¿Se puede
detectar el cáncer
de páncreas en sus primeras etapas?
Una razón por la que las personas con cánceres de páncreas exocrinos
tienen un pronóstico desfavorable es que muy pocos de estos cánceres se
detectan en sus etapas iniciales. Debido a que el páncreas está ubicado
en una región profunda del cuerpo, no se pueden ver ni sentir los
tumores en sus etapas iniciales durante los exámenes físicos de rutina.
Los pacientes por lo general no tienen síntomas hasta que el cáncer se
ha propagado hacia otros órganos. Actualmente, no hay pruebas
sanguíneas que puedan encontrar temprano el cáncer de páncreas. Los
médicos están analizando si un estudio llamado ecografía endoscópica
puede ser útil como prueba de detección en personas con un alto riesgo
de cáncer de páncreas.
Análisis de sangre
Las células del cáncer de páncreas exocrino secretan una
sustancia llamada CA 19-9 al torrente sanguíneo la cual puede
detectarse mediante el análisis de la sangre. Pero para cuando los
niveles en la sangre son lo suficientemente altos para poder detectarse
consistentemente mediante los métodos disponibles, el cáncer ya no está
en sus etapas iniciales. Por esta razón, no se recomienda la prueba
para realizar exámenes de detección de rutina en personas que no tengan
síntomas ni algún diagnóstico de cáncer conocido. La prueba CA 19-9 a
veces se utiliza durante el tratamiento para determinar si el
tratamiento está surtiendo efecto o después de éste para ver si el
cáncer ha regresado.
Otra sustancia, el antígeno carcinoembrionario (CEA) puede ser útil en
detectar el cáncer pancreático avanzado en algunas personas. Pero no es
lo suficientemente sensible para detectar el cáncer en etapa inicial y
no se recomienda como prueba de detección.
Prueba genética
Se cree que tanto como el 10% de los cánceres de páncreas son
causados por cambios heredados del ADN. Debido a que estos casos
algunas veces están asociados con otros tipos de cáncer, no es sencillo
determinar si los parientes de un paciente tienen un incremento en el
riesgo de padecer esta enfermedad. A menudo resulta útil consultar con
alguien que tenga experiencia sobre los síndromes de cáncer
hereditario, tal como un asesor en genética, genetista o un oncólogo
(médico especializado en la atención de las personas con cáncer).
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda con insistencia que
cualquier persona que esté considerando someterse a pruebas genéticas,
hable con un asesor en genética, integrante de enfermería o médico
calificado para que interpreten y le expliquen lo que significan los
resultados de estas pruebas antes de realizarlas. Es muy importante que
las personas entiendan y balanceen detenidamente los beneficios y
riesgos de las pruebas genéticas antes de que se las realicen. Para más
información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer Genetic Testing: What You Need
to Know.
Para las personas en familias con un alto riesgo de cáncer pancreático,
existen nuevas pruebas para la detección temprana que podrían ser
útiles. Una de ellas se conoce como ecografía endoscópica (consulte la
sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?"). Esta prueba no
se usaría para detectar el cáncer en el público general, pero pudiera
usarse en algunas personas con antecedentes familiares significativos
de cáncer pancreático. Mediante la ecografía (ultrasonido) endoscópica,
los médicos han podido encontrar temprano cánceres en etapas tratables
en algunos miembros de familias de alto riesgo. Además, las familias
interesadas puede que deseen participar en estudios de investigación
que están llevándose a cabo para determinar los factores genéticos y el
rol potencial de los métodos de detección en aquellas personas con un
historial familiar de la enfermedad.
¿Cómo se
diagnostica el cáncer de
páncreas?
Si el paciente tiene uno o más de los signos y síntomas que se indican
a continuación, se pueden realizar ciertos exámenes y pruebas para
determinar si se deben a cáncer de páncreas u otra enfermedad.
Signos y síntomas del cáncer de páncreas
Ictericia
La ictericia se manifiesta a través de la piel y los ojos que se tornan
amarillentos. Esto sucede al menos en la mitad de las personas con
cáncer de páncreas y en todos los casos de cáncer ampular.
La ictericia es causada por la acumulación de bilirrubina en el cuerpo.
La bilirrubina es una sustancia de color amarillo oscuro o marrón
producida por el hígado. Normalmente, el hígado excreta la bilirrubina
en la bilis. La bilis pasa por el conducto colédoco hacia los
intestinos y eventualmente abandona el cuerpo a través de las heces
fecales. Cuando el conducto colédoco se obstruye, la bilis no puede
llegar hasta los intestinos y el nivel de bilirrubina se acumula.
Los cánceres que comienzan en la cabeza del páncreas están cerca del
conducto colédoco. Estos cánceres pueden comprimir el conducto mientras
aún están bastante pequeños. Esto puede causar ictericia, lo que puede
permitir que estos tumores sean encontrados en una etapa inicial. Pero
los cánceres que se originan ya sea en el cuerpo o la cola del páncreas
no ejercen compresión en el conducto hasta que se encuentran propagados
en todo el órgano. Para ese momento, el cáncer por lo general también
se ha propagado más allá del páncreas.
