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Detección y síntomas
Melanoma

En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Es posible detectar el melanoma en sus primeras etapas?

El melanoma por lo general puede detectarse en sus inicios. Cada persona puede desempeñar una función importante en la detección temprana del cáncer de la piel, cuando es curable. 

Autoexamen

Es importante que usted se revise la piel, preferiblemente una vez al mes. Usted deberá conocer el patrón de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier lunar nuevo o cambio en los lunares existentes. Lo mejor es hacerse el autoexamen en una habitación donde haya mucha luz y frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver, como la parte trasera de los muslos, puede usarse un espejo de mano.

Deben examinarse todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, el cuero cabelludo, las orejas, debajo de sus uñas y su espalda. (Para información más detallada sobre el autoexamen de la piel, remítase a los documentos de la Sociedad Americana del Cáncer “Prevención y detección temprana del cáncer de la piel” y “Razones importantes para aprender sobre el melanoma”). Los amigos y los miembros de la familia también pueden ayudarle con estos exámenes, especialmente cuando se trate de áreas difíciles de ver, como la espalda. Asegúrese de mostrarle a su médico cualquier área que le preocupe y solicite que observe las áreas que usted tenga dificultad para ver. En los hombres, aproximadamente uno de cada tres melanomas se encuentra en la espalda.

Aquellas manchas de la piel que sean nuevas o muestren cambios de tamaño, forma o color deben evaluarse de inmediato. Cualquier llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio en el aspecto o la sensación de un área de la piel pudiera ser una señal de cáncer o una advertencia de que puede producirse. La piel puede volverse escamosa o áspera, o bien empezar a sangrar o a exudar. Pudiera experimentar picazón, dolor o sensibilidad, y es posible que haya hinchazón y enrojecimiento.

Debido a que los lunares pueden convertirse en melanomas, o indicar un mayor riesgo de melanoma, es importante conocer la diferencia entre un melanoma y un lunar ordinario. A veces esto puede ser difícil, por lo que usted debe enseñarle a su médico cualquier lunar que le resulte dudoso.


Examen por un profesional de la salud

Parte de un examen de rutina relacionado con el cáncer debe incluir una inspección de la piel por parte de un profesional de la salud calificado para diagnosticar el cáncer de la piel. Su médico debe estar dispuesto a hablar sobre cualquier inquietud que pueda tener acerca de este examen.

Cualquier lesión sospechosa o un lunar inusual debe ser observado por su médico de atención primaria o por un dermatólogo, un médico que se especializa en problemas de la piel. Muchos dermatólogos están usando una técnica llamada dermatoscopia o microscopía de epiluminiscencia (ELM) para observar áreas de la piel con más claridad (Para más información remítase a la sección “¿Cómo se diagnostica el melanoma?”.


Preste atención a lo siguiente

Lunares normales

Usualmente, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente, los lunares miden menos de 6 milímetros (aproximadamente 1/4 de pulgada) de ancho (aproximadamente el ancho de una goma de lápiz). El lunar puede estar presente al momento de nacer o bien puede aparecer durante la infancia o la juventud. Pueden aparecer varios lunares al mismo tiempo, especialmente en las áreas de la piel expuestas al sol.

Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. Eventualmente, los lunares pueden desaparecer en las personas de mayor edad.

La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos, pero es importante reconocer en un lunar los cambios que pudieran sugerir que se está formando un melanoma.


Posibles signos y síntomas del melanoma

La regla del ABCD puede ayudar a distinguir un lunar normal de uno anormal o de un melanoma. Los lunares que presenten cualquiera de las siguientes características deben ser revisados por su doctor.

Asimetría: la mitad del lunar no corresponde a la otra mitad.

Bordes irregulares: los bordes del lunar son desiguales, irregulares, borrosos o dentados.

Color: el color del lunar no es uniforme; puede tener diferentes tonalidades de canela, café o negro y, a veces, áreas rosadas, rojas, azules o blancas.

Diámetro: el lunar mide más de 6 milímetros de ancho (alrededor de ¼ de pulgada o aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz), aunque los melanomas algunas veces pueden ser más pequeños que esto.  

Otra advertencia muy importante de melanoma es que un lunar haya estado creciendo o cambiando en su forma o color. Algunos melanomas no se ajustan a la regla ABCD descrita anteriormente, por lo que resulta importante informar los cambios en lesiones preexistentes o nuevas de la piel, así como de cualquier crecimiento que luzca diferente al resto de sus lunares, al igual que de cualquier llaga que no sane.



