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| Tratamiento |
| Tumores de cerebro y de médula espinal en adultos |
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¿Cómo se
tratan los tumores del encéfalo y los tumores de la médula espinal?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
La primera parte de esta sección describe los varios tipos de
tratamientos usados para los tumores encefálicos y de la médula
espinal. Esto es seguido de una descripción de los métodos más comunes
usados según el tipo de tumor.
Cirugía
Cirugía para
extirpar el tumor
En la mayoría de los casos, el primer paso en el tratamiento de un
tumor encefálico consiste en que el neurocirujano extirpe tanto tumor
como sea seguro sin afectar la función normal del encéfalo.
La cirugía sola o combinada con radioterapia puede curar muchos
tumores, incluyendo algunos astrocitomas, ependimomas,
craneofaringiomas, gangliogliomas y meningiomas de bajo grado.
Los tumores que tienden a propagarse ampliamente en el tejido
encefálico adyacente, tal como los astrocitomas anaplásicos o los
glioblastomas no son curados mediante cirugía. Sin embargo, la cirugía
puede reducir la cantidad de tumor que necesita ser tratado con
radiación o quimioterapia, lo que puede ayudar a estos tratamientos a
funcionar mejor. Esto puede ayudar a prolongar la vida, aunque no se
pueda extirpar todo el tumor.
La cirugía también puede mejorar algunos de los síntomas causados por
los tumores encefálicos, particularmente aquellos causados por una
acumulación de presión en el cráneo. Estos síntomas incluyen dolor de
cabeza, náusea, vómito y visión borrosa. Además se puede hacer una
cirugía para ayudar a controlar las convulsiones.
Es posible que la cirugía no sea una buena opción en algunos casos.
Algunas veces, el tumor está demasiado profundo en el encéfalo, o el
paciente no puede tolerar una operación mayor debido a otras razones de
salud. La cirugía tampoco se hace si se requiere extirpar partes del
encéfalo que son necesarias para la vida, tal como el tronco encefálico.
Además, la cirugía no resulta ser muy eficaz para tratar ciertos tipos
de tumores encefálicos, como los linfomas, aunque se puede emplear con
el fin de obtener una biopsia para hacer el diagnóstico.
Craneotomía:
éste es el tipo principal de operación para el tratamiento
de los tumores encefálicos. Una craneotomía es una abertura quirúrgica
hecha en el cráneo. Para esta operación, la persona puede estar bajo
anestesia general (en sueño profundo) o puede estar despierto al menos
durante parte del procedimiento (con el área de la cirugía adormecida)
si la función del encéfalo necesita ser evaluada durante la operación.
Para este procedimiento es necesario afeitar parte de la cabeza.
Primero, el neurocirujano hace una incisión en el cuero cabelludo, y la
piel se retrae. Entonces, el cirujano usa un tipo especial de sierra
para remover la porción del cráneo sobre el tumor.
Normalmente, la craneotomía es lo suficientemente grande como para que
el cirujano inserte varios instrumentos y observe las partes del
encéfalo que se necesitan operar con seguridad. En caso de tumores
profundos dentro del encéfalo, se hace una pequeña incisión en el
encéfalo en sí para permitirle al cirujano llegar hasta el tumor. Es
posible que el cirujano use imágenes de MRI, CT, o ecografía para
ayudar a localizar el tumor y sus bordes.
El cirujano puede extirpar el tumor de varias maneras dependiendo de
cuán duro o blando sea, y si contiene muchos o pocos vasos sanguíneos.
Una de las maneras sería cortar el tumor con un bisturí o con tijeras.
En otros casos, una sonda adherida a un generador ultrasónico se coloca
en el tumor para reventarlo y licuarlo. Luego se succiona con un
pequeño dispositivo de vacío.
Muchos dispositivos pueden ayudar al cirujano a ver el tumor y el
tejido cerebral que le rodea. El cirujano puede operar mientras observa
el cerebro a través de un microscopio. Como se mencionó anteriormente,
se puede hacer un MRI, una CT o una ecografía para trazar un mapa del
área de los tumores que se encuentran en lo profundo del encéfalo. En
la cirugía guiada por imagen, se toman repetidamente imágenes durante
la operación para mostrar la localización del tumor y los instrumentos
del cirujano. Esto permite que se pueda hacer una resección más segura
y extensa de algunos tumores encefálicos.
El cirujano que opera en el encéfalo trata de extirpar tanto tumor como
sea posible sin destruir tejido cerebral importante o dejar al paciente
discapacitado de alguna manera. El cirujano puede “ver” la función del
encéfalo mediante la estimulación eléctrica de partes del cerebro en el
tumor y alrededor del tumor. Esto mostrará si estas áreas controlan una
función importante. Al usar esta técnica, conocida como estimulación
cortical intraoperatoria los cirujanos pueden reducir el
riesgo de
remover partes vitales del encéfalo. De manera alternativa, una función
particular del encéfalo se puede localizar antes de la cirugía con una
técnica llamada MRI funcional. Esta información se puede usar para
identificar y preservar esa región durante la operación.
En la mayoría de los casos, la porción de hueso removida se coloca
nuevamente en su sitio y se asegura al resto del cráneo con tornillos y
placas, alambres o puntadas especiales. La cicatrización generalmente
toma varias semanas. El tiempo de recuperación en el hospital es
usualmente es de cuatro a seis días, aunque esto puede variar de
acuerdo al tamaño del tumor y el estado general de salud del paciente.
