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Tratamiento
Cáncer de hígado

En esta sección del Centro de Recursos encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento

estudios clínicos
tratamiento por etapa
preguntas a su médico
después del tratamiento
lo nuevo en tratamiento


¿Cómo se trata el cáncer del hígado?

Esta información representa los puntos de vista de los médicos y las enfermeras que laboran para la Junta Editorial del Centro de Datos de la Sociedad Americana del Cáncer que provee información sobre el cáncer. Estos puntos de vista están basados en sus interpretaciones de los estudios publicados en revistas médicas, así como de sus propias experiencias profesionales.

La información sobre el tratamiento en este documento no representa la política oficial de la Sociedad y no tiene el propósito de ofrecer consejo médico que reemplace la experiencia y el criterio del equipo de atención contra el cáncer. Esta información tiene el propósito de ayudarle a usted y a su familia a tomar decisiones con su médico basadas en la información.

Su médico puede tener razones para sugerir un plan de tratamiento diferente a estas opciones generales de tratamiento. No dude en hacerle preguntas sobre sus opciones de tratamiento.



La primera parte de esta sección describe los varios tipos de tratamientos usados para el cáncer de hígado. Esto es seguido de una descripción de los métodos más comunes usados para estos cánceres según sus etapas.


Decisiones sobre el tratamiento

Después de que el cáncer de hígado se diagnostica y se clasifica por etapas, el equipo de profesionales que atiende el cáncer puede recomendar sus opciones de tratamiento. La elección de un plan de tratamiento es una decisión de gran importancia, por lo que es importante que se tome el tiempo para analizar sus opciones.

Al diseñar su plan de tratamiento, un factor importante que debe tomar en cuenta es la etapa (la extensión) del cáncer. Sin embargo, usted y el equipo de profesionales que atiende su cáncer también querrán tomar en consideración su edad, estado general de salud y las preferencias personales.

Si el tiempo lo permite, puede ser buena idea buscar una segunda opinión, especialmente por parte de médicos con experiencia en el tratamiento del cáncer de hígado. Una segunda opinión podría proporcionarle más información y ayudarle a sentir más confianza sobre el plan de tratamiento que está siendo considerado.



Cirugía

Resección quirúrgica (hepatectomía parcial)

Actualmente, la cirugía, ya sea con resección (extirpación del tumor) o un trasplante de hígado, ofrece la única posibilidad razonable de curar un cáncer de hígado. Si la extirpación de todo el cáncer conocido en el hígado es exitosa (una hepatectomía parcial), usted tendrá el mejor pronóstico de supervivencia.

Lamentablemente, la extirpación total de la mayoría de los cánceres del hígado no es posible. A menudo el cáncer se ha propagado fuera del hígado, ha crecido demasiado o está presente en demasiadas partes del hígado; o la persona no es lo suficientemente saludable como para someterse a cirugía.

En Estados Unidos, más de cuatro de cinco personas con cáncer de hígado también tiene cirrosis. Si usted tiene cirrosis grave, la extirpación, o incluso una pequeña cantidad de tejido del hígado en los bordes de su cáncer, pudiera no dejar suficiente como para desempeñar las funciones esenciales. Las personas con cirrosis son elegibles para cirugía sólo si su cáncer es pequeño, y siguen teniendo una cantidad razonable de la función del hígado. Los médicos a menudo evalúan esta función al asignar la puntuación “Child-Pugh” (remítase a la sección “¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de hígado?”), lo que mide la cirrosis según ciertas pruebas de laboratorio y síntomas. Los pacientes clasificados como clase A tienen más probabilidad de tener suficiente función hepática para someterse a una cirugía. Los pacientes en clase B tienen menos probabilidad de ser elegibles para cirugía. Por lo general, la cirugía no es una opción para aquellos pacientes en clase C.


Posibles riesgos y efectos secundarios

La resección del hígado es una operación mayor que sólo debe ser realizada por cirujanos con experiencia y entrenamiento. Debido a que las personas con cáncer de hígado usualmente presentan daño a otras partes de su hígado, los cirujanos tienen que remover suficiente hígado para tratar de eliminar todo el cáncer y a la vez dejar suficiente hígado para su función adecuada.