¿Cómo se diagnostica el melanoma?

Si un área anormal de su piel sugiere la posibilidad de un cáncer de la piel, se pueden emplear ciertas pruebas y exámenes clínicos para determinar si se trata de un cáncer de la piel de tipo melanoma, tipo no-melanoma o de otro problema de la piel. Si se encuentra melanoma, se pueden hacer otras pruebas para determinar si se ha propagado a otras áreas del cuerpo.

Historial médico y examen físico

Por lo general, el primer paso es que su médico obtenga su historial médico. Es probable que el médico le pregunte qué edad tiene, cuándo le apareció por primera vez la marca en la piel y si ésta ha cambiado de tamaño o de aspecto. También puede preguntarle si en el pasado usted estuvo expuesto a condiciones reconocidas como causantes de cáncer de la piel y si algún miembro de su familia ha tenido este tipo de cáncer.

Durante el examen físico, el médico observará el tamaño, la forma, el color y la textura del área(s) en cuestión, y si ésta sangra o se descama. Se le examinará el resto del cuerpo para ver si tiene manchas o lunares que puedan estar relacionados con el cáncer de la piel.

El médico podrá también examinar los ganglios linfáticos (pequeños grupos en forma de fríjol de células inmunitarias) debajo de la piel en las áreas de la ingle, las axilas o el cuello cerca del área de piel que presenta la anomalía. El aumento de tamaño de los ganglios linfáticos pudiera sugerir que cualquier melanoma presente se ha propagado.

Si usted ha sido visto por su médico primario y se sospecha que se trata de melanoma, se le referirá a un dermatólogo, quien examinará el área con más detenimiento.

Junto con el examen físico convencional, muchos dermatólogos utilizan una técnica llamada dermatoscopia (también llamada microscopia de epiluminiscencia [ELM] o microscopia de superficie) para observar áreas de la piel con más claridad. Esto implica el uso de un dermatoscopio, el cual contiene lentes de ampliación y una fuente de luz colocada cerca de la piel. A veces se aplica una capa delgada de aceite durante la utilización de este instrumento, Se puede tomar una imagen digital o fotográfica del área. El uso de estas pruebas por dermatólogos especializados puede mejorar la precisión en la búsqueda de melanomas en etapas tempranas. Además, esta técnica puede con frecuencia asegurarle que la lesión es benigna (no cancerosa) sin que tenga que someterse a una biopsia.



Biopsia de la piel

Si el médico piensa que puede haber un melanoma presente, éste tomará una muestra de piel del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Esto se conoce como biopsia de piel. Para hacer una biopsia de piel, pueden utilizarse diferentes métodos. El método elegido depende del tamaño del área afectada y de su localización en el cuerpo.

Las biopsias de la piel se hacen usando anestesia local (medicamento que bloquea el dolor), la cual se inyecta en el área con una aguja muy pequeña. Es probable que usted sienta un pequeño pinchazo y un poco de ardor a medida que se inyecta la medicina, pero no debe sentir ningún dolor mientras ésta se administra o durante la biopsia.

Cualquier biopsia es propensa a dejar una cicatriz. Puesto que diferentes métodos producen diferentes tipos de cicatrices, usted debe pedir información al médico acerca de las biopsias y las cicatrices antes de llevar a cabo el procedimiento.}


Biopsias incisionales y escisionales

Si el médico tiene que examinar un tumor que puede haber crecido hacia las capas más profundas de la piel, realizará una biopsia incisional o escisional. La biopsia incisional sólo elimina una parte del tumor. Por otro lado, en una biopsia escisional se extrae el tumor por completo. Por lo general, éste es el método de preferencia de biopsia cuando se sospecha la presencia de melanomas. Después de anestesiar el área con un anestésico local, se utiliza un bisturí para cortar a través del espesor completo de la piel. Se extrae una cuña o elipse de piel para hacer un examen adicional, y los bordes de la herida se suturan.


Biopsia por raspado

Para este tipo de biopsia, el médico primero anestesia el área con anestésico local. El médico entonces "raspa" las capas superiores de la piel (la epidermis y la parte externa de la dermis) con una navaja de bisturí. La biopsia por raspado resulta útil para diagnosticar muchos tipos de enfermedades de la piel y para tomar muestras de los lugares cuando el riesgo de melanoma es muy bajo, pero generalmente no se recomienda si se sospecha la presencia de un melanoma, debido a que es posible que la muestra tomada mediante la biopsia por raspado no tenga el grosor suficiente para medir cuán profundamente el melanoma ha invadido la piel.


