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| Tratamiento |
| Cáncer de esófago |
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Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
¿Cómo se
trata el cáncer de esófago?
Después de que el cáncer se detecta y se determina su etapa, el equipo
de atención del cáncer hablará con usted sobre un plan de tratamiento y
las opciones de tratamiento. Es importante que dedique tiempo
para pensar en todas estas opciones. Al seleccionar un plan
de tratamiento, los dos factores principales que hay que considerar son
su salud física general y la etapa del cáncer.
Muchas veces es recomendable buscar una segunda opinión. Una segunda
opinión puede suministrar más información y puede ayudarle a sentirse
más a gusto con el plan de tratamiento elegido. Algunas compañías de
seguros requieren una segunda opinión antes de aceptar el pago por los
tratamientos.
Las opciones para el tratamiento del cáncer de esófago incluyen
cirugía, quimioterapia y radioterapia. Se pueden usar otros
tratamientos, tal como resección mucosal endoscópica y terapia
fotodinámica para los cánceres y pre-canceres del esófago.
Cuando no se puede extirpar todo el cáncer, también se pueden usar
algunos de estos tratamientos como tratamiento paliativo. El
tratamiento paliativo tiene el objetivo de aliviar los síntomas, tal
como el dolor y la dificultad al tragar. Sin embargo, no se
espera que cure el cáncer. Dependiendo de la etapa del cáncer y de su
condición médica general, estas opciones diferentes de tratamiento se
pueden usar solas o en combinación.
Es importante hablar con el médico sobre todas las opciones de
tratamiento así como de los posibles efectos secundarios, para ayudarle
a tomar una decisión que mejor se ajuste a sus necesidades.
Cirugía
Dependiendo de la etapa del cáncer de esófago, se podría usar la
cirugía para extirpar el cáncer y parte del tejido circundante. La
cirugía también se puede combinar con otros tratamientos, como
quimioterapia, radioterapia, o ambas.
Esofagectomía
La cirugía para extirpar todo o parte del esófago se llama esofagectomía. A
menudo, también se extirpa una pequeña cantidad del estómago. Cuando se
extirpa el esófago como tratamiento para cáncer, también se extirpan
los ganglios linfáticos cercanos al esófago. La parte superior del
esófago es luego conectada a la parte del estómago remanente. Se
levanta parte del estómago hacia el pecho para que sirva como nuevo
esófago. Para este procedimiento, la cantidad de esófago que se extirpa
depende de la etapa y la localización del tumor.
Si el cáncer está localizado en la parte distal del esófago (cerca del
estómago) o en el lugar donde el esófago y el estómago se unen (la
unión gastroesofágica o unión GE), el cirujano removerá parte del
estómago, la parte del esófago que contiene cáncer y alrededor de ocho
a 10 cm (tres a cuatro pulgadas) de esófago normal. Luego, el
estómago se conecta a lo que queda del esófago ya sea en la parte alta
del pecho o en el cuello.
Si el tumor está localizado en la porción superior o media del esófago,
es necesario extirpar la mayor parte del esófago para asegurarse que se
obtiene suficiente tejido en el área que está sobre el
cáncer. Entonces, el estómago será regresado y
conectado al esófago en el cuello. Si el
estómago no puede ser usado para reemplazar el esófago, el cirujano
puede usar una sección del intestino. Cuando se usa una
sección de intestino, ésta se tiene que mover sin dañar sus vasos
sanguíneos. Si los vasos son dañados, no llegará suficiente sangre a
esa sección del intestino, y el tejido morirá.
Esofagectomía abierta: existen muchas técnicas y
métodos diferentes
usados en la operación del cáncer de esófago. El esófago se
puede extirpar con una incisión (corte) principal en el pecho (se le
llama esofagectomía transtorácica). Si la incisión principal se hace en
el abdomen, se le llama esofagectomía transhiatal. Algunas técnicas
conllevan incisiones en el cuello, el pecho y el abdomen. Usted y su
cirujano deben hablar con detalles sobre la operación que se planea
hacer para que usted sepa qué esperar. Puede que el cirujano utilice
fotografías para describir cómo se hará la operación.
Independientemente del método que se utilice, ésta no es una operación
simple y puede requerir de una hospitalización prolongada.
Si el cáncer aún no se ha propagado fuera del esófago, la extirpación
del esófago puede que cure el cáncer. Desafortunadamente, la mayoría de
los cánceres de esófago no se descubren con suficiente anticipación
como para que los médicos los curen con cirugía. En pacientes
que no pueden ser curados con cirugía, aún se puede hacer una operación
para ayudar a reducir los síntomas. A menudo, la cirugía ayuda con la
dificultad al tragar, lo que facilita que los pacientes puedan comer y
mantener una buena nutrición.
