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Metástasis en los huesos: resumen
La información que aparece a continuaciónes un resumen sobre este tipo de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común el crecimiento fuera de control de las células.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer del pulmón y el cáncer del seno son dos enfermedades muy diferentes. Crecen a distinta velocidad y responden a distintos tratamientos. Por eso las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de cáncer.

Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.

Aún cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo, se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Si el cáncer del seno se propaga a los pulmones, sigue siendo cáncer del seno. Algunas veces el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haber superado la enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.


¿Qué es metástasis en los huesos?

Las células cancerosas que se desprenden del primer tumor (llamado el sitio primario) y entran al torrente sanguíneo pueden llegar a casi todos los tejidos del cuerpo. A menudo estas células se establecen en los huesos y comienzan a crecer. Estas metástasis en los huesos pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo, pero se encuentran mayormente en los huesos cercanos al centro del cuerpo, tales como la espina dorsal, las costillas, la pelvis y los huesos cercanos a las caderas y los hombros.

La metástasis en los huesos no es lo mismo que el cáncer que comienza en los huesos (cáncer primario de los huesos). La metástasis en los huesos y el cáncer de los huesos son enfermedades muy diferentes. El cáncer primario de los huesos es mucho menos común que la metástasis en los huesos.

Cuando el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haber superado la enfermedad se conoce como recurrencia. Podría ser que el cáncer regrese en estos lugares:
  • En o cerca del lugar en donde se originó (recurrencia local).
  • En los ganglios linfáticos cercanos o en la región donde los ganglios solían estar (recurrencia regional).
  • En otra parte del cuerpo más alejada (recurrencia distante).

A veces el cáncer se ha propagado ampliamente al detectarse por primera vez y los doctores no pueden identificar en dónde se originó. Esto se conoce como cáncer primario desconocido. Este tipo de cáncer se explica en otro documento de la Sociedad Americana del Cáncer.

La metástasis en los huesos es una de las causas más frecuentes de dolor en personas con cáncer. También puede causar otros problemas como fracturas y niveles elevados de calcio en la sangre.


¿A cuántas personas les da metástasis en los huesos?

La mayoría de las personas que mueren por cáncer (alrededor det 565,650 por año) tendrán metástasis en los huesos en algún momento de su enfermedad. Pero, ciertos cánceres tienen más probabilidad de propagarse a los huesos. Éstos son el cáncer del seno, de la próstata, de los riñones, del pulmón y de tiroides. Con el cáncer del seno y de la próstata, los huesos son a menudo el primer lugar hacia donde el cáncer se propaga.


¿Qué causa la metástasis en los huesos?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumente las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los factores de riesgo son diferentes entre los distintos tipos de cáncer. Algunos factores de riesgo, como el fumar, se pueden controlar. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar. Los factores de riesgo del cáncer metastásico son los mismos que los del cáncer en general. Los factores de riesgo más importantes para el cáncer (en términos generales) que se pueden controlar son los siguientes:
  • El consumo de tabaco.
  • Una alimentación poco saludable.
  • No hacer suficiente ejercicio.
  • Tener sobrepeso.
  • Consumo de alcohol en exceso.

Propagación de las células cancerosas

La metástasis es el resultado final de un proceso de varios pasos. Uno de los objetivos principales de las investigaciones sobre el cáncer es entender todos estos pasos. Este conocimiento puede resultar en mejores maneras para prevenir que la metástasis ocurra.

Las células normales se mantienen en su lugar por una sustancia llamada matriz extracelular o MEC (ECM, por sus siglas en inglés). La matriz extracelular es algo parecido al cemento que une a los ladrillos para formar las paredes de un edificio. La mayoría de las células normales de nuestro cuerpo (excepto las células de la sangre) tienden a permanecer en su lugar. Sin embargo, las células cancerosas pueden desprenderse de la matriz extracelular y desplazarse. No obstante, el desprendimiento por sí solo no es suficiente. Las células cancerosas tienen que poder traspasar las paredes de los vasos sanguíneos o de los vasos linfáticos para viajar por el cuerpo. Luego tienen que poder crecer en un ambiente distinto al del órgano en el que se originaron. Además, también tienen que poder estimular el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos para poder recibir nutrientes y oxígeno.

