¿Cuáles son
los factores de riesgo del
cáncer de tiroides?
Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de
que una persona padezca alguna enfermedad como el cáncer. Los distintos
tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo,
la exposición sin protección a los rayos solares fuertes es un factor
de riesgo para el cáncer de la piel; mientras el fumar es un factor de
riesgo para un número de cánceres.
Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso
varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad.
Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener
factores de riesgo conocidos. Aun cuando una persona con cáncer de
tiroides tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber
cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.
Algunos científicos han encontrado unos pocos factores de riesgo que
pueden hacer que una persona tenga mayores probabilidades de padecer
cáncer de tiroides.
Sexo y edad
Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos ocurren
alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres.
Los cánceres de tiroides pueden ocurrir en personas de todas las
edades, pero la mayoría de los casos de cáncer de tiroides papilar y
folicular se encuentran en personas entre las edades de 20 y 60 años.
Una alimentación baja en yodo
Los cánceres foliculares de tiroides son más comunes en algunas áreas
del mundo en las que las dietas de las personas son bajas en yodo. En
este los Estados Unidos, el yodo alimenticio es abundante ya que se le
añade a la sal de mesa y a otros alimentos. Una alimentación baja en
yodo también puede aumentar el riesgo de cáncer papilar si la persona
también está expuesta a radioactividad.
Radiación
La exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el
cáncer de tiroides. Las fuentes de tal radiación incluyen ciertos
tratamientos médicos y precipitación radiactiva de las armas nucleares
o accidentes en plantas energéticas.
Haber recibido tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al
cuello durante la infancia constituye un factor de riesgo del cáncer de
tiroides. Anteriormente, se trataba algunas veces con radiación a los
niños para cosas que hoy día no usaríamos radiación, como el acné,
infecciones con hongos en el cuero cabelludo, crecimiento de la
glándula timo o para reducir las amígdalas o las adenoides.
Posteriormente, algunos estudios relacionaron estos tratamientos con un
riesgo aumentado de cáncer de tiroides. La radioterapia administrada a
los niños para algunos cánceres, como la enfermedad Hodgkin también
aumenta el riesgo. En general, el riesgo es mayor en los niños que
tienen menos edad al momento se administrar el tratamiento. La
exposición a la radiación cuando se es adulto, conlleva un pequeño
riesgo de cáncer de tiroides.
Los cánceres de tiroides asociados a radioterapia previa no son más
graves que los cánceres de tiroides.
Varios estudios han señalado un riesgo aumentado de cáncer de tiroides
en niños, debido a la precipitación radioactiva de las armas nucleares
o accidentes en plantas energéticas. Por ejemplo, el cáncer de tiroides
es varias veces más frecuente de lo normal en los niños que viven cerca
de Chernobyl, el lugar donde en 1986 ocurrió un accidente en la planta
nuclear que expuso a millones de personas a la radioactividad. Los
adultos que llevaron a cabo la limpieza después del accidente y las que
vivieron cerca de la planta también han tenido una tasa mayor de cáncer
de tiroides. Los niños con más yodo en sus dietas parecían tener un
riesgo menor.
Después de las pruebas de armas nucleares en algunos estados del oeste
durante los años 50, algo de precipitación radiactiva ocurrió en
ciertas regiones de los Estados Unidos. Esta exposición fue mucho menor
que alrededor de Chernobyl. A tales bajos niveles, no se ha probado un
mayor riesgo de cáncer de tiroides. Si está preocupado debido a una
posible exposición a la precipitación radioactiva, hable sobre esto con
su médico.
Condiciones hereditarias
Varias condiciones hereditarias se han asociado con diferentes
tipos de cáncer de tiroides.
Cáncer medular tiroideo:
aproximadamente uno de cada cinco carcinomas medulares de tiroides
(MTC, por sus siglas en inglés) resultan como consecuencia de heredar
un gen anormal. Estos casos se conocen como carcinoma medular de tiroides
familiar (FMTC). El FMTC puede ocurrir solo, o puede ser
visto junto con otros tumores.
