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Tratamiento
Cáncer de ovario

En esta sección del Centro de Recursos contra usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento
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después del tratamiento
nuevas investigaciones

¿Cómo se trata el cáncer de ovario?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Después de realizar las pruebas de diagnóstico, el equipo de atención médica recomendará uno o más opciones de tratamiento. Tome tiempo para evaluar estas opciones. Si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Los tratamientos que seleccione dependen en gran medida del tipo de cáncer y de la etapa de la enfermedad. Es posible que no se sepa la etapa exacta del cáncer de aquellos pacientes que no se sometieron a cirugía como primer tratamiento. En estos casos el tratamiento se basa en otra información que esté disponible.

Entre los otros factores que podrían influir en la selección del mejor plan de tratamiento podría incluir su estado general de salud, si planea tener hijos y otras consideraciones personales. La edad, por sí sola, no es un factor determinante ya que varios estudios han mostrado que las mujeres de mayor edad toleran bien los tratamientos contra el cáncer de ovario. Asegúrese de conocer todos los riesgos y efectos secundarios de las diversas terapias antes de tomar una decisión acerca del tratamiento.

Los tratamientos principales contra el cáncer de ovario son la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En algunos casos, se podrían recomendar dos o incluso todos estos tratamientos.


Cirugía

La extensión de la cirugía depende de qué tanto se ha propagado su cáncer y de su estado general de salud. En los casos de aquellas mujeres en edad fértil que tienen ciertos tipos de tumores y el cáncer se encuentra en la etapa más inicial, puede que sea posible tratar la enfermedad sin extirpar ambos ovarios ni el útero.

Clasificación por etapas

La cirugía para el cáncer de ovario tiene dos objetivos principales. El primer objetivo es clasificar el cáncer por etapas o estadios (para ver cuán lejos el cáncer se ha propagado del ovario). Por lo general, esto significa extirpar el útero (esta operación se conoce como histerectomía), ambos ovarios y ambas trompas de Falopio (cuando los ovarios y las trompas de Falopio son extirpados la operación se conoce como salpingo-ooforectomía bilateral). Además, se extirpa el omento (una omentectomía). El omento es una capa de tejido adiposo que cubre los contenidos abdominales como un delantal, y el cáncer de ovario algunas veces se propaga a este tejido. Algunos ganglios linfáticos en la pelvis y el abdomen son extraídos para ver si contienen cáncer propagado desde el ovario. Si hay líquido en la pelvis o la cavidad abdominal, también se extraerá para análisis. El cirujano puede “lavar” la cavidad abdominal usando agua con sal (salina) y luego enviar ese líquido al laboratorio para análisis. Todas las muestras de tejido y líquidos tomadas durante la operación se envían a un laboratorio para determinar si hay células cancerosas. La clasificación por etapas es muy importante debido a que los cánceres de ovario en etapas diferentes son tratados de manera diferente. Si no se determina correctamente la etapa del cáncer, el médico puede que no administre el tratamiento adecuado.

Cirugía citorreductora

El otro objetivo importante de la cirugía consiste en remover tanto tumor como sea posible (cirugía citorreductora). La cirugía citorreductora es muy importante para cualquier paciente con cáncer de ovario que ya se ha propagado ampliamente a través del abdomen al momento de la cirugía. Este procedimiento va dirigido a no dejar ningún tumor que mida más de 1cm. Las pacientes que se han sometido a una cirugía citorreductora tienen un mejor pronóstico que aquellas a quienes se les dejaron tumores más grandes después de la cirugía. 

Es importante que su cirujano tenga experiencia en cirugía de cáncer de ovario. Muchos ginecólogos y cirujanos no están entrenados para determinar la etapa del cáncer o realizar los procedimientos de la cirugía citorreductora que son necesarios para el tratamiento del cáncer de ovario. Por esta razón, los expertos recomiendan que las pacientes consulten con un ginecólogo oncólogo sobre la cirugía. Los ginecólogos oncólogos son especialistas que tienen la capacitación y la experiencia para tratar el cáncer de ovario, y saben cómo clasificar por etapas y hacer la cirugía citorreductora adecuadamente. Las mujeres con cáncer de ovario que no se someten a la cirugía correcta al principio puede que necesiten regresar posteriormente al quirófano (sala de operaciones) para más cirugía con el fin de clasificar el cáncer por etapas y hacer la cirugía citorreductora.

Si le extirpan ambos ovarios, el útero, o ambos, significa que no podrá quedar embarazada. También significa que entrará en la menopausia, si aún no se le ha presentado. La mayoría de las mujeres se quedan en el hospital por tres a siete días después de la cirugía y pueden reanudar sus actividades usuales en cuatro a seis semanas.


Quimioterapia

En la quimioterapia sistémica se usan medicamentos que se inyectan en la vena (IV) o se administran por vía oral. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea potencialmente útil contra el cáncer que se ha propagado a órganos distantes. Para algunos casos de cáncer de ovario, la quimioterapia se puede inyectar a través de un catéter directamente en la cavidad abdominal. A esto se le llama quimioterapia intraperitoneal (IP). Los medicamentos que se administran de esta manera también se absorben en el torrente sanguíneo, por lo que la quimioterapia IP también es un tipo de quimioterapia sistémica. Remítase a la información que aparece más adelante para más información.

Los medicamentos de quimioterapia eliminan las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales. Por lo tanto, su médico debe prestarse mucha atención para evitar o minimizar los efectos secundarios, los cuales dependen del tipo de medicamentos, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento.

Los efectos secundarios temporales podrían incluir náuseas y vómitos, pérdida del apetito, caída del cabello, erupciones en las manos y los pies y llagas en la boca. Algunos de los medicamentos usados para el tratamiento del cáncer de ovario pueden causar daños en los riñones y en los nervios.

Debido a que la quimioterapia puede dañar las células productoras de sangre de la médula ósea, los pacientes pueden tener niveles bajos de células sanguíneas. Esto puede resultar en:
  • Mayores probabilidades de infección (causado por la escasez de glóbulos blancos).
  • Pérdida de sangre o hematomas después de cortaduras o lesiones menores (causado por la escasez de plaquetas).
  • Cansancio (causado por los bajos niveles de glóbulos rojos).

