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Cáncer del seno (resumen)
La información que aparece acontinuaciónprovee un resumen sobre este tipo de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común el crecimiento fuera de control de las células.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer del pulmón y el cáncer del seno son dos enfermedades muy diferentes Crecen a distinta velocidad y responden a distintos tratamientos. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de cáncer.

Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.

Aún cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo, se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el cáncer de la próstata se propaga a los huesos, se sigue llamando cáncer de la próstata. Si el cáncer del seno se propaga a los pulmones, sigue siendo cáncer del seno. Algunas veces el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haber superado la enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.

¿Qué es el cáncer del seno?

El cáncer del seno es un tumor maligno (canceroso) que se origina de las células del seno. La enfermedad ocurre principalmente en las mujeres, pero los hombres también pueden desarrollarla. La información referida en esta publicación trata solamente sobre el cáncer del seno en las mujeres. Existe información independiente sobre el cáncer de seno en hombres disponible en el documento “Cáncer del seno en hombres” de la Sociedad Americana del Cáncer.


Estructura normal del seno

Para entender el cáncer del seno, resulta útil tener cierto conocimiento básico sobre la estructura normal de los senos, como se muestra en la gráfica siguiente.

El seno de una mujer está formado por glándulas mamarias o productoras de leche (lobulillos), conductos (pequeños tubos que llevan la leche de los lobulillos al pezón), tejido adiposo y conectivo, vasos sanguíneos y vasos linfáticos. La mayoría de los cánceres del seno comienzan en las células que recubren los conductos (cáncer ductal), algunos inician en los lobulillos (cáncer lobulillar), y el resto se origina en otros tejidos.




El sistema linfático

El sistema linfático es importante, ya que éste es una de las maneras por las que el cáncer del seno se puede propagar. Este sistema tiene varias partes.

Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de células del sistema inmunitario que están conectados por los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera del seno. Las células del cáncer del seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos.

La mayoría de los vasos linfáticos del seno conducen a los ganglios linfáticos debajo del brazo, los cuales son los ganglios axilares. Si las células del cáncer del seno llegan a los ganglios linfáticos debajo del brazo y continúan creciendo, éstas harán que se inflamen los ganglios. Una vez que las células cancerosas han alcanzado estos ganglios, tienen mayores probabilidades de propagarse también a otros órganos del cuerpo. Es importante conocer si las células cancerosas se han propagado a los ganglios linfáticos, ya que de ser así, existe una probabilidad mayor de que las células hayan alcanzado el torrente sanguíneo y se hayan propagado a otros lugares del cuerpo. Esto podría afectar el plan de tratamiento.


Protuberancias benignas en los senos

La mayoría de las protuberancias (tipo de masa) en los senos son benignas, es decir, que no son cáncer. Los tumores benignos del seno son crecimientos anormales, pero no se propagan fuera del seno y no ponen en riesgo la vida. Pero algunas protuberancias benignas en los senos pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer del seno en una mujer.

Con frecuencia, estas protuberancias resultan ser el resultado de cambios fibroquísticos. Los quistes son sacos llenos de líquido. La fibrosis es la formación de tejido cicatricial. Estos cambios fibroquísticos pueden causar inflamación y dolor en el seno. Los senos pueden sentirse con protuberancias y en ocasiones presentan una secreción clara o ligeramente turbia del pezón. Para más información, por favor consulte el documento “Condiciones no cancerosas del seno” de la Sociedad Americana del Cáncer.


Términos del cáncer del seno

El entender el lenguaje médico relacionado con el cáncer del seno puede representar un desafío. A continuación se presentan los términos claves utilizados para describir el cáncer del seno:

Carcinoma

Este término se usa para describir un cáncer que ha comenzado en la capa de revestimiento de órganos como el seno. Casi todos los cánceres del seno son carcinomas (carcinomas ductales o carcinomas lobulillares).

Adenocarcinoma

Un adenocarcinoma es un tipo de cáncer que comienza en el tejido glandular (tejido que produce y segrega una sustancia). Los conductos y los lobulillos del seno son tejidos glandulares (producen leche), por lo que a los cánceres que comienzan en estas áreas algunas veces se les llama adenocarcinomas.

Carcinoma In Situ

Este término se utiliza para la etapa temprana del cáncer, cuando sólo sigue en la capa de las células donde se originó. Cuando se refiere al cáncer del seno, in situ significa que las células cancerosas están solamente en los conductos (carcinoma ductal in situ) o a los lobulillos (carcinoma lobulillar in situ). No se ha propagado al tejido más profundo en el seno ni a otros órganos del cuerpo. Algunas veces se les conoce como cánceres no invasivos del seno.

Carcinoma invasivo (infiltrante)

Un cáncer invasivo ya ha alcanzado más allá de la capa de células donde se originó (contrario al carcinoma in situ). La mayoría de los cánceres del seno son carcinomas invasivos (carcinoma ductal invasivo o carcinoma lobulillar invasivo).

Sarcoma 

Los sarcomas son cánceres que comienzan en los tejidos conectivos, tal como el tejido adiposo o los vasos sanguíneos. Los sarcomas del seno se presentan en pocas ocasiones.


Tipos de cáncer del seno

Existen muchos tipos de cáncer del seno, aunque algunos de ellos se presentan en pocas ocasiones. Algunas veces un tumor del seno puede ser una combinación de estos tipos y tener una mezcla de in situ y cáncer invasivo.

Carcinoma ductal in situ (DCIS): éste es el tipo más común de cáncer no invasivo del seno. DCIS significa que el cáncer está solamente en los conductos y no se ha propagado a través de las paredes de los conductos al tejido del seno. Casi todas las mujeres que tienen cáncer en esta etapa pueden curarse. A menudo, la mejor manera de detectar el carcinoma ductal in situ a tiempo es con un mamograma.

Carcinoma lobulillar in situ (LCIS): esta condición se origina en las glándulas mamarias (productoras de leche) y no atraviesa la pared de los lobulillos. Aunque no es un verdadero cáncer, el carcinoma lobulillar in situ aumenta el riesgo de que una mujer desarrolle cáncer del seno más adelante. Por esta razón, es importante que las mujeres con carcinoma lobulillar in situ sigan las indicaciones que se presentan más adelante en este documento sobre la detección de cáncer del seno.

Carcinoma ductal invasivo (infiltrante) (IDC): este es el cáncer del seno más común. Comienza en un canal o conducto lácteo, penetra la pared del conducto e invade el tejido del seno. Desde ese lugar puede propagarse a otras partes del cuerpo. Es responsable de aproximadamente ocho de 10 de todos los casos de cáncer invasivo del seno.

Carcinoma lobulillar invasivo (infiltrante) (ILC): este cáncer comienza en las glándulas mamarias o lobulillos. Puede propagarse a otras partes del cuerpo. Aproximadamente uno de cada 10 de los cánceres invasivos del seno son de este tipo.

Cáncer inflamatorio del seno (IBC): este tipo de cáncer invasivo del seno no es común.  Representa aproximadamente del 1 al 3% de todos los cánceres del seno. Por lo general, no se presenta una sola protuberancia o tumor. En lugar de esto, el cáncer inflamatorio del seno produce enrojecimiento y aumento de la temperatura de la piel del seno. Además, la piel adquiere una apariencia gruesa y porosa, lo que hace que se asemeje mucho a la cáscara de una naranja. Los médicos saben ahora que estos cambios no son causados por una inflamación o infección, sino por el bloqueo que producen las células cancerosas en los vasos linfáticos de la piel. El seno puede volverse más grande, firme, sensible, o puede presentar picazón. En sus etapas iniciales, el IBC a menudo se confunde con una infección. Debido a que no hay una masa definida, es posible que no aparezca en un mamograma, lo que hace que sea aún más difícil detectarla temprano. Éste cáncer presenta usualmente una mayor probabilidad de propagación y un peor pronóstico que el cáncer ductal invasivo o lobulillar invasivo.

Existen también muchos otros tipos menos comunes de cáncer del seno. Usted puede obtener información sobre éstos a través de nuestro número gratuito o nuestra página en Internet.


¿Cuántas mujeres contraen cáncer del seno?

El cáncer del seno es el cáncer más común entre las mujeres en los Estados Unidos, después del cáncer de la piel. Es la segunda causa principal de muerte por cáncer en las mujeres, después del cáncer del pulmón.

Aproximadamente 182,460 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas con cáncer invasivo del seno en 2008. Además, aproximadamente 40,480 mujeres morirán a causa de la enfermedad. Actualmente, existen alrededor de 2.5 millones de sobrevivientes del cáncer del seno en los Estados Unidos.

La probabilidad de que una mujer desarrolle cáncer invasivo del seno durante su vida es de 1 en 8. La probabilidad de morir por cáncer del seno es de aproximadamente 1 en 35.  Las tasas de mortalidad del cáncer del seno han estado disminuyendo. Probablemente, esta disminución sea el resultado de la detección más temprana y de las mejoras en los tratamientos.


¿Cuáles son las causas del cáncer del seno?

Todavía no sabemos exactamente qué causa el cáncer del seno, pero sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, tal como fumar, consumir alcohol y la alimentación están asociados con cosas que una persona hace. Otros, como la edad de la persona, la raza o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar. Sin embargo, el tener un factor de riesgo, o incluso muchos, no significa que la persona contraerá la enfermedad.

Aunque muchos factores de riesgo pudieran aumentar las probabilidades de contraer cáncer del seno, todavía no se sabe exactamente cómo algunos de estos factores de riesgo causan que las células se vuelvan cancerosas. Las hormonas parecen desempañar un papel en muchos casos de cáncer del seno, aunque no se conoce totalmente cómo esto ocurre.

Algunas mujeres que tienen uno o más factores de riesgo nunca desarrollan cáncer del seno, y la mayoría de las mujeres que lo desarrollan no tienen ningún factor de riesgo. Aunque todas las mujeres están en riesgo de padecer cáncer del seno, los factores presentados a continuación pueden aumentar las probabilidades de que una mujer desarrolle la enfermedad.


Factores de riesgo que usted no puede cambiar


Sexo

El sólo hecho de ser mujer es el factor de riesgo principal de cáncer del seno. Aun cuando los hombres también desarrollan la enfermedad, resulta 100 veces más común entre las mujeres.

Edad

Las probabilidades de contraer cáncer del seno aumentan a medida que la mujer avanza en edad. Alrededor de dos de cada tres mujeres con cáncer invasivo del seno tienen 55 años o más cuando se les encontró el cáncer.

