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Melanoma (Resumen)
La información que aparece a continuación es un resumen sobre este tipo de cáncer. Para recibir información más detallada, llame al 1-800-227-2345, o visite nuestra página en Internet www.cancer.org.


¿Qué es el cáncer?


El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de forma ordenada, pero las células cancerosas no. Las células cancerosas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos tienen en común el crecimiento descontrolado de las células.

Los distintos tipos de cáncer pueden comportarse de maneras distintas. Por ejemplo, el cáncer del pulmón y el cáncer del seno son dos enfermedades completamente distintas, y crecen a velocidades diferentes. También responden a tratamientos diferentes. Es por esto que las personas con cáncer necesitan recibir un tratamiento dirigido a su tipo específico de cáncer.

Algunas veces las células cancerosas se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del sistema linfático. Pueden establecerse en una región nueva y formar nuevos tumores. Cuando esto ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como cáncer metastásico.

Aún cuando el cáncer se ha propagado a otra localización en el cuerpo, se sigue llamando como la parte del cuerpo donde se originó. Por ejemplo, si el cáncer de la próstata se propaga a los huesos, se sigue llamando cáncer de la próstata. Si el cáncer del seno se propaga a los pulmones, sigue siendo cáncer del seno. Algunas veces el cáncer regresa después del tratamiento en una persona que parecía haberse librado de la enfermedad. Esto se conoce como recurrencia.


¿Qué es el cáncer de la piel tipo melanoma?


La piel normal


La piel es el órgano más grande del cuerpo, a cargo de diversas funciones:
  • Cubre los órganos dentro del cuerpo y los protege de lesiones.
  • Colabora contra la exposición de bacterias.
  • Contribuye con la conservación del agua y otros fluidos en el cuerpo.
  • Ayuda a controlar la temperatura corporal.

La piel se conforma de tres capas como se ilustra en la imagen a continuación:
  • Epidermis
  • Dermis
  • Hipodermis (subcutis)

     
La capa exterior de la piel, la epidermis, es muy delgada y protege a las capas de mayor profundidad, así como a los órganos. La epidermis a su vez cuenta con tres capas: las capas superior, media e inferior, las cuales consisten de células basales.

Estas células basales se dividen para formar queratinocitos (también conocidos como células escamosas), los cuales producen una proteína llamada queratina que ayuda a proteger al cuerpo.

Los melanocitos son células que pueden convertirse en melanoma, y que también pueden encontrarse en la epidermis. Estas células de la piel producen el pigmento color moreno llamado melanina la cual hace que la piel sea morena o bronceada, y protege a las capas más profundas contra los efectos dañinos del sol.

La membrana basal separa la epidermis de las capas más profundas de la piel. Esta membrana es importante porque cuando un cáncer alcanza un grado avanzado, puede que se desarrolle a través de esta barrera.


Otros tipos de cáncer de la piel


Los cánceres que no son de tipo melanoma se clasifican en el grupo de cánceres de la piel de tipo no melanoma debido a que surgen a partir de las células de la piel que no son melanocitos. Estos cánceres incluyen el cáncer de células basales y células escamosas, los cuales son mucho menos comunes. Debido a que rara vez se propagan, los cánceres de la piel de células basales y escamosas (es decir, de tipo no melanoma) son menos preocupantes y su tratamiento es de forma diferente a los cánceres de la piel de tipo melanoma. Los cánceres de la piel de tipo no melanoma se tratan en el documento Cáncer de la piel de células basales y escamosas de la Sociedad Americana del Cáncer.


Tumores benignos de la piel


La mayoría de los tumores de la piel no son cáncer y sólo en contados casos, si acaso, se convierten en cáncer. Hay muchos tipos de tumores benignos (no cancerosos) que se originan de otros tipos de células de la piel, tales como:
  • Queratosis seborreica (manchas con relieve, de color marrón, café o negro con una textura "cerosa" o una superficie áspera).
  • Hemangiomas (tumores benignos de los vasos sanguíneos, a menudo llamados manchas de fresa o manchas de Oporto).
  • Lipomas (tumores blandos benignos de las células adiposas).
  • Verrugas (tumores de superficie áspera causados por un virus).
  • Lunares (tumores benignos de la piel que surgen de los melanocitos).
  • Lunares spitz (un tipo de tumor de la piel que a veces luce como un melanoma).


Cánceres de la piel tipo melanoma

El melanoma es un cáncer que se origina en los melanocitos. Debido a que la mayoría de estas células aún producen melanina, los melanomas a menudo son de color café o negro. Pero esto no es siempre el caso, y los melanomas pueden también carecer de color. Los melanomas a menudo aparecen sobre el torso en hombres de piel blanca y sobre la parte inferior de las piernas en las mujeres de piel blanca, pero también pueden surgir en otras partes del cuerpo. Las personas de piel morena tienen un riesgo menor de melanoma, lo cual no implica que una persona morena nunca pueda llegar a tener esta enfermedad.

El melanoma puede ser casi siempre curable en sus etapas iniciales, pero es propenso a propagarse hacia otras partes del cuerpo si no se detecta a tiempo. El melanoma es mucho menos común que el cáncer de la piel de células basales o de células escamosas, pero es mucho más grave.



¿Cuántas personas desarrollan un melanoma?

En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer para el melanoma para el 2009 indican:
  • 68,720 nuevos casos de melanoma
  • 8,650 muertes a causa de melanoma

El cáncer de la piel es el más común entre todos los tipos de cáncer. El melanoma es responsable de menos del 5% de los casos de cáncer de la piel. Sin embargo, la mayoría de las muertes por cáncer de piel es debido a un melanoma. El número de casos nuevos de melanoma en los Estados Unidos no ha cambiado mucho en los últimos ocho años. En general, el riesgo durante la vida de una persona de tener melanoma es de alrededor de 1 en 50 para las personas de raza blanca, 1 en 1,000 para las personas de raza negra, y 1 en 200 para las personas de origen latino.



¿Qué causa el melanoma?

Aún no se sabe exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los cánceres de la piel de tipo melanoma, pero sabemos que hay ciertos factores de riesgo que están asociados con la enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta su probabilidad de padecer una enfermedad. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden controlarse. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que desarrollan la enfermedad puede que no tengan ningún factor de riesgo conocido. Aún cuando una persona con melanoma tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo a dicho cáncer.



Factores de riesgo para el cáncer de la piel tipo melanoma

Luz ultravioleta (UV)

Se considera que demasiada exposición a la luz UV es el mayor factor de riesgo para la mayoría de los melanomas. La principal fuente ultravioleta es la luz solar. Las lámparas y cabinas bronceadoras son otra fuente de luz UV. El grado de exposición a la luz ultravioleta depende de qué tan fuerte sea la radiación, del tiempo que la piel ha estado expuesta y de si ésta ha estado cubierta con ropa y bloqueador solar. Muchos estudios han asociado la aparición de melanoma en el torso, las piernas y los brazos con las quemaduras frecuentes por el sol (especialmente durante la niñez).


Lunares

Un lunar es un tumor benigno (que no es cáncer) en la piel. Ciertos tipos de lunares incrementan las probabilidades de una persona de desarrollar un melanoma. La probabilidad de que un lunar en particular se convierta en cáncer es muy baja, pero una persona que tiene muchos lunares es más propensa a desarrollar melanoma. Estas personas deberán someterse a exámenes minuciosos de la piel llevados a cabo por un dermatólogo (doctor de la piel). Muchos doctores sugieren que las mismas personas estén pendientes de revisar su piel cada mes. Una protección adecuada contra la luz del sol siempre es importante.