Cirugía para derivación
El bloqueo del flujo del líquido cefalorraquídeo por el tumor puede
causar un aumento en la presión dentro del cráneo. Esto puede causar
síntomas, como dolor de cabeza, náusea, y somnolencia e incluso puede
ser fatal. Para drenar el exceso de líquido y bajar la presión, los
neurocirujanos pueden colocar un tubo de silicona, llamado “shunt”
(algunas veces se le conoce como derivación ventriculoperitoneal o “VP
shunt”. Un extremo del tubo se coloca en el ventrículo del encéfalo (un
área llena de líquido cefalorraquídeo, y el otro extremo en el abdomen
o, con menos frecuencia, en el corazón u en otras áreas. El flujo de
líquido cefalorraquídeo se controla mediante una válvula colocada a lo
largo del tubo. El tubo pasa por debajo de la piel de la cabeza, el
cuello y el pecho.
La colocación de una derivación normalmente es un procedimiento
sencillo que toma alrededor de una hora. Al igual que con cualquier
operación, se pueden presentar complicaciones como sangrado o
infección. Algunas veces las derivaciones se tapan y necesitan
reemplazarse.
La estadía en el hospital después de los procedimientos de una
derivación es típicamente de uno a tres días dependiendo de la razón
por la que fue colocada y la salud del paciente.
Posibles riesgos y efectos secundarios
de la cirugía
La cirugía en el encéfalo o la médula espinal es una operación mayor, y
los cirujanos la realizan con mucho cuidado para tratar de limitar
cualquier problema ya sea durante o después de la cirugía. Las
complicaciones durante o después de la cirugía, tal como sangrado,
infecciones o reacciones a la anestesia son poco comunes, pero sí se
pueden presentar.
La inflamación en el encéfalo es una preocupación mayor después de la
cirugía. Después de la cirugía, usualmente se administran medicamentos
llamados corticoesteroides por varios días para ayudar a disminuir este
riesgo.
Al remover los tumores encefálicos, una de las mayores preocupaciones
consiste en la posibilidad de perder más adelante la función del
encéfalo. Por esta razón, los médicos tienen mucho cuidado de
remover sólo tanto tejido como sea seguro.
Para más información sobre cirugía como un tratamiento para el cáncer,
remítase a nuestro documento Cirugía
que puede solicitarse llamando a nuestro centro de atención.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para
destruir las células cancerosas. Este tipo de tratamiento lo administra
un médico llamado un oncólogo
especialista en radiación. La radioterapia se pudiera
utilizar en diferentes situaciones, por ejemplo:
- Después de la cirugía para tratar de eliminar cualquier
célula cancerosa remanente.
- Como parte de un tratamiento principal si la cirugía es una
buena opción.
- Para ayudar a prevenir o aliviar síntomas, especialmente a
causa detumores de médula espinal.
Tipos de radioterapia
En la mayoría de los casos, la radiación se enfoca precisamente en el
tumor por una fuente externa al cuerpo. A esto se le llama radioterapia externa.
Este tipo de radioterapia es muy similar a la radiografía, pero la
dosis de radiación es mucho más intensa.
Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente
tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los
haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. En la mayoría
de los casos, la dosis total de radiación se divide en fracciones
diarias (usualmente administradas de lunes a viernes) por varias
semanas. En cada sesión, usted se acuesta en una camilla especial
mientras una máquina emite la radiación de un ángulo preciso. El
tratamiento no es doloroso. Cada sesión dura alrededor de 15 a 30
minutos. La mayor parte del tiempo se pasa asegurándose de que la
radiación se dirige correctamente. El tiempo que toma el tratamiento en
sí cada día es mucho más corto.
Las altas dosis de radioterapia pueden dañar el tejido normal del
encéfalo. Por lo tanto, los médicos tratan de administrar
altas dosis de radiación al tumor con la dosis más baja posible a las
áreas normales que rodean al encéfalo. Varias técnicas más recientes
ayudan a los médicos a enfocar la radiación con más precisión:
Radioterapia conformal
tridimesional (3D-CRT): la 3D-CRT utiliza los
resultados de estudios por imágenes, tal como el MRI y computadoras
especiales para delinear con exactitud la localización del tumor.
Varios rayos son configurados y dirigidos hacia el tumor desde varias
direcciones. Cada rayo solo es bastante débil, lo que hace menos
probable que cause daño a los tejidos normales. No obstante,
los rayos llegan hasta el tumor para administrar allí una dosis más
alta de radiación.
Radioterapia de
intensidad modulada (IMRT): es un tipo avanzado de
radioterapia tridimensional, en la que se utiliza una máquina que se
mueve alrededor del paciente mientras emite radiación. Además de
configurar los rayos y dirigirlos al tumor desde varios ángulos, la
intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para minimizar la
dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto puede
permitir al médico administrar una dosis más alta al tumor.
Radiación conformal de
rayos de protones: la radiación conformal de rayos de
protones es una técnica relacionada con la radiación conformal
tridimensional (3DCRT) que utiliza un enfoque similar, pero en lugar de
usar rayos X, esta técnica enfoca rayos de protones en el cáncer. Los
protones son partículas positivas de átomos. Contrario a los rayos X
que liberan energía tanto antes como después de alcanzar el blanco, los
protones causan poco daño a los tejidos a través de los cuales pasan, y
luego liberan su energía después de alcanzar cierta distancia. Esto
significa que la radiación con rayos de protones es capaz de hacer
llegar más radiación al tumor, y menos daño a los tejidos normales
adyacentes. Las máquinas que necesitan producir los protones son
costosas, y actualmente sólo hay unos cuantos centros en los Estados
Unidos donde se administra esta radiación.