Biopsia por punción

La biopsia por punción extrae una muestra de piel más profunda, aunque el diámetro de la muestra que se puede tomar es más limitado. Para este tipo de biopsia, el médico utiliza un instrumento que se asemeja a un pequeño cortador de galletas redondas. Una vez insensibilizada la piel con anestesia local (medicamentos para adormecer una zona determinada), el médico hace girar el instrumento sobre la superficie de la piel hasta que éste atraviesa todas las capas de la misma, incluyendo la dermis, la epidermis y las partes superiores de la hipodermis.


Examen de las muestras de biopsia

Todas las muestras de biopsias de la piel son observadas bajo un microscopio. La muestra de piel se envía a un patólogo, un médico que ha sido especialmente adiestrado para realizar el examen microscópico y el diagnóstico de las muestras de tejido. A menudo, la muestra de piel se envía a un dermatopatólogo, un médico que ha recibido un entrenamiento especial en hacer diagnósticos a partir de muestras de piel.

 

Biopsias de melanoma que se ha propagado

En algunos casos, puede que sea necesario realizar biopsias de otras áreas que no sea la piel. Por ejemplo, si se ha hecho un diagnóstico de melanoma en una lesión de la piel, se pueden realizar biopsias de los ganglios linfáticos adyacentes para determinar si el cáncer se ha propagado tan lejos (o potencialmente aún más lejos).

En raras ocasiones, puede que las biopsias sean necesarias para determinar el tipo de cáncer que padece la persona. Algunos melanomas se pueden propagar con tanta rapidez que alcanzan a los ganglios linfáticos, los pulmones, el cerebro u otras áreas, mientras que el melanoma original de la piel sigue siendo pequeño. Algunas veces estos tumores se encuentran antes de descubrir la lesión de la piel. En otros casos, estos tumores se descubren mucho tiempo después se haber extirpado un melanoma de la piel, por lo que no está claro si se trata de mismo cáncer. En otros casos todavía, se puede detectar un melanoma metastásico sin ni siquiera encontrar una lesión de la piel. Esto puede deberse a que algunas lesiones de la piel desaparecen por sí solas (sin ningún tratamiento) después de que algunas de estas células se han propagado a otras partes del cuerpo. El melanoma también puede originarse en órganos internos, aunque esto es bastante raro que ocurra.  Además, si el melanoma se ha propagado extensamente por el cuerpo, puede que no sea posible indicar qué tumor fue el primero.

Cuando esta propagación ha tenido lugar, el melanoma que ha hecho metástasis en ciertos órganos pudiera confundirse con un cáncer que se origina en ese órgano. Por ejemplo, un melanoma que se ha propagado al pulmón puede confundirse con un cáncer primario del pulmón (que empieza en el pulmón).

Se pueden hacer pruebas especiales en muestras de biopsia que pueden indicar si se trata de un melanoma o de algún otro tipo de cáncer. Esto es importante debido a que los diferentes tipos de cáncer suelen recibir diferentes tratamientos.

Estos tipos de biopsias pueden ser más complejas que aquellas utilizadas para obtener una muestra de la piel.


Aspiración con aguja fina (FNA)

Una biopsia por aspiración con aguja fina no se usa para el diagnóstico de lunares sospechosos, pero podría usarse como biopsia para los ganglios linfáticos grandes cercanos a un melanoma para determinar si el melanoma se ha propagado. Este tipo de biopsia usa una jeringa con una aguja fina para extraer fragmentos de tejido muy pequeños de un tumor. La aguja es más pequeña que la que se usa en los análisis de sangre. Algunas veces, primero se usa un anestésico local para anestesiar el área. Esta prueba muy pocas veces causa mucha molestia y no deja cicatriz.

Algunas veces se usa una tomografía computarizada (un tipo especial de radiografía, conocida en inglés como "CT scan"; consulte información más adelante) para guiar la aguja hacia el ganglio linfático sospechoso más profundo en el cuerpo o hacia un tumor en un órgano interno, como el pulmón o el hígado. Se puede usar esta prueba, llamada biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, si el médico sospecha que el melanoma se ha propagado a estas áreas.