Piel blanca

El riesgo de desarrollar melanoma es más de diez veces mayor en las personas de raza blanca que en las de raza negra. Las personas de piel clara, pecosas, rubias y especialmente las personas pelirrojas tienen un mayor riesgo de desarrollar un melanoma, siendo estas últimas las que están en más alto riesgo.


Antecedente familiar de melanoma

Alrededor del 10% de las personas con melanoma tienen un pariente de primer grado (un padre, un hermano o un hijo) con la enfermedad. Esto puede ser debido a que la familia suele pasar más tiempo expuesta al sol, porque la familia es de piel blanca o ambas razones. Con menor frecuencia, se debe a una mutación o cambio genético junto con la exposición al sol. Las personas con un fuerte antecedente familiar de melanoma deberán:
  • Someterse a exámenes periódicos de la piel realizados por un doctor.
  • Aprender a cómo observar su propia piel y saber cómo deberá lucir.
  • Tener gran precaución al exponerse al sol.


Antecedente personal de melanoma

Una persona que ha padecido de melanoma tiene un riesgo mayor de desarrollar otro melanoma.


Sistema inmunológico debilitado

Las personas que han sido tratadas con medicamentos que suprimen el sistema inmunológico, tales como los pacientes de transplantes de órganos, tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma.


Edad

El melanoma es más propenso a darse en personas de edad avanzada, pero éste es uno de los pocos cánceres que también ocurre en las personas jóvenes.


Sexo

Los hombres tienen una tasa mayor de melanoma que las mujeres.


Xerodermia pigmentosa

Esta es una enfermedad hereditaria poco frecuente. La piel de las personas con esta condición tiene una capacidad reducida de reparar los daños causados por la exposición al sol, lo cual hace que estén a un riesgo mayor de tener melanomas.


¿Se puede prevenir el melanoma?

No todos los melanomas se pueden prevenir, pero existen formas de reducir su riesgo.


Limitar la exposición a la luz UV

La mejor manera de reducir el riesgo de desarrollar melanoma es evitar la exposición excesiva al sol y a otras fuentes de luz UV. Evite estar al aire libre bajo la luz del sol por tiempos prolongados, especialmente a mitad del día cuando la luz UV está en su máxima intensidad. Tome medidas de protección contra el sol al estar al aire libre. "¡Ponte, úntate, colócate… y atavíate!" es un dicho popular que se usa para recordar las cuatro maneras cruciales en que puede protegerse de la luz UV. Póngase una camisa, úntese bloqueador solar, colóquese un sombrero y atavíese con lentes de sol para proteger sus ojos y la piel sensible alrededor. Las siguientes indicaciones son útiles en la prevención del cáncer de la piel.


Proteja su piel con ropa

La protección varía dependiendo de las prendas de vestir. Las camisas de manga larga, los pantalones largos y las faldas largas son los que proveen más protección. Los colores oscuros se recomiendan más que los colores claros. Las telas con un tejido más estrecho ofrecen una mejor protección que las telas con un tejido más suelto. Y la ropa seca es mejor que la ropa mojada o húmeda.

Algunas prendas de vestir ya incorporan protección UV en su fabricación. También hay productos más novedosos que pueden aplicarse a la ropa que ya posee para incrementar el factor de protección ultravioleta (UPF), como el uso de detergentes que añade una capa adicional de protección UV sin que se altere su color o textura.


Use sombrero

Un sombrero que tenga un ala a su alrededor de por lo menos cinco a ocho centímetros (dos a tres pulgadas) es muy bueno ya que protege el cuello, las orejas, los ojos, la frente, la nariz y el cuero cabelludo. Una gorra con sombra (una gorra que incluye una pequeña capa de aproximadamente 15 centímetros a los costados y parte trasera) también es recomendable. Por lo general se pueden encontrar en las tiendas de artículos deportivos y de actividades al aire libre.

Una gorra de béisbol puede proteger la parte superior y frontal de la cabeza, pero no la parte trasera del cuello ni las orejas. Los sombreros de mimbre y pajilla no son adecuados a menos que estén estrechamente tejidos.


Use bloqueador solar

Use un bloqueador solar, así como un ungüento para los labios que cuente con un nivel de SPF (factor de protección solar) de 15 o más. Asegúrese de usar una cantidad suficiente; el equivalente a lo que pueda vaciar en la palma de su mano para cubrir todo el cuerpo. Vuelva a aplicar cada dos horas y después de nadar o sudar. Utilice bloqueador incluso en días nublados o en los que el sol parezca tenue. Para óptimos resultados, el bloqueador deberá aplicarse antes de estar al aire libre.

No cometa el error de pensar que por estar usando bloqueador podrá permanecer en el sol por más tiempo. Pasar más tiempo bajo el sol al usar bloqueador solar simplemente resultará en que recibirá la misma cantidad de luz UV que si estuviera poco tiempo sin bloqueador solar. Esto no estaría reduciendo su riesgo de desarrollar un melanoma.

Si lo que busca es lucir piel bronceada, puede utilizar una crema de bronceado que no requiera la exposición al sol. Estos productos ayudan a darle una imagen de bronceado sin el peligro del daño causado por la luz UV. Exponerse al sol pensando que así este producto será más eficaz es innecesario,  y tras algunos días, el color del bronceado comenzará a disiparse.


Use gafas de sol

Unos lentes de sol que ofrezcan cobertura total alrededor de los ojos, con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de por lo menos 99%, protegen de forma óptima los ojos y el área de la piel alrededor de los mismos. Busque lentes de sol que bloqueen la luz UVA y UVB.


Permanezca bajo la sombra

Busque la sombra, especialmente durante las horas del día en las que el sol es más intenso, entre las 10 a.m. y 4 p.m. Recuerde que la luz solar (y los rayos UV) pueden atravesar las nubes y el reflejo de los rayos puede rebotar en agua, arena, concreto y nieve, y hasta puede atravesar la superficie del agua.


Proteja a los niños

Sea particularmente precavido(a) en proteger a los niños contra el sol. Los niños suelen pasar más tiempo al aire libre y por lo mismo tienden a quemarse más fácilmente. Enséñeles a protegerse a sí mismos del sol a medida que vayan creciendo.


Evite otras fuentes de luz ultravioleta

Las camas de bronceado y lámparas de sol son peligrosas debido a que deterioran su piel. La mayoría de los dermatólogos indican que se evite el uso de esto. Existen cada vez más pruebas de que éstas pueden aumentar su riesgo de tener melanoma. Se están llevando a cabo investigaciones en esta área.

Para más información sobre protección para usted y su familia, consulte el documento (disponible en inglés) Skin Cancer Prevention and Early Detection de la Sociedad Americana del Cáncer.


Estar atento de los lunares y que sean extraídos en caso de presenten anomalías

Si usted tiene muchos lunares, se recomienda un examen de rutina minucioso realizado por un médico o dermatólogo, al igual que los autoexámenes mensuales de la piel. Si detecta algo inusual o algún cambio en un lunar, debe ser revisado por su doctor que tenga conocimiento sobre cáncer de la piel.


