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| Tratamiento |
| Cáncer colorrectal |
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¿Cómo se
trata el cáncer colorrectal?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
La primera parte de esta sección describe los varios tipos de
tratamientos usados para los cánceres de colon y de recto. Esto es
seguido de una descripción de los métodos más comunes usados para estos
cánceres según la etapa del cáncer.
Decisiones sobre el tratamiento
Los tipos principales de tratamiento para el cáncer de colon y del
recto son:
- Cirugía.
- Radioterapia.
- Quimioterapia.
- Terapias dirigidas.
Dependiendo de la etapa del cáncer, se pueden combinar dos o más de
estos tipos de tratamiento, simultáneamente, o uno después del otro.
Después de encontrar y clasificar el cáncer, el equipo que atiende su
cáncer hablará con usted sobre las opciones de tratamiento. Es
importante que dedique tiempo para pensar sobre las opciones posibles.
Al seleccionar un plan de tratamiento, uno de los factores más
importantes es la etapa del cáncer. Otros factores que hay que
considerar incluyen su estado de salud en general; los posibles efectos
secundarios del tratamiento; y las probabilidades de curación de la
enfermedad, de prolongación de la vida o de alivio de los síntomas.
Al considerar sus opciones de tratamiento frecuentemente es buena idea
conseguir una segunda opinión, si es posible. Una segunda opinión puede
proporcionarle más información y ayudarle a que se sienta más confiado
con el plan de tratamiento que haya seleccionado. También es importante
saber que sus probabilidades de obtener el mejor resultado posible son
las mayores cuando el equipo de profesionales de la salud tiene
experiencia en el tratamiento de cáncer colorrectal.
Cirugía
Los tipos de cirugía que se usan en el tratamiento contra el cáncer de
colon y del recto varían levemente y se describen por separado.
Cirugía del colon
La cirugía a menudo es el principal tratamiento para la etapa inicial
del cáncer de colon.
Colectomía abierta:
en una colectomía (algunas veces llamada hemicolectomía o resección
segmentaria) se extirpa parte del colon, así como los ganglios
linfáticos adyacentes.
Antes de la cirugía, probablemente se le dará instrucciones para vaciar
completamente sus intestinos. Esto se hace mediante la preparación de
los intestinos que puede consistir en el uso de laxantes y enemas.
Justo antes de la cirugía, le administrarán anestesia general, lo que
le pondrá a dormir profundamente.
Cuando se realiza este procedimiento, el cirujano hará una incisión en
su abdomen. Él o ella removerá la parte del colon que
contiene el cáncer y un pequeño segmento del colon normal en cualquier
lado del cáncer. Por lo general, se extirpa de un cuarto a un tercio de
su colon, aunque se puede remover más o menos dependiendo de la
localización y el tamaño exacto del cáncer.
Entonces se reconectan las secciones restantes de su colon. En este
momento, también se extirpan los ganglios linfáticos adyacentes. La
mayoría de los expertos creen que es importante la extirpación de
tantos ganglios linfáticos cercanos como sea posible (al menos 12
ganglios deben ser extirpados).
Cuando usted despierta después de la cirugía, sentirá algo de dolor y
probablemente necesitará medicamentos contra el dolor durante dos o
tres días. Durante los primeros días, se le administrarán líquidos por
vía intravenosa. Puede que durante este tiempo usted no pueda comer o
puede que le permitan consumir algo de líquidos, ya que el colon
necesita tiempo para recuperarse. No obstante, una resección del colon
en raras ocasiones causa problemas importantes en las funciones
digestivas, y usted podrá comer nuevamente después de unos días.
Es importante que usted esté tan saludable como sea posible para este
tipo de cirugía mayor, aunque en algunos casos una operación puede
necesitarse inmediatamente. Si el tumor es grande y ha bloqueado su
colon, pudiera ser posible que el médico use un colonoscopio para
colocar un tubo o “stent” (tubo hueco de metal o plástico) dentro del
colon con el fin de mantenerlo abierto y aliviar el bloqueo por un
corto periodo de tiempo, y ayudar a preparar a la persona para la
cirugía en los próximos días.
Si no es posible colocar un tubo o si el tumor ha causado un orificio
en el colon, es posible que se necesite inmediatamente una cirugía. Por
lo general, ésta es el mismo tipo de operación que la anterior para
remover el cáncer, pero en lugar de reconectar los segmentos del colon,
el extremo del colon se adhiere a una abertura (estoma) en la piel del
abdomen para eliminar los residuos fecales del cuerpo. A esto se le
conoce como colostomía, y usualmente es temporal.
Una bolsa de
recolección removible entonces se conecta al estoma para almacenar los
desechos. Una vez usted se sienta mejor, se puede realizar otra
operación (conocida como colostomía inversa) para
adherir nuevamente
los extremos del colon. En raras ocasiones, si no se puede extirpar un
tumor o colocar un tubo (stent), es posible que necesite una colostomía
permanente. Para más información sobre colostomías, refiérase al
documento “Colostomía: una guía” de la Sociedad Americana del Cáncer.
Colectomía asistida por laparoscopia: este método
más nuevo que se
emplea para remover parte del colon y los ganglios linfáticos
adyacentes puede ser una opción para algunos cánceres en etapa inicial.
En lugar de hacer una incisión grande en el abdomen, el cirujano hace
varias incisiones más pequeñas. Luego se insertan instrumentos largos y
especiales a través de estas incisiones para extirpar parte del colon y
los ganglios linfáticos. Uno de los instrumentos tiene una pequeña
cámara de video en el extremo, lo que permite que el cirujano pueda
observar dentro del abdomen. Una vez la parte del colon enferma ha sido
liberada, se agranda una de las incisiones para que esta parte pueda
ser removida.
Debido a que las incisiones son más pequeñas que las que se hacen en
una colectomía convencional, la recuperación de los pacientes dura
ligeramente un poco menos y presentan menos dolor en comparación con la
cirugía del colon convencional.
La cirugía asistida por laparoscopia es probablemente tan curativa como
el método convencional para los cánceres de colon. Sin embargo, la
cirugía requiere especialización. Si está considerando este método,
asegúrese de buscar un cirujano adiestrado que haya practicado muchas
de estas operaciones.
Polipectomía y escisión local: es posible extirpar
algunos cánceres de
colon en sus etapas iniciales (etapa 0 y algunos tumores en la etapa
inicial I), o pólipos, mediante cirugía a través de un colonoscopio.
Cuando esto se realiza, el cirujano no tiene que hacer un corte en el
abdomen. Para una polipectomía, el cáncer se remueve como parte del
pólipo, el cual se corta en su tallo (el área que se parece al tallo de
un hongo). La escisión local extirpa los tumores superficiales y una
pequeña cantidad del tejido cercano.
Cirugía del recto
La cirugía normalmente es el tratamiento principal para el cáncer de
recto, aunque la radiación y la quimioterapia a menudo son
administradas antes o después de la cirugía. Se emplean varios métodos
de cirugía para extirpar o destruir los cánceres de recto.
Polipectomía y escisión local: estos procedimientos,
descritos en la
sección sobre la cirugía del colon, se pueden emplear para remover
cánceres superficiales o pólipos. Se hacen con instrumentos que se
introducen a través del ano, sin necesidad de hacer una incisión
quirúrgica en la piel del abdomen.
Resección transanal local (resección del grosor total):
al igual que en
la polipectomía y en la escisión local, la resección transanal local se
hace con instrumentos que se introducen a través del ano, sin necesidad
de hacer una abertura en la piel del abdomen. Esta operación involucra
el corte a través de todas las capas del recto para extirpar cánceres,
así como algo del tejido rectal normal circundante. Se puede emplear
este procedimiento para extirpar algunos cánceres en etapa I que son
relativamente pequeños y que no están muy lejos del ano.
Microcirugía endoscópica transanal (TEM): esta
operación algunas veces
se puede practicar para los cánceres en etapa temprana que se
encuentran más arriba del recto que podrían alcanzarse usando la
resección transanal convencional (vea información más adelante). Se
coloca un microscopio especialmente diseñado a través del ano que
permite al cirujano realizar una resección transanal con gran precisión
y exactitud. Esta operación sólo se hace en ciertos centros, ya que
requiere de un equipo especial y cirujanos que tengan experiencia y
capacitación especial.
Resección anterior baja: algunos cánceres rectales
en etapa I y la
mayoría en etapa II o III en el tercio superior del recto (cerca de
donde se conecta con el colon) pueden ser extirpados mediante una
resección anterior baja. En esta operación, el tumor se extirpa sin
afectar el ano. Después de la resección anterior baja, el colon se
conectará a la parte remanente del recto y los residuos se eliminarán
de la manera usual.
Una resección anterior baja es parecida a la mayoría de las operaciones
abdominales. Es muy probable que le pidan administrarse laxantes y
enemas antes de la cirugía para limpiar completamente los intestinos.