Algunas veces, el primer singo de ictericia es el color oscuro de la
orina causado por la bilirrubina. A medida que los niveles de
bilirrubina aumentan en la sangre, la orina se torna de un color
marrón.
Si el conducto biliar está bloqueado, la bilis (y la bilirrubina) no
puede llegar al intestino. Cuando esto ocurre, una persona puede notar
que las heces fecales se tornan de un color más claro.
Por otro lado, cuando la bilirrubina se acumula en la piel, ésta se
torna amarilla y comienza a picar.
El cáncer no es la causa más común de ictericia. Otras causas, como los
cálculos biliares, la hepatitis y otras enfermedades del hígado son
causas mucho más comunes.
Dolor del abdomen o de la espalda
El dolor de abdomen o de la espalda es común en el cáncer avanzado de
páncreas. Los cánceres que se originan en el cuerpo o la cola del
páncreas pueden crecer significativamente y comenzar a comprimir otros
órganos alrededor causando dolor. Puede que el cáncer además se
propague a los nervios cercanos al páncreas, lo cual a menudo causa
dolor de espalda. El dolor podría ser constante o intermitente. Por
supuesto, el cáncer de páncreas no es una causa común de dolor en el
abdomen o en la espalda. Con más frecuencia, este dolor es causado por
enfermedades no cancerosas o incluso por otro tipo de cáncer.
Pérdida de peso y falta de apetito
En los pacientes que padecen cáncer de páncreas, es muy común adelgazar
sin planearlo o inesperadamente. Estas personas también se quejan de
disminución o pérdida del apetito, así como de un cansancio profundo.
Problemas digestivos
Si el cáncer bloquea el paso del jugo pancreático al intestino, es
posible que una persona no pueda digerir alimentos grasosos. La grasa
sin digerir podría causar que las heces sean de color pálido inusual,
gruesas, grasosas y que floten en el inodoro. También, el cáncer puede
comprimir la parte distal del estómago y causar un bloqueo parcial.
Esto puede causar náuseas, vómitos y dolor que tiende a intensificarse
después de comer.
Agrandamiento de la vesícula biliar
Si el cáncer obstruye el conducto biliar, la bilis puede acumularse en
la vesícula, lo cual a su vez causa que ésta se agrande. A veces el
doctor puede sentir este agrandamiento durante un examen físico.
También puede detectarse mediante estudios por imágenes.
Coágulos sanguíneos o anomalías del
tejido graso
Algunas veces, la primera señal de presencia de cáncer de páncreas es
la formación de un coágulo de sangre en una vena grande, a menudo una
vena en una pierna. A esto se le llama trombosis venosa profunda o DVT.
Algunas veces, un coágulo se desprende y viaja a los pulmones, lo que
ocasiona que sea difícil obtener suficiente aire. A un coágulo
sanguíneo en los pulmones se le llama embolia pulmonar o PE. Aun así,
tener un coágulo sanguíneo por lo general no significa que usted tiene
cáncer. La mayoría de los coágulos sanguíneos son causados por otras
cosas.
Otra señal de cáncer de páncreas consiste en el desarrollo de textura
irregular del tejido adiposo debajo de la piel. Esto es causado por la
secreción de enzimas pancreáticas que digieren la grasa.
Diabetes
Rara vez, el cáncer de páncreas exocrino destruye las células
productoras de insulina causando diabetes (alto nivel de azúcar en la
sangre). Sin embargo, es más frecuente que se presenten leves problemas
con el metabolismo de azúcar que no causan síntomas de diabetes, pero
que de todas formas se detectan mediante ciertos análisis de sangre.
Signos y síntomas de tumores
neuroendocrinos pancreáticos
La mayoría de los signos y síntomas de los tumores neuroendocrinos
pancreáticos son causados por el exceso de hormonas que los tumores
liberan al torrente sanguíneo.
Gastrinomas
Estos tumores producen gastrina, una hormona que le instruye al
estómago producir más ácido. La producción excesiva de gastrina causa
una condición llamada síndrome
de Zollinger-Ellison. El exceso de
gastrina ocasiona que el estómago produzca demasiado ácido, lo que
ocasiona úlceras estomacales que pueden causar dolor, náusea y
reducción del apetito. Si la úlcera es grave, puede que comience a
sangrar. Si el sangrado es leve, esto puede ocasionar anemia (bajos
recuentos de glóbulos rojos). Si la hemorragia es grave, puede poner en
riesgo la vida. El exceso de ácido también puede ser liberado en el
intestino delgado, donde puede afectar las células que revisten el
intestino y descomponer las encimas digestivas antes de que tengan la
oportunidad de digerir los alimentos. Esto puede causar diarrea y
pérdida de peso. Las úlceras en los pacientes con gastrinomas pueden
ser difíciles de tratar, pues requieren de altas dosis de medicina
contra úlceras para poder sanar. Los pacientes necesitar recibir estos
medicamentos por mucho tiempo, ya que las úlceras tienden a regresan
nuevamente si se suspende el tratamiento. La mayoría de los gastrinomas
son malignos.
