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Prevención y factores de riesgo
Cáncer colorrectal
En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
los factores de riesgo
las causas
la prevención

¿Cuáles son los factores de riesgo en el cáncer colorrectal?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de desarrollar una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición a los intensos rayos solares es un factor de riesgo para el cáncer de piel, y el fumar es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón, laringe, boca, garganta, esófago, riñones, vejiga, colon y otros órganos.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, algunas personas que desarrollan la enfermedad puede que no tengan ningún factor de riesgo conocido. Aún cuando una persona con cáncer colorrectal tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Los investigadores han encontrado varios factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades que tiene una persona de presentar pólipos o cáncer colorrectal.


Factores de riesgo que usted no puede cambiar

Edad

Aunque los adultos más jóvenes pueden padecer cáncer colorrectal, las probabilidades de tener cáncer colorrectal aumentan significativamente después de los 50 años de edad. Más del 90% de las personas diagnosticadas con cáncer colorrectal son mayores de 50 años.


Antecedente personal de cáncer colorrectal o pólipos colorrectales

Si usted presenta un antecedente de pólipos adenomatosos (adenomas), tiene un riesgo aumentado de cáncer colorrectal, especialmente si los pólipos son grandes o si son numerosos.

Por otro lado, si ha padecido cáncer colorrectal, aunque se le haya extirpado completamente, tiene más probabilidades de padecer nuevos cánceres en otras áreas del colon y del recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció de su primer cáncer colorrectal siendo joven.


Antecedente personal de enfermedad inflamatoria del intestino

La enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por sus siglas en inglés), incluyendo la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una afección en la cual el colon se encuentra inflamado durante un período prolongado de tiempo. Si usted padece de IBD, su riesgo de cáncer colorrectal aumenta, y necesita hacerse las pruebas de detección con más frecuencia (remítase a la sección “¿Se puede detectar el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”

Las personas que han padecido de IBD por muchos años a menudo desarrollan displasia. El término displasia se utiliza para describir las células en el revestimiento del colon o del recto que lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando se observan con un microscopio. Estás células pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo.

La enfermedad inflamatoria intestinal es diferente al síndrome del intestino irritable (IBS), el cual no representa un riesgo aumentado de cáncer colorrectal.


Antecedentes familiares de cáncer colorrectal

La mayoría de los cánceres colorrectales ocurren en personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. A pesar de esto, tanto como una de cinco personas que padece de cáncer colorrectal tiene otros familiares que han sido afectados por esta enfermedad.

Las personas con un antecedente de cáncer colorrectal o de pólipos adenomatosos en uno o más familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) tienen un riesgo aumentado. El riesgo es alrededor del doble para aquellas personas con un solo familiar de primer grado afectado. Resulta aún mayor si el familiar de primer grado es menor de 60 años, o si más de un familiar de primer grado es afectado.

Las razones para el riesgo aumentado no están claras en todos los casos. Los cánceres que “corren en la familia” a causa de genes hereditarios, compartieron factores ambientales, o cierta combinación de éstos.

Las personas con antecedentes familiares de pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre la posible necesidad de comenzar las pruebas de detección antes del los 50 años de edad. Si usted ha tenido pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, es importante que informe a sus familiares cercanos para que puedan notificar de esto a sus médicos y comiencen las pruebas de detección a la edad adecuada.


Síndromes hereditarios

Alrededor del 5% de las personas con cáncer colorrectal tienen una susceptibilidad genética hereditaria para esta enfermedad. Los dos síndromes hereditarios más comunes asociados a los cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa (familial adenomatous polyposis, FAP) y cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer, HNPCC).

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): la poliposis adenomatosa familiar es causada por cambios (mutaciones) en el gen APC que una persona hereda de sus padres. Aproximadamente 1% de todos los cánceres colorrectales se debe a la poliposis adenomatosa familiar.

Las personas con esta enfermedad típicamente presentan cientos o miles de pólipos en el colon y el recto, usualmente en la adolescencia o en la adultez temprana. El cáncer, por lo general, surge en uno o más de estos pólipos tan pronto como a la edad de 20 años. Al cumplir los 40 años, casi todas las personas con este desorden tendrán cáncer si no se realiza una cirugía preventiva (extirpación del colon).