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen una vez se detiene el tratamiento. El cabello volverá a crecer después de que finalice el tratamiento, aunque podría tener una apariencia distinta a la anterior. Existen remedios para muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia. Por ejemplo, existen medicamentos muy eficaces que se pueden administrar para prevenir y tratar las náuseas y los vómitos. Para más información sobre la quimioterapia y sus efectos secundarios, por favor remítase a nuestro documento “Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.

Los efectos secundarios que podrían ser permanentes incluyen la menopausia prematura y la esterilidad (no poder quedar embarazada).

En raras ocasiones, algunos medicamentos contra el cáncer podrían causar posteriormente un cáncer de los glóbulos blancos que pone en peligro la vida. A esto se le llama cáncer secundario. Su equipo de atención del cáncer sabe cuáles medicamentos pueden ocasionar estos problemas y hablará con usted sobre esta posibilidad. Los posibles beneficios que estos medicamentos ofrecen para tratar el cáncer de ovario compensan las pocas probabilidades de que uno de éstos ocasione leucemia.

El tratamiento típico con quimioterapia contra el cáncer ovárico epitelial consiste en seis ciclos. Un ciclo es un programa en el que se suministran dosis regulares de un medicamento, seguidas de un período de descanso. Los ciclos varían según los distintos medicamentos; su oncólogo (el médico especialista en cáncer) es el que receta el ciclo o programa específico para su quimioterapia. 

Generalmente estos medicamentos se administran por vía intravenosa en un ciclo de tres a cuatro semanas. Si se selecciona un tratamiento con quimioterapia, probablemente recibirá una combinación de medicamentos. La mayoría de los oncólogos de Estados Unidos cree que la quimioterapia de combinación es más eficaz en el tratamiento del cáncer de ovario que solamente un medicamento.

El método convencional es la terapia combinada en que se usa un compuesto de platino, tal como el cisplatino o carboplatino y un taxano, como el paclitaxel (Taxol®) o docetaxel (Taxotere®). Para la quimioterapia que se administra por vía intravenosa, la mayoría de los médicos favorecen el carboplatino en vez del cisplatino, ya que causa menos efectos secundarios y es igual de eficaz.

Los medicamentos de la quimioterapia intraperitoneal (IP) son inyectados a la cavidad abdominal a través de un tubo delgado o catéter. El tubo se puede colocar durante la cirugía que se hace para determinar la etapa del cáncer o la cirugía citorreductora, aunque algunas veces se coloca en una fecha posterior, después de la cirugía. Si se hace después de la cirugía, muchos médicos lo colocan usando un laparoscopio. Por lo general, el catéter se conecta a un “puerto”, el cual se coloca debajo de la piel contra una estructura con hueso de la pared abdominal, como una costilla o hueso pélvico. Un puerto es un disco del tamaño de medio dólar cubierto por encima con un diafragma flexible. Se puede colocar una aguja a través de la piel y el diafragma para administrar medicamentos, como la quimioterapia. Con el tiempo, puede haber problemas con el catéter, ya que se puede tapar, infectar o incluso causar daño al intestino.

Administrar quimioterapia de esta manera tiene la ventaja de recibir la dosis más concentrada de medicamentos a las células cancerosas en el revestimiento abdominal. Los medicamentos de quimioterapia que se administran de esta manera también son absorbidos por el torrente sanguíneo y alcanzan las células cancerosas que están fuera de la cavidad abdominal. La quimioterapia IP funciona mejor, pero los efectos secundarios que se presentan pueden ser más graves que con la quimioterapia regular. En estudios que incluyeron mujeres con cáncer de ovario avanzado, aquellas que recibieron quimioterapia IP presentaron más dolor abdominal, náusea, vómitos, y otros efectos secundarios en comparación con las mujeres que recibieron quimioterapia por vía intravenosa. Los efectos secundarios en realidad hacen que algunas mujeres suspendan el tratamiento antes de completarlo. Aun así, las mujeres que reciben quimioterapia intraperitoneal vivieron por más tiempo que las mujeres que recibieron quimioterapia regular. Actualmente, la quimioterapia IP sólo se administra a algunas mujeres con cáncer avanzado.

Aunque el cáncer ovárico epitelial tiende a reaccionar ante la quimioterapia, con el tiempo las células podrían empezar a crecer otra vez. La recurrencia de tumores se puede tratar con ciclos adicionales de la misma quimioterapia que se utilizó al inicio. En algunos casos, se usan medicamentos diferentes, como topotecán, antraciclinas tales como doxorrubicina (Adriamicina) y doxorrubicina liposomal (Doxil), gemcitabina, ciclofosfamida, vinorelbine (Navelbine), hexametilmelamina, ifosfamida y etopósido.

A menudo se usan distintas combinaciones de medicamentos para tratar los tumores de células germinales, las cuales se describen en la sección sobre el tratamiento de este tipo de tumores.


Radioterapia

La radioterapia usa rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas. Estos rayos X se pueden administrar en un procedimiento que es muy parecido a la radiografía diagnóstica. En el pasado, la radiación se usaba con más frecuencia, pero en la actualidad se usa raramente en este país como tratamiento principal del cáncer de ovario.

Radioterapia de rayos externos: en este procedimiento una máquina, llamada acelerador linear, ubicada fuera del cuerpo emite la radiación enfocada en el cáncer. Este tipo de radioterapia se recomienda para tratar el cáncer de ovario. Los tratamientos se administran cinco días a la semana por varias semanas. Cada tratamiento dura sólo unos pocos minutos y es similar a hacerse una radiografía de diagnóstico. Al igual que la radiografía de diagnóstico, la radiación atraviesa la piel y otros tejidos antes de llegar al tumor. La exposición real a la radiación es muy corta, y la mayor parte del tiempo de la cita se usa para colocar con precisión al paciente, a fin de que la radiación sea dirigida exactamente al cáncer.

Durante el curso de la radioterapia de rayos externos, es posible que la piel del área tratada parezca y se sienta como quemada por el sol. Esto gradualmente desaparece y la apariencia normal se recupera en un lapso de seis a 12 meses. Como el abdomen y la pelvis son sensibles a la radiación, muchas mujeres también experimentan cansancio, náuseas o diarrea. Si usted experimenta efectos secundarios ocasionados por la radiación, discútalos con el equipo que atiende su cáncer. Existen cosas que puede hacer para obtener alivio.

