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Detección y síntomas

En esta sección del Centro de Recursos contra Síndromes Mielodisplásicos usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Es posible detectar temprano los síndromes mielodisplásicos?

Al momento no existen estudios especiales recomendados para la detección temprana de los síndromes mielodisplásicos en la población general.

Los exámenes físicos de seguimiento y, en algunos casos, los análisis de sangre pueden ayudar a detectar algunos casos de síndromes mielodisplásicos  en los sobrevivientes de cáncer tratados previamente con ciertos medicamentos de quimioterapia.

¿Cómo se diagnostican los síndromes mielodisplásicos?

Signos y síntomas

Los síndromes mielodisplásicos (MDS) pueden causar muchos signos y síntomas diferentes. Los pacientes afectados pueden tener síntomas como pérdida de peso y de apetito y fiebre. Sin duda, estos síntomas no son exclusivos de los síndromes mielodisplásicos y con mayor frecuencia se deben a otras causas diferentes al cáncer.

La escasez de uno o más tipos de células sanguíneas puede causar la mayoría de los signos y síntomas de los síndromes mielodisplásicos:

El cansancio excesivo, la dificultad al respirar y la palidez de la piel pueden ser causados por anemia (escasez de glóbulos rojos).  Las infecciones graves con fiebre alta pueden ser causadas por la leucopenia (escasez de glóbulos blancos normales) y, en particular, si se tiene neutropenia o granulocitopenia (muy pocos granulocitos maduros).

Por otro lado, un exceso de moretones y sangrado (por ejemplo, hemorragias nasales frecuentes y/o graves y sangrado de las encías) puede deberse a la trombocitopenia (insuficiencia de plaquetas sanguíneas necesarias para tapar los orificios producidos en vasos sanguíneos dañados).

Los pacientes con enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas (MDS/MPD) pueden tener los mismos síntomas, excepto que ellos pueden presentar sensación de llenura en sus abdómenes, particularmente del lado izquierdo, causada por un agrandamiento del bazo, lo que puede ser palpado por el médico.  Estos pacientes también pueden notar ganglios linfáticos inflamados.

Estudios utilizados para diagnosticar y clasificar los síndromes mielodisplásicos y las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas

Si los signos y síntomas sugieren que usted puede tener un síndrome mielodisplásico, los médicos necesitarán examinar las células de su sangre y médula ósea para confirmar este diagnóstico.

Recuento de las células sanguíneas y examen de las células sanguíneas: los cambios en la cantidad de los diferentes tipos de células sanguíneas y su aspecto al observarlas bajo el microscopio ayudan a diagnosticar y clasificar algunos tipos de síndromes mielodisplásicos. Los pacientes afectados en general tendrán muy pocos glóbulos rojos y también pueden estar disminuidos los niveles de glóbulos blancos y plaquetas. Los pacientes con anemia refractaria con exceso de blastos pueden tener una pequeña cantidad de mieloblastos en su sangre periférica (circulante). Los mieloblastos representan normalmente menos de 5% de las células de la médula ósea pero no deben estar presentes en la sangre circulante.

Los niveles de glóbulos blancos pueden ser muy altos en los pacientes con leucemia mielomonocítica crónica, leucemia mielomonocítica juvenil o leucemia mieloide crónica atípica.

Las células sanguíneas de los pacientes con síndromes mielodisplásicos  y  enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas también pueden exhibir ciertas anomalías en su tamaño, forma u otras características que pueden ser reconocidas al examinarlas bajo el microscopio. Aunque estos hallazgos sugieren un síndrome mielodisplásico, el médico no puede establecer un diagnóstico exacto sin antes examinar una muestra de las células de la médula ósea.

Biopsia y aspiración de la médula ósea: la aspiración de la médula ósea implica la extracción de unas pocas gotas de médula ósea. Durante una biopsia se extrae un pequeño trozo cilíndrico de hueso y médula ósea (de aproximadamente 1/16 pulgadas de diámetro y ½ pulgada de largo). Antes de que se realice esto, el médico inyecta un poco de anestesia local para que el hueso y la piel estén menos sensibles. Por lo general se obtienen ambas muestras al mismo tiempo de la parte posterior del hueso pélvico. Estos estudios son utilizados, en primer lugar, para el diagnóstico y clasificación, y se pueden repetir posteriormente para determinar si el síndrome mielodisplásico o las enfermedades mieloproliferativas/
mielodisplásicas  están respondiendo al tratamiento o si se está transformando en una leucemia aguda.

Un patólogo (un médico especializado en el diagnóstico de enfermedades mediante pruebas de laboratorio) examina las muestras de médula ósea (aspiración y biopsia) bajo el microscopio. Generalmente un hematólogo o un oncólogo (un médico especializado en el tratamiento médico de las enfermedades de la sangre y del cáncer, respectivamente) también las analiza.