Factores de riesgo genéticos

Se cree que aproximadamente de 5 a 10% de los casos de cáncer del seno está relacionado con cambios (mutaciones) en ciertos genes. Los cambios genéticos más comunes son los cambios en los genes BRCA1 y BRCA2. Las mujeres con estos cambios genéticos presentan hasta un 80% de probabilidad de desarrollar cáncer del seno durante sus vidas. Otros cambios genéticos pudieran también aumentar el riesgo de cáncer del seno.

Historial familiar

El riesgo de cáncer del seno es mayor entre las mujeres cuyos parientes consanguíneos cercanos desarrollaron esta condición. Estos parientes pueden ser tanto del lado de la familia de la madre como de la del padre. El que su madre, hermana o hija padezca de cáncer del seno casi duplica el riesgo de una mujer. Es importante señalar que el 70% al 80% de las mujeres que padecen de cáncer del seno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer del seno

Una mujer que tenga cáncer en un seno tiene mayores probabilidades de tener un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto no es lo mismo que la recaída del primer cáncer, lo cual sería una recurrencia.

Raza

Las mujeres de raza blanca tienen ligeramente mayores probabilidades de originar cáncer del seno que las mujeres de raza negra. Sin embargo, las mujeres de raza negra tienen mayores probabilidades de morir de este tipo de cáncer. Al menos parte de esta razón parece deberse a que las mujeres de la raza negra padecen de tumores que crecen con más rapidez. Las mujeres hispanas, las asiáticas y las indias americanas tienen un riesgo menor de originar cáncer del seno.

Biopsia anormal del seno

Ciertos tipos de resultados anormales de una biopsia pueden asociarse con un riesgo ligeramente más alto de cáncer del seno.

Periodos menstruales

Las mujeres que comenzaron sus períodos a una edad temprana (antes de los 12 años), o que experimentaron la menopausia después de los 55 años de edad, tienen un riesgo ligeramente más alto de cáncer del seno.

Antecedentes de tratamientos con radiación

Las mujeres que recibieron tratamiento con radiación en el área del tórax (pecho), como parte de su tratamiento contra algún otro cáncer durante su infancia o adolescencia, tienen un riesgo significativamente más alto de cáncer del seno.

Tratamiento con dietilestilbestrol (DES)

En el pasado, se les administró a algunas mujeres embarazadas el medicamento dietilestilbestrol, ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé (aborto). Estudios recientes han reportado que estas mujeres (y sus hijas que estuvieron expuestas al DES mientras estaban en la matriz de la madre), presentan un leve aumento en el riesgo de tener cáncer del seno. Para más información sobre DES, remítase al documento “DES Exposure:  Questions and Answers" (disponible en inglés solamente) de la Sociedad Americana del Cáncer.


El riesgo de cáncer del seno y los estilos de vida

No tener hijos o tenerlos tarde en la vida

Las mujeres que no han tenido hijos o aquéllas que tuvieron su primer hijo después de los 30 años, tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer del seno. El haber tenido más de un embarazo a una edad joven reduce el riesgo.

Píldoras anticonceptivas

Aún no está claro qué papel representan las píldoras anticonceptivas en el riesgo de cáncer del seno. Los estudios han reportado que las mujeres que están usando anticonceptivos orales en la actualidad tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer del seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. Las mujeres que dejaron de usar la píldora hace más de diez años no aparentan tener un mayor riesgo. Es recomendable consultar los riesgos y beneficios de las píldoras anticonceptivas con su doctor.

Terapia hormonal posmenopáusica

La terapia hormonal posmenopáusica (también conocida como terapia de restitución de hormonas) ha sido usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y para ayudar a prevenir la osteoporosis (osteoporosis).  Existen dos tipos principales de terapias hormonales posmenopáusica. Para las mujeres que siguen teniendo un útero (matriz), los doctores generalmente prescriben estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal posmenopáusica combinada). Debido a que el estrógeno solo puede aumentar el riesgo de cáncer del útero, se agrega progesterona para ayudar a prevenir esto. Por otro lado, a las mujeres que ya no tienen útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno. A esto se le conoce comúnmente como terapia de restitución de estrógeno.

Terapia hormonal posmenopáusica combinada: ha quedado claro que el uso a largo plazo (varios años o más) de la terapia hormonal posmenopáusica (PHT, por sus siglas en inglés) combinada aumenta el riesgo de cáncer del seno y puede aumentar las probabilidades de morir de esta enfermedad. El cáncer del seno también puede ser encontrado en una etapa más avanzada, tal vez debido a que la PHT parece reducir la efectividad de los mamogramas. El riesgo de cáncer del seno parece regresar a la normalidad cinco años después de suspender la PHT.

Terapia de restitución de estrógenos: el uso de estrógeno solo no parece aumentar tanto el riesgo de cáncer del seno, si es que lo aumenta.  Sin embargo, en algunos estudios se ha descubierto que la ERT aumenta el riesgo de cáncer del ovario y del seno cuando se usa por mucho tiempo (por más de 10 años).

Actualmente, existen pocas razones contundentes para usar la PHT, que no sean para aliviar los síntomas de la menopausia a corto plazo. No obstante, existen otros factores a considerar, por lo que usted debe consultar con su doctor las ventajas y desventajas de usar la PHT.

Lactancia y embarazo

Algunos estudios indican que la lactancia (el amamantar) reduce ligeramente el riesgo de cáncer del seno, especialmente si el período de lactancia es de 1½ a 2 años. La razón pudiera ser que la lactancia, al igual que el embarazo, disminuye el número total de períodos menstruales. Un estudio reveló que el tener más hijos y la lactancia durante un plazo mayor podría reducir a la mitad el riesgo de cáncer del seno.

Alcohol

La ingestión de bebidas alcohólicas está claramente asociada a un aumento en el riesgo de padecer cáncer del seno. Las mujeres que toman una bebida al día tienen un riesgo ligeramente más alto. Aquéllas que toman de 2 a 5 bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que limite la cantidad de consumo de alcohol.

Sobrepeso u obesidad

El sobrepeso o la obesidad se asocia con un riesgo más alto de cáncer del seno, especialmente para las mujeres después de la menopausia y si el aumento de peso ha ocurrido en la edad adulta. Además, el riesgo parece ser mayor si la grasa adicional se encuentra en el área de la cintura. Sin embargo, la conexión entre el peso y el riesgo de cáncer del seno es compleja, y los estudios de la relación de la grasa en la dieta con el riesgo de cáncer del seno en muchas ocasiones han reportado resultados contradictorios. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que mantenga un peso saludable durante toda la vida y que evite ganar mucho peso.

Ejercicio

Estudios han demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de cáncer del seno. La única pregunta es determinar cuánto ejercicio es necesario. Un estudio reveló que desde una hora y quince minutos hasta dos horas y media de caminata a la semana puede reducir el riesgo en un 18%. El caminar diez horas a la semana redujo el riesgo un poco más. La Sociedad Americana del Cáncer sugiere que haga ejercicio por cinco o más días por semana durante 45 a 60 minutos.


Factores de riesgo inciertos

Alimentos con alto contenido de grasas

Los estudios relacionados con la grasa en la alimentación y el riesgo de cáncer del seno frecuentemente dan resultados conflictivos.

La mayoría de los estudios han encontrado que el cáncer del seno es menos común en países donde la dieta típica es baja en grasa. Por otro lado, muchos estudios realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han encontrado que exista una relación entre el riesgo del cáncer del seno y la cantidad de grasa que consumen.  Los investigadores todavía no están seguros de cómo explicar esta diferencia. Es necesario realizar más investigaciones para entender mejor el efecto de los tipos de grasa consumidos y el peso corporal sobre el riesgo de cáncer del seno.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda comer alimentos saludables que incluyan cinco o más porciones de vegetales, verduras y frutas al día, optando por granos integrales en lugar de granos procesados (refinados), y limitar el consumo de carnes rojas y procesadas.

Contaminación

Se está llevando a cabo mucha investigación para determinar cómo el ambiente podría afectar el riesgo de cáncer del seno. Por ahora, la investigación no muestra una relación clara entre el cáncer del seno y los contaminantes ambientales, como la exposición a pesticidas y a sustancias químicas tóxicas.

Fumar tabaco

La mayoría de los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer del seno. Un asunto que continúa siendo un foco de investigación consiste en si el humo de segunda mano (el humo que sale del cigarrillo de otra persona) pudiera aumentar el riesgo de cáncer del seno. Sin embargo, la evidencia sobre el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer del seno en los estudios realizados con humanos es controversial. De todas maneras, un posible vínculo con el cáncer del seno es otra razón para evitar el contacto con el humo de segunda mano.

Trabajo nocturno

Algunos estudios han sugerido que las mujeres que trabajan durante la noche (como enfermeras en horario nocturno, por ejemplo) presentan un riesgo mayor de cáncer del seno, Éste es un hallazgo bastante reciente, y se están realizando más estudios para analizar este asunto.

Otros factores de riesgo inciertos

Han surgido rumores en Internet que circulan por correo electrónico que sugieren que los desodorantes antitranspirantes pueden causar cáncer del seno. Existe muy poca evidencia que apoye esta idea. Tampoco hay evidencia que respalda la declaración de que los sostenes con alambres pueden causar cáncer del seno.

Varios estudios indican que los abortos inducidos no aumentan el riesgo de cáncer del seno. Además, no existe evidencia que muestre una relación directa entre los abortos naturales y el cáncer del seno.

Los implantes de seno hechos de silicona pueden hacer que se forme tejido cicatricial en el seno. No obstante, varios estudios han encontrado que esto no aumenta el riesgo de cáncer del seno. Si usted tiene implantes de seno, pudiera requerir una radiografía especial durante la mamografía.


¿Puede prevenirse el cáncer del seno?

No existe una manera segura de prevenir el cáncer del seno. No obstante, una mujer podría reducir algo de su riesgo si altera aquellos factores de riesgo que se pueden cambiar (remítase a la sección, ¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer del seno?) Si usted evita el consumo de alcohol, hacer ejercicio regularmente y mantiene un peso saludable, disminuye su riesgo de cáncer del seno. La lactancia por varios meses también parece reducir el riesgo de cáncer del seno. Asimismo, si evita la terapia hormonal después de la menopausia, evitará el aumento en su riesgo.

También es importante que todas las mujeres sigan las guías de la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) para detección temprana del cáncer del seno (remítase a la sección ¿Cómo se detecta el cáncer del seno?).

