| |
|
Contáctenos
|
| |
Para hablar en español con un especialista en información
sobre el cáncer, llame al 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) o
envíenos un mensaje por correo electrónico.
|
|
|
 |
|
| Detección y síntomas |
| Tumores de cerebro y de médula espinal en adultos |
 |
¿Se pueden
encontrar en sus inicios los tumores de encéfalo y los tumores
de médula espinal en los adultos?
Actualmente, no existen pruebas de sangre u otros exámenes de detección
ampliamente recomendados para detectar tumores encefálicos antes de que
comiencen a causar síntomas. Estos tumores usualmente se descubren
cuando la persona presenta signos o síntomas. En la mayoría de los
casos, la supervivencia del paciente se determina según su edad, el
tipo de tumor y la ubicación del mismo, no por la precocidad con que se
detecte. Sin embargo, al igual que cualquier enfermedad, es probable
que la detección y el tratamiento temprano sean útiles.
¿Cómo se
diagnostican los tumores de encéfalo y los tumores de médula
espinal en los adultos?
Por lo general, los tumores encefálicos y los tumores de médula espinal
son encontrados cuando una persona presenta signos o síntomas. Si se
sospecha un tumor, será necesario realizar pruebas para confirmar el
diagnóstico.
Síntomas de los tumores de encéfalo y
tumores de médula espinal
Un tumor encefálico o de médula espinal usualmente se descubre debido a
los síntomas que éste causa. Los síntomas pueden ser bastante
generales, o pueden ser más específicos dependiendo de la localización
del tumor. Además, los síntomas pueden presentarse gradualmente y
empeorarse con el tiempo, o pueden presentarse repentinamente, tal como
con una convulsión.
Los tumores en cualquier parte del encéfalo podrían causar presión
dentro del cráneo, lo que puede derivar en síntomas generales, tales
como:
- Dolor de cabeza.
- Náusea.
- Vómitos.
- Visión borrosa.
- Problemas con el equilibrio.
- Cambios en la personalidad.
- Somnolencia.
En casos graves, se puede presentar incluso coma. El dolor de cabeza es
un síntoma común del tumor encefálico y se presenta en aproximadamente
la mitad de los pacientes. (Por supuesto, la mayoría de los dolores de
cabeza no son causados por tumores).
Tanto los tumores encefálicos como lostumores de médula espinal
ocasionan síntomas específicos si irritan o dañan ciertas partes del
encéfalo o la médula espinal, por ejemplo:
- Alrededor de la mitad de las personas con tumores
encefálicos
presentarán convulsiones en algún momento. El tipo de convulsión puede
depender de la localización del tumor. Algunas veces, éste es
el
primer signo de un tumor encefálico, pero menos de una en 10
convulsiones primero son causadas por tumores del encéfalo.
- Los tumores en partes del cerebro (la parte grande y
exterior del encéfalo) que controlan los movimientos o las sensaciones
pueden causar debilidad o adormecimiento en parte del cuerpo.
- Los tumores en o cerca de las partes del cerebro
responsables del lenguaje pueden causar problemas con el habla o
incluso con la compresión de palabras.
- Algunas veces los tumores en la parte delantera del cerebro
pueden afectar el pensamiento y la personalidad.
- Los tumores en el área del encéfalo llamada ganglios
basales típicamente causan movimientos anormales y una posición anormal
del cuerpo.
- Si el tumor está en el cerebelo, donde se controla la
coordinación, una persona puede tener problemas al caminar o con otras
funciones diarias, incluso al comer.
- Los tumores que se encuentran en la parte trasera del
cerebro, o alrededor de la glándula pituitaria, el nervio óptico, u
ciertos pares craneales pueden causar problemas con la visión.
- Los tumores en o cerca de otros pares craneales puede
conducir a pérdida de audición, problemas con el equilibrio, debilidad
de algunos músculos faciales, o dificultad para tragar.
- Los tumores de médula espinal pueden causar adormecimiento,
debilidad, o falta de coordinación de las piernas, así como problemas
con la vejiga o intestinales.