La poliposis adenomatosa familiar algunas veces se relaciona con el síndrome de Gardner, una afección que se manifiesta con tumores benignos (no cancerosos) de la piel, el tejido conectivo blando y los huesos.

Cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (HNPCC): el HNPCC, también conocido como síndrome de Lynch, representa alrededor del 3% al 4% de todos los cánceres colorrectales. Puede ser causado por cambios hereditarios en un número de genes diferentes que ayudan normalmente a reparar el daño al ADN. (Remítase a la sección “¿Conocemos las causas del cáncer colorrectal?” para más detalles).

Este síndrome también se presenta cuando las personas son relativamente jóvenes. Las personas con HNPCC tienen pólipos, pero sólo presentan pocos, no cientos de ellos, como en el caso de la poliposis adenomatosa familiar. El riesgo de cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona con esta afección puede ser tan alto como 70% a 80%.

Las mujeres con esta condición también tienen un riesgo muy alto de cáncer de endometrio (el revestimiento del útero). Otros cánceres asociados con el HNPCC incluyen el cáncer de ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, riñón, uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y las vías biliares.

Para más información sobre el HNPCC, consulte las secciones “¿Conocemos las causas del cáncer colorrectal?” y “¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?”

Síndrome de Turcot: ésta es una afección hereditaria que se presenta en raras ocasiones, en la que las personas están en riesgo aumentado de pólipos adenomatosos y cáncer colorrectal, así como tumores cerebrales. En realidad, existen dos tipos de síndrome de Turcot:
  • Uno puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en poliposis adenomatosa familiar, en cuyos casos los tumores cerebrales son meduloblastomas.

  • El otro también puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en HNPCC, en cuyos casos los tumores cerebrales son glioblastomas.

Síndrome Peutz-Jeghers: las personas con esta rara afección hereditaria tienden a presentar pecas alrededor de la boca (y algunas veces en las manos y los pies) y grandes pólipos en sus tractos digestivos. Tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer colorrectal, así como de otros cánceres, los cuales usualmente se presentan a una edad más temprana que lo normal.

La identificación de las familias con estos síndromes hereditarios es importante, ya que permite a los médicos recomendar medidas específicas como pruebas de detección y otras medidas preventivas a una edad temprana.

Debido a que varios tipos de cáncer pueden estar asociados a estos síndromes, las personas deben cotejar sus antecedentes médicos familiares de pólipos o de cualquier tipo de cáncer. Si usted ha tenido pólipos ademonatosos o cáncer, es importante que notifique a sus familiares cercanos. La persona con antecedentes familiares de pólipos colorrectales o de cáncer debe considerar la orientación genética para revisar su árbol médico familiar y determinar si es correcto someterse a pruebas genéticas. De ser necesario, esto puede ayudarles a tomar decisiones sobre pruebas de detección y tratamiento a una edad temprana. Para más información sobre la asesoría y las pruebas genéticas, consulte la sección “¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?”


Antecedentes étnicos y raciales

Las personas de la raza negra tienen las tasas de incidencia y de mortalidad de cáncer colorrectal más altas en comparación con todos los grupos raciales en los Estados Unidos. La razón de esto todavía se desconoce.

Los judíos con ascendencia en Europa Oriental (judíos Ashkenazi) tienen uno de los riesgos mayores de cáncer colorrectal en comparación con cualquier otro grupo étnico en el mundo. Se han encontrado varias mutaciones genéticas que conduce a un riesgo aumentado de cáncer colorrectal en este grupo. El más común de estos cambios en el ADN, llamado la mutación I1307K APC, se presenta en aproximadamente un 6% de los judíos en Estados Unidos.



Factores relacionados con los estilos de vida


Varios factores relacionados al estilo de vida han sido asociados al cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la alimentación, el peso y el ejercicio con el riesgo de cáncer colorrectal es una de las más fuertes para cualquiera de los tipos de cáncer.


Ciertos tipos de alimentos

Una alimentación con mucha carne roja (res, cordero o hígado) y carnes procesadas (perros calientes y algunas carnes frías) pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Cocinar las carnes a temperaturas muy altas (freír, asar o cocinar a la parrilla) crea químicos que pudieran aumentar el riesgo de cáncer, aunque no está claro cuánto de esto pudiera contribuir a un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal. Una alimentación con muchos vegetales, verduras y frutas ha sido asociada a un riesgo menor de cáncer colorrectal. No está claro si otros componentes alimenticios (fibra, ciertos tipos de grasas, etc.) afectan el riesgo de cáncer colorrectal.