Para mujeres que tienen o pueden tener un riesgo aumentado

Pruebas genéticas

Existen algunas pruebas que pueden indicar si una mujer presenta cambios (mutaciones) en ciertos genes asociados con el cáncer del seno. Con esta información, las mujeres pueden tomar medidas para reducir su riesgo. La asesoría genética se recomienda enfáticamente antes de que una mujer tenga estas pruebas y antes de tomar cualquier decisión sobre las medidas preventivas. Recientemente el US Preventive Services Task Force hizo unas recomendaciones sobre las pruebas genéticas. Recientemente el US Preventive Services Task Force recomendó que sólo las mujeres con antecedentes familiares significativos sean evaluadas para las pruebas genéticas de mutaciones BRCA. Este grupo sólo representa alrededor del 2% de las mujeres adultas en los Estados Unidos.


Quimioprevención en el cáncer del seno

Quimioprevención es el uso de medicamentos para reducir el riesgo de cáncer. Se han estado estudiando varios medicamentos para reducir el riesgo de cáncer del seno. El medicamento tamoxifeno ya se ha usado durante muchos años como tratamiento contra algunos tumores cancerosos del seno. Actualmente, varios estudios han reportan que las mujeres que tienen un alto riesgo de cáncer del seno tienen menores probabilidades de padecer la enfermedad si toman tamoxifeno. Otro medicamento, el raloxifeno, ha sido aprobado para ayudar a reducir el riesgo de cáncer del seno en mujeres que ya pasaron por la menopausia y que está a un riesgo mayor de cáncer del seno. Otros medicamentos también se están estudiando.


Cirugía preventiva

Mastectomía preventiva (profiláctica): para las pocas mujeres con un riesgo muy alto de cáncer del seno, esta cirugía (la mastectomía doble)   pudiera ser una opción. En esta operación se extirpan ambos senos antes de que se sepa que existe algún cáncer del seno. Aunque en esta operación se extirpa casi todo el tejido del seno, aún permanece una pequeña cantidad. De manera que, aunque esta operación reduce significativamente el riesgo de cáncer del seno, el cáncer aún puede aparecer en el tejido que queda después de la cirugía. Hasta el momento, esto es un problema poco común.

Las razones para considerar este tipo de cirugía tienen que ser muy contundentes. No hay forma de saber con anticipación si esta cirugía beneficiará a una mujer en particular.  Se recomienda enfáticamente que las mujeres obtengan una segunda opinión antes de tomar la decisión de someterse a este tipo de cirugía.

Extirpación preventiva de los ovarios (ooforectomía profiláctica): las mujeres con cierto cambio genético (mutación BRCA), a quienes se les han extirpado sus ovarios, pueden reducir el riesgo de cáncer del seno en un 50% o más. Esto se debe a que al remover los ovarios se eliminan las fuentes principales de estrógeno en el cuerpo.

Aunque este documento no es sobre el cáncer del ovario, es importante que las mujeres con este cambio genético también conozcan que ellas tienen un alto riesgo de cáncer del ovario. La mayoría de los médicos recomienda que los ovarios de estas mujeres sean extirpados una vez que la edad fértil termine.


¿Cómo se detecta el cáncer del seno?

Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. Mientras más temprano se detecte el cáncer del seno, mejores son las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. El propósito es la detección de los cánceres antes de que generen síntomas. El tamaño del tumor canceroso en el seno y el grado de propagación son los factores más importantes en determinar la perspectiva del paciente. La mayoría de los médicos consideran que los exámenes para la detección temprana de cáncer del seno salvan miles de vidas cada año. Las guías que se presentan a continuación mejoran las probabilidades de detectar el cáncer del seno en una etapa inicial para su tratamiento exitoso.

Recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) para la detección temprana de cáncer del seno.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda las siguientes guías para la detección temprana del cáncer del seno en las mujeres que no presentan síntomas:

Mamograma: las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma al año y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud. Aun y cuando algunos cánceres pueden pasar desapercibidos por el mamograma, dicho estudio es una forma muy efectiva para la detección del cáncer de seno.

Examen clínico del seno (CBE, por sus siglas en inglés): las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos (CBE) como parte de un examen periódico de salud, por parte de un profesional médico preferiblemente cada 3 años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud todos los años. Pudiera ser recomendable someterse al examen clínico de los senos poco antes del mamograma. El examen le puede ayudar a familiarizarse con la forma en como sus senos se sienten.

Autoexamen del seno: el autoexamen de los senos es una opción para las mujeres a partir de los 20 años de edad. A las mujeres se les debe orientar sobre los beneficios y las limitaciones del auto examen de los senos. Las mujeres deben informar de inmediato a su profesional médico sobre cualquier cambio que noten en el aspecto y sensación de los senos.

Si decide hacerse el autoexamen de los senos (es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen) pida a su doctor que observe cómo lo hace durante el examen físico que usted se hace normalmente para asegurar que lo hace correctamente. Si usted se hace este examen habitualmente, puede familiarizarse con el aspecto y sensación normal de sus senos y detectar con más facilidad cualquier cambio. Pero no hay problema si no se realiza el autoexamen, o si no lo hace bajo fechas estipuladas.

Lo más importante es consultar a su médico de inmediato si nota cualquiera de los siguientes cambios: una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o descamación de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea leche materna. Recuerde que en la mayoría de los casos, estos cambios no quieren decir que usted tenga cáncer.

Mujeres en alto riesgo: las mujeres con un riesgo más alto deben hablar con su doctor acerca del método más apropiado para ellas. Esto pudiera significar el comienzo de mamogramas a una edad más temprana, pruebas adicionales de detección o la realización de pruebas con más frecuencia. Existen diagramas llamados herramientas de evaluación del riesgo que su médico puede usar para determinar si usted está o no en alto riesgo.


Mamogramas

Un mamograma es una radiografía del seno. Esta prueba se usa para buscar enfermedades del seno en las mujeres que no aparentan tener problemas del seno. También se puede usar cuando la mujer tiene síntomas como una protuberancia, cambios en la piel o secreción del pezón.

Durante un mamograma, se comprime el seno entre dos placas durante varios segundos mientras se toman las radiografías. La presión sólo dura pocos segundos. Aunque esto puede causar cierta incomodidad por un momento, es necesario para poder obtener una buena imagen. Los niveles de radiación que se usan son muy bajos. Aunque muchas personas se preocupan por la exposición a los rayos X, los niveles bajos de radiación que se usan en los mamogramas no aumentan significativamente el riesgo de cáncer del seno. Para poner la dosis en perspectiva, si una mujer con cáncer del seno es tratada con radiación, recibirá alrededor de 5,000 rads (un término usado para medir la dosis de radiación). Si se sometiera a mamografías cada año desde los 40 a los 90 años, recibiría entre 20 y 40 rads.

Para el mamograma, requiere desvestirse de la cintura hacia arriba, y le darán una bata para que se cubra. Un técnico (generalmente una mujer) colocará el seno correctamente para la prueba. La presión dura sólo unos pocos segundos mientras se toma la imagen. El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos.
Usted debería obtener los resultados en un lapso de 30 días o incluso en menos tiempo.

Aproximadamente una de cada diez mujeres que se someten a una mamografía requerirán que se les tomen más fotografías, pero la mayoría de estas mujeres no tendrán cáncer del seno, por lo que no hay que alarmarse si este es su caso. Sólo de dos a cuatro mamogramas de cada 1,000 conduce a un diagnóstico de cáncer.

Las mujeres con un riesgo más alto deben hablar con su doctor acerca del método más apropiado para ellas. Podrían beneficiarse del comienzo de mamogramas a una edad más temprana, tenerlos con una mayor frecuencia o la realización de otras pruebas. Si usted está bajo un riesgo mayor, su médico podrá recomendar una ecografía (ultrasonido) o una imagen por resonancia magnética (MRI) junto con sus mamogramas.

Medicare, Medicaid y la mayoría de los planes de seguro de salud privados cubren todo o parte del costo de esta prueba. Además, las pruebas para detectar el cáncer del seno están disponibles a un costo muy bajo o sin costo para las mujeres que no tienen seguro médico a través de un programa especial llamado National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (NBCCEDP). El Departamento de Salud de su estado debe tener información sobre este programa. También hay un programa nuevo para ayudar a las mujeres con necesidad a pagar por el tratamiento contra el cáncer del seno. Para conocer más sobre estos programas, usted puede comunicarse con los Centers for Disease Control and Prevention al 1-800-CDC INFO (1-800-232-4636) o visitar su página en Internet en www.cdc.gov/cancer/nbccedp.


Examen clínico de los senos

El examen clínico de los senos (CBE, por sus siglas en inglés) es un examen de los senos que lo hace un experto de la salud como un médico, enfermera titulada practicante, enfermera o asistente médico. Para este examen, usted se desviste de la cintura hacia arriba. El profesional médico observará primero si hay cambios en el tamaño o forma de sus senos. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente los senos para determinar si hay masas. También examina el área debajo de los dos brazos. Este es un buen momento para aprender a hacerse el autoexamen de los senos si aún no sabe cómo hacerlo.


Conozca sus senos y el autoexamen

La mujer debe familiarizarse con el aspecto y sensación natural de sus senos y notificar inmediatamente a su médico cualquier cambio relacionado. El encontrar un cambio en sus senos no significa que haya cáncer.

Al conocer el aspecto natural y sensación de sus senos, es probable que note cualquier cambio que pudiese ocurrir. Usted también puede optar por usar un método "paso a paso" para examinar sus senos bajo un programa establecido. El mejor momento para hacerse un autoexamen de los senos (BSE, por sus siglas en inglés) es cuando los senos no están sensibles ni inflamados. Si encuentra algún cambio, consulte inmediatamente a su médico.

Las mujeres que tienen implantes de seno pueden hacerse el autoexamen de los senos. Puede que sea útil el apoyo del cirujano para ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda saber qué es lo que está palpando. Puede que los implantes empujen el tejido del seno, lo cual hace que sea más fácil examinarlo.

Pero no hay problema si no se realiza el autoexamen, o si lo hace sólo de vez en cuando. La Sociedad Americana del Cáncer tiene información detallada sobre cómo hacerse el autoexamen de los senos para aquellas mujeres que deseen hacerlo. Puede obtenerla en nuestra página en Internet (www.cancer.org) o puede llamar al 1-800-ACS-2345 y solicitarla.


Imágenes por resonancia magnética (MRI)

Para ciertas mujeres en un riesgo alto de cáncer del seno, la detección con imágenes por resonancia magnética (MRI) se recomienda junto con el mamograma anual. No se recomienda generalmente como una herramienta de detección por sí misma ya que podría no detectar algunos cánceres que los mamogramas sí detectarían. La MRI también es más costosa que los mamogramas. La mayoría de las compañías de seguro médico cubrirán un MRI de detección si se demuestra que una mujer está en algo riesgo, pero aún no se desconoce cuáles de estas compañías lo harán. Más adelante se ofrecen más detalles sobre el MRI.