Esofagectomía mínimamente invasiva: el esófago
también se puede
extirpar a través de varias incisiones pequeñas en lugar de una o dos
incisiones grandes. A esto se le llama una esofagectomía mínimamente
invasiva. El cirujano coloca un telescopio (como si fuera un pequeño
telescopio) a través de una de las incisiones. Esto permite al cirujano
observar el interior durante la operación. Luego, los instrumentos
quirúrgicos son insertados a través de algunas incisiones más pequeñas.
Para poder realizar bien este tipo de procedimiento, el cirujano
necesita tener mucha habilidad y experiencia en la extirpación de
esófagos bajo guías laparoscópicas. Una esofagectomía mínimamente
invasiva exitosa permite que el paciente pase menos tiempo en el
hospital y se recupere con mayor prontitud. Este
método se usa con más frecuencia en cánceres que se encuentran en etapa
inicial (pequeños).
Riesgos y efectos secundarios
Al igual que la mayoría de las operaciones mayores, la cirugía de
esófago presenta algunos riesgos. Durante o después de la operación
puede ocurrir un ataque cardiaco o un coágulo sanguíneo en los pulmones
o en el cerebro. Puede haber una fuga en el lugar en el que
el estómago se conecta con el esófago. Esta complicación no
es tan común como lo era gracias al mejoramiento de las técnicas
quirúrgicas. Después de la operación, es posible que el
estómago se vacíe muy lentamente debido a que los nervios que controlan
sus contracciones pueden resultar afectados por la cirugía.
En pocos casos, puede ocasionar frecuentes náuseas y vómitos.
La infección es un riesgo en cualquier cirugía. Se puede formar un
estrechamiento en el área de la conexión quirúrgica del estómago y el
esófago, causando dificultad para tragar en aproximadamente un 10 a un
15 % de los pacientes. Para aliviar este síntoma, estos
estrechamientos se pueden ampliar durante un procedimiento de
endoscopia superior. Después de la cirugía, los contenidos de
la bilis y el estómago pueden entrar al esófago debido a que con
frecuencia en la cirugía se extirpa o se cambia el esfínter esofágico
inferior. Esto puede causar síntomas, tal como acidez
(agruras). Algunas veces, los medicamentos
antiácidos o para la motilidad pueden ayudar a aliviar estos síntomas.
Algunas de estas complicaciones pueden ser fatales. El riesgo
de morir a causa de esta operación se relaciona con la experiencia que
el hospital y el médico tienen con estos procedimientos. En general,
los mejores resultados se alcanzan con cirujanos y hospitales que
tienen la mayor experiencia en esta operación. Por esta razón, los
pacientes no deben dudar en preguntar al cirujano sobre su experiencia
(con qué frecuencia hacen operaciones del esófago, cuántas veces han
hecho este procedimiento y qué porcentaje de sus pacientes ha fallecido
después de esta cirugía). También es importante el hospital
donde se realice la cirugía, y cualquier hospital que usted considere
debe poner a disposición las estadísticas de supervivencia.
Radioterapia
La radioterapia usa radiación de alta energía para destruir las células
cancerosas. La terapia de radiación con haces externos dirige la
radiación hacia el cáncer desde el exterior del cuerpo. Este tipo de
radioterapia se usa con más frecuencia para tratar el cáncer de
esófago. La radioterapia interna, también conocida como braquiterapia,
utiliza material radioactivo colocado directamente en el cáncer o en
las cercanías.
En algunos pacientes se usa la radioterapia como el tratamiento
principal (primario) del cáncer de esófago. Se usa con más frecuencia
en personas que no pueden someterse a cirugía debido a que no gozan de
buena salud. De hecho, algunos médicos creen que la radioterapia puede
ser tan eficaz como la cirugía cuando se combina con
quimioterapia.
La radioterapia se puede administrar después de la cirugía para
destruir cualquier depósito de células cancerosas remanente que sea tan
pequeño que no se pueda ver. A esto se le conoce como terapia adyuvante.
Cuando se usa la radiación para aliviar los síntomas del cáncer de
esófago, como el dolor, el sangrado y la dificultad al tragar, a esto
se le llama terapia
paliativa.
Con más frecuencia, la radioterapia se combina con cirugía y/o
quimioterapia. El uso de radioterapia combinada con quimioterapia
podría curar a algunas personas y proveer un buen alivio de síntomas,
así como extender la supervivencia para otras personas.
La forma de radioterapia conocida como braquiterapia es útil para
reducir el tamaño de tumores a fin de que el paciente pueda tragar más
fácilmente. En este procedimiento, se
colocan semillas radioactivas en el tumor a través de un
endoscopio. Esta técnica no se puede usar para tratar un área
que sea muy grande, por lo que se usa como una manera de aliviar
síntomas (y no para curar el cáncer).
Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir:
- Cambios en la piel que van desde algo como una quemadura de
sol hasta ampollas y llagas abiertas.
- Náusea y vómito.
- Diarrea.
- Cansancio.
- Llagas dolorosas en la boca y la garganta.