Inactividad física

Si usted no es activo físicamente, tiene un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Un aumento en la actividad física puede ayudar a reducir su riesgo.


Obesidad

Si tiene exceso de peso, su riesgo de padecer y morir de cáncer colorrectal es mayor. Aunque la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, esta asociación parece ser mayor entre los hombres.


Fumar

Las personas que fuman por mucho tiempo tienen una probabilidad mayor de padecer y morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Aunque es bien conocido que fumar causa cáncer de pulmón, algunas sustancias cancerígenas se tragan y pueden causar cáncer en el sistema digestivo, como por ejemplo cáncer colorrectal.


Consumo excesivo de alcohol

El cáncer colorrectal ha sido vinculado al consumo excesivo de alcohol. Al menos algo de esto puede que se deba al hecho de que las personas que consumen alcohol en exceso tienden a presentar bajos niveles de ácido fólico en el cuerpo. Aun así, el alcohol se debe limitar a no más de dos tragos por día para los hombres y un trago al día para las mujeres.


Diabetes tipo 2

Las personas con diabetes tipo 2 (usualmente no dependiente de insulina) tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer colorrectal. Tanto la diabetes tipo 2 como el cáncer colorrectal comparten algunos de los mismos factores de riesgo (como el exceso de peso). Sin embargo, aun cuando se toma esto en consideración, las personas con diabetes tipo 2 todavía presentan un riesgo aumentado. Éstas también suelen tener un pronóstico menos favorable después del diagnóstico.



Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados de cáncer colorrectal

Turno de trabajo nocturno

Los resultados de un solo estudio sugirieron que trabajar en el turno de noche por al menos tres noches al mes por al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Los autores del estudio sugirieron que esto se pudiese deber a cambios en los niveles de melatonina (una hormona que responde a los cambios de la luz) en el cuerpo. Se necesitan más estudios para confirmar o refutar este hallazgo.


Tratamiento previo para ciertos cánceres

Algunos estudios han encontrado que los hombres que sobreviven a cáncer testicular parecen tener una tasa mayor de cáncer colorrectal y algunos otros cánceres. Esto pudiera deberse a los tratamientos que han recibido.

Por otro lado, varios estudios han sugerido que los hombres que recibieron radioterapia para tratar el cáncer de próstata pueden tener un riesgo mayor de cáncer rectal, ya que el recto recibe algo de radiación durante el tratamiento. La mayoría de estos estudios están basados en hombres tratados en los años ’80 y ’90, y el efecto de los métodos de radiación más modernos en el riesgo de cáncer rectal no está claro. Existen muchos posibles efectos secundarios del tratamiento de cáncer de próstata que los hombres deben considerar al momento de tomar decisiones sobre el tratamiento. Algunos médicos recomiendan que el riesgo de cáncer rectal deba ser considerado como uno de esos posibles efectos secundarios.


La Sociedad Americana del Cáncer, junto con varias otras organizaciones médicos, recomienda las pruebas de detección tempranas en personas con riesgo mayor de cáncer colorrectal. Estas recomendaciones difieren de aquéllas para personas con riesgo promedio. Para más información, hable con su médico y consulte la tabla que aparece en la sección de este documento “¿Se pueden detectar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”.


 
¿Conocemos las causas del cáncer colorrectal?

Aunque no sabemos la causa exacta de la mayoría de los cánceres colorrectales, existen numerosas investigaciones que se están realizando al respecto.

Los investigadores están comenzando a entender cómo ciertos cambios en el ADN pueden causar la transformación de las células normales en células cancerosas. El ADN es el químico en cada una de nuestras células que porta nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo general, nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que sólo nuestra apariencia.

Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo nuestras células crecen, se dividen y mueren. A ciertos genes que aceleran la división de las células o ayudan a las células a vivir por más tiempo se les denomina oncogenes. Otros, que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por mutaciones (cambios) en el ADN que “activan” los oncogenes o “desactivan” los genes supresores de tumores. Los cambios en varios genes diferentes parecen ser necesarios para que se origine el cáncer colorrectal.

Algunas mutaciones del ADN pueden ser transmitidas de una generación a otra, y se encuentran en todas las células del cuerpo.