Una gran cantidad de sangre pasa a través del hígado en un determinado momento, y una hemorragia después de la cirugía es una preocupación mayor. Además de esto, el hígado normalmente produce sustancias que ayudan con la coagulación de la sangre. El daño al hígado (tanto antes de la cirugía como durante la cirugía en sí) puede contribuir a problemas potenciales de sangrado.

Otros posibles problemas son similares a los que se observan en otras cirugías mayores y puede incluir infecciones, complicaciones a causa de la anestesia, y pulmonía.

Otra preocupación consiste en que algunas veces se puede presentar otro cáncer de hígado después, debido a que el hígado aún contiene la enfermedad subyacente que condujo al primer cáncer.


Trasplante de hígado

Cuando está disponible, un trasplante de hígado se ha convertido en la mejor opción para algunas personas con cánceres pequeños del hígado. Actualmente, el trasplante de hígado se reserva para los pacientes con tumores pequeños (ya sea un tumor que mide menos de 5cm o uno a tres tumores que miden menos de 3 cm) que no se pueden extirpar por completo debido a la localización de los tumores o porque el hígado está muy enfermo como para que el paciente soporte la extirpación de una de sus partes.

Según el Organ Procurement and Transplantation Nertwork, alrededor de 6,000 trasplantes de hígado se hacen cada año en los Estados Unidos. Aproximadamente el 10% de éstos se hacen en personas con cáncer de hígado. La supervivencia a cinco años para esos pacientes es de alrededor de 60%. No sólo se reduce significativamente el riesgo de un segundo cáncer de hígado, sino que el hígado nuevo funcionará normalmente.

Desafortunadamente, las oportunidades para un trasplante de hígado son limitadas. No existen muchos hígados para los pacientes con cáncer debido a que generalmente son usados para pacientes con enfermedades más curables. El aumento en el conocimiento sobre la importancia de la donación de órganos es una meta de salud pública esencial que puede hacer que este tratamiento esté disponible a más pacientes de cáncer de hígado y de otras enfermedades graves del hígado.

Una opción que se ha vuelto más popular en los años recientes consiste en que un donante vivo ofrezca una parte de su hígado para trasplante a un familiar cercano. Esto puede dar buenos resultados, pero conlleva riesgos para el donante. En los Estados Unidos, cada año se realizan alrededor de 300 trasplantes de donantes vivos. Sólo un pequeño por ciento es para pacientes con cáncer de hígado.

Las personas que necesitan un trasplante tienen que esperar hasta que un hígado esté disponible, y esto puede tomar mucho tiempo para algunas personas con cáncer de hígado. Algunos médicos sugieren primero una resección limitada y luego un trasplante si el cáncer regresa.


Posibles riesgos y efectos secundarios

Al igual que la hepatectomía parcial, el trasplante de hígado es una operación mayor con riesgos potenciales (hemorragia, infección, complicaciones a causa de la anestesia, etc). No obstante, también existen algunos otros riesgos después de la cirugía.

A las personas que reciben un trasplante de hígado se les administra medicamentos que ayudan a suprimir al sistema inmunitario para prevenir que el cuerpo rechace el nuevo órgano. Estos medicamentos conllevan sus propios riesgos y efectos secundarios, especialmente el riesgo de contraer una infección grave. Algunos de los medicamentos usados para prevenir el rechazo del nuevo órgano también pueden causar presión arterial elevada, colesterol alto, diabetes, y pueden debilitar los huesos y los riñones. Después del trasplante de hígado, es importante verificar regularmente los análisis de sangre para saber si hay signos de rechazo del órgano. Algunas veces, también se toman biopsias del hígado para saber si está ocurriendo el rechazo y si son necesarios cambios en los medicamentos contra el rechazo. Se espera que en el futuro haya avances para reducir el riesgo de rechazo del hígado y la gravedad de los efectos secundarios causados por estos medicamentos.
 

Ablación del tumor o embolización

La ablación se refiere a los métodos locales que destruyen el tumor sin extirparlo. Por lo general, estas técnicas se reservan para pacientes con uno o varios tumores pequeños que no se pueden extraer con cirugía. No se consideran usualmente curativas, pero pueden producir tasas de supervivencia igual a la cirugía en las personas con tumores pequeños.