Algunas células cancerosas transportan sustancias que causan que se adhieran mejor a las superficies de las células de los distintos órganos. Es probable que los cánceres que tienden a propagarse a los huesos se adhieran mejor a las células de los huesos (células óseas). En otros casos, las células óseas producen alguna sustancia que causa que las células cancerosas crezcan con mayor rapidez. A medida que aprendemos más sobre estos pasos, esperamos descubrir nuevas maneras para tratar o incluso prevenir la metástasis en los huesos.


¿Qué ocurre cuando el cáncer crece en los huesos?

A menudo, las células cancerosas producen sustancias que causan daño a los huesos. Normalmente estas sustancias pueden causar que los huesos se desgasten y debiliten (disolución de los huesos). Esto puede resultar en fracturas de los huesos y que grandes cantidades de calcio se liberen en la sangre. A veces, el cáncer causa que los huesos se hagan más rígidos (duros). Esto se conoce como esclerosis. Ambos tipos de metástasis en los huesos pueden causar dolor. Cuando el cáncer disuelve el hueso, éste puede quebrarse (fracturarse). Las fracturas ocurren con mucha menos frecuencia cuando la metástasis en los huesos ocasiona esclerosis en lugar de disolución.


¿Puede prevenirse la metástasis en los huesos?

Por ahora, la manera más segura de prevenir el cáncer es encontrar el tumor lo suficientemente temprano para extraerlo o destruirlo. Hay pruebas que pueden detectar temprano algunos tipos de cáncer. Sin embargo, muchas personas no conocen estas pruebas o no se las hacen.  Además, algunos cánceres no se pueden detectar temprano con facilidad. Con frecuencia ya se han propagado a otras partes del cuerpo antes de que se detecten.

Los investigadores están estudiando maneras para evitar que el cáncer se propague. Por ejemplo, están estudiando ciertos medicamentos que pudieran bloquear las enzimas que ayudan a las células cancerosas a atravesar las paredes de los vasos sanguíneos. Otros medicamentos (los bifosfonatos) pueden retrasar el crecimiento de las metástasis en los huesos o incluso evitar que comiencen.


¿Cómo se detecta la metástasis en los huesos?

El primer síntoma de la metástasis en los huesos casi siempre es el dolor. Si tiene cáncer y comienza a sentir dolor en un hueso, debe informarlo al doctor de inmediato. Algunas veces, si el cáncer no se trata a tiempo, el hueso se puede fracturar. Ciertamente, la fuente del dolor del hueso puede ser por algo que no sea cáncer, como una infección o artritis.

Síntomas de la metástasis en los huesos

Dolor en los huesos: el dolor puede ir y venir al principio, empeorar en la noche y aliviarse con el movimiento. Más adelante, se vuelve constante y puede empeorar con la actividad.

Huesos rotos (fracturas): los huesos se pueden quebrar, lo que causa dolor intenso y limita la movilidad. Los huesos que más se fracturan son los huesos largos de los brazos y las piernas y los huesos de la espina dorsal. El dolor repentino en el medio de la espalda es a veces un signo de que un hueso se está fracturando.

Presión en la médula espinal: el cáncer en la columna vertebral puede hacer presión sobre la médula espinal. Esto es un problema grave. No sólo causa dolor, sino que la presión puede dañar la médula espinal de manera tal que las piernas se adormezcan o hasta se paralicen. Algunas veces el primer síntoma de este problema es la dificultad para orinar porque los nervios de la médula espinal controlan la vejiga.

Niveles altos de calcio en la sangre: la liberación del calcio de los huesos causa los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia). Esto puede ocasionar pérdida de apetito, náuseas, sed y cansancio. Si no se trata, puede resultar en coma.