Cuando esto ocurre, decimos que las mutaciones son hereditarias. Otras mutaciones ocurren durante la vida de una persona y no son trasmitidas a la próxima generación. Sólo afectan las células que se originaron de la célula que primero mutó. Estos cambios en el ADN se llaman mutaciones adquiridas. Éstos son los tipos de mutaciones más comunes. Algunos de los mismos genes están involucrados tanto en las mutaciones hereditarias como en las adquiridas.


Mutaciones genéticas hereditarias

Se sabe que una pequeña porción de cánceres colorrectales son causados por mutaciones genéticas hereditarias. Ahora se conocen muchos de estos cambios en el ADN y se sabe cómo ellos pueden cambiar el control del crecimiento celular.

Los cambios hereditarios en un gen llamado APC, por ejemplo, son responsables de la poliposis adenomatosa familiar (FAP) y del síndrome de Gardner. El gen APC es un gen supresor de tumores (normalmente ayuda a mantener el crecimiento celular bajo control). En personas que tienen cambios hereditarios en el gen APC, este "freno" del crecimiento celular se desactiva, lo que causa la formación de cientos de pólipos en el colon. Con el tiempo, el cáncer casi siempre se forma en uno o más de estos pólipos debido a nuevas mutaciones genéticas en las células de los pólipos.

El cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (HNPCC), también conocido como síndrome de Lynch, es causado por cambios en los genes que normalmente ayudan a una célula a reparar un ADN deficiente. Las células deben hacer una copia nueva de su ADN cada vez que se dividen en dos células nuevas. Algunas veces se cometen errores en la copia del código del ADN. Afortunadamente, las células tienen enzimas reparadoras de ADN que actúan como correctoras o "revisoras de códigos". Las mutaciones en los genes de las enzimas reparadoras del ADN, como MLH1, MSH2, MSH6, o PMS2, pueden evitar que se corrijan algunos errores del ADN. Estos errores algunas veces afectarán los genes reguladores del crecimiento, lo cual puede ocasionar la formación del cáncer.

El síndrome Peutz-Jeghers, el cual ocurre en raras ocasiones, es causado por cambios hereditarios en el gen STK11. Éste parece ser un gen supresor de tumores, aunque su función exacta no está clara.

Hay pruebas genéticas disponibles que pueden detectar las mutaciones genéticas asociadas con estos síndromes hereditarios. Como se indicó en la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de colorrectal?”, las personas con un antecedente familiar de pólipos o cáncer colorrectal u otros síntomas asociados con estos síndromes puede que quieran consultar a sus médicos sobre la asesoría genética y las pruebas genéticas. La Sociedad Americana del Cáncer le recomienda que discuta las pruebas genéticas con un asesor genético calificado antes de someterse a alguna prueba genética.


Mutaciones genéticas adquiridas

En la mayoría de los casos de cáncer colorrectal, las mutaciones del ADN que conducen a cáncer son adquiridas durante la vida de una persona en lugar de haber sido heredadas. Aunque ciertos factores de riesgo probablemente desempeñan un papel en causar estas mutaciones adquiridas, hasta el momento se desconoce la causa de la mayoría de estas mutaciones.

Tal parece que no hay una sola vía para cáncer colorrectal que sea la misma en todos los casos. En muchos casos, la primera mutación ocurre en el gen APC, lo que causa un aumento en el crecimiento de células colorrectales debido a la pérdida de este “freno” en el crecimiento celular. Puede que mutaciones adicionales ocurran en los genes, como el K-ras, p53 y el SMAD4. Estos cambios pueden ocasionar que las células crezcan y se propaguen sin control. Otros genes, hasta el momento desconocidos, también están probablemente involucrados.



¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?

Aunque no se conoce la causa exacta de la mayoría de los cánceres colorrectales, es posible prevenir muchos cánceres colorrectales.

Pruebas de detección

Las pruebas de detección del cáncer colorrectal que se hacen regularmente son una de las armas más poderosas para prevenir el cáncer colorrectal. Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso de determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

Desde el momento en que las primeras células anormales comienzan a crecer para convertirse en pólipos, usualmente transcurren aproximadamente de 10 a 15 años para que éstas se transformen en cáncer colorrectal. En muchos casos, las pruebas de detección que se hacen regularmente pueden prevenir el cáncer colorrectal por completo. Esto se debe a que algunos pólipos, o crecimientos, pueden ser encontrados y extirpados antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer. Las pruebas de detección también pueden encontrar la enfermedad en sus etapas iniciales, cuando es altamente curable.

