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| Prevención y factores de riesgo |
| Melanoma |
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¿Cuáles son
los factores de riesgo del
melanoma?
Un factor de riesgo
es aquel que afecta la probabilidad de que usted contraiga una
enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer
conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, fumar es un
factor de riesgo para el cáncer del pulmón, la boca, la laringe, la
vejiga, los riñones y otros órganos.
Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Tener un factor de
riesgo, o incluso varios factores, no significa que una persona
contraerá la enfermedad. Además, muchas personas que padecen de la
enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos. Aún cuando una
persona con melanoma tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil
saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.
Los científicos han encontrado que varios factores de riesgo hacen que
una persona sea más propensa a padecer de melanoma.
Exposición a la luz ultravioleta
Se cree que la radiación ultravioleta es el riesgo principal de la
mayoría de los melanomas. La luz solar es la fuente primordial de
radiación UV, la cual puede ser dañina para los genes en las células de
su piel. Las lámparas y cabinas bronceadoras también son fuentes de
radiación ultravioleta. Las personas que se exponen excesivamente a la
luz procedente de estas fuentes tienen un mayor riesgo de contraer
cáncer de la piel, incluyendo el melanoma.
El grado de exposición a la luz ultravioleta depende de la intensidad
de la radicación, del tiempo que la piel ha estado expuesta y de si
ésta ha estado protegida con ropa y bloqueador solar.
La naturaleza de la exposición a la luz ultravioleta puede desempeñar
un papel en el desarrollo del melanoma. Muchos estudios han asociado el
melanoma en el torso, las piernas y los brazos las quemaduras de sol
frecuentes (especialmente en la niñez). El hecho de que estas áreas no
estén expuestas constantemente a la luz ultravioleta también puede ser
importante. Algunos expertos creen que los melanomas en estas áreas son
diferentes a aquellos que se presentan en el rostro y el cuello, donde
la exposición al sol es más constante. Asimismo, cualquiera de estos
melanomas es diferente a los que se contraen en las palmas de las
manos, las plantas de los pies, las uñas o las superficies internas,
como lo son la boca y la vagina, a donde ha habido poca o ninguna
exposición solar.
Lunares
Un nevo
(el nombre médico del lunar) es un tumor melanocítico benigno (no
canceroso). Por lo general, los lunares no están presentes al nacer,
sino que empiezan a aparecer en la infancia y la adolescencia. La
mayoría de los lunares nunca causará ningún problema, aunque una
persona que tiene muchos lunares es más propensa a padecer de melanoma.
Un nevo displásico
o lunar atípico es un tipo de lunar que aumenta particularmente el
riesgo de que una persona desarrolle un melanoma. Los nevos displásicos
suelen parecerse ligeramente a los lunares normales, pero también se
asemejan algo a los melanomas (para obtener descripciones del aspecto
de los lunares y los melanomas, lea la sección "¿Es posible detectar el
melanoma en sus primeras etapas?"). Los lunares pueden aparecer en
áreas expuestas a la luz solar, así como en áreas que por lo general
están cubiertas, tales como los glúteos (nalgas) y el cuero cabelludo.
A menudo son más grandes que otros lunares.
Un pequeño número de lunares displásicos pueden convertirse en
melanomas. Sin embargo, la mayoría de los lunares displásicos nunca se
vuelven cancerosos, y muchos melanomas parecen originarse sin un lunar
displásico pre-existente.
Con frecuencia, los nevos displásicos son hereditarios. Si tiene
familiares con muchos nevos displásicos, usted tiene alrededor de un
50% de probabilidad de desarrollar este tipo de nevos. Quien tenga uno
o varios nevos displásicos y por lo menos dos familiares cercanos con
melanoma tiene un riesgo de un 50% o más de desarrollar melanoma.
El riesgo de melanoma en el transcurso de la vida se estima entre 6% y
10% para aquellas personas con muchos lunares displásicos (algunas
veces se les llama síndrome del nevo displásico). Las personas con esta
condición deben someterse a exámenes muy minuciosos y periódicos de la
piel con un dermatólogo (un médico especialista en problemas de la
piel). En algunos casos, se toman fotografías de cuerpo entero durante
intervalos periódicos que ayudan al médico reconocer cuáles lunares
están cambiando o creciendo. Muchos médicos recomiendan que se debe
enseñar a los pacientes a practicar autoexámenes de la piel, así como
ofrecerles asesoría sobre protección contra el sol.