Braquiterapia: la radioterapia también puede administrarse en forma de implante de materiales radioactivos, denominada braquiterapia, que se coloca junto al tumor. Este método casi nunca se usa para tratar el cáncer de ovario.

Fósforo radioactivo: ésta es una solución de fósforo radioactivo que se coloca en el abdomen. El fósforo radioactivo llega hasta las células cancerosas que cubren la superficie del abdomen y las destruye. Tiene pocos efectos secundarios inmediatos, aunque puede causar deformidad del intestino y algunos problemas digestivos, incluyendo bloqueo intestinal. Este método se usaba en el pasado, pero ya no es parte del tratamiento convencional para el cáncer de ovario.

 

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-303-5691 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber.  Puede leer este documento en el sitio Web www.cancer.org o pedir que se lo envíen por correo llamando al teléfono 1-800-227-2345.


Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted escuche de maneras de tratar el cáncer o aliviar sus síntomas que su médico no le ha mencionado. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.



Tratamiento contra el cáncer ovárico epitelial invasivo según la etapa

El primer paso en el tratamiento de la mayoría de las etapas del cáncer de ovario es cirugía para extirpar y clasificar por etapa el cáncer. También se realiza la cirugía citorreductora cuando es necesario (remítase a la sección “Cirugía” para más detalles).

Etapa I

El tratamiento inicial es cirugía para clasificar por etapas el cáncer y extirpar el tumor (remítase a la sección "Cirugía" para más detalles).

En las etapas IA y IB (T1a o T1b, N0, M0), se encontró cáncer en uno o ambos ovarios, sin propagación a los ganglios linfáticos u otros órganos.  El tratamiento después de la cirugía depende de la manera en que el cáncer luce bajo el microscopio (llamado grado del tumor).

El tumor es de grado 1 cuando las células cancerosas se parecen mucho a las células normales del ovario. El pronóstico es bueno para los tumores de grado 1, y no se necesita tratamiento después de la cirugía en la mayoría de las pacientes. Si una mujer con cáncer de ovario de grado 1, en etapa IA, quiere poder tener hijos después del tratamiento, se puede cambiar la cirugía inicial. En lugar de extirpar el útero, ambos ovarios y ambas trompas de Falopio, el cirujano puede ofrecer la opción de extirpar sólo el ovario y la trompa de Falopio afectados.

Para el cáncer de grado 2 (el cáncer tiene algo de similitud con las células normales del ovario), las pacientes son observadas cuidadosamente después de la cirugía sin tratamiento adicional, o son tratadas con quimioterapia. La quimioterapia que se utiliza con más frecuencia consiste en carboplatino y paclitaxel (Taxol) por tres a seis ciclos.
 
Los cánceres de grado 3 no se parecen mucho al tejido normal del ovario que se observa bajo el microscopio. El tratamiento de estos tumores usualmente incluye quimioterapia (como la quimioterapia que se administra para el grado 2).

Etapa IC (T1c, N0, M0): para el cáncer de ovario en etapa IC, la cirugía convencional para clasificar y remover el cáncer sigue siendo el primer tratamiento. Después de la cirugía, se recomienda la quimioterapia, usualmente tres a seis ciclos de tratamiento con carboplatino y paclitaxel.


Etapa II (incluyendo IIA, IIB, IIC)

Para todos los cánceres en etapa II, el tratamiento comienza con cirugía para clasificar la etapa y para hacer la cirugía citorreductora (remítase a la sección “Cirugía” para más detalles). El cirujano tratará de remover tanto cáncer como sea posible.

Después de la cirugía, se recomienda quimioterapia al menos por seis ciclos. Algunas mujeres con cáncer de ovario en etapa II son tratadas con quimioterapia intraperitoneal (IP) en lugar de quimioterapia intravenosa (IV).

 
Etapa III

A los cánceres en etapa IIIA, IIIB y IIIC se les administra el mismo tratamiento que se ofrece a los cánceres en etapa II. Primero, el cáncer se clasifica por etapa mediante cirugía y se reduce el tamaño del tumor (como en etapa II). Se extirpa el útero, las trompas de Falopio, ambos ovarios y el omento (tejido adiposo de la parte superior del abdomen cercana al estómago y los intestinos). El cirujano también tratará de remover tanto cáncer como sea posible. El objetivo es que no quede ningún tumor que mida más de 1 cm. Cuando se logra este objetivo, se dice que el tamaño del tumor ha sido reducido óptimamente. Algunas veces, el tumor está creciendo en los intestinos, y para extirpar el cáncer, será necesario remover parte del intestino. Entre más pequeño quede el tumor, mejor será el pronóstico.

Después de la recuperación de la cirugía, se usa una combinación de quimioterapia. La combinación más utilizada es carboplatino (o cisplatino) y un taxano, como paclitaxel (Taxol®), administrada por vía intravenosa por seis ciclos.

Otra opción consiste en administrar quimioterapia intraperitoneal (IP) después de la cirugía (en lugar de quimioterapia IV). Esto se discutió con más detalles en la sección “Quimioterapia”. Por lo general, la quimioterapia IP sólo se considera si el tamaño del cáncer se redujo óptimamente (puede que no sea tan eficaz si queda mucho del tumor en el abdomen). La quimioterapia intraperitoneal parece funciona mejor que la quimioterapia IV (por vena), pero también empeora los efectos secundarios. Estos efectos secundarios pueden hacer difícil que una persona continúe con su tratamiento. Por esta razón, la quimioterapia IP no es apropiada para todos los pacientes. Aun así, es una opción a considerar para las mujeres con cáncer de ovario avanzado.

Después de la cirugía, durante la quimioterapia, y después de ésta, se realizan análisis de sangre para determinar si usted tiene niveles normales del marcador tumoral denominado CA-125. También se puede hacer una CT para evaluar su respuesta al tratamiento.

Las pacientes que están demasiado débiles como para someterse a una cirugía citorreductora y a una clasificación total por etapas a veces se tratan con quimioterapia como tratamiento inicial. Si la quimioterapia funciona y la paciente se fortalece, se puede hacer una cirugía para reducir el cáncer. A menudo, después de este tratamiento se administra quimioterapia.
 