Ablación por radiofrecuencia

En ese procedimiento se utilizan ondas radiales de alta energía como tratamiento. Una sonda delgada parecida a una aguja se coloca a través de la piel en el tumor. Se utiliza la ecografía o la tomografía computarizada para guiar la colocación de la sonda. El extremo de la sonda libera corriente de alta frecuencia que calienta el tumor y destruye las células cancerosas. Este método se ha convertido en el tratamiento principal para los tumores pequeños.


Ablación con etanol (alcohol)

También se le conoce como inyección percutánea de etanol (PEI). En este procedimiento, se inyecta alcohol concentrado directamente en el tumor para destruir las células cancerosas. Esto usualmente se hace a través de la piel usando una aguja que es guiada por ecografía o tomografías computarizadas (TC).


Criocirugía (crioterapia)

Este procedimiento destruye un tumor mediante congelación con una sonda de metal. La sonda es guiada por la piel hasta alcanzar el tumor usando una ecografía. Luego se pasan gases muy fríos a través de la sonda para congelar el tumor, lo que destruye las células cancerosas. En comparación con otras técnicas de ablación, este método puede ser usado para tratar tumores más grandes. Sin embargo, este método a veces requiere de anestesia general.

Puesto que estos tres tratamientos usualmente no requieren cirugía para extraer el hígado del paciente, a menudo son buenas alternativas para los pacientes cuya enfermedad no se puede curar con la cirugía o para pacientes en espera de un trasplante de hígado.


Embolización de la arteria hepática

Ésta es otra opción para los tumores que no pueden ser extirpados. Esta técnica se usa para reducir el suministro de sangre en la arteria hepática, (la arteria que alimenta a la mayoría de las células cancerosas. Esto se hace mediante la inyección de materiales que tapan la arteria. La mayoría de las células del hígado sanas no serán afectadas debido a que ellas obtienen el suministro sanguíneo de la vena portal.

Este procedimiento conlleva colocar un catéter en una arteria de la parte interna del muslo y conectarlo hasta el hígado. Por lo general, se inyecta un tinte en el torrente sanguíneo en ese momento para permitirle al médico vigilar el paso del catéter mediante angiografía, un tipo especial de radiografía. Una vez se coloca el catéter, se inyectan pequeñas partículas en la arteria para taparla.

La embolización también reduce en algo el suministro de sangre al tejido normal del hígado. Esto puede ser peligroso para los pacientes con enfermedades como la hepatitis y la cirrosis que están afectando la parte del hígado libre de cáncer.


Quimioembolización

Este método combina la embolización con quimioterapia. Este procedimiento se realiza cubriendo con medicamentos de quimioterapia a las partículas de embolización antes de la inyección, o administrando quimioterapia directamente en la arteria a través de un catéter, y luego tapando la arteria. Actualmente se realizan estudios para determinar si esto es más eficaz que la embolización sola.


Radioembolización

Esta técnica combina la embolización con la radioterapia. Se inyectan pequeñas partículas radiactivas o aceites radiactivos en la arteria hepática, lo que libera pequeñas cantidades de radiación solamente en las localizaciones del tumor. Algunas de estas técnicas aún son recientes y se mencionan con más detalle en la sección "¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento del cáncer de hígado?"

    
Radioterapia

En la radioterapia se usan rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Existen diferentes clases de radioterapia.

Radioterapia con haces externos

Este tipo de radioterapia enfoca la radiación desde fuera del cuerpo hacia el cáncer. Este tipo de radioterapia puede usarse con el cáncer de hígado para reducir el cáncer y así aliviar los síntomas como el dolor. Sin embargo, no ha mostrado que mejore la supervivencia. Aunque las células del cáncer de hígado son sensibles a la radiación, este tratamiento no puede usarse en muy altas dosis porque el tejido normal del hígado también puede ser dañado por la radiación.

La radioterapia es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no causa dolor. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación se administran cinco días a la semana por varias semanas.