Glucagonomas
Estos tumores producen glucagón, una hormona que aumenta los niveles de
glucosa en la sangre. El exceso de glucagón puede causar un aumento en
los niveles de azúcar en la sangre, lo que algunas veces causa
diabetes. Los pacientes también experimentan problemas con diarrea,
pérdida de peso y mala nutrición. Los problemas con la nutrición pueden
derivar en síntomas tales como irritación de la lengua y las esquinas
de la boca (lo que se conoce como glositis y queilosis angular,
respectivamente). La mayoría de estos síntomas son leves y
con más frecuencia causados por otra condición. Los síntomas que hacen
que la mayoría de las personas con glucagonomas visiten a sus médicos
consisten en un sarpullido rojo que causa inflamación y ampollas. Este
sarpullido puede pasarse de un lugar a otro en la piel. A
esto se le llama eritema necrolítico migratorio y es la característica
más distintiva de un glucogonama. La mayoría de estos tumores son
malignos.
Insulinomas
Estos tumores producen insulina, lo que reduce los niveles de glucosa
en la sangre. Demasiada producción de insulina causa un bajo nivel de
azúcar en la sangre (hipoglicemia), con síntomas tales como debilidad,
confusión, sudoración y palpitaciones cardíacas rápidas. Cuando el
nivel de azúcar en la sangre es muy bajo, el paciente se puede desmayar
o incluso caer en coma y presentar convulsiones. Los síntomas de un
insulinoma se alivian si el paciente consume azúcar, ya sea por la boca
(como alimento) o por una inyección administrada en una vena.
La mayoría de los insulinomas son benignos.
Somatostatinomas
Estos tumores producen somatostanina, lo que ayuda a regular a otras
hormonas. Los síntomas de este tipo de tumor incluyen diarrea, diabetes
y problemas con la vesícula biliar. Los problemas con la vesícula
biliar pueden ocasionar dolor abdominal, náusea, poco apetito e
ictericia (piel amarillenta). Debido a que los síntomas de un
somatostatinoma tienden a ser leves y son causados con más frecuencia
por otras cosas, estos tumores suelen ser diagnosticados tarde, a
menudo en una etapa avanzada. La mayoría de los somatastatinomas son
malignos y tienden a propagarse al hígado.
VIPomas
Estos tumores producen una sustancia llamada péptido intestinal
vasoactivo (VIP, por sus siglas en inglés). El exceso de VIP puede
ocasionar problemas con diarrea y bajos niveles de potasio en la
sangre. Los pacientes también presentan bajos niveles de ácido en sus
estómagos, lo que ocasiona problemas para digerir los alimentos.
También pueden presentar altos niveles de glucosa en la sangre. Al
principio, la diarrea puede ser leve, pero luego empeora. Cuando son
diagnosticados, la mayoría de los pacientes presentan diarrea grave y
acuosa con hasta 20 evacuaciones al día. La mayoría de los VIPomas son
malignos.
PPomas
Estos tumores producen polipéptido
pancreático, lo que ayuda a regular tanto el páncreas
exocrino como el endocrino. La mayoría de los PPomas son malignos, y
causan problemas incluyendo dolor abdominal y un agrandamiento del
hígado. Algunos pacientes también presentan diarrea acuosa.
Tumores no funcionales
Estos tumores no producen hormonas. Por lo tanto, no causan síntomas en
etapas tempranas. La mayoría de éstos son malignos y comienzan a causar
problemas conforme aumentan en tamaño o se propagan fuera del páncreas.
Cuando se propagan, con más frecuencia se propagan al hígado.
Esto puede causar que aumente el tamaño del hígado, lo que puede causar
dolor y poco apetito. También pueden interferir con la función del
hígado, lo que puede derivar en ictericia (piel amarillenta) y
resultados anormales en pruebas de laboratorio.
Pruebas para diagnosticar el cáncer de
páncreas
Antecedentes y examen físico
Se le tomarán sus antecedentes médicos completos para determinar si
tiene algún factor de riesgo de cáncer de páncreas y para obtener
información sobre el dolor (por cuánto tiempo lo ha tenido, qué tan
grave es, dónde lo tiene y qué lo empeora o mejora), alteraciones con
el apetito y el peso, así como el cansancio y otros síntomas.
La exploración física a fondo se centrará principalmente en el abdomen
para determinar si tiene masas o acumulación de líquido. Se le revisará
la piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia
(coloración amarilla). Los cánceres que obstruyen el conducto biliar
también pueden causar que la vesícula se agrande, lo cual a veces se
puede detectar en un examen físico. El cáncer de páncreas puede
propagarse al hígado, ocasionando su agrandamiento.
