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| ¿Qué es? |
| Tumores de cerebro y de médula espinal en adultos |
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¿Qué son los
tumores de encéfalo y los tumores de médula espinal?
Los tumores encefálicos, conocidos como tumores cerebrales, son masas
de células anormales que han crecido sin control. En la mayoría de las
otras partes del cuerpo, es muy importante distinguir entre los tumores
benignos (no cancerosos) y los malignos (cancerosos). Los tumores
benignos en otras partes del cuerpo casi nunca ponen en riesgo la vida.
La razón principal por la que los cánceres son tan peligrosos consiste
en que éstos pueden propagarse por todo el cuerpo.
La mayoría de los cánceres del encéfalo se puede propagar por el tejido
encefálico, pero en raras ocasiones se extienden a otras áreas del
cuerpo. Sin embargo, incluso los llamados tumores benignos pueden, a
medida que crecen, destruir y comprimir el tejido encefálico normal,
causando daños que a menudo resultan en discapacidad y algunas veces en
la muerte. Por esta razón, los médicos usualmente hablan de “tumores
encefálicos” en vez de “cánceres del encéfalo”. Las preocupaciones
principales con los tumores encefálicos consiste en cuán fácilmente se
pueden propagar al resto del encéfalo o la médula espinal y si se
pueden extirpan sin que regresen.
Los tumores encefálicos y de la médula espinal son diferentes en los
adultos y los niños. A menudo se forman en diferentes áreas, se
originan de tipos de células diferentes, y pueden tener un pronóstico y
tratamiento diferente. Este
documento hace referencia solamente a los tumores de los adultos. Los
tumores encefálicos y de la médula espinal en niños se discute en otro
documento.
Para poder entender los tumores encefálicos y de la médula espinal
resulta útil conocer sobre la estructura normal y el funcionamiento del
sistema nervioso central.
El sistema nervioso central
Sistema nervioso central es el término médico para referirse al
encéfalo y a la médula espinal.
El encéfalo es el centro del pensamiento, las emociones, la memoria, el
habla, la visión, la audición, el movimiento y mucho más. La médula
espinal y ciertos nervios especiales de la cabeza, llamados pares
craneales, ayudan a llevar mensajes entre el encéfalo y el resto del
cuerpo. Estos mensajes le dicen a nuestros músculos cómo deben moverse,
transmiten la información recopilada por nuestros sentidos y ayudan a
coordinar nuestros órganos internos.
El encéfalo está protegido por el cráneo. Igualmente, la médula espinal
está protegida por los huesos de la columna vertebral.
El encéfalo y la médula espinal están rodeados y amortiguados por un
líquido especial, llamado líquido cefalorraquídeo (CSF). El líquido
cefalorraquídeo está compuesto por plexo coroideo, el cual está
localizado en los espacios dentro del encéfalo llamadas ventrículos.
Los ventrículos, al igual que los espacios que rodean el encéfalo y la
médula espinal, están llenos de líquido cefalorraquídeo.
Partes del encéfalo y de la médula
espinal

Las áreas principales del encéfalo incluyen el cerebro, el cerebelo y
el tronco encefálico. Cada una de estas partes tiene una función
especial.
Cerebro: el
cerebro es la parte grande y externa del encéfalo. Está
compuesto por dos hemisferios (mitades) y controla el razonamiento, el
pensamiento, las emociones y el lenguaje. Además, es responsable por
planear los movimientos musculares (lanzar una bola, caminar, masticar,
etc.) y por recibir información sensorial, por ejemplo, la visión, la
audición, el olfato, el tacto y las sensaciones de dolor.
Los síntomas causados por un tumor en un hemisferio cerebral dependen
de la parte del hemisferio en la que se origine el tumor. Los síntomas
comunes incluyen:
- Convulsiones.
- Dificultad para hablar.
- Un cambio en el estado de ánimo, como
depresión.
- Un cambio en la personalidad.
- Debilidad o parálisis de una parte del
cuerpo.
- Cambios en la visión, la audición u
otras sensaciones.