La radioterapia conformacional tridimensional (3DCRT) es una forma más nueva de radioterapia externa en la que se usan computadoras sofisticadas para delinear con exactitud la localización de un tumor. Al paciente le miden un molde de plástico, parecido a un yeso para el cuerpo, que lo mantendrá inmóvil de manera que la radiación se pueda dirigir con mayor precisión. Los rayos son configurados y dirigidos hacia el tumor desde varias direcciones. Esto les permite a los médicos reducir el daño que ésta causa al tejido normal del hígado, y por lo tanto pueden dirigir dosis más altas de radiación a los tumores. Cuando está disponible, la radioterapia conformacional usualmente se prefiere sobre la radioterapia convencional.


Radioembolización

Como se mencionó en la sección “Ablación del tumor o embolización”, una técnica de tratamiento más nueva inyecta pequeñas partículas radioactivas o aceites radioactivos en la arteria hepática. Éstos se alojan en el hígado cerca de los tumores y emiten pequeñas cantidades de radiación que sólo se desplazan a una distancia muy corta. Actualmente se están estudiando estas técnicas.


Posibles efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia externa pudieran incluir problemas en la piel, parecidos a quemaduras por el sol, en el área donde se dirige la radiación al cuerpo, náusea, vómitos y cansancio. A menudo éstos desaparecen después del tratamiento. La radiación también puede empeorar sus efectos secundarios de la quimioterapia.


Terapia dirigida

A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios en células que causan cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia (lo que se describe en la próxima sección). A menudo, presentan diferentes efectos secundarios (y suelen ser menos graves).

Al igual que la quimioterapia, estos medicamentos funcionan sistémicamente, lo que significan que ellos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que sean potencialmente útiles contra el cáncer que  se ha propagado a órganos distantes. Debido a que la quimioterapia no ha sido eficaz en la mayoría de los pacientes con cáncer de hígado, los médicos han comenzado a probar y a usar las terapias dirigidas.


Sorafenib (Nexavar)

El sorafenib es un medicamento dirigido que funciona al bloquear ambos angiogénesis (crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en los tumores) y moléculas estimuladoras del crecimiento de las células cancerosas. Este medicamento ha mostrado desacelerar el progreso del cáncer de hígado avanzado y a ayudar a algunos pacientes con esta enfermedad avanzada a vivir por más tiempo (por un promedio de alrededor de tres meses). Sin embargo, no ha sido estudiado en personas que ya tienen una pobre función hepática.

Se toma diariamente en forma de una píldora. Los efectos secundarios más comunes vistos con este medicamento incluyen irritaciones de la piel, diarrea, alta presión arterial y enrojecimiento, dolor, inflamación y ampollas en las palmas de las manos o en las plantas de los pies.

 

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en el tratamiento con medicamentos que destruyen las células cancerosas. La quimioterapia sistémica (todo el cuerpo) usa medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea potencialmente útil contra el cáncer que se ha propagado a órganos distantes.

Lamentablemente, el cáncer de hígado resiste la mayoría de los medicamentos de quimioterapia. Los medicamentos que han sido más eficaces en reducir el tamaño de los tumores son doxorrubicina (Adriamycin), fluorouracilo 5, y cisplatino. Pero incluso estos medicamentos encogen menos de uno de cinco tumores, y la respuesta a menudo no dura mucho tiempo. Los investigadores continúan estudiando el uso de combinaciones de medicamentos, pero en la mayoría de los estudios, la quimioterapia sistémica no ha ayudado a los pacientes a vivir más tiempo.

Debido a la pobre respuesta que ofrece la quimioterapia sistémica, los médicos actualmente están estudiando si es más eficaz administrar medicamentos de quimioterapia directamente en la arteria hepática. Esta técnica, conocida como infusión de la arteria hepática (HAI) se describe en la sección “¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento sobre el cáncer de hígado?”


Posibles efectos secundarios

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen frecuentemente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Asegúrese de preguntarle a su médico o enfermera sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios.  También avíseles cuando usted experimente los efectos secundarios para que puedan ser tratados eficazmente.



Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información sobre Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono gratuito 1-800-227-2345.


Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura y masaje, entre otros.


¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento.


Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay alguno "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.


La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.
 