El cáncer también puede propagarse a los ganglios linfáticos sobre la
clavícula y a otras localizaciones. Estas áreas serán observadas con
cuidado para determinar si hay inflamación que pudiera indicar
propagación de un cáncer.
Estudios por imágenes
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un
procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas
de su cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una
radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas
imágenes mientras gira a su alrededor. Luego una computadora combina
éstas en imágenes que asemejan las secciones de la parte de su cuerpo
bajo estudio.
Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba
aproximadamente entre una y dos pintas de un contraste oral. Esto ayuda
a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los
tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa
mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de
contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras
en su cuerpo.
La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de
calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son
alérgicas y presentan ronchas en la piel. En raras ocasiones, se pueden
presentar reacciones más graves como dificultad para respirar y baja
presión arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y
tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si
alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste
utilizado para los rayos X.
Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse
inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el
estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner,
una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es
posible que se sienta un poco confinado por el anillo en el cual
permanece acostado durante la captura de imágenes.
Este estudio se hace con frecuencia para el diagnóstico del cáncer de
páncreas, y también es útil en la clasificación por etapas del cáncer
(qué tanto se ha propagado). La tomografía computarizada muestra el
páncreas con bastante claridad y a menudo puede confirmar la
localización del cáncer. Además, puede mostrar los órganos adyacentes
al páncreas, así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes
donde pudiese haber propagación de cáncer. Esta prueba puede ayudar a
determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.
Las tomografías por computadora pueden también ser usadas para guiar
con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha
propagación. Para este procedimiento, conocido como biopsia de aguja guiada por
tomografía, el paciente permanece en la mesa de
tomografías mientras el radiólogo avanza la aguja de la biopsia hacia
el lugar de la masa. La exploración por CT continúa hasta que los
médicos están seguros de que la aguja se encuentra dentro de la masa.
Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina mediante un
microscopio.
Imágenes por resonancia magnética
Los exámenes de imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance
imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de
rayos X. La energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y
luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y
por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una
imagen detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce
secciones transversales del cuerpo como un examen CT, sino que también
produce secciones que son paralelas a la longitud de su cuerpo. Al
igual que la CT, se inyectará un material de contraste, pero esto se
usa con menos frecuencia.
La mayoría de los médicos prefieren la tomografía computarizada para
observar el páncreas, aunque un MRI pudiera algunas veces proveer más
información. Las imágenes por resonancia magnética son también muy
útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.
Las imágenes por resonancia magnética son un poco más incómodas que la
tomografía computarizada y toman más tiempo, a veces hasta una hora
más. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que
podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que
temen a los lugares cerrados. Los equipos más recientes son más
"abiertos" y pueden aliviar esta ansiedad en caso de ser necesario. La
máquina emite un fuerte sonido que puede resultar incómodo. En algunos
centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos
ruidos.
Centellografía de receptores de
somatostatina
La centellografía de receptores de somatostatina, también conocida como
OctreoScan,
puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos
pancreáticos. Utiliza una sustancia parecida a una hormona
llamada octreótida que ha estado adherida a un material radioactivo
llamado indio 111. La octreótida se adhiere a proteínas en
las células del tumor. Una pequeña cantidad de esta sustancia se
inyecta en una vena. La sustancia viaja por la sangre y es atraída por
tumores neuroendocrinos. Aproximadamente cuatro horas después de la
inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha
acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también
se pueden hacer estudios adicionales.
Tomografía por emisión de positrones
La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography,
PET) involucra la inyección al torrente sanguíneo de una forma de
azúcar (glucosa) que contiene un átomo radioactivo. Debido a que las
células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben
más azúcar radioactivo que las células normales. Entonces, una cámara
especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el
cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee
información valiosa. Este estudio es útil para ver si el cáncer se ha
propagado a los ganglios linfáticos. Además, la tomografía por emisión
de positrones también es útil cuando su médico piensa que el cáncer se
ha propagado, pero no sabe dónde.
Los estudios PET/CT
combinan una tomografía computarizada y una tomografía por emisión de
positrones para localizar mejor el tumor. Esta prueba puede ser
especialmente útil para encontrar el cáncer que se ha propagado más
allá del páncreas y que no pudiese extirparse mediante cirugía. Además,
puede ser una prueba útil para determinar la etapa del cáncer. Esta
prueba puede incluso localizar cánceres en etapas tempranas.
Ecografía (ultrasonido)
En la ecografía se usan ondas sonoras para producir imágenes de los
órganos internos, como el páncreas. Para una ecografía del área
abdominal, se coloca en la piel una sonda en forma de vara llamada un transductor. El
transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que
rebotan de los órganos internos. Una computadora procesa el patrón de
ecos para crear una imagen en la pantalla.