Es importante informar de inmediato al doctor o enfermera cualquier síntoma nuevo relacionado con los huesos o cualquier cambio en los síntomas viejos. El detectar y tratar estos síntomas tempranamente puede ayudar a reducir las probabilidades de problemas futuros.

Algunas veces la metástasis en los huesos se detecta antes de que tenga la oportunidad de causar algún síntoma. En estos casos, las pruebas de laboratorio, las radiografías o las gammagrafías óseas pueden identificar los puntos de la metástasis en los huesos.

Pruebas para detectar la metástasis en los huesos

Radiografías: éstas muestran la metástasis en los huesos sólo si el cáncer ha destruido alrededor de la mitad del hueso. Pero las radiografías también detectan grietas en los huesos que han sido debilitados por la metástasis.

Gammagrafía ósea: esta prueba ayuda a mostrar si el cáncer se ha propagado a los huesos. Se inyecta una sustancia radiactiva por las venas que se acumula en las células enfermas del hueso en todo el cuerpo. Estas áreas se conocen como "puntos radiactivos". Sin embargo, la artritis, las infecciones y otras enfermedades de los huesos también pueden ocasionar puntos radiactivos. Las gammagrafías óseas también pueden detectar la metástasis mucho antes que las radiografías comunes.

Tomografía computarizada (TC o CT, por sus siglas en inglés): la tomografía computarizada usa un haz de rayos X para tomar una serie de fotografías del cuerpo desde muchos ángulos. Una computadora combina las fotos para formar una imagen detallada. Esta prueba puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado a los huesos. Las tomografías también pueden usarse para guiar una aguja hacia el área que puede estar siendo afectada por la metástasis. La aguja extrae una muestra de tejido que se examina bajo el microscopio para determinar si existen células cancerosas.

Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías normales y es necesario permanecer inmóvil durante 15 a 30 minutos en una mesa mientras se llevan a cabo. Sin embargo, el proceso se está haciendo cada vez más breve. A menudo, después de que se toma la primera sesión de fotos, se administra una inyección intravenosa de un "tinte" de contraste que ayuda a delinear mejor las estructuras de su cuerpo. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes. Es posible que se sienta un poco confinado cuando se encuentre dentro de la máquina en forma de aro, mientras se toman las imágenes.

Imágenes por resonancia magnética: al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética muestran una imagen transversal del cuerpo. Éstas utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Las imágenes por resonancia magnética son especialmente útiles para observar la espina dorsal y la médula espinal. Suelen tomar más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Además, debe colocarse en el interior de un equipo en forma de tubo, lo cual es confinante y puede resultar molesto para las personas que tienen temor a los lugares cerrados. La máquina también produce un ruido martillante que quizá sea molesto. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido.

Tomografía de emisión de positrones: también conocida como PET por sus siglas en inglés, la tomografía de emisión de positrones utiliza glucosa (un tipo de azúcar) que contiene un átomo radiactivo. Ésta es inyectada por la vena y las células cancerosas la absorben rápidamente. Se usa una cámara especial para identificar las áreas donde el azúcar empieza acumularse. Las tomografías de emisión de positrones son útiles para detectar el cáncer que se ha propagado a los ganglios linfáticos. También son útiles cuando su doctor cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe a qué lugar.

Pruebas de la orina y la sangre: algunos tipos de cáncer producen ciertas sustancias, llamadas marcadores tumorales, en el torrente sanguíneo o en la orina. El cáncer también puede provocar que los órganos produzcan niveles elevados de ciertos químicos. Las pruebas de sangre y de la orina pueden ayudar a determinar estos problemas.

