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Tratamiento
Tumores del cerebro y de la médula espinal en adultos

En esta sección encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento
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¿Cómo se tratan los tumores del encéfalo y los tumores de la médula espinal?

Esta información representa los puntos de vista de los médicos y las enfermeras que laboran para la Junta Editorial del Centro de Datos de la Sociedad Americana del Cáncer que provee información sobre el cáncer.   Estos puntos de vista están basados en sus interpretaciones de los estudios publicados en revistas médicas, así como de sus propias experiencias profesionales.

La información sobre el tratamiento en este documento no representa la política oficial de la Sociedad y no tiene el propósito de ofrecer consejo médico que reemplace la experiencia y el criterio del equipo de atención contra el cáncer.  Esta información tiene el propósito de ayudarle a usted y a su familia a tomar decisiones con su médico  basadas en la información.

Su médico puede tener razones para sugerir un plan de tratamiento diferente a estas opciones generales de tratamiento.  No dude en hacerle preguntas sobre sus opciones de tratamiento.


La primera parte de esta sección describe los varios tipos de tratamientos usados para los tumores encefálicos y de la médula espinal.  Esto es seguido de una descripción de los métodos más comunes usados para estos tumores según el tipo de tumor. 


Comentarios generales sobre el tratamiento

Los diversos tipos de tratamiento se pueden emplear para tratar los tumores del sistema nervioso central, incluyendo cirugía, radioterapia, quimioterapia y otros tipos de medicamentos. El tratamiento es diferente para las distintas clases de tumores, y en muchos casos se usa una combinación de tratamientos. La eficacia del tratamiento depende de un número de factores, incluyendo el tipo, el tamaño y la localización del tumor.


Cirugía

Cirugía para extirpar el tumor

En la mayoría de los casos, el primer paso en el tratamiento de un tumor encefálico consiste en que el neurocirujano extirpe tanto tumor como sea seguro sin afectar la función normal del encéfalo.

La cirugía sola o combinada con radioterapia puede curar muchos tumores, incluyendo algunos astrocitomas, ependimomas, craneofaringiomas, gangliogliomas y meningiomas de bajo grado.

Los tumores que tienden a propagarse ampliamente en el tejido encefálico adyacente, tal como los astrocitomas anaplásicos o los glioblastomas no son curados mediante cirugía. Sin embargo, la cirugía puede reducir la cantidad de tumor que necesita ser tratado con radiación o quimioterapia, y esto puede mejorar los resultados de estos tratamientos, lo que resulta en una vida prolongada incluso si no se puede extirpar el tumor por completo.

La cirugía también puede mejorar algunos de los síntomas causados por los tumores encefálicos, particularmente aquellos causados por una acumulación de presión en el cráneo. Estos síntomas incluyen dolor de cabeza, náusea, vómito y visión borrosa. Además, la cirugía puede mejorar los síntomas de epilepsia y hacer que las convulsiones se puedan controlar mejor con medicamentos.

Es posible que la cirugía no sea una buena opción en algunos casos. Algunas veces, la cirugía no es una buena opción porque el tumor está demasiado profundo en el encéfalo, o porque el paciente no puede tolerar una operación mayor. Otra razón para evitar la cirugía consiste en que partes vitales del encéfalo serían destruidas. Esto ocurre en caso de tumores localizados en el tronco encefálico.

La cirugía, salvo la que requiere una biopsia de diagnóstico, no resulta ser muy eficaz para tratar ciertos tipos de tumores encefálicos, como por ejemplo, los linfomas.

Craneotomía: éste es el tipo principal de operación para el tratamiento de los tumores encefálicos. Una craneotomía es una abertura quirúrgica hecha en el cráneo. Para esta operación, la persona puede estar bajo anestesia general (en sueño profundo) o puede estar despierto al menos durante parte del procedimiento (con el área de la cirugía adormecida) si la función del encéfalo necesita ser evaluada durante la operación. Para este procedimiento es necesario afeitar parte de la cabeza. Primero, el neurocirujano hace una incisión en el cuero cabelludo, y la piel se retrae.  Entonces, el cirujano usa un tipo especial de sierra para remover la porción de hueso sobre el tumor.

Normalmente, la craneotomía es lo suficientemente grande como para que el cirujano inserte múltiples instrumentos y observe las partes del encéfalo que se necesitan operar con seguridad. En caso de tumores profundos dentro del encéfalo, se hace una pequeña incisión en el encéfalo en sí para permitirle al cirujano llegar hasta el tumor. Es posible que el cirujano use imágenes de MRI, CT, o ecografía para ayudar a localizar el tumor y sus bordes.

El cirujano puede extirpar el tumor de varias maneras dependiendo de cuán duro o blando sea, y si contiene muchos o pocos vasos sanguíneos. Una de las maneras sería cortar el tumor con un bisturí o con tijeras. En otros casos, una sonda adherida a un generador ultrasónico se coloca en el tumor para reventarlo y licuarlo. Luego se succiona con un pequeño dispositivo de vacío. 

Muchos dispositivos pueden ayudar al cirujano a ver el tumor y el tejido encefálico que le rodea. El cirujano puede operar mientras observa el encéfalo a través de un microscopio. Como se mencionó anteriormente, se puede hacer un MRI, una CT o una ecografía para trazar un "mapa" del área del tumor, lo que le permite al cirujano encontrar los tumores que se encuentran en lo profundo del encéfalo.

El cirujano que opera en el encéfalo enfrenta el dilema de extirpar tanto tumor como sea posible sin destruir tejido importante. Él o ella quiere evitar que el paciente quede en alguna manera discapacitado. El cirujano puede "ver" la función del encéfalo mediante la estimulación eléctrica de partes del encéfalo en el tumor y alrededor del tumor. Esto mostrará si estas áreas controlan una función importante. Al usar esta técnica, los cirujanos pueden reducir el riesgo de remover partes vitales del encéfalo.

En la mayoría de los casos, la porción de hueso removida se coloca nuevamente en su sitio y se asegura al resto del cráneo con tornillos y placas, alambres o puntadas especiales. La cicatrización generalmente toma varias semanas. El tiempo de recuperación en el hospital es usualmente es de cuatro a seis días, aunque esto puede variar de acuerdo al tamaño y la localización del tumor y el estado general de salud del paciente.