Las personas que no han identificado factores de riesgo (que no sea la edad) deben comenzar las pruebas de detección regulares a los 50 años de edad. Sin embargo, las personas que tengan antecedentes familiares u otros factores de riesgo de pólipos o cáncer colorrectal, como la enfermedad inflamatoria intestinal, deben hablar con sus médicos sobre la necesidad de comenzar las pruebas a una edad más temprana y/o hacerse las pruebas con más frecuencia. (Consulte las guías de detección de la Sociedad Americana del Cáncer en la sección "¿Se pueden detectar los pólipos colorrectales y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?").


Pruebas genéticas, pruebas de detección y tratamiento para personas con antecedentes familiares significativos

Las personas con antecedentes familiares significativos de pólipos o de cáncer colorrectal deben considerar la asesoría genética para revisar su árbol médico familiar y determinar si es correcto someterse a pruebas genéticas. De ser necesario, esto puede ayudarles a tomar decisiones sobre pruebas de detección y tratamiento a una edad temprana.

Antes de someterse a pruebas genéticas, es importante conocer con anticipación qué pueden y qué no indicar los resultados sobre su riesgo. Las pruebas genéticas no son perfectas, y en algunos casos es posible que las pruebas no provean respuestas claras. Por esta razón es crucial reunirse con un asesor genético antes de realizar las pruebas de tal manera que se puede decir si usted debe o no someterse a las mismas.

Las pruebas genéticas pueden ayudar a determinar si los miembros de ciertas familias han heredado un alto riesgo de cáncer colorrectal debido a síndromes como poliposis adenomatosa familiar (FAP) o cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis (HNPCC). Todos los miembros de una familia que se conoce tienen una forma de cáncer colorrectal hereditario deben hacerse las pruebas de detección temprana y con frecuencia, sin hacerse las pruebas genéticas. Si las pruebas genéticas se realizan para una mutación conocida dentro de una familia, los miembros de esa familia sin el gen hereditario mutado pueden hacerse las pruebas de detección con la misma frecuencia que las personas en riesgo promedio.

Cuando se está considerando si las pruebas pudieran ser apropiadas, un asesor genético tratará de obtener una perspectiva detallada de su antecedente familiar. Por ejemplo, los médicos han encontrado que muchas familias con HPNPCC tienden a tener ciertas características:
  • Al menos tres familiares padecen cáncer colorrectal.
  • Uno debe ser un familiar de primer grado (padres, hermanos o hijos) de los otros dos parientes.
  • Al menos dos generaciones sucesivas están involucradas.
  • Al menos un familiar tuvo el cáncer antes de los 50 años de edad.

A éstos se les llama criterios Amsterdam. Si éste es el caso en su familia, puede que usted quiera obtener asesoría genética. Sin embargo, aun cuando su antecedente familiar está dentro del criterio Amsterdam, esto no siempre significa que usted tenga HNPCC. Sólo alrededor de la mitad de las familias que tienen el criterio Amsterdam tienen HNPCC. La otra mitad no lo tiene, y aunque su tasa de cáncer colorrectal es casi el doble de alta que lo normal, no es tan alta como el de las personas con HNPCC. Por otro lado, muchas familias con HNPCC no reúnen el criterio Amsterdam.

Un segundo grupo de criterios, llamados guías revisadas de Bethesda, son usados para determinar si una persona con cáncer colorrectal debe someterse a pruebas para detectar si el cáncer tiene cambios genéticos que son vistos en los casos de HNPCC. Este criterio incluye al menos uno de lo siguiente:
  • La persona es menor de 50 años.

  • La persona tiene o ha tenido un segundo cáncer colorrectal u otro cáncer (endometrio, estómago, páncreas, intestino delgado, ovario, riñón, uréteres o vías biliares) que está asociado a HNPCC.

  • La persona es menor de 60 años y el cáncer tiene ciertas características vistas en el HNPCC cuando es observado en el microscopio o con otras pruebas de laboratorio.