Estos efectos secundarios a menudo se empeoran si se administra
quimioterapia al mismo tiempo que la radiación. Durante el tratamiento
del cáncer de esófago, la radiación destruye las células normales en el
revestimiento, lo que causa dolor al tragar. Este problema se alivia
después del tratamiento. La mayoría de los efectos secundarios de la
radiación es temporal, aunque algunos efectos secundarios poco comunes
y graves pueden ser permanentes. Por ejemplo, la radiación al pecho
puede causar daño pulmonar, lo que puede causar problemas para respirar
y respiración entrecortada.
Consulte con su médico antes y durante el tratamiento para saber qué
efectos secundarios usted puede esperar y de qué manera los puede
aliviar.
Quimioterapia
En la quimioterapia (quimio) se usan medicamentos contra el cáncer que
se administran a través de la vena o por la boca. Estos
medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas
del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil contra el cáncer
que se ha propagado. Dependiendo del tipo y de la etapa del
cáncer de esófago, la quimioterapia se puede administrar como
tratamiento principal (primario). También se puede administrar antes de
la cirugía para reducir el tamaño del cáncer y facilitar la operación.
A esto se le llama tratamiento
neoadyuvante. La quimioterapia también se administra
después de haber removido completamente el cáncer al momento de la
cirugía. A esto se le llama quimio adyuvante, y
tiene el objetivo de destruir cualquier depósito diminuto de células
tumorales tan pequeño que no se puede ver que ha quedado.
La quimioterapia por sí misma rara vez cura el cáncer de esófago. Se
usa frecuentemente en combinación con la radioterapia y/o cirugía.
Además, la quimioterapia se puede administrar sola antes de la cirugía
como una manera para reducir el tamaño del tumor. Esto puede facilitar
la extirpación total del tumor.
A menudo, la quimioterapia se administra junto con radioterapia. Esta
combinación (llamada quimioradiación
o quimioradioterapia)
puede ser útil para tumores grandes que de otra manera no se podrían
extirpar. Puede reducir el tamaño del tumor lo suficiente
para que la cirugía sea una opción. Además, la quimioradiación se usa a
menudo antes de la cirugía para los tumores más pequeños. El uso de
quimioradiación y cirugía puede ayudar a las personas a vivir por más
tiempo en comparación con la cirugía solamente. En algunos casos, la
quimioradiación se puede usar como único tratamiento (sin la cirugía).
Ésta puede ser una buena opción para pacientes que no pueden someterse
a cirugía debido a otros serios problemas de salud. También puede ser
una opción para pacientes que podrían someterse a cirugía. Algunos
estudios han demostrado que la quimioradiación puede ser tan eficaz
como la cirugía como tratamiento principal. La quimioradiación también
se puede administrar después de la cirugía. Este método también parece
ayudar a las personas a vivir por más tiempo en comparación con la
cirugía sola.
La quimioterapia también se puede usar sola o con radiación para ayudar
a controlar los síntomas, tal como dolor o dificultad al tragar. Esto
se llama tratamiento paliativo.
Los medicamentos de quimioterapia que a menudo se usan para tratar el
cáncer de esófago incluyen 5-fluorouracilo (5-FU), capecitibina
(Xeloda), cisplatino, carboplatino, oxaloplatino, doxorrubina
(Adriamycin) y epirubicina. También se ha usado
bleomicina, mitomicina, metotrexato, paclitaxel (Taxol), vinorelbina
(Navelbine), topotecan, e irinotecán (Camptosar, CPT-11). El 5-FU, solo
o con cisplatino, es el medicamento que se usa con más frecuencia junto
con radiación.
Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas,
pero también pueden dañar algunas células normales, lo que puede causar
algunos efectos secundarios. Los efectos secundarios dependen del
medicamento específico que se usa, la dosis administrada y la duración
del tratamiento. Los efectos secundarios comunes de la quimioterapia
incluyen:
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
- Recuentos sanguíneos bajos.
Los bajos recuentos sanguíneos son causados por el efecto de la
quimioterapia en las células productoras de sangre de la médula
ósea. Esto puede resultar en:
- Mayores probabilidades de infección (debido a la escasez de
glóbulos blancos).
- Problemas con sangrado o aparición de hematomas (debido a
una escasez de plaquetas en la sangre).
- Cansancio o dificultad para respirar (por la disminución de
los niveles de glóbulos rojos).
Ciertos medicamentos tienen sus propios efectos secundarios. Por
ejemplo, el 5-FU a menudo causa diarrea. Por otro lado, el cisplatino
puede causar daño en los riñones y en los nervios. La doxorubicina y la
epirubicina pueden causar daño al corazón, si se administra mucha
cantidad del medicamento. Aunque la mayoría de los efectos secundarios
se alivian una vez finaliza el tratamiento, algunos pueden durar por
mucho tiempo o incluso ser permanentes. Si su médico planea administrar
tratamiento con quimioterapia, usted debe hablar con él o ella sobre
los medicamentos que se usarán y los posibles efectos secundarios que
pudieran presentarse. Si presenta efectos secundarios, informe al
equipo de atención médica para que puedan ser tratados. Existen maneras
de prevenir y tratar muchos de los efectos secundarios de la
quimioterapia. Por ejemplo, hay muchos medicamentos eficaces para
prevenir y tratar las náuseas y los vómitos.