Asesoría y sometimiento a pruebas genéticas

Si cualquiera de las siguientes declaraciones aplica a su caso, hable con su médico sobre someterse a una asesoría genética:
  • Ha padecido ya de varios melanomas.
  • Varias personas de un lado de la familia han tenido melanoma.
  • Ha tenido melanoma a una edad temprana.
  • Ha tenido cierto tipo de lunares conocidos como lunares displásicos.

Hay un gen el cual se ha visto que ha cambiado (mutado) en algunas familias con altas tasas de melanoma. Debido a que no se ha determinado qué tan útil podría ser someterse a pruebas para este gen, la mayoría de los expertos en melanomas actualmente no recomiendan someterse a dichas pruebas para personas con un historial familiar de melanoma. Aún así, algunas personas toman la decisión de someterse a estas pruebas.



¿Cómo se detecta el melanoma?

El melanoma por lo general puede detectarse en sus inicios. Todos podemos tomar medidas para la detección temprana del cáncer, cuando es más curable.


Autoexámenes

Es importante que usted se forme el hábito de revisarse la piel, preferiblemente una vez al mes. Deberá conocer el patrón de los lunares, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio. Esto se hace mejor frente a un espejo de cuerpo entero. Para los lugares difíciles de ver, puede usarse un espejo de mano. Una persona de confianza, como un familiar, puede revisar la parte inferior de la espalda y la parte trasera de los muslos.

Las manchas sobre la piel que presenten cambios en tamaño, forma o color deben ser examinadas por un doctor de inmediato. Cualquier llaga, protuberancia, imperfección o marca inusual, así como cualquier cambio en el aspecto o la sensación de un área de la piel debe también someterse revisión por un doctor.


Examen por un profesional médico

Parte de un examen de rutina para la detección del cáncer debe incluir un examen de la piel por un doctor o profesional médico especialmente capacitado para ello. 


Preste atención a lo siguiente

Lunares normales
 
Es importante saber la diferencia entre un melanoma y un lunar inofensivo. A menudo, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Los lunares por lo general son de medio centímetro o menores (un cuarto de pulgada), aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz o más chicos. Los lunares pueden estar presentes desde el nacimiento, o pueden surgir después. Es posible que varios lunares aparezcan al mismo tiempo.

Una vez que se ha originado un lunar, la mayoría de las veces conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. Puede que los lunares se disipen en las personas de mayor edad.

La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos, pero es importante estar atentos sobre los cambios en un lunar (como su tamaño, forma o color), lo cual puede que sugiera que un melanoma esté originándose.


Posibles signos y síntomas del melanoma
 
La regla del ABCD puede ser útil para distinguir entre un lunar normal y uno que no lo sea.  Los lunares que presenten cualquiera de las siguientes señales deben ser revisados por su doctor. El ABCD son las siglas de lo siguiente:
  • Asimetría: la mitad del lunar no corresponde a la otra mitad.

  • Bordes irregulares: el contorno del lunar es irregular, o bien, no es liso al tacto. Puede que luzca desigual, borroso o dentado.

  • Color: el color del lunar no es uniforme; puede tener ciertas tonalidades de canela, café o negro y, a veces, áreas rosas, rojas, azules o blancas.

  • Diámetro: el lunar es mayor a un cuarto de pulgada o medio centímetro aproximadamente (como el diámetro del borrador de un lápiz), aunque algunas veces pueden ser menores a este tamaño.

Otro signo importante del melanoma es que esté creciendo o cambiando en su forma o color. No obstante, algunos melanomas no siguen las "reglas" anteriores. Puede que sea difícil determinar si un lunar es normal o no, por lo que debe de mostrar cualquier cosa de la que no tenga certeza a su doctor.



Maneras en las que se detecta el melanoma


Si existe cualquier motivo para sospechar que tiene un melanoma, su doctor realizará más exámenes y pruebas para determinar si realmente se trata de esta enfermedad, o de otra cosa.


Historial médico y examen físico

Es muy probable que su doctor le pregunte sobre sus síntomas y factores de riesgo. Esto incluye su edad al momento en que detectó la marca en su piel por primera vez, y si ha cambiado de tamaño o aspecto desde entonces. También puede preguntarle si en el pasado algún miembro de su familia ha padecido de cáncer de la piel, así como de la exposición que haya tenido a la luz UV.

Durante el examen, el doctor observará el tamaño, la forma, el color y la textura de la zona sospechosa, y si ésta sangra o se descama. También se revisará el resto de su cuerpo para ver si hay manchas o lunares. Puede que el doctor además revise los ganglios linfáticos cercanos, como los de las ingles, axilas o cuello. El aumento de tamaño de los ganglios linfáticos pudiera sugerir que el melanoma se ha propagado. Puede ser que tenga que ser referido a un dermatólogo (doctor especializado en condiciones de la piel).

El doctor pudiera usar una lupa especial y fuente de luz cerca del área examinada. A veces se aplica una capa delgada de aceite durante la utilización de este instrumento, y puede que se tome una fotografía. Puede que estas pruebas mejoren las probabilidades en detectar los melanomas en su etapa inicial si son realizadas por un doctor con experiencia. Además suelen con frecuencia descartar el cáncer de la zona bajo estudio, haciendo que no se requieran exámenes adicionales.


Biopsia de la piel

Cuando el doctor considere que podría tener un melanoma, éste tomará una muestra de la piel para observarla bajo el microscopio. Esto se conoce como biopsia. Existen dos maneras de hacer una biopsia de la piel. El método elegido dependerá del tamaño de la zona sospechosa, así como del lugar en el cuerpo. Todos los métodos son propensos a dejar una cicatriz. Puesto que diferentes métodos dejan diferentes tipos de cicatrices, usted debe preguntar al doctor acerca de esto antes de llevar a cabo la biopsia.

La piel alrededor del área de la biopsia será adormecida antes del procedimiento. Sentirá un poco de picazón a medida que se aplica la medicina, pero no deberá sentir dolor durante la biopsia.

Biopsias incisionales y escisionales: si el doctor tiene que revisar el tumor en las capas más profundas de la piel, se llevará a cabo una biopsia incisional o escisional. La piel será adormecida antes de realizar la biopsia y  se utiliza un bisturí (instrumento usado durante la cirugía) para cortar a través del espesor completo de la piel. Se extraerá un pequeño pedazo de piel y los bordes que quedan alrededor son suturados para cerrar el corte.

La biopsia incisional sólo elimina una parte del tumor. Si se elimina todo el tumor, se le llama biopsia escisional. La biopsia escisional se realiza con más frecuencia.

Biopsia por raspado: tras adormecer el área, el doctor "raspa" las capas superiores de la piel. La biopsia por raspado resulta útil para muchos tipos de enfermedades de la piel y para tratar los lunares benignos, pero no se realiza con frecuencia si no se sospecha que se trate de un melanoma. Esto es debido a que la muestra extraída puede que no sea lo suficientemente gruesa para determinar qué tan profundo el cáncer ha penetrado en los tejidos.

Biopsia por punción: en este método se extrae una muestra más profunda de la piel. Para este tipo de biopsia, el médico utiliza un instrumento que se asemeja a un pequeño cortador de galletas redondas. Una vez que se adormece la piel, el doctor gira este instrumento sobre la superficie de la piel hasta que el corte traspase todas las capas de la piel y extrae una muestra de tejido.


La muestra se envía a un laboratorio para que se examine bajo el microscopio. Puede que también sea enviada a un doctor especializado en realizar diagnósticos a partir de muestras de la piel (dermatopatólogo).