El encéfalo controla las funciones de algunos otros órganos, incluyendo
la producción de hormonas. Por lo tanto, pueden presentarse muchos
otros síntomas que ni siquiera se mencionan aquí.
Tener uno o más de los síntomas anteriores no significa que usted
definitivamente tiene un tumor en el encéfalo o en la médula espinal.
Todos estos síntomas pueden tener otras causas. A pesar de esto, si
usted tiene síntomas que sugieren la presencia de un tumor encefálico o
de la médula espinal, consulte con su médico para que la causa se pueda
evaluar y tratar, de ser necesario.
Historial médico y examen físico
Si los síntomas sugieren la presencia de un tumor en el sistema
nervioso central, su médico preparará una historia clínica completa y
realizará un examen neurológico para evaluar la función del encéfalo y
de la médula espinal. Este tipo especial de examen físico puede ser
llevado a cabo por un médico general. A través del examen se evalúa los
reflejos, la fortaleza de los músculos, los movimientos de los ojos y
la boca, la coordinación y el estado de alerta, entre otras funciones.
Si los resultados del examen son anormales, su médico le puede referir
a un neurólogo (un médico especializado en las enfermedades del sistema
nervioso) o un neurocirujano (un cirujano especializado en operaciones
para tratar enfermedades del sistema nervioso) para realizar un examen
más detallado u otros estudios.
Estudios por imágenes
Es posible que su médico recomiende uno o más de estos estudios por
imágenes. Estos estudios utilizan rayos X, imanes potentes o sustancias
radioactivas para crear imágenes de los órganos internos, tales como el
encéfalo y la médula espinal. Los estudios son observados e
interpretados por radiólogos (médicos especializados en radiografías y
otros estudios de diagnóstico por imágenes), así como por su médico.
Las imágenes por resonancia magnética (MRI) y las tomografías
computarizadas (CT) son utilizadas con más frecuencia para las
enfermedades del encéfalo. Si hay un tumor encefálico, estos exámenes
lo mostrarán en casi todos los casos, y pueden a menudo indicarles a
los médicos dónde se encuentra exactamente el tumor dentro del
encéfalo.
Imágenes por resonancia magnética
Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI)
son particularmente útiles para examinar el encéfalo y la médula
espinal. Además se consideran la mejor manera para detectar
tumores en estas áreas. Por lo general, las imágenes que proveen son
más detalladas que las de una tomografía computarizada (descrita
anteriormente). Sin embargo, no muestran los huesos del cráneo tan bien
como las tomografías. Por lo tanto, es posible que en el MRI
no se vean los efectos de los tumores en el cráneo.
Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes
muy potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas de
radio y luego se libera en un patrón específico que depende del tipo de
tejido corporal y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el
patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para
mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste,
llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.
Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo
hasta una hora). Usted permanece acostado dentro de tubo estrecho lo
cual puede resultar confinante para algunas personas. Las máquinas más
nuevas y más abiertas de MRI pueden ayudar con este problema. Sin
embargo, puede que provean imágenes menos detalladas y es posible que
no se puedan usar en todos los casos. La máquina también
produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo.
Puede que algunas personas necesiten un medicamento para ayudarles a
sentirse relajadas durante el estudio.
Angiografía por
resonancia magnética: en algunos casos, se puede hacer
una forma especial de MRI, conocida como angiografía por resonancia
magnética (MRA), para examinar la estructura de los vasos sanguíneos en
el encéfalo. Esta prueba resulta muy útil antes de la cirugía para
ayudar al cirujano a planear la operación.
Espectroscopia de
resonancia magnética: este estudio (también conocido
como espectroscopia por MR o MRS) es como un MRI, salvo que las
interacciones de la onda radial con diferentes átomos dentro de los
tejidos son medidas. Las imágenes del MRS resaltan algunas
características de los tumores del encéfalo que no se pueden ver
claramente en el MRI. Esto puede ayudar a indicar el posible tipo de
tumor presente, pero en la mayoría de los casos se sigue necesitando
una biopsia del tumor para saber con seguridad el tipo de
tumor. Además, el MRS se puede
usar después del tratamiento para ayudar a determinar si un área
anormal es un tumor remanente o si es más probable que trate de tejido
cicatricial.