Ganglios basales:
los ganglios basales son estructuras más profundas
dentro del encéfalo que ayudan a controlar nuestros movimientos
musculares. Normalmente, los tumores u otros problemas en esta parte
del encéfalo causan debilidad, pero en raras ocasiones pueden ocasionar
temblor, corea (movimientos bruscos e involuntarios) o atetosis
(movimientos lentos e involuntarios).
Cerebelo: el
cerebelo es un área en la parte trasera del encéfalo que
ayuda a coordinar los movimientos. Los tumores del cerebelo pueden
causar problemas con la coordinación al caminar, dificultad para
realizar los movimientos finos de los brazos y piernas, problemas para
tragar o para realizar movimientos sincronizados de los ojos, así como
cambios en el ritmo del habla.
Tronco encefálico:
el tronco encefálico es la parte inferior del
encéfalo que contiene grupos de nervios muy largos que conducen las
señales que controlan los músculos, las sensaciones o los sentidos
entre el cerebro y el resto del cuerpo. Además, la mayoría de los pares
craneales (los cuales conducen las señales directamente entre el
encéfalo y el rostro, los ojos, la lengua, la boca y algunas otras
áreas) comienza en el tronco encefálico. Ciertos centros especiales en
el tronco encefálico también ayudan a controlar la respiración y los
latidos del corazón.
Los tumores localizados en esta área crítica del encéfalo pueden causar
debilidad, rigidez muscular o problemas con las sensaciones, la
audición, los movimientos faciales o la deglución (tragar). La visión
doble es un síntoma temprano común de los tumores del tronco
encefálico, como lo son problemas con la coordinación al caminar.
Debido a que el tronco encefálico es un área pequeña que es tan
esencial para la vida, puede que no sea posible extirpar los tumores en
esta área mediante cirugía.
Médula espinal:
la médula espinal, al igual que el tronco encefálico,
contiene manojos de nervios muy largos que conducen las señales que
controlan los músculos, las sensaciones o los sentidos, así como el
control de los intestinos y la vejiga. Los tumores de médula espinal
pueden causar debilidad, parálisis o adormecimiento. Debido a que la
médula espinal es una estructura tan estrecha, los tumores que se
originan dentro de la misma suelen causar síntomas que afectan ambos
lados del cuerpo (por ejemplo, debilidad o adormecimiento de ambas
piernas). Éstos son diferentes a los tumores encefálicos, los cuales
usualmente afectan a un solo lado del cuerpo. Además, la mayoría de
lostumores de médula espinal se origina en un nivel por debajo del
cuello, donde los nervios que van hacia los brazos ya han emergido de
la médula espinal, por lo que solamente se afectan las funciones
corporales más bajas (intestino, vejiga o piernas).
Pares craneales:
los tumores también se pueden originar en los pares
craneales, los cuales son nervios que se extienden directamente hacia
afuera desde la base del encéfalo (en lugar de salir de la médula
espinal). Los tumores que se originan en los pares craneales pueden
causar problemas con la visión, dificultad al tragar, pérdida de la
audición en un o ambos oídos, parálisis facial, adormecimiento o dolor.
Tipos de células y tejidos corporales en
el encéfalo y la médula espinal
El encéfalo y la médula espinal contienen muchas clases de tejidos y
células, lo que puede resultar en diferentes tipos de tumores. Estos
tumores pueden tener pronósticos que varían y pueden ser tratados de
forma diferente.
Neuronas (células
nerviosas): éstas son las células más importantes dentro
del encéfalo. Envía señales a través de sus fibras nerviosas (axones).
Los axones en el encéfalo tienden a ser cortos, mientras que los que
están en la médula espinal puede medir tanto como varios pies. Las
señales eléctricas conducidas por las neuronas determinan todas las
funciones de los pensamientos, la memoria, las emociones, el habla y el
movimiento muscular, y casi todo lo demás que hace el encéfalo y la
médula espinal. A diferencia de muchos otros tipos de células que
pueden crecer y dividirse para reparar los daños causados por lesiones
o enfermedades, las neuronas dejan de dividirse alrededor de un año
después del nacimiento (con muy raras excepciones). Por lo general, las
neuronas no forman tumores, pero a menudo son dañadas por tumores que
se originan en la cercanía.