Segunda cirugía exploratoria: en el pasado, muchos expertos recomendaban otra segunda operación exploratoria (laparoscopia/laparotomía) para ver si el cáncer desapareció por completo después de la quimioterapia. A esto se le conoce como una segunda cirugía exploratoria.  Sin embargo, estas operaciones no han mostrado tener ningún beneficio real. Debido a esto, por lo general no son parte de la atención convencional del cáncer de ovario, aunque puede realizarse como parte de un estudio clínico. En un estudio clínico de tratamientos nuevos, podría valer la pena realizar la segunda cirugía exploratoria para ayudar a determinar cuán eficaz es el tratamiento nuevo.

Para realizar una laparoscopia, se hace una pequeña incisión debajo del ombligo, por donde se introduce un tubo delgado que tiene una luz, de manera que el médico pueda examinar la cavidad abdominal para ver qué tanto éxito tuvo el tratamiento.

La laparotomía requiere una incisión o corte quirúrgico lo suficientemente largo como para que el cirujano pueda examinar el interior de la pelvis y el abdomen y tomar muestras para las biopsias. Con base en los resultados de la segunda cirugía exploratoria, su equipo de atención del cáncer puede decidir si es necesario más tratamiento con quimioterapia.

Terapia de consolidación:   para algunas pacientes, el médico recomendará administrar quimioterapia adicional después de que el cáncer parece haber desaparecido como resultado del tratamiento inicial. A esto se le llama terapia de consolidación. La terapia de consolidación tiene el objetivo de eliminar cualquier célula cancerosa remanente que sea tan pequeña que no se pueda ver a través de pruebas médicas. El objetivo de la terapia de consolidación consiste en evitar que el cáncer regrese después del tratamiento. Un estudio mostró un beneficio ligero del paclitaxel administrado durante un año adicional. Varios estudios clínicos están investigando el uso de otras terapias como “terapias de consolidación”.

Etapa IV

En esta IV, el cáncer se ha prepagado a lugares distantes, tal como en el interior del hígado, los pulmones o los huesos. Esta etapa no puede ser curada con el tratamiento actual, pero aun así puede ser tratada. Los objetivos del tratamiento son ayudar a las pacientes a sentirse mejor y a vivir por más tiempo. La etapa IV se puede tratar como etapa III (con cirugía para extirpar el tumor y reducir el cáncer, y luego quimioterapia (quimio). Otra opción consiste en tratar con quimioterapia primero. Luego, si los tumores se reducen con quimioterapia, se puede hacer una cirugía. A menudo, después de este tratamiento se administra más quimioterapia. Otra opción es limitar el tratamiento a métodos dirigidos a mejorar la comodidad de la paciente (que no atacan el cáncer). Este tipo de tratamiento se llama paliativo, y se discute con mayor detalle en la siguiente sección.


Cáncer recurrente o persistente del ovario

Al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar donde comenzó) o distante (propagación a órganos tal como los pulmones o los huesos). Los tumores persistentes son los que nunca desaparecieron completamente después del tratamiento. El cáncer ovárico epitelial recurre a menudo en un período de meses o años después del tratamiento inicial. 

Algunas veces, se recomienda más cirugía. La mayoría de las pacientes con cáncer de ovario recurrente o persistente son tratadas con alguna forma de quimioterapia. El tipo de medicamento de quimioterapia se que use depende de lo que se utilizó la primera vez y cuán bien funcionó (por cuánto tiempo estuvo sin cáncer). Mientras más tiempo transcurra sin que el cáncer regrese después del tratamiento, mejor es la probabilidad de que la quimioterapia adicional surta efecto. Si han transcurrido al menos seis meses sin ninguna quimioterapia, la paciente se puede tratar con carboplatino/paclitaxel (nuevamente). También es una opción administrar carboplatino con otro medicamento.

Si el cáncer regresa en menos de seis meses (o si nunca desapareció por completo), por lo general se tratan otros medicamentos diferentes de quimioterapia. Algunas mujeres pueden recibir varios regímenes de quimioterapia diferentes durante varios años. Se pueden usar muchos medicamentos de quimioterapia para tratar el cáncer de ovario. Los medicamentos que se usan contra el cáncer de ovario son: altretamina, bevacizumab, ciclofosfamida, docetaxel, gemcitabina, ifosfamida, irinotecán, doxorrubicina liposomal, melfalán, oxaliplatino, topotecán, y vinorelbina Además, algunas pacientes se benefician del tratamiento hormonal con medicamentos, tal como anastrozol, letrozol, o tamoxifeno. La mujer que no haya recibido inicialmente quimioterapia puede ser tratada con los mismos medicamentos que se usan para un cáncer recién diagnosticado (usualmente con carboplatino y paclitaxel [Taxol]).

Un estudio clínico para tratamientos nuevos puede proveer ventajas importantes para las mujeres con cáncer de ovario recurrente o persistente. Pídale al equipo de profesionales que atiende el cáncer sobre los estudios clínicos adecuados para su tipo de cáncer.

Las altas dosis de quimioterapia con rescate de células madre (algunas veces conocido como trasplante de médula ósea) han sido usadas en mujeres con cáncer de ovario recurrente o persistente. Sin embargo, este tratamiento causa efectos secundarios muy graves, y no se ha probado que ayuda a los pacientes a vivir más tiempo. Resulta mejor hacerlo como parte de un estudio clínico que esté buscando mejorar este procedimiento.

Tratamientos paliativos: un problema común que puede presentarse en mujeres con cáncer de ovario es la acumulación de líquido en el abdomen. A esto se le conoce como ascitis. Puede causar muchas molestias, pero puede ser tratado con un procedimiento llamado paracentesis. Después de anestesiar la piel, se usa una aguja para extraer el líquido, generalmente alrededor de dos a cuatro cuartos de galón, y se introduce en una botella. A menudo es necesario repetir esta técnica de cuando en cuando. Algunas veces se recomendará inyectar quimioterapia directamente en el abdomen. Todos estos tratamientos pueden prolongar la vida y aliviar los síntomas de algunas pacientes. Sin embargo, a menudo sus efectos son temporales y el cáncer regresa o persiste.

