¿Cómo se
trata el cáncer de próstata?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de
tratamientos usados para el cáncer de próstata. Le sigue
información
sobre las opciones de tratamiento convencional según la etapa del
cáncer.
Algunos comentarios
generales sobre el tratamiento
Una vez que se haya diagnosticado su cáncer de próstata y que se haya
determinado su grado y etapa, tiene mucho que pensar antes de que usted
y su médico seleccionen un plan de tratamiento. Usted pudiera sentir
que debe tomar una decisión rápidamente, pero es importante que se tome
el tiempo para absorber la información que acaba de conocer. Haga
preguntas al equipo de profesionales que atiende su cáncer. Lea la
sección, "¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer de
próstata?"
El tratamiento que seleccione contra el cáncer de próstata debe tomar
en cuenta:
- Su edad y expectativa de vida.
- Cualquier otra condición médica grave que pueda tener.
- La etapa y el grado de su cáncer.
- Sus propios sentimientos (y la opinión de su médico) sobre
la necesidad de tratar el cáncer.
- Las probabilidades de curación del cáncer con cada tipo de
tratamiento (o proveer otra medida de beneficio).
- Su sentir sobre los efectos secundarios comunes asociados a
cada tratamiento.
Le sugerimos que obtenga una segunda opinión sobre la mejor opción de
tratamiento para su situación, especialmente si hay varias opciones
disponibles para usted. El cáncer de próstata es una enfermedad
compleja, y los médicos pueden tener opiniones distintas sobre las
mejores opciones de tratamiento. Puede ser útil hablar con médicos
especializados en las diferentes clases de tratamiento. Le recomendamos
que compare las ventajas de cada tratamiento con los posibles
resultados, efectos secundarios y riesgos.
Terapia
expectante (espera en
observación) y vigilancia activa
Debido a que el cáncer de próstata frecuentemente crece muy lentamente,
algunos hombres (especialmente aquellos hombres de edad avanzada o con
otros problemas graves de salud) es posible que nunca necesite
tratamiento contra el cáncer de próstata. En vez de tratamiento, sus
médicos pudieran recomendar métodos conocidos como "espera en
observación" o vigilancia activa. Hasta hace poco, la espera en
observación usualmente significaba esperar hasta que el cáncer causara
síntomas antes de comenzar cualquier tratamiento. Hoy día, es más común
vigilar al paciente minuciosamente con pruebas de PSA, exámenes
rectales y ultrasonidos regulares para saber si el cáncer está
creciendo. Si el cáncer parece estar creciendo o empeorando, se puede
recomendar tratamiento. Algunos médicos aún consideran esto terapia
expectante, mientras que otros consideran que ésta es diferente a la
espera en observación y le llaman “vigilancia activa”. La “espera en
observación” no significa lo mismo para cada médico. Por lo tanto, es
importante preguntarle a su médico lo que quiere decir cuando usa este
término. Cualquiera de estos métodos pudiera ser recomendado
si el cáncer no está ocasionando ningún síntoma, se espera que su
crecimiento sea lento, es pequeño y está confinado a una sola área de
la próstata.
Ninguno de estos métodos es probable que sea una buena opción si usted
es joven, saludable y/o tiene un cáncer de rápido crecimiento (por
ejemplo una puntuación Gleason alta).
Actualmente, la vigilancia activa es una opción razonable para algunos
hombres con cánceres de crecimiento lento, ya que se desconoce si
tratar el cáncer con cirugía o radiación les ayudará en realidad a
vivir más tiempo. Estos tratamientos tienen riesgos y efectos
secundarios que pueden superar los posibles beneficios para algunos
hombres. Algunos hombres no se sienten cómodos con este método, y están
dispuestos a aceptar posibles efectos secundarios de tratamientos
activos para tratar de extirpar o destruir el cáncer.
Con la vigilancia activa, su cáncer se supervisa cuidadosamente. Por lo
general, este método incluye una visita al médico con una prueba de
sangre PSA y un examen digital del recto alrededor de cada tres a seis
meses. Además, es posible que se hagan anualmente biopsias de la
próstata guiadas con ecografía transrectal. Se comienza el tratamiento
si el cáncer parece estar creciendo o empeorando, basándose en un PSA
aumentado, un cambio en el examen rectal o los resultados de la
biopsia. En las biopsias, un aumento en la puntuación de
Gleason o una extensión del tumor (según el número de biopsias que
contienen tumor) son signos para comenzar tratamiento. Este tratamiento
usualmente conlleva cirugía o radioterapia. La vigilancia activa
permite que el paciente sea observado por un tiempo, tratando sólo a
aquellos hombres que tienen una forma grave de cáncer. Esto permite a
los hombres con un cáncer menos grave evitar los efectos secundarios de
un tratamiento que tal vez no les ayude a vivir más tiempo. Una posible
desventaja de este método consiste en que hay una probabilidad de que
éste le permita al cáncer volverse más avanzado, lo que pudiese limitar
sus opciones de tratamiento, tal como cirugía.
Actualmente, no todos los expertos concuerdan sobre la frecuencia en
que se deben realizar pruebas para la vigilancia activa. Además, se
debate cuándo es el mejor momento para comenzar la terapia. Aun así,
varios estudios preliminares han mostrado que los hombres que escogen
la vigilancia activa y proceden con tratamiento tienen tan buenos
resultados como aquellos que deciden comenzar el tratamiento
inmediatamente. Se espera que en un futuro cercano podamos tener una
mejor idea de los beneficios y las desventajas de la vigilancia activa
versus el tratamiento activo. En un extenso estudio patrocinado por el
Instituto Nacional del Cáncer y el programa Veterans Affairs Cooperative
Studies Program se está investigando cómo los tratamientos
activos afectan la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes
de diferentes edades que tienen cáncer de próstata. Este estudio,
llamado PIVOT (abreviatura de Prostatic
Intervention Versus Observation Trial), aún está en curso.