Radiocirugía
estereotáctica/radioterapia estereotáctica: este tipo de
tratamiento suministra una gran dosis precisa de radiación al área del
tumor en una sola sesión (radiocirugía) o en algunas sesiones
(radioterapia). (En realidad, este tratamiento no conlleva cirugía).
Este tratamiento podría ser útil contra algunos tumores en partes del
encéfalo o la médula espinal que no se pueden tratar con cirugía o
cuando la salud del paciente no permite la cirugía.
Primero, se fija al cráneo un marco para la cabeza para dirigir con
precisión los rayos de radiación. Una vez se conoce la localización
exacta del tumor mediante los estudios por CT o MRI, la radiación se
puede administrar en una de dos maneras.
En un método, los rayos de la máquina se enfocan al tumor desde cientos
de ángulos distintos durante un periodo de tiempo breve. Un ejemplo de
tal máquina es bisturí Gamma.
Un método similar utiliza un acelerador lineal móvil (una máquina que
crea radiación) que es controlado por una computadora. En lugar de
suministrar muchos rayos a la vez, esta máquina se mueve alrededor para
suministrar la radiación al tumor desde diferentes ángulos. Varias
máquinas hacen radiocirugía estereotáxica de esta manera, las cuales se
conocen como bisturí X, ciberbisturí y Clinac.
La radiocirugía
estereotáxica típicamente administra la dosis de radiación
completa en una sola sesión, aunque puede que sea necesario repetirla.
Algunas veces, los médicos administran radiación en varios tratamientos
para suministrar la misma dosis o una ligeramente más alta. A esto se
le llama radiocirugía
fraccionada o radioterapia
estereotáctica.
Braquiterapia
(radioterapia intersticial): contrario a los métodos de
radiación externa mencionados anteriormente, la braquiterapia conlleva
insertar material radioactivo directamente en o cerca del tumor. La
radiación emitida se desplaza a una distancia muy corta, por lo que
sólo afecta al tumor. Esta técnica, la cual se usa con más frecuencia
junto con la radiación externa, provee una dosis alta de radiación en
el lugar del tumor, mientras que la radiación externa trata las áreas
cercanas con una dosis menor.
Radiación a todo el
encéfalo y la médula espinal (radiación craneoespinal):
si los estudios como el MRI o la punción lumbar indican que el tumor se
ha propagado a lo largo del revestimiento de la médula espinal, las
meninges o en el líquido circundante, entonces la radiación se puede
administrar a todo el encéfalo y la médula espinal. Algunos tumores,
como los ependimomas se propagan con más frecuencia de esta manera y
requieren de radiación craneoespinal más a menudo.
Posibles efectos secundarios de la radioterapia
La radiación es más dañina para las células tumorales que para las
células normales. Aun así, la radiación también daña el tejido normal
del encéfalo.
Algunas personas pueden sentirse irritables o cansadas durante el curso
de la radioterapia. También es posible que se presente náuseas, vómitos
y dolor de cabeza, aunque éstos son poco comunes. Algunas veces, la
dexametasona (Decadron), un medicamento similar a la cortisona, puede
ayudar a aliviar estos síntomas.
Una persona puede perder cierta función encefálica si grandes áreas del
encéfalo reciben radiación. Entre los problemas que se pueden presentar
están la pérdida de memoria, cambios en personalidad y dificultad para
concentrarse. También se pueden presentar otros síntomas dependiendo
del área del encéfalo tratada y la cantidad de radiación administrada.
Estos riesgos tienen que ser balanceados con los riesgos de no usar
radiación y tener menos control del tumor.
En raras ocasiones después de la radioterapia, se forma una gran masa
de tejido muerto (necrótico) en el sitio donde está el tumor. Esto
sucede al cabo de meses, e incluso años, después de administrada la
radiación, y se llama necrosis
de radiación. Ocasionalmente, se requiere otra operación
para eliminar el tejido necrótico.
La radiación puede causar daño a los genes. Como resultado, hay un
riesgo mínimo de padecer un segundo cáncer en un área donde se recibió
la radiación. Por ejemplo, un meningioma de los
revestimientos del encéfalo; o con menos probabilidad, un cáncer de
hueso en el cráneo, usualmente muchos años después de haber recibido la
radiación. Este pequeño riesgo no debe ser impedimento para que las
personas que necesiten radiación reciban tratamiento.
Para más información sobre radiación, remítase a nuestro documento
“Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.
Quimioterapia
La quimioterapia (también conocida como “quimio”) utiliza medicamentos
contra el cáncer que usualmente se administran en una vena (IV) o por
la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a
todas las áreas del cuerpo. Sin embargo, muchos medicamentos de
quimioterapia no pueden penetrar el encéfalo para alcanzar las células
tumorales. Para algunos tumores encefálicos, los medicamentos se pueden
administrar directamente en el líquido cefalorraquídeo, en el encéfalo
o el canal espinal debajo de la médula espinal.
La quimioterapia se emplea con más frecuencia junto con otros tipos de
tratamiento tal como cirugía, radioterapia, o ambas. En general, la
quimioterapia se emplea en caso de tumores de grados mayores. Algunos
tipos de tumores encefálicos, como el meduloblastoma y el linfoma,
tienden a responder bien a la quimioterapia. La quimioterapia también
se puede emplear por sí sola, especialmente en tumores más avanzados o
en tumores que han regresado después de emplear otros tipos de
tratamientos.
Algunos de los medicamentos de quimioterapia que se pueden utilizar
para tratar tumores encefálicos incluye:
- Carmustina (BCNU).