Células gliales:
las células gliales son las células de apoyo del encéfalo. La mayoría
de los tumores del encéfalo y de la médula espinal se originan a partir
de las células gliales. Algunas veces se les conoce como un grupo
llamado gliomas.
Existen tres tipos de
células gliales: los astrocitos, los oligodendrocitos y
las células ependimales. Un cuarto tipo, las células microgliales, es
parte del sistema inmunitario y en realidad no es de una célula glial.
- Los astrocitos
ayudan a
sostener y a nutrir a las neuronas. Cuando el encéfalo sufre una
lesión, los astrocitos forman un tejido cicatricial que ayuda a reparar
el daño. A los tumores principales que se originan en estas células se
les llama astrocitomas
o glioblastomas.
- Los oligodendrocitos
producen mielina, una sustancia grasa que rodea y aísla los axones de
células nerviosas y de la médula espinal. Esto ayuda a las neuronas a
enviar las señales eléctricas a través de los axones. A los tumores que
se originan en estas células se les llama oligodendrogliomas.
- Las células
ependimales
recubren los ventrículos (áreas llenas de líquido) dentro de la parte
central del encéfalo y forman parte de la vía a través de la cual fluye
el líquido cefalorraquídeo. A los tumores que se originan en estas
células se les llama ependimomas.
- Las células
microgliales
son las células inmunitarias (que combaten infecciones) del sistema
nervioso central.
Células neuroectodermales:
éstas son células primitivas que probablemente son las células
embrionarias remanentes. Se encuentran por todo el encéfalo. A los
tumores más comunes que se originan de estas células se les llaman meduloblastomas,
los cuales se orinan en el cerebelo.
Meninges:
éstos son tejidos que cubren y protegen el encéfalo y la médula
espinal. Las meninges ayudan a formar los espacios por los cuales el
líquido cefalorraquídeo se transporta. Los tumores más comunes que
comienzan en estas células son llamados meningiomas.
Plexo coroideo:
el plexo coroideo es el área del encéfalo dentro de los ventrículos que
produce el líquido cefalorraquídeo que nutre y protege el encéfalo.
Glándula pituitaria e
hipotálamo: la pituitaria es una glándula pequeña en la
base del encéfalo, mientras que el hipotálamo es la parte del encéfalo
a la cual se conecta la glándula pituitaria. Ambos ayudan a regular la
actividad de varias otras glándulas. Por ejemplo, controlan la cantidad
de hormona tiroidea producida por la glándula de tiroides, la
producción y liberación de leche por los senos, y la cantidad de
hormonas masculinas o femeninas producidas por los testículos o los
ovarios. Además, producen hormonas de crecimiento, las cuales estimulan
el crecimiento del cuerpo, y vasopresina, la cual regula el balance de
agua que pasa por los riñones.
El crecimiento de tumores en o cerca de la glándula pituitaria o el
hipotálamo, así como cirugía y/o radioterapia en esta área, puede
interferir con estas funciones. Como resultado, una persona puede tener
bajos niveles de una o más hormonas después del tratamiento y puede
necesitar hormonas para corregir cualquier deficiencia.
Glándula pineal:
la glándula pineal no es estrictamente una parte del encéfalo. De
hecho, es una glándula endocrina pequeña que está situada entre los
hemisferios cerebrales. Su función principal probablemente consiste en
producir melatonina, una hormona que regula el sueño, en respuesta a
cambios en la luz.
Barrera hematoencefálica:
contrario a la mayoría de los otros órganos, los pequeños vasos
sanguíneos (capilares) en el encéfalo y la médula espinal crean una
barrera muy selectiva entre la sangre y los tejidos del sistema
nervioso central. Esta barrera normalmente evita que las toxinas
nocivas entren al encéfalo. Lamentablemente, la barrera tampoco deja
que pase la mayoría de los medicamentos de quimioterapia que se emplean
para destruir las células cancerosas, lo que en algunos casos limita el
uso de este tratamiento.