Biopsia: para realizarla, se extrae una pequeña muestra de células o de tejido y se envía a un laboratorio para observarla bajo el microscopio. Si usted ha tenido cáncer en el pasado es muy probable que su doctor pueda decirle si tiene metástasis basándose en la gammagrafía ósea o en las radiografías. Usted no necesitaría una biopsia. Sin embargo, si los resultados no estuvieron claros, su doctor requerirá hacer una biopsia. Puesto que hay más de un tipo de biopsia, asegúrese de pedirle a su doctor que le explique el estudio que le hará para que sepa qué esperar.


¿Cómo se trata la metástasis en los huesos?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento en general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.


El tratamiento de la metástasis en los huesos dependerá de dónde se originó el cáncer primario, a cuáles huesos se ha propagado y si algún hueso está debilitado o fracturado. Otros factores incluyen ciertas características de las células cancerosas, su estado general de salud y qué tratamientos ya ha recibido.

La mayoría de los doctores tratan la metástasis en los huesos al estar tratando el cáncer que la causó. Esto se hace generalmente con quimioterapia ("quimio") o con terapia hormonal. Estos tratamientos se conocen como tratamientos sistémicos porque los medicamentos o las hormonas entran al torrente sanguíneo y llegan a las células cancerosas a través de todo el cuerpo. Además, los medicamentos conocidos como bifosfonatos pueden ser útiles en fortalecer los huesos para prevenir fracturas y pueden usarse junto con la quimioterapia o la terapia de hormonas. Si esto funciona, entonces los síntomas de la metástasis en los huesos desaparecen y es probable que no surjan síntomas nuevos pronto.

Es posible que el doctor también trate los problemas de los huesos para aliviar el dolor o para evitar que los huesos se fracturen. Podría usarse la radiación para matar las células cancerosas y aliviar el dolor. A veces la cirugía es necesaria para fortalecer un hueso y evitar que se quiebre. Es mucho más fácil prevenir que un hueso se fracture que repararlo una vez se haya fracturado.

Esta sección comienza presentando una lista de los tipos de tratamiento usados para personas con cáncer metastásico

Para más información sobre los tratamientos contra el cáncer que se ha propagado de un tipo específico de cáncer primario (por ejemplo, cáncer de la próstata), consulte el documento de tipo específico de cáncer correspondiente. Encontrará esta información en las secciones de estos documentos sobre tratamiento para una etapa avanzada, la etapa IV o recurrencia del cáncer.

Quimioterapia: también referida como “quimio”, se refiere al uso de medicamentos para combatir a las células cancerosas. Por lo general los medicamentos se administran a través de la boca o las venas. Una vez que los medicamentos entran en el torrente sanguíneo, llegan a todo el cuerpo. La quimioterapia es usada como tratamiento principal para curar algunos cánceres metastásicos. En muchos casos, la quimioterapia puede encoger los tumores. Esto puede aliviar el dolor y ayudar para que las personas se sientan mejor.

Los medicamentos de quimioterapia matan a las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales, por lo que pueden causar algunos efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamentos administrados, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Entre los efectos secundarios, se incluyen los siguientes:
  • Pérdida del cabello (el cabello vuelve a crecer cuando termina el tratamiento).
  • Llagas en la boca.
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a la escasez de glóbulos blancos).
  • Facilidad de tener hematomas (moretones) y sangrado (debido a la reducción de plaquetas).
  • Cansancio (debido a la escasez de glóbulos rojos).
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea o estreñimiento.

Si usted tiene efectos secundarios, su doctor o enfermera puede sugerir maneras de aliviarlos. Por ejemplo, hay medicamentos para ayudar a controlar y prevenir las náuseas y los vómitos. Lo bueno es que la mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando finaliza el tratamiento. Para más información sobre quimioterapia, consulte el documento Quimioterapia: una guía para pacientes y sus familias.

Terapia hormonal: algunas hormonas promueven el crecimiento de algunos cánceres. En la mujer, por ejemplo, el estrógeno producido por los ovarios a veces promueve el crecimiento del cáncer del seno. De manea similar en el hombre, la testosterona producida por los testículos promueve el crecimiento de la mayoría de los cánceres de la próstata.