Perfusión por resonancia
magnética: para este estudio, también conocido
como perfusión por MRI, se inyecta rápidamente un tinte de contraste en
una vena. Luego se obtiene un tipo especial de imagen MR para observar
la cantidad de sangre que pasa por las diferentes partes del encéfalo.
Los tumores necesitan un suministro mayor de sangre que las áreas
normales del encéfalo. Entre más rápidamente un tumor crece, más sangre
necesita.
La perfusión por MRI le puede dar a los médicos una idea de cuán
rápidamente un tumor está creciendo o les muestra a ellos el mejor
lugar para hacer una biopsia. También se puede usar después del
tratamiento para ayudar a determinar si un área anormal es un tumor
remanente o si es más probable que trate de tejido
cicatricial.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de
radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su
encéfalo y de su médula espinal (u otras partes del cuerpo). En vez de
tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía
computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota
a su alrededor mientras usted se encuentra acostado. Luego una
computadora combina estas fotografías en imágenes de las secciones del
cuerpo. A diferencia de los rayos X regulares, las CT crean imágenes
con detalles de los tejidos blandos del cuerpo.
Es posible que usted reciba una inyección de un material de contraste a
través de una línea intravenosa, el cual ayuda a delinear cualquier
tumor que pueda estar presente. El contraste puede causar cierto
enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la
cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. En raras
ocasiones, las personas pueden presentar reacciones más graves como
dificultad para respirar o baja presión arterial. Asegúrese de decirle
al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier
material de contraste utilizado para los rayos X.
Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes (pero no toman más
tiempo que el MRI). Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla
mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve
hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de
anillo que rodea la camilla. Algunas personas se sienten un poco
confinadas por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la
toma de imágenes.
Actualmente, la CT
espiral (también conocida como CT helicoidal) está
disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina
más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del
cuerpo continuamente, permitiendo obtener imágenes con mucha más
rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la probabilidad de
tomar imágenes borrosas debido al movimiento del cuerpo. Además, reduce
la dosis de radiación recibida durante el estudio. Además, las
secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que
resulta en fotografías más detalladas.
La CT no se usa tan frecuentemente como el MRI, pero tiene funciones
que las hacen útiles. Se pueden usar en algunos casos si el MRI no es
una opción (como en las personas que tienen mucho sobrepeso o personas
que le temen a los lugares cerrados). Además, la CT provee un mayor
detalle de las estructuras de los huesos cercanos al tumor.
Angiografía por CT:
para este estudio, a usted se le inyecta un
material de contraste a través de una línea intravenosa mientras se
encuentra en el escáner de la CT. El escáner crea imágenes detalladas
de los vasos sanguíneos en el cerebro, lo que puede ayudar a los
médicos a planear la cirugía. La angiografía por CT puede proveer
mejores detalles de los vasos sanguíneos en y alrededor de un tumor en
comparación con la angiografía por MR en ciertos casos.
Tomografía por emisión de positrones
Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission
tomography, PET) se inyecta glucosa en la sangre (una forma de azúcar)
que contiene un átomo radioactivo. La cantidad de radioactividad usada
es muy poca. Debido a que las células cancerosas crecen rápidamente en
el cuerpo, éstas absorben mayores grandes cantidades del azúcar que la
mayoría de las otras células. Entonces, una cámara especial
puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La
imagen no es muy detallada como en una CT o un MRI, pero puede proveer
información útil sobre si es probable que áreas anormales vistas en
otras pruebas (como un MRI) sean cancerosas o no.
Esta prueba también es útil después del tratamiento, ya que puede
ayudar a indicar si las células de un tumor han sido destruidas. (Las
células muertas no usan glucosa). Las áreas anormales aún pueden
mostrarse en un MRI. La PET puede ayudar a determinar si un área
anormal es un tumor remanente o si es más probable que trate de tejido
cicatricial.
Radiografía de tórax
Ésta es una radiografía simple de su tórax que puede hacerse en el
consultorio de su médico, en un centro para pacientes ambulatorios o en
un hospital. Se puede hacer una vez se encuentra el tumor en el
encéfalo, ya que la mayoría de los tumores en el encéfalo en realidad
comenzaron en otro órgano (con más frecuencia los pulmones) y se
propagaron al encéfalo.
