¿Cómo
se trata el cáncer del
endometrio?
Esta información
representa las
opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco
de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas
opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los
estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia
experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Una vez analizados todos los resultados de las pruebas, su médico le
recomendará una o más opciones de tratamiento. No se apresure a tomar
una decisión. Si hay algo que no entienda, pida que se lo vuelvan a
explicar. La opción de tratamiento depende en gran medida del tipo de
cáncer, y de la etapa en que se encuentre la enfermedad en el momento
de descubrirse. Otros factores podrían desempeñar un papel importante
en la selección del mejor plan de tratamiento. Estos pueden incluir su
edad, su estado de salud general, si tiene planes de tener hijos y
otras consideraciones personales. Asegúrese de conocer todos los
riesgos y efectos secundarios de las diversas opciones de tratamiento
antes de tomar una decisión.
Es posible que desee obtener una segunda opinión Esta puede
proporcionar más información, y ayudarle a sentirse más confiada acerca
del plan de tratamiento que elija. Algunas compañías de seguros
requieren una segunda opinión antes de pagar por ciertos tratamientos,
pero, por lo general, no es necesaria para los tratamientos de rutina
contra el cáncer.
Existen cuatro tipos básicos de tratamiento para las mujeres con cáncer
endometrial: cirugía, radioterapia, terapia hormonal y quimioterapia.
La cirugía es el principal tratamiento para la mayoría de las mujeres
con este cáncer. Pero en ciertas circunstancias, puede utilizarse una
combinación de estos tratamientos. La elección del (de los)
tratamiento(s) dependerá del tipo y de la etapa en que se encuentre el
cáncer, así como de su estado de salud general.
Las próximas secciones describen los tipos diferentes de tratamiento.
Le sigue una sección sobre las opciones de tratamiento convencional
para cada etapa de la enfermedad.
Cirugía
Histerectomía
El tratamiento principal para el cáncer endometrial es una operación
(histerectomía) para extirpar el útero y el cuello uterino. La
histerectomía abdominal total o simple es el procedimiento en el que se
extirpa el útero mediante una incisión en el abdomen. Cuando se extirpa
el útero a través de la vagina, se llama histerectomía vaginal. La
extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio en realidad no es
parte de una histerectomía (es un procedimiento separado conocido como
salpingo-ooforectomía bilateral. Este procedimiento a menudo se hace
junto con una histerectomía en la misma operación (vea información más
adelante). Para el cáncer endometrial, la extirpación del útero, sin
los ovarios o las trompas de Falopio, rara vez es recomendada. Para
determinar la etapa del cáncer, también se necesitará la extirpación de
los ganglios linfáticos en la pelvis y alrededor de la aorta (vea
información más adelante). Esto puede llevarse a cabo a través de la
misma incisión de la histerectomía abdominal. Si se realiza una
histerectomía vaginal, los ganglios linfáticos pueden extirparse
mediante laparoscopia (vea información más adelante).
Una histerectomía radical se hace cuando el cáncer endometrial se ha
propagado al cuello uterino o al área que circula al cuello uterino (el
parametrio). En esta operación, se extirpa todo el útero, los tejidos
contiguos al útero (el parametrio y los ligamentos uterosacrales), así
como la parte superior de la vagina (adyacente al cuello uterino). Para
el cáncer endometrial, se hace una salpingo-ooforectomía bilateral al
mismo tiempo. Esta operación se realiza con más frecuencia a través de
una incisión en el abdomen, aunque también se puede hacer a través de
la vagina. Cuando se usa un método vaginal, se emplea la laparoscopia
para ayudar a remover con seguridad todos los tejidos correctos. La
laparoscopia es una técnica que permite al cirujano observar el
interior del abdomen y de la pelvis a través de unos tubos que se
introducen en incisiones muy pequeñas. Los pequeños instrumentos
quirúrgicos pueden controlarse a través de los tubos, permitiéndole al
cirujano operar sin tener que realizar una gran incisión en el abdomen.
Este método puede abreviar el tiempo necesario para la recuperación de
la cirugía. También se puede hacer tanto una histerectomía como una
histerectomía radical a través del abdomen usando una laparoscopia. La
cirugía para el cáncer endometrial usando la laparoscopia parece ser
tan eficaz como los procedimientos tradicionales que requieran una
abertura si la practica un cirujano con vasta experiencia en cirugías
laparoscópicas para cáncer.
Para muchas de estas cirugías, se usa anestesia general o regional, de
manera que la paciente esté sedada o dormida durante estas
operaciones.
Salpingo-ooforectomía bilateral
En esta operación se extirpan ambas trompas de Falopio y ambos ovarios.
Este procedimiento usualmente se hace al mismo tiempo que se extirpa el
útero (mediante histerectomía simple o radical) para tratar los
cánceres endometriales. La extirpación de ambos ovarios significa que
se le presentará la menopausia, si no la ha pasado ya.
Cirugía de ganglios linfáticos
Disección de los ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos: en esta
operación se extirpan ganglios linfáticos de la pelvis y de la región
próxima a la aorta para saber si contienen células cancerosas que se
han propagado del tumor endometrial. Por lo general, este procedimiento
se lleva a cabo durante el mismo tiempo que la operación para extirpar
el útero. Si la paciente se somete a una histerectomía abdominal, los
ganglios linfáticos se pueden extirpar a través de la misma incisión.
En mujeres que han tenido una histerectomía vaginal, los ganglios
linfáticos podrán extirparse por cirugía laparoscópica. En una
disección de ganglios linfáticos, se extirpa la mayoría o todos los
ganglios linfáticos en cierta área. Cuando sólo se extirpan unos pocos
ganglios linfáticos en un área, a esto se le llama muestreo de ganglio
linfático.
Muestreo laparoscópico de los ganglios linfáticos: en el caso del
cáncer endometrial, la cirugía habitual es una histerectomía abdominal
con un muestreo de los ganglios linfáticos llevada a cabo en la misma
operación. La laparoscopia es una técnica que permite al cirujano
observar el interior del abdomen y de la pelvis a través de unos tubos
que se introducen en incisiones muy pequeñas. Los pequeños instrumentos
quirúrgicos pueden controlarse a través de los tubos, permitiéndole al
cirujano extraer los ganglios linfáticos. Este médico evita la
necesidad de realizar una gran incisión en el abdomen, lo que acorta el
tiempo necesario para la recuperación de la cirugía. Un estudio
reciente mostró que la cirugía laparoscópica (incluyendo la extirpación
de ganglios linfáticos) es tan eficaz (por lo menos a corto plazo) como
la cirugía abdominal que requiere una abertura.