Los lunares que están presentes en el momento de nacer se llaman nevos melanocíticos congénitos.
El riesgo de un melanoma en el transcurso de la vida, pudiera ser de
alrededor de 0 a 10% para las personas con nevos melanocíticos
congénitos. Sin embargo, este riesgo se ve afectado por el tamaño del
nevo. Las personas con nevos congénitos muy grandes tienen un mayor
riesgo, mientras que este riesgo es menor para las que tienen nevos más
pequeños. Los nevos congénitos a veces son extirpados quirúrgicamente
para que no tengan la oportunidad de convertirse en cancerosos. La
recomendación del médico de extirpar o no un nevo congénito depende de
varios factores que incluyen tamaño, ubicación, color y textura del
nevo. Muchos médicos recomiendan que los nevos congénitos que no son
extirpados deben ser examinados cada cierto tiempo por un dermatólogo y
se debe enseñar al paciente cómo practicar autoexámenes mensuales de la
piel.
La probabilidad de que un lunar en particular se convierta en cáncer es
muy baja, no obstante, cualquier persona con muchos lunares irregulares
o que tenga lunares grandes tiene un mayor riesgo de desarrollar
melanoma.
Piel muy blanca, pecas y cabello claro
El riesgo de desarrollar melanoma es más de 10 veces mayor en las
personas de raza blanca que en las de raza negra. Esto se debe al
efecto protector del pigmento de la piel. Las personas de raza blanca
con cabello rubio o pelirrojo o de piel muy blanca, que se queman o se
llenan de pecas con facilidad, están bajo un riesgo mayor, siendo las
de cabello pelirrojo las que están en más alto riesgo.
Antecedentes familiar de melanoma
Su riesgo de padecer de un melanoma es mayor si uno o varios familiares
de primer grado de la persona (madre, padre, hermano/a, hijo/a) han
recibido un diagnóstico de melanoma. Aproximadamente 10% de todas las
personas con melanoma tienen antecedentes familiares de esta
enfermedad.
El aumento en el riesgo puede deberse a que compartieron un estilo de
vida de exposición frecuente al sol en la familia, una familia de piel
muy blanca o una combinación de ambos factores. También puede deberse a
cambios genéticos heredados (mutaciones) en una familia. Las mutaciones
genéticas han sido encontradas en aproximadamente 10% a 40% de las
familias con una tasa elevada de melanoma. Actualmente, la mayoría de
los expertos no recomiendan las pruebas genéticas en estas familias. En
su lugar, ellos recomiendan que quienes presenten un fuerte antecedente
familiar de melanoma hagan lo siguiente:
- Exámenes de la piel por un dermatólogo periódicamente.
- Hágase autoexámenes de la piel minuciosos.
- Ser particularmente cuidadoso en cuanto a la protección
solar.
Antecedente personal de melanoma
Una persona que ha padecido de melanoma tiene un riesgo mayor de
contraer melanoma nuevamente. Alrededor del 5% al 10% de las personas
con melanoma contraerán un segundo melanoma en algún momento de sus
vidas.
Inmunosupresión
Las personas que han sido tratadas con medicamentos que suprimen el
sistema inmunitario, tales como los pacientes de transplantes de
órganos, tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma.
Edad
Aunque el melanoma está relacionado en menor grado a la edad avanzada
que la mayoría de los tipos de cáncer, aún es muy propenso a ocurrir en
personas mayores. No obstante, éste es uno de los pocos cánceres que
también se encuentra en las personas jóvenes. De hecho, el melanoma es
uno de los tipos de cáncer más comunes entre las personas menores de 30
años. El melanoma que corre en la familia puede ocurrir a una edad
menor.
Sexo
Los hombres tienen una tasa mayor de melanoma que las mujeres.
Xeroderma pigmentoso
El xeroderma pigmentoso (XP) es un padecimiento hereditario raro que
resulta como consecuencia de un defecto en una enzima que normalmente
repara algunos daños al ADN. Las personas con XP tienen un mayor riesgo
de tanto melanoma como de los cánceres de las células basales y células
escamosas a una edad temprana. Debido a que las personas con XP tienen
menor capacidad de reparar el daño al ADN causado por la luz solar,
pueden desarrollar muchos cánceres en las áreas expuestas de su piel.