Además, el cáncer de ovario puede causar un bloqueo del tracto intestinal. A esto se le llama obstrucción y puede causar dolor abdominal, náusea y vómitos. El manejo de una obstrucción intestinal podría ser difícil. A menudo, el cáncer ha crecido tanto en el abdomen que la cirugía para eliminar la obstrucción del intestino no funciona. Para ayudar a que la paciente se sienta cómoda, los médicos pueden colocar un tubo a través de la piel hasta el estómago para permitir el drenaje de los jugos estomacales de manera que el tracto digestivo no esté completamente bloqueado.  Esto puede aliviar el dolor, la náusea y los vómitos.


Tratamiento de tumores epiteliales de bajo potencial maligno

Estos tumores también se denominan tumores LMP, por sus siglas en inglés, tumores atípicos proliferantes o tumores límite. Cuando se observan a través de la ecografía y la CT, estos tumores lucen iguales a los cánceres ováricos epiteliales invasivos. Será necesario realizar una biopsia para saber con certeza que el tumor no es un cáncer ovárico epitelial invasivo. Por lo general, se toma una muestra de biopsia durante la cirugía. La cirugía para los tumores LMP es similar a la cirugía para el cáncer de ovario invasivo, con los objetivos de extirpar el tumor junto con cirugía citorreductora y clasificación total por etapas (remítase a las secciones previas para información sobre el tratamiento del cáncer de ovario).

Se extirpa el útero, las trompas de Falopio y los ovarios en las mujeres que ya no van a tener hijos. La cirugía para determinar la etapa del cáncer se hace para ver si el tumor se ha propagado fuera del ovario. Esto conlleva extirpar el omento y algunos ganglios linfáticos, así como lavados del abdomen y la pelvis. Si la paciente quiere quedar embarazada en el futuro, se extirpa sólo el ovario que contiene el tumor y la trompa de Falopio de ese lado. En raras ocasiones, sólo se extirpa el quiste ovárico que contiene el tumor. Estos pacientes aún deben someterse a una cirugía para determinar la etapa del cáncer con el fin de ver si el tumor se ha propagado. Si el tumor sólo se encuentra en un ovario, la paciente usualmente se mantiene en observación sin tratamiento adicional. Los expertos recomiendan visitas de seguimiento al menos cada seis meses por los primeros cinco años después del diagnóstico. Por lo general, no se usa quimioterapia y radioterapia como tratamientos iniciales para los tumores que no se han propagado fuera del ovario.

Si el tumor se ha propagado fuera del ovario cuando se diagnosticó inicialmente, el cirujano extirpará tanto tumor como sea posible. El tratamiento después de la cirugía depende de algo llamado invasión. La invasión ocurre cuando una clase de células crece en áreas donde no pertenecen. Parte de lo que hace peligrosa a una célula cancerosa es su capacidad para invadir otros tejidos. Cuando los tumores LMP se propagan, éstos pueden formar implantes tumorales en el revestimiento del abdomen (el peritoneo) y en la superficie de los órganos en el abdomen y la pelvis. Cuando estos implantes están creciendo en el peritoneo o en los órganos, se dice que son invasivos. Si los tumores no crecen en el revestimiento abdominal o en los órganos, se les llama no invasivos

Las pacientes con propagación no invasiva de un tumor LMP usualmente están en observación sin tratamiento adicional después de la cirugía citorreductora. Si los implantes tumorales son invasivos, entonces se ofrece quimioterapia. La quimioterapia que se administra usualmente es la misma que la usada para el cáncer de ovario invasivo. Se recomienda a menudo la observación para los tumores LMP debido a que crecen muy lentamente e incluso cuando se han propagado pocas veces causan la muerte.

Si el tumor regresa después de la cirugía inicial, se puede considerar más cirugía citorreductora. Además, la quimioterapia y, rara vez, la radioterapia son opciones para los tumores LMP recurrentes.


Tratamiento de tumores de células germinales del ovario

Tumores de células germinales benignos

Las mujeres con tumores de células germinales benignos (no cancerosos), tales como los teratomas maduros (quistes dermoides) se curan mediante la extirpación de la parte del ovario (cistectomía ovárica) que contiene el tumor o del ovario completo.

Tumores de células germinales malignos

Al igual que en los casos de cáncer ovárico epitelial, es buena idea consultar a un ginecólogo oncólogo acerca del tratamiento de los tumores de células germinales malignos, especialmente porque éstos son tan poco comunes. Menos del 2% de todos los casos de cáncer de ovario son de origen de células germinales.

Cirugía: la mayoría de los tipos y etapas de los cánceres de ovario de células germinales son tratados de la misma manera. En general, todas las pacientes con tumores de células germinales malignos tendrán la misma cirugía para determinar la etapa del cáncer que se hace para el cáncer epitelial de los ovarios. Si la paciente sigue interesada en tener hijos, el ovario y la trompa de Falopio del mismo lado que contienen cáncer se extirpan, aunque el útero, el ovario y la trompa de Falopio del otro lado no son removidos. Ésta no es una opción cuando el cáncer está en ambos ovarios. Si la paciente ya tuvo sus hijos, por lo general se recomienda la cirugía completa para determinar la etapa del cáncer, incluyendo extirpación de ambos ovarios, ambas trompas de Falopio y el útero.

Algunas veces, el médico pudiera considerar la extirpación de sólo parte de un ovario para permitirle a una mujer mantener la función ovárica. Aun cuando es necesario extirpar ambos ovarios, es posible que una mujer desee mantener su útero para permitir el embarazo en el futuro a través de fertilización in-vitro. En estos casos, se recomienda obtener asesoría con un ginecólogo oncólogo.

Si el cáncer se ha propagado fuera de los ovarios (etapa IC y mayor) se puede hacer la cirugía citorreductora como parte de la cirugía inicial. Esto conlleva remover tanto cáncer como sea posible sin dañar o extirpar los órganos esenciales.

Para el disgerminoma en etapa IA y etapa I, teratoma inmaduro grado 1, usualmente la cirugía es el único tratamiento necesario. Las pacientes con estos cánceres de células germinales se observan cuidadosamente después de la cirugía. Se administra quimioterapia a la paciente si el cáncer regresa posteriormente.