Biopsias del melanoma que se ha propagado

Puede que un melanoma que se ha propagado a otras partes del cuerpo no sea detectado hasta mucho tiempo después de haberse extirpado el melanoma original de la piel. En raras ocasiones, algunos melanomas se propagan con tanta rapidez que una persona pudiera tener una gran cantidad de células cancerosas en los ganglios linfáticos, los pulmones, el cerebro u otros lugares, mientras que el melanoma inicial de la piel sigue siendo pequeño. Cuando esto sucede, podría ser que el melanoma en dichos órganos sea confundido con un cáncer originado en éstos. Por ejemplo, un melanoma que se ha propagado al pulmón podría confundirse con un cáncer que se originó en el pulmón. Existen pruebas especiales o muestras de biopsia que pueden hacerse para determinar si se trata de un melanoma o de algún otro tipo de cáncer. Esto es importante debido a que el tratamiento administrado contra el cáncer es distinto en función de su tipo que se determina de acuerdo a su verdadero origen.

Aspiración con aguja fina: este tipo de biopsia a veces puede usarse si el doctor piensa que el melanoma se ha propagado hacia otros órganos, como el pulmón o el hígado. Una aguja delgada es utilizada para extraer muestras de tejido muy pequeñas de un tumor. La prueba muy pocas veces causa mucha molestia y no deja cicatriz. La aspiración con aguja fina no se utiliza en el diagnóstico de un lunar sospechoso, pero puede que se use para la biopsia de ganglios linfáticos grandes cerca del melanoma para determinar si hay propagación.

Biopsia quirúrgica (escisional) de los ganglios linfáticos: para este tipo de biopsia se extrae un ganglio linfático que sea de un tamaño anormalmente grande a través de una pequeña incisión. Este procedimiento por lo general se hace cuando el tamaño de un ganglio linfático sugiere la propagación del melanoma, a pesar de que la biopsia con aguja fina no haya detectado ninguna célula cancerosa.

Biopsia del ganglio linfático centinela: este método se ha convertido en la forma común de determinar si el cáncer se ha propagado a ganglios linfáticos cercanos. Este procedimiento puede detectar los ganglios linfáticos que drenan líquido linfático del área de la piel donde se originó el melanoma. Un cirujano inyecta un líquido radiactivo junto con colorante azul hacia el área del melanoma y se revisan los ganglios linfáticos para determinar cuáles son sensibles a la radiactividad, por ser los primeros en drenar fluido de la piel cercano al melanoma. Éstos son conocidos como ganglios centinela por ser de alguna forma los "vigilantes" que advierten la presencia del tumor. Se hace una pequeña incisión en la zona del ganglio identificado. Luego se examinan los ganglios linfáticos para determinar cuál (o cuáles) de éstos se ha(n) tornado azul. Al ser detectados estos ganglios, se extraen para observarse bajo el microscopio. Si se determina que hay células cancerosas en los ganglios extraídos, entonces se procede a extraer el resto de los ganglios de esa región del cuerpo. Si los ganglios centinela no contienen células cancerosas, podría ser que no se requiera de más cirugía para los ganglios linfáticos.


Pruebas de imágenes


Las pruebas de imágenes se llevan a cabo para capturar imágenes del interior del cuerpo. Se usan para determinar la propagación del melanoma, pero no se requieren para personas con melanomas en etapa inicial los cuales no son propensos a haberse propagado.

Radiografía del tórax: este estudio podría hacerse para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Tomografía computarizada (TC, o CT por sus siglas en inglés): podría ser que el doctor requiera que se lleven a cabo tomografías si existe alguna razón para sospechar que el melanoma se ha propagado a cualquier otro órgano como el hígado. Estas pruebas hacen uso de muchas radiografías combinadas en una computadora para trazar una imagen transversal detallada del cuerpo. Puede que se inyecte un tipo de colorante que ayude a delinear mejor las estructuras internas del cuerpo. También puede que se solicite beber entre uno y dos litros (o pintas) de una solución con el material de contraste lo cual ayudará a delinear los intestinos.

Las tomografías computarizadas suelen tomar más tiempo que las radiografías convencionales, y usted tendrá que acostarse y permanecer inmóvil en una mesa mientras se realizan. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo en el cual permanece acostado durante la captura de imágenes. Sin embargo, la captura de las imágenes en este estudio se está haciendo cada vez más breve.

Estos estudios también puede realizase para guiar la aguja durante una biopsia. Para esto, se requiere permanecer sobre la mesa donde se esté realizando la tomografía mientras se desplaza la aguja a través de la piel hacia la masa. 

La imagen por resonancia magnética (IRM, o MRI por sus siglas en inglés) es como una tomografía computarizada excepto que hace uso de ondas de radio e imanes potentes para producir una imagen de los interiores del cuerpo.  Las imágenes por resonancia magnética son particularmente útiles para examinar el cerebro y la médula espinal. Estas imágenes toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de tubo estrecho lo cual puede resultar molesto y confinante para algunas personas. Los equipos más recientes son más "abiertos" y pueden aliviar esta ansiedad en caso de ser necesario. La maquinaria produce un zumbido sonoro así como ruidos retumbantes que pueden resultar molestos para algunas personas. En algunos centros se proporcionan audífonos para bloquear estos ruidos.

Tomografía por emisión de positrones (PET por sus siglas en inglés): en esta prueba se inyecta un tipo de azúcar especial radiactiva en una vena. El azúcar se acumula en las regiones cancerosas y un lector puede identificar estas áreas. Esta prueba es útil cuando el médico piensa que el cáncer se ha propagado pero no sabe hacia dónde. Los médicos encuentran este estudio más útil en las personas con melanoma en etapas avanzadas (información sobre esto más adelante). Sin embargo, no es muy útil en las personas con melanoma en etapa temprana. Algunos equipos más recientes realizan tomografías computarizadas y por emisión de positrones al mismo tiempo.

Gammagrafía ósea: esta prueba se utiliza para localizar el cáncer que se haya propagado a los huesos. Rara vez se utiliza para los melanomas. En esta prueba, se inyecta un químico radiactivo en una vena. La sustancia se concentra en los huesos donde el melanoma se ha propagado. Puede que se realicen biopsias sobre estas áreas para determinar si contienen melanoma.


 
Después de las pruebas: clasificación por etapas

La clasificación por etapas se lleva a cabo para ver cuánto se ha propagado el cáncer. Esto incluye definir el tamaño del tumor y si se ha propagado a los ganglios linfáticos o hacia algún órgano. Las pruebas anteriormente descritas se utilizan para determinar la etapa del melanoma. Esto es muy importante porque el tratamiento y la expectativa para la recuperación (prognosis) dependen de la etapa en que se encuentre el cáncer.

Las etapas se clasifican con el número cero (0) y los números romanos del I al IV (1-4). En general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave.

Hay de hecho dos tipos de clasificar por etapas un melanoma. La clasificación clínica por etapas se define en función de lo que se haya detectado durante el examen físico y conforme se están llevando a cabo las biopsias, radiografías y tomografías, entre otras pruebas.  La clasificación patológica por etapas utiliza toda esta información y además lo que se haya encontrado en el análisis de las biopsias de los ganglios linfáticos o de otros órganos. Por lo tanto, puede que la etapa clínica (que se realiza primero) reporte un menor grado que la etapa patológica la cual se determina después del análisis de la biopsia.