- Lomustina (CCNU).
- Temozolomida.
- Carboplatino.
- Cisplatino.
- Etopósido.
- Irrinotecán.
- Metotrexato.
- Procarbazina.
- Vincristina.
Estos medicamentos se pueden usar solos o en varias combinaciones,
dependiendo del tipo de tumor encefálico. La quimioterapia se
administra en ciclos. Por lo general, cada ciclo dura algunas
semanas y es seguido de un período de descanso para permitir que el
cuerpo se recupere.
Tabletas de carmustina (Gliadel®): estas tabletas disolubles contienen
el medicamento de quimioterapia carmustina (BCNU). Durante una
craneotomía, estas tabletas se pueden colocar directamente en o cerca
de las partes de tumores encefálicos que no se pueden remover. A
diferencia de la quimioterapia que se administra por vía intravenosa u
oral que llega a todas las áreas del cuerpo, este tipo de terapia
aumenta la concentración del medicamento en la localización del tumor
con efectos secundarios mínimos en otras partes del cuerpo.
Posibles efectos secundarios de la quimioterapia
Los medicamentos quimioterapéuticos ejercen su acción atacando a las
células que se dividen rápidamente, manera en la cual a menudo combaten
las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales
como aquellas en la médula ósea, las células superficiales de la boca y
los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la
quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de
medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración
del tratamiento. Los posibles efectos secundarios pueden incluir:
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
- Pérdida del apetito.
- Náuseas y vómitos.
- Aumento de la probabilidad de
infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
- Tendencia a desarrollar moretones o
presentar sangrados fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas
en la sangre).
- Cansancio (debido a bajos niveles de
glóbulos rojos, cambios en el metabolismo u otros factores).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para
aminorar estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar
medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.
Además de los riesgos anteriores, algunos medicamentos de quimioterapia
pueden causar otros efectos secundarios menos comunes. Por ejemplo, el
cisplatino y el carboplatino también pueden causar daño renal y pérdida
de audición. Si a usted le administran estos medicamentos, su médico
revisará la función de sus riñones y su audición. Algunos de estos
efectos secundarios pueden persistir después de completar el
tratamiento.
Usted debe informarle al equipo de atención médica sobre cualquier
efecto secundario que usted tenga mientras recibe la quimioterapia para
que puedan ser tratados con prontitud. Es posible que en algunos casos,
las dosis de quimioterapia necesiten ser reducidas o que el tratamiento
necesite ser retrazado o suspendido para prevenir que los efectos
empeoren.
Para más información sobre quimioterapia, remítase al documento
"Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.
Terapia
dirigida
A medida que los investigadores aprenden más sobre los cambios
genéticos en células que causan cáncer, ellos han podido desarrollar
medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de
manera específica. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta
manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia regular. A
menudo causan diferentes efectos secundarios que suelen ser menos
severos.
Bevacizumab (Avastin):
el bevacizumab es una versión artificial de una proteína del sistema
inmunitario llamada anticuerpo monoclonal. Este anticuerpo ataca el
factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF), una proteína que
ayuda a los tumores a desarrollar nuevos vasos sanguíneos para obtener
nutrientes (un proceso conocido como angiogenesis). Los tumores
necesitan nuevos vasos sanguíneos para poder crecer.
El bevacizumab se administra como infusión intravenosa usualmente una
vez cada dos semanas. Algunos estudios preliminares han demostrado que
puede ayudar a reducir ciertos tumores encefálicos, especialmente
gliobastomas, aunque aún no está claro si puede ayudar a las personas a
vivir por más tiempo.
Los efectos secundarios más comunes incluyen alta presión arterial,
cansancio, sangrado, bajos recuentos de glóbulos blancos, dolores de
cabeza, llagas en la boca, pérdida de apetito, y diarrea. Los posibles
efectos secundarios graves que son poco comunes incluyen coágulos
sanguíneos, hemorragia interna, problemas cardiacos, perforaciones en
los intestinos y lenta cicatrización de heridas.
Se han estado desarrollando otras terapias dirigidas contra receptores
del factor de crecimiento y otras partes importantes del metabolismo
del tumor de encéfalo. Actualmente se están estudiando estas terapias
en estudios clínicos, lo que se discute más adelante.
Otros
tratamientos con medicamentos
Algunos medicamentos que comúnmente se usan en personas con tumores
encefálicos no tratan directamente los tumores, pero pueden ayudar a
aliviar síntomas causados por el tumor o su tratamiento.
Corticosteroides:
a menudo, ciertos medicamentos similares a la cortisona, tales como la dexametasona (Decadron), se
administran para reducir la hinchazón que puede ocurrir alrededor de
los tumores encefálicos. Esto puede ayudar a aliviar los dolores de
cabeza y otros síntomas.
Anticonvulsivos
(medicinas para prevenir convulsiones o ataques epilépticos):
también se pueden recetar medicamentos para reducir la probabilidad de
convulsiones, las cuales se pueden presentar en las personas con
tumores encefálicos. Se pueden usar diferentes medicamentos contra las
convulsiones dependiendo de las circunstancias del paciente. Debido a
que estos medicamentos a menudo pueden interferir con otros fármacos,
como quimioterapia, por lo general no se administran a menos que el
tumor cause convulsiones.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que necesita saber, el cual puede consultar en
nuestro sitio Web o puede solicitarlo a través de nuestra línea si
costo.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente
para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera
conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir
el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para
aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos
complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se
ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Tratamiento
de tipos específicos de tumores de encéfalo y tumores
de médula
espinal
Las opciones de tratamiento para los tumores encefálicos y de la médula
espinal dependen de varios factores, incluyendo el tipo y la
localización del tumor, así como cuán lejos ha crecido o se ha
propagado.