Existen varias formas de detener la producción de estas hormonas. Una forma es extirpar los órganos que las producen: los ovarios en el caso de las mujeres, los testículos en el caso de los hombres. Más frecuentemente, se pueden usar medicamentos para impedir que estos órganos produzcan las hormonas o para evitar que las hormonas surtan efecto sobre las células cancerosas. Los efectos secundarios de estos medicamentos pueden incluir acaloramientos, coágulos, pérdida del deseo sexual y un mayor riesgo de desarrollar otros cánceres.

Inmunoterapia: estos métodos fomentan el propio sistema inmunológico del paciente para combatir el cáncer. La mayoría de éstos siguen siendo experimentales.

Radiofármacos: son un grupo de medicamentos que tiene elementos radiactivos. Éstos se inyectan a través de una vena y se asientan en las partes del hueso que tienen cáncer. La radiación que liberan destruye las células cancerosas y alivia algo del dolor causado por la metástasis ósea. Sólo se usan para el cáncer que se ha propagado de una localización a los huesos.

El efecto secundario mayor de este tratamiento consiste en una reducción de los recuentos de células sanguíneas (glóbulos blancos y plaquetas). Esto puede aumentar el riesgo de infecciones o sangrado, especialmente si sus recuentos ya están bajos. Otro posible efecto secundario es la llamada “reacción de llamarada”, en la que el dolor empeora por un corto periodo de tiempo antes de aliviarse.

Radioterapia: el tratamiento con radiación utiliza rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. El tratamiento con radiación puede usarse para combatir cánceres que no se han propagado muy lejos del lugar en donde se originaron. Si un cáncer ha hecho metástasis a los huesos, la radiación puede usarse para aliviar (paliar) los síntomas. La radiación puede ayudar a prevenir las fracturas una vez que el hueso ha sanado o se ha estabilizado con cirugía. Sin embargo, no impedirá que los huesos débiles puedan fracturarse.

La forma más común de administrar la radiación es enfocar cuidadosamente el rayo que proviene de un aparato desde el exterior del cuerpo. Esto se conoce como radioterapia externa. A fin de reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos determinan la dosis exacta, y dirigen el rayo con la mayor precisión posible hacia el objetivo.

La radioterapia externa contra la metástasis en los huesos se administra una sola vez en una gran dosis, o en pequeñas cantidades durante cinco a diez tratamientos. Cada tratamiento dura sólo algunos minutos.  Este método es una buena alternativa si sólo hay 1 ó 2 metástasis que generan los síntomas. No obstante, si son muchas las metástasis, el tratamiento es más complicado.

Para información adicional sobre la radioterapia consulte el documento Radioterapia: una guía para pacientes y sus familias.

Ablación por radiofrecuencia: esta técnica usa una aguja adherida a la corriente eléctrica. La aguja se coloca en un tumor particular que causa dolor y que no ha sido aliviado mediante la radioterapia. Una corriente eléctrica se administra a través de la aguja para destruir el tumor y aliviar el dolor. Normalmente se realiza mientras el paciente está dormido bajo anestesia.

Cirugía: cuando se recurre a la cirugía contra la metástasis ósea es para aliviar los síntomas más que para curar (a diferencia de cuando se trata de cáncer en los huesos). Los huesos se pueden debilitar, resultando en fracturas que no pueden sanar del todo. Puede que se use una varilla metálica para fortalecer el hueso y evitar que se rompa. O, si el hueso ya se ha roto, la cirugía puede estabilizarlo y así aliviar el dolor.

La cirugía contra la metástasis cerca de la médula espinal o de nervios mayores puede prevenir o aliviar síntomas como la parálisis (imposibilidad de moverse) y el dolor intenso. Si la cirugía no es una opción debido a un estado pobre de salud o por alguna otra razón, puede que enyesar ayude a reducir el dolor y evitar la necesidad de permanecer en cama.