Biopsia quirúrgica (escisional) de los ganglios linfáticos

Este procedimiento se puede usar para extirpar un ganglio linfático agrandado a través de una incisión pequeña en la piel. Generalmente se usa anestesia general. A menudo se realiza este procedimiento si el tamaño de un ganglio linfático sugiere la propagación del melanoma, y la biopsia FNA del ganglio no encuentra ninguna célula del melanoma.


Biopsia y cartografía de los ganglios centinelas

Éste se ha convertido en el procedimiento común para determinar si el melanoma se ha propagado a los ganglios linfáticos. Este procedimiento puede detectar los ganglios linfáticos que drenan líquido linfático del área de la piel donde se originó el melanoma. Si el melanoma se ha propagado, estos ganglios linfáticos normalmente son el primer lugar al que se propagará. Es por esta razón que estos ganglios linfáticos se llaman ganglios centinelas.

Para trazar el mapa del ganglio centinela (o ganglios), el médico, antes de la cirugía, inyecta una pequeña cantidad de un material radiactivo y usualmente un tinte azul en el área del melanoma. Al examinar varias áreas de los ganglios linfáticos con un detector de radiactividad, el cual funciona como un contador Geiger, el médico puede ver a qué grupo de ganglios linfáticos es más probable que el melanoma alcance. El cirujano hace una pequeña incisión en el área del ganglio linfático. Una vez se hace esto, se examinan los ganglios linfáticos para determinar cuál (o cuáles) de éstos se ha tornado azul o se ha vuelto radiactivo. Cuando se encuentra el ganglio centinela, éste se extirpa y se observa con un microscopio. Si el ganglio centinela no contiene células de melanoma, no hay necesidad de realizar cirugía adicional, ya que es muy poco probable de que el melanoma se haya propagado más allá de este punto. Si se encuentran células de melanoma en el ganglio centinela, los ganglios linfáticos restantes en esta área se extirpan y son examinados con un microscopio. Esto se conoce como disección de ganglio linfático.

Si un ganglio linfático cercano a un melanoma es anormalmente grande, es posible que no sea necesario realizar el procedimiento de ganglio centinela. Simplemente se hace una biopsia del ganglio agrandado.



Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos o substancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Principalmente se usan para localizar la posible propagación de melanoma en los ganglios linfáticos o en otros órganos en el cuerpo. Los estudios por imágenes no son necesarios en personas con melanoma en etapa muy temprana, el cual es muy poco probable de que se haya propagado.


Radiografía de tórax

Este estudio puede realizarse para ayudar a determinar si el melanoma se ha propagado a los pulmones.


Tomografía computarizada 

La tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) es un tipo de estudio radiológico que produce una imagen detallada, transversal de su cuerpo. Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos). Este estudio puede ayudar a indicar si cualquier ganglio linfático u órganos, tal como el hígado, están agrandados, lo que podría deberse a la propagación del melanoma. Además, puede identificar la propagación al pulmón mejor que las radiografías convencionales del tórax.

En vez de tomar una fotografía como sucede con los rayos X regulares, una tomografía computarizada toma muchas imágenes conforme gira a su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Usted podría recibir una inyección intravenosa de un tinte o agente de radiocontraste que ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. Es posible que también le pidan que se tome de una a dos pintas de una solución de material de contraste. Esto ayuda a delinear el intestino para evitar que sea confundido con tumores si su médico está buscando áreas anormales en su abdomen.

La inyección del tinte de contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y presión arterial baja. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita costarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el examen. Durante la realización, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo en el cual permanece acostado durante la captura de imágenes.

En años recientes, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) ha estado disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento que ocasiona la respiración. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el examen. La ventaja mayor puede ser que las “secciones” que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas que les permiten a los médicos observar áreas sospechosas de diferentes ángulos.

Biopsia por punción guiada por CT: las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia por aguja a las áreas en las que se sospecha metástasis. Para este procedimiento, el paciente permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel hacia la localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una muestra mediante una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se examina bajo el microscopio.


Imágenes por resonancia magnética 

Las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Se pudiera inyectar un material de contraste, al igual que con la tomografía computarizada, pero se usa con menor frecuencia.

Las imágenes por resonancia magnética son particularmente útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Usted debe permanecer acostada dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que temen a los lugares cerrados. Las máquinas de imágenes por resonancia magnética más recientes son más "abiertas" y pueden aliviar esta inquietud que algunas personas puedan tener en caso de ser necesario. La máquina produce un zumbido fuerte que puede resultar incómodo. En algunos centros se proporcionan audífonos para bloquear estos ruidos.