Además, se le administrará anestesia general justo antes de la cirugía,
lo que le pondrá a dormir profundamente. El cirujano hace una incisión
en el abdomen. Luego el cirujano extirpa el cáncer y un margen de
tejido normal de cualquier lado del cáncer, junto con ganglios
linfáticos cercanos, así como una gran cantidad de tejido graso y
fibroso alrededor del recto. Entonces, el colon se une otra vez al
recto remanente, por lo que una colostomía no es necesaria. Si se
administró radiación y quimioterapia antes de la cirugía, usualmente se
hace una ileostomía temporal (en la que se trae la parte final del
intestino delgado, el íleon, a través de un orificio en la pared
abdominal). Por lo general, este orificio se cierra en aproximadamente
ocho semanas.
La estadía usual en el hospital de la resección anterior baja es de
cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general. El
periodo de recuperación en la casa puede ser de tres a seis semanas.
Proctectomía con anastomosis coloanal: algunos
cánceres de recto en
etapa I y la mayoría en etapa II y III que se encuentran en el tercio
medio e inferior del recto requerirán la extirpación de todo el recto
(proctectomía) y se unirá el colon al ano. A esto se le llama
anastomosis coloanal (anastomosis significa conexión). Se requiere la
remoción del recto para realizar una escisión mesorectal total, la cual
se necesita para extirpar todos los ganglios linfáticos cercanos al
recto. Éste es un procedimiento más difícil de llevar a cabo, aunque
las técnicas modernas han hecho que sea posible realizarlo. Algunas
veces, cuando se realiza la anastomosis coloanal, se hace una pequeña
bolsa al doblar hacia atrás un segmento pequeño del colon o al agrandar
un segmento. Este pequeño reservorio del colon entonces funciona como
un espacio de almacenamiento de materia fecal como el recto lo hacía
antes de la cirugía. Cuando se necesitan técnicas especiales para
prevenir una colostomía permanente, es posible que se requiera una
ileostomía temporal por alrededor de ocho semanas mientras se cura el
intestino. Luego, una segunda operación se lleva a cabo para cerrar la
abertura de la ileostomía.
La estadía usual en el hospital de la anastomosis coloanal, al igual
que la resección anterior baja, es de cuatro a siete días dependiendo
de su estado de salud general. El periodo de recuperación en la casa
puede ser de tres a seis semanas.
Resección abdominoperineal (AP): esta operación es
más compleja que la
resección anterior baja. Se puede emplear para tratar algunos cánceres
en etapa I y muchos de los cánceres rectales en etapa II o III en el
tercio inferior del recto (la parte más cercana al ano), especialmente
si el cáncer ha crecido hacia el músculo del esfínter (el músculo que
mantiene el ano cerrado y previene el escape de las heces fecales).
En este procedimiento, el cirujano hace una incisión en el abdomen y
otra en el área perineal que rodea el ano. Esta incisión permite que el
cirujano extirpe el ano y los tejidos alrededor de éste, incluyendo el
músculo del esfínter. Debido a la extirpación del ano, usted necesitará
una colostomía permanente para permitir la salida de las heces fecales
del cuerpo.
Al igual que la resección anterior baja o la anastomosis coloanal, la
estadía usual en el hospital de la resección abdominoperineal es de
cuatro a siete días dependiendo de su estado de salud general. El
periodo de recuperación en la casa puede ser de tres a seis semanas.
Exenteración pélvica: si el cáncer rectal está creciendo hacia los
órganos adyacentes, una excenteración pélvica pudiera ser recomendada.
Ésta es una cirugía compleja. El cirujano no sólo extirpará el recto,
sino también los órganos vecinos como la vejiga, la próstata (en
hombres) o el útero (en mujeres), cuando el cáncer se haya propagado a
estos órganos. Usted necesitará una colostomía después de la
excenteración pélvica. Si se extirpa la vejiga, usted necesitará
hacerse una urostomía (abertura para la salida de la orina en la parte
frontal del abdomen que se deposita en una bolsa portátil).
Efectos secundarios de la cirugía
colorrectal
Los efectos secundarios potenciales de la cirugía dependen de varios
factores, incluyendo la extensión de la operación y la salud general de
la persona antes de la cirugía. La mayoría de las personas presentarán
al menos algo de dolor después de la operación, aunque esto usualmente
puede ser controlado con medicamentos de ser necesario. Por lo general,
los problemas con la alimentación se resuelven dentro de varios días
después de la cirugía.
Además se pueden presentar otros problemas, como sangrado a causa de la
cirugía, coágulos sanguíneos en las piernas y daños a los órganos
cercanos durante la operación. En raras ocasiones, las conexiones que
se hacen entre los extremos de los intestinos pudieran no mantenerse
completamente unidos y tener fugas, lo que pueda causar infecciones.
También es posible que la incisión se abra causando una herida abierta.
Después de la cirugía, usted pudiera presentar tejido cicatricial que
causa tejidos en el abdomen para adherirse entre sí. Estos cánceres son
denominados como adhesiones. En algunos casos, las
adhesiones pueden
causar bloqueo intestinal, lo que requeriría una cirugía adicional.
Colostomía o ileostomía: algunas personas pudieran
necesitar una
colostomía temporal o permanente (o ileostomía) después de la cirugía,
lo que puede tomar un tiempo para acostumbrarse y puede requerir
ciertos ajustes en el estilo de vida. Si a usted se le hizo una
colostomía o una ileostomía, necesitará ayuda de enfermeras de ostomía
especialmente entrenadas o terapeutas ostomales, para aprender cómo
manejar la colostomía o la ileostomía. Por lo general, estos
profesionales de la salud le visitarán en el hospital antes de la
operación para discutir la ostomía y marcar el lugar de la abertura.
Después de la operación, puede que le visiten en su casa o en un lugar
de tipo ambulatorio para proveerle más capacitación. Para más
información, refiérase al documento “Colostomía: una guía” e
“Ileostomía: una guía” de la Sociedad Americana del Cáncer.
La función sexual y la fertilidad después de la cirugía
colorrectal: si
usted es hombre, una resección abdominoperineal puede impedir sus
erecciones o la capacidad de llegar al orgasmo. En otros casos, puede
que el placer en el orgasmo sea menos intenso. El envejecimiento normal
pudiera ocasionar algunos de estos cambios, aunque pueden empeorar
debido a la cirugía.
Una resección abdominoperineal también puede causar orgasmos “secos”
(sin semen), ya que puede dañar los nervios que controlan la
eyaculación. Algunas veces la cirugía sólo causa eyaculación
retrógrada, lo cual significa que el semen fluye hacia atrás, hacia la
vejiga durante un orgasmo. Esta diferencia es importante si usted
quiere tener hijos. La eyaculación retrógrada es menos grave, ya que
los especialistas en infertilidad a menudo pueden recuperar las células
espermáticas de la orina, las cuales se pueden usar para fertilizar un
óvulo. Si no se pueden recuperar las células del semen o de la orina,
es posible que especialistas puedan extraerlas directamente de su
testículo mediante cirugía menor, y luego usarlas para la fertilización
in vitro.
En el caso de la mujer, la mayoría de las cirugías colorrectales no
deben causar ninguna pérdida de las funciones sexuales. Las adhesiones
abdominales (tejido cicatricial) algunas veces pueden causar dolor o
molestia durante el acto sexual. Si el útero es extirpado, el embarazo
ya no sería posible.
Independientemente de su género, una colostomía puede tener un impacto
en su imagen corporal y en su nivel de armonía sexual. Aunque puede que
se requieran ciertos cambios, no debe impedir que disfrute de su vida
sexual.
Para más información sobre cómo lidiar con el impacto sexual del cáncer
y sus tratamientos, la Sociedad Americana del Cáncer tiene a su
disposición los documentos "Sexualidad para el hombre que tiene cáncer"
y "Sexualidad para la mujer que tiene cáncer".
Cirugía y otros tratamientos locales
para las metástasis de cáncer
colorrectal
Algunas veces, la cirugía para el cáncer que se ha propagado
(metástasis) a otros órganos puede ayudarle a vivir por más tiempo o,
dependiendo de la extensión de la enfermedad, puede incluso curarle. Si
solamente un pequeño número de metástasis está presente en el hígado o
los pulmones (y en ningún otro lugar), éste algunas veces se puede
extirpar mediante cirugía. Esto dependerá del tamaño, el número y la
localización de las metástasis.
En algunos casos donde no es posible extirpar los tumores mediante
cirugía, se pueden usar tratamientos no quirúrgicos para destruir
(extirpar) los tumores en el hígado. Sin embargo, hay menos
probabilidades de que estos métodos sean curativos. Se pueden emplear
varias técnicas diferentes.
Ablación por radiofrecuencia: la ablación por
radiofrecuencia utiliza
ondas radiales de alta energía como tratamiento. Una sonda delgada
parecida a una aguja se coloca a través de la piel en el tumor. Se
utiliza la tomografía computarizada o la ecografía para guiar la
colocación de la sonda. El extremo de la sonda libera ondas radiales de
alta frecuencia que calienta el tumor y destruye las células
cancerosas.