Las personas con cáncer de esófago a menudo presentan pérdida de peso
antes de descubrir el cáncer. El tratamiento, tal como quimioterapia,
radiación, y la quimioradiación puede causar llagas dolorosas en la
boca y la garganta. Estas llagas pueden dificultar que el paciente coma
lo suficientemente bien como para obtener una buena nutrición. Algunas
personas con cáncer de esófago necesitan que se les coloque una sonda
de alimentación antes del tratamiento. Esto permite que se administren
bebidas nutritivas directamente en el intestino. Una sonda de
alimentación puede ayudar a prevenir la pérdida de peso adicional y
mejorar la nutrición. Además, puede ayudar al paciente a tolerar mejor
el tratamiento.
Tratamientos
endoscópicos
Resección mucosal endoscópica
La resección mucosal endoscópica (endoscopic mucosal resection, EMR) es
una técnica donde se remueve el revestimiento interno del esófago con
instrumentos adheridos al endoscopio. La EMR se puede usar para
displasia (precáncer) y para un tumor único o pequeño del esófago. El
tratamiento para eliminar el ácido (con inhibidor de la bomba de
protones) continúa después de remover el tejido anormal. Esto puede
ayudar a prevenir el regreso de la enfermedad.
Terapia fotodinámica
La terapia fotodinámica (photodynamic therapy, PDT) es un método que se
puede usar para tratar el precáncer de esófago (displasia) y el cáncer
de esófago en etapa inicial. Éstos se pueden encontrar cuando se hace
la biopsia de esófago de Barrett. Además, la PDT se puede usar para
ayudar con los síntomas cuando un cáncer ha regresado después de
administrar otro tratamiento. La PDT comienza con la inyección de una
sustancia química no tóxica en la sangre. Se permite que esta
sustancia química se deposite en el tumor durante varios
días. Luego se dirige un tipo especial de luz láser hacia el
cáncer a través de un endoscopio. Esta luz provoca cambios en
la sustancia química que se ha depositado en el interior de las células
cancerosas. La luz transforma la sustancia química no tóxica
en una nueva sustancia química que puede destruir las células
cancerosas.
La ventaja de la PDT es que puede destruir células cancerosas con muy
poco daño a células normales. Sin embargo, debido a que la sustancia
química tiene que ser activada por la luz, sólo puede destruir las
células cancerosas que se encuentran cerca de la superficie interna del
esófago (aquellas que se pueden alcanzar por la luz). La luz no puede
alcanzar cánceres que se han propagado más profundamente en el esófago
o en otros órganos.
Los efectos secundarios de la PDT incluyen enrojecimiento o
decoloración de la piel y sensibilidad al sol o a otras fuentes de
luz. Estos efectos secundarios pueden continuar hasta por
seis semanas luego de la terapia y pueden ser graves en algunos casos.
Debido a esto, los pacientes no deben salir de sus casas durante seis
semanas después del tratamiento.
Este tratamiento puede curar algunos cánceres de esófago en sus etapas
muy tempranas que no se han propagado a tejidos más profundos. Sin
embargo, este procedimiento destruye el tejido, por lo que resulta
difícil estar seguro de que el cáncer no se propagó a las capas más
profundas del esófago. Debido a que es posible que la luz que
se usa en la PDT sólo alcance aquellas células cancerosas que se
encuentran cerca de la superficie del esófago, células de los cánceres
más profundos podrían quedar atrás, y crecer hacia un nuevo tumor. Las
personas que reciben este tratamiento necesitan hacerse endoscopias de
seguimiento para asegurarse de que el cáncer no ha regresado. Además,
necesitan seguir recibiendo medicamentos para detener la producción de
ácido (inhibidor de la bomba de protones). Actualmente, la PDT se usa
para tratar el esófago de Barrett y cánceres de esófago en etapa muy
inicial encontrados en el esófago de Barrett. Cuando se usa la PDT para
tratar displasia (precáncer) en el esófago de Barrett, esto puede
reducir a la mitad la probabilidad de que se origine el cáncer.
Además, la PDT a menudo se usa para tratar cánceres grandes que están
bloqueando el esófago. En esta situación, la PDT no tiene el objetivo
de destruir todo el cáncer, sino eliminar suficiente cáncer para
mejorar la habilidad del paciente para tragar. Los
estudios actuales están analizando el papel exacto de la PDT en el
tratamiento del cáncer de esófago. Estos estudios comparan los
resultados de la PDT con otros tratamientos, tales como la cirugía o el
uso de rayos láser para vaporizar el cáncer. Los
investigadores también están trabajando para mejorar la PDT
desarrollando nuevos medicamentos fotosensibilizantes y evaluando
nuevas maneras de administrar la cantidad adecuada de luz al cáncer.