Se están llevando a cabo estudios para determinar si el muestreo de
ganglios linfáticos resulta tan eficaz como las operaciones usuales
para tratar el cáncer endometrial. Mientras tanto, muchos oncólogos
consideran que el muestreo laparoscópico de los ganglios linfáticos es
eficaz, y están ofreciendo este procedimiento como opción a sus
pacientes. En estudios recientes de seguimiento a corto plazo, las
mujeres que se sometieron a una cirugía laparoscópica presentaron la
misma tasa de curación que aquellas que se sometieron a cirugía
abdominal, con efectos secundarios reducidos de la operación.
Lavados de la cavidad pélvica
En este procedimiento, el cirujano “lava” las cavidades abdominales y
pélvicas con solución salina (agua salada) y envía los líquidos al
laboratorio para determinar si contienen células cancerosas.
Otros procedimientos que se pueden utilizar para la clasificación por
etapas
- Epiplectomía: el epiplón es
una capa de tejido adiposo que recubre a los contenidos abdominales
como una red. El cáncer a veces se propaga a este tejido. Cuando se
remueve este tejido, a esto se le llama epiplectomía. Algunas veces, el
epiplón se extirpa durante una histerectomía para ver si el cáncer se
ha propagado allí.
- Biopsias peritoneales: el
tejido que cubre la pelvis y el abdomen se llama peritoneo. Las
biopsias peritoneales conllevan la extirpación de pequeños fragmentos
de este revestimiento para saber si hay células cancerosas.
Exéresis máxima del tumor
Si el cáncer se ha propagado a través del abdomen, el cirujano puede
intentar la extirpación del tumor tanto como sea posible. Este
procedimiento se llama exéresis máxima. La exéresis máxima del cáncer
puede ayudar a otros tratamientos, como la radiación o la
quimioterapia, a funcionar mejor. La exéresis máxima del tumor es útil
para otros tipos de cáncer, pero no está claro aún si ayudaría a
prolongar la vida de los pacientes con cáncer endometrial.
Recuperación después de la cirugía
En el caso de la histerectomía abdominal, la estadía en el hospital
suele ser de tres a siete días. En promedio, la estadía en el hospital
tras la histerectomía radical es de alrededor de cinco a siete días. La
recuperación total puede tomar entre cuatro y seis semanas. Por lo
general, un procedimiento laparoscópico y una histerectomía vaginal
requieren una estadía en el hospital de uno a dos días, y una
recuperación de dos a tres semanas. Las complicaciones son poco
frecuentes, pero pueden incluir sangrado excesivo, infección de la
herida y daños a los sistemas urinario o intestinal.
Efectos secundarios
Cualquier histerectomía causa infertilidad (no poder comenzar o
mantener un embarazo). Para las mujeres que no habían pasado por la
menopausia antes de la cirugía, la extirpación de los ovarios causará
la menopausia. Esto puede causar síntomas, como sofocos repentinos de
calor, la sudoración durante la noche y la sequedad vaginal.
Radioterapia
La radioterapia consiste del uso de de radiación de alta energía (por
ejemplo, rayos X) para destruir las células cancerosas. La
radioterapia puede administrarse colocando materiales radiactivos
dentro del cuerpo en el lugar cercano al tumor. A esto se le llama
radioterapia interna o braquiterapia. Otra opción consiste en
administrar radiación desde una máquina fuera del cuerpo en un
procedimiento parecido a tener una radiografía. A esto se le llama
radioterapia de rayos
externos. En algunos casos, se administran en
secuencia tanto la braquiterapia como la radioterapia de rayos
externos. La etapa y el grado del cáncer ayuda a determinar qué áreas
necesitan ser expuestas a la radioterapia y qué métodos se deben
emplear.
Braquiterapia
Para la braquiterapia vaginal, se inserta en la vagina un cilindro que
contiene una fuente de radiación. Con este método, la radiación
principalmente afecta el área en contacto con el cilindro, como el
tercio superior de la vagina. Las estructuras cercanas, como
la vejiga y el recto, reciben menos exposición de radiación que el área
en contacto con el cilindro.
Este procedimiento es realizado en la sala de radiación del hospital o
centro de atención. Alrededor de cuatro a seis semanas después de la
histerectomía, el cirujano o el radiooncólogo introduce en la vagina de
la paciente un aplicador especial, en el cual se insertan píldoras de
material radiactivo. Existen dos tipos de braquiterapia para el cáncer
endometrial: bajas dosis (LDR) y altas dosis (HDR).
En la braquiterapia LDR, las píldoras usualmente se dejan en el lugar
por aproximadamente un día a la vez. La paciente necesita permanecer
inmóvil para evitar que las píldoras se muevan durante el tratamiento,
por lo que la mujer permanece usualmente en el hospital de un día para
otro. Es posible que se requieran varios tratamientos.
Por otro lado, en la braquiterapia HDR, la radiación es más intensa.
Cada dosis toma un periodo muy corto de tiempo (usualmente menos de una
hora), y la paciente puede regresar a su casa el mismo día. Para el
cáncer endometrial, la braquiterapia HDR a menudo se administra
semanalmente o incluso cada día por al menos tres dosis.
Radioterapia de rayos externos
En este tipo de tratamiento, la radiación proviene de una fuerte
externa al cuerpo.
La radioterapia con haces externos a menudo se administra cinco días a
la semana durante cuatro a seis semanas. La piel que cubre el área que
se va a exponer a la radiación se marca cuidadosamente con tinta
indeleble o se inyecta un colorante en forma similar a un tatuaje. Se
crea un molde a la medida de la pelvis y de la espalda baja para
garantizar que la mujer sea colocada exactamente en la misma posición
para cada tratamiento. Aunque cada tratamiento toma menos de media
hora, las visitas diarias al centro de radiación pueden ser agotadoras
e inconvenientes.