Angiograma
En este estudio se inyecta un tinte especial en los vasos sanguíneos
que conducen a la región del tumor para luego observar el área con
radiografías. Este procedimiento ayuda a los médicos a observar el
suministro sanguíneo de un tumor.
En los últimos años, esta prueba ha sido reemplazada ampliamente por
otros estudios que pueden observar los vasos sanguíneos, tal como la
angiografía por tomografía computarizada (CTA) o la angiografía por
resonancia magnética (MRA).
Biopsia
Los estudios por imágenes, tales como las imágenes por resonancia
magnética y la tomografía computarizada, pueden mostrar un área anormal
que probablemente sea un tumor del encéfalo. No obstante, en la mayoría
de los casos estos estudios no pueden ofrecer un diagnóstico definitivo
de cáncer del encéfalo. Esto sólo se logra mediante la extracción de
parte del tejido del tumor, lo que se conoce como biopsia.
Una vez extraído el tejido, un patólogo (un médico especializado en el
diagnóstico de enfermedades mediante pruebas de laboratorio) o un
neuropatólogo (un patólogo especializado en enfermedades del sistema
nervioso) lo examina en el microscopio. El patólogo determina si el
tumor es benigno o maligno (canceroso) y exactamente qué tipo de tumor
está presente.
En pocos casos, la aparición de un astrocitoma en un MRI es tan
característica que una biopsia resulta innecesaria, especialmente
cuando el tumor está localizado en una parte del encéfalo en donde es
difícil hacer la biopsia (como el tronco encefálico). En pocos casos,
una biopsia no es necesaria si una PET o una espectroscopia por MR
ofrece suficiente información.
Existen dos tipos de biopsias principales para los tumores encefálicos.
Biopsia estereotáctica con aguja
Este tipo de biopsia se puede usar en casos donde los riesgos de la
cirugía pudieran ser muy altos (tal como algunos tumores en áreas
vitales, aquellos tumores que están muy profundos dentro del encéfalo,
u otros tumores que probablemente no se puedan tratar con cirugía),
pero donde una muestra sigue siendo necesaria para hacer un
diagnóstico.
Para la biopsia, el paciente puede estar dormido (bajo anestesia
general) o despierto. Si el paciente está despierto, el neurocirujano
inyecta un anestésico local en las áreas de la piel sobre el cráneo
para adormecerlas. Luego se coloca un armazón rígido en la cabeza que
ayuda a asegurar que el cirujano localice el tumor con precisión. Se
hace un corte (incisión) en el cuero cabelludo y se taladra un orificio
pequeño en el cráneo. Un MRI o una CT a menudo se usa junto con el
armazón para ayudar al neurocirujano a guiar la aguja hueca en el tumor
y remover un pequeño trozo de tejido. Otro método consiste en sujetar
marcadores al cuero cabelludo, hacer un MRI o una CT, y luego usar un
sistema de guía por imagen para dirigir la aguja dentro del tumor. Este
procedimiento aún requiere que se haga una incisión y un pequeño
agujero en el cráneo.
El tejido extraído se envía a un patólogo que lo examina con un
microscopio para determinar el tipo de tumor. Esta
información es muy importante para determinar el pronóstico probable y
el mejor curso del tratamiento.
Biopsia quirúrgica o abierta
(craneotomía)
Es posible que el neurocirujano no haga una biopsia con aguja si, según
los estudios por imágenes, parece que el tumor se puede tratar con
cirugía. En lugar de esto, él o ella puede hacer una operación llamada craneotomía
(descrita en la sección “¿Cómo se tratan los tumores de encéfalo y los
tumores de médula espinal?”) para remover todo o la mayor parte del
tumor. La extirpación de la mayor parte del tumor se conoce como exéresis máxima.
Un patólogo examina de inmediato pequeñas muestras del tumor, mientras
el paciente se encuentra en el quirófano (sala de operaciones), para
obtener un diagnóstico preliminar. Esto puede ayudar a guiar el
tratamiento, incluyendo si se debe hacer cirugía adicional en ese
momento. En la mayoría de los casos, se obtiene un diagnóstico final
tres o cuatro días después.