Tomografía mediante emisión de positrones

Esta prueba involucra la inyección al torrente sanguíneo de una forma de azúcar (glucosa) que contiene un átomo radiactivo. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radiactivo. Entonces, una cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo.

La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información valiosa. Este estudio puede ser útil para ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos. Además, la tomografía por emisión de positrones también es útil cuando su médico piensa que el cáncer se ha propagado, pero no sabe dónde. Los médicos encuentran este estudio más útil en las personas con melanoma en etapas avanzadas. Sin embargo, no es muy útil en las personas con melanoma en etapa temprana.

Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una tomografía mediante emisión de positrones (PET) y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto le permite al radiólogo comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia de esa área en la CT.


Gammagrafía ósea

Se usa una gammagrafía para saber si hay propagación del cáncer a los huesos, aunque este procedimiento se usa pocas veces en caso de melanoma. Se realiza sólo cuando los resultados de otras pruebas o síntomas sugieren que el cáncer se ha propagado a los huesos.

Para este estudio, el radiólogo inyecta un químico ligeramente radiactivo en el torrente sanguíneo, el cual se acumula en los huesos de las localizaciones del cáncer o en otras áreas donde existe actividad metabólica. Después usted se acostará en una camilla durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radiactividad y crea una imagen de su esqueleto. Las imágenes de estos estudios se ven como “puntos radiactivos” en el cuerpo, pero no proveen muchos detalles. Si un área se ilumina en el estudio, se pueden hacer radiografías del área afectada para obtener una vista más detallada. Si existe la posibilidad de melanoma, es posible que sea necesario hacer una biopsia del área para confirmarlo.



¿Cómo se clasifica por etapas el melanoma?

La clasificación por etapas es un proceso para determinar qué tan propagado está un cáncer. Esto incluye describir su tamaño, así como su propagación a los ganglios linfáticos o a cualquier otro órgano. Las pruebas que se describieron en la sección “¿Cómo se diagnostica el melanoma?” son las que se usan para ayudar a determinar la etapa del melanoma.

Un sistema de clasificación por etapas es una manera estándar de resumir qué tan lejos se ha propagado un cáncer. Esto ayuda a los miembros de su equipo de atención a planificar el tratamiento adecuado y determinar el pronóstico (la expectativa) del paciente.

Sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC)

El sistema que se usa más a menudo para clasificar por etapas el melanoma es el sistema TNM de la American Joint Commission on Cancer (AJCC). Se usan varias pruebas y procedimientos para asignar las categorías T, N y M, así como una etapa. El sistema TNM de clasificación por etapas contiene tres piezas clave de información:
  • La letra T significa tumor (su tamaño y cuán lejos se ha propagado en la piel). A la categoría T se le asigna un número (del 0 al 4) según el grueso del tumor (cuán profundo ha crecido). También se le asigna una pequeña letra “a” si no está ulcerado o una “b” si está ulcerado. La ulceración significa la ausencia de la capa de la piel que cubre al melanoma. Esto se observa bajo un microscopio después de la biopsia.

  • La N significa la propagación a los ganglios (nódulos) linfáticos cercanos (pequeños grupos de células del sistema inmunitario, en forma de fríjol, que ayudan al organismo a combatir las infecciones y los cánceres). A la categoría N se le asigna un número (del 0 al 3) basándose en si las células del melanoma se han propagado a los ganglios linfáticos o se encuentran en los canales linfáticos que conectan a los ganglios linfáticos. También se le asigna una pequeña letra: “a” si las células del melanoma sólo pueden verse con un microscopio, o “b” si se pueden observar a simple vista. Una letra “c” se asigna si hay áreas muy pequeñas de melanoma en la piel adyacente o si el melanoma está en los canales linfáticos de la piel alrededor del tumor (pero no en los mismos ganglios).

  • La categoría M se basa en si el melanoma ha hecho metástasis (propagación) a órganos distantes, a qué órganos ha alcanzado, y algunas veces en los niveles sanguíneos de una sustancia llamada LDH.

Existen dos formas de clasificar por etapas un melanoma:

La clasificación clínica por etapas se realiza en base a lo que se detecta en el examen físico, biopsia del melanoma y cualquier estudio por imágenes que se lleve a cabo.