¿Sabemos
cuáles son las causas del
melanoma?
El ADN es el material genético en cada una de nuestras células que
transmite información genética a la siguiente generación; por ejemplo,
hace que los hijos se parezcan a sus padres. Junto con la información
acerca del color del pelo, los rasgos faciales y otros aspectos de cómo
lucimos, el ADN contiene información que indica a las células de
nuestro cuerpo cómo deben crecer y llevar a cabo las actividades
necesarias para la vida.
La radiación ultravioleta puede dañar el ADN. En algunas ocasiones el
daño afecta a ciertos genes (segmentos de ADN con una función
específica) que controla la manera y el tiempo del crecimiento y
división celular. Si estos genes no funcionan adecuadamente, las
células afectadas pueden formar un cáncer.
La mayor parte de la radiación ultravioleta procede de la luz solar,
pero cierta cantidad puede proceder de fuentes artificiales, tales como
las cabinas bronceadoras. Por lo general, no está exactamente claro
cuando la exposición a la luz ultravioleta causa el daño al ADN que
pudiese en el futuro conducir al cáncer. Parte del daño puede haber
ocurrido pocos años antes del comienzo del cáncer. Sin embargo, gran
parte de dicho comienzo del cáncer puede deberse a exposiciones que
hayan tenido lugar muchos años antes. Los niños y los jóvenes a menudo
se exponen excesivamente a una intensa radiación solar ultravioleta que
quizá no dé lugar a un cáncer como tal hasta dentro de muchos años, o
incluso décadas.
Los científicos han encontrado que el ADN de ciertos genes a menudo
está dañado en las células del melanoma. La mayoría de estos cambios en
el ADN no son hereditarios, sino que pueden ser el resultado del daño
causado por la luz solar. No obstante, hay cierta evidencia que muestra
que algunas personas pueden reparar el ADN dañado mejor que otras, y
tienen menos probabilidades de contraer melanoma. En el futuro, una
mejor comprensión de la forma en que estos cambios en el ADN dan lugar
a un melanoma pudiera utilizarse para ayudar a tratar o incluso
prevenir esta enfermedad.
En muchos melanomas, se encuentra una mutación en el gen BRAF. Este
cambio no es hereditario; parece ocurrir durante el desarrollo del
melanoma. El bloqueo de la actividad de este gen puede algún día ayudar
a tratar a ciertas personas con melanoma avanzado.
En algunas familias con melanomas hereditarios, las mutaciones
genéticas que incrementan significativamente el riesgo de melanoma se
transmiten de una generación a la siguiente. Los melanomas familiares
(hereditarios) con más frecuencia tienen cambios en genes tal como
CDKN2A, (también conocido como p16) y CDK4 que previenen que estos
genes realicen sus funciones normales de controlar el crecimiento
celular. Los científicos deducen que esto lleva a un crecimiento
excesivo que eventualmente origina el cáncer.
Aunque la mayoría de los lunares nunca llegan a convertirse en un
melanoma, algunos sí lo hacen. Los investigadores han hallado algunos
cambios en el ADN que transforman un nevo benigno (lunar) en células de
melanoma. Sin embargo, aún no se sabe exactamente por qué algunos
lunares se tornan cancerosos, ni por qué el hecho de tener muchos
lunares o lunares atípicos (displásicos) puede aumentar el riesgo de
contraer un melanoma.
¿Se puede
prevenir el melanoma?
No todos los melanomas se pueden prevenir, pero existen maneras de
reducir el riesgo de padecer de melanoma.
Limitar la exposición a la luz
ultravioleta (UV)
La forma más importante de reducir el riesgo de melanoma es protegerse
de la exposición a la radiación ultravioleta. Lleve a cabo las medidas
de protección contra el sol al estar al aire libre. "¡Ponte, úntate,
colócate… y atavíate!" es una frase utilizada para recordar a la gente
los cuatro métodos clave que puede usar para protegerse contra la
radiación UV. Póngase una camisa, pónganse bloqueador solar, póngase un
sombrero y utilice lentes de sol para proteger sus ojos y la piel
sensible que los rodea de la luz ultravioleta.