Efectos secundarios de la radioterapia
Los efectos secundarios comunes de la radioterapia incluyen cansancio,
malestar estomacal o evacuaciones blandas. Un efecto secundario común
es el cansancio profundo, que puede no presentarse hasta dos semanas
después de comenzar el tratamiento. La diarrea es común, pero
usualmente se puede controlar con medicinas sin receta. También se
pueden presentar náusea y vómito, aunque pueden ser tratados con
medicamentos. Los efectos secundarios tienden a empeorar
cuando se administra quimioterapia con radiación.
También son comunes los cambios en la piel, pues la piel en el área
tratada luce y se siente como si estuviera quemada por el sol. A medida
de que la radiación pasa a través de la piel hacia el cáncer, puede
dañar las células de la piel. Esto puede causar irritación que puede ir
desde enrojecimiento leve temporal hasta decoloración permanente. La
piel puede liberar líquido, lo que puede causar infección; por lo
tanto, se debe tener cuidado en limpiar y proteger el área expuesta a
la radiación.
La radiación puede irritar la vejiga y puede ocasionar problemas para
orinar. También puede ocurrir irritación de la vejiga, llamada cistitis
por radiación, ocasionando incomodidad y la urgencia de
orinar con
frecuencia.
Además, la radiación también puede conducir a bajos recuentos
sanguíneos, lo que causa anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos) y
leucopenia (bajos recuentos de glóbulos blancos). Por lo
general, los recuentos sanguíneos regresan a lo normal dentro de
algunas semanas después de suspender la radiación.
La radioterapia pélvica puede causar que se forme tejido cicatricial en
la vagina. El tejido cicatricial puede causar que la vagina sea más
corta o estrecha (estenosis
vaginal), lo que ocasiona dolor durante las
relaciones sexuales (coito vaginal). No obstante, una mujer puede
ayudar a evitar este problema al estirar las paredes vaginales varias
veces por semana. Esto puede realizarse mediante el coito de las
relaciones sexuales de tres a cuatro veces por semana o por usando un
dilatador vaginal (un tubo de plástico o de hule utilizado para estirar
la vagina). Aún así, la sequedad vaginal y el dolor durante las
relaciones sexuales pueden ser efectos secundarios a largo plazo de la
radiación. La radiación pélvica puede afectar a los ovarios, causando
menopausia prematura. Sin embargo, éste no es un problema para la
mayoría de las mujeres que han recibido tratamiento para el cáncer
endometrial, debido a que ya han pasado por la menopausia, naturalmente
o como resultado de cirugía para tratar el cáncer (histerectomía y
extirpación de los ovarios).
La radioterapia a la pelvis también puede derivar en un bloqueo del
drenaje de líquido proveniente de las piernas, lo que puede
ocasionar una inflamación grave, conocida como linfedema.
El
linfedema es un efecto secundario a largo plazo que no desaparece
después de suspender la radiación. De hecho, puede que no aparezca sino
hasta varios meses después de finalizar el tratamiento. Este efecto
secundario es más común si los ganglios linfáticos pélvicos fueron
removidos durante la cirugía para remover el cáncer.
Además, la radiación a la pelvis puede debilitar los huesos, lo que
causa fractura de los huesos de la cadera o de la pelvis. Es importante
que las mujeres que hayan tenido cáncer endometrial se comuniquen con
su médico inmediatamente si presentan dolor en la pelvis. Dicho dolor
puede ser originado por fractura, recurrencia del cáncer u otras
condiciones serias.
Si usted experimenta efectos secundarios ocasionados por la radiación,
discútalos con su médico. Existen remedios que se pueden emplear para
dar alivio a estos síntomas o para prevenir que ocurran.
Quimioterapia
La quimioterapia (a menudo llamada “quimio”) consiste en la
utilización de medicinas contra el cáncer que se administran por vía
venosa u oral. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y
llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento
sea potencialmente útil contra el cáncer que se ha propagado más allá
del endometrio. Si se escoge este tratamiento, usted debe recibir una
combinación de medicamentos. En el tratamiento contra el cáncer, la
combinación de quimioterapia algunas veces funciona mejor que una sola
medicina.
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de endometrio pueden
incluir paclitaxel (Taxol®), carboplatino, doxorrubicina, (Adriamycin®)
y cisplatino. Con más frecuencia, se combinan dos o más medicamentos
para el tratamiento. Las combinaciones más comunes incluyen
carboplatino y paclitaxel, y los regimenes menos comunes incluyen:
cisplatino y doxorrubicina, placlitaxel y doxorrubicina, y
cisplatino/paclitaxel/doxorrubicina. Para el carcinosarcoma, el
medicamento de quimioterapia ifosfamida, ya sea solo o en combinación
con carboplatino, cisplatino o paclitaxel, se usa a menudo.
Sin embargo, a menudo también se usa la combinación de carboplatino y
paclitaxel para el carcinosarcoma.
Estos medicamentos destruyen las células cancerosas, pero también
pueden dañar algunas células normales, lo que a su vez puede causar
efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia
dependen de los medicamentos específicos, de la cantidad administrada y
de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios incluyen:
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Llagas en la boca y en la vagina.
- Caída del cabello.
Además, la mayoría de los medicamentos de quimioterapia puede dañar las
células productoras de sangre de la médula ósea. Esto puede causar
bajos recuentos sanguíneos, tal como:
- Bajos niveles de glóbulos blancos, lo que aumenta el riesgo
de infección.
- Bajos niveles de plaquetas, lo que puede causar sangrado o
moretones después de cortadas o heridas menores.
- Bajos niveles de glóbulos rojos (anemia), lo que causa
problemas como cansancio y dificultad para respirar.