Síntomas del cáncer del seno

Aunque el uso generalizado de los mamogramas de detección ha aumentado la cantidad de tumores cancerosos del seno detectados antes de que causen algún síntoma, todavía hay algunos que no se detectan.

La señal más común de cáncer del seno consiste de la aparición de un nuevo tumor o bulto nuevo.  El tumor que no causa dolor, es duro y tiene bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer. Sin embargo, algunos tumores cancerosos son sensibles, suaves y redondos. Por lo tanto, es importante que su médico examine cualquier irregularidad.

Otras señales de cáncer del seno incluyen las siguientes:
  • Inflamación de todo o parte del seno.
  • Irritación o hendiduras en la piel.
  • Dolor en el seno.
  • Dolor en el pezón o que el pezón se invierta.
  • Enrojecimiento, descamación o engrosamiento de la piel del seno o del pezón.
  • Una secreción del pezón que no sea leche materna.
  • Alguna masa en el área debajo del brazo.

Si se sospecha la presencia de cáncer

Si usted presenta cualquier síntoma que pudiera ser un signo de cáncer del seno, asegúrese de consultar con su médico tan pronto como pueda. Después de hacerle algunas preguntas y de realizar un examen físico completo (incluido un examen clínico de los senos), su médico puede sugerirle estudios adicionales como los que se presentan a continuación.

Estudios por imágenes

Mamogramas: aunque se usan principalmente para la detección, también se pueden usar si hay algún problema con el seno. A éstos se les llama mamogramas diagnósticos. Este tipo de mamograma pudiese mostrar que todo luce normal y que puede regresar a hacerse los mamogramas cada año, o puede indicar que es necesario realizar una biopsia. Aun cuando los mamogramas no muestran un tumor, pero usted o su médico pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia. Una excepción a esto sería que mediante el examen de ecografía (ver más adelante) se determinara que la protuberancia es un quiste.

Los mamogramas a menudo son menos eficaces en las mujeres jóvenes, principalmente porque sus senos son densos, lo que puede ocultar el tumor. Esto también es cierto para mujeres embarazadas y las que están en lactancia. Debido a que la mayoría de los cánceres del seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa un gran problema; Sin embargo, esto representa un problema para las mujeres jóvenes que tiene un factor de riesgo genético, ya que ellas a menudo contraen cáncer del seno a una edad más temprana. Por esta razón, algunos doctores sugieren para estas mujeres los estudios de MRI así como los mamogramas para la detección.

Un mamograma no puede determinar con certeza si hay presencia de cáncer o no. Si su mamograma indica la posibilidad de algún problema, se extrae una muestra del tejido del seno y se observa bajo el microscopio. Esto se llama una biopsia (ver más adelante).

Imágenes por resonancia magnética: el MRI puede usarse con los mamogramas para la detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer del seno, o puede usarse para observar las áreas sospechosas que se encuentran mediante el mamograma. Además, el MRI se puede usar en mujeres que tienen cáncer del seno para ayudar a determinar el tamaño del cáncer.

En esta prueba se usan ondas de radio e imanes potentes en vez de rayos X. Un material de contraste, llamado gadolinium, a menudo se inyecta en una vena para mostrar mejor los detalles. Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo hasta una hora). Además, usted tendrá que permanecer acostado dentro de un tubo estrecho que puede ser molesto para las personas que tengan temor a lugares cerrados. La máquina produce un zumbido fuerte y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido.

Ecografía del seno: ésta usa ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. La onda sonora crea un eco que es recibido por una computadora para crear una foto que se muestra en un monitor de computadora.

La ecografía es una prueba valiosa para usarse con mamografía, ya que está disponible ampliamente, y es menos costosa que las otras pruebas. Sin embargo, la ecografía no debe ser usada en lugar de los mamogramas. Por lo general, la ecografía del seno se usa en un área específica del seno que causa preocupación y que se encontró gracias al mamograma. La ecografía también ayuda a distinguir entre los quistes y las masas sólidas sin la necesidad de usar una aguja para extraer líquido.

Ductograma (también llamado un galactograma): éste es un tipo especial de radiografía que en ocasiones resulta útil para encontrar la causa de alguna secreción del pezón. Se coloca un tubo plástico estrecho en la abertura del conducto en el pezón. Se inyecta una sustancia para delinear la forma del conducto en una radiografía que mostrará si hay alguna masa dentro del conducto. Si existe alguna secreción, el líquido se puede analizar con un examen para determinar si tiene células cancerosas.

Existen otros estudios que pueden proveer al médico más información sobre su situación. Si usted se somete a otros estudios, pida a su médico que se los explique. Además, puede ponerse en contacto con la Sociedad Americana del Cáncer para más información.

Biopsia

Una biopsia se realiza cuando otras pruebas muestran que puede haber presencia de cáncer del seno. La única manera de cerciorarse es con una biopsia. Durante esta prueba, se extraen células de la región sospechosa para estudiarlas en el laboratorio. Existen varios tipos de biopsias y el médico seleccionará el más conveniente para su caso.

Aspiración con aguja fina (FNAB):  en esta prueba se usa una aguja muy delgada para extraer fluido o tejido de la protuberancia. Es posible que su médico use la ecografía para guiar la aguja hacia la protuberancia. Puede que la piel sea adormecida. Algunas veces el proceso de administrar la anestesia (medicamento que bloquea el dolor) puede ser más incómodo que la biopsia en sí. Para esta prueba se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.

Si el líquido es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar ya sea un quiste o, raras veces, un cáncer. Si la masa es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Estos fragmentos se examinarán para determinar si son cancerosos.

Si la biopsia no ofrece una respuesta clara, o si el médico aún no está seguro, se puede incurrir en una segunda biopsia o en una biopsia de otro tipo.

Biopsia estereotáxica de núcleo: la aguja que se usa en este tipo de biopsias es más grande que la que se usa en la FNAB. Se usa para extraer varios cilindros de tejido. Esta biopsia se realiza con anestesia local en el consultorio del médico. También existen dos métodos recientes (Mammotone® y el ABBI (Método Avanzado de Biopsia del Seno) que pueden usarse para extraer más tejido que una biopsia de núcleo.

Biopsia quirúrgica: algunas veces es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar toda o parte de una masa para examinarla bajo el microscópico. Es posible que se extirpe por completo la masa, así como el tejido normal circundante. Por lo general, esto se lleva a cabo bajo un procedimiento ambulatorio, con anestesia local (el área alrededor de la protuberancia es adormecida) y sedación para que la persona esté más relajada y menos consciente del procedimiento. Pregunte a su médico qué tipo de biopsia le harán y qué puede esperar durante y después del procedimiento.

Análisis de laboratorio de biopsias: el tejido que se extirpa durante la biopsia se examina en el laboratorio para ver si el área anormal del tejido del seno es benigna (no cancerosa) o cancerosa. Si el tejido no es canceroso, entonces no se requiere de mayor tratamiento. Si se trata de cáncer, la biopsia puede ayudar a identificar el tipo de cáncer presente y si es invasivo o no.

Grado del cáncer del seno

A la muestra de la biopsia también se le asigna un grado de 1 a 3. Los tumores cancerosos que se parecen mucho al tejido normal del seno tienden a crecer y propagarse más lentamente. En general, un número de grado más bajo significa que el cáncer está creciendo más lentamente, mientras que un número más alto significa que el cáncer está creciendo más rápidamente. El grado ayuda a predecir la expectativa (pronóstico) para la mujer. El grado del tumor es más importante en mujeres con tumores pequeños que no han afectado los ganglios linfáticos. Puede que estas mujeres no requieran de más tratamiento después de haberse extraído el tumor, mientras que las mujeres con tumores de grados mayores por lo general reciben terapia hormonal o quimioterapia.

Condición de receptor hormonal

Los receptores son proteínas en las superficies exteriores de las células que se pueden unir a   hormonas en la sangre. La muestra de la biopsia se puede analizar para ver si tiene receptores para las hormonas como el estrógeno y la progesterona. Si es así, generalmente se le llama ER positivo o PR positivo. Esos tipos de tumores cancerosos tienden a tener una mejor expectativa que los tumores cancerosos que no tienen esos receptores, pues es más probable que respondan a la terapia hormonal. Alrededor de dos de cada tres cánceres de seno contienen al menos uno de estos receptores. 

Condición HER2/neu

Aproximadamente uno de cada cinco cánceres del seno contiene una cantidad muy elevada de una proteína llamada HER2/neu. A los tumores con niveles aumentados de HER-2/neu se les conoce como “HER-2 positivo”. Estos cánceres tienden a crecer y propagarse más que los otros cánceres del seno.

La prueba HER2/neu se debe hacer solamente en los cánceres del seno recién diagnosticados. Los cánceres HER2-positivo pueden ser tratados con medicamentos que atacan la proteína HER2/neu, tal como trastuzumab (Herceptin) y lapatinib (Tykerb). Para más información sobre estos medicamentos remítase a la sección “¿Cómo se trata el cáncer del seno?”

Se pueden llevar a cabo otras pruebas de laboratorio que ayuden a determinar cuán rápido está creciendo el cáncer y cuáles tratamientos podrían funcionar mejor.


Pruebas de patrones genéticos: la investigación ha mostrado que el estudio de los patrones de un grupo de genes al mismo tiempo puede ayudar a saber si el cáncer del seno en etapa inicial es probable a que regrese después de recibir el primer tratamiento. Esto puede ayudar a decidir si recibir más tratamiento como la quimioterapia podría ser útil. Hay ya dos de estas pruebas que estudian los distintos grupos de genes: Oncotype DXTM y MammaPrint®. Mientras que algunos doctores están usando las pruebas ya, otros están esperando a los resultados de grandes estudios clínicos que están llevándose a cabo sobre dichas pruebas.



Después de las pruebas: clasificación por etapas

La clasificación por etapas es un proceso cuyo objetivo es determinar qué tanto se ha propagado el cáncer al haberse detectado. La etapa del cáncer es el factor más importante al escoger entre las opciones de tratamiento. La etapa se basa en los resultados del examen físico, la biopsia, y otros estudios que el doctor pudo haber prescrito.


Pruebas para encontrar la propagación del cáncer del seno

Una o más de las pruebas siguientes se pueden hacer para ayudar a determinar cuánto se ha propagado el cáncer.

Radiografía de tórax

Este estudio podría hacerse para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Mamograma

Si no se han hecho todavía, se pueden realizar más mamogramas para obtener vistas más detalladas de los senos.

Gammagrafía ósea

Esta prueba puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado a los huesos. Para esta prueba, se inyecta una dosis muy baja de material radiactivo en una vena. Los huesos atraen este material que se muestra en la prueba como "puntos radiactivos". Estos puntos podrían ser cáncer, aunque otros problemas, como la artritis, también podrían ser la causa. Puede que se necesiten otras pruebas o incluso muestras de biopsia de los “puntos radiactivos”.

