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Prevención y factores de riesgo
Cáncer de esófago

En esta sección encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
los factores de riesgo
las causas
la prevención

¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de esófago?

Un factor de riesgo es aquel que cambia las probabilidades de que padezca una enfermedad como lo es el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición sin protección a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de piel; fumar es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón, así como muchos otros cánceres. Los científicos han determinado varios factores de riesgo que afectan su riesgo de cáncer de esófago.  Algunos factores tienen más probabilidad de aumentar el riesgo de adenocarcinoma del esófago y otros el riesgo de carcinoma de células escamosas del esófago.


Edad

La probabilidad de padecer cáncer de esófago es baja en personas jóvenes, pero aumenta con la edad. Menos del 15% de los casos se encuentra en personas menores de 55 años. La mayoría de los casos ocurre en personas de 65 años o más.


Sexo

En comparación con las mujeres, los hombres tienen una tasa tres veces mayor de cáncer de esófago.


Enfermedad de reflujo gastroesofágico

En algunas personas, el ácido puede pasar del estómago al esófago.  El término médico para esta afección es reflujo o enfermedad por reflujo gastroesofágico (gastroesophageal reflux disease, GERD). En muchos casos, el reflujo causa síntomas tales como agruras (acidez) o dolor que parece provenir del centro del pecho.  Sin embargo, en algunos casos, el reflujo no causa ningún síntoma.  Las personas con GERD tienen un riesgo de padecer adenocarcinoma del esófago que es de dos a 16 veces lo normal.  El riesgo aumenta según el tiempo que la persona ha tenido el reflujo y cuán severo han sido los síntomas. El GERD también puede causar esófago de Barrett, lo que está asociado con un riesgo aún mayor (consulte información más adelante). Alrededor del 30% del cáncer de esófago puede estar asociado con GERD.


Esófago de Barrett  

Si el reflujo del ácido estomacal a la parte baja del estómago continúa durante largo tiempo, puede dañar el revestimiento del esófago. Esto causa que las células escamosas que recubren usualmente el esófago sean reemplazadas con células glandulares.   Estas células glandulares generalmente se parecen a las células que recubren el estómago y el intestino delgado, y son más resistentes al ácido del estómago.  Esta afección es conocida como esófago de Barrett. Alrededor del 10% de las personas con síntomas de enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD) tienen esta afección. Entre más tiempo una persona tenga GERD, mayores son las probabilidades de que padezca de esófago de Barrett. La mayoría de las personas con esófago de Barrett han tenido síntomas de acidez (agruras), aunque muchas no presentan ningún síntoma. El esófago de Barrett aumenta el riesgo de adenocarcinoma del esófago. Esto se debe a que las células glandulares en el esófago de Barrett pueden convertirse en células más anormales con el transcurso del tiempo hasta que se transforman en displasia, una afección pre-cancerosa. A la displasia se le asigna un grado de acuerdo con qué tan anormales se ven las células en el microscopio. La displasia de alto grado es la más anormal. Las personas con esófago de Barrett tienen de 30 a 125 veces más probabilidades de padecer cáncer de esófago que las personas sin esta afección.  Aun así, muchas personas con esófago de Barrett no padecen de cáncer de esófago. Aunque se desconoce el riesgo exacto de cáncer en las personas con esófago de Barrett, los investigadores calculan que es sólo 1 de cada 200 personas por año.


Tabaco y alcohol

El uso de productos del tabaco, incluyendo cigarrillos, cigarros, pipas y tabaco para mascar, es el principal factor de riesgo para el cáncer de esófago.  El riesgo aumenta con un mayor consumo (mientras más cigarrillos fume por día y mientras más tiempo la persona use productos del tabaco, mayor será su riesgo de cáncer).  Una persona que fuma diariamente al menos una cajetilla tiene dos veces la probabilidad de padecer adenocarcinoma de esófago en comparación con una persona que no fuma. La asociación con el cáncer de esófago de células escamosas es aún mayor con más de la mitad de todos los casos asociados al hábito de fumar. El riesgo de cáncer de esófago disminuye si se deja de usar productos de tabaco.

Por otro lado, el consumo de alcohol también aumenta el riesgo de cáncer de esófago. La probabilidad de padecer cáncer de esófago aumenta cuando se consume mucho alcohol. El alcohol afecta más el riesgo del tipo de células escamosas en comparación con el riesgo de adenocarcinoma.

La combinación del hábito de fumar con el consumo de alcohol aumenta mucho más el riesgo de cáncer de esófago que uno sólo de éstos.