Los ecos que la mayoría de los tumores del páncreas producen difieren
de los que produce el tejido normal del páncreas. Los distintos
patrones de eco pueden ayudar a distinguir algunos tipos de tumores
pancreáticos entre sí.
Si los signos y síntomas indican que es probable que haya cáncer de
páncreas, la tomografía computarizada generalmente sirve mejor que la
ecografía para dar un diagnóstico preciso. Pero puede que se realice
una ecografía en caso de que no pueda determinarse si otras ciertas
enfermedades sean la causa de los signos y síntomas del paciente.
La ecografía endoscópica es más precisa que la ecografía abdominal, y
es probablemente la mejor manera de diagnosticar el cáncer pancreático.
Esta prueba se realiza con una sonda de ultrasonido que se adjunta a un
endoscopio (un tubo de fibra óptica, delgado, flexible y con una fuente
de luz que los doctores utilizan para observar el interior del tracto
intestinal). Los pacientes son sedados al comienzo, es decir, se les da
medicina para adormecerlos. Luego se desliza la sonda por la boca o la
nariz a través del esófago (tubo que conecta la boca con el estómago) y
del estómago, y hasta la parte inicial del intestino delgado. La sonda
entonces puede ser dirigida hacia el páncreas, el cual está próximo al
intestino delgado. La sonda está ubicada en la punta del endoscopio,
por lo que se puede acercar al área del tumor para capturar imágenes.
Ésta es una buena manera de observar el páncreas. Resulta
mejor que la CT para localizar tumores pequeños. Si
se observa un tumor, se le puede hacer una biopsia durante este
procedimiento.
Colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica (ERCP)
Para este procedimiento, un endoscopio (un tubo flexible, delgado e
iluminado) se introduce en la garganta del paciente y se pasa hacia
abajo por el esófago y estómago hasta llegar a la primera parte del
intestino delgado. El médico puede observar a través del endoscopio
para encontrar la ampolla de Vater (el área donde el conducto colédoco
se conecta con el intestino delgado). El médico guía un catéter (un
tubo muy pequeño) desde el extremo del endoscopio hasta el conducto
colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de
contraste) es inyectada a través del tubo hacia el conducto colédoco y
se toman las radiografías. Este tinte ayuda a delinear el conducto
biliar y el conducto pancreático. Las radiografías pueden mostrar un
estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al
cáncer de páncreas. El médico que hace este examen también puede
colocar un cepillo pequeño mediante el tubo para extraer células y
hacer una biopsia (para observar con un microscopio y determinar si son
cancerosas). Por lo general, este procedimiento se hace mientras el
paciente está sedado (se le da medicina para que esté
soñoliento).
La ERCP también puede utilizarse para colocar una endoprótesis
("stent", un tubo pequeño) en el conducto biliar para mantenerlo
abierto en caso de que un tumor cercano esté ejerciendo presión sobre
éste. Esto se describe con más detalle en la sección sobre cirugía
paliativa (consulte la sección "¿Cómo se trata el cáncer de páncreas?").
Angiografía
Esta es una técnica de radiografía que se usa para examinar los vasos
sanguíneos. Se inyecta una pequeña cantidad de un material de contraste
en una arteria para delinear los vasos sanguíneos. Después de esto, se
toman radiografías.
La angiografía puede mostrar si la sangre que fluye en un área en
particular está bloqueada o comprimida debido a un tumor y puede
mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal (alimentando el cáncer) en esa
área. Esta prueba puede ser útil para determinar si el cáncer de
páncreas ha crecido más allá de las paredes de ciertos vasos
sanguíneos. Se usa principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir
si se puede extirpar completamente sin causar daño a los vasos
sanguíneos vitales y también les ayuda a planificar la operación.
Además, la angiografía se puede utilizar para detectar tumores
neuroendocrinos pancreáticos que son tan pequeños que no se pueden
observar en otros estudios por imágenes. Estos tumores causan que el
cuerpo forme más vasos sanguíneos para “alimentar” al
tumor. Estos vasos sanguíneos adicionales se pueden
observar en la angiografía.
Este procedimiento pudiera ser incómodo porque el radiólogo que lo
realiza tiene que insertar un pequeño catéter en la arteria que llega
al páncreas. Por lo general el catéter se inserta en una arteria en la
ingle y se guía hasta llegar al páncreas. Se suele administrar un
anestésico local para adormecer el área antes de realizar la inserción.
Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos
mientras se toman las radiografías.
Análisis de sangre
Puede que se utilicen varios tipos de pruebas sanguíneas para ayudar a
diagnosticar el cáncer de páncreas o, de haberse detectado, para
determinar las opciones de tratamiento.
Las pruebas sanguíneas que analizan los niveles de distintos tipos de
bilirrubina (un químico producido por el hígado) son útiles para
determinar si la ictericia del paciente se debe a una enfermedad del
hígado o a una obstrucción del flujo biliar (ya sea por un cálculo
biliar, un tumor o alguna otra enfermedad).