La combinación de FMTC con tumores de otras glándulas endocrinas se
conoce como neoplasia
endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2). Existen dos subtipos,
la MEN 2a y la MEN 2b:
- En la MEN 2a, el carcinoma medular de tiroides ocurre con
los
feocromocitomas (tumores de las glándulas suprarrenales, las cuales
están localizadas en la parte superior de los riñones) y con los
tumores de las glándulas paratiroides.
- En la MEN 2b, el carcinoma medular de tiroides está
asociado con
los feocromocitomas y con los crecimientos benignos de los tejidos
nerviosos en la lengua y en otros lugares llamados neuromas. Este
subtipo de mucho menos común que el MEN 2a.
En estas formas hereditarias del carcinoma medular de tiroides, los
cánceres a menudo se generan durante la infancia o en adultos jóvenes y
se pueden propagar tempranamente. El carcinoma medular de tiroides es
más agresivo en el síndrome MEN 2b. Si su familia presenta MEN 2a, MEN
2b o FMTC aislado, entonces usted podría tener un riesgo muy alto de
carcinoma medular de tiroides. Pídale a su médico que le provea
información sobre los análisis de sangre regulares o exámenes de
ecografía que se hacen para detectar problemas y sobre la posibilidad
de pruebas genéticas.
Otros cánceres de
tiroides: las
personas con ciertas condiciones médicas hereditarias tienen un mayor
riesgo de formas más comunes de cáncer de tiroides. Las tasas más altas
de la enfermedad ocurren entre las personas con condiciones genéticas
poco comunes, tal como síndrome
de Gardner, enfermedad de Cowden y poliposis familiar adenomatosa (FAP).
Si usted sospecha que tiene una afección hereditaria, hable con su
médico, quien puede recomendar asesoría genética si sus antecedentes
médicos lo justifican.
Los cánceres papilares y foliculares de tiroides parecen “correr” en
algunas familiares que no presentan un síndrome hereditario conocido;
esto puede representar alrededor de 5% de los cánceres de tiroides. Las
bases genéticas para estos cánceres no están totalmente claras.
¿Conocemos
las causas del cáncer de
tiroides?
Aunque algunos científicos han encontrado que el cáncer de tiroides
está asociado a varios padecimientos (descritos en la sección "Cuáles
son los factores de riesgo del cáncer de tiroides"), no se conoce aún
la causa exacta del cáncer de tiroides.
Gracias a las investigaciones se ha avanzado mucho en el conocimiento
de cómo ciertos cambios en el ADN de una persona pueden hacer que las
células de la glándula tiroides se tornen cancerosas. El ADN es el
químico en cada una de nuestras células que porta nuestros genes (las
instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células).
Normalmente
nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro
ADN. Sin embargo, el ADN afecta más que nuestra apariencia externa,
pues puede influir nuestro riesgo de padecer ciertas enfermedades, como
lo son algunos tipos de cáncer.
Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo las células
deben crecer y dividirse. Ciertos genes que aceleran la división
celular o que causan que las células vivan por más tiempo de lo que
deberían se conocen como oncogenes.
A otros que hacen más lenta la división de células o que ocasionan que
las células mueran en el momento adecuado se les denomina genes supresores de tumores.
El cáncer puede ser causado por mutaciones
(defectos) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes
supresores de tumores.
Las personas heredan dos copias de cada gen (uno de cada uno de sus
padres). Las personas pueden heredar ADN dañado de uno o ambos padres,
lo que es responsable de los tipos de cáncer hereditarios. La mayoría
de los cánceres, sin embargo, no son hereditarios. En estos casos, el
ADN de una persona se daña como consecuencia de la exposición a algo en
el ambiental, como el fumar o la radiación. Algunas veces las
mutaciones al ADN ocurren sin ninguna razón aparente.
Cáncer papilar de tiroides
Se han encontrado varias mutaciones de ADN en algunas formas de cáncer
papilar de tiroides. Muchos de estos cánceres tienen cambios en partes
específicas del gen RET.