Los médicos observarán el tamaño y la forma de las células y determinan si las células rojas contienen partículas de hierro o las otras células contienen   gránulos (colecciones microscópicas de enzimas y otras sustancias químicas que ayudan a los glóbulos blancos a combatir las infecciones). El porcentaje de células medulares que son blastos tiene particular importancia. Los blastos son producidos por las células madre de la médula ósea y a la larga se transforman en células sanguíneas maduras. En los síndromes mielodisplásicos, los blastos no maduran adecuadamente, por lo que pudiera haber demasiados blastos y muy pocas células maduras.

Para el diagnóstico de un síndrome mielodisplásico el paciente debe tener menos de 20% de blastos en su médula ósea. Cuando ésta tiene más de 20% de blastos se considera que el paciente tiene una leucemia aguda.

Citoquímica: después de colocar las muestras de sangre circulante o de células de la médula ósea sobre la laminilla de un microscopio, se exponen a colorantes que son atraídos por ciertas sustancias químicas presentes sólo en algunos tipos de células de los síndromes mielodisplásicos o de las  enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas .  Por ejemplo, un colorante hace que los gránulos contenidos en las células aparezcan como puntos negros al ser observados bajo el microscopio, pero no cambia el color de otros tipos de células.

Citometría de flujo: esta técnica a veces se utiliza para examinar las células de la médula ósea y las muestras de sangre. Es muy precisa para determinar el tipo exacto de síndrome mielodisplásico o   enfermedad mieloproliferativa/
mielodisplásica o leucemia. Se trata una muestra de células con anticuerpos especiales y se pasa delante de un rayo láser. Cada anticuerpo se pega sólo a ciertos tipos de células. Si la muestra contiene esas células, el láser hará que emitan luz.  El instrumento detecta la luz y una computadora cuenta las células. No todos los pacientes requieren esta prueba.

Inmunocitoquímica: como en la citometría de flujo, las células de la muestra de aspiración o de biopsia de la médula ósea se tratan con anticuerpos especiales. En vez de utilizar un láser y una computadora para el análisis, la muestra se trata de manera tal que ciertos tipos de células cambian de color. Este cambio de color sólo se puede observar bajo el microscopio. Al igual que la citometría de flujo, este estudio es útil para diferenciar los distintos tipos de síndromes mielodisplásicos  o de leucemias entre sí y de otras enfermedades.

Citogenética: las células humanas normales contienen 46 cromosomas (23 pares) que están compuestos por ADN y controlan el crecimiento y el metabolismo de las células. En algunos casos de síndrome mielodisplásico y enfermedad mieloproliferativa/mielodisplásica puede faltar uno o más cromosomas o partes de ellos. En otros, es posible que las células de los síndromes mielodisplásicos tengan demasiadas copias de uno o más cromosomas o translocaciones donde algunas porciones de los cromosomas pueden intercambiar lugares entre sí.

Los estudios citogenéticos demoran generalmente unas 3 semanas porque las células del síndrome mielodisplásico deben crecer en placas de laboratorio durante un par de semanas antes de que sus cromosomas estén preparados para ser observados bajo el microscopio. Los resultados de los estudios citogenéticos se escriben en una forma taquigráfica que describe los cambios cromosómicos que están presentes. Por ejemplo:

Una eliminación, escrita como -7 ó -5, por ejemplo, indica que el cromosoma 7 o el 5 se ha perdido. Por lo general, sólo parte de un cromosoma se ha perdido. Existen dos partes de un cromosoma, llamadas p y q. Así que la pérdida típica de la parte q del cromosoma 5 es llamada 5q- o delecion5q.

Una adición, por ejemplo +8, sucede cuando un cromosoma ha sido duplicado y se encuentran demasiadas copias de él en la célula.

Los pacientes con síndromes mielodisplásicos típicamente tienen cambios en sus cromosomas, que incluyen la eliminación de los cromosomas 5 y 7 o la adición de un cromosoma 8.

Estudios de genética molecular: los estudios del ADN de las células del síndrome mielodisplásico pueden revelar más rápidamente la mayoría de las translocaciones que son visibles bajo un microscopio en los estudios citogenéticos. Los estudios del ADN también  pueden detectar algunas translocaciones que incluyen partes de cromosomas demasiado pequeñas como para ser observadas con las pruebas citogenéticas habituales. Este estudio complejo no es necesario para establecer el diagnóstico en la mayoría de los casos de síndrome mielodisplásico.