Ablación con etanol (alcohol): en este
procedimiento, también conocido
como inyección percutánea de etanol, se inyecta alcohol concentrado
directamente en el tumor para destruir las células cancerosas. Esto
usualmente se hace a través de la piel usando una aguja que es guiada
por ecografía o tomografías computarizadas (CT).
Criocirugía (crioterapia): la criocirugía destruye
un tumor mediante
congelación con una sonda de metal. La sonda es guiada por la piel
hasta alcanzar el tumor usando una ecografía. Luego se pasan gases muy
fríos a través de la sonda para congelar el tumor, lo que destruye las
células cancerosas. En comparación con otras técnicas de ablación, este
método puede tratar tumores más grandes. Sin embargo, este método a
veces requiere de anestesia general.
Puesto que estos tres tratamientos usualmente no requieren cirugía para
extraer cualquier tejido del hígado del paciente, a menudo son
excelentes alternativas para los pacientes cuya enfermedad no se puede
curar con la cirugía.
Embolización de la arteria hepática: algunas veces,
ésta es otra opción
para los tumores que no se pueden extirpar. Esta técnica se usa para
reducir el suministro de sangre en la arteria hepática, la arteria que
alimenta a la mayoría de las células cancerosas en el hígado. Esto se
hace mediante la inyección de materiales que tapan la arteria. La
mayoría de las células del hígado sanas no serán afectadas debido a que
ellas obtienen el suministro sanguíneo de la vena portal.
Para este procedimiento, el médico coloca un catéter en una arteria de
la parte interna del muslo y lo conecta hasta el hígado. Por lo
general, se inyecta un tinte en el torrente sanguíneo en ese momento
para permitirle al médico vigilar el paso del catéter mediante
angiografía, un tipo especial de radiografía. Una vez se coloca el
catéter, se inyectan pequeñas partículas en la arteria para taparla.
La embolización también reduce en algo el suministro de sangre al
tejido normal del hígado. Esto puede ser peligroso para los pacientes
con enfermedades como la hepatitis y la cirrosis, a quienes la función
del hígado ya se les ha reducido.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o
partículas para destruir las células cancerosas. Puede ser parte del
tratamiento para el cáncer de colon o el cáncer rectal. La
quimioterapia puede mejorar la eficacia de la radioterapia contra el
cáncer de colon y del recto, y con frecuencia estos dos tratamientos se
usan combinados.
Este tratamiento se usa principalmente en las personas con cáncer de
colon cuando el cáncer se ha adherido a un órgano interno o al
revestimiento del abdomen. Cuando esto ocurre, el cirujano no puede
estar seguro de que se haya extirpado todo el cáncer, y la radioterapia
se usa para tratar de destruir las células cancerosas que puedan quedar
después de la cirugía. La radioterapia se usa pocas veces para tratar
el cáncer de colon metastásico debido a los efectos secundarios, lo que
limita la dosis que se puede administrar.
En el caso de cáncer de recto, por lo general, se usa la radiación
junto con la quimioterapia para ayudar a prevenir que el cáncer regrese
a la pelvis donde comenzó el tumor. Se puede administrar antes o
después de la cirugía. Actualmente, muchos médicos favorecen
administrarla antes de la cirugía, ya que puede hacer más fácil la
remoción del cáncer. Además, administrar la radiación antes de la
cirugía puede conllevar menos complicaciones, tal como formación de
cicatriz que puede interferir con la evacuación. También puede reducir
el riesgo de que el tumor regrese en la pelvis. Si el tamaño o la
posición del tumor rectal dificultan la cirugía, se puede utilizar
radiación para ayudar a reducir el tumor primero y así facilitar la
cirugía. Además, la radioterapia se puede administrar para
ayudar a controlar los cánceres rectales en las personas que no están
lo suficientemente saludables como para someterse a una cirugía o para
aliviar (como paliativo) los síntomas en las personas con cáncer
avanzado que esté causando bloqueo intestinal, sangrado o dolor.
Tipos de radioterapia
Se pueden usar diferentes tipos de radioterapia para tratar los
cánceres de colon y del recto.
Radioterapia de rayos externos: en este
procedimiento se enfoca la
radiación en el cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo,
llamada acelerador linear. Éste es el tipo de radioterapia que se usa
con más frecuencia para las personas con cáncer
colorrectal.
Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente
toma medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los
haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia
externa es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más
intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Cada tratamiento dura
sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el
lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más
frecuencia, los tratamientos de radiación se administran cinco días a
la semana por varias semanas, aunque la duración de los tratamientos
puede ser menor si se administran antes de la cirugía.
Radioterapia endocavitaria: un pequeño dispositivo
colocado en el ano
administra la radiación. El dispositivo emite radiación de alta
intensidad por varios minutos. Este tratamiento se repite
aproximadamente tres veces más en intervalos de alrededor de dos
semanas para una dosis completa. La ventaja de este método
consiste en que la radiación llega al recto sin pasar a través de la
piel y otros tejidos del abdomen, lo que significa que es menos
probable que cause efectos secundarios. Esto le permite a algunos
pacientes, particularmente personas de edad avanzada, a evitar cirugía
mayor y una colostomía. Sólo se usa en caso de tumores
pequeños. Algunas veces, también se puede administrar la
radiación externa.
Braquiterapia (terapia de radiación interna): la
braquiterapia utiliza
pequeñas pastillas de material radioactivo que se colocan junto o
directamente sobre el cáncer. La radiación sólo viaja una distancia
corta, lo que limita los efectos a los tejidos sanos circundantes.
Algunas veces la radiación interna se usa para tratar a las personas
con cáncer de recto, particularmente personas que no están lo
suficientemente saludables como para tolerar la cirugía curativa. Por
lo general, éste es un procedimiento que se hace una sola vez y no
requiere visitas diarias por varias semanas.
Efectos secundarios de la radioterapia
Si usted va a recibir radioterapia, es importante que hable con su
médico con anticipación sobre los posibles efectos secundarios para que
sepa qué debe esperar. Los efectos secundarios potenciales de la
radioterapia para el cáncer de colon y del recto pueden incluir:
- Irritación de la piel en el
lugar donde se dirigieron los rayos de radiación.
- Náusea.
- Irritación rectal, lo que
puede causar diarrea, evacuaciones dolorosas, o sangre en las heces
fecales.
- Incontinencia intestinal.
- Irritación de la vejiga, lo
que puede causar que orine frecuentemente, ardor al orinar o sangre en
la orina.
- Cansancio.
- Problemas sexuales
(impotencia en los hombres e irritación vaginal en las mujeres).
La mayoría de los efectos secundarios deben aliviarse después de
completar los tratamientos, aunque los problemas como la irritación del
recto y de la vejiga pueden persistir. Es posible que cierto grado de
irritación rectal y/o de la vejiga sea un efecto secundario
permanente. Si comienza a padecer de estos u otros efectos
secundarios, converse con su médico inmediatamente para que se puedan
tomar medidas que reduzcan o alivien estos problemas.
Quimioterapia
La quimioterapia (quimio) es el tratamiento con medicamentos contra el
cáncer. Este tratamiento se puede administra de diferentes maneras.
Quimioterapia sistémica
La quimioterapia sistémica utiliza medicamentos se suministran por una
vena o por vía oral. Estos medicamentos ingresan al torrente sanguíneo
y llegan a todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento
sea útil contra los tumores que se han propagado (metástasis) más allá
del órgano en el cual se originaron.
Quimioterapia regional
En la quimioterapia regional, los medicamentos se inyectan directamente
en una arteria que llega hasta la parte del cuerpo que contiene el
tumor. Este método concentra la dosis de quimioterapia alcanzando así
las células cancerosas. Además, reduce los efectos
secundarios al limitar la cantidad que alcanza el resto de
cuerpo.
Infusión de la arteria hepática: la infusión
arterial hepática, en
donde la quimioterapia se administra directamente en la arteria
hepática, es un ejemplo de quimioterapia regional que algunas veces se
usa para tratar un cáncer de colon que se haya propagado al hígado.
¿Cuándo se usa la quimioterapia?
La quimioterapia se puede usar en fechas distintas durante el
tratamiento de los cánceres de colon o de recto.
Quimioterapia adyuvante: el uso de la quimioterapia
después de la
cirugía, conocida como quimioterapia adyuvante,
puede aumentar la tasa
de supervivencia de pacientes con cáncer de colon y cáncer de recto en
ciertas etapas. Se administra cuando no existe evidencia de cáncer
remanente, pero hay una probabilidad de que la enfermedad pueda
regresar. La teoría detrás de la terapia adyuvante consiste en que es
posible que un pequeño número de células cancerosas no hayan sido
removidas mediante cirugía o que hayan escapado del tumor primario y se
hayan alojado en otras partes del cuerpo. La esperanza es que la
quimioterapia puede destruir estas células dondequiera que estén.