Además, se realizan estudios para determinar el mejor método para
monitorear a los pacientes que están bajo vigilancia activa, lo que
debe arrojar más luz sobre este asunto.
Cirugía
La prostatectomía radical es una cirugía para tratar de curar el
cáncer, que se usa con más frecuencia cuando se piensa que el cáncer no
se ha propagado hacia el exterior de la glándula (cánceres en etapa T1
o T2). En esta operación, el cirujano trata de curarle extirpando toda
la glándula prostática además de una porción del tejido que le rodea,
incluyendo las vesículas seminales.
Prostatectomía radical retropúbica
Ésta es la operación que utiliza la mayoría de los cirujanos urólogos.
Usted estará bajo anestesia general (dormido) o puede que le
administren anestesia espinal o epidural (adormecer la parte inferior
del cuerpo) junto con la sedación durante la cirugía.
Para esta operación, el cirujano hace una incisión en la piel de la
parte baja del abdomen, desde el ombligo hasta el hueso púbico. Si
existe una probabilidad razonable de que el cáncer se ha propagado a
los ganglios linfáticos (según su nivel de PSA, el examen digital del
recto, y los resultados de la biopsia), el cirujano puede extirpar los
ganglios linfáticos que están alrededor de la próstata en este momento.
Si alguno de los ganglios tiene células cancerosas, lo cual significa
que el cáncer se ha propagado, frecuentemente no continúan con la
cirugía porque es poco probable curar el cáncer.
El cirujano presta mucha atención a los dos pequeños manojos de nervios
tendidos en los dos lados de la próstata y que controlan las
erecciones. Si podía tener erecciones antes de la cirugía, el cirujano
tratará de no dañar estos nervios (método de preservación de los
nervios). Si el cáncer está creciendo hacia o muy cerca de los nervios,
el cirujano tendrá que extirparlos. Si ambos se extirpan, usted quedará
impotente sexualmente (la incapacidad de tener erecciones espontáneas,
y esto significa que usted necesitará ayuda (tal como medicamentos o
bombas) para lograr las erecciones. Si se extirpan los nervios de un
lado, todavía tendrá probabilidades de conservar su habilidad para
lograr una erección, pero serán menores que si no se hubiera extirpado
ninguno. Si ninguno de los grupos de nervios se extirpa, entonces usted
pudiera funcionar con normalidad. Por lo general, toma de varios meses
a un año después de la cirugía lograr una erección ya que los nervios
han sido tocados durante la operación y no funcionarán apropiadamente
por un tiempo.
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| Cirugía
retropúbia |
Cirugía
perineal |
Prostatectomía radical perineal
En esta operación, el cirujano hace la incisión en la piel entre el ano
y el escroto (el perineo), como se ilustra en la imagen anterior. Este
método se usa con menos frecuencia debido a que no es posible preservar
fácilmente los nervios y no se pueden extirpar los ganglios linfáticos.
Sin embargo, a menudo es una operación más breve y puede ser una opción
si usted no desea el procedimiento para preservar los nervios y no se
requiere extirpar los ganglios linfáticos. También se puede usar si
usted padece otras condiciones médicas que dificulten la cirugía
retropúbica. Si se realiza correctamente, puede ser tan curativa como
una cirugía retropúbica.
Por lo general, estas operaciones duran de 1 ½ a 4 horas. La operación
perineal usualmente requiere menos tiempo que la operación retropúbica,
y pudiera causar menos dolor. Después de la cirugía usted debe
permanecer en el hospital aproximadamente tres días y no trabajar
durante tres a cinco semanas.
En la mayoría de los casos, usted podrá donar su propia sangre antes de
la cirugía. Durante la operación, de ser necesario, se le puede
regresar la sangre.
Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los
efectos de la anestesia, se le colocará un catéter en el pene para
ayudarle a drenar la vejiga. Este catéter usualmente debe permanecer en
el sitio de una a dos semanas durante el período de recuperación. Podrá
orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.
Prostatectomía radical laparoscópica
Los dos métodos quirúrgicos anteriores usan una técnica "abierta", en
la cual el cirujano hace una incisión larga para extirpar la próstata.
Una técnica conocida como prostatectomía
radical laparoscópica (laparoscopic radical prostatectomy,
LRP), conlleva hacer varias incisiones más pequeñas, a través de las
cuales se insertan instrumentos especiales y largos para extirpar la
próstata. Uno de los instrumentos tiene una pequeña cámara de video en
el extremo, lo que permite que el cirujano pueda observar dentro del
abdomen.
La prostatectomía laparoscópica tiene sus ventajas sobre la
prostatectomía radical usual abierta, incluyendo menos pérdida de
sangre y dolor, y estadías más breves en el hospital (usualmente no más
de un día) y períodos de recuperación más cortos (aunque será necesario
usar el catéter por aproximadamente la misma cantidad de tiempo). La
prostatectomía radical laparoscópica ofrece una iluminación y una
amplificación muy superiores, lo que puede ayudar al cirujano a decidir
mejor qué áreas necesitan ser extirpadas.
Aun así, la prostatectomía radical laparoscópica es una operación
difícil de aprender, y usualmente requiere de un poco más de tiempo en
la sala de operaciones (y bajo anestesia). Otra posible desventaja
consiste en que no permite al cirujano usar el sentido del tacto
mientras opera o tener la misma libertad de movimiento que sus manos
tendrían.
La prostatectomía radical laparoscópica ha sido usada en los Estados
Unidos desde 1999 y se está usando con más frecuencia en los centros
comunitarios y universitarios. Cuando es hecha por médicos con
experiencia en el procedimiento, la prostatectomía radical
laparoscópica parece ser tan eficaz como la prostatectomía radical
abierta, aunque todavía no contamos con los resultados a largo plazo de
los procedimientos hechos en los Estados Unidos. Los estudios
preliminares reportan que las tasas de efectos secundarios de la LRP
parecen ser casi las mismas que las de la prostatectomía abierta. Con
este método, puede que se retrase un poco la recuperación del control
de la vejiga. Un método de preservación de los nervios es posible con
la prostatectomía radical laparoscópica, lo que aumenta la probabilidad
de erecciones normales después de la operación.