Después de observar los resultados de sus pruebas, el médico le dirá la etapa de su cáncer. Asegúrese de pedir a su doctor que le explique su etapa de una forma que usted entienda. Esto les ayudará a ambos a decidir el mejor tratamiento para usted.


Grosor del melanoma

El grosor del melanoma determinará la "categoría T" según como aparezca en la biopsia de la piel. Entre más delgado sea el melanoma, mejor será el pronóstico. En su mayoría, los melanomas menores a un milímetro (mm) de profundidad (aproximadamente 1/25 de pulgada o el diámetro de un punto o una coma) tienen muy pocas probabilidades de propagarse. Los melanomas con un mayor grosor son más propensos a propagarse. El grosor del melanoma también conforma una guía en la selección del tratamiento.

En uno de los métodos utilizados para medir el grosor del melanoma, el doctor utiliza un instrumento similar a una regla pequeña, lo cual se conoce como medición de Breslow. Otro sistema describe el grosor del melanoma en relación a las capas de la piel en las que está presente en lugar de hacerlo a través de una medición en sí. El nivel de Clark de un melanoma usa una escala de I a V (1-5) para describir cuáles capas de la piel están siendo afectadas. Un número mayor indica un melanoma de más profundidad.

La medición de Breslow se utiliza con mayor frecuencia para clasificar la etapa del cáncer. Aunque, en algunas veces, el nivel de Clark indica que un melanoma está más avanzado de lo que indica la medición de Breslow. Es debido a esto que puede que se utilicen ambos sistemas para determinar la etapa del melanoma.

En cualquiera de los sistemas, se dice que el melanoma tiene peor pronóstico si ha ulcerado, es decir, que ya no haya capa que recubra la piel.


Tasas de supervivencia para el melanoma

Algunas personas con cáncer puede que quieran saber las tasas de supervivencia para este tipo de cáncer. Puede que otras no encuentren útil saber esta información, o incluso desear no saberla. Es su decisión ya sea que quiera o no consultar las tasas de supervivencia.

La etapa del melanoma tiene un efecto principal en la  expectativa de supervivencia de un paciente. Las tasas de supervivencia a continuación están en función de los pacientes que recibieron tratamiento entre 1988 y 2001. Las mejoras de los tratamientos desde entonces implican que las tasas de supervivencia puede que sean mayores en la actualidad.

Etapa Supervivencia a cinco años Supervivencia a diez años
IA 99% 97%
IB 92% 86%
IIA 78% 66%
IIB 68% 59%
IIC 56% 48%
IIIA No disponible* No disponible*
IIIB De 50% a 68% De 44% a 60%
IIIC De 27% a 52% De 22% a 37%
IV 18% 14%

* Ésta era una etapa nueva cuando el estudio fue hecho, por lo tanto, las tasas de supervivencia a cinco y 10 años no estaban disponibles para este grupo. Es más probable que las tasas estarían entre las etapas anteriores y las que siguen a continuación.

Si bien estos porcentajes proveen una idea general, tenga presente que la situación de cada persona es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que sucederá en su caso. Si tiene preguntas acerca de las probabilidades de cura para usted, o quiere saber cuál es la expectativa de vida, hable con los integrantes de su equipo de atención médica, pues ellos conocen mejor su situación.

¿Cómo se trata el melanoma?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Después de que se realicen las pruebas, su doctor le hablará sobre las opciones de tratamiento. Considere sus alternativas sin apresuramientos, y si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. La selección de tratamiento depende en mayor parte del grosor del tumor primario y la etapa de la enfermedad.


Tipos de cirugía contra el cáncer de la piel tipo melanoma


La cirugía es el tratamiento principal de la mayoría de los melanomas. A menudo puede curar la enfermedad en sus etapas iniciales.
 
Escisión simple

Los melanomas de poco grosor pueden curarse mediante una operación relativamente menor llamada escisión simple. Tras adormecer la piel, el tumor se extirpa junto con una pequeña cantidad de piel sana en los bordes (márgenes). La herida se sutura cuidadosamente y este procedimiento deja cicatriz.


Escisión amplia (reescisión)

Si el melanoma fue confirmado por una biopsia, el área tendrá que extraerse (extirparse) de nuevo. Se eliminará más piel alrededor del área del melanoma y el tejido extraído se examinará bajo el microscopio para asegurarse de que no queden células cancerosas en la piel. Si el cáncer se encuentra sobre la piel de la cara, puede que se extraiga una cantidad menor de la piel. Puede que se utilice un método conocido como cirugía de Mohs. En este procedimiento el cáncer se extirpa capa por capa hasta que el tejido deje de mostrar indicios de cáncer. Pero no todos los doctores coinciden con el uso de la cirugía de Mohs para tratar un melanoma.


Amputación

Si el melanoma está en un dedo del pie o de la mano, el tratamiento pudiera requerir cortar (amputar) ese dedo o parte del mismo. Anteriormente, algunos melanomas de los brazos y las piernas se trataban mediante amputación, pero esto ya no se realiza. Los estudios han reportado que una escisión de gran amplitud puede dar tan buen resultado en estos casos haciendo innecesaria la amputación.


Disección de un ganglio linfático

Una vez que se haya realizado el diagnóstico del melanoma, el doctor revisará los ganglios linfáticos cercanos al cáncer. Si los ganglios no están agrandados, puede que se haga una biopsia del ganglio linfático centinela. Si el ganglio centinela no muestra cáncer, entonces es muy probable que la enfermedad no se propague hacia otros nodos, por lo que no habría necesidad de extraer los ganglios linfáticos (consulte la sección "¿Cómo se detecta el melanoma?" para una descripción de una biopsia del ganglio centinela).

Si el ganglio centinela muestra cáncer, entonces podría ser que los demás ganglios tengan que extirparse. Pero en este momento los doctores desconocen si la detección y extracción de los ganglios linfáticos que puede que tengan cáncer en verdad sea útil para salvar vidas. Aún así, muchos cirujanos están realizando esta operación la cual ayuda a determinar la perspectiva del paciente. Si los ganglios se sienten muy rígidos o agrandados al tacto y la biopsia por aspiración con aguja fina muestra propagación de cáncer, entonces por lo general los ganglios son extirpados.

La extracción de los ganglios linfáticos puede causar algunos efectos secundarios que resultan problemáticos a largo plazo. El que causa más molestias es el linfedema. Los ganglios linfáticos ayudan a drenar el fluido de las piernas y los brazos. Si se extirpan, puede que el líquido se acumule resultando en la inflamación de dichas extremidades. Este efecto secundario, junto con la molestia de la cirugía en sí, constituye la razón por la que no se lleva a cabo este procedimiento a menos que el doctor lo considere necesario.

La cirugía para el melanoma que se ha propagado

Una vez que un melanoma luzca como un caso de propagación desde la piel hasta otros órganos distantes (tales como los pulmones o el cerebro), el cáncer no es propenso a ser curable mediante cirugía. Incluso en ese caso, la cirugía a veces se lleva a cabo porque extirpar incluso unas cuantas áreas a las que el cáncer se ha propagado pudiera ayudar a prolongar el tiempo de vida de la persona, así como mejorar su calidad de vida.


Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Por lo general los medicamentos se administran a través de la boca o las venas. Una vez que los medicamentos entran al torrente sanguíneo, éstos se diseminan por todo el cuerpo. La quimioterapia es útil en el tratamiento del cáncer que se ha propagado.

