¿Cómo
se trata el cáncer de páncreas?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer de páncreas
exocrino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.
Dependiendo de la etapa del cáncer, algunos de estos tratamientos
podrían combinarse. Los tumores pancreáticos exocrinos también son
tratados con estos tres tipos de terapia. Además, los medicamentos
(aparte de quimioterapia) pueden ser útiles.
Cirugía
Hay dos tipos generales de cirugía que se usan para tratar el cáncer de
páncreas exocrino.
- La cirugía potencialmente
curativa se usa cuando los estudios por imágenes sugieren
que es posible extirpar por completo el cáncer.
- La cirugía
paliativa se puede realizar si los estudios por imágenes
muestran que el tumor está demasiado extendido como para extirparse
completamente. Este procedimiento se hace para aliviar los síntomas o
para prevenir ciertas complicaciones asociadas con una obstrucción del
conducto biliar o del tracto intestinal.
Varios estudios han demostrado que la extirpación parcial del cáncer no
es útil para prolongar la vida del paciente por más tiempo. La cirugía
contra el cáncer de páncreas es una de las operaciones más difíciles de
realizar para un cirujano. Además, esta cirugía es una de las más
difíciles para los pacientes, ya que pudieran surgir muchas
complicaciones y la recuperación pudiera tomarle al paciente varias
semanas. Los pacientes necesitan evaluar los beneficios potenciales y
los riesgos de dicha cirugía con detenimiento.
Cirugía potencialmente curativa
La mayoría de las cirugías curativas están diseñadas para tratar los
cánceres localizados en la cabeza del páncreas. Debido a que estos
cánceres se encuentran cerca del conducto biliar, algunos de ellos
causan ictericia y se detectan lo suficientemente temprano para poder
ser extirpados. Las cirugías para otras partes del páncreas se
mencionan a continuación, pero éstas solamente se llevan a cabo cuando
es posible la extirpación total del cáncer.
Existen tres procedimientos que se usan para extirpar tumores de
páncreas:
Pancreaticoduodenectomía
(operación de Whipple): este es el tipo de operación más
común para extirpar un cáncer de páncreas exocrino. Involucra la
extracción de la cabeza, y a veces el cuerpo también, del páncreas.
También se extirpa parte del estómago, intestino delgado y ganglios
linfáticos cerca del páncreas. Se extirpa la vesícula biliar y parte
del conducto colédoco. La vía biliar restante se une al intestino
delgado de manera que la bilis pueda continuar fluyendo al intestino
delgado desde el hígado.
Ésta es una operación compleja que requiere de mucha habilidad y
experiencia. Conlleva un riesgo relativamente elevado de complicaciones
que pueden resultar fatales. Cuando la operación se realiza en
hospitales pequeños o por médicos con menos experiencia, más del 15% de
los pacientes puede morir como consecuencia de complicaciones
quirúrgicas. Por otro lado, cuando esta operación se realiza en centros
oncológicos por cirujanos con experiencia en el procedimiento, menos
del 5% de los pacientes mueren como consecuencia directa de
complicaciones de la cirugía. Aun así, incluso en las mejores manos,
muchos pacientes presentan complicaciones de la cirugía. Éstas pueden
incluir:
- Fugas de las varias conexiones que la cirugía tiene que
hacer.
- Infecciones.
- Sangrado.
- Dificultad para que el estómago se vacíe por sí solo
después de comer.
Para que los pacientes tengan los mejores resultados, ellos deben ser
tratados por un cirujano que haga muchas de estas operaciones. En
general, las personas que se someten a este tipo de cirugía tienen
mejores resultados cuando están en un hospital donde se realizan al
menos 20 cirugías de páncreas por año.
Al momento del diagnóstico, sólo cerca de 10% de los cánceres de
páncreas parecen estar confinados completamente dentro del páncreas.
Sólo alrededor de la mitad de estos cánceres resultan ser realmente
resecables una vez iniciada la cirugía. Aun así, incluso si se extirpa
todo el tumor visible al momento de la cirugía, puede que algunas
cuantas células cancerosas se hayan propagado ya a otras partes del
cuerpo. Estas células pueden con el pasar del tiempo crecer en tumores
nuevos y causar muchos problemas, incluso la muerte. Entre los
pacientes que han sido sometidos a cirugía con el fin de intentar la
extirpación total del cáncer de páncreas exocrino, la tasa de
supervivencia a cinco años es aproximadamente del 20%.
Pancreatectomía distal:
en esta operación se extirpa sólo la cola del páncreas o la cola y una
porción del cuerpo del páncreas. Generalmente el bazo también se
extirpa. Esta operación se usa con más frecuencia cuando hay tumores de
células de los islotes en la cola y el cuerpo del páncreas. En raras
ocasiones se utiliza para tratar cánceres de páncreas exocrino, ya que
por lo general cuando estos tumores se detectan ya se han propagado.
Pancreatectomía total:
esta operación alguna vez se utilizó para los tumores en el cuerpo o
cabeza del páncreas. La cirugía extirpa todo el páncreas y el bazo.
Actualmente se utiliza poco para tratar los cánceres de páncreas
exocrino debido a que la extirpación de todo el páncreas no parece
ofrecer ventaja alguna. Es posible vivir sin un páncreas, no obstante,
cuando el páncreas se extirpa por completo, a esas personas se les deja
sin células de los islotes que son las productoras de insulina. Estas
personas desarrollan diabetes, lo cual puede ser difícil de controlar
debido a que se hacen totalmente dependientes de la insulina.