Tratamiento contra el cáncer de hígado según la etapa

Aunque el sistema de clasificación por etapas (TNM) de la AJCC se usa con frecuencia para describir con precisión la propagación de un cáncer de hígado, los médicos utilizan un sistema más práctico para determinar las opciones de tratamiento. Los cánceres de hígado se dividen en una de tres categorías: localizado resecable, localizado irresecable y avanzado.


Localizado resecable (algunos tumores T1 o T2, N0, M0)

Si su cáncer está en una etapa temprana y la parte de su hígado que no contiene cáncer es saludable, la cirugía (hepatectomía parcial) pudiera curarle. Lamentablemente, sólo una pequeña cantidad de personas con cáncer de hígado cae bajo esta categoría. Un factor importante que afecta el pronóstico es el tamaño del tumor y si invade los vasos sanguíneos. Un tumor grande (más de dos pulgadas de ancho) o una que invade a los vasos sanguíneos tiene más probabilidad de regresar o propagarse a otra parte del cuerpo. La función del resto del hígado y la salud general de la persona también son importantes.
 
Actualmente, los estudios clínicos investigan si los pacientes que se someten a cirugía se beneficiarían de tratamiento adyuvante (adicional) con quimioterapia, quimioembolización, u otras técnicas de tratamiento nuevas. Hasta el momento, no está claro si agregar estos tratamientos será útil.


Localizado irresecable (algunos tumores T1-4, N0, M0)

Si el cáncer no se ha propagado, pero es demasiado grande como para ser extirpado con seguridad, si está en un área sensitiva (o más de un área), o si el resto de su hígado no está sano, puede que una hepatectomía parcial no sea una buena opción. La mayoría de los médicos recomendaría el trasplante de hígado, si es posible. Esto puede curar el cáncer y cualquier enfermedad subyacente del hígado. Ésta es una operación muy seria en la que se le extirpa su hígado y se reemplaza con uno que proviene de un donante. Aunque esta operación es muy difícil, ha ayudado a muchas personas. La tasa de supervivencia a cinco años en los pacientes que se someten a un trasplante de hígado debido al cáncer de hígado es de aproximadamente 60%.

Si usted no es candidato para un trasplante, su médico puede recomendar la ablación del tumor o tumores usando criocirugía, ablación por radiofrecuencia o la inyección de alcohol. Otras opciones pueden incluir la embolización (con o sin quimioterapia o radiación), terapia dirigida con sorafenib, quimioterapia (sistémica o por infusión de la arteria hepática) y/o radioterapia conformacional.

Aunque es muy poco probable que estos tratamientos curen el cáncer, es muy probable que éstos reduzcan cualquier síntoma que usted pueda tener, y pueden prolongar su vida. Debido a que estos tratamientos no se conocen por ser curativos, usted pudiera considerar la participación en un estudio clínico.


Avanzado (incluye todos los tumores N1 o M1)

El cáncer avanzado se ha propagado por todo el hígado o fuera de este órgano (a los ganglios linfáticos o a otros órganos). Debido a que estos cánceres se propagan ampliamente, no se pueden tratar mediante cirugía.

Si su hígado está funcionando lo suficientemente bien (Clase A o B de Child-Pugh), la terapia dirigida con sorafenib puede ayudar a controlar el crecimiento del cáncer por un tiempo y puede ayudarle a vivir por más tiempo.

Al igual que con el cáncer de hígado localizado resecable, los estudios clínicos de terapias dirigidas, nuevos métodos de quimioterapia (nuevos medicamentos y quimioterapia regional), nuevas formas de radioterapia (con radiosensibilizadores o dirigir el tratamiento mediante anticuerpos), así como otros tratamientos nuevos (inmunoterapia y terapia génica) pudieran ayudarle. Estos estudios clínicos también son importantes para mejorar el pronóstico de los pacientes futuros.

Los tratamientos, tal como radiación o quimioterapia, pueden ser usados para ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas. Por favor, asegúrese de hablar con el equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer sobre cualquier síntoma que presente para que ellos puedan tratarlo eficazmente.