¿Cómo se clasifican por etapa los síndromes mielodisplásicos y las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas?

Factores pronósticos del síndrome mielodisplásico

Los médicos clasifican los cánceres en etapas (de la I a la IV) con el fin de predecir el pronóstico de supervivencia de un paciente y para determinar el tratamiento que mejor satisfaga las necesidades de cada paciente. Para la mayoría de los cánceres este sistema de clasificación por etapas se basa en el tamaño del tumor y hasta dónde se ha extendido desde el sitio original. Esto se hace porque muchos cánceres se pueden tratar eficazmente en sus etapas más tempranas con intervenciones locales como cirugía y radioterapia.

Sin embargo, los síndromes mielodisplásicos no se clasifican de esta manera porque probablemente las células anormales ya se han propagado por toda la médula ósea y es muy probable que al torrente sanguíneo, lo que requiere tratamiento sistémico para controlar la enfermedad. Más importante aún, los médicos pueden determinar mejor el pronóstico para los pacientes con síndromes mielodisplásicos mediante la evaluación de la cantidad de tipos de células presentes en la médula ósea y el torrente sanguíneo, la edad de los pacientes y ciertos cambios cromosómicos (llamados factores pronósticos).

Se ha creado un sistema para clasificar los síndromes mielodisplásicos llamado International Prognostic Scoring System (IPSS). El sistema mide 3 factores: (1) el porcentaje de blastos en su médula ósea; (2) si hay anomalías cromosómicas y, si es así, cuáles; y (3) qué tan bajos son sus recuentos sanguíneos. A todo esto se le asigna una puntuación y las puntuaciones más bajas tienen el mejor pronóstico de supervivencia.

Por ejemplo, si su porcentaje de blastos es normal, sus cromosomas son normales y sus recuentos sanguíneos sólo se han reducido un poco, su pronóstico de supervivencia, si usted es menor de 60 años, sería de aproximadamente 12 años. Sin embargo, la edad afecta la supervivencia, así que si usted es mayor de 70 años, por ejemplo, su promedio de supervivencia sería de sólo 4 años. Si, por otra parte, usted tiene un alto recuento de blastos, cromosomas anormales y recuentos sanguíneos bajos, tendría una puntuación mayor y un pronóstico de supervivencia menor de un año.

Para resumir la importancia de estos factores, el sistema IPPS agrupa a las personas con síndromes mielodisplásicos en 4 categorías de pronósticos en orden de gravedad: bajo riesgo (puntaje =0), riesgo intermedio (INT)-1 (puntaje = 0.5-1), riesgo INT-2 (puntaje=1.5-2) y alto riesgo (puntaje=2.5 o mayor). A continuación se presenta una tabla para la clasificación y la supervivencia media:

Supervivencia media (mitad viva y mitad fallecida) en años


Edad Bajo riesgo INT-1 INT-2 Alto riesgo
Menor de 60 11.8 5.2 1.8 0.3 (menos de 4 meses)
Mayor de 60 4.8 2.7 1.1 0.5 (6 meses)


Otra manera de establecer la supervivencia fue creada por autores alemanes que analizaron la supervivencia media dentro de cada uno de los grupos WHO.  Los resultados fueron los siguientes:
 

Tipo Supervivencia media en años
Anemia refractaria 5.5
Anemia refractaria con sideroblastos en anillo 5.5
Citopenia refractaria con displasia multilinaje 3
Citopenia refractaria con displasia multilinaje y sideroblastos en anillo 3
Anemia refractaria con exceso de blastos-1(RAEB-1) 1.5
Anemia refractaria con exceso de blastos-2(RAEB-2) 1.0
Síndrome mielodisplásico sin clasificar (MDS-U) 3.7
Síndrome mielodisplásico asociado con delecion5q aislado 10
 

La edad y los otros factores pronósticos dentro de cada uno de estos grupos aumentará o disminuirá la supervivencia consiguientemente.  Además, existe una amplia variedad entre ellos debido a que las definiciones no son exactas y dependen de la interpretación de la apariencia de la médula ósea, la cual puede variar ampliamente.

Factores pronósticos de la enfermedad mieloproliferativa/mielodisplásica

Por lo general, las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas no son clasificadas por etapas.  La única excepción es la leucemia mielomonocítica crónica. Los investigadores han analizados los recuentos sanguíneos y los porcentajes de blastos para determinar el pronóstico.  Ellos encontraron que las personas con un recuento alto de glóbulos blancos, bajo nivel de hemoglobina o altos números de blastos tienen una supervivencia más corta.  Dependiendo de cuántos de estos factores eran anormales, la supervivencia promedio variaba de 5 meses a dos años.

Última revisión: 24-Jun.-2005
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