Quimioterapia neoadyuvante: para algunos cánceres
rectales, la
quimioterapia se administra (junto con la radiación) antes de la
cirugía para tratar de reducir el tamaño del cáncer y así hacer más
fácil la cirugía. A esto se le conoce como tratamiento
neoadyuvante.
Quimioterapia para los cánceres avanzados: la
quimioterapia también se
puede usar para ayudar a encoger tumores y a aliviar los síntomas de
los cánceres más avanzados. Aunque es menos probable que sea curativa
en tales situaciones, puede extender significativamente el tiempo de
supervivencia de algunas personas.
Medicamentos para tratar el cáncer
colorrectal
Se pueden usar varios medicamentos para tratar el cáncer colorrectal. A
menudo, se combinan dos o más de estos medicamentos para tratar que
éstos sean más eficaces.
5-fluorouracilo (5-FU): este medicamento ha estado
disponible por
varias décadas, y es parte de la mayoría de los regímenes de
quimioterapia para el cáncer colorrectal. Generalmente se administra
junto con otro medicamento, el leucovorin (o ácido folínico), el cual
mejora su eficacia.
Este medicamento se puede administrar como una infusión por dos horas,
o (más comúnmente) como una inyección rápida seguida de infusión
continua por uno o dos días. Para las infusiones continuas, el paciente
usa una pequeña bomba operada con baterías que libera 5-FU en un
catéter intravenoso.
Para la mayoría de los regímenes de quimioterapia, el tratamiento con
5-FU se repite cada dos semanas por un periodo de seis meses a un año.
Los posibles efectos secundarios con este medicamento incluyen náuseas,
pérdida de apetito, llagas en la boca, diarrea, bajos recuentos
sanguíneos, sensibilidad a la luz solar y un síndrome de manos y pies
(dolor, sensibilidad, y enrojecimiento de las manos y los pies que en
algunas ocasiones es acompañado de ampollas o descamación de la piel).
Capecitabina (Xeloda): éste es un medicamento de
quimioterapia en forma
de pastilla. Una vez está en el cuerpo, este medicamento cambia a 5-FU
cuando alcanza el lugar del tumor. Este medicamento parece ser casi tan
eficaz como el 5-FU que se administra continuamente por vía
intravenosa.
Por lo general, la capecitabina se toma dos veces al día por dos
semanas, seguida de una semana sin tratamiento.
Aunque este medicamento se puede tomar como pastilla en el hogar, sigue
siendo una medicina de quimioterapia potente. Los posibles efectos
secundarios son similares a los que causa el 5-FU. Aunque la mayoría de
los efectos secundarios parecen ser menos comunes con este medicamento
que con el 5-FU, los problemas en las manos y los pies son más comunes.
Irinotecán (Camptosar): este medicamento a menudo se
combina con el
5-FU y el leucovorin (conocido como régimen FOLFIRI) como un
tratamiento de primera línea para el cáncer colorrectal avanzado. En
algunos casos puede ser tratado por sí solo como tratamiento de segunda
línea si otros medicamentos de quimioterapia ya no surten efecto. Se
administra como infusión intravenosa de 30 minutos a dos horas.
Uno de los problemas con el irinotecán consiste en que el organismo de
algunas personas no pueden procesar el medicamento, lo que hace éste
permanezca en el cuerpo y cause graves efectos secundarios. Esto se
debe a una variación genética hereditaria que se puede analizar con una
prueba. La prueba más simple consiste en medir el nivel sanguíneo de
bilirrubina, una sustancia producida en el hígado. Si el nivel está
ligeramente elevado, esto puede ser un signo de variación genética que
hace a las personas sensibles al irinotecán. Hasta el momento, la
mayoría de los médicos no realizan pruebas rutinariamente para variante
genética en sí.
Los efectos secundarios principales del irinotecán son diarrea grave y
bajos recuentos sanguíneos, aunque también se pueden presentan otros
efectos, como náusea. Para ayudar a prevenir la diarrea, su médico
probablemente le recetará medicina antes del tratamiento. Usted
necesita informar inmediatamente a su médico si presenta diarrea o
cualquier otro efecto secundario. Es posible que su médico no use
irinotecán si usted tiene edad avanzada o tiene otros problemas médicos
graves. En pocos casos, los efectos secundarios graves pueden ser
fatales.
Oxaliplatino (Eloxatin): este medicamento usualmente
se combina con el
5-FU y el leucovorin (conocido como régimen FOLFOX) o con capecitabina
(conocido como régimen CapeOX) como un tratamiento de primera o segunda
línea para el cáncer colorrectal avanzado. También puede usarse como
terapia adyuvante después de la cirugía para los cánceres en etapas
iniciales. El oxaliplatino se administra como infusión intravenosa por
dos horas, usualmente una vez cada dos o tres semanas.
El oxaliplatino puede afectar los nervios periféricos, lo que puede
causar entumecimiento, hormigueo y sensibilidad intensa a la
temperatura, especialmente en las manos y los pies. En la mayoría de
los pacientes, esto desaparece después de finalizar el tratamiento,
pero en algunos casos puede causar daño prolongado a los nervios. Si
usted va a recibir oxaliplatino, hable primero con su médico sobre los
efectos secundarios e infórmele inmediatamente si padece entumecimiento
y hormigueo u otros efectos secundarios.
Efectos secundarios de la quimioterapia
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la
quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Los efectos secundarios generales de la
quimioterapia pueden incluir:
- Caída de
pelo.
- Llagas en
la boca.
- Pérdida de
apetito.
- Náusea y
vómito.
- Aumento de
la probabilidad
de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
- Tendencia
a desarrollar
moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de
plaquetas).
- Cansancio
(debido a bajos
niveles de glóbulos rojos).
Además de estos efectos, ciertas medicinas causan algunos efectos
secundarios específicos. Éstos se discutieron en las descripciones de
los medicamentos individuales.
La mayoría de los efectos secundarios son usualmente temporales y
tienden a desaparecer después de finalizar el tratamiento. Muchas veces
hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se
pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las
náuseas y los vómitos. No dude en hacer cualquier pregunta sobre los
efectos secundarios al equipo que atiende el cáncer.
Usted debe informar al equipo de atención médica sobre cualquier efecto
secundario o cambios que usted tenga mientras recibe la quimioterapia
para que puedan ser tratados con prontitud. Es posible que en algunos
casos, las dosis de quimioterapia necesiten ser reducidas o que el
tratamiento necesite ser retrazado o suspendido para prevenir que los
efectos empeoren.
Las personas de mayor edad parecen ser capaces de tolerar bastante bien
la quimioterapia contra el cáncer colorrectal. No hay razón para dejar
de ofrecer tratamiento a estas personas (siempre y cuando estén en buen
estado de salud general) debido a la edad.
Para más información sobre quimioterapia, por favor remítase al
documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Quimioterapia: una guía
para los pacientes y su familiares”.
Terapias
dirigidas
A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios en los
genes y en las proteínas de las células que causan cáncer, ellos han
podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir
estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos
funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la
quimioterapia. Generalmente originan menos efectos secundarios y suelen
ser menos severos. Actualmente, se usan con más frecuencia junto con
quimioterapia o por sí solos si la quimioterapia ya no es eficaz.
Bevacizumab (Avastin):
el bevacizumab es una versión artificial de un tipo de proteína del
sistema inmunitario llamada anticuerpo monoclonal. Este anticuerpo
ataca el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una
proteína que ayuda a los tumores a desarrollar nuevos vasos sanguíneos
para obtener nutrientes (un proceso conocido como angiogenesis). El
bevacizumab se usa con más frecuencia junto con los medicamentos de
quimioterapia como tratamiento de primera y segunda línea para el
cáncer colorrectal avanzado.
El bevacizumab se administra como infusión intravenosa usualmente una
vez cada dos o tres semanas. Aunque ha mostrado ayudar a mejor la
supervivencia cuando se agrega a la quimioterapia, también puede
agregar efectos secundarios. Aunque se presentan pocas veces, los
posibles efectos secundarios incluyen coágulos sanguíneos, orificios en
el colon (requiere cirugía para corregirse), problemas cardiacos y
lenta curación de heridas. Los efectos secundarios más comunes incluyen
alta presión arterial, cansancio, sangrado, bajos recuentos de glóbulos
blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y
diarrea.
Cetuximab (Erbitux):
éste es un anticuerpo monoclonal que ataca específicamente al receptor
del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una molécula que a menudo
aparece en altas cantidades sobre la superficie de las células
cancerosas y las ayuda a crecer.
El cetuximab se usa en el cáncer colorrectal metastásico, usualmente
después de haber tratado otros tratamientos. Con más frecuencia, se
puede usar con irinotecán o por sí solo en los pacientes que no pueden
tomar irinotecán o cuyo cáncer ya no responde a éste.