Obesidad

Las personas que están sobrepeso u obesas tienen una probabilidad mayor de padecer adenocarcinoma del esófago. Esto se debe en parte por la asociación entre la obesidad y el reflujo del esófago.


Alimentación

Una alimentación alta en frutas y verduras se ha relacionado a una reducción en el riesgo de cáncer de esófago.  El consumo de estos alimentos crudos tiene el mejor efecto contra este riesgo. Las frutas y las verduras o vegetales proveen un número de vitaminas y minerales que pueden ayudar a prevenir el cáncer. Alrededor de 15% de los casos de cáncer de esófago puede estar asociado con una alimentación deficiente en frutas y vegetales.   Ciertas sustancias en la alimentación pueden aumentar el riesgo de cáncer. Esto puede explicar la alta tasa de este cáncer en ciertas partes del mundo. Ha habido indicaciones, todavía sin probar, que una alimentación que conlleve el consumo de mucha carne procesada también puede aumentar la probabilidad de cáncer de esófago.

El consumir alimentos en exceso, lo que conduce a la obesidad (estar extremadamente sobrepeso) aumenta el riesgo de adenocarcinoma del esófago.

Se cree que la ingestión frecuente de líquidos muy calientes puede aumentar el riesgo del tipo de cáncer de esófago de células escamosas.


Exposiciones en el lugar de trabajo

La exposición a los solventes que se usa en las tintorerías, puede ocasionar un mayor riesgo de cáncer de esófago.  Los trabajadores de tintorerías tienen una tasa mayor de cáncer de esófago.  La exposición a los gases de otras sustancias químicas también puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago.


Lesiones en el esófago

La lejía es una sustancia química que se encuentra en limpiadores industriales y domésticos fuertes, como los limpiadores de drenaje.  La lejía es un agente corrosivo, lo que significa que puede quemar y destruir células.  Algunas veces, los niños pequeños encuentran un limpiador que contiene lejía y lo beben de la botella,  lo que causa una grave quemadura química en el esófago.  Conforme la lesión sana, el tejido cicatricial puede provocar que un área del esófago se vuelva muy estrecha, lo que se llama constricción. Las personas con estas constricciones tienen una alta tasa del tipo de cáncer de esófago de células escamosas como adultos.  El cáncer se presenta en un promedio de aproximadamente 40 años después de haber bebido la lejía.


Acalasia

En esta enfermedad, el músculo en el extremo inferior del esófago (esfínter esofágico inferior) no se relaja adecuadamente. Los alimentos y los líquidos que son tragados tienen dificultades para llegar al estómago y tienden a acumularse en el esófago. La sección del esófago que está sobre este músculo se torna dilatada (más larga). Las personas con acalasia tienen un riesgo de cáncer de esófago de al menos 15 veces lo normal. Alrededor del 6% (1 en 20) de todos los pacientes de acalasia presentan cáncer de esófago de células escamosas. En promedio, los cánceres se descubren alrededor de 17 años después del diagnóstico de acalasia.


Tilosis

Esta es una enfermedad hereditaria que se presenta rara vez y que causa un crecimiento excesivo de la capa superior de la piel de las palmas de las manos y de las plantas de los pies.  Las personas con esta afección presentan áreas anormales en el revestimiento de la boca.  Además, estas personas tienen un riesgo muy alto de cáncer de esófago de células escamosas. A las personas con tilosis se les observa minuciosamente para tratar de destruir temprano el cáncer de esófago.  A menudo, esto requiere la supervisión regular con una endoscopia superior (un dispositivo de visualización con una cámara para ver el esófago). Este trastorno está asociado con un gen en un área del cromosoma 17 llamado TOC.


Membranas esofágicas

Una membrana es un abultamiento anormal de tejido que causa un área de estrechamiento en el esófago, lo que puede conducir a una sensación parecida a la que se siente cuando los alimentos se atascan al ser tragados. Cuando se encuentra una membrana esofágica junto con anemia, irritación de la lengua (glositis), uñas quebradizas y un bazo agrandado, se le llama síndrome Plummer-Vinson.   Esto también se conoce como síndrome Paterson-Kelly. Aproximadamente 1 de cada 10 pacientes con este síndrome eventualmente padece cáncer de esófago de células escamosas.