Cáncer de hígado recurrente

El tratamiento del cáncer de hígado que regresa después de la terapia inicial depende de muchos factores, incluyendo la localización de la recurrencia, el tipo de tratamiento inicial, y cuán bien está funcionando el hígado. Los pacientes con la enfermedad localizada resecable que regresa en el mismo lugar pueden ser elegibles para someterse a otra cirugía u otros tratamientos locales. Si el cáncer se propaga ampliamente, la terapia dirigida (sorafenib) o quimioterapia pueden ser opciones. Es posible que los pacientes también deseen preguntarles a sus doctores si un estudio clínico, o el uso de un tratamiento experimental, pueden ser adecuados para ellos.

Además, otras formas de tratamiento, tal como la embolización del tumor, puede ser usado para aliviar el dolor y otros síntomas. Por favor, asegúrese de hablar con el equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer sobre cualquier síntoma que presente para que ellos puedan tratarlo eficazmente.



Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). También están disponibles guías detalladas preparadas para los profesionales de atención del cáncer en www.cancer.gov.



¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer de hígado?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.
  • ¿Qué tipo de cáncer tengo? (Hay diferentes tipos de cáncer de hígado. Además, hay ciertos subtipos de carcinoma hepatocelular, tales como la variedad "fibrolamelar", que conlleva un mejor pronóstico que otros.)
  • ¿Se ha propagado mi cáncer fuera del hígado?
  • ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el tratamiento?
  • ¿Puede mi cáncer extirparse con cirugía?
  • ¿Cuán bien está funcionando el hígado?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Cómo afectará el tratamiento mis actividades diarias?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra con estos planes de tratamiento?
  • ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el cáncer regresa?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaría después del tratamiento?

Además de estas preguntas modelo, asegúrese de anotar algunas que usted tenga. Por ejemplo, a usted le pudiera interesar obtener información sobre una segunda opinión o sobre los estudios clínicos a los que pudiera ser elegible.




¿Qué sucede después del tratamiento contra el cáncer del hígado?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.


Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y es posible que requieran que se realicen análisis de sangre (tal como análisis de los niveles de alfafetoproteina (AFP) o pruebas para evaluar la función del hígado) o estudios por imágenes, tal como TC o IRM.

Si usted ha sido tratado con una resección quirúrgica o un trasplante de hígado, la mayoría de los médicos recomiendan atención de seguimiento con estudios por imágenes y análisis de sangre cada tres a seis meses durante los primeros dos años, y luego pruebas cada seis a 12 meses. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos.

Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo eficazmente.

Si el cáncer recurre, el tratamiento dependerá de la localización del cáncer, qué tratamientos ha recibido anteriormente, su salud, y la función del hígado. Para más información sobre cómo se trata el cáncer recurrente, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de hígado?" Para obtener más información general sobre cómo lidiar con la recurrencia, usted puede consultar el documento (disponible en inglés) “When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence” de la Sociedad Americana del Cáncer. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.


Tratamiento antiviral

Si usted padece hepatitis B o C que ha contribuido al cáncer de hígado, es posible que su médico quiera que tome medicinas para tratar o ayudar a controlar la infección.
 

Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del procedimiento.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si ha recibido quimioterapia, o terapias dirigidas, una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.



Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.


Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. ¿Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de pasar por una experiencia que altera la vida como tener cáncer?

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.


Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.


Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional es preferible. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.


¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento sobre el cáncer de hígado?

Siempre se están llevando a cabo investigaciones en el campo del cáncer de hígado debido a que sólo hay pocas maneras eficaces de prevenir o tratar este cáncer en la actualidad. Los científicos están buscando las causas y maneras de prevenir el cáncer de hígado y los médicos están trabajando para mejorar los tratamientos.


Prevención

El método más eficaz para reducir la carga mundial del cáncer de hígado es previniendo que ocurra en primer lugar. Algunos científicos creen que las vacunas y los tratamientos mejorados contra la hepatitis pueden prevenir alrededor de la mitad de los casos de cáncer de hígado en todo el mundo. Los   investigadores están estudiando métodos para prevenir o tratar las infecciones de hepatitis antes de que causen cáncer de hígado. Actualmente se están llevando a cabo investigaciones para prevenir la hepatitis C. Se ha logrado progresar en el tratamiento de la hepatitis crónica con medicamentos que refuerzan el sistema inmunitario del paciente.