La forma alterada de este gen, conocida como oncogén PTC
se encuentra, en general, entre alrededor del 10% al 30% de los
cánceres papilares de tiroides, y un porcentaje mayor de estos cánceres
se encuentran en niños y/o están asociados con la exposición a la
radiación. Estas mutaciones RET
usualmente no son heredadas sino que se adquieren durante la vida de
una persona. Están presentes únicamente en la célula cancerosa y no se
transmiten a los hijos del paciente.
Muchos (30% al 70%) cánceres papilares de tiroides contienen una
mutación del gen BRAF.
La mutación BRAF
es menos común en los cánceres de tiroides en niños y en aquellos que
se cree surgen de la exposición a la radiación. Los cánceres con
cambios BRAF tienden a tener un crecimiento más agresivo y una
probabilidad mayor de propagación a otras partes del cuerpo.
Se cree que los cambios BRAF
y RET/PTC
causan que las células crezcan y se dividan. Resulta extremadamente
poco común para los cánceres papilares presentar cambios tanto en los
genes BRAF
como en los RET/PTC.
Los cambios a otros genes también han sido vinculados a cáncer papilar
de tiroides, incluyendo aquellos en el gen NTRK1 y en el gen MET.
Cáncer folicular de tiroides
Los cambios adquiridos en el oncogén RAS cumplen una función en el
origen de los cánceres foliculares de tiroideos.
Cáncer anaplásico de tiroides
Estos cánceres tienden a tener algunas de las mutaciones descritas
anteriormente, y a menudo también tienen cambios en el gen supresor de
tumores p53.
Cáncer medular tiroideo
Las personas con carcinoma medular de tiroides (MTC) tienen mutaciones
en partes diferentes del gen RET en comparación con los pacientes que
tienen carcinoma papilar. Casi todos los pacientes con la forma
hereditaria de MTC, y aproximadamente uno de cada cinco con la forma
esporádica de MTC (no heredado), tienen una mutación del gen RET. La
mayoría de los pacientes con MTC esporádico han adquirido las
mutaciones que sólo están presentes en sus células cancerosas. Aquéllos
con MTC familiar y MEN 2 heredan la mutación del RET de uno de los
padres. Estas mutaciones están presentes en todas las células del
cuerpo del paciente y, por lo tanto, se pueden detectar mediante
análisis de ADN de las células sanguíneas.
En las personas con mutaciones hereditarias de RET, un gen RET es
usualmente normal y otro es mutado. Debido a que cada persona tiene dos
genes RET, pero sólo pasa uno a su hijo (el otro gen RET del hijo que
proviene del otro padre), las probabilidades de que una persona con MTC
familiar le transmita un gen mutado a un hijo son una en dos (o un 50%).
¿Se puede
prevenir el cáncer de
tiroides?
La mayoría de las personas con cáncer de tiroides no tiene factores de
riesgo conocidos; por lo tanto, no es posible prevenir la mayoría de
los casos de esta enfermedad.
La exposición a la radiación, especialmente en la niñez, es un factor
de riesgo conocido para el cáncer de tiroides. Debido a esto, los
médicos ya no usan el tratamiento con radiación para enfermedades menos
graves. En general, es una buena idea evitar que los niños se sometan a
rayos X que no sean necesarios.
Actualmente están disponibles pruebas de sangre genéticas para saber si
existen las mutaciones encontradas en el carcinoma medular de tiroides
familiar (MTC). Debido a esto, la mayoría de los casos de MTC pueden
prevenirse o tratarse a tiempo mediante la extirpación de la glándula
tiroides. Una vez se detecte la enfermedad en una familia, se pueden
realizar las pruebas para el gen mutado al resto de los miembros de la
familia.
Si usted tiene antecedentes familiares de MTC, es importante que vea a
un médico que esté familiarizado con los últimos avances en la asesoría
genética y en las pruebas genéticas para esta enfermedad. La
extirpación de la glándula de tiroides en niños que tienen el gen
anormal previene un cáncer que, de lo contrario, pudiera ser mortal.
Última
revisión / cambio realizado:
24-Jul.-2009
Última actualización completa: 24-Jul.-2009
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