Cirugía paliativa
Si el cáncer se ha propagado demasiado como para extirparse
completamente, cualquier cirugía considerada será con fines paliativos
(con el propósito de aliviar o prevenir los síntomas). Debido a que el
cáncer de páncreas puede progresar rápidamente, la mayoría de los
médicos no aconsejan la cirugía con fines paliativos. Sin embargo,
algunas veces se comienza la cirugía con la esperanza de curar al
paciente, pero el cirujano descubre que esto no es posible. En este
caso, el cirujano pudiera continuar la operación como procedimiento
paliativo y aliviar o prevenir síntomas.
El cáncer que crece en la cabeza del páncreas puede bloquear el
conducto colédoco cuando éste pasa por esta parte del páncreas. Esta
obstrucción puede causar dolor y problemas digestivos debido a que la
bilis no llega al intestino. Los químicos de la bilis se acumularán en
el cuerpo. Hay dos opciones para desbloquear la vía biliar.
Se puede realizar una cirugía para desviar el flujo de la bilis desde
el conducto colédoco directamente al intestino delgado y así circundar
al páncreas. Esta operación requiere que se haga un corte en el abdomen
y el paciente podría requerir varias semanas para su total
recuperación. Una ventaja es que durante esta procedimiento, el
cirujano podría cortar los nervios que van al páncreas o inyectarlos
con alcohol. Esto puede que reduzca o elimine cualquier dolor que el
cáncer pueda estar produciendo. Algunas veces, la conexión del estómago
al duodeno (la parte inicial del intestino delgado) es desviada durante
este momento también. A menudo, durante una etapa avanzada del cáncer
de páncreas, el duodeno es bloqueado por el cáncer, lo cual produce
dolores y vómitos que hacen necesaria una cirugía. Circundar el duodeno
antes de que esto ocurra puede ayudar a evitar una segunda operación.
Existe otro método para aliviar el conducto biliar bloqueado sin
cirugía. En su lugar, se coloca una endoprótesis ("stent", un tubo
pequeño) en el conducto para mantenerlo abierto. Esto por lo general se
lleva a cabo con un endoscopio (un tubo flexible y largo) mientras el
paciente está sedado. El doctor desliza el endoscopio a través de la
garganta del paciente hasta llegar al intestino delgado. Luego inserta
la endoprótesis hacia el conducto biliar mediante el endoscopio. Esta
endoprótesis la cual está hecha de metal comúnmente, ayuda a mantener
abierto el conducto biliar y resiste la compresión que ejerce el tumor
alrededor. Después de varios meses, la endoprótesis podría
congestionarse, pudiendo hacer necesaria su descongestión. También se
cuentan ya con endoprótesis de mayor tamaño para mantener abierto el
intestino delgado si es que está en peligro de ser bloqueado.
En general, el uso de las endoprótesis colocadas endoscópicamente ha
sustituido la cirugía para aliviar la obstrucción del conducto biliar.
Las endoprótesis también se pueden colocar antes de la cirugía para
aliviar la ictericia antes de extirpar el páncreas.
Cirugía para tratar tumores y cánceres
de páncreas endocrinos
Además de los procedimientos descritos anteriormente, se pueden emplear
algunos procedimientos menos extensos para extirpar los tumores de
páncreas endocrinos. A menudo, se hace la laparoscopia primero para
localizar mejor el tumor y ver cuán lejos se ha propagado.
En caso de tumores pequeños, sólo se extirpa el tumor en
sí. A esto se le llama enucleación. Esta
operación se hace usando un laparoscopio de manera que sólo se
necesitan hacer algunas incisiones pequeñas. Puede que esta operación
sea todo lo que se necesite para tratar un insulinoma, ya que este tipo
de tumor a menudo es benigno.
Los gastrinomas pequeños (tumores de dos pulgadas o menos) también se
pueden tratar con enucleación, aunque el duodeno (la primera parte del
intestino delgado) también se remueve. Por otro lado, los gastrinomas
más grandes requieren una pancreatoduodenectomía o una pancreatectomía
distal, dependiendo de la localización del tumor.
En algunos casos también se extirpan los ganglios linfáticos que rodean
al páncreas, lo que se conoce como disección de los ganglios linfáticos
peripancreáticos. Se extirpan los ganglios linfáticos para que puedan
ser examinados y saber si hay signos de propagación del tumor.
Si el tumor de páncreas endocrino se propagó, se puede emplear cirugía
para extirpar las metástasis. La cirugía se puede emplear
cuando hay propagación al hígado (el lugar más común de propagación) y
los pulmones. La extirpación de las metástasis puede mejorar
los síntomas y prolongar la vida de los pacientes con tumores de
páncreas endocrinos. En pocos casos, se puede hacer un trasplante de
hígado para tratar los tumores de páncreas endocrinos que se han
propagado al hígado.
Técnicas de ablación
Cuando un tumor de páncreas endocrino se propaga a otros lugares, se
pueden extirpar las metástasis mediante cirugía y otras técnicas. Al
tratar las metástasis, los síntomas pueden mejor y el paciente puede
vivir por más tiempo. Algunas veces estos tratamientos se utilizan para
tratar áreas de propagación del cáncer de páncreas exocrino cuando sólo
algunas están presentes.
Ablación por
radiofrecuencia: la ablación por radiofrecuencia utiliza
ondas radiales para calentar y destruir tejidos, como áreas de
propagación del cáncer.
Termoterapia por
microondas: en este procedimiento se usan microondas para
calentar y destruir el tejido anormal.
Criocirugía:
se inserta una sonda en el tumor, lo que congela el tejido con
nitrógeno líquido o anhídrido carbónico. Se destruye el área que se
congela. A esta técnica también se le conoce como crioablación.