Proteger su piel con ropa
La ropa provee diferentes niveles de protección, dependiendo de muchos
factores. Las camisas de manga larga, los pantalones largos y las
faldas largas son los que proveen más protección. Los colores oscuros
generalmente proveen más protección que los colores claros. Las telas
con un tejido más estrecho ofrecen una mejor protección que las telas
con un tejido más suelto. Asimismo, la ropa seca generalmente protege
mejor que la ropa mojada.
Tenga presente que cubrirse no bloquea todos los rayos ultravioletas.
Una playera típica de color claro que se viste durante el verano
usualmente provee menos protección que un bloqueador con un factor de
protección solar (SPF, por sus siglas en inglés) de 15 o más.
Algunas compañías en los Estados Unidos producen ropa liviana y cómoda
que protege contra la exposición ultravioleta incluso cuando está
mojada. Cierta ropa con protección solar tienen una etiqueta que indica
el valor del factor de protección a la radiación ultravioleta (UPF), el
nivel de protección que provee la prenda de ropa contra los rayos
ultravioleta del sol (en una escala del 15 al 50+). Mientras más alto
es el UPF, mayor es la protección contra los rayos ultravioletas.
Además existen productos para aumentar el valor UPF de la ropa que
usted posee. Estos productos que se usan como detergentes para lavar
ropa forman una capa de protección de luz ultravioleta en su ropa sin
cambiar el color o la textura.
Usar sombrero
Un sombrero que tenga un ala a su alrededor de por lo menos dos a tres
pulgadas es ideal ya que protege las áreas que a menudo son expuestas
al sol, tal como el cuello, las orejas, los ojos, la frente, la nariz y
el cuero cabelludo. Una gorra con sombra (una gorra que incluye una
pequeña capa de aproximadamente siete pulgadas [15 centímetros] a los
costados y parte trasera) también es recomendable. Por lo general se
pueden encontrar en las tiendas de artículos deportivos y de
actividades al aire libre.
Una gorra de béisbol puede proteger la parte delantera y trasera de la
cabeza, pero no la parte trasera del cuello o las orejas, donde
comúnmente se originan los cánceres de la piel. Los sombreros de mimbre
y pajilla no se recomiendan a menos que estén estrechamente tejidos.
Usar bloqueador solar
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se use loción o crema
de protección solar como parte de un programa de protección contra el
sol.
Use protector (loción) solar y bálsamos labiales que tengan un factor
de protección solar (SPF) de 15 o más en las partes de la piel
expuestas al sol, cuando la luz solar es intensa (por ejemplo, sitios
donde las altitudes sean altas o calientes o entre las 10:00 a.m. y las
4:00 p.m.). Use bloqueador solar aunque el día esté brumoso o el cielo
esté cubierto de nubes ligeras o poco compactas, ya que la luz
ultravioleta puede atravesarlas.
Al aplicarse el bloqueador siga siempre las instrucciones. Para que
ésta sea eficaz, debe aplicarse el bloqueador solar alrededor de 20 a
30 minutos antes de estar al aire libre. Aplicarse una onza (lo
suficiente para llenar la palma de la mano) es recomendable para cubrir
los brazos, las piernas, el cuello y la cara de un adulto promedio. La
protección es óptima cuando se usa con abundancia en todas las áreas de
la piel expuestas al sol. Para asegurar una protección continua, muchos
bloqueadores deben reaplicarse al menos cada dos horas. Muchos
protectores solares pierden eficacia cuando la persona suda o nada, y
deben volverse a aplicar para que ofrezcan el máximo de protección. Y
no hay que olvidar los labios, también existen bálsamos labiales con
protección solar.
Algunas personas usan los protectores solares para poder permanecer
bajo el sol durante más tiempo sin una quemadura de sol. El bloqueador
solar no debe usarse para pasar más tiempo bajo el sol, ya que aún
usted puede acabar con daño a su piel.
Es importante recordar que aunque los protectores solares pueden ayudar
a reducir su exposición a la luz ultravioleta, éstos no previenen los
melanomas si usted se expone demasiado al sol, particularmente si tiene
otros factores de riesgo.