La clasificación patológica por etapas utiliza toda esta información y además lo que se haya encontrado en las biopsias de los ganglios linfáticos o de otros órganos. Por lo tanto, la clasificación clínica por etapas (que se determina antes de la biopsia a los ganglios) puede resultar inferior a la clasificación patológica por etapas (que se determina después de la biopsia a los ganglios).



Categorías T

La categoría T se basa en el grosor del melanoma que se observa en una biopsia de la piel. Ésta es una parte importante para determinar el pronóstico de un paciente.

El patólogo que observa la biopsia de piel mide el grosor del melanoma bajo el microscopio con un instrumento llamado micrómetro, el cual se parece a una regla. Esta técnica se conoce como medición de Breslow. Mientras más delgado sea el melanoma, mejor será el pronóstico. En general, los melanomas menores de 1 milímetro (mm) de profundidad (aproximadamente 1/25 de una pulgada o el diámetro de un punto o una coma) tienen muy pocas probabilidades de propagarse. A medida que el melanoma se va haciendo más grueso, presenta mayores probabilidades de propagarse.

Otro sistema, llamado nivel Clark, describe cuán lejos un melanoma se ha propagado a la piel, en vez de su medida en sí. El nivel de Clark de un melanoma usa una escala del I al V (siendo los números más altos los indicativos de un melanoma más profundo) para describir ya sea si :
  • El cáncer permanece en la epidermis (nivel de Clark I).
  • El cáncer ha comenzado a invadir la dermis superior (nivel de Clark II).
  • El cáncer afecta la mayor parte de la dermis superior (nivel de Clark III).
  • El cáncer ha alcanzado la dermis inferior (nivel de Clark IV).
  • El cáncer ha invadido la hipodermis (nivel de Clark V).

Por lo general, se cree que la medición de Breslow del grosor es más útil que el nivel de penetración de Clark en determinar el pronóstico de un paciente. Es más fácil medir el grosor y depende menos del juicio del patólogo. Sin embargo, algunas veces el nivel de Clark nos indica que un melanoma está más avanzado de lo que los médicos pensaban de acuerdo con la medición de Breslow. El nivel Clark se usa para clasificar por etapas a los melanomas delgados (T1; vea información más adelante).

En cualquiera de los sistemas, se dice que el melanoma tiende a tener un peor pronóstico si el patólogo dice que está ulcerado (ausencia de la capa más externa que recubre la piel).

Al usar estos sistemas, los posibles valores de la T son:

TX: no se puede evaluar el tumor primario.
T0: no hay evidencia de tumor primario.
Tis: melanoma in situ (nivel Clark I – permence en la epidermis).
T1a: el melanoma es menor que o igual a 1.0 mm de grosor (1.0 mm=1/25 de una pulgada) sin ulceración y nivel Clark II o III.
T1b: el melanoma es menor que o igual a 1.0 mm de grosor y nivel Clark IV o V, o sin ulceración.
T2a: el grosor del melanoma mide de 1.01 a 2.0 mm sin ulceración.
T2b: el grosor del melanoma mide de 1.01 a 2.0 mm con ulceración.
T3a: el grosor del melanoma mide de 2.01 a 4.0 mm sin ulceración.
T3b: el grosor del melanoma mide de 2.01 a 4.0 mm con ulceración.
T4a: el grosor del melanoma mide más de 4.0 mm sin ulceración.
T4b: el grosor del melanoma mide más de 4.0 mm con ulceración.



Categorías N

Los posibles valores de la N dependen de si se realizó o no una biopsia de ganglio linfático centinela.

Sólo la clasificación clínica por etapas de los ganglios linfáticos se presenta a continuación (sin la biopsia de ganglio centinela).

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos adyacentes (regionales).
N0: no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.
N1: propagación a un ganglio linfático adyacente.
N2: propagación a dos o tres ganglios linfáticos adyacentes, O propagación del melanoma a la piel cercana o a un área cercana al ganglio linfático (sin alcanzar los ganglios linfáticos).
N3: propagación a cuatro o más ganglios linfáticos O propagación a los ganglios linfáticos que están agrupados, O propagación del melanoma en la piel cercana o a un área de un ganglio linfático y al/los ganglio(s) linfático(s).

Tras realizar una biopsia de los ganglios linfáticos, se puede determinar la clasificación patológica por etapas. La implicación de cualquiera de los ganglios linfáticos puede ser subdividida de la siguiente manera:
  • Cualquier Na (N1a, N2a, etc.) significa que el melanoma en el ganglio linfático se observa solamente bajo el microscopio.