Puede que los niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales
CA 19-9 y antígeno carcinoembrionario (CEA) indiquen un diagnóstico de
cáncer de páncreas exocrino, aunque estas pruebas no siempre son
precisas (consulte la sección "¿Puede detectarse temprano el cáncer de
páncreas?").
Otras pruebas sanguíneas pueden ayudar a evaluar el estado general de
salud del paciente (como la función de su hígado, riñón y médula ósea).
Estas pruebas también pueden ser útiles para determinar si podrían
tolerar una intervención quirúrgica mayor.
Tumores neuroendocrinos pancreáticos
Los análisis de sangre para conocer los niveles de ciertas hormonas
pancreáticas pueden ayudar a diagnosticar los tumores neuroendocrinos
pancreáticos (NETs). En el caso de insulinomas, los niveles de
insulina, glucosa y péptido C se miden mientras el paciente está en
ayuna (sin comer o beber). (El péptido C es un subproducto de la
producción de insulina). Se extrae sangre cada de seis a ocho horas
hasta que el paciente comienza a presentar síntomas. El diagnóstico de
un insulinoma se hace cuando existe un bajo nivel de glucosa en la
sangre con altos niveles de insulina y péptido C. Otras hormonas
pancreáticas, tal como gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido
pancreático y VIP, se pueden medir con muestras de sangre que se pueden
usar para diagnosticar tumores neuroendocrinos pancreáticos. Puede ser
muy útil medir el nivel de una sustancia llamada cromogranina A (CgA).
Este nivel aumenta en la mayoría de los casos de tumores
neuroendocrinos pancreáticos, incluso en los tumores no funcionales.
Por otro lado, los niveles de gastrina aumentan en pacientes que están
tomando el tipo de medicinas antiúlceras conocidas como inhibidores de
la bomba de protones. Ejemplos de estos medicamentos incluyen:
omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium®), lansoprazol (Prevacid®) y
otros. Estas medicinas se utilizan comúnmente para tratar a las
personas con dolor y acidez estomacal. Un paciente tiene que
dejar de recibir inhibidores de la bomba de protones por lo menos una
semana antes de obtener un nivel de gastrina de manera que el
medicamento no aumente falsamente el nivel de gastrina. Los niveles de
gastrina son más útiles cuando se combinan con una prueba que mida la
cantidad de ácido en el estómago. Esto se debe a que los bajos niveles
de ácido pueden derivar en altos niveles de gastrina. Cuando un
gastrinoma está presente, se observan altos niveles de gastrina junto
con altos niveles de ácido.
Biopsia
Los antecedentes del paciente, el examen física y los resultados de los
estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia
de cáncer de páncreas, pero la única forma de estar seguro es
extirpando una pequeña muestra del tumor y observarla mediante un
microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia.
Existen varios tipos de biopsias. El procedimiento que se usa más a
menudo para diagnosticar cáncer de páncreas se denomina biopsia por aspiración con aguja
fina (FNA, por sus siglas en inglés). En este estudio, un
médico introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al
páncreas. El doctor usa imágenes de tomografías computarizadas o de
ecografía endoscópica para ver la posición de la aguja y asegurarse que
esté en el tumor.
Los médicos también pueden hacer una biopsia del tumor mediante una
ecografía endoscópica para colocar la aguja directamente al tumor a
través de la pared del duodeno. En cualquier caso, las muestras
pequeñas de tejido pueden extraerse mediante la aguja. Las principales
ventajas de este estudio son que no es necesario administrarle al
paciente anestesia general (el paciente no está "dormido") durante la
prueba y que los efectos secundarios significativos son poco comunes.
Antes, las biopsias quirúrgicas solían realizarse más comúnmente. Este
tipo de biopsia requiere de una laparotomía
(una larga incisión a través de la piel hacia la pared del abdomen para
examinar los órganos internos). Es posible tomar muestras de las áreas
cuya apariencia o tacto luzcan o se sientan anormales al extirpar una
pequeña porción de tejido con un bisturí o mediante una aguja. El
cirujano puede usar una aguja fina (como en una biopsia por aspiración
con aguja fina). Más frecuentemente, los cirujanos usan una aguja más
grande para extraer un núcleo cilíndrico de tejido de aproximadamente
media pulgada de largo y menos de un octavo de pulgada de diámetro
(conocida como biopsia por punción con aguja gruesa). La desventaja
principal de este tipo de biopsia es que se debe usar anestesia general
y el paciente debe permanecer en el hospital durante cierto tiempo para
su recuperación.
Actualmente, la laparotomía es pocas veces recomendada. Los médicos
prefieren usar la laparoscopia
como un método de observación y quizás tomar una muestra del páncreas
con la biopsia. Por lo general se suele sedar a los pacientes durante
este procedimiento. El cirujano hace varias incisiones pequeñas en el
abdomen e inserta instrumentos compactos como telescopios en la cavidad
abdominal. Uno de estos usualmente se conecta a un monitor de video. El
cirujano puede observar el abdomen, ver qué tan grande es el tumor y si
se ha propagado, así como extraer muestras de tejido si lo requiere.