Tomografía computarizada (CT)

Es un tipo especial de radiografía. Se toman fotografías desde diferentes ángulos y éstas son combinadas por una computadora para producir una fotografía detallada de los órganos internos. Esta prueba puede ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado al hígado u otros órganos. También se puede usar para guiar una biopsia con aguja hacia una región sospechosa.

Antes de la tomografía computarizada, a usted le pedirán que tome un líquido de contraste para delinear los intestinos en su cuerpo. Después de tomar el primer conjunto de fotografías, es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte el tinte de contraste. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.

El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan ronchas en la piel.  En pocas ocasiones, se presentan reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión sanguínea. Antes de someterse a esta prueba, asegúrese de decirle al médico si usted alguna vez ha presentado una reacción a cualquier material de contraste que sea utilizado en las radiografías.

Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Es necesario acostarse sin moverse en una mesa mientras se hace el estudio.  Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la toma de imágenes.

MRI (imagen por resonancia magnética)

Los exámenes de MRI toman fotografías utilizando ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Puede ser útil para observar el cerebro y la médula espinal. Pueden ser más molestos que las tomografías debido a que toman más tiempo y requerirá que la mujer permanezca recostada dentro de un cilindro mientras se realiza la prueba. La máquina también produce un fuerte ruido retumbante que puede resultar incómodo. Algunos centros proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés)

Esta prueba usa una forma de azúcar que contiene un átomo radiactivo. Las células cancerosas absorben altas cantidades de esta azúcar tratada. Una cámara especial puede entonces ubicar a estas células. La tomografía por emisión de positrones es útil cuando el médico piensa que el cáncer se ha propagado pero no sabe dónde. Podría ser útil para determinar si hay cáncer en los ganglios linfáticos antes de extirparlos. Algunas de las máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo. Esta prueba puede ser usada con la mamografía, especialmente para determinar si los ganglios linfáticos axilares tienen cáncer.


El sistema TNM de clasificación por etapas

El sistema que más comúnmente se usa para describir las etapas del cáncer del seno es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC). Este sistema toma en cuenta el tamaño y propagación del tumor (Tumor), si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (Nódulos), y si se ha propagado a órganos distantes (M, por metástasis). Los números después de la T, N y M proporcionan más información sobre el cáncer.

Esta información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas. La etapa se expresa en números romanos. Después de la etapa 0 (carcinoma in situ), las otras etapas son del I al IV (1-4). Algunas de las etapas se subdividen usando las letras A, B y C. En general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave. Los cánceres con etapas similares tienden a tener un pronóstico similar, y a menudo son tratados de una manera similar.

Después de observar los resultados de sus pruebas, el médico le dirá la etapa de su cáncer. La clasificación de la etapa de cáncer del seno puede resultar compleja. Asegúrese de pedir a su doctor que le explique su etapa de una forma que usted entienda. Esto les ayudará a ambos a decidir el mejor tratamiento para usted.


Supervivencia al cáncer del seno de acuerdo con la etapa

La tasa de supervivencia a 5 años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos 5 años después de haberse detectado el cáncer. Esto significa que puede que tengan o no cáncer durante este período de cinco años. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años. Las tasas relativas de supervivencia a cinco años no incluyen a los pacientes que mueren de otras enfermedades. Esto significa que cualquier persona que haya muerto por otra causa, como insuficiencia cardiaca, no es contabilizada.

Los números a continuación se basan en la etapa precisa del cáncer. Hable con su médico para averiguar la etapa exacta de su cáncer. Estos números también se basan en las mujeres tratadas hace varios años. Debido a que ahora se detectan más cánceres en una etapa temprana y se usan tratamientos más nuevos y mejores, las tasas siempre están mejorando.


Etapa Tasa relativa de supervivencia a 5 años
0 100%
I 100%
IIA 92%
IIB 81%
IIIA 67%
IIIB 54%
IV 20%
(Aún no se cuentan con tasas de supervivencia para la etapa IIIC del cáncer del seno debido a que esta etapa fue definida tan sólo hace unos años).

Si bien estos porcentajes proveen una idea general, tenga en cuenta que la situación de cada mujer es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que sucederá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las probabilidades de cura para usted o quiere saber cuánto tiempo usted podría sobrevivir, hable con el equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer, pues ellos conocen mejor su situación.


¿Cómo se trata el cáncer del seno?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.


Tipos generales de tratamiento

Los tratamientos pueden ser clasificados en grupos amplios, basándose en cómo funcionan y cuándo son usados.

Terapia local y terapia sistémica

La terapia local tiene como objetivo tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de terapias locales.

La terapia sistémica se administra por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo para pasar por todo el cuero y alcanzar las células cancerosas que se hayan podido propagar más allá del seno. La quimioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia son terapias sistémicas.

Terapia adyuvante y neoadyuvante

Cuando se observa en los pacientes que ya no les queda cáncer después de la cirugía y se les administra más tratamiento, éste se considera terapia adyuvante. Los médicos ahora creen que las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y comenzar a propagarse a través del torrente sanguíneo, aún en etapas tempranas de la enfermedad. Es muy difícil saber si esto ha sucedido. Si ha ocurrido, estas células pueden establecer tumores nuevos en otros órganos o en los huesos. El objetivo de la terapia adyuvante es destruir estas células ocultas. Sin embargo, no todas las pacientes necesitan terapia adyuvante.

A algunas pacientes se les administra terapia sistémica, por lo general quimioterapia, antes de la cirugía para reducir el tumor. A esto se le llama terapia neoadyuvante.


Cirugía del cáncer del seno

La mayoría de las mujeres con cáncer del seno se someterá a algún tipo de cirugía para tratar el tumor primario del seno. El propósito de la cirugía es eliminar tanto del cáncer como sea posible. También puede hacerse la cirugía para descubrir si el cáncer del seno se ha propagado a los ganglios linfáticos debajo del brazo (resección axilar), para restablecer la apariencia del seno después de una mastectomía o para aliviar los síntomas del cáncer avanzado. A continuación presentamos un resumen de los tipos más comunes de cirugía de cáncer del seno:

 
Cirugía de conservación del seno

En estos tipos de cirugía, sólo se extirpa una parte del seno. 

Tumorectomía: esta cirugía conlleva la extirpación de solamente la protuberancia detectada en el seno y parte del tejido normal circundante. Usualmente se administra la radioterapia después de este tipo de cirugía. Si se administrará quimioterapia también, es posible que se posponga la radiación hasta que finalice el tratamiento con quimioterapia.

Mastectomía parcial (segmental [cuadrantectomía]): extirpación de más cantidad de tejido que en la tumorectomía. Normalmente va seguida de radioterapia. De nuevo, esto puede retrasarse si también se va a administrar quimioterapia.

Los efectos secundarios de estas operaciones pueden incluir dolor, inflamación, sensibilidad temporal y endurecimiento debido al tejido cicatricial que se forma en el área de la cirugía.


Mastectomía

La mastectomía conlleva la extirpación de todo el tejido del seno, y algunas veces, junto con los tejidos adyacentes.

Mastectomía simple o total: en esta cirugía se extirpa totalmente el seno pero no los ganglios linfáticos debajo del brazo ni el tejido muscular debajo del seno. Algunas veces ambos senos son extirpados, especialmente cuando se hace la mastectomía como medida preventiva. La mayoría de las mujeres, si son hospitalizadas, pueden ser dadas de alta el próximo día.

Mastectomía radical modificada: extirpación de todo el seno y algunos ganglios linfáticos debajo del brazo. Esta es la cirugía más común para las mujeres con cáncer del seno a las que se les va a extirpar el seno completo.

Mastectomía radical: extirpación extensa de todo el seno, los ganglios linfáticos y los músculos de la pared torácica debajo del seno. Actualmente, esta cirugía casi no se realiza porque la mastectomía radical modificada ha probado ser igual de eficaz con menos desfiguración y efectos secundarios.

Posibles efectos secundarios: además del dolor después de la cirugía y el cambio en la forma del seno, los posibles efectos secundarios de la mastectomía y de la tumorectomía incluyen infecciones de la herida, acumulación de sangre en la herida y acumulación de líquido transparente en la herida. Si también se han extirpado los ganglios linfáticos axilares, es posible que se presenten otros efectos secundarios.







Selección entre la tumorectomía y la mastectomía


La ventaja de la tumorectomía es que conserva la apariencia del seno. Una desventaja es la necesidad de recibir sesiones de radioterapia por varias semanas después de la cirugía. Sin embargo, algunas mujeres que se sometieron a una mastectomía también necesitarán radioterapia. Para la mayoría de las mujeres con etapa I o II de cáncer del seno, la tumorectomía o la mastectomía parcial (junto con la radiación) es tan eficaz como la mastectomía. No hay diferencia en las tasas de supervivencia de las mujeres tratadas con estos dos métodos. Sin embargo, hay otros factores que pueden determinar qué tipo de cirugía es mejor para usted. Además, la tumorectomía no es una opción para todas las mujeres con cáncer del seno. Su doctor puede decirle si hay razones por las que una tumorectomía no sería lo mejor para usted.

Los posibles efectos secundarios de la mastectomía y la tumorectomía incluyen infecciones y acumulación de sangre y líquido en el lugar donde se realizó la incisión. Si se extirpan los ganglios linfáticos, podrían presentarse también otros efectos secundarios como la inflamación de los brazos (linfedema).


Otras cirugías del cáncer del seno

Disección de ganglios linfáticos axilares

 Esta operación se lleva a cabo para determinar si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos de la axila. Se extirpan algunos ganglios linfáticos y se observan bajo el microscopio. La presencia o ausencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos axilares es un factor importante al escoger la terapia adyuvante. Anteriormente se creía que si se extirpaba la mayor cantidad de ganglios linfáticos posible se reduciría el riesgo de propagación a otras partes del cuerpo y mejoraría las probabilidades de curar el cáncer. Ahora se sabe que las células del cáncer del seno que se han propagado más allá del seno y de los ganglios linfáticos axilares se tratan mejor con terapia sistémica. La disección axilar se usa como una prueba para ayudar a guiar otras decisiones sobre el tratamiento del cáncer.

Uno de los posibles efectos secundarios de extirpar estos ganglios linfáticos es la inflamación del brazo, llamada linfedema. Esto ocurre en una de cada cuatro mujeres a quienes se les han extirpado estos ganglios. Las mujeres que tienen inflamación, endurecimiento o dolor en el brazo después de la cirugía de los ganglios linfáticos deben asegurarse de informárselo inmediatamente a su doctor. Existen con frecuencia medidas para prevenir o reducir los efectos de la inflamación. Para obtener más información sobre linfedema, llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 o visite nuestra página de Internet www.cancer.org.

