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| Prevención y factores de riesgo |
| Tumores de cerebro y de médula espinal en adultos |
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¿Cuáles son
los factores de riesgo de los tumores de encéfalo y los tumores
de médula espinal?
Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de
padecer una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos
de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la
exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el
cáncer de piel, Fumar es un factor de riesgo para el cáncer de los
pulmones, la boca, la laringe, la vejiga, el riñón y otros órganos.
Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Tener un factor
de riesgo, o incluso varios, no significa siempre que la persona
padecerá la enfermedad. Además, muchas personas padecen
cáncer sin tener ningún factor de riesgo conocido.
La mayoría de los tumores encefálicos no están asociados con ningún
factor de riesgo y no tienen causa obvia, pero existen varios factores
que pueden aumentar el riesgo de estos tumores.
Exposición a la radiación
El factor de riesgo más bien conocido para el desarrollo de tumores
encefálicos es la exposición a la radiación que proviene con más
frecuencia de algún tipo de radioterapia. Por ejemplo, antes de que se
reconocieran los riesgos de la radiación, los niños que padecían tiña
del cuero cabelludo (una infección causada por hongos) a menudo
recibían terapia de radiación a bajas dosis, lo que luego se descubrió
aumentaba el riesgo de tumores encefálicos a medida que avanzaban en
edad.
Hoy día, la mayoría de los tumores del encéfalo inducidos por radiación
son causados por la radiación administrada a la cabeza del paciente
para tratar otro tipo de cáncer. Esto es más común en personas que
recibieron radiación en el encéfalo cuando eran niños como parte de
tratamiento de leucemia. Estos tumores encefálicos por lo general se
originan entre 10 y 15 años después de la radiación.
Estos tumores aún siguen siendo bastaste raros, pero debido al riesgo
aumentado (así como por otros efectos secundarios de la radioterapia),
la radioterapia a la cabeza sólo se administra después de considerar
con cuidado los beneficios y riesgos. Para la mayoría de los pacientes
con cáncer que afecta el encéfalo y otras áreas de la cabeza, los
beneficios de la radioterapia sobrepasan por mucho el riesgo de padecer
un tumor del encéfalo años después.
Antecedentes familiares
La mayoría de las personas con tumores de encéfalo no tiene un
antecedente familiar de la enfermedad, aunque en pocos casos los
cánceres de encéfalo y de médula espinal son comunes en algunas
familias. En general, los pacientes con síndromes de cáncer de origen
familiar suelen tener muchos tumores que se presentan primero durante
su juventud. Algunas de estas familias padecen trastornos bien
conocidos:
Neurofibromatosis tipo 1
(NF1): las personas con esta condición
hereditaria tienen riesgos mayores de schwannomas, meningiomas y
ciertos tipos de gliomas, así como neurofibromas (tumores benignos de
nervios periféricos). Este trastorno es causado por cambios en el gen
NF1.
Neurofibromatosis tipo 2
(NF2): esta condición hereditaria, la cual es
menos común que la NF1, se asocia con schwannomas vestibular
(neuromas
acústicos) y, en algunos pacientes, meningiomas o ependimomas de la
médula espinal. Los cambios en el gen NF2 son responsables por los
neurofibromatosis tipo 2.
Esclerosis tuberosa:
los pacientes con esta condición hereditaria
pueden tener astrocitomas
subependimales de células gigantes
(astrocitomas de bajo grado que se originan debajo de las células
ependimales de los ventrículos), además de tumores benignos de la piel,
el corazón o los riñones. Es causada por cambios en el gen TSC1 o TSC2.
Enfermedad de von
Hippel-Lindau: esta condición está asociada con una
tendencia hereditaria a padecer hemangioblastomas (tumores de los vasos
sanguíneos) del cerebelo o de la retina, así como tumores del riñón, de
las glándulas adrenales y del páncreas. Esta condición es causada por
cambios en el gen de von Hippel-Lindau (VHL).