Tipos de células y tejidos corporales en
el encéfalo y la médula espinal
El encéfalo y la médula espinal contienen diferentes clases de tejidos
y células, lo que puede resultar en diferentes tipos de tumores. Estos
tumores pueden tener pronósticos de supervivencia que varían y pueden
ser tratados de forma diferente.
Neuronas (células
nerviosas): éstas son las células más importantes
dentro del encéfalo. Envía señales a través de sus fibras nerviosas
(axones). Los axones en el encéfalo tienden a ser cortos, mientras que
los que están en la médula espinal puede medir tanto como varios pies.
Las señales eléctricas conducidas por las neuronas determinan todas las
funciones de los pensamientos, la memoria, las emociones, el habla y el
movimiento muscular, y casi todo lo demás que hace el encéfalo y la
médula espinal. A diferencia de muchos otros tipos de células
que pueden crecer y dividirse para reparar los daños causados por
lesiones o enfermedades, las neuronas dejan de dividirse alrededor de
un año después del nacimiento (con muy raras excepciones). Por lo
general, las neuronas no forman tumores, pero a menudo son dañadas por
tumores que se originan en la cercanía.
Células gliales: las células gliales son las células de
apoyo del
encéfalo. La mayoría de los tumores del encéfalo y de la médula espinal
se originan a partir de las células gliales. Algunas veces se les
conoce como un grupo llamado gliomas.
Existen tres tipos de células gliales: los astrocitos, los
oligodendrocitos y las células ependimales. Un cuarto tipo, las células
microgliales, es parte del sistema inmunitario y en realidad no es de
origen glial.
- Los astrocitos
ayudan a sostener y a
nutrir a las neuronas. Cuando el encéfalo sufre una lesión, los
astrocitos forman un tejido cicatricial que ayuda a reparar el daño. A
los tumores principales que se originan en estas células se les llama
astrocitomas o glioblastomas.
- Los oligodendrocitos
producen mielina,
una sustancia que rodea y aísla los axones del encéfalo y de la médula
espinal. Esto ayuda a las neuronas a transmitir las señales eléctricas
a través de los axones. A los tumores que se originan en estas células
se les llama oligodendrogliomas.
- Las células
ependimales recubren los
ventrículos (áreas llenas de líquido) dentro de la parte central del
encéfalo y forman parte de la vía a través de la cual circula el
líquido cefalorraquídeo. A los tumores que se originan en estas células
se les llama ependimomas.
- Las células
microgliales son las
células inmunitarias (que combaten infecciones) del sistema nervioso
central.
Células neuroectodermales: éstas son células primitivas
que
probablemente son las células embrionarias remanentes. Se encuentran
por todo el encéfalo. El tumor más común que se origina de estas
células es el meduloblastoma, el cual se presenta en el cerebelo a
partir de precursores de células nerviosas llamadas células granulares.
Meninges: éstos son tejidos que cubren y protegen el
encéfalo y la
médula espinal. Las meninges ayudan a formar los espacios por los
cuales el líquido cefalorraquídeo (CSF) se transporta. Los tumores más
comunes que comienzan en estas células son llamados meningiomas.
Plexo coroideo: el plexo coroideo es el área del encéfalo
dentro de los
ventrículos que produce el CSF que nutre y protege el encéfalo.
Glándula pituitaria y hipotálamo: la pituitaria es una
glándula pequeña
que se encuentra en la base del encéfalo, mientras que el hipotálamo es
la parte del encéfalo a la cual se conecta la glándula pituitaria.
Ambos ayudan a regular la actividad de varias otras glándulas. Por
ejemplo, controlan la cantidad de hormona tiroidea producida por la
glándula de tiroides, la producción y liberación de leche por los
senos, y la cantidad de hormonas masculinas o femeninas producidas por
los testículos o los ovarios. Además, producen hormonas de crecimiento,
las cuales estimulan el crecimiento del cuerpo, y vasopresina, la cual
regula el balance de agua que pasa por los riñones.