Medicamentos contra el dolor: se disponen de buenas formas para tratar el dolor de huesos. Estos métodos también son seguros. En algunos casos, el tratamiento del dolor puede también combatir las células cancerosas, desacelerar su crecimiento o reducir el daño óseo. Si el tratamiento que está recibiendo no alivia su dolor, no dude en pedir analgésicos para controlar el dolor.

A veces los pacientes no desean tomar estos medicamentos contra el dolor temiendo que se harán adictos a ellos o que les aturdirá con sueño. De hecho, cuando se toman analgésicos con el fin de aliviar el dolor, dichos medicamentos rara vez causan adicción, y el aletargamiento puede controlarse. Liberarse del dolor puede ayudar a los pacientes concentrarse en las cosas que son importantes para ellos.

Si experimenta dolor, tome sus medicamentos bajo un horario programado. Es mejor prevenir el dolor que tratarlo una vez comenzado. Para más información, remítase al documento Control del dolor: una guía para las personas con cáncer y sus familias.

Bifosfonatos: estos medicamentos se usan para el tratamiento de los huesos debilitados (osteoporosis). También se utilizan para tratar a pacientes cuyos cánceres se han propagado a sus huesos. Los bifosfonatos alivian el dolor de huesos, desaceleran su deterioro, reducen los niveles de calcio en la sangre y aminoran el riesgo de fracturas.

Pueden ser tomarse por la boca o a través de una inyección. Debido a que a menudo causan irritación al tracto digestivo, por lo general se administran a través de la vena cada 3 ó 4 semanas. Los efectos secundarios más comunes son cansancio, fiebre, náuseas, vómitos, recuentos bajos de glóbulos rojos, y dolor en los huesos y articulaciones. Pero podría ser que estos problemas también sean causados por el mismo cáncer o alguno de los otros medicamentos que el paciente esté tomando. El dolor de huesos y de las articulaciones a menudo puede aliviarse con un analgésico ligero.

Recientemente, los doctores han notado un efecto secundario muy inquietante entre algunos de los pacientes que están tomando bifosfonatos. Dichos pacientes han sufrido de daños en sus mandíbulas. Parte de la sección superior o inferior de la mandíbula muere. Esto puede causar la pérdida de dientes en esa área e infecciones. Los doctores no saben por qué sucede esto o cómo impedir que pase además de descontinuar el tratamiento con dichos medicamentos.

Algunos doctores recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.


Estudios clínicos

Los estudios de nuevos tratamientos prometedores se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente. Los estudios clínicos se necesitan para determinar formas nuevas y mejores de tratar el cáncer. Los tratamientos usados en los estudios clínicos con frecuencia demuestran tener beneficios reales. Las principales preguntas que los investigadores quieren contestar son:
  • ¿Es beneficioso este tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que el que estamos usando ahora (tratamiento convencional)?
  • ¿Qué efectos secundarios produce el tratamiento?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?

Los estudios clínicos se llevan a cabo en fases. Cada fase está diseñada para responder a ciertas interrogantes.

El propósito de un estudio en la fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la cantidad de éste que se pueda administrar con seguridad. El propósito principal de un estudio en la fase I es probar la seguridad del medicamento.

Los estudios en fase II están diseñados para determinar si el medicamento funciona. Se administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves y se les observa muy de cerca para ver si hay algún efecto sobre el cáncer.

Los estudios clínicos en fase III comparan el tratamiento nuevo con el convencional. Se divide un gran número de pacientes en dos grupos. El grupo de control recibe el tratamiento convencional y el otro grupo recibe el tratamiento nuevo. Todos son observados de cerca para determinar cuál tratamiento es más efectivo. El estudio será detenido si los efectos secundarios son demasiado severos o si un grupo presenta resultados mucho mejores que el otro grupo.