La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia desaparecen
cuando termina el tratamiento, pero algunos pueden durar por mucho
tiempo. Los diferentes medicamentos pueden causar distintos efectos
secundarios. Por ejemplo, el medicamento doxorrubicina puede afectar el
músculo del corazón con el transcurso del tiempo. La probabilidad de
daño al corazón aumenta a medida que aumenta la dosis total del
medicamento. Por esta razón, los médicos establecen un límite
en la cantidad de este medicamento. Por otro lado, el cisplatino puede
causar daño renal. Administrar grandes cantidades de líquido antes y
después de la quimioterapia puede ayudar a proteger los riñones. Tanto
el cisplatino como el paclitaxel puede causar daño a los nervios
(neuropatía). Esto puede causar hormigueo, adormecimiento o incluso
dolor en las manos y los pies. La ifosfamida puede afectar el
revestimiento de la vejiga, lo que puede causar sangrado (cistitis
hemorrágica). Esto se puede prevenir mediante la administración de
grandes cantidades de líquido y un medicamento llamado mesna junto con
la quimioterapia. Antes de comenzar la quimioterapia, asegúrese de
hablar con los profesionales de la salud que le atienen sobre los
posibles efectos secundarios.
Si se presentan efectos secundarios durante la quimioterapia, recuerde
que hay maneras para prevenir o tratar muchos de ellos. Por ejemplo,
las medicinas modernas contra las náuseas pueden prevenir o reducir la
náusea y el vómito. Asegúrese de hablar con su médico o enfermera sobre
cualquier efecto secundario que usted tenga.
Terapia
hormonal
La terapia hormonal consiste en el uso de hormonas o
medicamentos que bloquean las hormonas para combatir el cáncer. Este
tipo de terapia hormonal no es la misma que se administran para tratar
los síntomas de la menopausia (terapia hormonal menopáusica).
Progestinas
El tratamiento hormonal principal para el cáncer endometrial utiliza
medicamentos del tipo progesterona llamados progestinas. Las dos
progestinas más comúnmente usadas son acetato de medroxiprogesterona
(Provera ya sea en inyección o pastilla) y acetato de megestrol (Megace
en pastilla). Estos medicamentos funcionan al desacelerar el
crecimiento de las células del cáncer endometrial. Los efectos
secundarios pueden incluir niveles elevados de azúcar en la sangre en
pacientes con diabetes. También se pueden presentar sofocos repentinos
de calor, sudoraciones nocturnas y aumento de peso (debido a retención
de líquido y aumento en el apetito). En pocas ocasiones, se presentan
coágulos sanguíneos graves en pacientes que reciben progestinas.
Tamoxifeno
El tamoxifeno se puede utilizar también en el tratamiento de la
enfermedad avanzada o recurrente. El objetivo de la terapia de
tamoxifeno es prevenir que cualquier estrógeno que circula en el cuerpo
de la mujer estimule el crecimiento de las células cancerosas. Aunque
el tamoxifeno puede prevenir que el estrógeno fomente el crecimiento a
las células cancerosas, en otras partes del cuerpo actúa como un
estrógeno débil. No causa pérdida ósea, aunque puede causar sofocos
repentinos de calor y sequedad vaginal. Las personas que reciben
tamoxifeno también presentan un riesgo elevado de coágulos sanguíneos
graves en las piernas.
Agonistas de la hormona liberadora de la
hormona gonadotropina
A la mayoría de las mujeres con cáncer endometrial se les ha extirpado
sus ovarios como parte del tratamiento. En otras mujeres, los
tratamientos de radiación han desactivados sus ovarios. Esto reduce la
producción de estrógeno y también puede desacelerar el crecimiento del
cáncer. Los agonistas de la hormona liberadora de la hormona
gonadotropina (GNRH) son otra manera de reducir los niveles de
estrógeno. Estos medicamentos “apagan” la producción de estrógeno por
los ovarios en mujeres que no han pasado por la menopausia. Ejemplos de
agonistas de GNRH incluyen la goserelina (Zoladex®) y la leuprolida
(Lupron). Estos medicamentos son inyectados cada una a tres meses. Los
efectos secundarios pueden incluir cualquiera de los síntomas de la
menopausia, como sofocos repentinos de calor y sequedad vaginal. Si
estos medicamentos han sido tomados por mucho tiempo (años), pueden
debilitar los huesos (algunas veces conduce a osteoporosis).
Inhibidores de la aromatasa
Una vez se extirpan los ovarios (o ya no funcionan), la producción de
estrógeno continua en el tejido adiposo, el cual se convierte en la
fuente principal de estrógeno en el organismo. Los medicamentos
llamados inhibidores de la aromatasa pueden detener la producción de
este estrógeno y reducir aún más los niveles de estrógeno. Ejemplos de
los inhibidores de la aromatasa incluyen anastrozol (Arimidex),
letrozol (Femara) y exemestano (Aromasin). Estos medicamentos se usan
con más frecuencia para tratar el cáncer del seno, pero pueden ser
útiles en el tratamiento del cáncer endometrial. Los efectos
secundarios pueden incluir dolores musculares y en las articulaciones,
así como sofocos repentinos de calor. Si estos medicamentos han sido
tomados por mucho tiempo (años), pueden debilitar los huesos (algunas
veces conduce a osteoporosis). Estos medicamentos aún están bajo
estudio para el tratamiento de cáncer endometrial.
Estudios
clínicos
A partir del
momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que
necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes
es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso.
Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a
cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención
médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que necesita saber, el cual puede consultar en
nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al
1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente
para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera
conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir
el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para
aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos
complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se
ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Opciones
de tratamiento para el
cáncer endometrial según la etapa
El
cáncer endometrial a menudo se diagnostica cuando a una mujer que
presenta síntomas se somete a una biopsia del endometrio o el
procedimiento de dilatación y curetaje. Las pruebas, tal como la
ecografía y la tomografía computarizada pueden hacerse para buscar
signos que indiquen que el cáncer se ha propagado a los ganglios
linfáticos o a los tejidos fuera del útero. Aún cuando estas pruebas no
muestren signos de propagación del cáncer, es necesario hacer una
cirugía para clasificar por completo la etapa el cáncer. Esta operación
incluye la extirpación del útero, las trompas de Falopio y los ovarios
(histerectomía total / salpingo-ooforectomía bilateral [TH/BSO]). Los
ganglios linfáticos de la pelvis y alrededor de la aorta también son
extirpados (disección u extracción de muestras de los ganglios
linfáticos pélvicos y paraaórticos) y se examinan para saber si hay
propagación del cáncer. Se realizan lavados pélvicos. Si las pruebas
hechas antes de la cirugía muestran signos de que el cáncer se ha
propagado fuera del útero, se puede planear una cirugía diferente.