  • La persona tiene un familiar de primer grado que era menor de 50 años y que fue diagnosticado con cáncer colorrectal u otro cáncer a menudo visto en quienes tienen HNPCC (endometrio, estómago, páncreas, intestino delgado, ovario, riñón, uréteres, o vías biliares).

  • La persona tiene dos o más familiares de primer o segundo grado que tuvieron cáncer colorrectal o un cáncer asociado a HNPCC a cualquier edad.

Si una persona con cáncer colorrectal cumple con los criterios Bethesda, se recomiendan pruebas genéticas para determinar si hay una mutación genética asociada a HNPCC hereditario. A pesar de esto, la mayoría de las personas que cumplen con el criterio Bethesda no tienen HNPCC.

No todas las familias con HNPCC reúnen cualquiera de los criterios presentados anteriormente. Los médicos deben sospechar de la presencia de HNPCC en familias con cáncer colorrectal y otros cánceres asociados a este síndrome, incluyendo cáncer de endometrio, ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, conductos biliares o cáncer de revestimiento de los riñones o de los uréteres.

El riesgo de cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona que tiene HNPCC puede ser tan alto como 80%. En las familias que se conoce tienen la mutación genética HNPCC, los médicos recomiendan que los familiares que han dado positivo a las pruebas para la mutación y aquellos que no se han sometido a las pruebas deben comenzar las pruebas de detección con colonoscopia durante los primeros años después de haber cumplido 20 años de edad con el fin de remover cualquier pólipo y encontrar cualquier cáncer en la etapa más temprana posible (remítase a la sección "¿Se pueden detectar los pólipos colorrectales y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?" A las personas que se sabe tienen una de las mutaciones genéticas también se les puede ofrecer la opción de remover la mayor parte del colon.

La asesoría y las pruebas genéticas también están disponibles para las personas con riesgo de FAP. El riesgo de estas personas de padecer cáncer colorrectal durante sus vidas es de casi 100% y en la mayoría de los casos se origina antes de cumplir 40 años. Las personas que dieron positivo a la prueba para el cambio genético asociado a FAP debe comenzar la colonoscopia durante la adolescencia (remítase a la sección "¿Se pueden detectar los pólipos colorrectales y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?" La mayoría de los médicos recomienda que se sometan a una cirugía de extirpación del colon entre los veinte y veintinueve años de edad para evitar la formación del cáncer.


Alimentación, ejercicio y peso corporal

Las personas pueden disminuir su riesgo de padecer cáncer colorrectal vigilando aquellos factores de riesgo que pueden controlarse, como por ejemplo su alimentación y actividad física.

Una alimentación con un alto contenido de vegetales, verduras y frutas ha sido asociada a un riesgo menor de cáncer de colon, mientras que una alimentación con un alto contenido de carnes rojas y/o procesadas ha estado asociada a un riesgo mayor de este cáncer. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda comer alimentos saludables, enfatizando en aquéllos de fuente vegetal. Entre los cuales se encuentran:
 
Consuma alimentos y bebidas en cantidades que le ayuden a lograr y a mantener un peso saludable.
Coma cinco o más porciones de una variedad de frutas y verduras al día.
Opte por los granos enteros en lugar de los procesados (refinados).
Limite su consumo de carnes rojas y procesadas.

Evitar el exceso de alcohol también puede ayudar a disminuir su riesgo de cáncer colorrectal. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres limiten su consumo a no más de una bebida por día, mientras que los hombres a no más de dos bebidas por día

La actividad física es otra área que las personas pueden controlar. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda al menos 30 minutos (preferiblemente 45 a 60 minutos) de actividad física durante cinco o más días a la semana. Participar en actividades moderadas o vigorosas por al menos 45 minutos durante cinco días o más a la semana, puede disminuir aún más su riesgo de cáncer colorrectal.

Por otro lado, la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor entre los hombres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda mantener un peso saludable durante el transcurso de la vida al balancear los alimentos que se consumen con la actividad física. Si tiene sobrepeso, usted le puede preguntar a su médico sobre un plan para bajar de peso apropiado para usted.

Para más información sobre la alimentación y la actividad física, consulte nuestro documento "Guías de la Sociedad Americana del Cáncer sobre nutrición y actividad física para prevenir el cáncer".