Si usted está participando en un estudio clínico, recibirá un cuidado excelente. Usted tendrá un equipo de expertos que vigilarán su progreso muy cuidadosamente. No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna persona sabe de antemano si el tratamiento será eficaz, ni exactamente qué efectos secundarios podrán presentarse. Eso es lo que se quiere descubrir con el estudio. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.

La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Incluso luego de decidir participar en un estudio clínico, usted tiene la libertad de abandonarlo en cualquier momento, por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no evitará que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece un servicio de estudios clínicos para corresponder a pacientes, familiares y amigos con cáncer. Se le preguntará sobre su cáncer, dónde vive y si puede o no viajar o trasladarse. Luego nuestro sistema le proporcionará un listado de estudios clínicos que podrían ser de su interés.

Para usar este servicio, por favor llame a nuestra línea gratuita (1-800-303-5691) o consulte la página http://clinicaltrials.cancer.org.

El Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute, NCI) tiene información actualizada sobre los estudios clínicos auspiciados por esta organización. Usted puede llamar al NCI al 1-800-422-6237 o visitar su página en Internet www.cancer.gov/search/clinical_trials/.


Terapias complementarias y alternativas

Podrá escuchar sobre distintos tipos de tratamiento por parte de sus familiares y amigos. La gente tiende a ofrecer toda clase de cosas como vitaminas, hierbas, técnicas de reducción del estrés, acupuntura y más. Existe mucho interés hoy día en los tratamientos complementarios y alternativos contra el cáncer. Antes de hacer cambios en su tratamiento o de añadir cualquiera de estos métodos, asegúrese de hablarlo con su médico o enfermera. Algunos métodos pueden ser usados con seguridad junto con el tratamiento médico convencional. Otros, sin embargo, pueden interferir con el tratamiento convencional o causar graves efectos secundarios. Es por eso que es importante que hable abiertamente con su médico. Puede obtener información adicional sobre los métodos complementarios y alternativos a través de nuestra línea telefónica gratuita o de nuestra página en Internet.


¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi doctor?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que hable de manera abierta con su médico o enfermera. Siéntase en libertad de hacer cualquier pregunta que tenga en mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Cuáles tratamientos hay contra el dolor de huesos?
  • ¿De qué opciones de tratamiento dispongo para tratar o prevenir las fracturas óseas?
  • ¿Qué tratamiento recomienda usted? ¿Por qué lo recomienda?
  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento: curar el cáncer, prolongar el tiempo de vida, o aliviar o prevenir ciertos síntomas?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios que debo esperar del (de los) tratamiento(s) que me ha recomendado, y qué puedo hacer para reducir dichos efectos?

A continuación escriba sus propias preguntas:




La vida después del tratamiento

Las visitas al doctor para hacer seguimiento de su salud ayudarán a definir qué tan bien están funcionando los tratamientos con usted y si se requiere de más tratamiento. Asegúrese de informar de inmediato cualquier problema nuevo a su doctor para que pueda manejarlo de forma oportuna.

Estos exámenes de seguimiento también pueden detectar cualquier efecto secundario del tratamiento a corto y largo plazo. Las revisiones médicas a menudo involucran que el doctor le haga preguntas sobre cualquier síntoma, así como un examen físico y radiografías o pruebas de laboratorio en caso de requerirse. El programa exacto de estudios y pruebas dependerá de su tipo de cáncer, al igual que de su respuesta al tratamiento.

Mientras que el tratamiento a menudo puede ayudar a reducir la metástasis ósea y aliviar los síntomas, por lo general no ofrece una cura total. Si el tratamiento dirigido al cáncer primario no está funcionando, existen formas de aliviar el dolor para que se sienta mejor. Para más información, consulte el documento Cáncer avanzado.

Recuerde que su cuerpo es único, al igual que sus necesidades emocionales y sus circunstancias personales. De alguna forma, su cáncer no es igual que el de otra persona. Nadie puede predecir cómo responderá su cáncer al tratamiento. Las estadísticas pueden brindar un panorama general, pero usted pudiera tener fortalezas especiales como un sistema inmunológico saludable, un sistema de apoyo familiar fuerte o una fe espiritual profunda. Todo esto tiene un impacto en cómo usted se enfrenta al cáncer.