Quimioterapia: la mayoría de las pacientes con cáncer de células germinales necesitarán un tratamiento con una combinación de quimioterapia de al menos tres ciclos. La combinación que se usa con más frecuencia se llama PEB (o BEP), e incluye los medicamentos de quimioterapia cisplatino (Platinol), etopósido, y bleomicina. Los disgerminomas por lo general son muy sensibles a la quimioterapia, y algunas veces pueden ser tratados con la combinación menos tóxica de carboplatino y etopósido. Se pueden usar otras combinaciones de medicamentos como parte de un estudio clínico o para ser tratado el cáncer que ha recurrido (regresado). Los cánceres de las células germinales pueden ocasionar niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales de la gonadotropina coriónica humana (HCG) y/o de la alfafetoproteína (AFP). Si estos niveles están elevados antes de que comience el tratamiento, se verifican durante la quimioterapia (usualmente antes de cada ciclo). Si la quimioterapia está surtiendo efecto, los niveles bajarán a lo normal. Si, por el contrario, los niveles siguen elevados, esto puede ser un signo de que es necesario un tratamiento diferente.

Radioterapia: anteriormente, a menudo se usaba la radioterapia para el tratamiento de los disgerminomas. Sin embargo, los resultados que se obtienen con la quimioterapia combinada actual son tan buenos como los que solían obtenerse, o mejores. En el caso de las mujeres más jóvenes que desean mantener la posibilidad de quedar embarazadas en el futuro y a las que sólo se les ha extirpado un ovario, la quimioterapia resulta menos dañina para el ovario restante y tiene menos probabilidades de causar problemas para lograr el embarazo. Por esto, la radioterapia se usa con muy poca frecuencia como el tratamiento principal del disgerminoma.

En pocos casos puede administrarse la radiación además de la quimioterapia en el tratamiento de la enfermedad recurrente.


Disgerminoma en etapa IA

 Si la disgerminoma está limitada a un solo ovario, la paciente podrá tratarse mediante la extirpación de ese ovario y de la trompa de Falopio del mismo lado, sin necesidad de someterse a quimioterapia después de la cirugía. Este enfoque requiere de un seguimiento cuidadoso de manera que si el cáncer regresara, éste pueda descubrirse y tratarse a tiempo. La mayoría de las pacientes en esta etapa son curadas con cirugía y nunca necesitan quimioterapia.


Teratoma inmaduro de grado 1

 Un teratoma inmaduro de grado 1 está compuesto principalmente de tejido no canceroso, con sólo unas cuantas áreas cancerosas visibles que al examinarse microscópicamente resultan ser inmaduras (que parecen órganos fetales). Después de extirparse, estos tumores reaparecen sólo en muy raras ocasiones. Si mediante la cuidadosa clasificación del cáncer según su etapa se determinó que el teratoma inmaduro de grado 1 está limitado a un solo ovario, o a ambos ovarios, la paciente podrá tratarse mediante la extirpación del ovario o los ovarios que contengan el cáncer y de la trompa o las trompas de Falopio. Si hay implantes (depósitos de tumor) fuera del ovario, pero al examinarlos microscópicamente parecen estar maduros (parecen tejidos adultos), la quimioterapia no será necesaria después de la cirugía.


Tumores de células germinales recurrentes o persistentes

Los tumores recurrentes son los que regresan después del tratamiento inicial. Los tumores persistentes son los que nunca desaparecieron, ni siquiera después del tratamiento. Algunas veces los niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales HCG y AFP serán el único signo de que el cáncer de células germinales sigue presente (o ha regresado).

El tratamiento de los tumores de células germinales recurrentes o persistentes puede incluir la quimioterapia o, en pocos casos, la radioterapia. Para la quimioterapia, se usa con más frecuencia una combinación de medicamentos. Se puede usar la combinación de medicamentos PEB (cisplatino, etopósido) y bleomicina) si la paciente no recibió esta combinación anteriormente. Se usan otras combinaciones en las pacientes que ya han sido tratadas con PEB, incluyendo paclitaxel (Taxol), ifosfamida y cisplatino (TIP), una combinación llamada VeIP (vinblastina, ifosfamida y cisplatino), la combinación de  etopósido (o VP-16),  ifosfamida y cisplatino (llamada VIP), y muchas otras. Para el cáncer de células germinales recurrente o persistente, un estudio clínico para nuevos tratamientos puede ofrecer ventajas importantes. Pregúntele al equipo de profesionales que atiende el cáncer sobre los estudios clínicos adecuados para su tipo de cáncer.



Tratamiento de tumores estromales de ovario

Los tumores estromales se originan en las células de tejido conectivo, las cuales dan forma al ovario y producen las hormonas. Las células de los tumores estromales a menudo producen estrógeno y progesterona (hormonas femeninas) y con menos frecuencia producen andrógenos (hormonas masculinas). Los tumores de células germinales y los epiteliales son más comunes que los tumores estromales.


Cirugía

La mayoría de los tumores estromales están confinados en el ovario y se curan con cirugía para extirpar el ovario que contiene el tumor. Al otro ovario se le hace una biopsia si el médico tiene la sospecha contundente de que el cáncer también está en este lugar. Los tumores estromales rara vez se propagan más allá del ovario. Si esto ocurre, el tratamiento quirúrgico incluye extirpar el ovario afectado y tanto tumor como sea posible (cirugía citorreductora).


Quimioterapia

La quimioterapia es una opción de tratamiento para los cánceres de células estromales que se han propagado fuera del ovario (etapas II, III y IV). También puede ser ofrecida a pacientes con tumores en etapa I de alto riesgo, lo que incluye a tumores muy grandes (al menos de 10 cm a 15 cm), tumores en los que ha habido una ruptura, y tumores de alto grado. Sin embargo, a menudo se recomienda observación sin quimioterapia ya que estos tumores con frecuencia no responden a la quimioterapia tan bien como lo hacen los cánceres ováricos epiteliales. Los cánceres de células estromales pueden ser tratados con la misma quimioterapia que se usa para los cánceres de células germinales. También se usa la combinación de carboplatino y paclitaxel (Taxol).


Radioterapia

La radioterapia puede ser útil para el tratamiento de la enfermedad avanzada cuando está limitada a un área específica.  Sin embargo, se usa en raras ocasiones.