Pruebas de detección

Varias pruebas sanguíneas nuevas se han estado estudiando para determinar si pueden detectar el cáncer de hígado más temprano en comparación con la prueba que ya se usa. Hasta el momento, ninguna de éstas ha probado ser más útil que las ya existentes.


Cirugía

Se han estado desarrollando nuevas técnicas para que la hepatectomía parcial y el trasplante de hígado sean más seguros y eficaces.

Agregar otros tratamietnos a la cirugía
 
Los médicos están estudiando maneras para que más cánceres del hígado sean resecables al tratar de encogerlos antes de la cirugía. Actualmente se están realizando estudios para investigar diferentes tipos de terapias neoadyuvantes (terapias administradas antes de la cirugía), incluyendo la quimioterapia, la inmunoterapia, la embolización, y la terapia de radiación. Los resultados preliminares han sido promisorios, pero los estudios sólo se han realizado en pocos pacientes.

Otra área activa de investigación usa terapias adyuvantes (administradas justo después de la cirugía para tratar de reducir las probabilidades de que el cáncer regrese). Lamentablemente, la mayoría de los estudios que conllevan quimioterapia adyuvante o quimioembolización no han demostrado que prolongan el tiempo de supervivencia. Se han visto algunos resultados promisorios con la radioembolización (vea la próxima sección), pero estos resultados necesitan ser confirmados en estudios más abarcadores.

Cirugía laparoscópica

Los médicos también han comenzado a estudiar una técnica llamada cirugía laparoscópica. En este procedimiento se hacen varias incisiones pequeñas en el abdomen a través de las cuales se insertan instrumentos diseñados especialmente para ver y extirpar la porción del hígado que contiene cáncer. No requiere una incisión grande en el abdomen, lo que significa que hay menos pérdida de sangre, menos dolor después de la cirugía, y una recuperación más rápida. En este momento, la laparoscopia sigue siendo considerada una forma experimental de tratamiento contra el cáncer de hígado. Esta técnica se ha estudiado principalmente en pacientes que tienen tumores pequeños en ciertas partes del hígado que pueden ser alcanzados fácilmente a través del laparoscopio.

Determinación del riesgo de recurrencia después de la cirugía

Después de una hepatectomía parcial, una de las preocupaciones mayores consiste en que el cáncer regresará (recurrencia). Conocer el riesgo de recurrencia de una persona después de la cirugía pudiera proveerle a los médicos una mejor idea sobre el cuidado de seguimiento adecuado para él o ella.  Además, esto puede ayudar algún día a determinar quién necesita tratamiento adicional para reducir este riesgo.

Es posible que los investigadores hayan encontrado una manera de hacer esto mediante pruebas a las células en la muestra que se obtiene de la cirugía. En un estudio reciente, los investigadores analizaron el patrón de los genes en las células del hígado cercanas al tumor (no las mismas células del tumor) y pudieron predecir qué pacientes estaban en un riesgo mayor de recurrencia. Éste es un hallazgo preliminar que necesitará ser confirmado en otros estudios antes de que se pueda usar ampliamente.


Radioterapia

El problema principal con el uso de la radioterapia contra el cáncer de hígado consiste en que ésta también daña el tejido saludable del hígado. Los investigadores están trabajando actualmente en métodos para enfocar la radioterapia con mayor precisión al cáncer, sin dañar el tejido del hígado normal adyacente. Varios métodos nuevos de radioterapia se han estado tratando, incluyendo los radiosensibilizantes (medicamentos que pueden hacer los cánceres más vulnerables a la radiación).

La radioembolización es otra área promisoria de investigación. Las sustancias radioactivas se infunden directamente en la arteria hepática, de donde se pueden atacar los tumores del hígado con más precisión. La radiación se desplaza a una distancia muy corta, lo que significa que tiene poco efecto sobre los tejidos sanos adyacentes.