El cáncer y su tratamiento representan un desafío grande en la vida que le afecta tanto a usted como a todas las personas que se preocupan por usted. Antes de que llegue al punto en que se sienta fuera de control, considere buscar ayuda. Si en cualquier momento tiene dificultad para sobrellevar la situación, hable con su doctor, enfermera o trabajador social sobre sus inquietudes. Puede que le sugieran un terapeuta o profesional de la salud mental para ayudarle a sobrellevar la situación. Podría ser que quiera acudir a un grupo local de apoyo, o acudir a un servicio de consulta y asesoría. El departamento de servicios sociales de su hospital, así como la Sociedad Americana del Cáncer pueden ayudarle a encontrar los servicios que necesita.


¿Qué hay de nuevo en la investigación de la metástasis en los huesos?

A medida en que los científicos aprenden más sobre cómo las células cancerosas se desprenden de un tumor principal, se propagan a través de la sangre y los ganglios linfáticos, y comienzan a crecer en otras partes del cuerpo, se acercan más a la meta de descubrir tratamientos que prevengan la metástasis en los huesos.

Una de las áreas de las investigaciones está dirigida a evitar que los tumores produzcan los nuevos vasos sanguíneos que necesitan para sobrevivir. Se están estudiando medicamentos que parecen impedir el crecimiento de los vasos sanguíneos, por lo que hacen que el tumor "se muera de hambre".

Los investigadores también están buscando nuevas y mejores maneras para dirigir la radioterapia usando anticuerpos o ciertos químicos. Esto le permite a la radiación atacar las células cancerosas sin atacar al tejido saludable.

Terapias dirigidas: los investigadores están aprendiendo cómo el crecimiento de las células cancerosas es estimulado por ciertas moléculas anormales que se encuentran dentro de la célula cancerosa. Muchos medicamentos se están desarrollando para ser dirigidos a estas moléculas anormales y prevenir la acción de éstas en las células cancerosas. Varios de estos medicamentos pronto estarán disponibles como tratamiento.

Pruebas nuevas: un tipo especial de PET para los huesos usa fluoruro radiactivo en vez de glucosa (azúcar). Esto ofrece mejores resultados en la identificación de los puntos donde se encuentra el tumor.

Investigación de medicamentos nuevos: se ha iniciado una búsqueda de medicamentos que obstruyen la acción de las células cancerosas sobre los huesos. Las células cancerosas producen químicos que hacen que los huesos se disuelvan. Estos químicos han sido identificados y se espera que los medicamentos que los bloquean sean desarrollados.


¿Cómo puedo obtener más información?

De su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Los siguientes materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea de ayuda sin cargo.

Cáncer Avanzado

Orientación financiera para sobrevivientes de cáncer y sus familias: enfermedad avanzada

Helping Children When a Family Member Has Cancer: Dealing With a Parent's Terminal Illness

Helping Children When a Family Member Has Cancer: Dealing With Treatment

La atención de la persona con cáncer en el hogar: una guía para pacientes y familiares

Atención de hospicio

Control del dolor: una guía para pacientes y familiares.


Libros

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

American Cancer Society’s Guide to Pain Control

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person With Cancer at Home



Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono: 1-800-4-CANCER o 1-800-422-6237
Dirección en Internet: www.cancer.gov

National Coalition for Cancer Survivorship
Teléfono: 1-877-NCCS-YES (1-877-622-7937)
Dirección de Internet: www.canceradvocacy.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Llame al 1-800-227-2345 a cualquier hora del día o de la noche si tiene preguntas o si necesita ayuda. La Sociedad Americana del Cáncer cuenta con información, recursos y apoyo disponible para cualquier tema sobre cáncer.

Última revisión:  24-Mayo-2007
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