Etapa I
Un cáncer endometrial está en etapa I si el cáncer está limitado al
cuerpo del útero y no se ha propagado a ganglios linfáticos ni a sitios
distantes. Si el tumor es endometrioide, el tratamiento convencional
incluye cirugía para remover y clasificar por etapa el cáncer (vea la
información más adelante). Los tejidos que se obtienen durante la
cirugía se observan con el microscopio para saber cuán lejos se ha
extendido el cáncer. Esto determina la etapa del cáncer, así como el
tratamiento requerido tras la cirugía. La cirugía y otro tratamiento a
menudo difiere para los cánceres que no son endometrioides (esto se
detalla más adelante en esta sección).
Tratamiento tras completar la
clasificación de la etapa para los
cánceres endometrioides
Etapa IA: el cáncer ha crecido a través de menos de la
mitad hacia el
miometrio. Muchos de estos cánceres pueden ser observados sin
tratamiento adicional después de la cirugía. Para los tumores de alto
grado, los médicos tienden a recomendar radiación después de la
cirugía. Se puede emplear braquiterapia vaginal, radiación pélvica o
ambas.
Etapa IB: el cáncer ha crecido a través de más de la mitad
hacia el
miometrio. Después de la cirugía, es posible que la paciente se
mantenga bajo observación sin tratamiento adicional o que se le ofrezca
alguna forma de tratamiento de radiación. Se puede emplear
braquiterapia vaginal, radiación pélvica, o ambas.
Tratamientos para los cánceres de alto grado: estos
cánceres, como el
carcinoma seroso papilar o el carcinoma de células claras, tienen más
probabilidad de propagarse fuera del útero al momento del diagnóstico.
Las pacientes con estos tipos de tumores tienen más problemas en
comparación con las que tienen tumores de grados menores. Si la biopsia
realizada antes de la cirugía presentó cáncer de alto grado, puede que
se realice una cirugía mayor. Además de la histerectomía total /
salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO) y la disección de los ganglios
linfáticos paraaórticos y de la región pélvica, a menudo se extrae el
omento (tejido graso del abdomen) y puede que se extraigan biopsias
peritoneales. Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la
radioterapia a menudo se administran para ayudar a evitar que el cáncer
regrese. La quimioterapia por lo general incluye los medicamentos
carboplatino y paclitaxel, y con menos frecuencia cisplatino y
doxorrubicina.
Carcinosarcoma uterino:
una mujer con carcinosarcoma uterino a menudo
tiene el mismo tipo de cirugía que se emplea para el carcinoma
endometrial de alto grado. Después de la cirugía, se puede administrar
radiación, quimioterapia, o ambas. La quimioterapia a menudo incluye
los medicamentos carboplatino y paclitaxel, ifosfamida con paclitaxel,
o con menos frecuencia, ifosfamida y cisplatino.
Pacientes sin clasificación quirúrgica
Como se indicó anteriormente, el tratamiento convencional para el
cáncer endometrial incluye cirugía para extraer y clasificar la etapa
del cáncer. En algunos casos, sin embargo, el médico puede ofrecer
tratamiento según la etapa clínica (vea la sección sobre la
clasificación por etapas para más detalles) y las pruebas radiológicas.
Si el cáncer visto en la biopsia endometrial o en el procedimiento de
dilatación y curetaje es grado 1 y parece que el cáncer está sólo en el
útero, se dice que el cáncer está en etapa clínica I, grado 1. Debido a
que pocos de estos cánceres ya se han propagado, algunos médicos no
creen que sea necesario realizar siempre una clasificación quirúrgica
completa. A menudo, se hace una TH/BSO primero. Tan pronto se extirpa
el útero, se examina para ver a qué profundidad y distancia se pudo
haber propagado el cáncer. Si el cáncer está sólo en las dos terceras
partes superiores del cuerpo del útero y no ha crecido más de la mitad
a través de la capa muscular del útero, la probabilidad de que el
cáncer se haya propagado es muy baja. En estos casos, el cirujano puede
que haga una disección de los ganglios linfáticos paraaórticos (LND),
auque en lugar de eso puede extirpar sólo algunos cuantos ganglios
linfáticos o ninguno. Los estudios recientes han reportado que esto
puede que sea tan efectivo como una LND completa. Si ninguno de los
ganglios linfáticos contiene cáncer, esto puede significar que el
cáncer está en etapa IIIC y que se necesita tratamiento adicional (el
tratamiento de la etapa IIIC se describe más adelante). Si no se
extirpó ningún ganglio linfático (o si no hay células cancerosas en los
ganglios que fueron extirpados), el tratamiento después de la cirugía
podrían incluir observación sin tratamiento adicional o radiación.
Las mujeres que no se pueden someter a cirugía debido a otros problemas
médicos a menudo son tratadas sólo con radiación.
En lugar de la cirugía para extirpar el útero, la terapia con
progestina se usa algunas veces para tratar la etapa I, grado 1 EC en
mujeres jóvenes que aún desean tener hijos. El tratamiento con
progestina puede causar que el tamaño del cáncer se reduzca o incluso
que el tumor desaparezca por algún tiempo, lo que le brinda a la mujer
una oportunidad para quedar embarazada. Este método es experimental y
puede conllevar riesgos. En algunos casos, este tratamiento no es
eficaz y el cáncer sigue creciendo. A veces el tamaño del tumor se
reduce o desaparece por un tiempo, pero luego regresa nuevamente. Si no
se realiza la cirugía inmediatamente, esto puede dar tiempo para que el
cáncer se propague fuera del útero. Es importante tener una segunda
opinión de un oncólogo ginecológico y de un patólogo (para confirmar el
grado del cáncer) antes de comenzar la terapia con progestina. Las
pacientes necesitan entender que éste no es un tratamiento convencional
y que puede aumentar el riesgo.
Es más probable que los médicos extirpen algunos ganglios linfáticos
cuando la biopsia muestra que el cáncer es de un grado mayor (2 ó 3).