Si usted quiere broncearse, trate de usar una loción de bronceado sin
luz solar (sunless tanning lotion), la cual puede proveer el “look”,
sin causar daño. Las lociones de bronceado sin luz solar contienen una
sustancia llamada dihidroxiacetona (DHA). El DHA funciona al
interactuar con proteínas en la superficie de la piel para producir
color. Exponerse al sol pensando que así este producto será más eficaz
es innecesario, y tras algunos días, el bronceado comenzará a disiparse.
Usar lentes de sol
Unos lentes de sol que ofrezcan cobertura total alrededor de los ojos,
con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de por lo menos
99%, protegen de forma óptima los ojos y el área de la piel alrededor
de los mismos. Busque lentes de sol que bloqueen la luz UVA y UVB. Las
etiquetas que indican "UV absorption up to 400 nm" (absorción de rayos
ultravioletas hasta 400 nm), o “Meets ANSI UV Requirements” significa
que las lentes bloquean por lo menos el 99% de los rayos ultravioletas.
Si la etiqueta no lo indica así, no asuma que las lentes proveen alguna
protección.
Buscar la sombra
Otra manera de limitar la exposición a la luz ultravioleta es evitar
estar bajo la luz solar por un período prolongado. Esto resulta
particularmente importante de las 10:00 a.m. a las 4:00 p.m., cuando la
luz ultravioleta es más intensa. Si no está seguro de la intensidad del
sol, haga la prueba de la sombra: si la sombra es más pequeña que
usted, los rayos solares son los más intensos. Planifique estar fuera
de la exposición al sol durante esos momentos. Si tiene que estar en el
exterior, proteja su piel. Recuerde que la luz solar (y los rayos UV)
pueden atravesar las nubes y el reflejo de los rayos puede rebotar en
agua, arena, concreto y nieve, y hasta puede atravesar la superficie
del agua.
El índice de luz
ultravioleta: la cantidad de luz ultravioleta que alcanza
el suelo en cualquier lugar depende de un número de factores,
incluyendo la hora del día, la temporada del año, la elevación, y la
cobertura nubosa. Para ayudar a las personas a entender mejor la
intensidad de la luz ultravioleta en su área en un día determinado, el National Weather Services
y la US Environmental
Protection Agency han creado el índice de luz
ultravioleta. Este índice les proporciona a las personas una idea de
cuán intensa es la radiación ultravioleta en el área donde viven en una
escala de 1 al 11+. Un número más alto significa una probabilidad mayor
de quemadura solar, daño a la piel y en última instancia cánceres de la
piel de todas clases. Su índice de luz ultravioleta debe estar
disponible diariamente en su periódico local, en los informes sobre el
clima trasmitidos por televisión, o en Internet
(www.epa.gov/sunwise/uvindex.html).
Proteger a los niños del
sol
Los niños requieren especial atención, ya que éstos tienden a pasar más
tiempo al aire libre y pueden quemarse más fácilmente. Los padres y las
personas que cuidan de los niños deben protegerlos de la exposición
excesiva al sol con las medidas descritas anteriormente. Los niños
mayores necesitan tener cuidado con la exposición solar a medida que se
vayan haciendo más independientes. Cubrir a los niños lo más razonable
posible, resulta importante particularmente en los lugares del mundo
más soleados. Usted debe desarrollar el hábito de usar bloqueador solar
en la piel expuesta al sol tanto para usted como para sus hijos siempre
que pase tiempo al aire libre y pudiera estar expuesto a una gran
cantidad de luz solar.
Evitar otras fuentes de
luz ultravioleta
El uso de camas bronceadoras y de lámparas de sol resulta peligroso,
debido a que la radiación ultravioleta que éstas emiten puede dañar su
piel. Existen cada vez más pruebas de que éstas pueden aumentar su
riesgo de contraer melanoma. Se están llevando a cabo investigaciones
en esta área.
Los investigadores han encontrado que la tasa de cáncer de la piel en
los jóvenes está aumentando. Un factor para esto puede ser el uso de
lugares de bronceado en el interior. La mayoría de los médicos de la
piel recomiendan insistentemente que no se usen las camas bronceadoras
y las lámparas de sol.