Prostatectomía radical laparoscópica
asistida por robot
Un método aún más nuevo consiste en hacer la prostatectomía radical
laparoscópica a distancia mediante el uso de una interface robótica (el
sistema da Vinci). El cirujano se sienta en un panel cercano a la mesa
de operaciones y controla los brazos robóticos para realizar la
operación a través de varias incisiones pequeñas que se hacen en el
abdomen del paciente. Para el paciente, hay poca diferencia entre la
prostatectomía radical laparoscópica a distancia (robótica) y la
directa, ya sea durante la cirugía o la recuperación.
Para el cirujano, el sistema robótico puede proveer más maniobrabilidad
y más precisión cuando se mueven los instrumentos que con la
prostatectomía radical laparoscópica convencional. Sin embargo, la
experiencia, el compromiso y la destreza del cirujano son los factores
más importantes en el éxito de cualquier de los dos tipos de
prostatectomía radical laparoscópica.
La prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot se ha estado
usando en los Estados Unidos desde el 2003. Las máquinas en sí son muy
costosas, y sólo están disponibles en un número limitado de centros
médicos por todo el país. Aun así, este método se ha vuelto más popular
en los años recientes. Los informes preliminares han encontrado que se
pierde menos sangre y los períodos de recuperación son más cortos en
comparación con la prostatectomía radical convencional. Sin embargo,
debido a que sigue siendo una manera relativamente nueva de hacer la
cirugía, los informes de los resultados a largo plazo todavía no están
disponibles.
Si usted está considerando cualquiera de los dos tipos de
prostatectomía radical laparoscópica como tratamiento, es importante
entender lo que se conoce y lo que todavía se desconoce sobre este
método. De nuevo, la experiencia y la destreza de su cirujano son
probablemente los factores más importantes. Si decide que la LRP es el
tratamiento apropiado para usted, asegúrese de encontrar un cirujano
que tenga una vasta experiencia con este procedimiento.
Resección transuretral de la próstata
La resección transuretral de la próstata (transurethral resection of
the prostate, TURP) se usa más frecuentemente para tratar a los hombres
con agrandamiento no canceroso de la próstata, conocido como hiperplasia prostática benigna
(BPH). Cuando se emplea para el cáncer de próstata se usa como
tratamiento paliativo, lo que significa que se hace para aliviar los
síntomas, no para curar la enfermedad. Si usted presenta dificultades
para orinar debido al cáncer, se puede hacer esta cirugía.
Durante esta operación, el cirujano extirpa la parte interna de la
próstata que rodea la uretra (el conducto por el cual la orina sale de
la vejiga). En esta cirugía no es necesario hacer una incisión en la
piel. Se coloca un instrumento llamado resectoscopio a través del
extremo del pene en el interior de la uretra en el nivel de la
próstata. Una vez que está en su sitio, se pasa electricidad a través
de un alambre para calentar y cortar o vaporizar el tejido. Se
administra ya sea anestesia espinal (que adormece la parte inferior de
su cuerpo) o anestesia general (en la que usted está dormido).
La operación usualmente dura una hora. Después de la cirugía se inserta
un catéter en la vejiga a través del pene. Permanece en ese lugar de
uno a tres días para ayudar a drenar la orina mientras la próstata
cicatriza. Por lo general, usted debe permanecer en el hospital uno o
dos días y puede regresar a trabajar en una o dos semanas. Es probable
que se observe cierto sangrado en la orina después de la cirugía. Otros
efectos secundarios de la resección transuretral incluyen infecciones y
cualquier riesgo asociado con el tipo de anestesia que se administre.
Riesgos de la cirugía y posibles efectos
secundarios de la
prostatectomía radical (incluyendo la prostatectomía radical
laparoscópica)
Existen posibles riesgos y efectos secundarios con cualquier tipo de
cirugía para el cáncer de próstata.
Riesgo quirúrgico:
los riesgos asociados con cualquier tipo de prostatectomía radical son
similares a los de cualquier cirugía mayor, incluyendo los riesgos de
la anestesia. Entre los riesgos más graves se encuentran un ataque
cardíaco, un derrame cerebral, la formación de coágulos sanguíneos en
las piernas que pueden viajar hacia los pulmones y una infección en el
área de la incisión. Debido a que hay muchos vasos sanguíneos cerca de
la glándula prostática, otro de los riesgos es el sangrado durante y
después de la cirugía. Es posible que necesite transfusiones de sangre,
lo que conlleva de por sí un riesgo menor. En algunos casos no muy
frecuentes, es posible que el paciente fallezca debido a complicaciones
de la operación. Su riesgo depende parcialmente de su estado de salud
general, su edad y de la experiencia del equipo quirúrgico.
Efectos secundarios:
los principales efectos secundarios posibles de la prostatectomía
radical son la incontinencia urinaria (falta de control de la vejiga) e
impotencia (el no poder lograr erecciones). Estos efectos secundarios
también son posibles con otras formas de terapia, lo que se describe en
detalle a continuación.
Incontinencia urinaria significa que no puede controlar la orina o
presenta fuga o goteo de orina. Existen diferentes grados de
incontinencia. El tener incontinencia puede afectarle no sólo
físicamente, sino también emocional y socialmente. Hay tres tipos
principales de incontinencia: la incontinencia por esfuerzo,
incontinencia por rebosamiento e incontinencia de urgencia.
- La incontinencia
de esfuerzo es el tipo más común de incontinencia después
de la cirugía de la próstata. Los hombres con incontinencia de esfuerzo
tienen fuga de orina cuando tosen, se ríen, estornudan o hacen
ejercicio. Usualmente es causada por problemas con la válvula muscular
que retiene la orina en la vejiga (esfínter de la vejiga). Los
tratamientos del cáncer de próstata pueden dañar los músculos que
forman esta válvula o los nervios que mantienen los músculos
funcionando.