Ablación con láser
Esta técnica usa un láser llamado un neodimio: itrio-aluminio-granate
(Nd: láser yag) que se dirige a través del endoscopio para destruir las
células cancerosas. Se utiliza para abrir el esófago cuando está
bloqueado, lo que puede ayudar a aliviar la dificultad al tragar.
Ablación por radiofrecuencia
En este procedimiento, se pasa un globo hacia un área del esófago de
Barrett. Este globo se infla para que su superficie esté en contacto
con el revestimiento interno. Luego, se usa energía de alta potencia
para destruir las células en el revestimiento. Entonces, las células
normales crecen para reemplazar las células de Barrett. Después del
procedimiento, el paciente necesita recibir medicamentos para bloquear
la producción de ácido. Se hace periódicamente una endoscopia (con
biopsias) para vigilar cualquier cambio adicional en el revestimiento
del esófago. La ablación por radiofrecuencia rara vez causa
constricciones (tejido cicatricial que estrecha el esófago), y los
resultados preliminares son muy promisorios.
Coagulación con plasma de argón
Ésta es una técnica similar a la ablación con láser. También se usa
para eliminar obstrucciones en el esófago cuando el paciente tiene
dificultad al tragar.
Electrocoagulación
Este método conlleva quemar el tumor con corriente eléctrica. En
algunos casos, este tratamiento puede ayudar a aliviar el bloqueo del
esófago.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER
(1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del
NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos
serán adecuados para toda la gente.
Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en
nuestro documento Estudios clínicos: lo que
necesita saber, el cual puede leer en nuestro
sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono
gratuito 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura y masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias
complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a
sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el
tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la
acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las
náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son
útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que
algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han
demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
en el tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores
o viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Tratamiento
del cáncer de esófago por etapa
Etapa 0
Ésta es la etapa más temprana del cáncer de esófago. Las células
cancerosas se encuentran solamente en la capa interior de las células
del esófago. A menudo, esta etapa se diagnostica cuando se hace una
biopsia de rutina en alguien con esófago de Barrett. Las opciones
incluyen tratamientos endoscópicos, tal como terapia fotodinámica,
ablación por radiofrecuencia, o resección mucosal
endoscópica. Aun así, la cirugía para extirpar el esófago
sigue siendo el tratamiento convencional.
Etapa I
En esta etapa, el cáncer ha crecido hacia algunas de las capas más
profundas del esófago (después de la capa más interna de células). A la
mayoría de los pacientes con esta etapa de cáncer de esófago se les
extirpar el cáncer (y el esófago) mediante cirugía. Debido a que las
células cancerosas han crecido hacia las capas más profundas del
esófago, la terapia fotodinámica y la EMR no son opciones. Puede que se
administre radiación y quimioterapia antes de la cirugía.
Los pacientes que no se pueden someter a cirugía debido a que presentan
otros problemas de salud pueden ser tratados con quimioterapia,
radioterapia, o ambas juntas. Los pacientes que han recibido
quimioterapia y radioterapia pueden ser curados sin necesidad de
cirugía. La combinación de quimioterapia y radioterapia es una opción
para las personas que no pueden o no quieren someterse a cirugía.
Etapa II
La etapa II incluye cánceres que han crecido hacia la capa muscular del
esófago y cánceres que han crecido a través de la capa muscular hacia
el tejido conectivo en el exterior del esófago. Esta etapa también
incluye cánceres que se han propagado a los ganglios linfáticos
cercanos (N1).
Las opciones de tratamiento para las personas con cáncer de esófago en
esta etapa incluyen cirugía o quimioradiación seguida de
cirugía. En algunos casos, es posible que la
cirugía no sea necesaria después de la terapia de quimioradiación.
Omitir la cirugía es sólo una opción cuando el cáncer no se puede ver
en una endoscopia. Desafortunadamente, aun cuando el cáncer no se puede
ver, puede estar presente debajo del revestimiento interno del esófago.
Por lo tanto, la atención de seguimiento es muy importante. Los
pacientes con adenocarcinoma en el lugar donde el estómago y el esófago
se unen (la unión gastroesofágica) se tratan a menudo con quimioterapia
seguida de cirugía.
Etapa III
Los cánceres en esta etapa incluyen aquellos que han crecido a través
de la pared del esófago hasta la capa exterior con propagación a los
ganglios linfáticos cercanos. La etapa III también incluye cánceres que
han crecido a través de todas las capas del esófago y hacia los órganos
o tejidos cercanos (T4).