Astrocitomas no infiltrantes
Estos tumores incluyen los astrocitomas pilocíticos juveniles, que se
presentan más comúnmente en el cerebelo de las personas jóvenes, y los
astrocitomas subependimales de células gigantes, que casi siempre están
asociados con la esclerosis tuberosa. Muchos médicos consideran estos
tumores como benignos.
En la mayoría de los casos, estos astrocitomas se curan mediante
cirugía solamente. Sin embargo, los pacientes de mayor edad tienen
menos probabilidad de ser curados. Puede administrarse radioterapia
después de la cirugía, particularmente si no se extirpa por completo el
tumor, aunque muchos médicos esperarán hasta que haya signos de que el
tumor ha crecido nuevamente antes de considerar esta terapia. Aun así,
la primera opción puede ser repetir la cirugía.
El pronóstico no es tan favorable si el astrocitoma ocurre en un lugar
donde no se puede extirpar quirúrgicamente, como en el hipotálamo o el
tronco encefálico. En estos casos, por lo general la radioterapia es la
mejor opción.
Astrocitomas de bajo grado (astrocitomas
infiltrantes o difusos)
El tratamiento principal para estos tumores es cirugía siempre que sea
posible. Resulta difícil curar estos tumores mediante cirugía ya que a
menudo crecen (infiltran) hacia el tejido encefálico normal que está
adyacente. Por lo general, el cirujano tratará de remover tanto cáncer
como sea posible y seguro. Si el cirujano puede remover el tumor por
completo, esto puede ser curativo.
Después de la cirugía, se puede administrar radioterapia, especialmente
si quedan grandes cantidades del tumor. En pacientes más jóvenes, puede
que no se administre radiación a menos que el tumor muestre signos de
estar creciendo nuevamente. En algunos casos, se puede tratar una
segunda cirugía antes de administrar radiación. Algunos médicos también
pueden considerar quimioterapia después de la cirugía.
También se puede usar radiación o quimioterapia como tratamiento
primario si la cirugía no es una buena opción debido a alguna razón.
Astrocitomas de grado intermedio y alto
(astrocitomas anaplásicos,
glioblastomas)
A menudo el primer tratamiento es cirugía cuando se puede hacer, aunque
estos tumores no son curables mediante cirugía. Se remueve la mayor
cantidad de tumor posible y seguro. En este momento, las tabletas
("wafers")
de quimioterapia se pueden colocar en o cerca de cualquier
tumor remanente. También se administra radioterapia, ya sea junto con o
seguida de quimioterapia. Por lo general es la mejor opción para los
tumores que no se pueden tratar con cirugía, radioterapia (con o sin
quimioterapia).
La temozolimida es el medicamento de quimioterapia que se usa con más
frecuencia para tratar estos tumores. A menudo se administra junto con
radioterapia, ya que ésta parece mejorar la eficacia de este
medicamento. Entonces se continúa hasta que se complete el tratamiento
con radiación. La temozolimida es un medicamento que la mayoría de los
médicos usa primero debido a que es una tableta que es conveniente para
ser administrada y que ha demostrado que ayuda a prologar la vida.
El cisplatino, la carmustina (BCNU) y la lamustina (CCNU) son otros
medicamentos que se usan comúnmente. Además, se pueden usar
combinaciones de medicamentos, tal como régimen PCV (procarbazina,
CCNU, y vincristina). Todos estos tratamientos han tenido algo de
éxito, pero ninguno es curativo.
Si la quimioterapia convencional ya no surte efecto, el medicamento
dirigido “bevacizumab” puede ser útil para algunas personas.
En general, estos tumores son muy difíciles de tratar eficazmente por
periodos de tiempo prolongados. Debido a que estos tumores son tan
difíciles de curar con los tratamientos actuales, los estudios clínicos
de nuevos tratamientos promisorios podrían ser una buena opción.
Oligodendrogliomas y oligodendrogliomas
anaplásicos
De ser posible, la cirugía es la primera opción para los
oligodendrogliomas. Por lo general, no son curables mediante cirugía,
pero ésta puede aliviar los síntomas y prolongar la supervivencia del
paciente. Muchos oligodendrogliomas crecen lentamente, especialmente en
personas más jóvenes, y es posible que no sea necesario administrar
inmediatamente tratamiento adicional. En muchos casos, se puede repetir
la cirugía si vuelve a crecer en el mismo lugar. La radioterapia, la
quimioterapia, o ambas (con más frecuencia con temozolimida o el
régimen PCV) también pueden ser opciones después de la cirugía.
Es posible que los oligodendrogliomas respondan mejor a la
quimioterapia en comparación con otros tumores encefálicos si ciertos
cambios cromosómicos están presentes en las células tumorales. Usted
puede preguntarle a su médico sobre las pruebas para estos cambios.
Para los tumores en los que la cirugía no es una opción, la
quimioterapia con o sin radioterapia puede ser útil.
Sin embargo, los oligodendrogliomas anaplásicos tienden a ser más
agresivos. Son tratados de la misma manera que los astrocitomas
anaplásicos (vea información anterior).
Ependimomas y ependimomas anaplásicos
Por lo general, estos tumores no penetran el tejido encefálico normal.
En algunos casos, pueden ser curados mediante cirugía sola si se puede
extirpar totalmente el tumor. Sin embargo, a menudo esto no es posible.