Aproximadamente cuatro de cada 10 personas con cánceres colorrectales
tienen mutaciones en el gen K-ras,
lo que hace que este medicamento no sea eficaz. Muchos médicos ahora le
hacen una prueba al tumor para determinar si esta mutación genética
está presente, y sólo usan este medicamento en las personas que no
tienen la mutación.
El cetuximab se administra por infusión intravenosa usualmente una vez
a la semana. Aunque poco común, el efecto secundario más grave del
cetuximab es una reacción alérgica durante su primera infusión, lo que
pudiera causar problemas con la respiración y bajar la presión
arterial. Para ayudar a prevenir esto se pueden administrar
medicamentos antes del tratamiento. Muchas personas presentan problemas
en la piel, como un sarpullido parecido al acné en el rostro y el pecho
durante el tratamiento, lo que algunas veces puede causar infecciones.
Otros efectos secundarios incluyen dolor de cabeza, cansancio, fiebre y
diarrea.
Panitumumab (Vectibix):
el panitumumab es otro anticuerpo monoclonal que ataca las células del
cáncer colorrectal. Al igual que el cetuximab, este medicamento ataca
la proteína EGFR, y se usa para tratar el cáncer colorrectal
metastásico después de haber tratado otros tratamientos.
Al igual que el cetuximab, este medicamento no es eficaz en cuatro de
cada 10 personas con cánceres colorrectales que presentan mutaciones en
el gen K-ras. Muchos médicos ahora le hacen una prueba al tumor para
determinar si la mutación genética K-ras está presente, y sólo usan
este medicamento en las personas que no tienen la mutación.
El panitumumab se administra por infusión intravenosa usualmente una
vez cada dos semanas. La mayoría de las personas presentan problemas en
la piel, como un sarpullido, durante el tratamiento, lo que algunas
veces puede causar infecciones. Otros posibles efectos secundarios
graves son la formación de cicatrices en los pulmones y reacciones
alérgicas al medicamento. También es posible que el paciente presente
sensibilidad a la luz solar, cansancio, diarrea, así como cambios en
las uñas de los dedos de los pies y de las manos.
Estudios
clínicos
A partir del momento en
que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite
tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es
seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso.
Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a
cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención
médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en
nuestro documento Estudios clínicos: lo
que usted necesita saber, el cual puede leer
en nuestro sitio Web www.cancer.org o puede solicitar a través de
nuestro número gratuito 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a
sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el
tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la
acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las
náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son
útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que
algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han
demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Tratamiento
por etapas
Tratamiento por etapas del cáncer del
colon
La cirugía es usualmente el primer tratamiento o el tratamiento
primario para los cánceres de colon que no se han propagado a partes
distantes. También se puede usar la terapia adyuvante (adicional). En
la mayoría de los casos, la terapia adyuvante se administra por
aproximadamente seis meses.
Etapa 0
Puesto que estos cánceres no han crecido más allá del revestimiento
interno del colon, todo lo que se necesita es cirugía para extirpar el
cáncer. Esto se puede lograr en la mayoría de los casos con una
polipectomía o escisión local a través de un colonoscopio. Si el tumor
es demasiado grande para poder extirparlo mediante escisión local, es
posible que ocasionalmente sea necesario realizar una resección del
colon (colectomía).
Etapa I
Estos cánceres han crecido a través de varias paredes del colon, pero
no se han propagado en sí fuera de la pared del colon. La colectomía
(cirugía para extirpar la sección del colon que contiene cáncer y los
ganglios linfáticos cercanos) es el tratamiento convencional. Usted no
necesita terapia adicional.
Etapa II
Estos cánceres han crecido a través de la pared del colon y se puede
extender hacia el tejido cercano. Todavía no se han propagado a los
ganglios linfáticos.
Puede que la cirugía (colectomía) sea el único tratamiento que se
necesita. Sin embargo, su médico puede recomendar quimioterapia
adyuvante si cree que su cáncer tiene un mayor riesgo de regresar
debido a ciertos factores, tal como si:
- El cáncer luce muy anormal (es de alto grado) cuando se
observa con un microscopio.
- El cáncer ha invadido a los órganos cercanos.
- El cirujano no extirpó al menos 12 ganglios linfáticos.
- Se encontró cáncer en o cerca del margen (borde) de la
muestra quirúrgica, lo que significa que algo de cáncer pudo haber
quedado.
- El cáncer ha bloqueado (obstruido) el colon.
- El cáncer causó una perforación (orificio) en la pared del
colon.
No todos los médicos concuerdan cuándo deben usar quimioterapia para
los cánceres de colon en etapa II. Resulta importante hablar sobre las
ventajas y las desventajas de la quimioterapia con su médico,
incluyendo qué tanto pudiera reducir su riesgo de recurrencia y cuáles
serán probablemente los efectos secundarios. Algunos de los regímenes
de quimioterapia usados con más frecuencia incluyen FOLFOX (5-FU,
leucovorin y oxaliplatino), 5-FU y leucovorin solo, o capecitabina. Su
médico puede recomendar uno de estos tratamientos en particular si
satisface mejor sus necesidades de salud.
Si su cirujano no está seguro de haber podido extirpar todo el cáncer
debido a que ha crecido hacia otros tejidos, se pudiera recomendar
radioterapia para tratar de destruir cualquier célula cancerosa
remanente. Se puede administrar radioterapia al área de su abdomen
donde está creciendo el cáncer.
Etapa III
En esta etapa, el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos
cercanos, pero todavía no se ha extendido a otras partes del cuerpo.
El tratamiento convencional para esta etapa consiste en cirugía
(colectomía) seguida de quimioterapia adyuvante. El régimen FOLFOX es
la combinación de quimioterapia más común, aunque algunos médicos
pueden preferir 5-FU y leucovorin, o capecitabina sola si satisfacen
mejor sus necesidades de salud. Actualmente, los médicos están
estudiando si agregar medicamentos dirigidos, como bevacizumab, a la
quimioterapia pudiera ser más eficaz.
Su médico también puede recomendar la radioterapia si su cirujano cree
que pudo haber quedado algo de cáncer después de la cirugía.
La radioterapia y/o la quimioterapia pueden ser opciones para las
personas que no están lo suficientemente saludables como para someterse
a cirugía.
Etapa IV
En esta etapa, el cáncer se ha propagado desde el colon a órganos y
tejidos distantes tales como el hígado, los pulmones, el peritoneo o
los ovarios.
En la mayoría de los casos, es poco probable que la cirugía cure estos
cánceres. Sin embargo, si sólo hay presentes pocas metástasis pequeñas
en el hígado o los pulmones y se pueden extirpar completamente junto
con el cáncer de colon, la cirugía puede ayudarle a vivir más y hasta
podría llegar a curarle. Muchos médicos también recomiendan
quimioterapia, la cual se pueden administrar antes y/o después de la
cirugía. En algunos casos, se puede usar la infusión arterial hepática
si los tumores se encontraban en el hígado.
Si las metástasis no se pueden extirpar quirúrgicamente debido a que
son muy grandes o hay demasiadas, se puede tratar primero quimioterapia
para reducir el tamaño de los tumores con el fin de permitir la
cirugía. Entonces, se puede administrar nuevamente quimioterapia
después de la cirugía. Otra opción sería destruir los tumores en el
hígado con criocirugía, ablación por radiofrecuencia, u otros métodos
no quirúrgicos.
Si el cáncer se ha propagado ampliamente como para tratar de curarlo
con cirugía, aún se pueden emplear en algunos casos operaciones como
una resección segmentaria o una colostomía de derivación para aliviar o
prevenir el bloqueo del colon y prevenir otras complicaciones locales.
En algunos pacientes con propagación extensa del cáncer se puede
prevenir o manejar un bloqueo al insertar un “stent” (un tubo hueco de
metal o plástico) en el colon durante la colonoscopia con el fin de
mantenerlo abierto, y así evitar la cirugía.
Si usted tiene cáncer en etapa IV y su médico recomienda cirugía,
resulta muy importante entender cuál es el objetivo de la cirugía, ya
sea tratar de curar el cáncer o prevenir o aliviar los síntomas de la
enfermedad.
La mayoría de los pacientes con cáncer en etapa IV recibirá
quimioterapia y/o terapias dirigidas para controlar el cáncer. Los
regímenes más comúnmente usados incluyen:
- FOLFOX (leucovorin [ácido folínico], 5-FU, y oxaliplatino).
- FOLFIRI (leucovorin, 5-FU, y irinotecán).
- CapeOx (capecitabina y oxaliplatino).
- Cualquiera de las combinaciones anteriores más bevacizumab
o cetuximab (pero no ambas).
- 5-FU y leucovorin con o sin bevacizumab.
- Capecitabina, con o sin bevacizumab.
- FOLFOXIRI (leucovorin, 5-FU, oxaliplatino e irinotecán).
- Irinotecán, con o sin cetuximab.
- Cetuximab solo.
- Panitumumab solo.