  • Cualquier Nb (N1b, N2b, etc.) significa que el melanoma en el ganglio linfático es visible a simple vista.

  • N2c significa que el melanoma se ha propagado a áreas muy pequeñas de piel cercana (tumores satélites) o se ha propagado a canales linfáticos de la piel que rodean el tumor (sin alcanzar los ganglios linfáticos).


Categorías M

Los valores de la M son:

MX: no se puede determinar la presencia de metástasis a distancia.
M0: no hay metástasis distante.
M1a: metástasis distante a la piel o tejidos subcutáneos (debajo de la piel) o a ganglios linfáticos distantes.
M1b: metástasis al pulmón.
M1c: metástasis a otros órganos O propagación a distancia en cualquier localización junto con un nivel elevado de LDH en la sangre.



Agrupación de las etapas

En el sistema TNM, el médico usará cada letra (T, N, y M) y un número correspondiente. Por ejemplo, un melanoma pudiera ser clasificado en etapa como T2, N0, M0.

Para hacer esta información más fácil de comprender, varias de estas descripciones TNM pueden ser agrupadas en un conjunto más simple de etapas que se identifican de la etapa 0 a la etapa IV. Este proceso se conoce como agrupación por etapas. La etapa se describe usando el 0 (cero) y números romanos del I al IV, y algunas veces se subdivide usando letras mayúsculas. Por lo general, los pacientes con cánceres en etapas menores tienen un mejor pronóstico para una cura o una supervivencia a largo plazo.

Etapa 0
Tis, N0, M0: el melanoma es in situ, es decir afecta la epidermis, pero no se ha propagado a la dermis (capa inferior). A esta etapa se le llama también nivel I de Clark.


Etapa IA
T1a, N0, M0: el grosor del melanoma mide menos de 1.0 mm y es de nivel Clark II o III. No está ulcerado, parece estar localizado en la piel, y no se ha propagado a ganglios linfáticos u órganos distantes.


Etapa IB
T1b o T2a, N0, M0: el grosor del melanoma mide menos que o es igual a 1.0 mm y tiene ulceración o es de nivel Clark IV o V, o está entre 1.01 y 2.0 mm y no está ulcerado. Todavía parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.


Etapa IIA
T2b o T3a, N0, M0: el grosor del melanoma mide entre 1.01 mm y 2.0 mm y está ulcerado, o está entre 2.01 y 4.0 mm y no se ha ulcerado. Todavía parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.


Etapa IIB
T3b o T4a, N0, M0: el grosor del melanoma es entre 2.01 mm y 4.0 mm y está ulcerado, o el grosor mide más de 4.0 mm y no se ha ulcerado. Todavía parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.


Etapa IIC
T4b, N0, M0: el grosor del melanoma mide más de 4.0 mm y está ulcerado. Todavía parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.


Etapa IIIA
T1a-4a, N1a, o N2a, M0: el melanoma no está ulcerado. Se ha propagado entre uno y tres ganglios linfáticos cercanos al área de la piel afectada, pero los ganglios no están agrandados y sólo al examinarse bajo el microscopio se detecta el melanoma. No hay propagación distante. El grosor del melanoma no es un factor, aunque generalmente es grueso en las personas con melanoma en etapa III.


Etapa IIIB
T1b-4b, N1a, o N2a, M0: el melanoma está ulcerado. Se ha propagado entre uno y tres ganglios linfáticos cercanos al área de la piel afectada, pero los ganglios no están agrandados y sólo al examinarse bajo el microscopio se detecta el melanoma. No hay propagación distante.

T1a-4a, N1b, o N2b, M0: el melanoma no está ulcerado. Se ha propagado entre 1 y 3 ganglios linfáticos cercanos al área de la piel afectada. Los ganglios están agrandados debido al melanoma. No hay propagación distante.

T1a/b-4a/b, N2c, M0: el melanoma puede o no estar ulcerado. Se ha propagado a áreas pequeñas de piel cercana o a los canales linfáticos de la piel alrededor del tumor original, pero los ganglios no contienen melanoma. No hay propagación distante.


Etapa IIIC
T1b-4b, N1b o N2b, M0: el melanoma está ulcerado. Se ha propagado entre uno y tres ganglios linfáticos cercanos al área de la piel afectada. Los ganglios están agrandados debido al melanoma. No hay propagación distante.