Punción lumbar
Este estudio se usa para buscar células cancerosas en el líquido
cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el encéfalo y la médula
espinal. Para esta prueba, usted se acuesta sobre un costado en una
cama o una camilla con sus rodillas hacia su pecho. El médico primero
adormece un área en la parte baja de la espalda cerca de la médula
espinal. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos
de la columna vertebral para extraer algo de líquido.
Este líquido se envía a un laboratorio para ser examinado con un
microscopio y saber si contiene células cancerosas. Otras pruebas
también se pueden hacer en el líquido.
Por lo general, las punciones lumbares son muy seguras, pero los
médicos tienen que asegurarse que la prueba no cause un cambio
dramático en la presión de líquido, lo que podría causar problemas
graves. Por esta razón, los estudios por imágenes, como la CT o el MRI,
se hacen con antelación.
Las punciones lumbares usualmente no se hacen para diagnosticar tumores
encefálicos, pero se pueden realizar después del diagnóstico de ciertos
tipos de tumores encefálicos que comúnmente se pueden propagar a través
del líquido cefalorraquídeo (como los ependimomas). Este procedimiento
resulta particularmente importante para aquellas personas que
aparentemente pudieran tener un linfoma encefálico, ya que a menudo las
células del linfoma se propagan al líquido cefalorraquídeo. Estos
linfomas requieren de tratamiento adicional.
Pruebas de orina y sangre
Estas pruebas de laboratorio rara vez son parte del diagnóstico real de
tumores encefálicos y de la médula espinal, pero se pueden hacer si
usted se ha sentido enfermo por algún tiempo para saber cuán bien están
funcionando el hígado, los riñones y algunos otros órganos. También
puede ser necesario realizar recuentos sanguíneos rutinarios,
especialmente antes de cualquier cirugía que se haya planeado o si
usted está recibiendo quimioterapia.
¿Cómo se
clasifican por etapas los tumores de encéfalo y los tumores
de médula espinal en los adultos?
La clasificación por etapas es el proceso de recopilación de
información de los exámenes y los estudios por imágenes para determinar
qué tan lejos se propagó el cáncer. Un sistema de clasificación por
etapas es una manera convencional que el equipo de profesionales que
atiende el cáncer tiene para describir la extensión del cáncer. Para la
mayoría de los cánceres, la etapa (extensión) del cáncer es uno de los
factores más importantes en la selección de las opciones de tratamiento
y en determinar el pronóstico.
No obstante, los tumores del sistema nervioso central (CNS) difieren en
varias formas importantes de los cánceres situados en otras partes del
cuerpo. El aspecto más maligno de otros cánceres es su capacidad de
propagarse por todo el cuerpo. Los tumores que se originan en el
cerebro o en la médula espinal se pueden propagar a otras partes del
sistema nervioso central, pero casi nunca se propagan a otros órganos.
El aspecto más peligroso de estos tumores es que pueden interferir con
ciertas funciones del encéfalo.
Debido a que los tumores en el encéfalo o la médula espinal casi nunca
se propagan a otras partes del cuerpo, no existe un sistema formal de
clasificación por etapas. Algunos de los factores más importantes que
ayudan a determinar el pronóstico incluyen:
- El tipo de tumor (como astrocitoma, ependimoma, etc.).
- El grado del tumor (cuán rápidamente el tumor es probable
que crezca, según lucen las células en un microscopio).
- La edad de la persona.
- El nivel funcional de la persona (si el tumor ha comenzado
a interferir con las funciones encefálicas normales).
- El tamaño y la localización del tumor.
- La cantidad de tumor que se puede extirpar mediante cirugía
(si se puede hacer).
- Si el tumor se ha propagado o no a través del líquido
cefalorraquídeo a otras partes del encéfalo y/o de la médula espinal.
- Si las células del tumor se han propagado o no más allá del
sistema nervioso central.
Última revisión / cambio realizado: 29-Ene.-2010
Última actualización completa: 29-Ene.-2010
|
|
 |
|
 |