Biopsia del ganglio linfático centinela

Ésta constituye una forma de analizar los ganglios linfáticos sin tener que extraerlos todos primero. En este procedimiento se inyecta una sustancia radiactiva y/o un tinte en el área cerca del tumor. La sustancia y el tinte son transportados por el sistema linfático al primer ganglio linfático (centinela) que recibe linfa del tumor. Este ganglio (o ganglios) linfático es el que tiene más probabilidades de contener células cancerosas si el cáncer se ha propagado. Entonces, estos ganglios (a menudo dos o tres) son observados por el patólogo. Si el ganglio centinela contiene cáncer, se extirpan más ganglios linfáticos. Si no tiene cáncer, quizá no se requiera cirugía adicional de los ganglios linfáticos. Este tipo de biopsia es complicada y lo mejor es que esta biopsia sea realizada por un equipo de profesionales con experiencia en hacerla.

Cirugía de implante de seno o de reconstrucción

Estos procedimientos no tratan el cáncer, sino que se hacen para restaurar la apariencia del seno después de la mastectomía. Si usted va a someterse a una mastectomía y está considerando tener una reconstrucción, debe hablar con un cirujano plástico antes de su operación. Hay varias opciones sobre cuándo se puede realizar la cirugía y de qué tipo será exactamente.

Puede obtener información más detallada sobre cada uno de estos tipos de cirugía y sus posibles efectos secundarios en nuestro documento "Reconstrucción del seno después de la mastectomía".

Si a usted le gustaría hablar con otra mujer que haya tenido cáncer del seno, le invitamos a que nos permita ponerle en contacto con una persona voluntaria del programa “Recuperación a su Alcance” ("Reach to Recovery"). Una persona voluntaria especialmente entrenada puede proveerle información, apoyo y reconfortarla. Para conocer más sobre Recuperación a su Alcance o para solicitar una visita, por favor llámenos al 1-800-227-2345.

Qué esperar de la cirugía

A muchas mujeres la idea de una cirugía puede causarles temor. Sin embargo, si tiene una mejor comprensión de qué esperar antes, durante y después de la operación, usted puede aliviar muchos de sus temores.

Antes de la cirugía: un día después de su biopsia, usted podrá saber si tiene cáncer o no, pero la extensión de la enfermedad no se conocerá hasta después de la cirugía. Probablemente usted se reunirá con su cirujano varios días antes de la operación para hablar sobre lo que ocurrirá. Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento que le otorga al médico el permiso para realizar la cirugía. Este es un buen momento para hacer cualquier pregunta que usted pudiera tener.

Es posible que le pidan que done sangre antes, por si acaso necesitara una transfusión durante la cirugía. Su doctor también le preguntará sobre los medicamentos, vitaminas o suplementos que está tomando. Puede ser que tenga que suspender algunos durante una semana o dos antes de la cirugía.

Cirugía: para la cirugía, es posible que se le ofrezca la opción de un procedimiento ambulatorio o que se le admita en el hospital. El tipo de anestesia que le administrarán depende en gran medida del tipo de cirugía a realizarse y de su situación. Usualmente se administra anestesia general siempre que la cirugía involucre una mastectomía o una disección de los ganglios axilares. Se le colocará una línea intravenosa (usualmente en una vena de su brazo) que se utilizará para administrarle los medicamentos que sean necesarios durante la cirugía. Generalmente usted estará conectada a un equipo de electrocardiografía (EKG, por sus siglas en inglés) y se le colocará en el brazo un manguito para medir la presión sanguínea, a fin de poder supervisar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea durante la cirugía.

El tipo de cirugía también determina cuánto tiempo tomará la operación y el tiempo de hospitalización. Por ejemplo, una mastectomía con extracción de los ganglios linfáticos puede tomar de dos a tres horas. Después de la cirugía, a usted le llevarán a la sala de recuperación, en donde permanecerá hasta que despierte y sus signos vitales (presión sanguínea, pulso y respiración) sean estables.

Después de la cirugía: la duración de su hospitalización depende del tipo de cirugía que usted tenga; su estado general de salud y si tiene otros problemas médicos; su condición durante la cirugía; y cómo se sienta después de la cirugía. Usted y su médico deben tomar la decisión sobre la duración de su hospitalización, y no deben tomarla dependiendo de lo que el seguro pagará, aunque es importante que verifique la cobertura de su seguro antes de la cirugía.

Como regla general, las mujeres que se someten a una mastectomía permanecen hospitalizadas durante una o dos noches y luego se van a casa. Sin embargo, es posible que algunas mujeres deban permanecer brevemente en una unidad durante 23 horas antes de regresar a su hogar. En esta situación, puede que una enfermera de atención a domicilio le visite después que usted deje el hospital. 

La tumorectomía y la biopsia del ganglio centinela por lo general se hacen ambulatoriamente y no requieren hospitalización.

Después de la cirugía se le colocará un vendaje sobre el área de la cirugía que se ajustará cómodamente alrededor de su pecho. También tendrá uno o más tubos (drenajes) del seno o del área de la axila para extraer el líquido que se acumula durante la recuperación. La mayoría de los drenajes permanecen colocados durante una o dos semanas. Una vez el flujo haya disminuido a aproximadamente una onza diaria, se retirará el drenaje.

La mayoría de los médicos recomendará que se comience a mover el brazo a poco tiempo después de la cirugía para evitar la rigidez del mismo. Por lo general, las mujeres que se someten a una tumorectomía o a una mastectomía se sorprenden del poco dolor que sienten en el área del seno. Sin embargo, se sienten menos contentas con las sensaciones extrañas en el área de la axila (adormecimiento, punzadas/jalones).

Hable con su doctor sobre lo que puede hacer después de la cirugía para cuidar del área. Es probable que reciba instrucciones que le informen sobre lo siguiente:
  • Cuidado de la herida y del vendaje.
  • Cuidado de los drenajes.
  • Cómo saber si tiene una infección.
  • Cuándo llamar al médico o a la enfermera.
  • Cuándo comenzar a usar el brazo y cómo hacer ejercicios con el brazo para evitar su rigidez.
  • Cuándo comenzar a usar sostenes nuevamente.
  • Cuándo y cómo ponerse una prótesis de seno.
  • Qué comer y qué no comer.
  • Qué medicamentos debe tomar (entre ellos, analgésicos y tal vez antibióticos).
  • Qué actividades debe o no debe realizar.
  • Qué sentimientos experimentará sobre su aspecto.
  • Cómo contactar alguna persona voluntaria del programa “Recuperación a su Alcance” las cuales consisten de mujeres especialmente preparadas en ofrecer información, comprensión y apoyo.


Se requerirá visitar al médico una o dos semanas después de la cirugía quien explicarle los resultados de su informe patológico y hablarle sobre si necesitará tratamiento adicional.

 
Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. Este tratamiento se puede usar para eliminar cualquier célula cancerosa que permanece en el seno, la pared torácica o en el área axilar después de la cirugía. Hay dos maneras principales en las que se puede administrar radioterapia.

Radiación externa

Es más frecuente el uso de la radiación externa para tratar el cáncer del seno. Es muy parecido a hacerse una radiografía común, pero durante un período de tiempo prolongado. La radioterapia se puede usar para destruir las células cancerosas que queden en el seno, la pared torácica o el área de la axila después de la cirugía o, menos frecuentemente, para reducir el tamaño de un tumor antes de la cirugía.

Por lo general, el tratamiento se administra cinco días a la semana en un centro ambulatorio durante un período de alrededor de seis o siete semanas y comienza aproximadamente un mes después de la cirugía. Cada tratamiento dura sólo unos minutos. El tratamiento en sí no es doloroso. Es posible que le hagan marcas o pequeños tatuajes con tinta en la piel que posteriormente utilizará como guía para concentrar la radiación en el área correcta. Puede que usted quiera hablar con el equipo de profesionales que atiende su salud para saber si estas marcas serán permanentes. Si se va a administrar quimioterapia, por lo general, se pospone la radioterapia hasta que finalice la quimioterapia.

Actualmente se están estudiando nuevas técnicas que conllevan administrar radiación en un período de tiempo más corto y sólo a la parte del seno que tiene cáncer.   En uno de los métodos, se administran mayores dosis de radiación cada día, pero el curso de radiación es acortado a sólo cinco días. Mediante otro método, se administra sólo una dosis grande de radiación en el quirófano justo después de la tumorectomía (antes de cerrar la incisión en el seno). Actualmente, la mayoría de los médicos siguen considerando este método como experimental.

Los efectos secundarios principales de la radioterapia son la inflamación y pesadez en el seno, cambios parecidos a quemaduras por el sol en el área tratada y cansancio. Estos cambios en el tejido del seno y en la piel usualmente desaparecen de 6 a 12 meses después. En algunas mujeres, el seno se reduce de tamaño y se torna más firme después de la radioterapia.  La radioterapia a los ganglios linfáticos axilares también puede causar linfedema.

Braquiterapia

Otra forma de aplicar radiación es mediante la colocación de semillas radiactivas en el tejido del pecho próximo al cáncer. Se pueden aplicar para dar un “estímulo” radiactivo adicional al tumor. También están siendo estudiadas como fuente única de radiación. Hasta el momento los resultados han sido buenos, pero se requiere de más estudio de este método para que pueda ser usado como tratamiento estándar.

El “Mammosite” es un método de braquiterapia que se está usando actualmente. Consiste en un globo adherido a un tubo delgado. El globo se coloca en el lugar de la tumorectomía y se llena con agua y sal. Luego se aplica radiactividad a través del tubo. El material radiactivo es añadido y extraído dos veces al día por cinco días. Después, el globo se desinfla y se remueve.


Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran como inyección, pastillas o líquido. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas partes del cuerpo, lo que hace que el tratamiento sea útil contra los tumores cancerosos que se han propagado a órganos distantes. Aunque los medicamentos de la quimioterapia destruyen las células cancerosas, también pueden dañar algunas células normales, lo que puede ocasionar efectos secundarios.

¿Cuándo se usa la quimioterapia?

La quimioterapia se puede usar en varias situaciones.

Quimioterapia adyuvante: al tratamiento administrado después de la cirugía a pacientes que no parecen tener ninguna propagación del cáncer se le llama terapia adyuvante. Cuando se usa de esta manera después de la cirugía de de conservación del seno o de la mastectomía, la quimioterapia reduce el riesgo de que regrese el cáncer del seno.