Conforme los medicamentos de quimioterapia están combatiendo a las células cancerosas, también dañan a algunas células normales lo cual puede causar efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios de corto plazo podrían incluir:
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido al bajo nivel de glóbulos blancos).
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (debido al bajo nivel de plaquetas).
  • Cansancio (debido al bajo nivel de glóbulos rojos).

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen después de terminado el tratamiento. Se cuentan con formas de reducir muchos de estos efectos secundarios, por lo que debe asegurarse de informar a su médico o enfermera si presenta cualquiera de estos problemas.

Para tratar el melanoma en etapa avanzada se pueden utilizar varios tipos de quimioterapias. Aunque la quimioterapia por lo general no da tan buenos resultados con el melanoma como con otros tipos de cáncer, puede que alivie los síntomas o que sea útil en prolongar la vida en pacientes con melanoma avanzado. Estudios recientes han reportado que la combinación de varias medicinas junto con uno o más medicamentos de inmunoterapia es mucho mejor que tomar un medicamento por sí solo.

La perfusión de una extremidad es un tipo de quimioterapia que ha veces se utiliza para tratar melanomas en las piernas o los brazos. Este tratamiento separa el flujo de la sangre de la extremidad con cáncer del resto del cuerpo durante un tiempo breve. Luego se inyectan grandes cantidades de medicamento de quimioterapia en la arteria que suministra sangre a dicha extremidad. Esto permite que se administren altas dosis al área del tumor sin exponer al resto del cuerpo a estas dosis que podrían causar efectos secundarios perjudiciales.



Inmunoterapia

La inmunoterapia ayuda a que el sistema inmunológico de la persona sea más eficaz para combatir el cáncer. Hay muchos tipos de inmunoterapia que se utilizan para la gente con melanoma avanzado.

Citocinas para el melanoma avanzado

Las citocinas son proteínas que "activan" el sistema inmunológico. Pueden ayudar a reducir el tamaño de los melanomas en etapas III y IV en alrededor de 10 a 20 por ciento de los pacientes, Entre los efectos secundarios del interferón alfa2b puede que se incluya fiebre, escalofríos, dolores y cansancio intenso. Uno de los medicamentos empleados puede causar que el líquido se acumule en el cuerpo haciendo que la persona se inflame pudiendo sentirse muy mal.


Interferón-alfa

Los pacientes con melanomas más profundos a menudo tienen células cancerosas que se desplazan hacia otras partes del cuerpo. Incluso cuando parece que el cáncer ya ha sido eliminado, puede que algunas de estas células permanezcan. El interferón-alfa2 puede utilizarse como terapia adicional (adyuvante) después de la cirugía para prevenir la propagación y crecimiento de estas células. Este tratamiento podría retardar la recurrencia del melanoma. Sin embargo no ha quedado claro si el interferón adyuvante mejore el índice de supervivencia.

Sin embargo, para su eficacia es necesaria la administración de grandes dosis. Muchos pacientes no pueden resistir los efectos secundarios de tales cantidades. Estos efectos secundarios pudieran incluir fiebre, escalofríos, dolores, cansancio intenso, y repercutir en el corazón y el hígado. Los pacientes que están sometidos a este tratamiento deben tener un seguimiento detallado con un oncólogo (doctor especializado en cáncer) que cuente con experiencia con este tipo de tratamiento.


Vacunas contra el melanoma

Las células debilitadas del melanoma (o ciertas sustancias que se encuentra en estas células) pueden ser inyectadas en el paciente para tratar de estimular el sistema inmunológico del cuerpo en combatir las células cancerosas. Esto se asemeja a la forma en que se utilizan las vacunas para destruir los virus que causan la polio, el sarampión y las paperas. Pero producir una vacuna contra un tumor como el melanoma es más difícil que producir una vacuna para combatir un virus. Se están llevando a cabo estudios clínicos para probar el valor del tratamiento con vacunas en pacientes con melanoma en estado avanzado, a veces combinadas también con la terapia de citocinas. Los resultados de estos estudios han sido mixtos hasta ahora, pero las vacunas más recientes prometen resultados más alentadores.


Vacuna del Bacilo Clamette-Guerin (BCG)

El BCG es una bacteria que está relacionada al germen que causa la tuberculosis. Pero a diferencia de su "pariente" bacterial, el BCG no causa enfermedad grave en humanos, ya que no "activa" el sistema inmunológico. A veces se utiliza para ayudar a tratar el melanoma en etapa III, inyectándose directamente sobre los tumores.


Crema imiquimod

El imiquimod es un medicamento que, al usarse como crema, genera una respuesta inmunológica contra las células del cáncer de la piel. Para el melanoma en sus etapas muy iniciales (0) en zonas sensibles sobre la cara que podrían desfigurarse con una cirugía, algunos doctores puede que utilicen imiquimod, aunque no todos los médicos coinciden en que debe usarse para el melanoma. El imiquimod no se usa para los melanomas en etapas posteriores.



Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación de rayos externos enfoca la radiación desde fuera del cuerpo sobre el tumor de la piel. Puede que sea utilizada para el tratamiento en algunos pacientes con melanoma.

La radioterapia no se usa generalmente para tratar el tumor original que se origina en la piel. Sin embargo, se puede usar para tratar el cáncer que ha regresado, ya sea en la piel o en los ganglios linfáticos, si no se puede extraer completamente mediante cirugía. Puede que también se use para tratar una propagación distante o para aliviar los síntomas del cáncer que se propaga al cerebro o los huesos. La radioterapia que se usa de esta forma no es para curar el cáncer, sino para que contribuya a encoger el tumor por algún tiempo para controlar algunos de los síntomas.



Estudios clínicos

Tal vez alguien en su equipo de atención médica le ha comentado sobre algún estudio clínico para su tipo de cáncer y se esté preguntando qué significa eso para usted. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer.

A continuación se presenta cierta información sobre los estudios clínicos. El informarse tanto como le sea posible y hablar con su equipo de atención médica, así como con sus familiares y amigos le podrá ser útil para seleccionar el tratamiento que resulte más adecuado para usted.  Participar en un estudio clínico será siempre su decisión.


¿Qué son los estudios clínicos?

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes. Estos estudios prueban si un tratamiento es seguro y qué tan bien funciona. Puede que los estudios clínicos además prueben nuevas formas de encontrar o prevenir una enfermedad. Estos estudios han originado muchas nuevas maneras de prevenir, diagnosticar y tratar el cáncer.


Propósito de los estudios clínicos

Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos. Un estudio clínico se realiza cuando sólo existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente. Los tratamientos usados en los estudios clínicos con frecuencia demuestran tener beneficios reales. Si esto sucede, puede que se conviertan en el tratamiento convencional en el futuro.

Los estudios clínicos pueden poner a prueba lo siguiente:
  • Nuevos medicamentos que no han sido aún aprobados por la FDA (Dirección de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU.).
  • Nuevos usos de medicamentos que ya están aprobados.
  • Tratamientos como la radioterapia.
  • Cirugía.
  • Hierbas y vitaminas.
  • Nuevas maneras de combinar tratamientos.


Los investigadores estudian nuevos tratamientos para buscar respuestas a lo siguiente:
  • ¿Es útil el tratamiento?
  • ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
  • ¿Funciona mejor que los tratamientos que ya se usan actualmente?
  • ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
  • ¿Cuáles pacientes son los más propensos a beneficiarse de este tratamiento?