- Los hombres que padecen incontinencia por rebosamiento
no pueden vaciar bien la vejiga. Estos hombres se tardan mucho en
orinar y tienen un flujo goteante con poca fuerza. Generalmente la
incontinencia por rebosamiento es causada por el bloqueo o el
estrechamiento de la salida de la vejiga debido al cáncer o al tejido
cicatricial.
- Los hombres que padecen incontinencia de urgencia
tienen una necesidad repentina de ir al baño y orinar. Este problema
ocurre cuando la vejiga se vuelve demasiado sensible al estiramiento
conforme se llena de orina.
En pocas ocasiones, los hombres pierden su capacidad para controlar la
orina después de la cirugía, lo que se conoce como incontinencia
continua.
Muchos hombres que han tenido cirugía para el cáncer de próstata
usualmente recuperan el control normal de la vejiga después de varias
semanas o meses de la prostatectomía radical. La recuperación por lo
general ocurre gradualmente, en etapas.
Los médicos no pueden predecir qué problemas de este tipo puede
desarrollar un hombre después de la cirugía. En un estudio que incluyó
901 hombres de 55 a 74 años que fueron tratados en todo tipo de
hospitales, los investigadores encontraron lo siguiente después de
cinco años de la prostatectomía radical:
- 15% de los 901 hombres no tenían control de la vejiga o
tenían fugas o goteo frecuente de orina.
- El 16% tenía escapes de orina al menos dos veces al día.
- 29% usaban almohadillas protectoras para mantenerse secos
(Algunos de los hombres estaban en dos o tres de estos grupos, por lo
que agregar estos porcentajes juntos exagera la probabilidad de
problemas urinarios).
La mayoría de los grandes centros de tratamiento contra el cáncer en
los que se realiza la cirugía de la próstata con más frecuencia, y en
los que los cirujanos tienen más experiencia, reportan menos problemas
de incontinencia.
El tratamiento de la incontinencia depende de su tipo, causa y
gravedad. Si usted tiene problemas de incontinencia, hable con sus
médicos. Tal vez se sienta avergonzado de discutir este asunto, pero
recuerde que usted no está solo. Éste es un problema común. Los médicos
que tratan a los hombres con cáncer de próstata deben conocer sobre la
incontinencia y poder sugerir maneras para mejorarla, tales como:
- Ejercicios
especiales, llamados ejercicios
de Kegel, que pueden ayudar a fortalecer los músculos de
la vejiga. Estos ejercicios conllevan tensar y relajar ciertos músculos
pélvicos. No todos los médicos están de acuerdo en cuanto a la utilidad
o la mejor manera para hacer los ejercicios. Por lo tanto, pregúntele a
su médico sobre los ejercicios de Kegel antes de comenzarlos.
- Medicamentos
que ayudan a los músculos de la vejiga o al esfínter. La mayoría de
estos medicamentos afecta los músculos o los nervios que los controlan.
Éstos son más eficaces para algunas formas de incontinencia, tal como
la incontinencia de urgencia, que para otras.
- Cirugía
para corregir la incontinencia a largo plazo. Se puede inyectar un
material, como el colágeno para apretar el esfínter de la vejiga. Si su
incontinencia es grave y no mejora por sí sola, es posible la
implantación quirúrgica de un esfínter artificial o se pudiera
implantar un dispositivo pequeño llamado cabestrillo uretral para
mantener el cuello de la vejiga en su sitio. Pregúntele a su médico si
estos tratamientos le pueden ayudar a usted.
Aun cuando su incontinencia no se puede corregir completamente, todavía
es posible aliviarla. Usted puede aprender a manejar y a vivir con su
incontinencia. La incontinencia es más que un problema físico, también
puede perturbar su calidad de vida si no se maneja bien.
No hay una sola manera correcta de manejar la incontinencia. El reto es
descubrir qué es lo más apropiado para que sus actividades diarias
vuelvan a la normalidad. Hay muchos productos para la incontinencia
que pueden ayudarle a mantenerse móvil y cómodo, como almohadillas
sanitarias que puede usar debajo de la ropa. Los calzoncillos para
adultos y la ropa interior son más abultados que las almohadillas
sanitarias pero proveen mayor protección. También se pueden usar las
almohadillas para la cama o cubrecamas (forros) que protegen las
sábanas y el colchón.
Al escoger los productos para la incontinencia, tenga en cuenta la
siguiente lista de cotejo. Es posible que algunas de estas preguntas no
sean de importancia para usted o quizás tenga otras que quiera añadir.
Absorbencia: ¿cuánta
provee el producto? ¿Por cuánto tiempo le protegerá?
Tamaño: ¿se
puede notar bajo la ropa normal? ¿Es desechable? ¿Se puede volver a
usar?
Comodidad:
¿cómo se siente cuando usted se mueve o se sienta?
Disponibilidad:
¿qué tiendas venden el producto? ¿Son éstas de fácil acceso?
Costo:
¿cubre su seguro estos productos?
Otra opción es una cubierta de goma llamadas catéteres condones que se
colocan sobre el pene para recoger la orina en una bolsa. También
existen dispositivos de compresión (presión) que se pueden colocar en
el pene por cortos períodos de tiempo para evitar que la orina se
escape.
La autocateterización puede ser una opción para algunos tipos de
incontinencia. En este método usted inserta un tubo delgado en su
uretra para drenar y vaciar la vejiga. La mayoría de las personas
pueden aprender esta técnica, que es segura y generalmente no produce
dolor.
Además, usted puede seguir algunas precauciones simples que pudieran
hacer que la incontinencia sea menos problemática. Por ejemplo, vacíe
la vejiga antes de ir a dormir o antes de realizar una actividad
extenuante. Evite beber muchos líquidos, particularmente si las bebidas
contienen cafeína o alcohol, ya que éstas pueden ocasionar que usted
orine con más frecuencia. Debido a que la grasa del abdomen puede
ejercer presión sobre la vejiga, la pérdida de peso algunas veces ayuda
a mejorar el control de la vejiga.