Incluso en las etapas iniciales de la enfermedad, las células cancerosas se pueden desprender del primer tumor del seno y propagarse a través del torrente sanguíneo. Estas células no causan síntomas, no se pueden ver en las radiografías ni se pueden palpar durante un examen físico. Sin embargo, si se les permite crecer, pueden formar nuevos tumores en otras partes del cuerpo. La quimioterapia adyuvante puede administrarse para la detección y eliminación de estas células.

Quimioterapia neoadyuvante: la quimioterapia que se administra antes de la cirugía se llama neoadyuvante. El mayor beneficio de este método es que puede reducir cánceres grandes para que sean lo suficientemente pequeños al momento de ser extirpados mediante tumorectomía en lugar de mastectomía. Otra posible ventaja es que los médicos pueden ver cómo responde el cáncer a la quimioterapia. Si el tumor no se reduce, entonces se pueden administrar otros medicamentos. Sin embargo, hasta ahora no hay pruebas de que la quimioterapia adyuvante mejore la supervivencia.

Quimioterapia para el cáncer del seno avanzado: la quimioterapia también se puede usar como tratamiento principal para las mujeres cuyo cáncer ya se haya propagado fuera del seno y del área axilar en el momento del diagnóstico, o que se haya propagado después de los tratamientos iniciales.

¿Cómo se administra la quimioterapia?

En la mayoría de los casos, la quimioterapia funciona mejor si se usa más de un medicamento. Los estudios que se han realizado durante los pasados 30 años han encontrado qué combinaciones de medicamentos funcionan bien. Sin embargo, es posible que la “mejor” combinación no haya sido descubierta todavía, por lo que estos medicamentos continúan bajo estudio. 

Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período de tratamiento seguido de un período de descanso. El tiempo que transcurre entre la administración de los medicamentos es por lo general dos a tres semanas, y varía según el medicamento o la combinación de medicamentos. Por lo general, el curso total de tratamiento dura de tres a seis meses. Puede que el tratamiento sea más prolongado para el cáncer del seno avanzado.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamento que se use, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Usted puede experimentar algunos de estos efectos secundarios a corto plazo:
  • Cansancio extremo (la fatiga causada a menudo por escasez de glóbulos rojos).
  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Cambios en el ciclo menstrual (pudieran ser permanentes).
  • Un riesgo mayor a infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos)
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).

La mayoría de estos efectos secundarios desaparece cuando termina el tratamiento. Por ejemplo, su cabello volverá a crecer. Si usted tiene algún problema con los efectos secundarios, asegúrese de informarlo a su doctor o enfermera, ya que a menudo existen medios para ayudarle.

Los efectos secundarios permanentes pueden incluir la menopausia temprana y el no poder quedar embarazada. Pero recibir un tratamiento de quimioterapia no siempre previene el embarazo y quedar embarazada durante el transcurso del tratamiento puede originar defectos congénitos. Si es sexualmente activa, debe hablar con su doctor que atiende el cáncer sobre el uso de anticonceptivos. 

Lesiones al corazón: el adriamycin y algunos otros medicamentos pueden causar lesiones al corazón si se usan por mucho tiempo o en altas dosis. Los médicos controlan cuidadosamente las dosis de estos medicamentos y prestan atención a signos de complicaciones.

Quimiocerebro: muchas mujeres que han sido sometidas a quimioterapia notan un cambio en la concentración y la memoria. A esto a menudo se le llama “quimiocerebro”. Puede que dure por mucho tiempo. La investigación no ha confirmado estos hallazgos. A pesar de esto, las mujeres pueden funcionar bien después de la quimioterapia. En los estudios que se ha encontrado que el “quimiocerebro” es un efecto secundario del tratamiento, la mayoría de los síntomas a menudo desaparecen después de varios años. Para más información, remítame al documento en inglés “Chemobrain” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Aumento en el riesgo de leucemia: en muy raras ocasiones, después de varios años después de haber recibido el tratamiento contra el cáncer del seno, ciertos medicamentos de la quimioterapia podrían causar otro cáncer llamado leucemia mieloide aguda. Pero el beneficio de tratar el cáncer del seno supera por mucho el riesgo de esta escasa probabilidad.

Sentirse mal o cansado: después de recibir quimioterapia, muchas mujeres no se sienten tan saludables como antes. El cansancio puede ser otro problema de largo plazo para las mujeres que reciben quimioterapia. Este efecto secundario puede durar hasta por varios años, pero puede ser aliviado. Hable con su doctor si el cansancio se ha convertido en un problema en su caso.


Terapia hormonal

La terapia hormonal es otra forma de terapia sistémica.  Se usa con más frecuencia para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer regrese después de la cirugía, aunque también puede ser usada para los cánceres del seno más avanzados.

La hormona femenina llamada estrógeno promueve el crecimiento de las células cancerosas del seno en algunas mujeres (aquellas que padecen de cánceres con receptor positivo de estrógeno). Para estas mujeres, se usan varios métodos para bloquear el efecto del estrógeno o para reducir sus niveles para tratar el cáncer del seno.

Tamoxifeno: para contrarrestar los efectos del estrógeno, se administra un medicamento como el tamoxifeno. El tamoxifeno se toma en píldoras (pastillas o tabletas) o en líquido, por lo general a diario durante cinco años después de la cirugía para reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Los resultados de algunos estudios recientes han demostrado claramente que este medicamento ayuda a alrededor de la mitad de las mujeres con cáncer del seno en sus primeras etapas, si su cáncer contiene receptores de estrógeno. Además, se usa para tratar el cáncer del seno que se ha propagado y para reducir la probabilidad de tener cáncer del seno en las mujeres que están en alto riesgo.

Este medicamento tiene efectos secundarios conocidos. Los efectos secundarios más comunes incluyen cansancio, sofocos repentinos de calor (bochornos), flujo vaginal y cambios en el humor. En algunos estudios se ha demostrado aumento en la incidencia de cáncer del endometrio en etapa inicial (cáncer de la membrana que cubre al útero) entre las mujeres que toman tamoxifeno. Sin embargo, este tipo de cáncer por lo general se detecta en una etapa muy temprana y casi siempre se cura mediante cirugía. Informe a su médico inmediatamente si tiene cualquier sangrado vaginal fuera de lo común. Los coágulos sanguíneos forman parte de los efectos secundarios causados por el tamoxifeno. No obstante, para la mayoría de las mujeres con cáncer del seno, los beneficios de tomar tamoxifeno superan los riesgos.

Fulvestrant: este medicamento actúa al dañar el receptor de estrógeno en lugar de bloquearlo. A menudo funciona incluso si el cáncer del seno ya no responde al tamoxifeno.  Se administra mediante una inyección mensual.  Los efectos secundarios principales son los sofocos repentinos de calor (bochornos), las náuseas leves y el cansancio. Sólo se les administra a las mujeres que ya están en menopausia. Hasta el momento sólo se ha aprobado para las mujeres con cáncer del seno avanzado.

Inhibidores de la aromatasa: medicamentos que frenan la producción de estrógeno por el cuerpo. Sólo surte efecto en mujeres que han pasado por la menopausia y cuyos cánceres son receptores positivos de hormonas. Estos medicamentos pueden usarse posteriormente, o incluso en lugar del tamoxifeno para reducir el riesgo de que el cáncer del seno regrese. No causan cáncer del útero y muy rara vez generan coágulos sanguíneos. Sin embargo, pueden causar pérdida de la densidad ósea y fracturas debido a la eliminación de los estrógenos del cuerpo. El efecto secundario más común de estos medicamentos es rigidez en las articulaciones y/o dolor parecido a la sensación de tener artritis en muchas articulaciones diferentes al mismo tiempo.

Existen otros tratamientos y medicamentos que afectan las hormonas femeninas que se están usando para el cáncer del seno. Su médico puede darle más detalles sobre cualquier tratamiento recomendado.


Terapia dirigida

A medida que se sabe más sobre los cambios genéticos del cáncer, los investigadores han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos fármacos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Generalmente originan menos efectos secundarios y suelen ser menos severos. Actualmente se usan a menudo en conjunto con la quimioterapia.

Trastuzumab (Herceptin): éste es un anticuerpo monoclonal que se une a una proteína que promueve el crecimiento, llamada HER2/neu que está presente en pequeñas cantidades en la superficie de las células normales del seno y en la mayoría de las células cancerosas del seno. Algunos tumores cancerosos del seno tienen demasiada cantidad de esta proteína que puede causar que el cáncer crezca y se propague con mayor rapidez. El Herceptin® puede evitar que esta proteína cause el crecimiento de las células del cáncer del seno. También puede ayudar al sistema inmunológico a combatir mejor el cáncer (los anticuerpos monoclonales son versiones producidas artificialmente de las proteínas inmunológicas que el cuerpo produce para combatir enfermedades).

Los efectos secundarios de este medicamento son relativamente leves Pueden incluir fiebre y escalofríos, debilidad, náusea, vómito, tos, diarrea y dolor de cabeza. Estos efectos secundarios son menos comunes después de la primera dosis. No obstante, puede que algunas mujeres experimenten daño cardiaco durante el tratamiento. Para la mayoría (pero no para todas) de las mujeres, este efecto ha sido temporal y ha mejorado cuando se suspende el medicamento. Si usted está bajo este tratamiento, debe informar inmediatamente a su médico si tiene dificultad para respirar, hinchazón o problemas para realizar actividades físicas.

Lapatinib (Tykerb): otro medicamento que ataca la proteína HER2/neu. Este medicamento se toma en forma de pastilla, la mayoría de las veces junto con a quimioterapia. Se usa en algunas mujeres con cáncer que ya no responde a la quimioterapia y el trastuzumab. Los efectos secundarios más comunes con este fármaco incluyen diarrea, náusea, vómitos, erupciones de la piel, síndrome de pies y manos, el cual puede incluir hormigueo, adormecimiento, enrojecimiento, hinchazón y malestar en las extremidades.

Medicamentos dirigidos a los vasos sanguíneos del tumor
 
Bevacizumab (Avastin): otro anticuerpo monoclonal que puede ser usado en pacientes con cáncer del seno metastásico. Siempre se usa junto con otros medicamentos de quimioterapia. Este anticuerpo ayuda a prevenir que los tumores formen nuevos vasos sanguíneos que alimenten al tumor. El bevacizumab se administra por infusión intravenosa. Puede que haya algunos efectos secundarios graves, aunque es en raras ocasiones.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son medicamentos que son usados cuando el cáncer del seno se ha propagado a los huesos. Estos medicamentos pueden fortalecer los huesos que han sido debilitados al ser invadidos por las células del cáncer del seno y reducen el riesgo de fracturas. Además, los bifosfonatos pueden ayudar a prevenir el adelgazamiento de los huesos (osteoporosis) que se puede presentar a causa del tratamiento con inhibidores de la aromatasa (vea información anterior) o de la menopausia temprana debida a la quimioterapia. Se administran a través de una vena.