Fases de los estudios clínicos

Existen cuatro fases en los estudios clínicos las cuales se clasifican en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la prueba de un nuevo medicamento para ilustrar cada una de las fases.


Estudios clínicos de fase I

El propósito de un estudio de fase I es determinar si el medicamento es seguro para los pacientes. El medicamento ya se ha probado muy bien en estudios de laboratorio y con animales, pero los efectos secundarios en los pacientes no se conocen del todo. Si se determina que un medicamento es seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase II del estudio clínico.


Estudios clínicos de fase II

Estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Si un medicamento fue efectivo en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio clínico.


Estudios clínicos de fase III

Los estudios de fase III comparan el mejor tratamiento actual ante el nuevo tratamiento bajo estudio. Cada paciente es asignado a uno de dos (o más) grupos. Un grupo (el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado. Los otros grupos reciben el nuevo tratamiento bajo estudio.

Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por el público en general.


Estudios clínicos de fase IV

Una vez que el medicamento ha sido aprobado por la FDA y está disponible para todos los pacientes, aún seguirá bajo estudio para saber más sobre sus efectos secundarios a corto y largo plazo. Puede que los doctores además quieran saber si el medicamento pudiera ser útil al emplearse de distintas maneras.



¿Cómo será la experiencia de participar en un estudio clínico?

Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Puede que tenga que acudir a más consultas médicas y someterse a más estudios de laboratorio que con el tratamiento convencional.

No obstante, existen algunos riesgos. Nadie sabe con antelación si el tratamiento funcionará o qué efectos secundarios podrían surgir. Eso es lo que se supone que se quiere descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.


Decisión sobre participar en un estudio clínico

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, comience con preguntar a su doctor si en su clínica u hospital se llevan a cabo estudios clínicos. Debe cumplir con ciertos requisitos, como tener cierto tipo de cáncer o no estar en estado de embarazo para poder participar en cualquier estudio clínico. Pero ya sea que decida participar o no, la decisión es completamente de usted.

Participar en un estudio clínico no le impide recibir cualquier otra atención médica que pudiera necesitar. Usted tiene la libertad de abandonar el estudio en cualquier momento, por cualquier motivo. Para más información sobre los estudios clínicos para su tipo de cáncer, consulte a su equipo de atención médica contra el cáncer.
 

¿Cómo puedo obtener más información?

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes, al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. En función de la información que proporcione, este servicio puede consolidar una lista de estudios clínicos que correspondan con su tipo de cáncer. 

También puede obtener una lista de los estudios clínicos llamando sin costo al Instituto Nacional del Cáncer o NCI (1-800-422-6237) o visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos: www.cancer.gov/clinicaltrials.

Para obtener incluso más información sobre estudios clínicos, la Sociedad Americana del Cáncer cuenta con un documento llamado Estudios clínicos: lo que usted necesita saber, el cual puede consultar en nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al 1-800-227-2345.



Terapias complementarias y alternativas

Es probable que usted escuche sobre las maneras para tratar su cáncer o aliviar los síntomas que son diferentes al tratamiento médico convencional. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como la acupuntura o el masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
  • ¿Cómo sé si un tratamiento es seguro?
  • ¿Cómo sé si es eficaz?
  • ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
  • ¿Qué es lo que mi doctor sabe sobre estos métodos? ¿Debo indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
  • ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi tratamiento médico convencional?
  • ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios" y los métodos "alternativos"?
  • ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos tratamientos?


Los términos pueden ser confusos

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o tratamientos que se usan junto con la atención médica habitual. La medicina alternativa se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar la náusea, entre otros. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras que para otros no se ha probado su eficacia. Se ha demostrado que algunos no son útiles y unos hasta son considerados peligrosos.


Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos se usan en lugar de la atención médica convencional. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden hasta ser peligrosos. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que crezca.


Decidir sobre qué hacer

Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los métodos alternativos. Usted quiere hacer todo lo que pueda para combatir el cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no funcionen.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Pero la verdad es que la mayoría de estos tratamientos no han sido probados, ni han demostrado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Coteje la lista de "señales de advertencia" que se presentan más adelante.
  • Póngase en contacto con la Sociedad Americana del Cáncer llamando al 1-800-227-2345 para saber más sobre cualquier tratamiento complementario o alternativo que esté considerando probar.


Señales de advertencia

Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de advertencia.
  • ¿Promete el tratamiento una cura para todos (o para la mayoría) de los tipos de cáncer?
  • ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico convencional?
  • ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo ciertas personas pueden revelar?
  • ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
  • ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad médica y científica?



La decisión es suya

Usted es la mejor persona para las decisiones que tengan que ver con el tratamiento contra su cáncer. Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo, asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al respecto.  Al contar con información sólida, al igual que con el apoyo del equipo de profesionales que le atiende, usted podría utilizar con seguridad los métodos que puede que sean útiles y evitar aquellos que podrían serle perjudiciales.



¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi doctor?

A medida que usted se enfrente al cáncer y su tratamiento, necesita tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse en la libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin importar cuán insignificante parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes de su equipo de tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Puede anotar el tipo exacto de cáncer de la piel que tengo?
  • ¿Hasta dónde se ha propagado el melanoma dentro o debajo de mi piel?
  • ¿Cuál es el grosor del melanoma?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos y beneficios de cada uno?
  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
  • ¿Tendré una cicatriz después de mi tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Se me caerá el cabello? De ser así, ¿qué puedo hacer al respecto?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer con el plan de tratamiento sugerido? ¿Qué es lo que se haría en ese caso?
  • ¿Debo tomar medidas especiales para evitar la exposición al sol?
  • ¿Es necesario que asista a consultas de seguimiento para verificar la posibilidad de recurrencia o de un nuevo cáncer?
  • ¿Debería organizar una revisión para los miembros de mi familia?

A continuación escriba sus propias preguntas:






La vida después del tratamiento

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre. Puede obtener más información sobre qué es de lo que tiene que estar al pendiente y cómo aprender a vivir con la probabilidad de que el cáncer regrese en el documento (disponible en inglés) Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer, llamando al 1-800-227-2345.


Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Su cuidado posterior deberá incluir exámenes de la piel y de los ganglios linfáticos realizados por usted y por su médico de forma periódica. La frecuencia de sus visitas de cuidado posterior depende de la etapa de su melanoma al momento del diagnóstico. Junto con los exámenes, puede que se recomienden análisis de sangre y estudios por imágenes para algunos pacientes.

Un programa de seguimiento para los melanomas menores de un milímetro por lo general requiere exámenes físicos cada tres a doce meses durante varios años. Si estos exámenes son normales, podrá entonces someterse a estudios una vez al año. Puede que su doctor quiera verle con más frecuencia en caso de que tenga muchos lunares o algunos cuantos que sean inusuales.

Para los melanomas más gruesos, podría ser que el programa incluya someterse a exámenes cada tres a seis meses por dos años y luego cada tres a doce meses por los dos años siguientes. Después de eso, se realizarán exámenes al menos una vez por año. Algunos médicos recomiendan también radiografías de tórax (para detectar metástasis en los pulmones) y ciertos análisis de sangre (para detectar metástasis en el hígado o los huesos) cada seis a doce meses. Puede que también se realicen otras pruebas como las tomografías, especialmente para las personas que tuvieron un estado avanzado de la enfermedad.

Los pacientes con melanoma en etapa IV cuyo cáncer haya sido eliminado por completo, por lo general tienen el mismo programa de seguimiento de quienes tienen melanoma de mayor grosor (descrito anteriormente). A los pacientes con melanoma persistente en etapa IV (que no logra curarse) se les asigna un programa de seguimiento personalizado.