Embolización:
en un procedimiento de embolización, se usa un catéter para encontrar
el vaso sanguíneo que alimenta el tumor. Luego se inyecta una sustancia
en el vaso sanguíneo que corta el suministro de sangre al tumor, lo que
provoca la muerte al tumor. La sustancia que se inyecta puede
ser simple, partículas diminutas (microesferas), aunque las partículas
también pueden ser radioactivas (y suministrar radiación). Algunas
veces, el catéter también se usa para inyectar medicamentos de
quimioterapia. A esto se le llama quimioembolización.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos X o partículas de alta energía para
destruir las células cancerosas.
La radioterapia externa
es el tipo de radioterapia que se usa más a menudo para tratar el
cáncer de páncreas. Este tratamiento conlleva enfocar la radiación en
el cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo. Este tipo de
radioterapia es similar a someterse a una radiografía, excepto que cada
tratamiento dura más y el paciente generalmente se somete a cinco
tratamientos por semana durante un período de semanas o meses.
Los pacientes podrían recibir tratamiento preoperatorio (antes de la
cirugía) o postoperatorio (después de la cirugía). Si se hará una
cirugía, el tratamiento preoperatorio es a menudo preferido debido a
que el tratamiento postoperatorio a menudo debe posponerse por varias
semanas durante las cuales el paciente se recupera de la cirugía
(administrar un tratamiento inmediatamente tras una cirugía podría
interferir con la recuperación de la misma).
La radioterapia combinada con la quimioterapia (quimioradiación),
podría usarse en pacientes cuyos tumores están demasiado extendidos
como para poder extirparse mediante cirugía.
Los efectos secundarios de la radioterapia podrían incluir cambios
leves en la piel similares a quemaduras de sol o bronceado, náuseas,
vómitos, diarrea y cansancio. Por lo general, los pacientes tienen
pérdida de apetito y tienen dificultades para mantener el peso. A
menudo, estos efectos desaparecen tras pocas semanas de completar el
tratamiento. La radioterapia puede empeorar los efectos secundarios de
la quimioterapia. Asegúrese de hablar con su médico sobre estos efectos
secundarios, y sobre las formas de prevenirlos o aliviarlos.
Quimioterapia
La quimioterapia (quimio) utiliza medicamentos contra el cáncer que se
inyectan en una vena o que se administran por vía oral. Estos
medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas
del cuerpo. Por lo tanto, este tratamiento podría ser útil en casos de
cáncer que ha hecho metástasis (se ha propagado) más allá del órgano en
el que se originó.
Tratamiento del cáncer de páncreas
exocrino
Puede que se use la quimioterapia en cualquier etapa del cáncer
pancreático. Resulta muy común usarla en las personas con cáncer
avanzado. La quimioterapia se puede usar después de extirpar el cáncer
mediante cirugía para tratar de eliminar cualquier célula cancerosa
remanente (pero que no se puede ver). Este tipo de tratamiento se llama
tratamiento adyuvante,
el cual se emplea para ayudar a evitar que el cáncer regrese
posteriormente. Para reducir el tamaño del tumor con anticipación, se
puede administrar quimioterapia y radioterapia en las personas que se
espera sean sometidas a cirugía. Cuando se administra tratamiento antes
de la cirugía, a esto se le llama tratamiento neoadyuvante.
La gemcitabina (Gemzar®) es el medicamento de quimioterapia más
comúnmente utilizado para tratar el cáncer de páncreas. Otro
medicamento con frecuencia utilizado es el fluorouracilo (5-FU).
Algunas veces, se pueden usar otros medicamentos con la gemcitabina o
5-FU, tal como cisplatino, irinotecán (Camptosar®, CPT-11), paclitaxel
(Taxol®), docetaxel (Taxotere®), capecitabina (Xeloda®), u oxaliplatino
(Eloxitan®).
Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas,
pero también dañan a algunas células normales. Esto puede resultar en
efectos secundarios, los cuales dependerán del tipo de medicamentos que
se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento.
Los efectos secundarios comunes a corto plazo podrían incluir náuseas y
vómitos, falta de apetito, pérdida del cabello y llagas en la boca.
Debido a que la quimioterapia puede dañar la médula ósea, donde se
producen nuevas células sanguíneas, los recuentos de células sanguíneas
pueden bajar. Esto puede resultar en:
- Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a la
reducción en los recuentos de glóbulos blancos).
- Sangrado o hematomas (moretones) después de pequeñas
cortaduras o lesiones menores (debido a la reducción en los recuentos
de plaquetas).
- Cansancio y dificultad para respirar (debido a la reducción
en los recuentos de glóbulos rojos).
Muchos de los medicamentos de quimioterapia usados para el cáncer de
páncreas pueden causar diarrea. Otros efectos secundarios pueden
ocurrir dependiendo de qué medicamentos de quimioterapia son usados.
Por ejemplo, el cisplatino puede causar daño a los riñones
(nefropatía). Los médicos tratan de prevenir este problema
administrándole al paciente muchos líquidos antes y después de dar el
medicamento. Tanto el cisplatino como el oxaliplatino pueden causar
daño a los nervios (neuropatía). Esto puede causar síntomas de
hormigueo, adormecimiento o incluso dolor en las manos y los pies. Por
alrededor de un día después del tratamiento, el oxaliplatino puede
causar dolor en los nervios que empeora con la exposición al frío. A
menudo, esto causa dolor al tragar, el cual empeora cuando el paciente
trata de tragar alimentos o líquidos fríos. Si usted va a recibir
quimioterapia, haga preguntas al equipo de profesionales que atienden
el cáncer sobre los medicamentos que se usarán y los efectos
secundarios que se espera que cause la quimioterapia.
