
Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener
información y apoyo sobre temas relacionados al cáncer. Llámenos al
teléfono 1-800-227-2345 o visite www.cancer.org.
Último
revisión / cambio realizado: 15-Dic.-2009
Última actualización
completa: 23-Mar.-2009
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