Bacteria estomacal

Una bacteria llamada H. pylori puede causar muchos problemas estomacales, incluyendo úlceras e incluso algunos tipos de cáncer. La infección con esta bacteria puede ser tratada con antibióticos más un medicamento para la acidez estomacal. Las personas que han recibido tratamiento para eliminar la H.pylori en el estómago padecen adenocarcinoma del esófago con más frecuencia de lo esperado. Parece que la infección con la H. pylori puede causar que el estómago produzca menos ácido. Niveles más bajos de ácido significan que los contenidos en el estómago causan menos daño al esófago (en las personas con reflujo). Aunque la infección causa muchos problemas en el estómago, en realidad puede proteger al esófago.


Otros cánceres

Las personas que han tenido ciertos cánceres, tal como cáncer de pulmón, boca y garganta también tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de esófago. Puede que este riesgo se deba a que estos cánceres son todos causados por el hábito de fumar.



¿Conocemos las causas del cáncer de esófago?

Aún no se sabe exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los cánceres de esófago. Sin embargo, hay ciertos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de padecer cáncer de esófago (véase la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de esófago?").

Los científicos creen que algunos factores de riesgo, tales como el uso del tabaco o el abuso del alcohol, causan cáncer de esófago al dañar el ADN de las células que recubren el interior del esófago.  El ADN de las células del cáncer de esófago con frecuencia muestra muchas anormalidades; sin embargo, no se han descrito cambios especiales que sean típicos de este tipo de cáncer.  La irritación a largo plazo del revestimiento del esófago, como en el caso de GERD, el esófago de Barrett, la acalasia, las membranas esofágicas o la cicatrización por la ingestión de lejía pueden promover la formación de cánceres.



¿Puede prevenirse el cáncer de esófago?

No es posible prevenir todos los casos de cáncer de esófago, pero el riesgo de padecer esta enfermedad se puede reducir significativamente al evitar ciertos factores de riesgo.

Ciertos factores de riesgo (como la edad y el sexo) no se pueden cambiar, pero otros sí. En Estados Unidos, los factores de riesgo asociados con el estilo de vida más importantes para el cáncer de esófago son el consumo de tabaco y de alcohol.  El riesgo de cáncer de esófago aumenta 18 veces en las personas que beben más de aproximadamente 13 onzas de alcohol al día durante años.  Si esta misma persona fuma al menos una o dos cajetillas de cigarrillos al día, el riesgo de cáncer de esófago aumenta 44 veces.  Evitar estos dos factores es la mejor manera de reducir el riesgo de cáncer de esófago.

La alimentación y el ejercicio también son importantes.  Se cree que una alimentación rica en frutas y vegetales, especialmente si se comen crudos, ayuda a proteger contra el cáncer de esófago.  Además, como la obesidad se ha asociado con el cáncer de esófago, particularmente con el tipo de adenocarcinoma, la actividad física y la conservación de un peso saludable pueden reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.

Algunos estudios han encontrado que el riesgo de cáncer de esófago se reduce en aquellas personas que toman aspirina u otros antinflamatorios no esteroides, también llamados NSAID (nonsteroidal anti-inflammatory drugs), como el ibuprofeno.  Sin embargo, el uso diario de estos medicamentos puede causar problemas, tal como daño renal y sangrado en el estómago. Por esta razón, los NSAID no son ampliamente usados para prevenir el cáncer. Si está considerando el uso de un NSAID regularmente, usted primero debe consultar con su médico para conocer los riesgos y los beneficios potenciales.

Además, las personas que tienen un riesgo mayor de cáncer de esófago, como aquellas con esófago de Barrett, son a menudo examinadas minuciosamente (con endoscopia y biopsia) para determinar si hay signos que pudieran indican que las células que recubren el esófago se han vuelto más anormales.   Si se descubre displasia (una afección pre-cancerosa), el médico puede recomendar tratamientos para prevenir que el progreso del cáncer de esófago.

El tratamiento del reflujo puede prevenir el esófago de Barrett y el cáncer de esófago. A menudo, el reflujo se trata con medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones (proton pump inhibitors, PPIs). Ejemplos de estos medicamentos incluyen: omeprazol (Prilosec), lansoprazol (Prevacid), y esomeprazol (Nexium). La cirugía también es una opción para prevenir el reflujo. Para las personas que ya tienen esófago de Barrett, el tratamiento con una alta dosis de PPI puede reducir el riesgo de desarrollar cambios celulares que pueden convertirse en cáncer (displasia). Consulte con su médico, si padece acidez estomacal crónica (o GERD), ya que el tratamiento puede aliviar los síntomas y pudiera prevenir problemas futuros.



Última revisión / cambio realizado: 22-Mayo-2009
Última actualización completa:  22-Mayo-2009
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