No obstante, en los casos donde estos tumores no se puedan curar con
cirugía, la radioterapia se administra después de la cirugía. Si los
estudios por imágenes o la punción lumbar muestran que el cáncer pudo
haber propagado por el líquido cefalorraquídeo, se puede extender la
radiación para incluir todo el encéfalo y la médula espinal.
El uso de quimioterapia después de la cirugía aún se investiga en
estudios clínicos. Puede que se recomiende, aunque su beneficio sigue
siendo incierto, y puede ser más útil si el tumor es un ependimoma
anaplásico.
Meningiomas
Estos tumores pueden usualmente ser curados, si se extirpan por
completo mediante cirugía. Algunos tumores, en particular los que están
situados en la base del encéfalo, no pueden extirparse totalmente, y un
pequeño número de éstos son malignos y reaparecen a pesar de que
aparentemente hayan sido extirpados por completo. La radioterapia se
puede emplear junto con, o en lugar de, cirugía para tumores que no se
pueden extirpar totalmente. También se puede usar para tratar
meningiomas que crecen nuevamente y que recurren después de la cirugía.
Se puede tratar quimioterapia si la cirugía y la radiación no son
eficaces, aunque no está claro si estos tratamientos ofrecen algún
beneficio.
Los meningiomas tienden a crecer lentamente. Por lo tanto,
los tumores pequeños que no están causando síntomas a menudo se pueden
observar en lugar de tratar, particularmente en los ancianos.
Schwannomas (incluyendo neuromas
acústicos)
Estos tumores de crecimiento lento suelen ser benignos y pueden curarse
mediante extirpación quirúrgica. En algunos centros, los neuromas
acústicos de pequeño tamaño se tratan mediante radiocirugía
estereotáctica (remítase a la sección “Radioterapia”). En los casos de
schwannomas grandes donde la extirpación completa es probable que cause
problemas, los tumores pueden ser operados primero para reducir el
tamaño de éstos y luego tratar el resto con radiocirugía. En el caso de
los schwannomas malignos poco comunes, a menudo se administra
radioterapia después de la cirugía.
Tumores de la médula espinal
Éstos se tratan de manera similar a los tumores del cerebro. Por lo
general, los astrocitomas de la médula espinal no se pueden extirpar
completamente. Pueden ser tratados con cirugía para extirpar tanto
tumor como sea posible, seguida por radioterapia, o con radioterapia
sola. Los meningiomas del canal espinal a menudo se curan mediante
extirpación quirúrgica, al igual que algunos ependimomas. A menudo se
administra radioterapia, si no se extirpa por completo un ependimoma.
Linfomas
El tratamiento para los linfomas del sistema nervioso central se
discute en nuestro documento Linfoma no Hodgkin.
Tumores encefálicos que ocurren con más
frecuencia en niños
Algunos tumores del encéfalo se presentan con mayor frecuencia en
niños, pero ocasionalmente aparecen en adultos. Estos tumores incluyen
los gliomas del tronco encefálico, los tumores de células germinativas,
los craneofaringiomas, los tumores del plexo coroideo, los
meduloblastomas y los tumores neuroectodermales primitivos, entre
otros. El tratamiento de estos tumores cancerosos se describe en el
documento disponible en inglés "Brain
and Spinal Cord Tumors in
Children".
Tasas de supervivencia para ciertos
tumores de encéfalo y de médula
espinal
Las tasas de supervivencia son una manera que los médicos y los
pacientes tienen de obtener una idea general del pronóstico de las
personas con un tipo y etapa particular de cáncer. Algunas personas
quieren saber las estadísticas correspondientes a otras personas que
están en su situación, mientras que es posible que haya personas que no
las encuentren útiles, o tal vez ni siquiera deseen conocerlas. Depende
de usted, si desea enterarse de las estadísticas de supervivencia que
se presentan a continuación.
Los número que se presentan a continuación provienen del Central Brain Tumor Registry of
the United States (CBTRUS) y se basan en personas que
fueron tratadas entre 1973 y 2004. Existen algunos puntos importantes a
señalar sobre estos números:
- La tasa de
supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los
pacientes que viven al
menos cinco años después del diagnóstico. Muchos de estos
pacientes viven mucho más de cinco años. Las tasas de supervivencia relativa a cinco
años (como los números que se presentan más adelante) no incluyen
pacientes que mueren de otras causas. Se consideran una manera más
precisa de describir el pronóstico para las personas con un tipo
particular de cáncer.
- Las tasas de supervivencia para los tumores encefálicos y
de la médula espinal varían ampliamente según la edad del
paciente. Las personas más jóvenes por lo general tienen
mejores pronósticos que las personas de edad más avanzada (como se
puede observar en los números que se presentan a continuación). Por lo
general, las tasas de supervivencia para las personas de 65 años o más
son menores que las tasas de las personas con las edades que se
presentan a continuación.
- Estos números están dentro de los más actuales que tenemos
disponibles, aunque ellos representan a personas que hace muchos años
fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Los avances en el
tratamiento desde entonces se traducen en tasas de supervivencia más
altas para las personas que hoy día son diagnosticadas.
- Estos números corresponden a algunos de los tipos más
comunes de tumores malignos del encéfalo y de la médula espinal. No
existen números disponibles para todos los tipos de tumores,
frecuentemente debido a que ellos son poco comunes o difíciles de
clasificar.