La mayoría de los efectos secundarios desaparecen una vez se detiene el
tratamiento. Si surgen efectos secundarios, existen tratamientos que
ayudarán a aliviarlos o a eliminarlos. Por ejemplo, se pueden
administrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los
vómitos.
Terapia dirigida: se están estudiando nuevos
medicamentos dirigidos a
partes específicas de las células cancerosas. Estos medicamentos
funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la
quimioterapia, y a menudo tienen menos efectos secundarios. (Para más
información, remítase a la sección ¿Qué hay de nuevo en las
investigaciones y el tratamiento del cáncer de páncreas?
Un medicamento llamado erlotinib (Tarceva) ha ayudado a algunos
pacientes con cáncer de páncreas avanzado. Este medicamento se
administra oralmente. El erlotinib se dirige a una proteína conocida
como EGFR sobre la superficie de las células cancerosas, la cual
normalmente estimula el crecimiento del cáncer. Se ha visto que al
combinarse con gemcitabina, se obtienen ligeramente mejores resultados
que al usar gemcitabina por sí sola. Puede que algunas personas se
beneficien más que otras con este régimen combinado. Los efectos
secundarios comunes del erlotinib incluyen irritaciones en la piel
semejantes al acné, diarrea, falta de apetito y cansancio.
Quimioterapia para tumores de páncreas
endocrinos
La quimioterapia no es muy útil en el tratamiento de estos
tumores. Por lo tanto, la quimioterapia no se usa a menudo
para tratar estos tumores. Cuando se emplea quimioterapia, los
medicamentos preferidos son la doxorrubicina (Adriamycin® y
streptozocin). En lugar del medicamento regular, recientemente se ha
estado utilizando una forma especial de doxorrubicina, conocida como
doxorrubicina (Doxyl®). En la forma más nueva, el medicamento se
disuelve en gotas diminutas de grasa, lo que permite que se administre
con menos efectos segundarios graves. Otros medicamentos de
quimioterapia han sido útiles en el tratamiento de estos tumores,
incluyendo fluorouracilo (5-FU), dacarbazina y temozolomida.
Algunos estudios recientes han encontrado que la combinación de
temozolomida con talidomida o con capecitabina (Xeloda®) puede ser útil.
Terapia dirigida:
el medicamento sunitinib (Sutent) bloquea una señal que le indica a las
células cancerosas que crezcan y se dividan. Cuando se utiliza para
tratar los pacientes con tumores de páncreas endocrinos que se
propagaron fuera del páncreas, este medicamento ha ocasionado que el
tamaño de los tumores de algunos pacientes se reduzca. Además, ha
ayudado a que los tumores de muchos pacientes dejen de crecer.
Otros medicamentos para tratar los
tumores de páncreas endocrinos
La octreótida es un agente químicamente relacionado con la
somatostanina, una hormona natural. Resulta muy útil para algunos
pacientes con tumores de páncreas endocrinos, ya que puede evitar que
el tumor libere su hormona en el torrente sanguíneo. Esto reduce los
síntomas y ayuda a los pacientes a sentirse mejor. Se espera que este
medicamento ayude a cualquier paciente con un tumor que se pueda ver en
una centellografía de receptores de somatostatina (remítase a la
sección “Estudios por imágenes”). La octreótida puede ayudar a reducir
la diarrea en pacientes con VIPomas, glucagonomas y
somatostatinomas. También puede ayudar con el sarpullido de
los glucagonomas. Este medicamento incluso puede provocar que los
tumores dejen de crecer. Los principales efectos secundarios
son dolor en el lugar de la inyección, y rara vez retorcijones, náusea,
vómito, dolor de cabeza, mareos y cansancio. La octreótida
causa espesamiento de la bilis en la vesícula biliar, lo que puede
derivar en cálculos biliares. También puede causar resistencia a la
insulina que puede convertir a la diabetes preexistente en una más
difícil de controlar.
Este medicamento está disponible como una inyección de acción
prolongada que se administra una vez al mes, lo que pueda ayudar más a
los pacientes que la versión de acción rápida. Un medicamento similar,
lanreotida, también está disponible. También se administra mediante una
inyección mensual. Actualmente se realizan estudios de un nuevo
medicamento llamado pasireotida.
La diazoxida es un medicamento que puede bloquear la segregación de
insulina del páncreas. Se puede usar para prevenir bajos niveles de
azúcar en la sangre (hipoglicemia) en pacientes con insulinomas. A
menudo, este medicamento se usa para normalizar los niveles de glucosa
en la sangre antes de la cirugía con el fin de hacer que la operación
sea más segura para el paciente.
Los inhibidores de la
bomba de protones bloquea la segregación de ácido del
estómago. Los medicamentos a menudo necesitan ser tomados en dosis más
altas de lo usual, pero son muy útiles en la prevención de úlceras en
pacientes con gastrinomas. Ejemplos de estos medicamentos incluyen:
omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium), lansoprazol (Prevacid) y
otros.
Estudios
clínicos
A partir del
momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que
necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes
es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso.
Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a
cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención
médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que usted
necesita saber, el cual puede consultar en
nuestro sitio
www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y
alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias
complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente
para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera
conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir
el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para
aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos
complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se
ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales
de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude.
¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de
cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos
convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que
requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
- Hable con su médico o
enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
- Póngase en contacto con
nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los
métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber
más sobre los métodos específicos que esté considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Tratamiento
del cáncer de páncreas por etapa
Es difícil poder determinar la etapa del cáncer pancreático de manera
precisa mediante los estudios por imágenes. Los doctores deben decidir
antes de la cirugía si hay una buena probabilidad de que el cáncer
pueda extirparse por completo. Por lo general, los cirujanos consideran
que un cáncer de páncreas exocrino es resecable (que se
puede extirpar por completo mediante cirugía) si es clasificado como
T1, T2 o T3. Esto significa que no se ha propagado distantemente más
allá del páncreas, especialmente hacia vasos sanguíneos adyacentes
(T4). No hay ninguna manera de evaluar con precisión la propagación del
tumor a los ganglios linfáticos antes de la cirugía.
Cáncer de páncreas exocrino
Resecable:
si los estudios por imágenes muestran una probabilidad razonable de
poder extirpar el cáncer por completo, se deberá proceder con cirugía
en caso de ser posible, por conformar la única oportunidad de cura para
esta enfermedad. En función de dónde se haya originado el cáncer,
generalmente se lleva a cabo una pancreaticoduodenectomía
(procedimiento de Whipple) o una pacreatectomía distal.
En la mayoría de los casos, pero no en todos, también se administra
quimioterapia, ya sea por sí sola o combinada con radiación
(quimioradiación). Este tratamiento se puede administrar antes o
después de la cirugía. Algunos centros de tratamiento prefieren
administrarlo antes de la cirugía, ya que la recuperación después de la
cirugía a menudo es prolongada lo cual puede demorar o incluso impedir
administrar dicho tratamiento. Pero aún no se ha determinado si este
enfoque es mejor que administrar este tratamiento después de la
cirugía. A muchos cirujanos les inquieta la terapia
preoperatoria. Consideran que los pacientes podrían debilitarse,
haciéndose incapaces de soportar la cirugía.
Un estudio reciente demostró que administrar gemcitabina tras la
cirugía puede demorar el tiempo promedio antes de que el cáncer regrese
por alrededor de seis meses. Además, parece ayudar a los pacientes a
vivir por más tiempo. En el pasado, el 5-FU se usaba comúnmente después
de la cirugía, pero hoy día la gemcitabina se usa con más frecuencia.
Actualmente se realiza un estudio que compara el 5-FU y la gemcitabina
como terapia adyuvante para determinar cuál de los dos es más eficaz.
Pero aún no se ha determinado si agregar radiación a la quimioterapia
resultaría en mayor beneficio.
Avanzado localmente:
los cánceres de páncreas avanzados localmente son aquéllos que han
crecido demasiado para poder extirparse por completo mediante cirugía,
pero que aún no han alcanzado partes distantes del cuerpo. Varios
estudios han demostrado que los intentos por extirpar parcialmente este
tipo de cáncer no ayudan a que los pacientes vivan más tiempo. Por lo
tanto, la cirugía tiene un rol limitado en estos casos. Principalmente
se emplea para aliviar la obstrucción del conducto biliar o para
circundar un intestino obstruido a causa del cáncer que ejerce presión
sobre otros órganos.
Las opciones convencionales de tratamiento para los cánceres avanzados
localmente son la quimioterapia con gemcitabina ya sea sola o junto con
radioterapia. Un estudio demostró que combinar la radiación con
gemcitabina ayudó a pacientes con cánceres avanzados localmente a vivir
por más tiempo en comparación con la gemcitabina sola. En otro estudio
a los pacientes con enfermedad avanzada localmente se les administró
quimioterapia y radiación juntas y después se volvieron a evaluar los
pacientes para determinar si el cáncer se ha reducido lo suficiente
como para extirparse completamente mediante cirugía. Algunos pacientes
entonces pudieron someterse a cirugía.
Metastásico (propagación
amplia): debido a que estos cánceres se han propagado a
través del sistema linfático o del torrente sanguíneo, estos no pueden
extirparse con cirugía. Este tipo de cáncer también ya se ha propagado
demasiado lejos como para tratarse con radioterapia por sí sola.
Incluso cuando los estudios por imágenes muestran que la propagación ha
ocurrido a sólo un área del cuerpo, debe asumirse que un pequeño grupo
de células cancerosas (demasiado pequeño como para poder apreciarse con
los estudios por imágenes) ya se ha propagado a otros órganos del
cuerpo.
La quimioterapia con gemcitabina es el tratamiento convencional para el
cáncer de páncreas avanzado, ya que puede reducir el tamaño del cáncer
y ayuda a los pacientes a vivir por más tiempo. Las personas que
reciben quimioterapia también parecen presentar menos síntomas
relacionados con el cáncer. Agregar otros medicamentos a la gemcitabina
puede mejorar la probabilidad de que los tumores se reduzcan y puede
ayudar a las personas a vivir por más tiempo. Hasta el momento, sólo
erlotinib y capecitabina han mostrado ayudar a algunos pacientes a
vivir por más tiempo cuando se administran junto con gemcitabina. En
general, el beneficio de administrar erlotinib junto con gemcitibina no
era mucho (los pacientes vivían aproximadamente dos semanas más). El
erlotinib no parece ayudar a todos los pacientes. Por lo
tanto, los expertos están tratando de encontrar una manera de
determinar quién debe recibir el medicamento y quién debe tratar algo
diferente. La capecitabina también pareció ayudar a algunos pacientes
que la recibieron con gemcitabina. La mayoría de los médicos
administran quimioterapia con gemcitabina para el cáncer de páncreas, y
consideran agregar otro medicamento de acuerdo con cada caso.