Cualquiera T, N3, M0: el melanoma puede o no estar ulcerado. Se ha propagado a cuatro o más ganglios linfáticos cercanos, O a ganglios linfáticos adyacentes que están agrupados, O se ha propagado a la piel cercana o a los canales linfáticos alrededor del tumor original y a los ganglios linfáticos cercanos. Los ganglios están agrandados debido al melanoma. No hay propagación distante.


Etapa IV
Cualquier T, Cualquier N, M1: el melanoma se ha propagado más allá del área original de la piel y de los ganglios linfáticos cercanos hacia otros órganos tales como los pulmones, el hígado o el cerebro o a áreas distantes de la piel o de los ganglios linfáticos. No se considera ni el estado de los ganglios linfáticos ni el grosor, pero generalmente el melanoma será grueso y se habrá propagado a los ganglios linfáticos.

 

Tasas de supervivencia según la etapa

La etapa del melanoma tiene un efecto principal en la expectativa de supervivencia de un paciente. Las siguientes tasas de supervivencia se basan en un estudio de más de 40,000 pacientes que fueron diagnosticados entre 1988 y 2001.

Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:
  • Las tasas de supervivencia a cinco años y 10 años se refieren al porcentaje de los pacientes que viven por los menos cinco o 10 años después del diagnóstico. Muchos de estos pacientes viven mucho más de esto.
  • Aunque estos números están dentro de los más actuales que tenemos disponibles, ellos representan a personas que hace muchos años fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Los avances en el tratamiento desde entonces se traducen en tasas de supervivencia más altas para las personas que hoy día son diagnosticadas.
  • Las tasas de supervivencia varían dentro de algunas de las etapas debido a que incluyen diferentes categorías T y N. Incluso dentro de una etapa, aquellas personas con una enfermedad menos avanzada tienen más probabilidad de tener un mejor pronóstico.
  • Aunque las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.


Etapa IA: la tasa de supervivencia a 5 años es aproximadamente del 99%. La tasa de supervivencia a 10 años es aproximadamente del 97%.

Etapa IB: la tasa de supervivencia a 5 años es aproximadamente del 92%. La tasa de supervivencia a 10 años es aproximadamente del 86%.

Etapa IIA: la tasa de supervivencia a 5 años es aproximadamente del 78%. La tasa de supervivencia a 10 años es aproximadamente del 66%.

Etapa IIB: la tasa de supervivencia a 5 años es aproximadamente del 68%. La tasa de supervivencia a 10 años es aproximadamente del 59%.

Etapa IIC: la tasa de supervivencia a 5 años es aproximadamente del 56%. La tasa de supervivencia a 10 años es aproximadamente del 48%.

Etapa IIIA: ésta era una etapa nueva cuando el estudio fue hecho, por lo tanto, las tasas de supervivencia a cinco y 10 años no estaban disponibles para este grupo. Con mayor probabilidad, las tasas estarían entre las etapas anteriores y las que siguen a continuación.

Etapa IIIB: la tasa de supervivencia a cinco años es entre el 50% al 68%. La tasa de supervivencia a 10 años es entre el 44% al 60%.

Etapa IIIC: la tasa de supervivencia a cinco años es entre el 27% al 52%. La tasa de supervivencia a 10 años es entre el 22% al 37%.

Etapa IV: la tasa de supervivencia a 5 años para el melanoma es de aproximadamente del 18%. La tasa de supervivencia a 10 años es 14%. La tasa es mayor si la propagación es a la piel o a los ganglios linfáticos distantes en vez de a otros órganos.


Otros factores que afectan la supervivencia

Otros factores aparte de la etapa también puede afectar la supervivencia. Por ejemplo, en cada etapa, las personas de mayor edad tienen generalmente una supervivencia menor. La caída mayor en los índices de supervivencia es a la edad de 70 años. Informes recientes en Estados Unidos también muestran que cuando se detecta melanoma en personas de raza negra, aunque esto es raro que ocurra, tiende a ser más mortal que en personas de raza blanca. Algunos estudios muestran que el melanoma es más grave si ocurre en el pie, la palma de la mano o en el área de uñas. Las personas con melanoma e infectadas con VIH (HIV, en inglés) también tienen un riesgo mayor de morir de melanoma.




Última revisión: 16-Jun.-2008
Última actualización completa: 16-Jun.-2008
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