Cirugía para derivación

El bloqueo del flujo del líquido cefalorraquídeo por el tumor puede causar un aumento en la presión dentro del cráneo. Esto puede causar síntomas, como dolor de cabeza, náusea, y somnolencia e incluso puede ser fatal.  Para drenar el exceso de líquido y bajar la presión, los neurocirujanos pueden colocar un tubo de silicona, llamado "shunt" (algunas veces se le conoce como derivación ventriculoperitoneal o "VP shunt". Un extremo del tubo se coloca en el ventrículo del encéfalo, el cual contiene el líquido cefalorraquídeo, y el otro extremo en el abdomen o, con menos frecuencia, en el corazón u en otras áreas.

La colocación de una derivación normalmente es un procedimiento sencillo que toma menos de una hora. Al igual que con cualquier operación, se pueden presentar complicaciones como sangrado o infección. Algunas veces las derivaciones se "tapan" y necesitan reemplazarse.

La estadía en el hospital después de los procedimientos de una derivación es típicamente de uno a tres días dependiendo de la razón por la que fue colocada y la condición general de salud del paciente.


Posibles riesgos y efectos secundarios de la cirugía

La cirugía en el encéfalo o la médula espinal es una operación mayor, y los cirujanos la realizan con mucho cuidado para tratar de limitar cualquier problema ya sea durante o después de la cirugía. Las complicaciones durante o después de la cirugía, tal como sangrado, infecciones o reacciones a la anestesia son poco comunes, pero sí se pueden presentar. Al remover los tumores encefálicos, una de las mayores preocupaciones consiste en la posibilidad de perder más adelante la función del encéfalo.  Por esta razón, los médicos tienen mucho cuidado de remover sólo tanto tejido como sea seguro.

La inflamación en el encéfalo es una preocupación mayor después de la cirugía. Después de la cirugía, usualmente se administran medicamentos llamados corticoesteroides por varios días para ayudar a disminuir este riesgo.

Para más información sobre cirugía como un tratamiento para el cáncer, remítase a nuestro documento "Cirugía".



Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas. La mayoría de los tumores encefálicos que no se curan mediante cirugía son tratados con radiación de alta energía para destruir las células cancerosas restantes.


Tipos de radioterapia

En la mayoría de los casos, la radiación se enfoca precisamente en el tumor por una fuente externa al cuerpo. A esto se le llama radioterapia externa.

La radioterapia externa es muy similar a la radiografía, pero la dosis de radiación es mucho más intensa. En la mayoría de los casos, la dosis total de radiación se divide en fracciones diarias (usualmente administradas de lunes a viernes) por varias semanas. En cada sesión, usted se acostará en una camilla especial mientras una máquina emite la radiación de un ángulo preciso. El tratamiento no es doloroso. Cada sesión dura alrededor de 15 a 30 minutos. La mayor parte del tiempo se pasa asegurándose de que la radiación se dirige correctamente. El tiempo que toma el tratamiento en sí cada día es mucho más corto.

Debido a que las altas dosis de radioterapia pueden dañar el tejido normal del encéfalo, el oncólogo de radiación (un médico especializado en el tratamiento de tumores con radiación) trata de administrar altas dosis de radiación al tumor con la dosis más baja posible a las áreas normales que rodean al encéfalo. En los últimos años, se han desarrollado varias técnicas nuevas para tratar de mejorar la radiación externa convencional.

Radioterapia conformal tridimesional (3D-CRT): la 3D-CRT utiliza los resultados de estudios por imágenes, tal como el MRI y computadoras especiales para delinear con exactitud la localización del tumor. Varios rayos son configurados y dirigidos hacia el tumor desde varias direcciones. Cada rayo solo es bastante débil, lo que hace menos probable que cause daño a los tejidos normales.  No obstante, los rayos llegan hasta el tumor para administrar allí una dosis más alta de radiación.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT): es un tipo avanzado de terapia tridimensional, en la que se utiliza una máquina computarizada que se mueve alrededor del paciente mientras emite radiación. Además de configurar los rayos y dirigirlos al tumor desde varios ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para minimizar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto puede permitir al médico administrar una dosis más alta al tumor.

Radiación conformal de rayos de protones: la radiación conformal de rayos de protones, una técnica relacionada con la radiación conformal tridimensional (3DCRT), utiliza un método similar, pero en lugar de usar rayos X, esta técnica enfoca rayos de protones en el cáncer. Los protones son partículas positivas de átomos. Contrario a los rayos X que liberan energía tanto antes como después de alcanzar el blanco, los protones causan poco daño a los tejidos a través de los cuales pasan, y luego liberan su energía después de alcanzar cierta distancia. Esto significa que la radiación con rayos de protones es capaz de hacer llegar más radiación al tumor, y menos daño a los tejidos normales adyacentes. Las máquinas que necesitan producir los protones son costosas, y actualmente sólo hay unas cuantas de ellas en uso en los Estados Unidos.

Radiocirugía estereotáctica/radioterapia estereotáctica: éste es un tipo de tratamiento de radiación que suministra una gran dosis precisa de radiación al área del tumor en una sola sesión. (En realidad, este tratamiento no conlleva "cirugía"). Este tratamiento podría ser útil contra algunos tumores encefálicos y de la médula espinal que se encuentran en lugares donde la cirugía dañaría los tejidos esenciales o cuando la condición del paciente no permite la cirugía.

Primero, se fija un marco para la cabeza al cráneo para dirigir con precisión los rayos de radiación. Una vez se conoce la localización exacta del tumor mediante los estudios por CT o MRI, la radiación se puede administrar en una de dos maneras.

En un método, los rayos se enfocan al tumor desde cientos de ángulos distintos durante un periodo de tiempo breve. La máquina que se usa para administra este tipo de radiación se conoce como bisturí Gamma. 