Debido a que los tratamientos actualmente disponibles son no eficaces
para la mayoría de los pacientes, tal vez la gente quiera considerar
formar parte en un estudio clínico que involucre combinaciones de
quimioterapias (con o sin radioterapia) y nuevas terapias dirigidas.
Los médicos no concuerdan en cuanto a cuál es la mejor terapia que se
le debe administrar a alguien cuando la gemcitabina deja de surtir
efecto. Se pueden administrar diferentes medicamentos de quimioterapia
si un paciente quiere más tratamiento y está lo suficientemente fuerte.
A algunos pacientes se les administra uno de los agentes dirigidos. En
este momento, es posible que la participación en un estudio clínico sea
la mejor opción.
Cáncer recurrente:
al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del
tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar
donde comenzó) o distante (propagación a órganos tal como el hígado,
los pulmones o los huesos). Cuando el cáncer de páncreas exocrino
recurre es esencialmente tratado de la misma manera que el cáncer
metastásico, y es probable que incluya quimioterapia si el paciente
puede tolerarlo.
Cáncer de la ampolla de Vater
La ampolla de Vater es el área donde el conducto pancreático
y el conducto colédoco drenan sus secreciones en el duodeno (la primera
parte del intestino delgado). El cáncer en este sitio puede originarse
del conducto pancreático, duodeno o conducto colédoco. La
pancreaticoduodenectomía (procedimiento de Whipple) a menudo tiene
éxito como tratamiento contra este cáncer con un índice de
supervivencia a cinco años del 30 a 50 por ciento. El carcinoma ampular
más avanzado se trata igual que el cáncer de páncreas. En muchos
pacientes, el cáncer de la ampolla de Vater no puede distinguirse del
cáncer de páncreas sino hasta después de realizar la cirugía. La
quimioradiación postoperatoria a menudo se recomienda en pacientes que
han tenido una resección exitosa de su carcinoma ampular.
Tumores de páncreas endocrinos
Si el tumor es resecable, se extirpará mediante cirugía. El
procedimiento que se utiliza depende del tipo de tumor, su tamaño y su
localización en el páncreas. La cirugía puede oscilar entre tan poco
como una enucleación hasta tanto como una pancreatoduodeneoctomía. A
menudo se extirpan los ganglios linfáticos para saber si hay
propagación del cáncer. Se puede hacer una laparoscopia antes de la
disección para localizar e identificar mejor la etapa del
tumor. Antes de cualquier cirugía, se administran
medicamentos para controlar los síntomas causados por el tumor. Para
los gastrinomas, se usan medicamentos para bloquear el ácido estomacal
(como inhibidores de la bomba de protones). A menudo, las personas con
insulinomas son tratadas con diazoxida para evitar que el nivel de
azúcar en la sangre baje demasiado. Si el tumor era visible en la
centellografía de receptores de somatostatina, se puede usar octreotida
para controlar cualquier síntoma. Después de la cirugía, se vigila muy
de cerca al paciente para determinar si hay signos de que el cáncer
haya regresado o se haya propagado.
Si el cáncer se propagó, se pueden utilizar medicamentos para controlar
los síntomas. Se puede emplear cirugía o técnicas de ablación para
tratar las metástasis en el hígado. Si el cáncer se ha propagado
ampliamente, el tratamiento con quimioterapia es una opción.
Información adicional
sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre el
cáncer de páncreas?
Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el equipo de
profesionales que atiende su cáncer. Ellos desean responder a todas sus
preguntas, sin importar lo poco importantes que le parezcan a usted.
Por ejemplo, considere las siguientes:
- ¿Qué tipo de cáncer de páncreas tengo?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización
primaria?
- ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Es
resecable?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los
tratamientos que usted sugiere?
- ¿Cómo afectaría el tratamiento mis actividades cotidianas?
- ¿Qué tan propenso es el tratamiento que sea útil en mi caso?
- ¿Cuánta experiencia tiene con este tratamiento en
particular?
- ¿Qué tanta experiencia en el hospital se tiene en tratar a
pacientes con este cáncer?
- ¿Sería recomendable que me enviaran a un centro oncológico
para el tratamiento?
- ¿Debería considerar participar en un estudio clínico?
- Según lo que sabe acerca del cáncer que tengo, ¿cuánto
tiempo cree que voy a vivir?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, puede que quiera preguntar sobre
obtener una segunda opinión médica.
¿Qué sucede
después del tratamiento
contra
el cáncer de páncreas?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como
entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento,
aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del
cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy
común entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Para la mayoría de las personas con cáncer de páncreas exocrino, la
enfermedad nunca desaparece completamente. Usted puede optar por
suspender el tratamiento, pero rara vez se cura el cáncer.
Cuidados posteriores
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que
se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o
rayos X. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay
recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos
secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle
cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle
sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún
malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si se le hospitaliza, una copia del resumen del alta
hospitalaria que todos los médicos preparan cuando envían a los
pacientes del hospital al hogar.
- Debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos
secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de
éstos, y cuándo los tomó.
- Copias de los resultados de los estudios por imágenes (a
menudo se pueden incluir en un DVD).
- Copias de los resultados de sus pruebas de laboratorio.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Opte por una vida más saludable
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El
día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos
efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero
también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela (bologna)
y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo.
Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día.
No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el
refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar Para más información sobre el
cansancio, consulte nuestras publicaciones Fatigue in People With Cancer
and Anemia in People With Cancer.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos
o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los
adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas
durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.