Un método usa partículas de vidrio diminutas (llamadas microesferas) que son adheridas a un elemento radioactivo (yttrium-90). Una vez se hace la infusión, estas partículas se alojan en los vasos sanguíneos cercanos al tumor donde administran radiactividad por un período corto de tiempo. Al menos una forma de estas partículas, conocida como “TheraSphere” ha sido aprobada por la FDA, y actualmente ha sido usada en varios centros de tratamiento contra el cáncer. Todavía no existen datos sobre su eficacia a largo plazo.

Otra técnica usa aceite que contiene yodo-131 radiactivo.  Esta sustancia, conocida como lipiodol I-131, también es administrada por infusión directamente en la arteria hepática. Un estudio clínico encontró que este tipo de radioembolización puede ser eficaz, pero se necesitan más estudios para confirmar esto. Actualmente no está disponible en los Estados Unidos.


Terapia dirigida

Se han estado desarrollando medicamentos más nuevos que funcionan de maneras distintas a la quimioterapia convencional. Estos nuevos medicamentos atacan partes específicas de las células cancerosas o sus ambientes circundantes.

Los vasos sanguíneos tumorales son el blanco de varios medicamentos nuevos. Los tumores del hígado necesitan nuevos vasos sanguíneos para poder crecer más allá de cierto tamaño. El medicamento sorafenib (Nexavar®), el cual ya se usa para algunos cánceres de hígado que no pueden ser extirpados quirúrgicamente, funciona en parte al dificultar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis).  Además, se están estudiando otros medicamentos que atacan el crecimiento de vasos sanguíneos para usarlos contra el cáncer de hígado, incluyendo talidomida (Thalomid®), lenalidomida (Revlimid®), bevacizumab (Avastin®), y BMS-582664 (brivanib).

Los otros medicamentos nuevos tienen blancos diferentes. Por ejemplo, un medicamento llamado erlotinib (Tarceva®), el cual ataca una proteína llamada EGFR en las células cancerosas, ha mostrado cierto beneficio en las personas con cáncer avanzado del hígado en estudios preliminares.    También se han estado estudiando otros medicamentos dirigidos.


Quimioterapia

En los estudios clínicos se están probando nuevos métodos de quimioterapia sistémica y regional combinados con otros tratamientos. Un pequeño número de tumores responde a la quimioterapia, aunque no ha demostrado que prolonga la supervivencia.

Los agentes más nuevos de quimioterapia, tales como el oxaliplatin, la capecitabina, la gemcitabina y el docetaxel, se están probando actualmente en estudios clínicos.

Infusión de la arteria hepática

Una de las maneras en que los investigadores están tratando mejorar la eficacia de la quimioterapia consiste en administrarla directamente en la arteria hepática, la cual suple sangre a la mayoría de los tumores del hígado. Entonces, el hígado saludable elimina la mayor parte del medicamento remanente antes de que pueda llegar al resto del cuerpo. Los medicamentos que se usan con más frecuencia son el floxuridino (FUDR), el cisplatino, la mitomicina C y la doxorrubicina.

Aunque los estudios preliminares han encontrado que la infusión de la arteria hepática es eficaz encogiendo un número de tumores, aún se necesita más investigación sobre este procedimiento. Es posible que esta técnica no sea útil en todos los casos ya que a menudo requiere cirugía para insertar un catéter en la arteria hepática, una operación que muchos pacientes de cáncer de hígado puede que no toleran bien.

 
Terapia génica

Los científicos están aprendiendo más sobre muchos de los genes que se dañan cuando las células normales del hígado se convierten en cáncer. Esperan poder usar esta información para crear terapias génicas dirigidas a reemplazar estas secuencias defectuosas de ADN.

El gen p53 es un gen supresor de tumores que a menudo se altera con el cáncer de hígado. En las células normales del hígado, previene el crecimiento excesivo, ayuda a reparar el daño causado a su ADN y promueve la muerte de las células cuando el daño a su ADN se vuelve tan extenso que no tiene reparación. Podría ser que el devolverle el ADN normal del p53 a las células del cáncer de hígado suprima el crecimiento del tumor y haga que las células del cáncer mueran. Se han estado realizando estudios clínicos para investigar la eficacia de este tipo de terapia, incluyendo los posibles efectos secundarios a corto y a largo plazo.


Última revisión / cambio realizado: 10-Abr.-2009
Última actualización completa:  10-Abr.-2009
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