Un método similar utiliza un acelerador lineal móvil (una máquina que crea radiación) que es controlado por una computadora. En lugar de suministrar muchos rayos a la vez, esta máquina se mueve alrededor para suministrar la radiación al tumor desde diferentes ángulos. Varias máquinas hacen radiocirugía estereotáctica de esta manera, las cuales se conocen como bisturí X, ciberbisturí y Clinac.

La radiocirugía estereotáctica típicamente utiliza una sola sesión para administra toda la dosis de radiación, aunque puede que sea necesario repetirla. Algunas veces, los médicos administran radiación en varios tratamientos para suministrar la misma dosis o una ligeramente más alta. A esto se le llama radiocirugía fraccionada o radioterapia estereotáctica.

Braquiterapia (radioterapia intersticial): contrario a los métodos de radiación externa mencionados anteriormente, la braquiterapia inserta material radiactivo directamente en o cerca del tumor. La radiación emitida se desplaza a una distancia muy corta, por lo que sólo afecta al tumor. Esta técnica, la cual se usa con más frecuencia junto con la radiación externa,  provee una dosis alta de radiación en el lugar del tumor, mientras que la radiación externa trata las áreas cercanas con una dosis menor.

Radiación a todo el encéfalo y la médula espinal (radiación craneoespinal):  si los estudios como el MRI o la punción lumbar indican que el tumor se ha propagado a lo largo del revestimiento de la médula espinal, las meninges y el líquido circundante, entonces la radiación se puede administrar a todo el encéfalo y la médula espinal.  Algunos tumores, como los ependimomas se propagan con más frecuencia de esta manera y debido a esto, se requiere de radiación craneoespinal más a menudo.


Posibles efectos secundarios de la radioterapia

La radiación es más dañina para las células tumorales que para las células normales. Aun así, la radiación también daña el tejido normal del encéfalo.

Algunas personas pueden sentirse irritables o cansadas durante el curso de la radioterapia. También es posible que se presente náuseas, vómitos y dolor de cabeza, aunque éstos son poco comunes. Algunas veces, la dexametasona (Decadron), un medicamento similar a la cortisona, puede ayudar a aliviar los síntomas.

Una persona puede perder cierta función encefálica si grandes áreas del encéfalo reciben radiación. Entre los problemas que se pueden presentar están la pérdida de memoria, cambios en personalidad y dificultad para concentrarse. También se pueden presentar otros síntomas dependiendo del área del encéfalo tratada y la cantidad de radiación administrada. Estos riesgos tienen que ser balanceados con los riesgos de no usar radiación y tener menos control del tumor.

En raras ocasiones, se forma una gran masa de tejido muerto (necrótico) en el sitio donde hay un tumor irradiado.

Esto sucede al cabo de meses, e incluso años, después de administrada la radiación, y se llama necrosis de radiación.
 
Ocasionalmente, se requiere otra operación para eliminar el tejido necrótico.

La radiación puede causar daño a los genes. Como resultado, la radioterapia está asociada a un riesgo mínimo de padecer de un segundo cáncer en el área de la radiación.  Por ejemplo, un meningioma de los revestimientos del encéfalo; o con menos probabilidad, un cáncer de hueso en el cráneo, usualmente muchos años después de haber recibido la radiación.   Este pequeño riesgo no debe ser impedimento para que las personas que necesiten radiación reciban tratamiento.

Para más información sobre radiación, remítase a nuestro documento "Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares".

 

Quimioterapia

La quimioterapia (también conocida como "quimio") utiliza medicamentos contra el cáncer que usualmente se administran en una vena (IV) o por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo.  Sin embargo, muchos medicamentos de quimioterapia no pueden penetrar el encéfalo para alcanzar las células tumorales. Para algunos tumores encefálicos, los medicamentos se pueden administrar directamente en el líquido cefalorraquídeo o en el canal espinal debajo de la médula espinal.

La quimioterapia se emplea con más frecuencia junto con otros tipos de tratamiento tal como cirugía, radioterapia, o ambas. En general, la quimioterapia se emplea en caso de tumores de grados mayores. Algunos tipos de tumores encefálicos, como el meduloblastoma y el linfoma, tienden a responder bien a la quimioterapia.

Algunos de los medicamentos de quimioterapia que se pueden utilizar para tratar tumores encefálicos incluye:
  • Carboplatino.
  • Carmustina (BCNU).
  • Cisplatino.
  • Etopósido.
  • Irinotecán.
  • Lomustina (CCNU).
  • Metotrexato.
  • Procarbazina.
  • Temozolomida.
  • Vincristina.

Estos medicamentos se pueden usar solos o en varias combinaciones, dependiendo del tipo de tumor encefálico.

Tabletas de carmustina (Gliadel®): estas tabletas disolubles contienen el medicamento de quimioterapia carmustina (BCNU). Durante una craneotomía, estas tabletas se pueden colocar directamente en o cerca de las partes de tumores encefálicos que no se pueden remover. A diferencia de la quimioterapia que se administra por vía intravenosa u oral que llega a todas las áreas del cuerpo, este tipo de terapia aumenta la concentración del medicamento en la localización del tumor con efectos secundarios mínimos en otras partes del cuerpo.


Posibles efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de quimioterapia ejercen su acción atacando a las células que se dividen rápidamente, manera en la cual a menudo combaten las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen frecuentemente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Los posibles efectos secundarios pueden incluir:
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
  • Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos, cambios en el metabolismo u otros factores).

Además de los riesgos anteriores, algunos medicamentos de quimioterapia causan efectos secundarios específicos (aunque estos son relativamente poco comunes). Por ejemplo, el cisplatino y el carboplatino también pueden causar daño renal y pérdida de audición. Si a usted le administran estos medicamentos, su médico revisará la función de sus riñones y su audición regularmente. Algunos de estos efectos secundarios pueden persistir después de completar el tratamiento.

Su médico y el equipo de profesionales que le brindan tratamiento le observarán minuciosamente para identificar efectos secundarios que se presenten. La mayoría de los efectos secundarios pueden ser tratados eficazmente o incluso prevenidos por completo. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. No dude en hacer cualquier pregunta sobre los efectos secundarios al equipo que atiende el cáncer.

Para más información sobre quimioterapia, remítase al documento "Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares".
 