La mayoría de los médicos que tratan el cáncer de páncreas tratan de
evitar la cirugía, a menos que los estudios por imágenes sugieran que
una operación podría extirpar todo el cáncer visible. Incluso tras los
estudios por imágenes y la laparoscopia, habrá casos en que el cirujano
empezará una operación con la intención de extirpar el tumor pero
durante la cirugía, se encontrará con que se ha propagado mucho más
allá del páncreas como para poder extirparse completamente. En estos
casos, se toma una muestra del cáncer sólo para confirmar el
diagnóstico y se desiste de realizar el resto de la operación que se
había planeado.
¿Cómo se
clasifica por etapas el cáncer de
páncreas?
La etapa de un cáncer pancreático (extensión de la enfermedad al
momento del diagnóstico) es el factor más importante para considerar
las opciones de tratamiento y predecir el pronóstico del paciente. Las
pruebas que se describieron anteriormente (remítase a la sección “¿Cómo
se diagnostica el cáncer de páncreas?”) son las que se usan para
determinar la etapa del cáncer.
Sistema de clasificación por
etapas TNM
de la American Joint
Committee on Cancer (AJCC)
Un sistema de clasificación es una manera convencional con la cual el
equipo que atiende su cáncer describe la extensión de la enfermedad. Un
sistema que se utiliza para describir las etapas del cáncer de páncreas
es el sistema TNM del American
Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM de
clasificación por etapas contiene tres piezas clave de información:
- La T
describe el tamaño de el/los tumor(es)
primario(s) medido en centímetros (cm) y si éste se ha propagado dentro
del páncreas o a órganos cercanos.
- La N
describe la propagación a los ganglios linfáticos cercanos (nódulos
regionales).
- La M
indica si el cáncer ha hecho metástasis
(se ha propagado) a otros órganos del cuerpo (los sitios de propagación
más comunes del cáncer pancreático son el hígado, los pulmones y el
peritoneo, es decir, el espacio alrededor de los órganos digestivos).
Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen
más detalles acerca de cada uno de estos factores:
- Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente.
- La letra X significa que “no puede ser evaluado” debido a
que la información no está disponible.
- Las letras “is” significan “carcinoma in situ”, lo que
indica que el tumor está limitado dentro de las capas superiores de las
células de la mucosa y todavía no ha invadido las capas más profundas
de tejido.
Categorías T
- TX:
no se puede evaluar el tumor principal.
- T0:
no hay evidencia de un tumor primario.
- Tis:
carcinoma in situ (muy pocos tumores se detectan en esta etapa).
- T1:
el cáncer no se ha propagado más allá del páncreas y mide menos de 2 cm
(aproximadamente ¾ de pulgada) de ancho.
- T2:
el cáncer no se ha propagado más allá del páncreas, pero mide más de 2
cm de ancho.
- T3:
el cáncer se ha propagado del páncreas a los tejidos que le rodean,
pero no a vasos sanguíneos o nervios principales.
- T4:
el cáncer se ha extendido más allá del páncreas hacia los grandes vasos
sanguíneos o nervios cercanos.
Categorías N
- NX:
no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
- N0:
los ganglios linfáticos regionales (ganglios linfáticos cercanos al
páncreas) no están comprometidos.
- N1:
el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos regionales.
Categorías M
- MX:
no se puede evaluar la propagación a órganos distantes.
- M0:
el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos distantes
(aparte de los que están cerca del páncreas) ni a órganos distantes
como el hígado, los pulmones, el cerebro, etc.
- M1:
hay metástasis a distancia.
Agrupación por etapas del cáncer de
páncreas
Después de que se hayan determinado las categorías T, N y M del cáncer,
esta información se combina a fin de asignar una etapa que se expresa
en números romanos, de I a IV. Al proceso de asignar un número de etapa
con base en las etapas TNM se le denomina clasificación según la etapa.
- Etapa 0 (Tis,
N0, M0): el tumor está confinado a las capas superiores de
células del conducto pancreático y no ha invadido a tejidos más
profundos. No se ha propagado fuera del páncreas. Estos tumores a veces
son referidos como carcinoma in situ pancreático o neoplasia
intraepitelial pancreática III (PanIn III).
- Etapa IA (T1,
N0, M0): el tumor está confinado en el páncreas y mide
menos de 2 cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes
ni a lugares distantes.
- Etapa IB (T2,
N0, M0): el tumor está confinado en el páncreas y mide más
de 2 cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes ni a
lugares distantes.
- Etapa IIA
(T3, N0, M0): el tumor está creciendo fuera del páncreas,
pero no hacia los vasos sanguíneos grandes. No se ha propagado a los
ganglios linfáticos adyacentes ni a lugares distantes.