Atención paliativa y de apoyo
Ayudar a las personas a permanecer cómodas y a mantener una buena
calidad de vida por el tiempo que sea posible son algunas de las
principales metas al tratar el cáncer de páncreas. Esto se lleva a cabo
mediante la atención paliativa.
Nutrición
Además de la obstrucción del conducto biliar, las personas con cáncer
de páncreas pudieran carecer de apetito, perder peso y debilitarse.
Puede que estos síntomas sean a causa del tratamiento o del cáncer en
sí. En lo posible, se recomienda a las personas que intenten consumir
alimentos que constituyan grandes fuentes de energía, así como
complementos. Muchos pacientes necesitan tomar enzimas pancreáticas en
forma de pastilla para ayudarles a digerir los alimentos con el fin de
que sean absorbidos. El nutricionista del equipo de atención puede
ofrecer asesoría al respecto. En algunos casos, los médicos pueden
colocar temporalmente una sonda de alimentación en el estómago para
mejorar la nutrición y los niveles de energía de la persona. Por lo
general, esto es temporal.
Dolor
El dolor en la región del abdomen o la espalda puede convertirse en un
principal problema para las personas con cáncer de páncreas. No
obstante, existe tratamiento para aliviar el dolor. Si usted está
sintiendo cualquier dolor, por favor, asegúrese de hablar con su médico
o enfermera inmediatamente. El dolor es más fácil de aliviar si el
tratamiento se inicia cuando comienza a tenerlo. Usted y su médico o
enfermera pueden hablar sobre la mejor manera de tratar su dolor. Un
especialista contra el dolor también puede ayudar en la preparación de
un plan de tratamiento.
Existen formas comprobadas de aliviar el dolor debido al cáncer de
páncreas mediante una combinación de medicamentos o, en algunos casos,
endoscopia o cirugía. Por ejemplo, cortar algunos de los nervios que
comunican las sensaciones de dolor o inyectar alcohol en estos nervios
puede brindar alivio. A menudo, si el cáncer se extirpa, esos nervios
se cortan o son tratados durante la misma operación. A la mayoría de
los pacientes, el tratamiento con morfina u otros medicamentos
similares (agentes opioides) les reduce considerablemente el dolor. Los
medicamentos contra el dolor son más eficaces cuando se administran
periódicamente siguiendo cierto horario. Estos medicamentos no
funcionan tan bien si son administrados sólo cuando el dolor se
intensifica. Se han formulado varias formas de acción prolongada de
morfina y otros agentes opioides que únicamente requieren administrarse
una o dos veces al día. La quimioterapia y/o radioterapia para el
páncreas puede a veces aliviar el dolor al encoger el tamaño del tumor
canceroso.
Para más información sobre el dolor y cómo aliviarlo, consulte el
documento Control del
dolor: una guía para las personas con cáncer y sus familias.
¿Qué hay de
nuevo en la investigación y
el
tratamiento del cáncer de páncreas?
En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están
realizando investigaciones sobre las causas, el diagnóstico y el
tratamiento del cáncer de páncreas.
La genética y la detección temprana
Los científicos cada vez aprenden más sobre los cambios en el
ADN que ocasionan que las células del páncreas se tornen cancerígenas.
Los cambios hereditarios en los genes, como en el BRCA2, p16 y los
genes responsables del cáncer colorrectal hereditario no poliposo
(HNPCC) pueden aumentar el riesgo de que una persona padezca cáncer de
páncreas. Los investigadores están ahora viendo formas de cómo estos
genes pueden ser alterados en los casos en los que el cáncer
pancreático no parezca ser hereditario.
Los investigadores también están haciendo estudios sobre pruebas de
detección de otros cambios genéticos (no hereditarios) del cáncer
pancreático y condiciones precancerosas. Uno de los cambios más comunes
del ADN en estos padecimientos afecta al oncogén K-ras y altera la
regulación del crecimiento de las células. A menudo, las pruebas de
diagnóstico nuevas pueden reconocer este cambio en muestras de jugo
pancreático tomadas al realizar la colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica.
Por ahora, la ecografía endoscópica, la colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica y las pruebas para detectar cambios en el K-ras
son una opción para las personas que tienen antecedentes familiares
pronunciados de cáncer de páncreas. Pero no se recomienda realizar
estas pruebas en personas cuyo riesgo sea promedio y que carezcan de
síntomas.
Tratamiento
El principal enfoque de mucha de la investigación que se lleva a cabo
es sobre la búsqueda de mejores tratamientos del cáncer pancreático.
Los principales objetivos consisten de mejorar la cirugía y la
radioterapia, así como determinar la mejor combinación de tratamientos
para personas con ciertas etapas del cáncer.
Quimioterapia
Se están realizando muchos estudios clínicos para probar nuevas
combinaciones de medicamentos de quimioterapia para el cáncer de
páncreas exocrino. En algunos estudios se está probando si los
medicamentos convencionales utilizados contra el cáncer de páncreas,
como la gemcitabina y el fluorouracilo (5-FU),se pueden mejorar
combinándolos entre sí o con otros medicamentos de quimioterapia, como
el cisplatino, oxaliplatino, docetaxel, irinotecano y pemetrexed. En
otros estudios se están probando mejores vías para combinar la
quimioterapia con la radioterapia o las más recientes terapias
dirigidas.