El crecimiento de tumores en o cerca de la glándula pituitaria o el
hipotálamo, así como cirugía y/o radioterapia en esta área, puede
interferir con estas funciones. Por consiguiente, una persona puede
tener bajos niveles de una o más hormonas y puede
necesitar tratamientos hormonales para corregir cualquier deficiencia
hormonal.
Glándula pineal: la glándula pineal no es estrictamente
una parte del
encéfalo. De hecho, es, una glándula endocrina que está situada entre
los hemisferios cerebrales. Su función principal probablemente consiste
en producir melatonina, una hormona que regula el sueño, en respuesta a
cambios en la luz.
Barrera hematoencefálica: contrario a la mayoría de los
otros órganos,
los pequeños vasos sanguíneos (capilares) en el encéfalo y la médula
espinal tienen una barrera muy selectiva entre la sangre y los tejidos
del sistema nervioso central. Esta barrera normalmente evita
que las toxinas nocivas entren al encéfalo. Lamentablemente, la barrera
tampoco deja que pase la mayoría de los medicamentos de quimioterapia
que se emplean para destruir las células cancerosas, lo que en algunos
casos limita el uso de este tratamiento.
Tipos de tumores de encéfalo y tumores
de médula
espinal
Resulta importante conocer la diferencia entre los tumores que se
originan en el encéfalo (tumores encefálicos primarios) y tumores que
comienzan en otros órganos, como los pulmones o los senos, y luego se
propagan al encéfalo (tumores metastásicos o tumores encefálicos
secundarios). En los adultos, los tumores metastásicos del encéfalo son
en realidad más comunes que los primarios. Estos cánceres no se tratan
de la misma manera. Por ejemplo, los cánceres del seno o el pulmón que
se propagan al encéfalo son tratados de forma diferente a los cánceres
que comienzan en el encéfalo. Este
documento solamente trata acerca del cáncer encefálico primario y del
cáncer de la médula espinal primario, no de aquellos que se han
propagado de otra parte del cuerpo.
A diferencia de otros tipos de cáncer, los tumores que se originan en
el encéfalo o en la médula espinal rara vez se propagan a órganos
distantes. Estos tumores causan daño, porque se extienden localmente y
destruyen el tejido normal del encéfalo de donde se originan. A pesar
de esto, los tumores del encéfalo o de la médula espinal rara vez se
consideran “benignos” (no cancerosos). A menos que sean completamente
extirpados o destruidos, la mayoría de los tumores del encéfalo o de la
médula espinal, seguirán creciendo y eventualmente causarán la muerte.
Los tumores encefálicos primarios pueden comenzar en cualquiera de los
diferentes tipos de tejidos o células dentro del encéfalo o la médula
espinal. Algunos tumores contienen una combinación de tipos celulares.
Los tumores en diferentes áreas del sistema nervioso central pueden ser
tratados de distintas formas y tener un pronóstico (perspectiva de
supervivencia) diferente.
Gliomas
Los gliomas no son un tipo específico de cáncer. Glioma es un término
general para un grupo de tumores que comienzan en las células gliales.
Un número de tumores puede ser considerado gliomas, incluyendo el
glioblastoma (conocidos anteriormente como glioblastoma multiforme),
los astrocitomas, los oligodendrogliomas y los ependimomas. Alrededor
de cuatro de 10 de todos los tumores encefálicos son gliomas.
Aproximadamente, ocho de 10 tumores malignos son gliomas.
Astrocitomas: la mayoría de los tumores que se origina
dentro del
encéfalo mismo se originan en células gliales llamadas astrocitos.
Estos tumores se denominan astrocitomas.
Alrededor de tres de cada 10
tumores encefálicos son astrocitomas.
La mayoría de los astrocitomas se puede propagar ampliamente por el
encéfalo y se puede mezclar con el tejido encefálico normal, lo que
puede hacer muy difícil extirparlos mediante cirugía. En ocasiones, los
astrocitomas se propagan a lo largo de las vías del líquido
cefalorraquídeo. En muy raras ocasiones, se propagan fuera del encéfalo
o de la médula espinal.