Terapias dirigidas

A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios genéticos en células que causan cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. Generalmente originan menos efectos secundarios y suelen ser menos severos. Aunque ninguno ha sido aprobado por la FDA específicamente contra los tumores encefálicos, algunos han mostrado ser promisorias en estudios clínicos preliminares.

Bevacizumab (Avastin): el bevacizumab es una versión artificial de una proteína del sistema inmunitario llamada anticuerpo monoclonal. Este anticuerpo ataca el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una proteína que ayuda a los tumores a desarrollar nuevos vasos sanguíneos para obtener nutrientes (un proceso conocido como angiogenesis). El bevacizumab se usa con más frecuencia junto con medicamentos de quimioterapia.

El bevacizumab se administra como infusión intravenosa usualmente una vez cada dos o tres semanas. Algunos estudios preliminares han demostrado que puede mejorar la supervivencia cuando se agrega a la quimioterapia para tumores encefálicos agresivos, pero también puede agregar efectos secundarios. Los efectos secundarios más comunes incluyen alta presión arterial, cansancio, sangrado, bajos recuentos de glóbulos blancos, dolores de cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea. Los posibles efectos secundarios graves que son poco comunes incluyen coágulos sanguíneos, hemorragia interna, problemas cardiacos y lenta cicatrización de heridas.


Otros tratamientos con medicamentos

Algunos medicamentos que comúnmente se usan en personas con tumores encefálicos no tratan directamente los tumores, pero pueden ayudar a aliviar síntomas causados por el tumor o su tratamiento.

Corticosteroides: a menudo, ciertos medicamentos similares a la cortisona, tales como la dexametasona (Decadron), se administran para reducir la hinchazón que puede ocurrir alrededor de los tumores encefálicos. Esto puede ayudar a aliviar los dolores de cabeza y otros síntomas.

Anticonvulsivos (medicinas para prevenir convulsiones o ataques epilépticos):  también se pueden recetar medicamentos para prevenir las convulsiones, que frecuentemente se presentan en las personas con tumores encefálicos. Muchos medicamentos contra las convulsiones están disponibles y pueden ser usados dependiendo de las circunstancias del paciente. Debido a que estos medicamentos pueden interferir con otros fármacos, como quimioterapia, por lo general no se administran a menos que el tumor cause convulsiones.


Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

A continuación se presenta una breve descripción de lo que son los estudios clínicos. Hablar con su equipo de atención médica, familiares y amigos puede ayudarle a tomar la opción de tratamiento más adecuada para usted.



¿Qué son los estudios clínicos?

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes. Estos estudios determinan la seguridad o eficacia de un tratamiento, o bien, puede que prueben nuevas formas de diagnosticar o prevenir una enfermedad. Los estudios clínicos suelen derivar en muchos avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento contra el cáncer.



Propósito de los estudios clínicos

Los estudios clínicos se llevan a cabo en pacientes para hacer un seguimiento más profundo sobre tratamientos o procedimientos nuevos que parecen ser prometedores. Un estudio clínico sólo se realiza cuando existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente. A menudo, los tratamientos bajo estudio ofrecen beneficios reales y puede que en el futuro se conviertan en el tratamiento convencional.

Los estudios clínicos pueden concentrarse en muchos aspectos, entre ellos:
  • Nuevos usos de medicamentos que ya han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration o FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU.
  • Nuevos medicamentos que aún no han sido aprobados por la FDA.
  • Tratamientos sin medicamento (como la radioterapia).
  • Procedimientos médicos (como algún tipo de cirugía).
  • Hierbas y vitaminas.
  • Herramientas para mejorar las formas en que se usan los medicamentos o las pruebas de diagnóstico.
  • Medicinas o procedimientos para aliviar los síntomas o calidad de vida.
  • Combinaciones de tratamientos y procedimientos.

Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para tratar de responder a las siguientes preguntas:
  • ¿Es útil el tratamiento?
  • ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
  • ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran disponibles?
  • ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
  • ¿Surgen menos o más efectos secundarios que con el tratamiento convencional actual?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el tratamiento sea útil?


Fases de los estudios clínicos

Existen cuatro fases en los estudios clínicos, los cuales se clasifican en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la prueba de un nuevo medicamento como tratamiento contra el cáncer para ilustrar cada una de las fases.

Estudios clínicos en fase I: el propósito de un estudio en fase I es determinar la mejor forma de administrar a los pacientes un tratamiento nuevo de manera segura. El equipo de atención contra el cáncer observa cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos.

Para los pacientes en estudios en fase I, el medicamento ya ha sido probado en estudios de laboratorio y con animales, pero no se sabe por completo los efectos secundarios en humanos. Los doctores comienzan administrando dosis muy reducidas del medicamento a los primeros pacientes, y aumentan gradualmente la dosis en grupos subsiguientes de pacientes, hasta que surjan los efectos secundarios, o bien, hasta que se observe el efecto de alivio deseado. Los doctores esperan poder ayudar a los pacientes, pero el propósito principal de un estudio en fase I es probar la seguridad del medicamento.

Los estudios clínicos en fase I se realizan por lo general sobre pequeños grupos de personas con diferentes tipos de cáncer que no respondieron al tratamiento convencional, o cuyo cáncer les regresó (recurrencia) tras el tratamiento. Si se determina que un medicamento es relativamente seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase II del estudio clínico.

Estudios clínicos de fase II: estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Se administra a los pacientes la mejor dosis de acuerdo a como se haya determinado en la fase I del estudio. Luego son observados cuidadosamente para ver el efecto que surta sobre el cáncer. Los miembros del equipo de atención del cáncer también estudiarán si hay efectos secundarios.

Los estudios en fase II a menudo se llevan a cabo en un grupo mayor de pacientes con un tipo específico de cáncer que no respondió al tratamiento convencional. Si se determina que un medicamento es eficaz en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio clínico.

Estudios clínicos de fase III: los estudios en esta fase involucran un gran número de pacientes, generalmente aquéllos que recientemente han sido diagnosticados con un tipo específico de cáncer. Puede que en algunos estudios clínicos en fase III se admitan miles de pacientes.