Síndrome de Li-Fraumeni:
las personas con esta condición tienen un
riesgo mayor de padecer gliomas, junto con otros tipos de cáncer. Esta
condición es causada por cambios en el gen p53.
Otras condiciones hereditarias, incluyendo el síndrome de Gorlin, el
síndrome de Turcot y el síndrome de Cowden también están asociadas con
los riesgos aumentados de ciertos tipos de tumores encefálicos y de la
médula espinal. Otras familias pudieran tener trastornos genéticos que
no estén bien reconocidos o que incluso sean exclusivos de una familia
en particular.
Trastornos del sistema inmunitario
Las personas cuyo sistema inmunitario se encuentra deteriorado tienen
un mayor riesgo de padecer linfomas del encéfalo o de la médula
espinal. Los linfomas son cánceres de los linfocitos, un tipo de célula
del sistema inmunitario. Los linfomas usualmente se forman en los
ganglios linfáticos, los cuales son grupos de linfocitos del tamaño de
un guisante esparcidos por el cuerpo. El linfoma primario del sistema
nervioso central es menos común que el linfoma que se origina fuera del
cerebro.
Las deficiencias del sistema inmunitario pudieran ser congénitas (de
nacimiento), o pudieran ser causadas por el tratamiento de otros
cánceres, o para evitar el rechazo de órganos trasplantados, o pudieran
ser el resultado de enfermedades, como el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (sida o AIDS, por sus siglas en inglés).
Factores con influencia incierta,
controversial, o no comprobada en el
riesgo de tumor encefálico
Uso del teléfono celular: éste ha sido un tema de mucho
debate en los
últimos años. Los teléfonos celulares emiten radiofrecuencia (RF), una
forma de energía localizada en el espectro electromagnético entre las
ondas de radio FM y las ondas usadas en hornos microondas, radares y
estaciones de satélites. Los teléfonos celulares no emiten radiación
ionizante, el tipo que causa daños al ADN y que se sabe tiene la
capacidad de generar cáncer. A pesar de esto, existen preocupaciones
sobre los teléfonos con antenas integradas que son colocados cerca de
la cabeza mientras son usados, ya que pudieran de alguna manera
aumentar el riesgo de tumores encefálicos.
Algunos estudios preliminares de base poblacional han sugerido un
posible aumento en el riesgo con el uso del teléfono celular, aunque la
mayoría de los estudios más abarcadores realizados hasta el momento no
han encontrado un riesgo aumentado de tumores encefálicos, ya sea en
general o entre tipos de tumores específicos. Aun así, existen muy
pocos estudios sobre el uso de estos teléfonos a largo plazo (10 años o
más). Además, los teléfonos celulares no han estado
disponibles por suficiente tiempo como para determinar los posibles
riesgos de su uso durante la vida. Esto también es cierto en cuanto a
los posibles riegos que causa en los niños el uso aumentado de estos
teléfonos. Además, la tecnología del teléfono celular continúa
cambiando, y no está claro cómo esto pudiera afectar cualquier riesgo.
Se están realizando estudios para ayudar a evaluar estos riesgos,
aunque es probable que pasen muchos años antes de que se puedan hacer
conclusiones sólidas. Mientras tanto, las personas preocupadas por los
posibles riesgos pueden reducir la exposición mediante el uso de
auriculares para que el teléfono en sí no esté cerca de la cabeza
cuando esté en uso. Para más información, vea nuestro documento
“Teléfonos celulares”.
Otros factores: en algunos estudios se ha encontrado un
riesgo
aumentado asociado con otros factores ambientales, tales como la
exposición al cloruro de vinilo (un químico que se utiliza en la
fabricación de plásticos), productos de petróleo, y ciertas sustancias
químicas. Sin embargo otros estudios no han mostrado esta asociación.