Identificación
y extirpación de lunares
anormales
Ciertos tipos de lunares tienen mayor riesgo de convertirse en
melanomas (vea la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo del
melanoma?"). Según el lugar donde se presenten estos lunares, es
posible que su médico quiera observarlos de cerca mediante exámenes
periódicos o puede extirparlos si tienen características que sugieren
que pueden convertirse en melanoma. Por lo general, no se recomienda la
extirpación rutinaria de un gran número de lunares como forma de
prevención del melanoma. Algunos melanomas pueden originarse de
lunares, pero la mayoría no. Si usted tiene muchos lunares, se
recomienda un examen de rutina minucioso realizado por un médico o
dermatólogo, al igual que los autoexámenes mensuales de la piel. Si
usted encuentra un lunar que luce raro o nota un cambio en un lunar,
usted debe ser examinado por un médico con experiencia en el
reconocimiento de cánceres de la piel. Para obtener más información
sobre cómo reconocer los lunares sospechosos y el melanoma, remítase a
la sección "¿Es posible detectar el melanoma en sus primeras etapas?".
Identificación y extirpación de lunares
anormales
Ciertos tipos de lunares tienen mayor riesgo de convertirse en
melanomas (vea la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo del
melanoma?"). Según el lugar donde se presenten estos lunares, es
posible que su médico quiera observarlos de cerca mediante exámenes
periódicos o puede extirparlos si tienen características que sugieren
que pueden convertirse en melanoma.
Por lo general, no se recomienda la extirpación rutinaria de un gran
número de lunares como forma de prevención del melanoma. Algunos
melanomas pueden originarse de lunares, pero la mayoría no. Si usted
tiene muchos lunares, se recomienda un examen de rutina minucioso
realizado por un médico o dermatólogo, al igual que los autoexámenes
mensuales de la piel.
Si usted encuentra un lunar que luce raro o nota un cambio en un lunar,
usted debe ser examinado por un médico con experiencia en el
reconocimiento de cánceres de la piel. Para obtener más información
sobre cómo reconocer los lunares sospechosos y el melanoma, remítase a
la sección "¿Es posible detectar el melanoma en sus primeras etapas?".
Asesoría y pruebas genéticas
Si varios miembros de la familia de uno de sus padres han tenido
melanoma, si usted ha tenido muchos melanomas, si tuvo melanoma cuando
era joven o si usted tiene un nevo displásico, es posible que usted
tenga una mutación genética que aumenta el riesgo de melanoma.
Se ha encontrado que genes como el CDKN2A (también conocido como p16)
han cambiado en algunas familias con altas tasas de melanoma. Existen
pruebas para estos cambios genéticos, aunque los médicos no las usan
ampliamente en la actualidad. La gente interesada en informarse sobre
si portan los genes asociados al melanoma puede que quiera pensar
formar parte de una investigación científica que genere adelantos en
este ramo.
Antes de someterse a cualquier tipo de prueba genética, es importante
conocer con anticipación qué pueden y qué no indicar los resultados
sobre su riesgo. Las pruebas genéticas no son perfectas, y en algunos
casos es posible que las pruebas no provean respuestas
claras. Por esta razón es crucial reunirse con un asesor
genético antes de realizar las pruebas de tal manera que se puede decir
si usted debe o no someterse a las mismas.
Debido a que no está claro cuán útil pudieran ser los resultados de la
prueba, la mayoría de los expertos en melanoma no recomiendan en la
actualidad pruebas genéticas para personas con un antecedente familiar
de melanoma. Aún así, algunas personas toman la decisión personal de
hacerse las pruebas. En cualquier caso, las personas con un antecedente
familiar de melanoma deben consultar al médico sobre someterse
regularmente a exámenes de la piel, informarse acerca de los
autoexámenes de la piel, al igual que poner atención especial a la
seguridad contra el sol.
Más información sobre la prevención del
cáncer de la
piel
Muchas organizaciones llevan a cabo actividades para la prevención del
cáncer de la piel en escuelas y áreas de recreación. Otras proveen
folletos informativos y anuncios de servicio público. Para obtener más
información, lea la sección "Recursos adicionales".
Última
revisión: 16-Jun.-2008
Última actualización completa: 16-Jun-2008
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