Por lo general estos estudios son aleatorios, esto significa que los pacientes son asignados a uno de dos (o más) grupos al azar. Un grupo (el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado. Otro(s) grupo(s) recibe(n) el/los nuevo(s) tratamiento(s) bajo estudio. A todos los pacientes que participan en un estudio en fase III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende antes de su finalización si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy graves, o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que los demás.

Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por la comunidad en general.

Estudios clínicos de fase IV: una vez que un medicamento ha sido aprobado por la FDA y esté disponible para todos los pacientes, aún se sigue estudiando en otros estudios clínicos (a veces referidos como estudios clínicos en fase IV). De esta forma, es posible obtener más información sobre los efectos secundarios a corto y largo plazo, al igual que su seguridad al usarse en un gran número de pacientes con muchos tipos de enfermedades. Los doctores además pueden descubrir qué tan bien funciona el medicamento, y si podría ser útil al usarse de otras formas (como en combinación con otros medicamentos).


¿Cómo será la experiencia de participar en un estudio clínico?

Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Dependiendo de la fase del estudio clínico, puede que reciba más atención (como tener más consultas médicas y pruebas de laboratorio) de la que recibiría con un tratamiento externo o que no formara parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos están diseñados especialmente para prestarle atención detalladamente.

No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios. Puede que decida inscribirse en un estudio clínico tras haber considerado muchos factores.


La decisión de participar en un estudio clínico

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, pero ya sea que decida inscribirse o no, la decisión es completamente de usted.

Los doctores y enfermeras le explicarán detalladamente el estudio, mencionando los posibles riesgos y beneficios, y le darán un formulario para que lo lea y firme. En éste se declara que usted entiende el estudio clínico y que desea participar en él. Este proceso se conoce como consentimiento informado. Aun después de haber leído y firmado el formulario, y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene total libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. Participar en un estudio clínico no le impide recibir cualquier otra atención médica que pudiera necesitar.

Para más información sobre los estudios clínicos, consulte al equipo de profesionales que atiende su cáncer. A continuación se presentan algunas preguntas que usted pudiera hacer:
  • ¿Hay algún estudio clínico en el que pudiera participar?
  • ¿Cuál es el propósito del estudio?
  • ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
  • ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
  • ¿Sabré cuál tratamiento recibiré?
  • ¿Qué es probable que pase en mi caso con o sin este nuevo tratamiento bajo investigación?
  • ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y desventajas?
  • ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden controlarse los efectos secundarios?
  • ¿Seré hospitalizado (a)? De ser ese el caso, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
  • ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis el tratamiento o alguna parte del mismo?
  • Si resultara perjudicado(a) como consecuencia de la investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
  • ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye el estudio?
  • ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de cáncer?


¿Cómo puedo saber más sobre estudios clínicos que puedan ser adecuados para mí?

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes, al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.

Dependiendo de la información que proporcione sobre su tipo de cáncer y la etapa del mismo, así como de tratamientos que haya recibido previamente, este servicio podrá consolidar una lista de estudios clínicos que correspondan con sus necesidades médicas. Este servicio también le preguntará dónde vive y si tendría disposición de viajar o de trasladarse al centro de tratamiento al que podría acudir.

También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos: www.cancer.gov/clinicaltrials.

Si desea aún más información sobre los estudios clínicos, la Sociedad Americana del Cáncer tiene un documento llamado Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede consultar en nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al 1-800-227-2345.

 

Terapias complementarias y alternativas

Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
  • ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
  • ¿Cómo sé si es eficaz?
  • ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
  • ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
  • ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi tratamiento médico convencional?
  • ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios" y los métodos "alternativos"?
  • ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos tratamientos?


Los términos pueden ser confusos

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la atención médica regular. La medicina alternativa se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar la náusea, Existen muchos otros. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y  se ha descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo, algunos de estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.

Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.

Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos son los que se usan en lugar del cuidado médico habitual. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que crezca.


Decidir sobre qué hacer

Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no funcionen.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Coteje la lista de "señales de advertencia" que se presentan más adelante.
  • Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que usted está considerando.


Señales de advertencia

Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de advertencia.
  • ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la mayoría de los tipos de cáncer?
  • ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico convencional?
  • ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo ciertas personas pueden revelar?
  • ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
  • ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad médica y científica?


La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo, asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.



Tratamiento de tipos específicos de tumores del encéfalo y tumores de la médula espinal

Las opciones de tratamiento para los tumores encefálicos y de la médula espinal dependen de varios factores, incluyendo el tipo de tumor y cuán lejos ha crecido o se ha propagado.


Astrocitomas no infiltrantes

Estos tumores incluyen los astrocitomas pilocíticos juveniles, que se presentan más comúnmente en el cerebelo de las personas jóvenes, y los astrocitomas subependimales de células gigantes, que casi siempre están asociados con la esclerosis tuberosa. Muchos médicos consideran estos tumores como benignos.

En la mayoría de los casos, estos astrocitomas se curan mediante cirugía solamente. Sin embargo, los pacientes de mayor edad tienen menos probabilidad de ser curados. Puede administrarse radioterapia, particularmente si no se extirpa por completo el tumor, aunque muchos médicos esperarán hasta que haya signos de que el tumor ha crecido nuevamente antes de considerar esta terapia. Aun así, la primera opción puede ser repetir la cirugía. El pronóstico no es tan favorable si el astrocitoma ocurre en un lugar donde no se puede extirpar quirúrgicamente, como en el hipotálamo o el tronco encefálico.


Astrocitomas de bajo grado (astrocitomas infiltrantes o difusos)

El tratamiento principal para estos tumores es cirugía siempre que sea posible. Resulta difícil curar estos tumores mediante cirugía ya que a menudo crecen (infiltran) hacia el tejido encefálico normal que está adyacente. Por lo general, el cirujano tratará de remover tanto cáncer como sea posible y seguro. Si el cirujano puede remover el tumor por completo, esto puede ser curativo.