Terapia hormonal

La leuprolida (Lupron) es un medicamento que desactiva la señal natural que le indica a los ovarios que produzcan estrógeno. Algunas veces esta señal anima a los tumores estromales a crecer, por lo que detener esta señal puede inhibir el crecimiento del tumor. El medicamento tamoxifeno, el cual actúa como un anti-estrógeno, también ha ayudado a algunas mujeres con cánceres de células estromales. Por lo general, la terapia hormonal se usa solamente para tumores estromales que han regresado después del tratamiento.


Tratamiento de los tumores estromales por etapa

Etapa I

Todos los tumores en etapa I se tratan con cirugía. La mayoría de las pacientes con tumores en etapa I son observadas cuidadosamente después de la operación y no requieren tratamiento adicional. Algunos tumores en etapa I tienen una tendencia mayor a regresar después de la cirugía. Se dice que estos cánceres son de alto riesgo para recurrencia. Las características que hacen a un tumor de etapa I en uno de alto riesgo incluyen tumores muy grandes, tumores en los que el quiste se reventó y tumores pobremente diferenciados (también llamados tumores de alto grado, las células cancerosas no se parecen mucho al tejido normal cuando se examina bajo un microscopio). Las pacientes con cánceres estromales de etapa I en alto riesgo tienen tres opciones después de la cirugía: observación (ser observadas minuciosamente), quimioterapia o (rara vez) radioterapia.


Etapas II, III y IV

Después de la cirugía para determinar la etapa del cáncer y la cirugía citorreductora por lo general se administra quimioterapia. En raras ocasiones, la radioterapia también es una opción.


Recaída/recurrencia

Los cánceres de células estromales pueden regresar años después, pero aun así, su pronóstico sigue siendo bastante bueno por lo lento de su crecimiento. Se puede repetir la cirugía. Para el tratamiento de la recaída, también se puede usar cualquier régimen de quimioterapia para tratamiento inicial. La terapia hormonal también es una opción para tratar la recurrencia. Debido a que en realidad no existe un tratamiento convencional para el cáncer estromal recurrente, el tratamiento como parte de un estudio clínico también es una buena opción. Algunas veces, la radioterapia puede ser útil para el cáncer recurrente.

Para los tumores que producen hormonas, se pueden vigilar los niveles hormonales después de la cirugía para cotejar un aumento en los niveles en la sangre que podría sugerir el regreso del tumor. También se puede cotejar la inhibina sérica en los tumores que segregan estrógeno.



Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). También están disponibles guías detalladas preparadas para los profesionales de atención del cáncer en www.cancer.gov.



¿Qué debe preguntar a su médico sobre el cáncer del ovario?

Es importante que tenga un diálogo sincero y franco con los profesionales de la salud que componen su equipo de atención del cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. Estas son algunas de las preguntas que debe considerar:
  • ¿Qué tipo de cáncer de ovario padezco?
  • ¿Se me ha propagado el cáncer más allá de los ovarios?
  • ¿Cuál es el tipo de células, grado microscópico y etapa del cáncer que padezco? ¿Qué significa esta etapa en mi caso?
  • ¿Qué tratamientos son apropiados para mí? ¿Qué recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios que debo esperar?
  • ¿Qué probabilidades hay de que se produzca una recurrencia (reaparición) de mi cáncer con los programas de tratamiento que hemos discutido?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Debo hacer una dieta especial?
  • ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
  • ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a cómo se ve mi cáncer?
  • ¿Se me caerá el cabello?
  • ¿Qué debo decirles a mis hijos, a mi esposo, a mis padres y a los demás miembros de la familia?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, usted pudiera necesitar información específica acerca del tiempo de recuperación previsto para poder planificar su programa de trabajo. También se aconseja preguntar sobre segundas opiniones o sobre programas experimentales o estudios clínicos en los que pueda participar.




¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de ovario?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.


Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para algunas pacientes, el cáncer nunca desaparece completamente. Estas mujeres pueden ser tratadas intermitentemente con quimioterapia por años.  Aprender cómo vivir con cáncer como una enfermedad crónica puede ser difícil y muy estresante, ya que tiene su propio tipo de incertidumbre.

Para más información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y solicite nuestro documento “Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés).


Cuidados posteriores
 
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o rayos X. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. En caso de que el cáncer regrese, nuestro documento When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence (disponible sólo en inglés) le ofrece información sobre cómo sobrellevar esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.

Por lo general, el seguimiento para el cáncer de ovario incluye un examen físico general y minucioso, así como pruebas sanguíneas para marcadores tumorales que ayudan a reconocer la recurrencia. La opción de cuáles pruebas sanguíneas para el nivel del marcador tumoral se deben verificar depende del tipo de cáncer que tiene la mujer. El CA-125 es el marcador tumoral que se usa para hacer el seguimiento de las mujeres con cáncer ovárico epitelial. Para las mujeres con tumores de células germinales se hacen pruebas sanguíneas para detectar la alfafetoproteína (AFP) y/o la gonadotropina coriónica humana (HCG). Algunas veces resulta útil verificar los niveles de hormonas, como estrógeno, testosterona y inhibina, para las mujeres con cánceres estromales.


Consulta con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:
  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.

  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.

  • Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.

  • Y finalmente, como algunos medicamentos de tratamiento para el cáncer tienen efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos (particularmente cualquier medicamento de quimioterapia), las dosis y el horario en que los toma.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer [El cansancio en las personas con cáncer]).
  • El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional.
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.
 

¿Qué sucede si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. 

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del cáncer del ovario?

Factores de riesgo y causas

Los científicos continúan estudiando los genes responsables del cáncer familiar del ovario. Esta investigación está empezando a proveer indicios sobre la función normal de estos genes y cómo al alterarse su acción se puede ocasionar cáncer. Se espera que con el tiempo esta información dé lugar a nuevos medicamentos para prevenir y tratar el cáncer familiar del ovario.

Por el momento, la investigación en esta área ya ha proporcionado mejores formas de detectar genes de alto riesgo y de evaluar el riesgo de cáncer de ovario que puede tener una mujer. Entender mejor cómo es que los factores genéticos y hormonales (como el uso de anticonceptivos orales) interaccionan también puede dar lugar a mejores formas de prevenir el cáncer de ovario.