El miedo, la ansiedad y la ira son sentimientos comunes que
experimentan las personas que están lidiando con la incontinencia. El
miedo a tener un accidente puede hacer que usted suspenda las
actividades que más disfruta, como por ejemplo, llevar a sus nietos al
parque, ir al cine o jugar golf. Usted puede sentirse aislado y
avergonzado. Es posible que hasta evite las relaciones sexuales por
miedo a tener un escape de orina. Asegúrese de hablar con su médico
para que pueda comenzar a manejar el problema.
La impotencia,
también conocida como disfunción
eréctil, significa que no se puede lograr una erección
suficiente para la penetración sexual. Los nervios que permiten que el
hombre logre erecciones pueden estar dañados o es posible que se hayan
extirpado en una prostatectomía radical. También otros tratamientos
(además de cirugía) pueden dañar estos nervios o los vasos sanguíneos
que suplen sangre al pene para producir una erección.
La recuperación de la función sexual puede tomar hasta dos años después
de la cirugía. Durante los primeros meses, usted probablemente no podrá
lograr una erección espontánea, por lo que es posible que necesite
medicamentos u otros tratamientos. Después de esta operación, la
capacidad de lograr erecciones depende de la edad, la capacidad que
tenía usted de lograr erecciones antes de la operación, y si se
cortaron los nervios. Es de esperar una reducción en la capacidad de
tener erecciones, pero cuanto más joven usted sea, hay más
probabilidades de que conserve esta capacidad.
Existe una amplia gama de tasas de impotencia reportadas en la
literatura médica. Algunos centros de cáncer que realizan muchas
prostatectomías radicales con la preservación
de los nervios, reportan tasas de impotencia tan bajas
como un 25% y un 30% para los hombres menores de 60 años, y tan bajas
como 10% para los hombres menores de 50. Sin embargo, otros médicos han
reportado tasas mayores de impotencia en pacientes similares. La
impotencia ocurre en alrededor del 70% u 80% de los hombres mayores de
70 años, aunque no se hayan extirpado los nervios de ambos lados de la
próstata.
Si después de la cirugía persiste la potencia, la sensación del orgasmo
debe continuar siendo placentera, pero no hay eyaculación de semen (el
orgasmo es "seco”). Esto se debe a que durante la prostatectomía las
glándulas que producen la mayor parte del líquido para el semen (las
vesículas seminales y la próstata) fueron extirpadas, y las vías por
las que pasaba el esperma (el conducto deferente) fueron cortadas.
La mayoría de los médicos cree que recuperar la potencia es ayudada por
el intento de lograr una erección tan pronto como sea posible una vez
el cuerpo ha tenido la oportunidad de curarse (usualmente alrededor de
seis semanas después de la operación). El uso de medicamentos (vea
información a continuación) pudiera ser útil en este momento. Asegúrese
de hablar con su médico sobre su situación particular.
Hay varias opciones disponibles si tiene disfunción eréctil.
- Los inhibidores
de la fosfodiesterasa, tales como sildenafil (Viagra),
vardenafil (Levitra) y tadalafil (Cialis) son medicamentos que pueden
promover la erección. Estos medicamentos no surtirán efecto si ambos
nervios están dañados o si fueron extirpados. Los efectos secundarios
más comunes son dolor de cabeza, rubor (la piel se enrojece y se siente
caliente), indigestión, sensibilidad a la luz y goteo o congestión
nasal. Los nitratos, que son medicamentos que se usan en el tratamiento
de trastornos cardiacos, pueden interactuar con estos medicamentos y
causar una presión sanguínea muy baja, lo que puede ser peligroso.
Algunos otros medicamentos también pueden causar problemas.
Por lo tanto, asegúrese de informarle a su médico qué medicamentos está
tomando.
Algunos estudios han encontrado que estos medicamentos pueden, en muy
pocas ocasiones, bloquear el flujo sanguíneo del nervio óptico en la
parte posterior del ojo, lo cual puede causar ceguera. Los hombres que
confrontan este problema a menudo tienen un historial como fumador o
problemas con alta presión arterial, diabetes, altos niveles de
colesterol o de grasa en la sangre.
- La prostaglandina
E1 es una sustancia que se hace naturalmente en el cuerpo,
y que puede producir erecciones. Una versión de esta sustancia hecha
por el hombre (alprostadil) se puede inyectar en la base del pene sin
producir casi dolor, de cinco a diez minutos antes del coito, o se
puede introducir en la punta del pene como si fuera un supositorio.
Hasta se puede aumentar la dosis para prolongar la erección. Es posible
presentar efectos secundarios como dolor, mareos y una erección
prolongada, pero generalmente estos efectos son mínimos.
- Los dispositivos
de vacío son otra opción para crear una erección. Estas
bombas mecánicas se colocan alrededor de todo el pene antes del coito,
a fin de producir una erección.
- Si otros métodos no ayudan, los implantes de pene
pudiesen recuperar la capacidad de tener erecciones. Es necesaria una
operación para colocar los implantes en su lugar. Existen varios tipos
de implantes de pene, incluyendo los que usan varillas de silicón o
dispositivos inflables.
Para más información detallada sobre cómo lidiar con los problemas de
erección y otros asuntos relacionados con la sexualidad, solicite el
documento "La sexualidad y el cáncer: para el hombre que tiene cáncer y
su pareja".
Esterilidad:
en una prostatectomía radical se corta la conexión entre los testículos
(donde se produce el esperma) y la uretra. Esto significa que un hombre
ya no podrá engendrar un hijo de manera natural. A menudo, esto no es
un problema ya que los hombres con cáncer de próstata tienden a ser de
edad avanzada. No obstante, si le preocupa esto, usted puede hablar con
su médico sobre "almacenar" su esperma antes de la operación.