Después de la cirugía, se puede administrar radioterapia, especialmente si quedan grandes cantidades del tumor. En pacientes jóvenes, este tratamiento se puede posponer hasta que el tumor muestre signos de estar creciendo nuevamente. En algunos casos, se puede tratar una segunda cirugía antes de administrar radiación. Algunos médicos también pueden considerar quimioterapia después de la cirugía.

También se puede usar radiación o quimioterapia como tratamiento primario si la cirugía no es una buena opción debido a la localización del tumor.


Astrocitomas de grado intermedio y alto (astrocitomas anaplásicos,  
glioblastoma multiforme)

Aunque a menudo el primer tratamiento es cirugía cuando se puede hacer, estos tumores no son curables mediante cirugía. Se remueve la mayor cantidad de tumor posible y seguro.  En este momento, las tabletas ("wafers") de quimioterapia se pueden colocar en o cerca de cualquier tumor remanente. También se administra radioterapia, ya sea junto con o seguida de quimioterapia.

La temozolimida es el medicamento que se usa con más frecuencia para tratar estos tumores. A menudo se administra junto con radioterapia, ya que ésta parece mejorar la eficacia de este medicamento. Entonces se continúa hasta que se complete el tratamiento con radiación. La temozolimida es un medicamento que la mayoría de los médicos usa primero debido a que es una tableta que es conveniente para ser administrada y muestra buenos resultados al prologar la vida.

El cisplatino, la carmustina (BCNU) y la lamustina (CCNU) son otros medicamentos que se usan comúnmente. Además, se pueden usar combinaciones de medicamentos, tal como régimen PCV (procarbazina, CCNU, y vincristina).  Todos estos tratamientos han tenido algo de éxito, pero ninguno es curativo.

Por lo general es la mejor opción para los tumores que no se pueden tratar con cirugía, radioterapia (con o sin quimioterapia).

En general, estos tumores son muy difíciles de tratar eficazmente por periodos de tiempo prolongados. Debido a que estos tumores son tan difíciles de curar con los tratamientos actuales, los estudios clínicos de nuevos tratamientos promisorios podrían ser una buena opción.


Oligodendrogliomas y oligodendrogliomas anaplásicos

De ser posible, la cirugía es la primera opción para los oligodendrogliomas. Aunque no son usualmente curables mediante cirugía, este tratamiento puede aliviar los síntomas y prolongar la supervivencia del paciente. Muchos oligodendrogliomas crecen lentamente, especialmente en personas más jóvenes, y es posible que no sea necesario administrar inmediatamente tratamiento adicional. En muchos casos, se puede repetir la cirugía si vuelve a crecer en el mismo lugar. La radioterapia, la quimioterapia, o ambas (con más frecuencia con temozolimida o el régimen PCV) también pueden ser opciones después de la cirugía, particularmente en casos de oligodendroglioma anaplásico.

Es posible que estos tumores respondan mejor a la quimioterapia en comparación con los tumores encefálicos si ciertos cambios cromosómicos están presentes en las células tumorales. Usted puede preguntarle a su médico sobre las pruebas para estos cambios.

Para los tumores en los que la cirugía no es una opción, la quimioterapia con o sin radioterapia puede ser útil.

Sin embargo, los oligodendrogliomas anaplásicos tienden a ser más agresivos. Son tratados de la misma manera que los astrocitomas anaplásicos (vea información anterior).


Ependimomas y ependimomas anaplásicos

Por lo general, estos tumores no penetran el tejido encefálico normal. En algunos casos, pueden ser curados mediante cirugía sola si se puede extirpar totalmente el tumor. Sin embargo, a menudo esto no es posible. No obstante, en los casos donde estos tumores no se puedan curar con cirugía, la radioterapia se administra después de la cirugía. Si los estudios por imágenes o la punción lumbar muestran que el cáncer pudo haber alcanzado la médula espinal, se puede extender la radiación para incluir la médula espinal.

El uso de quimioterapia después de la cirugía aún se investiga en estudios clínicos. Puede que se recomiende, aunque su beneficio sigue siendo incierto, y puede ser más útil si el tumor es un ependimoma anaplásico.


Meningiomas

Estos tumores pueden usualmente ser curados si se extirpan quirúrgicamente por completo. Algunos tumores, en particular los que están situados en la base del encéfalo, no pueden extirparse totalmente, y un pequeño número de éstos son malignos y reaparecen a pesar de que aparentemente hayan sido extirpados por completo. La radioterapia se puede emplear junto con, o en lugar de, cirugía para tumores que no se pueden extirpar totalmente. También se puede usar para tratar meningiomas que crecen nuevamente y que recurren después de la cirugía.  Se puede tratar quimioterapia o medicamentos hormonales si la cirugía y la radiación no son eficaces, aunque no está claro si estos tratamientos ofrecen algún beneficio.

Debido a la lentitud de su crecimiento, los meningiomas pequeños o asintomáticos, por lo general pueden ser observados, en lugar de tratados, particularmente en los ancianos.


Schwannomas (incluyendo neuromas acústicos)

Estos tumores de crecimiento lento suelen ser benignos y pueden curarse mediante extirpación quirúrgica. En algunos centros, los neuromas acústicos de pequeño tamaño se tratan mediante radiocirugía estereotáctica (remítase a la sección sobre radioterapia). En los casos de schwannomas donde la extirpación completa es probable que cause problemas, los tumores pueden ser operados primero para reducir el tamaño de éstos y luego tratar el resto con radiocirugía. En el caso de los schwannomas malignos poco comunes, a menudo se administra radioterapia después de la cirugía.


Tumores de la médula espinal

Estos tumores se tratan de manera similar a los tumores del encéfalo. Por lo general, los astrocitomas de la médula espinal no se pueden extirpar completamente. Pueden ser tratados con cirugía para extirpar tanto tumor como sea posible, seguida por radioterapia, o con radioterapia sola. Los meningiomas del canal espinal a menudo se curan mediante extirpación quirúrgica, al igual que algunos ependimomas. A menudo se administra radioterapia, si no se extirpa por completo un ependimoma.


Linfomas

El tratamiento para los linfomas del sistema nervioso central se discute en nuestro documento "Linfoma no Hodgkin".