A menudo, los astrocitomas se clasifican como de bajo grado, grado
intermedio o alto grado, según la apariencia de las células en un
microscopio.
- Los astrocitomas de bajo
grado son los de crecimiento más lento.
- Los astrocitomas de grado
intermedio, o astrocitomas
anaplásicos, crecen con rapidez moderada.
- El astrocitoma que tiene el
grado más alto, conocido como glioblastoma
(o glioblastoma multiforme)
es el que crece con mayor rapidez. Estos tumores representan alrededor
de dos terceras partes de los astrocitomas y son los tumores malignos
del encéfalo más comunes en los adultos.
Existen algunos tipos especiales de astrocitomas que tienden a tener un
pronóstico particularmente bueno. Estos se llaman astrocitomas no
infiltrantes (por ejemplo, astrocitomas pilocíticos
juveniles). Estos
tipos de cáncer son más comunes en los niños que en los adultos.
Oligodendrogliomas: estos tumores se originan en las
células
encefálicas llamadas oligodendrocitos. Al igual que los astrocitomas,
la mayoría de éstos pueden crecer (infiltran) hacia el tejido
encefálico adyacente y no se pueden extirpar completamente mediante
cirugía. Algunas veces, los oligodendrogliomas pueden propagarse a lo
largo de las vías del líquido cefalorraquídeo, pero en contadas
ocasiones se propagan fuera del encéfalo o de la médula espinal. Las
formas más agresivas de estos tumores se conocen como
oligodendrogliomas
anaplásicos. Sólo alrededor del 3% de los tumores
del encéfalo son oligodendrogliomas.
Ependimomas: estos tumores se originan en las células
ependimales que
recubren los ventrículos. Los ependimomas pueden obstaculizar la salida
del líquido cefalorraquídeo de los ventrículos, dando lugar al
agrandamiento del ventrículo, una condición llamada hidrocefalia.
A diferencia de los astrocitomas y de los oligodendrogliomas, los
ependimomas usualmente no crecen (infiltran) en el tejido normal del
encéfalo. Como resultado, algunos (no todos) ependimomas pueden ser
extirpados por completo y curados mediante cirugía. Los ependimomas de
la médula espinal tienen las mayores probabilidades de curarse mediante
cirugía. Se pueden propagar a lo largo de las vías del líquido
cefalorraquídeo, pero no se propagan fuera del cerebro o de la médula
espinal. Las formas más agresivas de estos tumores se conocen como
ependimomas anaplásicos
y usualmente no se pueden curar mediante
cirugía. Alrededor del 2% de los tumores encefálicos son ependimomas.
Meningiomas
Los meningiomas se originan a partir de las meninges, las capas de
tejido que rodean la parte exterior del encéfalo y de la médula
espinal. Aproximadamente uno de cada tres tumores encefálicos primarios
y de la médula espinal son meningiomas. Éstos son los tumores
encefálicos más comunes en los adultos (aunque hablando con propiedad,
en realidad no son “tumores encefálicos”).
El riesgo de estos tumores aumenta con la edad. Se presentan casi el
doble en las mujeres. En algunos casos, estos tumores tienden a
presentarse en familias, especialmente en aquellas con
neurofibromatosis, un síndrome en el cual las personas desarrollan
muchos tumores benignos de tejido nervioso.
Los meningiomas causan síntomas al ejercer presión en el encéfalo o la
médula espinal. Alrededor de cuatro de cinco meningiomas son benignos,
y la mayoría de éstos se pueden curar mediante cirugía. No obstante,
algunos meningiomas crecen muy cerca de estructuras vitales dentro del
encéfalo y no pueden ser curados solamente mediante cirugía. Sólo
algunos meningiomas son malignos y pueden regresar muchas veces después
de la cirugía o, en raras ocasiones, incluso propagarse a otras partes
del cuerpo.