Linfedema:
una complicación poco común, pero posible, de la extirpación de muchos
de los ganglios linfáticos alrededor de la próstata es una condición
llamada linfedema. Los ganglios linfáticos normalmente proveen una
manera para que el líquido regrese de todas las áreas del cuerpo al
corazón. Cuando se extirpan los ganglios, se puede acumular líquido en
las piernas o en la región genital con el pasar del tiempo, lo que
causa inflamación y dolor. Por lo general, esta condición puede ser
tratada con terapia física, auque pudiera no desaparecer completamente.
Cambio en la longitud del
pene: uno de los posibles efectos menores de la cirugía
pudiera ser una reducción en la longitud del pene. En un estudio,
alrededor de uno de cinco hombres presentó una reducción de un 15% o
más en la longitud de su pene.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para
destruir las células cancerosas. Algunas veces se usa radiación como
tratamiento inicial para tratar el cáncer de bajo grado que aún está
confinado en la glándula prostática o que sólo se ha propagado a los
tejidos adyacentes. Las tasas de curación para los hombres con estos
tipos de cánceres se parecen más a la de los hombres en los que se
realiza una prostatectomía radical. Algunas veces la radiación también
se utiliza si el cáncer no se extirpó por completo o regresa (recurre)
en el área de la próstata después de la cirugía. Cuando la enfermedad
está más avanzada, se puede usar radiación para reducir el tamaño del
tumor y proporcionar alivio a posibles síntomas presentes y futuros.
Se utilizan dos tipos principales de radiación: radiación externa y
braquiterapia (radiación interna). Ambos son buenos métodos para tratar
el cáncer de próstata, aunque se tiene más información sobre los
resultados a largo plazo del tratamiento con radiación externa.
Radioterapia de rayos externos
En la radioterapia de rayos externos (external beam radiation therapy,
EBRT), la radiación se concentra en la glándula prostática y es
generada por una fuente externa al cuerpo. Es muy similar a las
radiografías, pero la exposición es más prolongada. Antes de iniciar el
tratamiento, se hacen estudios por imágenes tales como imágenes por
resonancia magnética, tomografías computarizadas y radiografías
regulares de la pelvis, para determinar la ubicación exacta de la
glándula prostática. Entonces el equipo de radiación puede hacer unas
marcas con tinta en la piel del paciente, que posteriormente utilizará
como guía para concentrar la radiación en el área correcta.
Generalmente el tratamiento se administra cinco días a la semana,
durante un período de siete a nueve semanas, en una clínica de
servicios ambulatorios. Cada tratamiento dura sólo unos minutos y no
causa dolor.
Además de ser usada como tratamiento para el cáncer en sus primeras
etapas, la radiación externa también puede ser usada para ayudar a
aliviar el dolor en los huesos en los casos en los que el cáncer se ha
propagado a áreas específicas del hueso.
La radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que
en el pasado. Las técnicas más nuevas permiten a los médicos
administrar dosis más altas de radiación a la glándula prostática
mientras se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos
adyacentes. Estas técnicas tienen menos efectos secundarios que la EBRT
convencional. Además, puede que provean una mejor probabilidad de curar
el cáncer, aunque esto aún no ha sido probado en estudios.
Radioterapia conformal
tridimensional: utiliza computadoras especiales
para determinar con precisión la ubicación de su próstata. A usted
probablemente le medirán un molde de plástico, parecido a un yeso para
el cuerpo, que lo mantendrá en la misma posición para que la radiación
se pueda dirigir con mayor precisión. Entonces los rayos de la
radiación son configurados y dirigidos a la próstata desde varias
direcciones, lo que hace menos probable que haya daños a los tejidos
normales.
Este método parece ser al menos tan eficaz que la radioterapia
convencional con menos efectos secundarios. Muchos médicos actualmente
recomiendan usarla cuando está disponible. En teoría, al dirigir la
radiación con más precisión, los médicos pueden reducir el daño que
esta radiación causa a los tejidos adyacentes a la próstata y curar más
cánceres al incrementar la dosis de radiación que recibe la próstata.
Aún se necesitan resultados de estudios a largo plazo para confirmar
esto.
Radioterapia de
intensidad modulada: la radioterapia de intensidad
modulada (intensity modulated radiation therapy, IMRT) es un tipo
avanzado de radioterapia tridimensional, en la que se utiliza una
máquina que se mueve alrededor del paciente mientras emite radiación.
Además de configurar los rayos y dirigirlos a la próstata desde varios
ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para
minimizar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto
permite a los médicos administrar una dosis aún mayor a las áreas del
cáncer. La radioterapia de intensidad modulada está disponible en
muchos hospitales principales y centros de cáncer. La RapidArc™ es una
forma de IMRT que permite administrar cada tratamiento por sólo unos
minutos. Resulta más conveniente para el paciente, aunque en
términos de eficacia, es similar a la IMRT regular.
Radiación conformal de
rayos de protones: la radiación conformal de rayos de
protones, una técnica relacionada con la radiación conformal
tridimensional (3DCRT), utiliza un enfoque similar, pero en lugar de
usar rayos X, esta técnica enfoca rayos de protones en el cáncer. Los
protones son partículas positivas de átomos. Contrario a los rayos X
que liberan energía tanto antes como después de alcanzar el blanco, los
protones causan poco daño a los tejidos a través de los cuales pasan, y
luego liberan su energía después de alcanzar cierta distancia. Esto
significa que la radiación con rayos de protones es capaz de hacer
llegar más radiación a la próstata, y menos daño a los tejidos normales
adyacentes. Al igual que la radiación conformal tridimensional y la
radioterapia de intensidad modulada, los resultados preliminares son
prometedores, pero se necesitarán más estudios para demostrar si la
terapia de rayo de protones es mejor a largo plazo en comparación con
la radiación externa convencional. Actualmente, la terapia de rayo de
protones no está ampliamente disponible. Las máquinas que necesitan
producir los protones son costosas, y sólo hay unas cuantas de ellas en
uso en los Estados Unidos. En la actualidad puede que no todas las
compañías de seguro cubran la radiación conformal de rayos de protones.