Si el cáncer se ha propagado más allá de la mitad del grosor de la
pared del útero, entonces usualmente se toman muestras de los ganglios
linfáticos pélvicos y de los ganglios linfáticos paraaórticos.
Si el cáncer regresa después de la cirugía, normalmente lo hace en la
vagina. Muchos médicos recomiendan braquiterapia vaginal para prevenir
que esto ocurra. Otros recomiendan radioterapia de rayos externos a
toda el área de la pelvis. Ciertas características hacen que el cáncer
tenga más probabilidad de regresar después de la cirugía, tal como un
grado mayor, propagación al tercio inferior o a la mitad exterior del
útero, crecimiento hacia los vasos linfáticos o sanguíneos, un mayor
tamaño del tumor y una edad mayor de 60 años de la paciente. La
radioterapia a menudo se administra para reducir el riesgo de que el
cáncer regrese en la vagina o en la pelvis en cánceres con una o más de
estas características. En las pacientes sin estos factores de riesgo,
la probabilidad de que el cáncer regrese es poca y puede que no se
administre radiación después de la cirugía. Administrar radiación
justamente después de la cirugía reduce la probabilidad de que el
cáncer crezca nuevamente en la pelvis, pero este tratamiento no ayuda a
las mujeres a vivir por más tiempo que si se hubiera administrado sólo
cuando el cáncer regresa. Puede que haya menos preocupación si la
radiación se administra inmediatamente, pero menos mujeres recibirán
radiación si esperan hasta que el cáncer regrese.
Etapa II
Cuando un cáncer está en etapa II, se ha propagado al tejido conectivo
del cuello uterino, pero aún no ha crecido fuera del útero. Una opción
de tratamiento consiste en cirugía primero, posiblemente continuando
con radioterapia. La cirugía podría incluir histerectomía radical
(descrita en la sección sobre tratamiento), salpingo-ooforectomía
bilateral (BSO) y disección de los ganglios linfáticos pélvicos y
paraaórticos (LND). La radioterapia, que a menudo incluye braquiterapia
vaginal y radiación externa a la región pélvica, puede que sea
administrada después de que la paciente se haya recuperado de la
cirugía. La otra opción es administrar primero la radioterapia, seguida
por una histerectomía simple, una BSO y posiblemente una LND o
extracción de muestras de los ganglios linfáticos.
Los ganglios linfáticos que han sido extirpados se examinan para
determinar si hay células cancerosas. Si los ganglios linfáticos
muestran cáncer, entonces el cáncer en realidad no está en etapa II,
sino en etapa IIIC.
En algunos casos, una mujer con cáncer endometrial en etapa inicial
podría estar muy frágil o enferma debido a otras afecciones
como para someterse de forma segura a una cirugía. Estas mujeres son
tratadas con radioterapia solamente.
Para las mujeres con cánceres de alto grado, como el carcinoma seroso
papilar o el carcinoma de células claras, la cirugía puede incluir
epiplectomía y biopsias peritoneales además de la histerectomía
total/salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO), disecciones de los
ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, así como lavados de la
cavidad pélvica. Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la
radioterapia, o ambas, se pueden administrar para ayudar a evitar que
el cáncer regrese. La quimioterapia por lo general incluye los
medicamentos carboplatino y paclitaxel, y posiblemente cisplatino y
doxorrubicina.
Una mujer con carcinosarcoma uterino en etapa II a menudo tiene el
mismo tipo de cirugía que se emplea para el carcinoma endometrial de
alto grado. Después de la cirugía, se puede administrar radioterapia,
quimioterapia o ambas. La quimioterapia a menudo incluye paclitaxel y
carboplatino, pero puede que en su lugar incluya ifosfamida junto con
paclitaxel o cisplatino.
Etapa III
Los cánceres en etapa III se han propagado fuera del útero.
Si el cirujano opina que se puede extirpar todo el cáncer visible, se
realiza una histerectomía con salpingo-ooforectomía bilateral. A veces,
las pacientes en etapa III requieren una histerectomía radical. También
es posible que se haga una disección de los ganglios linfáticos
pélvicos y paraaórticos. Se harán lavados de la cavidad pélvica y puede
que se extirpe el epiplón. Algunos médicos tratarán de extraer
cualquier cáncer remanente (exéresis máxima), aunque hacer esto no ha
probado que ayude a las pacientes a vivir más tiempo.
Si las pruebas realizadas antes de la cirugía revelan que el cáncer se
ha propagado demasiado como para poder ser extirpado, puede que la
radioterapia sea administrada antes de cualquier cirugía, aunque esto
se hace con muy poca frecuencia. La radioterapia puede reducir el tumor
lo suficiente como para hacer que la cirugía sea una opción.
Etapa IIIA:
un cáncer es considerado en etapa IIIA cuando se ha
propagado hacia el tejido que cubre el útero (la serosa) o a los otros
tejidos pélvicos (anexos) como las trompas de Falopio o los ovarios.
Cuando esto ocurre, el tratamiento después de la cirugía puede incluir
quimioterapia, radiación o una combinación de ambas. La radiación se
administra a la pelvis, o bien, al abdomen y a la pelvis. Algunas veces
también se usa braquiterapia vaginal.
Etapa IIIB: en esta etapa, el cáncer se ha propagado a la
vagina.
Después de la cirugía, el cáncer en etapa IIIB se puede tratar con
radiación, con o sin quimioterapia.
Etapa IIIC: Esto incluye los cánceres que se han propagado
a los
ganglios linfáticos en la pelvis (etapa IIIC1) y aquellos que se han
propagado a los ganglios linfáticos alrededor de la aorta (etapa
IIIC2). El tratamiento incluye cirugía, seguida de quimioterapia y
radiación.
Para las mujeres con cánceres de alto grado, como el carcinoma seroso
papilar o el carcinoma de células claras, la cirugía puede incluir
epiplectomía y biopsias peritoneales además de la histerectomía
total/salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO), disecciones de los
ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, así como lavados de la
cavidad pélvica. Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la
radioterapia, o ambas, se pueden administrar para ayudar a evitar que
el cáncer regrese. La quimioterapia por lo general incluye los
medicamentos carboplatino y paclitaxel, y con menos frecuencia
cisplatino y doxorrubicina.