Una persona que ha tenido un melanoma puede estar aún en riesgo de llegar a tener otro melanoma o un tipo de cáncer de la piel que no sea un melanoma. Las personas que se han curado de un melanoma deberán estar muy pendientes de revisar su piel cada mes y procurar no exponerse demasiado al sol.

Es importante que los sobrevivientes de cáncer de la piel tipo melanoma se autoexaminen periódicamente. Usted debe consultar a su médico si encuentra una nueva protuberancia o cambio en su piel. También debe reportar a su médico cualquier síntoma nuevo que persista (por ejemplo, dolor, tos, cansancio, pérdida del apetito). El melanoma puede volver hasta diez años después, o incluso más tiempo en raras ocasiones, tras haberse aplicado el tratamiento inicial.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.



Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información y que siempre guarde copias de todos sus expedientes médicos para usted:
  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si se le hospitaliza, una copia del resumen del alta hospitalaria que los médicos deben preparar cuando envían a los pacientes del hospital al hogar.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos, las dosis y cuándo se tomaron.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

Tener cáncer y sobrellevar el tratamiento puede tomar mucho tiempo y ser desgastante emocionalmente. Pero también puede ser el momento de reevaluar varios aspectos de la vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.


Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea Quitline® para dejar de fumar al 1-800-227-2345.


Dieta y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a una bebida para las mujeres y máximo dos para los hombres por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.


Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenese físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre usted mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. Mejor aún si la actividad física se lleva a cabo por 40 a 60 minutos. Los niños y los adolescentes deben tratar de realizar una actividad física energética al menos 60 minutos al día, durante cinco días a la semana como mínimo.



Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no sabe bien quién puede ayudarle, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.



¿Qué hay de nuevo en las investigaciones del cáncer de piel tipo melanoma?

En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento del melanoma.


Causas y prevención


Luz solar y radiación ultravioleta (UV)

Estudios recientes sugieren que puede haber dos formas en que la exposición a los rayos ultravioletas (UV) causa melanoma. La primera forma está asociada con la exposición excesiva y quemaduras por el sol durante la niñez o adolescencia. Esta exposición temprana al sol inicia un cambio en las células de la piel que pudiera convertirse en melanoma con el transcurso del tiempo. Algunos médicos consideran que esto es responsable de los melanomas que ocurren en las piernas y las áreas del torso que no están a menudo expuestas al sol durante la edad adulta.

La segunda forma está asociada a que los melanomas que inician en los brazos, cuello y rostro. Estas áreas están muy expuestas al sol, particularmente en el caso de los hombres. Las cabinas bronceadoras pudieran contribuir también a la formación de estos melanomas.


Educación pública

La mayoría de los cánceres de la piel puede prevenirse al evitar la exposición excesiva al sol y al usar protección tanto en usted como en sus hijos al estar expuestos a la luz solar. No olvide que el protector solar deberá usarse como protección para la piel contra los rayos del sol durante la actividad normal, y no como algo que permite permanecer bajo el sol por más tiempo.

También es importante la detección del melanoma en sus etapas iniciales, cuando es más propenso a curarse por completo. Revise su piel cada mes y esté atento de cualquier cambio que pudiera ser un indicio de melanoma.

La American Academy of Dermatology (AAD) financia cada año exámenes gratis de la piel en todo el país. Muchas oficinas locales de la Sociedad Americana del Cáncer colaboran con la ADD para apoyar estas actividades de detección. Su número telefónico y dirección en Internet aparecen en la sección "¿Cómo puedo obtener más información?".


Investigación sobre ADN

Los científicos han aprendido mucho durante los últimos años sobre cómo el ADN se daña con la luz UV. Los cambios en el ADN pueden causar que las células normales de la piel se hagan cancerosas. Las personas que tienen un fuerte historial familiar de melanoma deberán consultar a un asesor genético de cáncer o a un doctor con conocimiento de la genética y el cáncer para hablar sobre los beneficios y posibles inconvenientes de someterse a las pruebas genéticas.


Clasificación por etapas

Los avances en la investigación también están siendo aplicados a la clasificación de la etapa del cáncer. Las pruebas recientes son tan sensibles que pueden detectar mejor la propagación del melanoma a los ganglios linfáticos. Este tipo de pruebas pueden detectar una célula de melanoma entre un millón de células normales. Esto podría ser útil para identificar a ciertos pacientes que podrían beneficiarse con tratamiento como inmunoterapia tras la cirugía. Pero algunos médicos se preocupan de que esta prueba a veces pueda sugerir presencia de cáncer cuando en realidad no la hay.  Por el momento esta prueba sólo se utiliza en los estudios de investigación.
 


Tratamiento

Inmunoterapia

Se están estudiando nuevas formas de colaborar con el sistema inmunológico para combatir el cáncer. Los investigadores están trabajando en vacunas que están siendo desarrolladas para que las personas se hagan inmunes a sus células con melanoma. Otro método consiste de entrenar las células inmunológicas de una persona para combatir el cáncer.

Además se están estudiando otras formas de inmunoterapia. Un estudio reciente de menor alcance reportó que tratar a pacientes con células del sistema inmunológico encontradas en los tumores podía encoger los tumores de melanoma, así como prolongar la vida del paciente. Otro estudio reportó que un tipo de glóbulo blanco (células T) al que se le modificaron sus genes en el laboratorio podía cuasar el encogimiento de los tumores en un grupo reducido de los pacientes bajo estudio. Se están llevando a cabo más estudios sobre estos tratamientos.


Focalización molecular

Los nuevos medicamentos que atacan los genes anormales están siendo estudiados. Un ejemplo es el gen llamado BRAF el cual no es normal en la mayoría de las células del melanoma. Se están desarrollando y probando bajo estudios clínicos los medicamentos dirigidos a la actividad de este gen.


Terapia génica

Uno de los más prometedores y recientes enfoques en tratar el melanoma involucra la adición de ciertos genes a las células cancerosas. Existen diferentes formas de agregar estos genes que pueden ayudar a combatir el cáncer. Se están llevando a cabo estudios clínicos para probar estas terapias génicas.



¿Cómo puedo obtener más información?

De su Sociedad Americana del Cáncer


La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.

Una guía para padres sobre la protección de la piel.

Después del diagnóstico: una guía para pacientes y familiares

Inmunoterapia

Melanoma: guía de tratamiento para pacientes – Versión III

Sun Basics: Skin Protection Made Simple (information for children)

Razones importantes para aprender sobre el melanoma


Organizaciones nacionales y sitios en Internet*

American Academy of Dermatology
Teléfono: 1-888-462-DERM (1-888-462-3376)
Dirección en Internet: www.aad.org

Environmental Protection Agency
Dirección en Internet: www.epa.gov/sunwise/stayheal.html

Página informativa para pacientes de melanoma
Dirección en Internet: www.mpip.org

National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer)
Teléfono: 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) - Asistencia disponible en español
Dirección de Internet: www.cancer.gov

Skin Cancer Foundation
Teléfono: 1-800-SKIN-490 (1-800-754-6490)
Dirección en Internet: www.skincancer.org


*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.


Sin importar quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo sobre temas relacionados al cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.


Última revisión / cambio realizado:  22-Eno-2010
Última actualización completa:  8-Ago.-2008
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