- Las estadísticas de supervivencia indican lo que
probablemente ocurra en grupos de muchas personas. Algunas veces pueden
ser útiles como una guía general, aunque la situación de cada persona
es única. Un número de otros factores, incluyendo el tamaño y la
localización del tumor y la cantidad que se puede extirpar mediante
cirugía, también puede afectar el pronóstico. Probablemente su médico
sea una buena fuente de información para saber cómo estos números
pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con su
situación particular.
| Tipo de tumor |
Tasa de supervivencia
relativa a cinco años |
| 20-44
años |
45-54
años |
55-64
años |
| Astrocitoma de bajo grado (difuso) |
57% |
37% |
10% |
| Astrocitoma anaplásico |
48% |
25% |
5% |
| Glioblastoma multiforme |
14% |
4% |
1% |
| Oligodendroglioma |
82% |
67% |
48% |
| Oligodendroglioma anaplásico |
64% |
50% |
23% |
| Ependimoma/ependimoma anaplásico |
86% |
80% |
69% |
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National
Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer
(NCI) son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico acerca de los tumores de enéfalo y
de médula espinal?
Es importante que tenga una conservación sincera y franca con su equipo
de atención del cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas,
sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. Estas son
algunas de las preguntas que debe considerar:
- ¿Qué tipo de tumor tengo? ¿Es benigno o maligno?
- ¿En qué parte del encéfalo o de la médula espinal está el
cáncer y hasta dónde se ha propagado?
- ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el
tratamiento?
- ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo
de cáncer?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Qué recomienda?
¿Por qué?
- ¿Cuál es el objetivo del tratamiento (cura, prolongación de
vida, alivio de síntomas, etc.)?
- ¿Aliviará el tratamiento cualquiera de los síntomas que
tengo?
- ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios del
tratamiento? ¿Qué discapacidad pudiera enfrentar?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará?
¿Dónde se administrará?
- ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a
cómo se ve mi cáncer?
- ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el
cáncer regresa?
- ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré
después del tratamiento?
Además de estas preguntas modelo, asegúrese de escribir las preguntas
que se le ocurran y que quiera hacer. Por ejemplo, es posible que desee
información sobre los tiempos de recuperación para que pueda planear su
programa de trabajo y actividades. Por otra parte, usted tal vez quiera
preguntar sobre las segundas opiniones o los estudios clínicos para los
que pueda resultar elegible.
¿Qué sucede
después del tratamiento de los tumores de encéfalo y de los tumores de
médula espinal?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo
lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al
1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The
Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Cuidados posteriores
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y pueden ordenar
pruebas de laboratorio o estudios por imágenes, tal como MRI para saber
si el cáncer ha regresado.
En algunos casos, incluso con tumores de crecimiento lento, algunos de
los tumores pueden aún estar presentes después del tratamiento. Aun con
los tumores que son tratados exitosamente, resulta importante recordar
que algunos pueden regresar a veces muchos años más tarde.
Independientemente de si el tumor se extirpó completamente o
no, el equipo que atiende su cáncer querrá darle seguimiento
cuidadoso, especialmente los primeros meses y años después del
tratamiento, para asegurarse de que la enfermedad no progrese o
recurra. Dependiendo del tipo y la localización del tumor, así como la
extensión del tratamiento, el equipo decidirá qué pruebas se deben
hacer y con cuánta frecuencia.
Durante este tiempo, resulta importante informar inmediatamente al
médico cualquier síntoma nuevo para que la causa pueda ser determinada
y tratada, de ser necesario. Su médico puede darle una idea sobre los
síntomas a los que debe prestar atención. En caso de que sea necesario
administrar tratamiento adicional en algún momento, el médico explicará
las opciones potenciales para usted.
En caso de que su cáncer regrese, el documento When Your Cancer Comes Back:
Cancer Recurrence de la Sociedad Americana del Cáncer
(disponible sólo en inglés) le puede ofrecer información sobre cómo
sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento
llamando al 1-800-227-2345.
Recuperación de los efectos del tumor y
su tratamiento
Los posibles efectos del tumor y su tratamiento en la función física y
mental pueden variar de muy leve a bastante grave.
Una vez se haya recuperado del tratamiento, los médicos tratarán de
determinar la extensión de cualquier daño al encéfalo o a otras áreas.
Se pueden hacer exámenes físicos y estudios por imágenes (CT o MRI)
después del tratamiento para determinar la extensión y la localización
de cualquier cambio que haya ocurrido en el encéfalo.
Varios tipos de médicos y otros profesionales de la salud pueden
participar de la evaluación de cualquier daño y pueden ayudarle con la
recuperación.
Un neurólogo (un médico especializado en tratar el sistema nervioso)
puede evaluar su coordinación física y la fortaleza de los músculos. Si
existe debilidad o parálisis muscular, usted visitará a un terapeuta
físico y/u ocupacional, y quizás un fisiatra (un médico especializado
en rehabilitación) mientras esté en el hospital y/o en un centro
ambulatorio para recibir terapia física.
Si el centro del habla en el encéfalo se ha visto afectado, un
terapeuta del habla le ayudará a mejor sus destrezas de comunicación.
De ser necesario, un oftalmólogo (un médico especializado en los
problemas de la visión) examinará su visión y un audiólogo evaluará su
audición.
Después de la cirugía, es posible que también vea a un siquiatra o a un
sicólogo para determinar la extensión de cualquier daño causado por el
tumor o la cirugía.
Mantenga un seguro médico y
guarde copias de sus informes médicos
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Copias de los resúmenes de alta que los médicos preparan
cuando envían al paciente del hospital a su casa.
- Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos,
las dosis y cuándo se administraron.