Esta etapa se trata como la enfermedad en etapa II. El tratamiento
puede incluir quimioterapia seguida por cirugía, quimioradiación
seguida por cirugía, o cirugía sola. En algunos casos, el cáncer puede
desaparecer completamente después de la terapia de quimioradiación, y
la cirugía se puede evitar. Sin embargo, no existe ninguna prueba que
definitivamente pruebe esto. Si el cáncer se encuentra en los ganglios
linfáticos cercanos al momento de extirparlos durante la cirugía, a
menudo se puede ofrecer quimioterapia con radiación después de la
cirugía. Este tratamiento se administra con más frecuencia para los
adenocarcinomas (que para los carcinomas de células escamosas) del
esófago.
Etapa IV
El cáncer de esófago en etapa IVA se ha propagado a ganglios linfáticos
distantes, mientras que en la etapa IVB el cáncer se ha propagado a
otros órganos o tejidos. Algunos cánceres en etapa IVA pueden
extirparse completamente con cirugía. Si el médico cree que es posible
extirpar totalmente el cáncer, entonces la cirugía podría ser una
opción. Otra opción consiste en administrar quimioradiación primero.
Entonces, se puede hacer cirugía si el tamaño del cáncer se redujo lo
suficiente. A menudo, ningún tratamiento puede curar el cáncer de
esófago en etapa IV. Si ese es el caso, sólo se usa tratamiento para
ayudar a aliviar los síntomas. La radioterapia se puede usar para
ayudar con el dolor o la dificultad al tragar. Además, se puede
administrar quimioterapia para tratar de ayudar a los pacientes a
sentirse mejor y a vivir por más tiempo, aunque el beneficio de
administrar quimio no está claro. Algunas personas prefieren no
someterse a tratamientos que pueden causar efectos secundarios graves,
y optan por sólo recibir terapias que les ayudarán a estar más cómodas
y a mejorar la calidad de sus vidas.
Cáncer de esófago recurrente
Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, a esto se le llama
cáncer recurrente o recaída. Si el cáncer regresa en o cerca de la
misma área donde comenzó, se le llama recurrencia local. Si el cáncer
regresa en los órganos o tejidos distantes (tal como el hígado), se le
llama recurrencia a distancia. El tratamiento de una recurrencia del
cáncer de esófago depende del lugar donde el cáncer crece nuevamente, y
cómo fue tratado la primera vez.
Si el primer cáncer fue tratado endoscópicamente (con resección mucosal
endoscópica o terapia fotodinámica), con frecuencia regresa en el
esófago. Este tipo de recurrencia a menudo se trata mediante la
extirpación del esófago. Si el paciente no puede someterse a cirugía
debido a otros problemas de salud, el cáncer se puede tratar con
quimioterapia, radiación, o ambas.
Si el cáncer recurre localmente después de la cirugía, se puede usar
radiación y/o quimioterapia. Si la radiación se administró antes, en
raras ocasiones es una opción administrar más radiación. Cuando la
quimioterapia se administra antes, usualmente sigue siendo posible
administrar más quimioterapia. Algunas veces, los mismos medicamentos
que se usaron anteriormente, se administran nuevamente, aunque a menudo
se puede usar otros medicamentos.
El cáncer de esófago que recurre en otros órganos o tejidos se trata
como el cáncer en etapa IV. Los tratamientos paliativos (consulte
información más adelante) se usan cuando son necesarios.
Terapia
paliativa
La terapia paliativa es tratamiento dirigido a aliviar síntomas (no
tiene el objetivo de curar el cáncer). En algunos casos, la terapia
paliativa se administra junto con otros tratamientos que tienen el
objetivo de curar la enfermedad. En otros casos, los tratamientos
paliativos se administran cuando una cura no es posible. El objetivo
principal de este tipo de tratamiento es mejor la comodidad y la
calidad de vida del paciente.
Dilatación del esófago
En este procedimiento, un dispositivo que tiene forma como de un
cilindro se empuja a través de un área del esófago que está bloqueada.
El objetivo es abrir el área bloqueada y permitir una mejor deglución.
Este procedimiento se puede repetir. Existe un pequeño riesgo de
perforación en el esófago. Después de este procedimiento, el
esófago permanece abierto sólo por aproximadamente dos semanas; por lo
tanto, a menudo la dilatación es seguida por otros tratamientos para
mantener abierto el esófago.
Endoprótesis esofágica
Una endoprótesis (stent) es un dispositivo hecho de material de malla.
Con más frecuencia, las endoprótesis son hechas de metal, aunque
también se puede hacer de plástico. Se colocan en el esófago a lo largo
del tumor durante una endoscopia. Una vez
colocadas, ellas mismas se expanden para convertirse en un tubo que
ayuda a mantener abierto el esófago. El éxito de estas endoprótesis
depende del tipo de “stent” que se usa y el lugar donde se coloca.