Los bifosfonatos pueden ocasionar efectos secundarios, incluyendo síntomas parecidos a la influenza (gripe) y dolor en los huesos. Un efecto secundario poco común, pero grave, de los bifosfonatos consiste en daño en los huesos de la mandíbula. Los médicos no saben por qué sucede esto. Algunos médicos que tratan el cáncer recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.


Altas dosis de quimioterapia con trasplante de médula ósea o trasplante de células madre de la sangre periférica

En el pasado, se creía que la quimioterapia en muy altas dosis seguidas de un método llamado trasplante de células madre podía brindar la mejor probabilidad de cura a algunas mujeres (especialmente para aquellas mujeres con un alto riesgo de que el cáncer regrese o con la enfermedad avanzada). Pero los médicos han visto que las mujeres que recibieron la terapia en altas dosis no vivieron más tiempo que las mujeres que recibieron el tratamiento con la dosis convencional. Además, la quimioterapia en altas dosis con apoyo de células madre puede causar efectos secundarios graves. Se sigue realizando investigación sobre este asunto. Por el momento, los expertos en el área sugieren ahora que las mujeres reciban este tratamiento sólo como parte de un estudio clínico.



Estudios clínicos

Los estudios de nuevos tratamientos prometedores se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente. Los estudios clínicos se necesitan para determinar formas nuevas y mejores de tratar el cáncer. Las principales preguntas que los investigadores quieren contestar son:
  • ¿Es beneficioso este tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que el que estamos usando ahora?
  • ¿Qué efectos secundarios produce el tratamiento?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?

Los estudios clínicos se llevan a cabo en fases. Cada fase está diseñada para responder ciertas preguntas.

El propósito de un estudio en la fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la cantidad de éste que se pueda administrar con seguridad. El propósito principal de un estudio en fase I es probar la seguridad del medicamento.

Los estudios en fase II están diseñados para determinar si el medicamento funciona. Se administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves y se les observa muy de cerca para ver si hay algún efecto sobre el cáncer.

Los estudios clínicos en fase III comparan el tratamiento nuevo con el convencional. Se divide un gran número de pacientes en dos grupos. El grupo de control recibe el tratamiento convencional y el otro grupo recibe el tratamiento nuevo. Todos son observados de cerca para determinar cuál tratamiento es más efectivo. El estudio será detenido si los efectos secundarios son demasiado severos o si un grupo presenta resultados mucho mejores que el otro grupo.

Si está participando en un estudio clínico, contará con un equipo de expertos que estará monitoreando su progreso muy cuidadosamente. No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna persona sabe de antemano si el tratamiento será eficaz, ni exactamente qué efectos secundarios podrán presentarse. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.

La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Aun después de haber ingresado a un estudio clínico, podrá abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no evitará que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece un servicio para corresponder a los pacientes y a sus seres queridos con estudios clínicos disponibles. Se le preguntará sobre su cáncer, dónde vive y si puede o no viajar o trasladarse. Luego nuestro sistema le proporcionará un listado de estudios clínicos que podrían ser de su interés.
Para usar este servicio, por favor llame a nuestra línea gratuita (1-800-303-5691) o consulte la página http://clinicaltrials.cancer.org.

El National Cancer Institute también cuenta con información actualizada sobre estudios clínicos. Usted puede llamar al NCI llamando al 1-800-422-6237 o visitar su página en Internet www.cancer.gov/clinical_trials/.



Tratamientos complementarios y alternativos

Podrá escuchar sobre distintos tipos de tratamiento por parte de sus familiares y amigos. La gente tiende a ofrecer toda clase de cosas como vitaminas, hierbas, técnicas de reducción del estrés, acupuntura y más. Existe mucho interés hoy día en los tratamientos complementarios y alternativos contra el cáncer. Antes de hacer cambios en su tratamiento o de añadir cualquiera de estos métodos, asegúrese de hablarlo con su médico o enfermera. Algunos métodos pueden ser usados con seguridad junto con el tratamiento médico convencional. Otros, sin embargo, pueden interferir con el tratamiento convencional o causar graves efectos secundarios. Es por eso que es importante que hable abiertamente con su médico. Puede obtener información adicional sobre los métodos complementarios y alternativos a través de nuestra línea telefónica gratuita o de nuestra página en Internet.



¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi doctor?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Puede anotar, por favor, el tipo exacto de cáncer que tengo?
  • ¿Cómo esto afecta mis opciones de tratamiento y mi pronóstico?
  • ¿Puedo obtener una copia de mi informe patológico?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer a los ganglios linfáticos u a otros órganos?
  • ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Qué significa esta etapa en mi caso?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Debería considerar participar en un estudio clínico?
  • ¿Cuáles son los riesgos o los efectos de los distintos tratamientos?
  • ¿Qué debo hacer a fin de prepararme para recibir el tratamiento?
  • ¿Qué tan eficaz será la cirugía de reconstrucción del seno si la necesito o deseo?
  • ¿Tendré sensibilidad normal en mis senos después del tratamiento?
  • ¿Se me caerá el cabello? De ser así, ¿qué puedo hacer al respecto?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer con el plan de tratamiento sugerido? ¿Qué haríamos si esto ocurre?
  • ¿Debo seguir una dieta especial o hacer otros cambios en mi estilo de vida?
  • ¿Experimentaré la menopausia como consecuencia de mi tratamiento?
  • ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
  • ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a cómo usted ve mi cáncer?

Asegúrese de escribir cualquier pregunta que se le ocurra y que no se encuentre en la lista. Por ejemplo, es posible que desee preguntar sobre los tiempos de recuperación para que pueda planear su programa de trabajo. Puede que usted quiera preguntar sobre segundas opiniones. Puede ser útil que le acompañe otra persona o que grabe su conversación con el médico. También puede ser de utilidad que saque copias de su historia médica, informes patológicos y radiológicos en caso de que desee buscar una segunda opinión posteriormente.

A continuación escriba sus propias preguntas:






La vida después del tratamiento

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para más información sobre este tema, por favor, remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible en inglés) Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.


Atención de seguimiento

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, puede que haga exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

Inicialmente, estas visitas se programan cada cuatro a seis meses. Mientras más tiempo esté libre de cáncer, menos frecuentemente necesitará visitar a su doctor. Después de cinco años, las visitas se hacen generalmente una vez al año. Si usted se sometió a una cirugía de conservación del seno, será necesario que se siga haciendo los mamogramas cada año. Después del tratamiento, usted debe hablar con su médico sobre la necesidad de hacerse los mamogramas.

Si usted está tomando tamoxifeno, debe hacerse un examen pélvico todos los años. Asegúrese de decirle inmediatamente a su médico si tiene algún sangrado vaginal anormal porque este medicamento puede aumentar el riesgo de cáncer del útero. Si está tomando un inhibidor de aromatasa, es posible que su médico quiera revisar su densidad ósea.

Si hubiera alguna indicación de que el cáncer pudiera haber regresado, el médico solicitará más pruebas. Si el cáncer recurre, el tratamiento pudiera incluir cirugía, radioterapia, terapia hormonal o quimioterapia.


Linfedema

El linfedema es una inflamación del brazo causada por la acumulación de líquido que pudiera surgir en cualquier momento después del tratamiento contra el cáncer del seno (justamente después de la cirugía, meses o incluso años después). No existe un buen método para predecir quién padecerá linfedema y quién no lo padecerá.

Si se tiene cuidado, a menudo se puede evitar el linfedema o, en caso de que aparezca, se puede mantener bajo control. Las lesiones o infecciones en el brazo del lado afectado pueden causar linfedema o empeorarlo. Infórmele a su médico inmediatamente sobre cualquier inflamación, rigidez o lesión en la mano o brazo. Existen maneras para ayudar a prevenir ciertas complicaciones. Por ejemplo, la mayoría de los doctores recomienda que las mujeres eviten la extracción de sangre o tomar la presión arterial del brazo del lado donde se hizo la cirugía de ganglio linfático o se administró la radiación. Si desea aprender más al respecto, consulte el documento "Linfedema: lo que toda mujer con cáncer del seno debe saber" de la Sociedad Americana del Cáncer.


Calidad de vida

Las mujeres que han sido sometidas al tratamiento contra el cáncer del seno deben saber que su calidad de vida puede ser normal una vez que se complete el tratamiento. Varios estudios han demostrado esto. Las mujeres que recibieron quimioterapia pueden, sin embargo, tener una ligera disminución en el funcionamiento de ciertas áreas.

Algunos estudios sugieren que las mujeres más jóvenes tienden a tener más problemas con la ansiedad que causa el cáncer del seno y su tratamiento. Algunas se pueden sentir aisladas. Además, la quimioterapia puede causar la menopausia temprana lo cual también requiere manejarse. Es posible que también surjan dificultades sexuales. Podría ser que estas mujeres se beneficien de la asesoría profesional y de los grupos de apoyo dirigidos a las sobrevivientes jóvenes del cáncer del seno.


Aspectos emocionales del cáncer del seno

Puede que usted esté pasando por mucho durante el tratamiento a tal punto que no pueda enfocarse en ninguna otra cosa. Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Éste es el momento ideal para buscar apoyo. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, grupos de apoyo en línea u orientadores individuales. La experiencia del cáncer puede hacerle sentir sola, pero no tiene por qué pasar por esta experiencia por sí sola. Si no está segura quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.


Imagen corporal

La decisión de una mujer sobre su tratamiento probablemente está influenciada por su edad, la imagen que tenga de sí misma y de su cuerpo, y sus esperanzas y temores. Por ejemplo, puede que algunas mujeres seleccionen la cirugía de conservación del seno con radiación en vez de una mastectomía por razones de imagen corporal. Por otro lado, algunas mujeres optan por la mastectomía, sin preocuparse del efecto en su imagen corporal. Tal vez les preocupen más los efectos de la radiación que la forma en que lucirá el seno después del tratamiento.

Otros asuntos que les preocupan a las mujeres incluyen la pérdida del cabello debido a la quimioterapia y los cambios en la piel del seno debidos a la radioterapia. Además de estos cambios corporales, las mujeres también se preocupan por el resultado de su tratamiento. Todas estas son preocupaciones genuinas, que afectan la toma de decisiones de una mujer sobre su tratamiento, la forma como se ve a sí misma y sus sentimientos acerca de su tratamiento.


Información sobre los moldes para el seno y los sostenes

Algunas mujeres que han tenido una mastectomía