- Etapa IIB
(T1-3, N1, M0): el tumor está confinado en el páncreas o
está creciendo fuera del páncreas, pero no hacia los vasos sanguíneos
grandes o nervios principales adyacentes. Se ha propagado a los
ganglios linfáticos adyacentes, pero no a lugares distantes.
- Etapa III
(T4, Cualquier N, M0): el tumor está creciendo fuera del
páncreas hacia los vasos sanguíneos grandes o nervios principales
adyacentes. Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos
adyacentes. No se ha propagado a lugares distantes.
- Etapa IV
(Cualquier T, Cualquier N, M1): el cáncer se propagó a
lugares distantes.
Otros factores
Aunque no son formalmente parte del sistema TNM, otros factores también
son importantes en determinar el pronóstico (perspectiva de
supervivencia). El grado
del cáncer (qué tan anormal lucen las células bajo el microscopio) a
veces se clasifica en una escala de G1 a G4, donde G1 indica los
cánceres cuyas células lucen con la mayor normalidad, presentando la
mejor perspectiva de supervivencia.
Para los pacientes que son sometidos a cirugía, otro factor importante
es la extensión de la
resección (si todo el tumor se extirpó). A veces esto se
clasifica en una escala de R0 (donde todo el tumor visible y
microscópico se ha extirpado) a R2 (donde algunos tumores visibles no
pudieron ser extirpados).
Términos comúnmente usados para describir
el cáncer de páncreas.
Desde un punto de vista práctico, la extensión de la propagación del
cáncer a menudo no puede ser determinada con precisión a menos que se
realice una cirugía. Por esta razón, los médicos a menudo usan un
sistema de clasificación más sencillo, el cual divide los cánceres en
grupos en función de poder o no extirparlos quirúrgicamente. Estos
grupos son llamados cáncer
resecable, cáncer localmente avanzado (no resecable) y cáncer metastásico.
Estos términos se pueden usar para describir tanto a los cánceres
pancreáticos exocrinos como a los endocrinos.
Resecable
Si el cáncer está sólo en el páncreas (o se ha propagado justo más allá
de éste), y el cirujano puede extirpar por completo el tumor, se le
llama resecable.
Avanzado localmente (no resecable)
Si el cáncer no se ha propagado aún a órganos distantes, pero no se
puede extirpar completamente con cirugía, se le llama avanzado localmente.
A menudo, el cáncer no se puede remover debido a que existe demasiado
de éste en los vasos sanguíneos adyacentes. Debido a que el cáncer no
se puede extirpar por completo mediante cirugía, también se le llama no
resecable. Para estos tumores, la cirugía se haría sólo para aliviar
los síntomas o problemas, tales como una obstrucción del conducto
biliar o del tracto intestinal.
Metastásico
Cuando el cáncer se propaga a los órganos distantes, se denomina
metastásico. Aun así puede que se haga la cirugía, pero la meta sería
aliviar los síntomas, no curar el cáncer.
Supervivencia del cáncer de páncreas
según la etapa
La tasa de
supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de
pacientes que vive al
menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Por
supuesto, algunas personas viven mucho más de cinco años. Las tasas de
supervivencia a cinco años se usan como una manera convencional al
discutir el pronóstico. Las tasas de supervivencia relativa comparan
la supervivencia de personas que tienen cáncer con la de personas sin
cáncer. Debido a que algunas personas morirán de otras causas distintas
al cáncer, ésta es una manera de sólo conocer las muertes debido a
cáncer en cuestión. La tasa de supervivencia relativa a cinco años es
una manera más precisa de describir el pronóstico para los pacientes
con un tipo y etapa particular de cáncer. Recuerde que estos números
están basados en pacientes que fueron diagnosticados al menos hace
cinco años. Los avances en tratamiento desde entonces ha mejorado la
supervivencia para las personas diagnosticadas más recientemente.
Supervivencia relativa a cinco
años para el cáncer de páncreas
| Etapa IA |
37% |
| Etapa IB |
21% |
| Etapa IIA |
12% |
| Etapa IIB |
6% |
| Etapa III |
2% |
| Etapa IV |
1% |
En general, alrededor de 20% de las personas con cáncer de páncreas
viven al menos un año después del diagnóstico, mientras que menos del
4% estarán vivas después de los cinco años.
Los cánceres neuroendocrinos pancreáticos no son clasificados
como
los cánceres de páncreas exocrinos. En lugar de esto, las
estadísticas se desglosan en diferentes etapas: localizada (sólo en el
páncreas), regional (propagación a los ganglios linfáticos o tejido
cercano) y distante (propagación a lugares distantes, tal como el
hígado).
Supervivencia relativa a cinco años para los tumores neuroendocrinos
pancreáticos
| Localizada |
87% |
| Regional |
70% |
| Distante |
24% |
La tasa de supervivencia relativa a cinco años tomada en conjunto para
todos los pacientes es de 42%.
Última
revisión / cambio realizado: 1-Eno.-2010
Última actualización completa: 20-Nov.-2009
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