Tumores encefálicos que curren con más frecuencia en niños

Algunos tumores encefálicos se presentan con mayor frecuencia en niños, pero ocasionalmente aparecen en adultos. Estos tumores incluyen los gliomas del tronco encefálico, los tumores de células germinativas, los craneofaringiomas, los tumores del plexo coroideo, los meduloblastomas y los tumores neuroectodermales primitivos, entre otros. El tratamiento de estos tumores cancerosos se describe en el documento disponible en inglés "Brain and Spinal Cord Tumors in Children".


Tasas de supervivencia para ciertos tumores del encéfalo y de la médula espinal

Los números que se presentan a continuación provienen del Central Brain Tumor Registry of the United States (CBTRUS) y se basan en personas que fueron tratadas entre 1973 y 2002.   Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:
  • La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los pacientes que viven por los menos cinco años después del diagnóstico. Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años (como los números que se presentan más adelante) no incluyen pacientes que mueren de otras causas. Se consideran una manera más precisa de describir el pronóstico para las personas con un tipo particular de cáncer.

  • Las tasas de supervivencia para los tumores encefálicos y de la médula espinal varían ampliamente según la edad del paciente.  Las personas más jóvenes por lo general tienen mejores pronósticos que las personas de edad más avanzada (como se puede observar en los números que se presentan a continuación). Por lo general, las tasas de supervivencia para las personas de 65 años o más son menores que las tasas de las personas con las edades que se presentan a continuación.

  • Aunque estos números están dentro de los más actuales que tenemos disponibles, ellos representan a personas que hace muchos años fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Los avances en el tratamiento desde entonces se traducen en tasas de supervivencia más altas para las personas que hoy día son diagnosticadas con estos cánceres. 

  • Estos números corresponden a algunos de los tipos más comunes de tumores malignos del encéfalo y de la médula espinal. No existen números disponibles para todos los tipos de tumores, frecuentemente debido a que ellos son poco comunes o difíciles de clasificar.

  • Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo el tamaño y la localización del tumor y la cantidad que se puede extirpar mediante cirugía, también puede afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información para saber cómo estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.


Tipo de tumor Tasa de supervivencia relativa a cinco años
20-44 años 45-54 años 55-64 años
Astrocitoma de bajo grado (difuso) 57% 37% 10%
Astrocitoma anaplásico 48% 26% 5%
Glioblastoma multiforme 13% 3% 1%
Oligodendroglioma 81% 66% 45%
Oligodendroglioma anaplásico 56% 46% 23%
Ependimoma/ependimoma anaplásico 85% 76% 69%



Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de los 19 centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los médicos con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) colabora con la NCCN para producir una versión de algunas de estas guías de tratamiento, escritas específicamente para los pacientes y sus familias. Estas versiones menos técnicas estás disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org) y en la de la ACS (www.cancer.org). Puede solicitarse también una versión impresa través de la Sociedad comunicándose al 1-800-227-2345.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.


¿Qué debe preguntarle a su médico acerca de los tumores del enéfalo y de la médula espinal?

Es importante que tenga una conversación sincera y abierta con su equipo de atención del cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. Éstas son algunas de las preguntas que debe considerar:
  • ¿Qué tipo de tumor tengo? ¿Es benigno o maligno?
  • ¿En qué parte del encéfalo o de la médula espinal está ubicado el cáncer y hasta dónde se ha propagado?
  • ¿Qué pruebas se necesitan hacer antes de poder decidir el tratamiento?
  • ¿Qué tratamientos pudiesen ser adecuados para mí? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es el objetivo del tratamiento (cura, prolongación de vida, alivio de síntomas, etc.)?
  • ¿Aliviará el tratamiento cualquiera de los síntomas que tengo?
  • ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios del tratamiento? ¿Qué discapacidad pudiera enfrentar?
  • ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?, ¿Qué conllevará? ¿Dónde se administrará?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra (regrese) con el tratamiento que hemos discutido? ¿Qué haríamos si eso sucediera?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada según cómo se ve mi cáncer?
  • ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré después del tratamiento?

Además de estas preguntas modelo, asegúrese de escribir las preguntas que se le ocurran y que quiera hacer. Por ejemplo, es posible que desee información sobre los tiempos de recuperación para que pueda planear su programa de trabajo y actividades. Por otra parte, usted tal vez quiera preguntar sobre las segundas opiniones acerca del diagnóstico y el tratamiento, así como de los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.


¿Qué sucede después del tratamiento de los tumores del encéfalo y de los tumores de la médula espinal?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y solicite el documento "Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence" (disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer.


Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y pueden ordenar pruebas de laboratorio o estudios por imágenes, tal como MRI para saber si el cáncer ha regresado.

En algunos casos, incluso con tumores de crecimiento lento, algunos de los tumores pueden estar presentes después del tratamiento. Aun con los tumores que son tratados exitosamente, resulta importante recordar que algunos pueden regresar incluso muchos años más tarde.

Independientemente de si existe o no evidencia de la presencia del tumor, el equipo que atiende su cáncer querrá darle seguimiento cuidadoso, especialmente los primeros meses y años después del tratamiento, para asegurarse de que la enfermedad no progrese o recurra. Dependiendo del tipo y la localización del tumor, así como la extensión del tratamiento, el equipo decidirá qué pruebas se deben hacer y con cuánta frecuencia.

Durante este tiempo, resulta importante informar inmediatamente al médico cualquier síntoma nuevo para que la causa pueda ser determinada y tratada, de ser necesario. Su médico puede darle una idea sobre los síntomas a los que debe prestar atención. En caso de que sea necesario administrar tratamiento adicional en algún momento, el médico explicará las opciones potenciales de tratamiento para usted.


Recuperación de los efectos del tumor y su tratamiento

Los posibles efectos del tumor y su tratamiento en la función física y mental pueden variar de muy leve a bastante grave.

Una vez se haya recuperado del tratamiento, los médicos tratarán de determinar la extensión de cualquier daño al encéfalo o a otras áreas. Se pueden hacer exámenes físicos y estudios por imágenes (CT o MRI) después del tratamiento para determinar la extensión y la localización de cualquier cambio que haya ocurrido en el encéfalo.