Meduloblastomas
Los meduloblastomas son tumores que se originan a partir de células
neuroectodermales (células nerviosas primitivas) en el cerebelo. Estos
tumores son de rápido crecimiento y a menudo se propagan a lo largo de
las vías del líquido cefalorraquídeo, aunque se pueden tratar mediante
radioterapia y quimioterapia. Los meduloblastomas son mucho más comunes
en los niños que en los adultos. Son parte de una clase de tumores
llamados tumores neuroectodermales primitivos que pueden ocurrir en el
cerebro y en cualquier lugar del sistema nervioso central. Estos
tumores se discuten en detalle en nuestro documento disponible en
inglés "Brain and
Spinal Cord Tumors in Children".
Gangliogliomas
Un tumor que contiene tanto neuronas como células gliales se denomina
ganglioglioma. Estos tumores son poco comunes en los adultos y tienen
una alta tasa de curación mediante cirugía solamente o cirugía
combinada con radioterapia.
Schwannomas (neurilemomas)
Los schwannomas se originan en las células de Schwann, las cuales son
la parte de los pares craneales y otros nervios periféricos que forman
mielina. Por lo general, son tumores benignos que se pueden originar a
partir de cualquier par craneal. Cuando se originan a partir del par
craneal responsable del balance cercano al cerebelo, se les llama
schwannomas vestibular
o neuromas acústicos.
También se originan de
nervios espinales después de haber dejado la médula espinal. Los
schwannomas representan alrededor de 9% de todos los tumores del
sistema nervioso central.
Otros tumores que pueden comenzar en o
cerca del encéfalo
Cordomas: estos tumores poco comunes se originan en el
hueso situado en
la base del cráneo o en el extremo inferior de la espina dorsal. Los
cordomas no son del sistema nervioso central, pero pueden causar lesión
al sistema nervioso cercano al comprimirlo. Si es posible, estos
tumores son tratados mediante cirugía. A menudo, le sigue radioterapia,
aunque suelen regresar en la misma área después del tratamiento, lo que
puede derivar en lesión progresiva y muerte. No suelen propagarse a
otros órganos.
Linfomas no Hodgkin: los linfomas se originan en los
linfocitos (uno de
los tipos principales de célula del sistema inmunitario). Algunos
linfomas del sistema nervioso central se presentan en personas con
problemas del sistema inmunitario, como aquellas infectadas con VIH, el
virus que causa el sida o AIDS. Debido a los tratamientos nuevos contra
el sida, este tipo de linfoma del encéfalo se ha vuelto menos común en
los últimos años. Se considera que los linfomas del encéfalo a menudo
son altamente malignos y pueden ser muy difíciles de tratar. No
obstante, los avances recientes en la quimioterapia han mejorado el
pronóstico de las personas que padecen estos cánceres. Para obtener más
información sobre los linfomas del sistema nervioso central (incluyendo
tratamiento), consulte nuestro documento “Linfoma no-Hodgkin”.
¿Qué indican
las estadísticas principales acerca de los tumores de encéfalo y los
tumores de médula espinal?
En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad
Americana del Cáncer en cuanto a los tumores de encéfalo y los tumores
de médula espinal para el 2009 indican:
- Se diagnosticarán alrededor de 22,070 tumores malignos del
cerebro o de médula espinal (12,010 en hombres y 10,060 en mujeres).
Estos números serían probablemente mayores si los tumores benignos
también son incluidos.
- Aproximadamente 12,920 personas (7,330 hombres y 5,590
mujeres) morirán debido a estos tumores en 2009.
Estas cifras incluyen adultos y niños.
En general, la probabilidad de que una persona padezca un tumor maligno
del encéfalo o de la médula espinal en el transcurso de su vida es de
menos de 1% (alrededor de uno en 150 para un hombre y uno en 185 para
una mujer).
Las tasas de supervivencia varían ampliamente, dependiendo del tipo de
tumor. Para algunos de los tipos más comunes de tumores del encéfalo y
de la médula espinal, las tasas de supervivencia se discuten en la
sección “¿Cómo se tratan los tumores encefálicos y los tumores de
médula espinal?”
Última revisión / cambio realizado: 29-Ene.-2010
Última actualización completa: 29-Ene.-2010
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