Una mujer con carcinosarcoma uterino en etapa III a menudo tiene el
mismo tipo de cirugía que se emplea para el carcinoma endometrial de
alto grado. Después de la cirugía, se puede administrar radioterapia,
quimioterapia o ambas. La quimioterapia a menudo incluye los
medicamentos paclitaxel y carboplatino, pero puede que se use la
ifosfamida con paclitaxel o con cisplatino.
Etapa IV
Etapa IVA:
estos cánceres han crecido hacia la vejiga o al intestino.
Etapa IVB: estos cánceres se han propagado a los ganglios
linfáticos
que están fuera de la pelvis o del área paraaórtica. Esta etapa también
incluye cánceres que se han propagado al hígado, los pulmones u otros
órganos.
La paciente pudiera tener la mejor probabilidad si todo el cáncer
visible se puede extraer y si las biopsias del abdomen no muestran
células cancerosas. Esto puede ser posible si el cáncer sólo se ha
propagado a los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis. En la
mayoría de los casos de cáncer endometrial en etapa IV, el cáncer se ha
propagado demasiado como para que pueda extirparse por completo con
cirugía, lo que significa que una cura quirúrgica no es posible. Se
puede realizar una histerectomía y salpingo-ooforectomía bilateral para
evitar sangrado excesivo (hemorragia). También se puede utilizar la
radioterapia por esta razón. Se puede usar terapia hormonal cuando el
cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo. Los medicamentos
usados para la terapia hormonal incluyen progestina y tamoxifeno. Los
inhibidores de la aromatasa también pueden ser útiles y se han estado
estudiando. Los tumores cancerosos de grado alto y los que no tienen
receptores de progesterona detectables no son propensos a responder a
la terapia de hormonas.
Las combinaciones de medicamentos de quimioterapia pueden ayudar por un
tiempo a algunas mujeres con cáncer endometrial avanzado. Los
medicamentos que se usan con más frecuencia son paclitaxel (Taxol),
doxorrubicina (Adriamycin) y ya sea cisplatino o carboplatino. A menudo
estos medicamentos se usan juntos en combinaciones. El carcinosarcoma
en etapa IV a menudo se trata con quimioterapia similar. Puede que se
use cisplatino, ifosfamida y paclitaxel en combinación. Las mujeres con
cáncer del endometrio en la etapa IV deben considerar la participación
en estudios clínicos de quimioterapia u otros tratamientos nuevos.
Cáncer del endometrio recurrente
Al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del
tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar
donde comenzó) o distante (propagación a órganos tal como los pulmones
o los huesos). El tratamiento depende del tamaño y la ubicación del
cáncer. Si el cáncer recurrente es sólo en la pelvis, la radioterapia
puede proporcionar una cura. Las mujeres con cáncer recurrente más
extenso son tratadas como aquéllas con cáncer endometrial en etapa IV.
Se recomienda ya sea la terapia de hormonas o la quimioterapia. Los
tumores cancerosos de grado bajo que contienen receptores de
progesterona son más propensos a responder bien a la terapia de
hormonas. Los tumores cancerosos de grado más alto y los que no tienen
receptores detectables no son propensos a reducirse durante la terapia
de hormonas, pero pueden responder a la quimioterapia. Otra opción son
los estudios clínicos de nuevos tratamientos.
Si las pacientes tienen otras condiciones médicas que no les permiten
someterse a cirugía, por lo general se usa radioterapia solamente o en
combinación con terapia hormonal. El pronóstico para estas pacientes no
es tan favorable como para las que se pueden someter a cirugía.
Información adicional
sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National
Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer
(NCI) son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para el uso de los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué
debe preguntarle a su médico sobre el cáncer del
endometrio?
A medida que enfrenta la enfermedad, es importante hablar franca y
abiertamente con el equipo de atención de cáncer que le atiende.
Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su
mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le
presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de
añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras,
los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán
también responder a muchas de sus preguntas.
- ¿Qué tipo de cáncer endometrial tengo y de qué grado?
- ¿Se me ha propagado el cáncer más allá del sitio donde se
originó?
- ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Qué tratamientos pudiesen ser adecuados para mí? ¿Qué
recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Qué riesgos o efectos secundarios tienen los tratamientos
que sugiere?
- ¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer
con los programas de tratamiento que hemos discutido?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
- ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
- ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a
cómo se ve mi cáncer?
- ¿Acaso este cáncer me impide considerar la terapia de
restitución de estrógeno?
- ¿Cómo me sentiré durante el tratamiento?
- ¿Cuándo puedo volver a desempeñar mis actividades
habituales en el trabajo y/o en la casa?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, usted pudiera necesitar información
específica sobre el tiempo de recuperación para poder planear su
horario laboral. Tal vez desee preguntar sobre segundas opiniones o
estudios clínicos que pudieran ser adecuados para usted.
¿Qué
sucede después del tratamiento
para el cáncer del endometrio?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre. Puede obtener más información
sobre qué es de lo que tiene que estar al pendiente y cómo aprender a
vivir con la posibilidad de que el cáncer regrese en el documento
(disponible en inglés) Living
with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence de la
Sociedad Americana del Cáncer, llamando al 1-800-227-2345.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Una parte importante de su plan de tratamiento es un programa
específico de visitas de seguimiento después de la cirugía,
quimioterapia o radioterapia para garantizar el tratamiento adicional
necesario, si lo hay. Durante los primeros tres años después del
tratamiento, las visitas al médico de seguimiento son normalmente
programadas de cada tres a seis meses. Alrededor del 75% de las
recurrencias del cáncer endometrial se dan dentro de los primeros tres
años de la atención de seguimiento. Más adelante, la recurrencia es
menos probable y las visitas de seguimiento son programadas con menos
frecuencia, normalmente dos veces al año.
Durante cada visita de seguimiento, el médico le hará un examen pélvico
y verá si hay agrandamiento en los ganglios linfáticos en el área de la
ingle. Una prueba de Papanicolaou podrá también realizarse para ver si
hay células cancerosas en la parte superior de la vagina, cerca del
área donde el útero solía estar. El médico también le preguntará sobre
síntomas que podrán indicar recurrencia de cáncer o efectos secundarios
del tratamiento. Es muy importante que le diga al médico exactamente
cómo se siente.