La selección de los regímenes puede depender de varios factores,
incluyendo cualquier tratamiento previo y su salud general. Si uno de
estos regímenes ya no surte efecto, se puede tratar otro.
Para los cánceres avanzados, la radioterapia también se puede usar para
ayudar a prevenir o aliviar síntomas, como el dolor. Aunque puede
reducir el tamaño de los tumores por un tiempo, es poco probable que
cure la enfermedad. Si su médico recomienda radioterapia, es importante
que usted entienda el objetivo del tratamiento.
Cáncer recurrente del colon
El cáncer recurrente significa que su cáncer volvió a aparecer después
del tratamiento. La recurrencia puede ser local (cerca del área del
tumor inicial) o puede involucrar órganos distantes.
Si el cáncer regresa localmente, algunas veces la cirugía (seguida por
quimioterapia) puede ayudarle a vivir por más tiempo y puede hasta
curarle. Primero, se puede usar quimioterapia si el cáncer no se puede
remover mediante cirugía. Si se reduce lo suficiente el tamaño del
tumor, en este momento la cirugía podrían ser una opción. Después de la
operación, se administraría de nuevo más quimioterapia.
Si el cáncer regresa en un área distante, es muy probable que aparezca
primero en el hígado. La cirugía puede ser una opción en algunos casos.
De no serlo, se puede tratar primero quimioterapia para reducir el
tumor o tumores, seguida de cirugía. Si el cáncer se ha propagado muy
ampliamente como para ser tratado mediante cirugía, se puede usar
quimioterapia y/o terapias dirigidas. Los posibles regímenes son los
mismos que se usan para la enfermedad en etapa IV. Las opciones
dependen de cuáles medicamentos de quimioterapia recibió (si así fuera)
antes de que el cáncer regresara y cuánto tiempo hace que los recibió,
así como el estado de su salud. En algún punto puede que aún se
requiera cirugía para aliviar o prevenir el bloqueo del colon y para
prevenir otras complicaciones locales. Además, la radioterapia puede
ser una opción para aliviar síntomas en algunos casos.
Debido a que estos cánceres a menudo pueden ser difíciles para tratar,
puede que también usted quiera consultar con su médico sobre estudios
clínicos para los que pueda ser elegible.
Tratamiento por etapas del cáncer del
recto
Por lo general, la cirugía es el tratamiento principal para los
cánceres de recto que no se han propagado a lugares distantes. También
se puede usar radiación y quimioterapia como tratamiento adicional
antes o después de la cirugía.
Etapa 0
En esta etapa el cáncer no ha crecido más allá del revestimiento
interno del recto. Todo lo que se necesita es la remoción y la
destrucción del cáncer. Por lo general, se le puede tratar con una
polipectomía, escisión local o resección transanal sin necesidad de
tratamiento adicional.
Etapa I
En esta etapa el cáncer ha crecido a través de la primera capa del
recto hacia capas más profundas, pero no se ha propagado al exterior de
la pared misma del recto.
Por lo general, la cirugía es el principal tratamiento para esta etapa.
Se puede hacer una resección anterior baja, una anastomosis coloanal, o
una resección abdominoperineal, dependiendo de la ubicación exacta del
cáncer dentro del recto. La terapia adyuvante no se necesita después de
estas operaciones a menos que el cirujano encuentre que el cáncer es
más avanzado de lo que se pensaba antes de la cirugía.
Otra opción para algunos cánceres pequeños en etapa I puede ser la
extirpación de ellos a través del ano sin una incisión abdominal
(resección transanal o microcirugía endoscópica transanal). En algunos
casos, se recomienda terapia adyuvante con radiación y quimioterapia
(usualmente 5-FU) para los pacientes que se someten a tal cirugía. En
otros casos, si se descubre que el tumor tiene características de alto
riesgo (tal como una apariencia preocupante cuando se observa con un
microscopio o si se encontró cáncer en los bordes de la muestra
removida), se puede recomendar una segunda cirugía más extensa.
Si usted está demasiado enfermo como para someterse a una cirugía,
puede que reciba radioterapia, como radioterapia endocavitaria
(radiación dirigida a través del ano) o braquiterapia (colocación de
partículas radioactivas directamente en el cáncer). Sin embargo, esto
no se ha probado que sea tan eficaz como la cirugía.
Etapa II
Estos cánceres han crecido a través de la pared del recto y se puede
extender hacia los tejidos cercanos. Todavía no se han propagado a los
ganglios linfáticos.
Los cánceres rectales en etapa II usualmente se tratan con resección
anterior baja, anastomosis coloanal o resección abdominoperineal
(dependiendo de donde se encuentra el cáncer en el recto), junto con
quimioterapia y radioterapia. Se puede administrar la radiación antes o
después de la cirugía. Actualmente, muchos médicos favorecen la
radioterapia junto con quimioterapia antes de la cirugía (tratamiento
neoadyuvante), así como administrar quimioterapia adyuvante después de
la cirugía, usualmente por aproximadamente seis meses. Se puede
administra el régimen de quimioterapia FOLFOX (oxaliplatino, 5-FU, y
leucovorin), 5-FU y leucovorin o capecitabina sola, según el
tratamiento que satisfaga mejor sus necesidades de salud.
Si la terapia neoadyuvante reduce lo suficiente el tamaño del tumor, en
algunos casos se puede hacer una resección transanal del grosor total
del recto en lugar de una resección anterior baja o una resección
abdominoperineal más invasiva. Esto pude evitar la necesidad de una
colostomía. El problema con el uso de este procedimiento consiste en
que no hay manera de saber si el cáncer se propagó a sus ganglios
linfáticos ni de asegurarse de que el cáncer no se haya propagado más
en la pelvis. Debido a esto, este procedimiento generalmente no se
recomienda.
Etapa III
Estos cánceres se han propagado a los ganglios linfáticos adyacentes,
pero no a otras partes de su cuerpo.
Usualmente el tumor del recto se extirpa mediante una resección
anterior baja, anastomosis coloanal, o una resección
abdominoperineal. En los pocos casos donde el cáncer ha
alcanzado los órganos adyacentes, puede que se necesite una
excenteración pélvica. La radioterapia se administrará antes o después
de la cirugía. Al igual que en la etapa II, muchos médicos ahora
prefieren administrar radioterapia junto con quimioterapia antes de la
cirugía ya que reduce la probabilidad de que el cáncer regrese en la
pelvis y tiene menos complicaciones que la radiación administrada
después de la cirugía. Para tumores más grandes, este tratamiento
también puede hacer que la cirugía sea más eficaz.
Después de la cirugía, se administra quimioterapia, usualmente por
aproximadamente seis meses. Los regímenes más
comunes incluyen FOLFOX (oxaliplatino, 5-FU, y leucovorin), 5-FU y
leucovorin o capecitabina sola. Su médico puede recomendar uno de estos
tratamientos si satisface mejor sus necesidades de salud.
Etapa IV
El cáncer se ha propagado a órganos y tejidos distantes, como por
ejemplo el hígado o los pulmones. Las opciones de tratamiento para la
enfermedad en etapa IV depende hasta cierto grado de cuán propagado
está el cáncer.
Si existe una probabilidad de que todo el cáncer pueda ser extirpado
(por ejemplo, sólo hay algunos tumores en el hígado o los pulmones),
las opciones de tratamiento incluyen:
- Cirugía para extirpar la lesión rectal y los tumores
distantes, seguida de quimioterapia (y radioterapia en algunos casos).
- Quimioterapia, seguida por cirugía para extirpar la lesión
rectal y tumores distantes, usualmente seguida de más quimioterapia y
radioterapia.
- Quimioterapia y radioterapia, seguida por cirugía para
extirpar la lesión rectal y tumores distantes, seguida de más
quimioterapia.
Estos métodos pueden ayudarle a vivir por más tiempo y en algunos casos
pueden incluso curarle. La cirugía para extirpar el tumor rectal sería
usualmente una resección anterior baja o una resección
abdominoperineal, dependiendo de donde esté localizado. Si sólo tiene
metástasis en el hígado puede recibir tratamiento con quimioterapia
administrada directamente en la arteria que llega al hígado.
Esto reducirá los cánceres de hígado más eficazmente que la
quimioterapia por vía intravenosa.
Si el cáncer se ha propagado más ampliamente y no puede ser removido
por completo mediante cirugía, las opciones de tratamiento pueden
depender de si el cáncer está causando cualquier síntoma. Los cánceres
que se propagan ampliamente y que no están causando síntomas son
usualmente tratados con quimioterapia. Los regímenes más comúnmente
usados incluyen:
- FOLFOX (leucovorin [ácido folínico], 5-FU, y oxaliplatino).
- FOLFIRI (leucovorin, 5-FU, y irinotecán).
- CapeOx (capecitabina y oxaliplatino).
- Cualquiera de las combinaciones anteriores más bevacizumab
o cetuximab (pero no ambas).
- 5-FU y leucovorin con o sin bevacizumab.