Prevención

Se ha aplicado nueva información sobre la medida en que las mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2 aumentan el riesgo de cáncer de ovario para ayudar a las mujeres a tomar decisiones prácticas sobre la prevención.  Por ejemplo, se han creado modelos matemáticos que ayudan a calcular cuántos años más podría vivir una mujer promedio que tiene una mutación BRCA si se le extirpan ambos ovarios y las trompas de Falopio a fin de prevenir la formación del cáncer. Un reciente estudio demostró que los cánceres de trompa de Falopio se originan en mujeres con mutaciones del gen BRCA con más frecuencia que lo que los médicos sospechaban previamente.  Sin embargo, es importante recordar que aunque los médicos pueden predecir el resultado promedio de un grupo de muchas mujeres, todavía es imposible predecir con precisión el resultado de una mujer en particular.

En otros estudios se están probando nuevos medicamentos para reducir el riesgo de cáncer de ovario.

Los investigadores están buscando continuamente pistas, tales como el estilo de vida, la alimentación y los medicamentos, que pudieran alterar el riesgo de cáncer ovárico.


Detección temprana

El uso de métodos precisos para detectar tempranamente el cáncer de ovario podría afectar en gran medida el índice de curación. Los investigadores están probando nuevas maneras para detectar el cáncer de ovario en las mujeres, y se está estableciendo un depósito nacional de muestras de sangre y tejido de pacientes de cáncer de ovario para ayudar a realizar estos estudios. Uno de los métodos que se ha estado estudiando consiste en analizar el patrón de las proteínas en la sangre (proteómica) para detectar temprano el cáncer de ovario.

 De vez en vez, los laboratorios farmacéuticos han comercializado pruebas para la detección temprana del cáncer ovárico que no han sido probadas..  Debido a que estas pruebas no han demostrado que ayudan a detectar el cáncer en sus etapas iniciales, la FDA (Food and Drug Administration) ha indicado a estas compañías que dejen de vender estas pruebas.   Hasta el momento, éste ha sido el caso con dos distintas pruebas que hacen seguimiento a los patrones proteínicos:   OvaSure y OvaCheck.   Ambas han sido retiradas del mercado por solicitud de la FDA.

Recientemente se completaron dos estudios abarcadores de detección. Uno de los estudios se realizó en los Estados Unidos y el otro en Inglaterra. Ambos estudios analizan el uso de la prueba de sangre CA-125 junto con la ecografía del ovario (transvaginal) para detectar el cáncer de ovario. En algunas mujeres, estos estudios han encontrado cánceres temprano. Sin embargo, se desconoce si los pronósticos de estas mujeres han sido mejorados en comparación con mujeres que no se han hecho pruebas de detección.
 

Diagnóstico

La FDA recientemente aprobó una prueba llamada OVA1 que mide los niveles de cuatro proteínas de la sangre en mujeres que tienen un tumor ovárico. Los niveles de estas proteínas al ser analizadas en conjunto se utilizan para clasificar a las mujeres con tumores en dos categorías: bajo y alto riesgo. Las mujeres que se clasifican como de bajo riesgo probablemente no tengan un tumor que sea canceroso. Por otro lado, las mujeres que se consideran en alto riesgo tienen una mayor probabilidad de tener cáncer, por lo que deberían someterse a cirugía por un especialista (ginecólogo oncólogo). Esta prueba no es una prueba de detección, ya que se usa en mujeres que tienen un tumor ovárico.


Tratamiento

La investigación de tratamientos incluye probar el valor de los métodos disponibles actualmente, así como la creación de nuevos enfoques de tratamiento.

Se están estudiando continuamente nuevas combinaciones de quimioterapia que pueden ayudar con los cánceres que se resisten a los tratamientos actuales.

Para que los cánceres crezcan, los vasos sanguíneos tienen que desarrollarse para nutrir a las células cancerosas. Este proceso se llama angiogénesis. Se están creando medicamentos que son útiles para detener el crecimiento del cáncer al evitar la formación de nuevos vasos sanguíneos. Un medicamento, llamado bevacizumab (Avastin) ha podido encoger o disminuir el crecimiento de los cánceres de ovario avanzados. Los estudios clínicos para determinar si el bevacizumab funciona mejor cuando se administra junto con quimioterapia han demostrado buenos resultados en términos de reducir el tamaño de los tumores (o detener el crecimiento de éstos). Sin embargo, se han reportado problemas con pacientes que desarrollan orificios en la pared intestinal (perforaciones) durante el tratamiento, lo que puede ser fatal. Los expertos siguen estudiando la manera más segura de administrar este medicamento con otra quimioterapia.

Otras terapias dirigidas se han estado estudiando incluyendo los inhibidores de los factores de crecimiento, los cuales estimulan el crecimiento de las células cancerosas.

Las poli(ADP-ribosa) polimerasas (PARPs) son enzimas que recientemente han sido reconocidas como reguladores clave en la supervivencia y muerte celular. Los medicamentos que inhiben las PARP-1 ayudan a combatir los cánceres causados por mutaciones en BRCA1 y BRCA2. Estos medicamentos pueden hacer que los cánceres en las mujeres sin mutaciones BRCA sean más sensitivos a la radioterapia y a algunas clases de quimioterapia (agentes de metilación e inhibidores de topoisomerasa I).  Actualmente se realizan estudios clínicos para determinar si estos medicamentos mejorarán los resultados para los cánceres de ovario que se desarrollan en mujeres sin mutaciones BRCA.

Otro método es crear vacunas antitumorales que programan el sistema inmunitario para que pueda reconocer mejor las células cancerosas. Asimismo, se están creando anticuerpos que reconocen específicamente las células del cáncer de ovario y las atacan. Quizá algunos o todos estos métodos, junto con la quimioterapia, darán paso a curas para esta enfermedad.

La terapia de consolidación (tratamiento que sigue a la terapia de primera línea para prevenir la recurrencia) está bajo investigación en estudios clínicos. Algunos de estos estudios están usando quimioterapia, inhibidores del factor de crecimiento y anticuerpos monoclonales. Los anticuerpos monoclonales son como los anticuerpos que nuestros cuerpos producen para combatir las infecciones. Éstos, sin embargo, son producidos en el laboratorio y son dirigidos contra lugares específicos en la célula cancerosa. Se continúan realizando estudios sobre este particular.



Última revisión /  cambio realizado:  9-Oct.-2009
Última actualización completa: 11-Sep.-2009
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