Estos dispositivos aliviarán la dificultad al tragar en la mayoría de
los pacientes que son tratados. Pueden ser usados después de la
dilatación para mantener abierto el esófago.
Electrocoagulación
Este método conlleva quemar el tumor con corriente eléctrica. En
algunos casos, este tratamiento puede ayudar a aliviar el bloqueo del
esófago.
Terapia fotodinámica
Este tratamiento se discutió detalladamente en la sección “¿Cómo se
trata el cáncer de esófago?” Se puede usar para remover las capas
superficiales del tejido tumoral y ayudar a aliviar el bloqueo del
esófago.
Endoscopia con láser
En este tratamiento, se dirigen rayos láser al cáncer a través de un
endoscopio. No es necesaria una incisión quirúrgica. El láser
abre el esófago al vaporizar y coagular el tejido canceroso. El láser
que se usa se llama láser neodimio: itrio-aluminio-granate (Nd: yag).
Aproximadamente de un 70 a un 80 % de los pacientes se beneficiarán con
una endoscopia con láser. Sin embargo, el cáncer crece
nuevamente, por lo que puede que sea necesario repetir el procedimiento
cada uno o dos meses. En algunos casos, este tipo de terapia
láser se realiza antes de colocar la endoprótesis esofágica.
Radioterapia
La radiación de rayos externos puede ayudar a aliviar algunos de los
síntomas del cáncer de esófago avanzado, incluyendo dolor y problemas
al tragar. La radiación se usa a menudo para el cáncer que se ha
propagado al cerebro o a la columna vertebral, pero también es útil
para tratar los problemas al tragar causados por un esófago bloqueado.
Si un área ha sido tratada más tempranamente con radiación de rayos
externos, puede que no se pueda tratar nuevamente de esta manera. En
ese caso, la braquiterapia puede ser una opción. La braquiterapia es
especialmente útil en ayudar a aliviar un esófago bloqueado.
Control del dolor
El control del dolor es una inquietud importante para las personas con
cáncer. Sin embargo, existen muchas maneras de tratar el dolor causado
por el cáncer. Las personas con cáncer deben informar
inmediatamente al equipo de profesionales que atienden el cáncer si
tienen dolor. El equipo de profesionales que atienden el cáncer puede
proveer medicamentos y otros tratamientos paliativos para aliviar el
dolor y otros síntomas.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
médicos con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntar a su médico sobre el cáncer de esófago?
Es importante que las personas con cáncer y su familia tengan pláticas
honestas y francas con su equipo de atención del cáncer. El
equipo de atención del cáncer desea contestar todas estas preguntas, no
importa qué tan triviales puedan parecerle al paciente. Por
ejemplo, las personas con cáncer de esófago pueden considerar estas
preguntas:
- ¿Qué tipo de cáncer de esófago tengo?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización
primaria?
- ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Qué tratamiento(s) me recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuál es mi pronóstico o expectativa de supervivencia en
base a lo que ha visto sobre mi caso de cáncer?
- ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios de
los tratamientos que usted sugiere?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con
estos planes de tratamiento?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Tendré necesidades especiales de nutrición debido al
cáncer de esófago?
- ¿Dónde puedo obtener más información y apoyo?
Con seguridad, usted tendrá otras preguntas relacionadas con su
situación personal. No se olvide de escribir sus preguntas para que se
acuerde de formularlas en cada visita que haga a su equipo de
especialistas en cáncer. Recuerde también que los médicos no son los
únicos que pueden proporcionarle información. Otros profesionales de
atención a la salud, como las enfermeras y los trabajadores sociales,
pueden tener las respuestas a sus preguntas.
¿Qué sucede
después del tratamiento del cáncer del esófago?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. No
obstante, puede que pase un tiempo antes de que la confianza en su
propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un
tanto aliviados. Ésta es una preocupación muy común entre las personas
que han tenido cáncer. Para más información sobre este tema, y para
aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame
al 1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The
Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas citas, sus médicos preguntarán
si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen
análisis de sangre o estudios por imágenes (tal como CT) o una
endoscopia superior. La atención de seguimiento es necesaria para
determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como
posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el
momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así
como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause
molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.
Síntomas nuevos
Es importante que usted informe de inmediato al médico sobre cualquier
síntoma nuevo, especialmente si ellos incluyen dificultad al tragar o
dolor en el pecho. El tratamiento temprano puede aliviar muchos
síntomas y mejorar su calidad de vida.
Nutrición
El cáncer de esófago a menudo causa dificultad al tragar. Por esta
razón, la pérdida de peso y la debilidad debido a la pobre nutrición
son problemas comunes. Un equipo de médicos y nutricionistas puede
trabajar con usted para proveerle suplementos nutricionales e
información sobre sus necesidades nutricionales particulares. Esto
puede es valioso para ayudarle a mantener su peso y consumo nutricional.