Se han sugerido como posibles factores de riesgo la exposición al
aspartame (un sustituto del azúcar), la exposición a los campos
electromagnéticos de líneas de suministro eléctrico y transformadores,
así como infecciones con ciertos virus, pero la mayoría de los
investigadores en este campo están de acuerdo en que no existen
evidencias convincentes que asocien estos factores. Se están realizando
investigaciones sobre estos y otros factores de riesgo potenciales.
¿Se conocen
las causas de los tumores de encéfalo y los tumores de médula
espinal en los adultos?
La causa de la mayoría de los tumores del sistema nervioso central no
es totalmente comprendida. No obstante, los científicos han encontrado
algunos de los cambios químicos que se producen en las células normales
del encéfalo que pudieran hacer que formen tumores encefálicos.
Las células humanas normales crecen y funcionan basándose
principalmente en la información contenida en los cromosomas de cada
célula. Los cromosomas son grandes moléculas de ADN contenidas en cada
célula. Los tumores encefálicos, al igual que otros tumores, son
causados por cambios (mutaciones) en el ADN de una persona. El ADN es
el químico en cada una de nuestras células que porta nuestros genes
(las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Por lo
general, nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de
nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra
apariencia.
Algunos genes controlan cuándo nuestras células crecen, se dividen y
mueren. A ciertos genes que aceleran la división de las células se les
denomina oncogenes.
Otros,
que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran
en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. El
cáncer puede ser causado por mutaciones en el ADN que activan los
oncogenes o desactivan los genes
supresores de tumores.
Estos cambios genéticos pueden ser heredados de uno de los padres o
pueden ser adquiridos durante la vida de una persona cuando las células
en el organismo se dividen para formar dos nuevas células.
En los últimos años, los investigadores han descubierto las mutaciones
genéticas que causan algunos síndromes hereditarios poco comunes (tales
como la neurofibromatosis, la esclerosis tuberosa, el síndrome de
Li-Fraumeni y el síndrome de von Hippel- Lindau) y que aumentan el
riesgo de algunos tumores cancerosos del sistema nervioso central. Por
ejemplo, el síndrome de Li-Fraumeni es causado por una mutación del gen
supresor de tumores p53. Normalmente, este gen previene el crecimiento
de las células con daño en el ADN. Los cambios en este gen aumentan el
riesgo de padecer tumores encefálicos (particularmente gliomas), así
como de algunos otros cánceres.
La mayoría de los tumores encefálicos y de la médula espinal no son el
resultado de síndromes hereditarios conocidos. Un número de cambios
genéticos o cambios cromosómicos ha sido encontrado en algunos de estos
tumores, aunque no está claro si estos cambios tienen causas
específicas. Aun así, la investigación sobre estos cambios puede
conducir en el futuro a nuevos tratamientos para los tumores del
sistema nervioso central.
En la mayoría de los casos, no se sabe por qué las personas que no
tienen síndromes hereditarios desarrollan cambios en células del
sistema nervioso central. La mayoría de los factores de riesgo de
cáncer dañan de alguna forma los genes. Por ejemplo, el humo de
cigarrillo es un factor de riesgo del cáncer del pulmón y de otros
tipos de cáncer, debido a que contiene químicos que pueden dañar los
genes. El encéfalo está relativamente protegido del humo del cigarrillo
y de otros químicos que causan cáncer y que todos respiramos o
comemos. Por lo tanto, es poco probable que estos factores
desempeñen un papel principal en estos cánceres.
La mayoría de los tumores encefálicos se originan sin razón aparente y
no están relacionados con algo que la persona haya o no hecho, ni con
algún factor ambiental conocido al cual haya estado expuesto.
¿Se pueden
prevenir los tumores de encéfalo y los tumores de médula
espinal en
los adultos?
La mayoría de los tumores del sistema nervioso central no están
asociados con ningún factor de riesgo conocido. Como resultado, la
mayoría de estos tumores no se pueden prevenir en la actualidad.
Última revisión / cambio realizado: 29-Ene.-2010
Última actualización completa: 29-Ene.-2010
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