Varios tipos de médicos y otros profesionales de la salud pueden participar de la evaluación de cualquier daño y pueden ayudarle con la recuperación.

Un neurólogo (un médico especializado en tratar el sistema nervioso) puede evaluar la función en áreas como la coordinación físico y la fortaleza de los músculos. Si existe debilidad o parálisis muscular, usted visitará a un terapeuta físico y/u ocupacional, y quizás un fisiatra (un médico especializado en rehabilitación) mientras esté en el hospital y/o en un centro ambulatorio para recibir terapia física.

Si el centro del habla en el encéfalo se ha visto afectado, un terapeuta del habla le ayudará a mejor sus destrezas de comunicación.


Mantenga un seguro médico y guarde copias de sus informes médicos

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  •  Copias de los resúmenes de alta que los médicos preparan cuando envían al paciente del hospital a su casa.
  • Una lista de los medicamentos, las dosis de cada medicamento y cuándo se les administraron, en caso de haber recibido quimioterapia para el tratamiento del cáncer.
  • Si recibió radiación, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.


Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a la línea gratuita de la Sociedad Americana del Cáncer para dejar de fumar al 1-800-227-2345.


Dieta y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.


Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de estar activas físicamente.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre usted mismo.

Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.
 

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. 

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento de los tumores del encéfalo y los tumores de la médula espinal?

Siempre se están llevando a cabo investigaciones en el área de los tumores encefálicos. Los científicos tratan de encontrar las causas y las maneras de prevenir estos tumores, y los médicos se esfuerzan por mejorar los tratamientos.


Técnicas por imágenes y quirúrgicas

Los avances recientes han hecho que la cirugía de tumores encefálicos sea más segura y eficaz. Entre tales técnicas se encuentran:
  • Imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI), las cuales pueden identificar el lugar de áreas importantes del encéfalo y cuán cerca están del tumor.
  • Mapeo cortical, el cual ayuda a identificar áreas importantes del encéfalo durante el curso de la cirugía.
  • Cirugía guiada por imagen, la cual permite que se pueda hacer una resección más segura y extensa.


Radioterapia

Varios tipos de radioterapia más nuevos ahora permiten que los médicos administren radiación con más precisión al tumor, lo que ayuda a conservar el tejido encefálico normal evitando que reciba demasiada radiación. Las técnicas más nuevas, como la radiocirugía estereotáctica, la radioterapia conformal tridimesional (3D-CRT), la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la terapia de rayo de protones se describen en la sección "¿Cómo se tratan los tumores del encéfalo y los tumores de la médula espinal en los adultos?".


Quimioterapia

Los métodos más nuevos pueden ayudar a que la quimioterapia sea más eficaz.

Además de desarrollar y probar nuevos medicamentos de quimioterapia, muchos investigadores están probando nuevas maneras de dirigir la quimioterapia al tumor encefálico. Por ejemplo, un método para hacer llegar los medicamentos al tumor, llamado administración mejorada por convección, requiere la colocación directa de tubos diminutos en el tumor. Esto permite que se administre tratamiento directamente al tumor, lo que puede evitar problemas con la barrera hematoencefálica y efectos secundarios en el resto del cuerpo. 


Otras estrategias nuevas de tratamiento

Los investigadores también están estudiando algunos métodos más nuevos de tratamiento que pueden ayudar a los médicos a combatir los tumores con más precisión. En teoría, esto debe permitir que haya tratamientos más eficaces que causen menos efectos secundarios. Se están realizando estudios de varios de estos tratamientos.

Vacunas contra los tumores: se han estado desarrollando varias vacunas contra las células tumorales del encéfalo. Contrario a las vacunas contra las enfermedades infecciosas, estas vacunas ayudan a tratar la enfermedad en lugar de prevenirla. El objetivo de las vacunas consiste en estimular el sistema inmunitario del cuerpo para combatir el tumor encefálico de forma más eficaz.

Entre las más prometedoras se encuentra una vacuna llamada CDX-110, la cual combate una proteína específica en las células cancerosas llamadas EGFRvIII. Un pequeño estudio clínico encontró que los pacientes con glioblastomas que recibieron la vacuna junto con el tratamiento convencional parecieron vivir alrededor del doble de lo que de otra manera se hubiese esperado. Actualmente se realiza un estudio más abarcador para tratar de confirmar estos resultados.

Otras vacunas que combaten las células tumorales del encéfalo en otras maneras también están bajo estudio. Hasta el momento, todas estas vacunas sólo están disponibles en estudios clínicos.

Inhibidores de la angiogénesis. Los tumores necesitan crear vasos sanguíneos nuevos (un proceso llamada angiogénesis) para mantener nutridas sus células. Para ayudar a tratar algunos cánceres, se usan medicamentos nuevos que atacan estos vasos sanguíneos. Varios de estos medicamentos se están probando actualmente en algunos estudios clínicos para combatir los tumores encefálicos. Los investigadores han informado resultados promisorios con el uso del medicamento bevacizumab (Avastin) junto con quimioterapia en los glioblastomas. Aunque la FDA no lo aprobó específicamente para tratar tumores encefálicos, ya se está usando contra algunos otros tipos de cáncer, y algunos médicos ahora lo usan para tratar glioblastomas.

Inhibidores de factor de crecimiento: las células tumorales a menudo son muy sensitivas a proteínas llamadas factores de crecimiento, las cuales provocan que estas células crezcan y se dividan. Los medicamentos más nuevos combaten estos factores de crecimiento, lo que puede disminuir el crecimiento de células tumorales o incluso causar que éstas mueran. Algunos de estos "medicamentos dirigidos" ya se están usando para otros tipos de cáncer, y se están realizando estudios para determinar si funcionarán también contra los tumores encefálicos.

Sensibilizadores de células hipóxicas: se ha encontrado que algunos medicamentos pueden hacer que las células tumorales sean más propensas a ser eliminadas mediante radioterapia si se administran antes del tratamiento. Se están realizando estudios para saber si esto afecta el resultado del tratamiento.




Última revisión médica: 17-Oct.-2008
Última actualización completa: 17-Oct.-2008
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