- Capecitabina, con o sin bevacizumab.
- FOLFOXIRI (leucovorin, 5-FU, oxaliplatino e irinotecán).
- Irinotecán, con o sin cetuximab.
- Cetuximab solo.
- Panitumumab solo.
La selección de los regímenes puede depender de varios factores,
incluyendo cualquier tratamiento previo y su salud general, así como la
capacidad para tolerar el tratamiento.
Si la quimioterapia reduce el tamaño de los tumores, en algunos casos
puede que se considere la cirugía para tratar de extirpar todo el
cáncer en este momento.
Los cánceres que no se reducen con quimioterapia y los cánceres con
propagación amplia que están causando síntomas tienen pocas
probabilidades de ser curados, y el tratamiento está dirigido a aliviar
los síntomas y a evitar las complicaciones a largo plazo, como sangrado
o bloqueo de los intestinos. Los tratamientos pueden incluir una o más
de las siguientes características:
- Resección quirúrgica del tumor rectal.
- Cirugía para crear una colostomía y derivar el tumor rectal.
- Uso de un rayo láser especial para destruir el tumor dentro
del recto.
- Colocación de un “stent” (tubo hueco de metal o plástico)
dentro del recto para mantenerlo abierto; esto no requiere cirugía.
- Radioterapia y quimioterapia.
- Quimioterapia sola.
Si los tumores en el hígado no se pueden extirpar quirúrgicamente
debido a su gran tamaño o gran cantidad, quizá sea posible destruir los
tumores por congelación (criocirugía), calentamiento (ablación por
radiofrecuencia), vaporización de los tumores con un rayo láser
(fotocoagulación) o mediante otros métodos no quirúrgicos.
Cáncer recurrente del recto
El cáncer recurrente significa que su cáncer volvió a aparecer después
del tratamiento. Puede que regrese localmente (cerca del área del tumor
rectal inicial) o en órganos distantes. De ocurrir, la mayoría de las
recurrencias se originan durante los primeros dos a tres años después
de la cirugía.
Si el cáncer regresa localmente, se puede administrar quimioterapia
(así como radioterapia dirigida al tumor, si no se usó anteriormente).
Si es posible, se realiza una cirugía para extirpar el cáncer, la cual
es usualmente más extensa que la cirugía inicial. En algunos casos, la
radioterapia se puede administrar durante la cirugía (radioterapia
intraoperativa) o después de la misma.
Si el cáncer regresa en un lugar distante, el tratamiento depende de si
el cáncer se puede remover (resecar) mediante cirugía.
Si se puede remover el cáncer, la cirugía se hace para extirpar el
tumor. Se puede administrar quimioterapia neoadyuvante antes de la
cirugía (remítase a la información sobre el tratamiento del cáncer en
etapa IV para una lista de posibles regímenes). También se administra
quimioterapia después de la operación. Cuando el cáncer está en el
hígado, se puede administrar quimioterapia a la arteria hepática que
conduce al hígado.
En caso que el cáncer no se pueda remover mediante cirugía, la
quimioterapia usualmente es la primera opción. El régimen usado
dependerá del tratamiento que la persona haya recibido previamente y de
su salud general. Si el tamaño del cáncer se reduce lo suficiente, la
cirugía puede ser una opción. Después de esto, se administraría más
quimioterapia. Si el cáncer no se reduce con quimioterapia, se puede
tratar una combinación diferente de medicamentos.
Al igual que con el cáncer en etapa IV, se puede hacer una cirugía o
emplear otros métodos en algún punto para aliviar los síntomas y evitar
las complicaciones a largo plazo, como sangrado o bloqueo de los
intestinos.
Debido a que estos cánceres a menudo pueden ser difíciles para tratar,
puede que también usted quiera consultar con su médico sobre estudios
clínicos para los que pueda ser elegible.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre el cáncer colorrectal?
Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el equipo de
profesionales que atiende su cáncer. Ellos quieren contestar todas sus
preguntas para que usted pueda tomar decisiones sobre el tratamiento y
su vida que estén basadas en información.
Por ejemplo, considere las siguientes:
- ¿Dónde está localizado mi cáncer?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización
primaria?
- ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los
tratamientos que usted sugiere? ¿Cuáles son las probabilidades de que
mi cáncer regrese con estos planes de tratamiento?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Qué puedo hacer para reducir los efectos secundarios del
tratamiento?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, es posible que usted quiera más
información acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda
preparar su plan para sus actividades laborales. También es posible que
requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los
estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.
¿Qué sucede
después del tratamiento del cáncer colorrectal?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y puede requerir
que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como
tomografías computarizadas.
La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay
recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos
secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle
cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle
sobre cualquier inquietud que pudiera tener. Casi todos los
tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden
durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser
permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer
sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún malestar
para que le puedan ayudar a tratarlo.
En cierta medida, la frecuencia de las visitas de seguimiento y las
pruebas dependerá de la etapa de su cáncer y de la probabilidad de
recurrencia.
Historial médico y examen físico
Su médico probablemente recomendará que se obtengan sus antecedentes y
que se haga un examen físico cada tres a seis meses por los primeros
dos años después del tratamiento, luego cada seis meses por los
próximos años. Puede que las personas que fueron tratadas por cánceres
en etapa inicial requieran exámenes con menos frecuencia.
Colonoscopia
En la mayoría de los casos, su médico recomendará una colonoscopia
dentro de un año después de la cirugía. Si los resultados son normales,
debe repetirse en tres años. Si los resultados de ese examen son
normales, entonces se deben hacer exámenes futuros aproximadamente cada
cinco años.
Estudios por imágenes
Si su médico recomienda o no los estudios por imágenes dependerá de la
etapa de su enfermedad y de otros factores. Las tomografías
computarizadas pueden hacerse regularmente, por ejemplo una vez al año,
para aquellos pacientes en alto riesgo de recurrencia, especialmente en
los primeros tres años después del tratamiento. Los estudios se pueden
hacer incluso con más frecuencia en las personas a quienes se les
extirparon tumores en el hígado o en los pulmones.
Análisis de sangre para los marcadores
tumorales
El antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9 son sustancias
encontradas en la sangre de algunas personas con cáncer colorrectal.
Las pruebas para una o ambas de estas sustancias algunas veces son
útiles si presenta cualquier síntoma que sugiere que el cáncer ha
regresado. Algunos médicos realizan estas pruebas cada tres a seis
meses para detectar recurrencias antes de que se presenten los
síntomas. Generalmente estas pruebas son más importantes durante los
primeros dos años después del tratamiento, cuando ocurre la mayoría de
las recurrencias. Si los niveles del marcador tumoral
comienzan a aumentar, se puede realizar una colonoscopia o estudios por
imágenes para tratar de localizar una recurrencia.
Si el cáncer recurre en algún momento, el tratamiento adicional
dependerá de la localización del cáncer, qué tratamientos ha recibido
anteriormente y su salud. Para más información sobre cómo se trata el
cáncer recurrente, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer
colorrectal?" Para obtener más información general sobre cómo lidiar
con la recurrencia, usted puede consultar el documento (disponible en
inglés) “When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence” de la Sociedad
Americana del Cáncer. Puede obtener esta información llamando al
1-800-227-2345.
Para pacientes con una colostomía
Si tiene una colostomía, es posible que se sienta preocupado o aislado
de las actividades normales. Independientemente de si su colostomía es
temporal o permanente, un enterostomista (un profesional de la salud
capacitado para ayudar a las personas con colostomías) puede enseñarle
el cuidado de su colostomía. Usted puede preguntar a la Sociedad
Americana del Cáncer sobre los programas que ofrecen información y
apoyo en su área. Para más información, refiérase al documento
“Colostomía: una guía” de la Sociedad Americana del Cáncer.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del
procedimiento.
- Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al
alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su
casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si ha recibido quimioterapia, o terapias dirigidas, una
lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los
tomó.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y
después del tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El
día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos
efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero
también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela
(bologna) y
tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el
refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre sí mismo.
Cualquier persona que haya recibido tratamiento del cáncer colorrectal
también puede estar en riesgo de un segundo cáncer colorrectal o
incluso de otros tipos de cáncer. Sabemos que el ejercicio
desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad
Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física
para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo
menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más
días a la semana.
¿Puede usted reducir su riesgo de
recurrencia de cáncer?
La mayoría de las personas quieren saber si hay algo que pueden hacer
para reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Desafortunadamente,
para la mayoría de los cánceres existe poca evidencia sólida que pueda
guiar a las personas en esta dirección. Sin embargo, esto no implica
que no haya nada que se pueda hacer, sino que en su mayor parte, esto
aún no se ha estudiado bien. La mayoría de los estudios le han dado
prioridad a investigar maneras de prevenir el cáncer, y no a prevenir
las recurrencias.
Sin embargo, algunos estudios indican cosas que la gente puede hacer
que podrían
ser útiles en la reducción del riesgo de que el cáncer regrese.