Radiocirugía
estereotáctica: este método es una forma de IMRT que se
usa con más frecuencia para tratar el cáncer que se ha propagado al
cerebro. Conlleva sujetar la cabeza en un marco o caja de metal para
prevenir cualquier movimiento, mientras la máquina emite con precisión
la radiación al tumor. Cuando sólo se administra un
tratamiento, se le llama radiocirugía estereotáctica, pero cuando se
administran muchos tratamientos se le llama radioterapia
estereotáctica. Con frecuencia, este tratamiento lleva los nombres de
las máquinas que se usan para administrarlo, tal como Gamma Knife™,
Novalis Tx™, and CyberKnife™.
Posibles efectos
secundarios de la radiación externa: los números usados en
la descripción de los posibles efectos secundarios que se presentan a
continuación están asociados con la radiación externa convencional, la
cual se utiliza actualmente con mucha menos frecuencia que en el
pasado. Los riesgos de los métodos de tratamiento más nuevos descritos
anteriormente son probablemente menores.
Problemas intestinales:
durante y después del tratamiento con la radiación externa, usted
pudiera presentar diarrea, algunas veces con sangre en las
deposiciones, incontinencia rectal e irritación del intestino grueso.
La mayoría de estos problemas desaparecen con el pasar del tiempo, pero
en pocos casos el funcionamiento normal de los intestinos no se
restablece hasta que termina el tratamiento. En el pasado,
aproximadamente de 10 a 20% de los hombres reportaron problemas
intestinales después de la radioterapia externa, aunque es menos
probable que la nueva técnica de radioterapia conformal cause estas
complicaciones.
Problemas con la vejiga:
usted pudiese presentar deseos de orinar frecuentemente, una sensación
de ardor mientras orina y sangre en la orina. Los problemas con la
vejiga usualmente se alivian con el pasar del tiempo, pero en algunos
pacientes estos problemas nunca desaparecerán. Alrededor de un paciente
de cada tres, continúa teniendo la necesidad de tener que orinar con
más frecuencia.
Incontinencia urinaria:
este efecto secundario es menos común que en general después de la
cirugía, pero la probabilidad de incontinencia aumenta cada año por
varios años después del tratamiento.
Impotencia:
después de varios años, la tasa de impotencia después de la radiación
es aproximadamente la misma que con la cirugía. Por lo general, la
impotencia no ocurre inmediatamente después de administrarse la
radioterapia, sino que se desarrolla lentamente en el transcurso de uno
o más años. Esto es diferente en la cirugía, en la cual la impotencia
aparece inmediatamente y puede mejorar en el transcurso del tiempo. En
estudios más antiguos, alrededor de tres de cuatro hombres eran
impotentes dentro de cinco años de haber recibido radioterapia (algunos
de estos hombres tuvieron problemas de erección antes del tratamiento).
Aproximadamente la mitad de los hombres que tenían erecciones normales
antes del tratamiento, se volvió impotente a los cinco años. No está
claro si estos números también aplicarán a las nuevas formas de
radiación. Al igual que en la cirugía, mientras más avanzada sea su
edad, mayor la probabilidad de volverse impotente. Los tratamientos,
como los que se mencionaron en la sección anterior, incluyendo los
medicamentos contra la disfunción eréctil, pueden ayudar.
Sensación de cansancio: la radioterapia también pudiera causar
cansancio que pudiera durar por varios meses después de finalizado el
tratamiento.
Linfedema: la acumulación de líquido en las piernas o en los genitales
(descrito en la sección sobre cirugía de este documento) es posible si
los ganglios linfáticos reciben radiación.
Braquiterapia (terapia de radiación
interna)
La braquiterapia (también conocida como implantación de partículas
o radioterapia
intersticial) utiliza pequeñas partículas radioactivas
cada una de ellas del tamaño aproximado de un grano de arroz que se
colocan directamente en la próstata. Por lo general, la braquiterapia
se usa en los hombres con cáncer de próstata en etapas iniciales cuyo
crecimiento es relativamente lento.
Su uso también pudiera estar limitado por otros factores. Para los
hombres que han tenido una resección transuretral de la próstata o
aquellos que ya tienen problemas urinarios, el riesgo de los efectos
secundarios urinarios pudiera ser mayor. Es posible que la
braquiterapia no sea tan eficaz en los hombres con glándulas
prostáticas grandes ya que se necesitarían muchísimas más partículas.
Los médicos actualmente están estudiando las maneras para evitar esto,
como administrar con anticipación un ciclo corto de terapia hormonal a
los hombres para reducir el tamaño de la próstata.
Los estudios por imágenes, tales como la ecografía transrectal, la
tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética
auxilian en la colocación de las partículas radioactivas. Unos
programas de computación especiales calculan la dosis exacta de
radiación necesaria. Sin estos programas, el cáncer recibiría muy poca
radiación o el tejido normal circundante podría recibir demasiada
radiación.
Existen dos tipos de braquiterapia de la próstata. Ambos se hacen en
una sala de operaciones y requieren algún tipo de anestesia.
Braquiterapia permanente
(en bajas dosis, o LDR, en inglés): en este método, las
partículas (semillas) de material radioactivo (como yodo-125 o el
paladio-103) se colocan en el interior de agujas delgadas, las cuales
se introducen en el área entre el escroto y el ano (perineo) y en la
próstata a través de la piel. Se remueven las agujas y las partículas
se dejan allí, y éstas liberan dosis bajas de radiación en el
transcurso de semanas o meses. La radiación que proviene de las
partículas alcanza una distancia muy corta, por lo que las partículas
eliminan una gran cantidad de radiación en un área muy pequeña. Esto
disminuye la cantidad de daño hecho a los tejidos sanos que están cerca
de la próstata.