Vitaminas, calcio y magnesio

Algunos estudios indican que, si se toma diariamente un complejo multivitamínico que contenga ácido fólico o folato, se puede reducir el riesgo de padecer cáncer colorrectal. Sin embargo, no todos los estudios han encontrado esto. Aún se necesita realizar más investigación al respecto.

No obstante, algunos estudios han sugerido que la vitamina D, la cual se puede obtener mediante la exposición al sol, ciertos alimentos o mediante una pastilla de vitamina, puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal. Debido a la preocupación de que la exposición excesiva al sol puede causar cáncer de piel, la mayoría de los expertos no recomienda actualmente esto como forma de reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

Otros estudios indican que el aumento de la ingestión de calcio podría reducir el riesgo de cáncer colorrectal. El calcio es importante por un número de razones de salud además de los posibles efectos en el riesgo de cáncer. Sin embargo, debido a que el alto consumo de calcio posiblemente aumenta el riesgo de cáncer de próstata, es importante que los hombres limiten el consumo diario de calcio a menos de 1,500 mg al día hasta que se realicen más estudios sobre este asunto.

La vitamina D y el calcio pudieran funcionar juntos para reducir el riesgo de cáncer colorrectal, ya que la vitamina D ayuda a que el cuerpo absorba el calcio. Aun así, no todos los estudios han encontrado que los suplementos de estos nutrientes reduzcan el riesgo.

Varios estudios han analizado una posible asociación entre una alimentación alta en magnesio y un riesgo reducido de cáncer colorrectal. Algunos, pero no todos, de estos estudios han encontrado un vínculo, especialmente entre mujeres. Se necesitan más investigaciones para determinar si este vínculo existe.


Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos

Muchos estudios han encontrado que las personas que usan regularmente aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAID, por sus siglas en inglés), tales como ibuprofén (Motrin, Advil) y naproxeno (Aleve), tienen menos riesgo de padecer cáncer colorrectal y de pólipos adenomatosos. La mayoría de estos estudios analizan a las personas que tomaron estos medicamentos por razones, tal como tratamiento de la artritis o para prevenir ataques cardiacos. Otros estudios más contundentes han proporcionado evidencia de que la aspirina puede prevenir el crecimiento de pólipos en las personas que recibieron tratamiento para el cáncer colorrectal en etapas tempranas o a quienes se les extirparon pólipos.

Sin embargo, los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos pueden causar sangrado que puede ser grave o atentar contra la vida debido a la irritación del estómago, lo que puede superar los beneficios de estos medicamentos en la población general. Por esta razón, los expertos no recomiendan los medicamentos antiinflamatorios no esteroides como estrategia para prevenir el cáncer en las personas que tienen un riesgo promedio de padecer cáncer colorrectal.

Se está estudiando activamente el valor de estos medicamentos para las personas con un riesgo aumentado de cáncer colorrectal. La Food and Drug Administration (FDA) aprobó el uso de Celecoxib (Celebrex) para reducir la formación de pólipos en personas que padecen poliposis adenomatosa familiar (FAP). Este medicamento puede causar menos sangrado en el estómago en comparación con los medicamentos antiinflamatorios no esteroides, aunque puede aumentar el riesgo de ataques cardiacos y ataques al cerebro. Un medicamento similar, rofecoxib (Vioxx), fue retirado del mercado debido a que las personas que lo tomaban presentaron un aumento en el número de ataques al corazón y al cerebro.

Debido a que la aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides pueden causar graves efectos secundarios, consulte con su médico antes de comenzar a tomar cualquiera de ellos regularmente.


Hormonas femeninas

La terapia hormonal restitutiva (HRT) que consiste de estrógeno y progesterona puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres que han pasado por la menopausia, aunque los cánceres encontrados en las mujeres que reciben HRT pueden estar en una etapa más avanzada. La HRT también reduce el riesgo de osteoporosis (pérdida de densidad en los huesos), pero también puede aumentar algunos riesgos, incluyendo enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y cánceres de útero y de seno.

La decisión de usar o no la HRT se debe basar en la discusión detallada con su médico sobre los posibles beneficios y los riesgos pertinentes.

Algunos estudios han encontrado que el uso de píldoras anticonceptivas (pastillas para el control de la natalidad) puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se necesitan más investigaciones para confirmar este vínculo.




Última revisión: 12-Jun.-2009
Última actualización completa:  12-Jun.-2009
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