Terapias dirigidas
A medida que los investigadores descubren más sobre lo que diferencia a
las células del cáncer pancreático de las células normales, comienzan a
desarrollar nuevos medicamentos que pueden aprovechar estas diferencias
para atacar sólo a las células deseadas. Estas "terapias dirigidas"
pueden ofrecer otra opción para tratar el cáncer de páncreas. Puede que
demuestren ser útiles si se usan en conjunto con regímenes de
tratamiento actuales, y no como sustituto de éstos. En general, parece
ser que provocan menos efectos secundarios que los medicamentos
tradicionales de quimioterapia. La búsqueda de nuevas terapias
dirigidas para atacar los cánceres es un área activa de investigación.
Inhibidores de factor de
crecimiento: muchos tipos de células
cancerosas, incluyendo las del cáncer pancreático, contienen ciertas
moléculas sobre su superficie que estimulan su crecimiento. A estas
moléculas se les llama receptores del factor de crecimiento. Un ejemplo
es el receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Varios
medicamentos dirigidos al EGFR están bajo estudio. Uno de ellos,
conocido como erlotinib (Tarceva), ya ha sido aprobado para su uso
junto con la gemcitabina.
Factores contra la angiogénesis: todos los cánceres
dependen de nuevos
vasos sanguíneos para obtener los nutrientes para su crecimiento. Para
bloquear el crecimiento de estos vasos y con esto matar al tumor por
falta de nutrición, los científicos han elaborado medicamentos contra
la angiogénesis. Estos medicamentos se están probando en estudios
clínicos y pueden usarse en pacientes con cáncer de páncreas.
Otras terapias dirigidas: muchos medicamentos que se
enfocan en otros
aspectos de las células cancerosas están siendo estudiados para su uso
contra el cáncer de páncreas. Por ejemplo, se están probando
medicamentos que se dirigen contra la acción de la enzima farnesil
transferasas, la cual se piensa que estimula el crecimiento de muchos
cánceres. Otros medicamentos, como el sunitinib, están dirigidos a
distintas áreas.
Inmunoterapia
La inmunoterapia pretende estimular el sistema inmunitario de una
persona, o proporcionarle componentes de un sistema inmunitario
preparados para atacar a las células cancerosas. Algunos estudios de
estos tratamientos han mostrado resultados promisorios.
También se están estudiando varias vacunas
contra el cáncer
pancreático, la cuales están enfocadas a estimular el sistema
inmunitario de la persona para combatir a las células cancerosas. Se
administra al paciente una vacuna que hace que el sistema inmunitario
reconozca algunas de las sustancias anormales en las células del cáncer
de páncreas y que las mate. Esto podría hacer que los tumores encojan o
que prevenga su regreso tras la cirugía u algún otro tratamiento.
Otra forma de inmunoterapia involucra la inyección a los pacientes con
anticuerpos monoclonales
sintéticos. Estas proteínas del sistema
inmunitario están hechas para asentarse sobre moléculas específicas,
como el antígeno carcinoembrionario (CEA), el cual a veces se detecta
sobre la superficie de células de cáncer de páncreas. Las toxinas o los
átomos radioactivos pueden adherirse a estos anticuerpos lo cual los
conduce directamente a las células del tumor. Se espera que esto afecte
las células del cáncer sin afectar en gran medida las células normales.
Para el cáncer de páncreas, estos tratamientos están en la actualidad
sólo disponibles en estudios clínicos.
Heparinas de bajo peso molecular
Un estudio poco abarcador encontró que si se administraba heparina de
bajo peso molecular (low molecular weight heparin, LMWH) con
quimioterapia a pacientes con cáncer de páncreas avanzado, la
quimioterapia parecía surtir mejor efecto. La LMWH se usa normalmente
como un anticoagulante para tratar y prevenir los coágulos sanguíneos.
Sin embargo, no se había usado para coágulos sanguíneos en estos
pacientes. Los pacientes que recibieron este medicamento con
quimioterapia fueron más propensos a ver reducido el tamaño de sus
cánceres. Además, los pacientes que recibieron LMWH vivieron más tiempo
que los pacientes que recibieron quimioterapia sin el medicamento.
Actualmente se lleva a cabo un estudio más abarcador para tratar de
confirmar este hallazgo.
Individualización de la terapia
Algunos medicamentos parecen surtir mejor efecto si se pueden encontrar
ciertos tipos de mutaciones en los tumores de los pacientes. Por
ejemplo, el erlotinib puede ser más eficaz en los pacientes si sus
tumores tienen un cambio particular en el gen EGFR. Este concepto es un
área de investigación intensa. También pueden existir algunas
alteraciones genéticas que afectan cuán bien la gemcitabina funcionará
en un paciente en particular. Identificar marcadores que puedan
predecir cuán bien un medicamento funcionará antes de ser administrado
es una importante área de investigación en muchos tipos de cáncer.
Nuevos tratamientos para los cánceres de
páncreas endocrinos
Muchos tumores neuroendocrinos pancreáticos tienen receptores de
somatastatina en sus células. Estos tumores se pueden tratar con
octreotida y otros medicamentos similares. Se ha creado un nuevo
medicamento en el cual la octreotida ha sido marcada con radiación. En
un estudio preliminar, este medicamento redujo el tamaño de algunos
tumores y evitó que otros crecieran. Además, ayudó a pacientes a vivir
por más tiempo.
El everolimus (RAD001) es un tipo de medicamento de terapia dirigida
que se llama inhibidor mTOR. Este medicamento, cuando se administra con
octreotida, ha provocado la reducción del tamaño del tumor en el cáncer
neuroendocrino pancreático bien diferenciado. Actualmente,
este tratamiento sólo está disponible como parte de un estudio clínico.
Última
revisión / cambio realizado:
20-Nov.-2009
Última actualización completa: 20-Nov-2009
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