Control del dolor
Existen muchas formas para controlar el dolor causado por el cáncer de
esófago. Si usted presenta dolor, por favor, infórmeselo de inmediato
al equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer, para que
ellos puedan proveerle el tratamiento contra el dolor más eficaz lo
antes posible.
Fumar
Si usted fuma es muy importante que deje de hacerlo. Esto mejorará su
apetito y el estado general de salud y puede reducir el riesgo de
padecer un nuevo cáncer. Si quiere dejar de fumar y necesita ayuda,
llame a la línea gratuita de la Sociedad Americana del Cáncer para
dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Si su cáncer regresa, nuestro documento When Your Cancer Comes Back:
Cancer Recurrence le provee información sobre cómo manejar
y lidiar con esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento
llamando al 1-800-227-2345.
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que el médico que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
médico por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que
cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Si recibió tratamiento con radiación, una copia del resumen
de su radioterapia.
- Y finalmente, como algunos medicamentos de tratamiento para
el cáncer tienen efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus
medicamentos (especialmente cualquier medicamento de quimioterapia),
las dosis y el horario en que los toma.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que
necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable. El día de hoy puede
comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el
resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más
saludable. Qué mejor momento que ahora
para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado
por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Durante el tratamiento
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sentido del gusto
durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda. Coma lo que le
apetezca. Coma lo que pueda, cuando pueda hacerlo.
Ahora no es el momento de restringir su dieta. Trate de recordar que
estos problemas usualmente se alivian con el pasar del tiempo. Usted
puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un
nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre
cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento.
Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a
tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más
normal.
Después del tratamiento
Si su esófago ha sido extirpado, puede que usted necesite comer
cantidades más pequeñas de alimentos con más frecuencia. Además, debe
permanecer derecho por varias horas después de comer. Su equipo de
atención médico puede ayudarle a ajustar su dieta si presenta problemas
para alimentarse. Muchos pacientes presentan problemas con reflujo
después del tratamiento. Por otro lado, algunos pacientes presentan
problemas con diarrea, sudoración y enrojecimiento después de comer. A
esto se le llama síndrome de vaciamiento rápido. Cuando se usa el
estómago para reemplazar el esófago, éste no puede almacenar alimentos
para la digestión como lo hacía en el pasado. El alimento que
se ingiere pasa rápidamente al intestino, lo que causa estos síntomas
después de comer.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de alimentación. Usted se sorprenderá
de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como
aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela (bologna)
y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo.
Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día.
No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge con sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantener algo de actividad física, usted puede considerar
caminar distancias cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar (para más información sobre el
cansancio, consulte la publicación, “Cansancio y anemia asociados
con el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes”).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos
o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los
adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas
durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que
usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo
se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acude menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté
lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer
del esófago?
En muchos centros médicos, hospitales universitarios y otras
instituciones en todo el país se están llevando a cabo investigaciones
sobre el tratamiento y la prevención del cáncer de esófago.
Genética:
los investigadores
han encontrado muchos de los cambios en ciertos genes que parecen ser
responsables de causar que las células normales del esófago se
transformen en cáncer de esófago. Ellos esperan que este
progreso
dé como resultado nuevas pruebas que permitan detectar el cáncer de
esófago en una etapa más temprana, más curable. El
entendimiento
de estos cambios eventualmente producirá nuevas terapias genéticas para
reparar los cambios anormales del ADN en las células del cáncer de
esófago.
Tratamiento con
medicamento:
hay varios estudios clínicos en curso para probar nuevas formas de
combinar medicamentos que ya se sabe que presentan actividad contra el
cáncer de esófago, a fin de aumentar su eficacia. En otros
estudios se están probando mejores vías para combinar la quimioterapia
con la radioterapia.
Los medicamentos nuevos dirigidos a atacar ciertas sustancias en la
célula cancerosa se están haciendo disponibles.
Esto se
conoce como terapia
dirigida, y ha dado buenos resultados contra algunos otros
cánceres. Ahora se está investigando en el cáncer
de esófago.
Inmunoterapia:
en estudios
clínicos se están probando tratamientos experimentales que estimulan la
reacción inmunitaria del paciente para combatir más eficazmente el
cáncer de esófago.
Detección y prevención:
al
aumentar la incidencia de adenocarcinomas, se están haciendo esfuerzos
por reducir la obesidad, un factor de riesgo importante para esta forma
de cáncer (y también para varios tipos de cáncer). En las
personas con esófago de Barrett, los investigadores están estudiando
pruebas para determinar cuáles pacientes padecerán cáncer.
También están estudiando nuevas maneras de destruir la mucosa de
Barrett y de promover su reemplazo con mucosa normal. Además, la
investigación continúa para encontrar maneras de evitar que las células
de Barrett se conviertan en pre-cáncer o cáncer.
Última
revisión / cambio realizado: 22-Mayo-2009
Última actualización completa: 22-Mayo-2009
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