Si sus síntomas o los resultados de su examen físico sugieren
que el cáncer regresó, se podrán
realizar pruebas de imagen (como tomografías o ultrasonidos), una
prueba sanguínea CA 125 y/o biopsias. Los estudios en muchas mujeres
con cáncer endometrial muestran que si no hay síntomas o anormalidades
en el examen físico, los análisis de sangre de rutina y las pruebas de
imagen no son necesarios.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento. Si su cáncer regresa, comuníquese con la Sociedad
Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 para solicitar más información
sobre cómo manejar y lidiar con esta fase de su tratamiento. Puede
obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que
cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Si recibió tratamiento con radiación, un resumen de su
radioterapia.
- Finalmente, debido a que algunos medicamentos de
tratamiento contra el cáncer pueden causar efectos secundarios a largo
plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los
tomó.
Cambios en el estilo de vida que
debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o
fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no
expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones
estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable. El día de hoy puede
comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el
resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más
saludable. ¿Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación
que tiene como resultado de pasar por una experiencia que altera la
vida como tener cáncer?
Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por
ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a
la línea gratuita de la Sociedad Americana del Cáncer para dejar de
fumar al 1-800-227-2345.
Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, la quimioterapia a menudo puede cambiar su sentido del gusto.
La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un
nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre
cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento.
Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a
tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más
normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de vegetales y frutas cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela y
tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además,
si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide
hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre
una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso
saludable y hacerle sentir más energético.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
estar activas físicamente.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la
actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta
cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o
a asumir las responsabilidades del hogar. Para obtener más
información sobre el cansancio, remítase a nuestro documento disponible
en inglés Cancer-Related
Fatigue in People With Cancer.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre usted mismo.
Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la
prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención
del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad
física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los
niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades
energéticas por 60 minutos al día durante al menos cinco días de la
semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta
abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es
posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal
punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté
lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las
investigaciones y el tratamiento del cáncer
del endometrio?
Patología molecular del cáncer
del endometrio
La investigación reciente ha mejorado nuestra comprensión de la forma
en que los cambios en ciertas moléculas pueden hacer que células
normales del endometrio se conviertan en células cancerosas. Durante
años se ha sabido que los daños o defectos al ADN (mutaciones) pueden
alterar genes importantes que regulan el crecimiento celular. Si se
dañan estos genes, el crecimiento sin control puede ocasionar cáncer.
A veces, el cáncer del endometrio y el cáncer del colon parecen ser
hereditarios. Ahora sabemos que algunas de estas familias tienen un
riesgo más alto para estos tipos de cáncer, porque han heredado un
defecto en ciertos genes que normalmente ayudan a reparar los daños en
el ADN. Si estas enzimas reparadoras no están trabajando en forma
adecuada, es más probable que persista el daño en el ADN y cause la
formación de cáncer. También se han encontrado defectos similares en la
reparación del ADN en las células cancerosas del endometrio de
pacientes sin tendencia familiar a padecer de esta enfermedad. Uno de
los genes normales responsables de suprimir el crecimiento del tumor,
llamado PTEN, es con frecuencia anormal en los cánceres del endometrio.
Las pruebas para este y otros cambios en el ADN podrán en un momento
ayudar a encontrar los cánceres endometriales en etapa temprana. Los
cánceres del endometrio sin otros genes supresores del tumor (o con
genes inactivos), tales como el gen de retinoblastoma (Rb) y el gen
p53, tienden a ser más propensos a regresar después del tratamiento
inicial. Las pruebas para estos y otros cambios del ADN algún día se
usarán para ayudar predecir cuán agresiva pudiera ser el cáncer y para
optar por el mejor tratamiento para cada mujer con esta enfermedad. El
objetivo de gran alcance en este campo de investigación es la terapia
genética que pueda corregir las anormalidades en el ADN que causan que
las células endometriales se hagan cancerosas.
Marcadores de tumores
Las moléculas liberadas por las células cancerosas pueden ayudar a
detectar la recurrencia de algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, el CA
125 es un marcador útil para encontrar el cáncer recurrente del ovario.
Estudios recientes demuestran que las pruebas de sangre para el CA 125
pueden ser útiles también para encontrar el cáncer recurrente del
endometrio, antes de que los depósitos de tumores sean visibles
mediante la tomografía computarizada (CT) o las pruebas de resonancia
magnética (MRI). Medir los niveles de CA 125 antes de la cirugía puede
ayudar también a predecir hasta dónde se pudo haber propagado el
cáncer. Esto puede ser útil para decidir cuáles pacientes se
beneficiarán de la etapa quirúrgica y cuáles pudieran ser tratadas con
seguridad por medio de histerectomía sin tomar muestras de los ganglios
linfáticos.
Nuevos tratamientos
Los investigadores están examinando nuevos medicamentos, combinaciones
de medicamentos y “terapias dirigidas” en pacientes con cáncer
endometrial avanzado. El uso de quimioterapia adyuvante, con o sin
radiación también está bajo investigación.
Cirugía
Otra manera de averiguar si el cáncer se ha propagado a los ganglios
linfáticos en la pelvis consiste en identificar y remover los ganglios
linfáticos que con mayor probabilidad están drenando el cáncer. A este
procedimiento se le llama biopsia del ganglio linfático centinela. En
este procedimiento, se le inyecta al área del cáncer un trazador
radioactivo y/o un colorante azul. Los ganglios linfáticos que se
tornan azul (a causa del tinte) o que se vuelven radioactivos (a causa
del trazador) se extirpan durante la cirugía. Estos ganglios linfáticos
se examinan detenidamente para ver si contienen células cancerosas.
Este técnica se usa comúnmente para algunos otros tumores, tal como
cáncer de seno, aunque sigue siendo nueva en el tratamiento de cáncer
de endometrio. Se desconoce si la biopsia de ganglio linfático
centinela es tan eficaz como la disección de ganglio linfático para la
clasificación por etapas y el tratamiento de cáncer de endometrio. Por
esta razón, no es parte de la cirugía convencional para este cáncer.
Última revisión médica: 1-Eno.-2010
Última actualización completa: 1-Eno.-2010
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