- Si recibió radiación, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin
embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener
efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor,
pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela
(bologna) y
tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el
refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos
o más durante cinco o más días a la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Tal vez algunas
personas quieran continuar el tratamiento tanto como sea posible,
mientras que otras desearán concentrarse en estar cómodas durante el
tiempo de vida que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de
hospicio. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la
casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que
requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales
se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de
hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los
problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud.
Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo
más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil
etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en la investigación y tratamiento de los tumores de encéfalo y
los tumores de médula espinal?
Siempre se están llevando a cabo investigaciones en el área de los
tumores encefálicos. Los científicos tratan de encontrar las causas y
las maneras de prevenir estos tumores, y los médicos se esfuerzan por
mejorar los tratamientos.
Técnicas por imágenes y quirúrgicas
Los avances recientes han hecho que la cirugía de tumores encefálicos
sea más segura y eficaz. Una de esas técnicas es la cirugía guiada por
fluorescencia. El uso de colorantes fluorescentes atraídos solamente
por el tumor que brillan bajo una luz especial del microscopio
quirúrgico permite al cirujano separar con más facilidad el tumor del
encéfalo normal.
Radioterapia
Varios tipos de radioterapia más nuevos ahora permiten que los médicos
administren radiación con más precisión al tumor, lo que ayuda a
conservar el tejido encefálico normal evitando que reciba demasiada
radiación. Las técnicas más nuevas, como la radiocirugía
estereotáctica, la radioterapia conformal tridimesional (3D-CRT), la
radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la terapia de rayo de
protones se describen en la sección “¿Cómo se tratan los tumores de
encéfalo y los tumores de médula espinal en los adultos?”.
Además, se están estudiando nuevos métodos para la planificación del
tratamiento. Por ejemplo, la radioterapia guiada por imagen utiliza una
CT que se realiza justo antes del tratamiento para guiar mejor la
radiación a su blanco.
Quimioterapia
Los métodos más nuevos pueden ayudar a que la quimioterapia sea más
eficaz.
Además de desarrollar y probar nuevos medicamentos de quimioterapia,
muchos investigadores están probando nuevas maneras de dirigir la
quimioterapia al tumor encefálico.
La eficacia de muchos medicamentos de quimioterapia está limitada
debido a que las aberturas muy controladas en los capilares del
encéfalo, lo que a veces se conoce como la barrera hematoencefálica,
previenen que entren del torrente sanguíneo al encéfalo. Actualmente,
los investigadores están tratando de modificar algunos de estos
medicamentos al cubrirlos con diminutas capas de grasa (liposomas) o al
adherirlos a moléculas que cruzan normalmente la barrera hematoencefálica
para ayudarlos a funcionar mejor. Ésta es un área de investigación
activa y estudios clínicos.
En otro método más nuevo llamado administración
mejorada por convección,
se colocan diminutos tubos directamente en el tumor. Esto permite que
se administre tratamiento directamente al tumor, lo que puede evitar
problemas con la barrera hematoencefálica y efectos secundarios en el
resto del cuerpo.
Otras estrategias nuevas de tratamiento
Los investigadores también están estudiando algunos métodos más nuevos
de tratamiento que pueden ayudar a los médicos a combatir los tumores
con más precisión. En teoría, esto debe permitir que haya tratamientos
más eficaces que causen menos efectos secundarios. Se están realizando
estudios de varios de estos tratamientos.
Vacunas contra los
tumores: se
han estado desarrollando varias vacunas contra las células tumorales
del encéfalo. Contrario a las vacunas contra las enfermedades
infecciosas, estas vacunas ayudan a tratar la enfermedad en lugar de
prevenirla. El objetivo de las vacunas consiste en estimular el sistema
inmunitario del cuerpo para atacar el tumor encefálico. Hasta el
momento, estas vacunas sólo están disponibles en estudios clínicos.
Inhibidores de la
angiogénesis:
los tumores necesitan crear vasos sanguíneos nuevos (un proceso llamada
angiogénesis) para mantener nutridas sus células. Para ayudar a tratar
algunos cánceres, se usan medicamentos nuevos que atacan estos vasos
sanguíneos. Uno de estos medicamentos, el bevacizumab (Avastin) ha sido
aprobado por la FDA en los glioblastomas recurrentes. Otros agentes que
dañan el crecimiento de vasos sanguíneos mediante otros métodos, tal
como el sunitinib (Sutent) y el sorafenib (Nexavar) se han estado
estudiando y están disponibles a través de estudios
clínicos.
Inhibidores de factor de
crecimiento:
las células tumorales a menudo son muy sensitivas a proteínas llamadas
factores de crecimiento, las cuales provocan que estas células crezcan
y se dividan. Los medicamentos más nuevos combaten estos factores de
crecimiento, lo que puede disminuir el crecimiento de células tumorales
o incluso causar que éstas mueran. Algunos de estos medicamentos
dirigidos ya se están usando para otros tipos de cáncer, y algunos se
han estado estudiando para determinar si funcionarán también contra los
tumores encefálicos.
Sensibilizadores de
células hipóxicas:
algunos medicamentos aumentan el contenido de oxígeno en los tumores,
lo que puede hacer que las células tumorales sean más propensas a ser
eliminadas mediante radioterapia si se administran antes del
tratamiento. Se están realizando estudios para saber si estos tipos de
medicamentos pueden mejorar el resultado del tratamiento.
Última
revisión / cambio realizado: 29-Ene.-2010
Última actualización completa: 29-Ene.-2010
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