Actividad física:
los estudios recientes en personas con cáncer
colorrectal en etapa más temprana (I, II o III) mostraron que el
aumento de actividad física recreativa después de haber sido
diagnosticadas con cáncer reduce el riesgo de muerte por cáncer
colorrectal tanto como a la mitad. El nivel de actividad necesario para
reducir el riesgo fue de aproximadamente cuatro a cinco horas de
caminata a paso ligero por semana. Se necesitan más estudios para
definir más este posible beneficio.
Alimentación:
en un estudio abarcador de pacientes con cáncer de colon
en etapa III, aquellos que tenían el mayor consumo de carne, grasa,
granos refinados (azúcares) y postres tenían una probabilidad de
recurrencia aproximadamente tres veces mayor en comparación con
aquellos que tenían el menor consumo de éstos. Se necesitan más
investigaciones para confirmar estos resultados y para determinar
cuáles de estos factores están asociados más fuertemente a la
recurrencia del cáncer.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer
colorrectal?
Siempre hay investigaciones que están llevándose a cabo en el área del
cáncer colorrectal. Algunos científicos están buscando las causas y
formas de prevenir el cáncer colorrectal, así como las formas de
mejorar los tratamientos.
Genética
Los científicos están aprendiendo más sobre algunos cambios
hereditarios y adquiridos en el ADN que hacen que las células del colon
y del recto se conviertan en cancerosas. Los descubrimientos recientes
de genes hereditarios que aumentan el riesgo de una persona de padecer
cáncer colorrectal ya se están utilizando en pruebas genéticas para
informar a las personas con más riesgo.
Se espera que eventualmente los avances en el entendimiento del
funcionamiento de estos genes den como resultado nuevos medicamentos y
terapias génicas para corregir estos problemas en los genes. Ya se
encuentran en progreso las fases iniciales de los estudios de terapia
génica.
Quimioprevención
La quimioprevención es el uso de ciertos químicos naturales o
sintéticos para disminuir el riesgo de una persona de padecer cáncer.
Los investigadores están probando si ciertos suplementos minerales
(como el calcio) y las vitaminas (como el ácido fólico o la vitamina D)
pueden reducir el riesgo de cáncer colorrectal.
En algunos estudios se ha encontrado que las personas que toman
multivitaminas con ácido fólico (también conocido como folato),
complementos de vitamina D o calcio (a través de dieta o complementos)
puede que tengan un menor riesgo de cáncer colorrectal que las personas
que no los toman. Actualmente se están realizando investigaciones para
clarificar los posibles beneficios de éstas y otras sustancias, tal
como selenio y curcumina.
Aunque la aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no
esteroideos (NSAIDS) se asocian con un menor riesgo de cáncer
colorrectal, estos medicamentos pueden causar úlceras estomacales y
otros efectos secundarios. Por esta razón, no se recomienda que las
personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal tomen NSAIDS
específicamente con este propósito.
Los NSAIDS tales como sulindac y celecoxib (Celebrex) han demostrado
reducir la formación de pólipos adenomatosos en aquellas personas que
padecen poliposis adenomatosa familiar (FAP). La FDA aprobó el uso de
celecoxib para reducir la formación de pólipos en personas que padecen
poliposis adenomatosa familiar. Sin embargo, el celecoxib puede causar
efectos secundarios, como un aumento potencial en el riesgo de
problemas cardiacos. Usted debe consultar con su médico antes de
comenzar a tomar aspirina u otro NSAID regularmente.
La mayoría de los estudios han encontrado que una alimentación con alto
contenido de frutas y vegetales puede disminuir el riesgo de cáncer
colorrectal, así como el riesgo de padecer otras enfermedades. Esto no
se ha comprobado por completo en todos los estudios. No obstante, es
importante que coma suficientes porciones, al menos cinco diariamente.
Existe menos claridad en cuanto a los beneficios de los complementos
dietéticos. Actualmente, la mayoría de los expertos recomienda que las
personas no tomen grandes dosis de vitaminas, minerales u otros
agentes, a menos que estén participando en un estudio o se encuentren
bajo el cuidado y consejo de un médico.
Detección más temprana
El cáncer colorrectal es mucho más fácil de tratar eficazmente si se
descubre en una etapa muy temprana. Los estudios continúan analizando
la eficacia de los métodos actuales de detección del cáncer colorrectal
y evaluando nuevos maneras para informar al público sobre la
importancia de aprovechar estos métodos. Sólo aproximadamente la mitad
de los estadounidenses de 50 años o más se someten a exámenes de
detección del cáncer colorrectal. Si todas las personas se sometieran a
estas pruebas según se recomienda, cada año se salvarían miles de
vidas. La Sociedad Americana del Cáncer y otras organizaciones de salud
pública están trabajando para aumentar la concienciación sobre la
detección del cáncer colorrectal en el público general y los
profesionales de la salud.
Mientras tanto, también se están desarrollando y probando nuevas
pruebas de laboratorio y estudios por imágenes. Se han estado
desarrollando maneras más nuevas y precisas para identificar cambios en
las heces fecales que pudieran indicar la presencia de cáncer
colorrectal. Éstas incluyen pruebas que pueden detectar mejor sangre en
las heces fecales (prueba inmunoquímica fecal) y una prueba que puede
detectar cambios en el ADN de las células en las heces fecales. La
colonografía CT (también conocida como colonoscopia virtual) es un tipo
especial de tomografía computarizada (CT) que puede encontrar pólipos
colorrectales y cánceres por lo menos con tanta precisión como lo hace
un enema de bario.
Estas pruebas se describen en detalle en la sección "¿Se pueden
detectar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?"
Tratamiento
Nuevas técnicas quirúrgicas
Los cirujanos continúan mejorando sus técnicas quirúrgicas para los
cánceres colorrectales. Actualmente, los cirujanos comprenden mejor qué
hace que una cirugía colorectal sea con más probabilidad exitosa, tal
como asegurarse que se extirpen suficientes ganglios linfáticos durante
la operación.
La cirugía laparoscópica, la cual se hace a través de varias incisiones
pequeñas en el abdomen (contrario a una incisión grande), se está
usando más ampliamente para algunos cánceres de colon. Por lo general,
este método permite a los pacientes recuperarse con mayor rapidez, con
menos dolor después de la operación.
Además, la cirugía laparoscópica se está estudiando para tratar algunos
cánceres rectales, aunque se necesita más investigación para saber si
es tan eficaz como la cirugía convencional. También está bajo estudio
la cirugía robótica, en la que el cirujano se sienta en un panel de
control y opera con mucha precisión unos brazos robóticos para realizar
la cirugía.
Quimioterapia
En muchos estudios clínicos se están probando nuevos medicamentos de
quimioterapia o medicamentos que ahora se están usando contra otros
cánceres (como el cisplatino o la gemcitabina). Otros
estudios buscan las maneras para combinar los medicamentos que ya se
sabe presentan actividad contra el cáncer colorrectal, como el
irinotecán o el oxaliplatino, a fin de aumentar su eficacia.
En otros estudios todavía se están probando mejores maneras de combinar
la quimioterapia con la radioterapia, terapias dirigidas y/o con la
inmunoterapia.
Terapias dirigidas
Se han usado varias terapias dirigidas para el tratamiento del cáncer
colorrectal, incluyendo bevacizumab (Avastin), cetuximab (Erbitux) y
panitumumab (Vectibix). Los médicos continúan estudiando la mejor
manera de administrar estos medicamentos para que sean más eficaces.
Aunque las terapias dirigidas actualmente se usan para tratar los
cánceres avanzados, los estudios más recientes están evaluado el uso de
estas terapias con quimioterapia en cánceres que se encuentran en etapa
más inicia como parte de la terapia adyuvante para reducir el riesgo de
recurrencia.
También los investigadores están estudiando docenas de terapias
dirigidas nuevas para aumentar las opciones de las personas con cáncer
colorrectal. Algunas de estas terapias son anticuerpos monoclonales,
como los que se usan actualmente, mientras otras se parece más a los
medicamentos convencionales que se administran en forma de pastilla.
Inmunoterapia
Los investigadores están estudiando varias vacunas para tratar del
cáncer colorrectal o prevenir que regrese después del tratamiento.
Contrario a las vacunas que previenen las enfermedades infecciones,
estas vacunas tienen el fin de reforzar la reacción inmunitaria del
paciente para combatir el cáncer colorrectal con más eficacia.
Se están estudiando muchos tipos de vacunas. Por ejemplo, algunas
vacunas conllevan extraer de la sangre algunas células del sistema
inmunitario del paciente (llamadas células dendríticas) para exponerlas
a una sustancia en el laboratorio que provocaría que ataquen a las
células cancerosas, y luego regresarlas al cuerpo del paciente. Hasta
el momento, estos tipos de vacunas sólo están disponibles en estudios
clínicos.
Última
revisión / cambio realizado:
12-Jun.-2009
Última actualización completa: 12-Jun.-2009
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