Generalmente se colocan entre 40 y 100 partículas. Debido a su pequeño
tamaño, su presencia causa pocas molestias y simplemente se dejan en
ese lugar después de que se agote su material radioactivo. Este tipo de
radioterapia requiere de anestesia espinal (la parte inferior de su
cuerpo es adormecida) o anestesia general (en la que usted está
dormido), y puede requerir de un día en el hospital.
Es posible que se le administre también radiación externa junto con la
braquiterapia, especialmente si existe el riesgo de que su cáncer se
propague fuera de la próstata (por ejemplo, si tiene una puntuación de
Gleason alta).
Braquiterapia temporal
(en dosis altas, o HDR, en inglés): ésta es una técnica
más nueva. Se colocan unas agujas huecas en la próstata a través del
perineo. En estas agujas se colocan tubos de nailon suave (catéteres).
Luego estas agujas se retiran, pero los catéteres permanecen en el
lugar. Entonces se colocan en los catéteres el iridio-192 o el
cesio-137 radioactivo, generalmente por cinco a quince minutos.
Usualmente, se administran tres tratamientos breves y la sustancia
radioactiva se retira cada vez. Los tratamientos a menudo se
administran en intervalos de varios días. Los catéteres son retirados
después del último tratamiento. Durante aproximadamente una semana
posterior a la colocación de los catéteres, es posible experimentar
algo de dolor en el área entre el escroto y el recto, y la orina puede
tener un color marrón rojizo.
Por lo general, se combinan estos tratamientos con radiación externa,
que se administra a una dosis más baja de la que se usaría por sí sola.
La dosis total de radiación es calculada para que sea lo
suficientemente alta como para destruir todas las células cancerosas.
La ventaja de este método es que la mayor parte de la radiación se
concentra en la glándula prostática en sí, y no afecta la uretra ni los
tejidos que circundan la próstata, como por ejemplo los nervios, la
vejiga y el recto.
Posibles riesgos y
efectos secundarios de la braquiterapia: si recibió
partículas o semillas permanentes de braquiterapia, éstas emitirán
pequeñas cantidades de radiación durante varias semanas. Aun cuando la
radiación no llega lejos, es posible que su médico le pida que se
mantenga alejado de las mujeres embarazadas y niños pequeños durante
este tiempo. Es posible que también le pidan tomar otras precauciones,
tal como usar un condón durante las relaciones sexuales.
Además existe el riesgo menor de que algunas de las semillas se muevan
(emigren). A usted le pudieran pedir que filtre su orina durante la
primera semana para recoger cualquier semilla que pudiese salir.
Asegúrese de seguir cuidadosamente las instrucciones de su médico.
También han surgido informes que indican que las partículas se han
movido a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo, como
los pulmones. Hasta donde los médicos han podido averiguar, esto no
parece causar ningún daño a la salud y ocurre en muy pocas ocasiones.
Al igual que la radiación externa, la braquiterapia también puede
causar impotencia, problemas urinarios e intestinales.
Problemas intestinales:
en menos del 5% de los pacientes, ocurren problemas intestinales
(incluyendo ardor y dolor en el recto y/o diarrea) a largo plazo que
son significativos.
Problemas urinarios:
la incontinencia urinaria grave no es un efecto secundario común. Sin
embargo, el deseo de orinar frecuentemente pudiera persistir en
aproximadamente uno de tres pacientes que reciben braquiterapia. Quizá
esto es causado por la irritación de la uretra, el conducto que drena
la orina desde la vejiga. En pocas ocasiones, este conducto puede
llegar a cerrarse (estrechamiento uretral) y será necesario abrirlo
mediante cirugía.
Impotencia:
los problemas con las erecciones son menos probables después de la
braquiterapia que después de otras formas de tratamiento, aunque esto
no está claro. Algunos estudios han encontrado que las tasas de
disfunción sexual son menores después de la braquiterapia, pero otros
estudios han encontrado que las tasas de impotencia no eran menores que
con la radioterapia externa o la cirugía. De nuevo, mientras más joven
sea usted y mejor haya sido su función sexual antes del tratamiento,
mayores son las probabilidades de que usted recuperará la función
sexual después del tratamiento.
Criocirugía
La criocirugía (también llamada crioterapia o crioablación) se usa
algunas veces para tratar el cáncer localizado de la próstata mediante
el congelamiento. Al igual que con la braquiterapia, este tratamiento
puede que no sea una buena opción para los hombres que tienen glándulas
prostáticas grandes.
En este método, varias sondas huecas (agujas) se introducen a través de
la piel que se encuentra entre el ano y el escroto (el periné). El
médico las guía hasta la próstata con la asistencia de una ecografía
transrectal (TRUS). Se pasan gases muy fríos a través de las agujas, lo
que crea bolas de hielo que destruyen la glándula prostática. Para
asegurarse de que se destruya suficiente tejido prostático sin causar
demasiado daño a los tejidos adyacentes, el cirujano observa
cuidadosamente las imágenes de ultrasonido durante el procedimiento. Se
circula agua salada tibia en la uretra a través del catéter para evitar
que la uretra se congele. Durante este procedimiento se usa anestesia
espinal, epidural o general.
Antes de la criocirugía, se coloca un catéter suprapúbico en la vejiga
a través de una incisión en la piel del abdomen para que, en caso de
que ocurra inflamación de la próstata después del procedimiento (que
generalmente ocurre), la orina pueda pasar a través de este tubo. El
catéter se retira varias semanas después, una vez baja la inflamación.
Después del procedimiento, habrá algo de magulladura y dolor en el
periné, donde se insertaron las sondas. Es posible que necesite
permanecer en el hospital por un día, aunque muchos pacientes pueden
dejar el hospital el mismo día.
La criocirugía es menos invasiva que la prostatectomía radical, de
manera que usualmente hay menos pérdida de sangre, una hospitalización
más breve, menor tiempo de recuperación y menos dolor que con la
cirugía. Sin embargo, en comparación con la cirugía o la radioterapia,
los médicos tienen mucho menos información sobre la eficacia a largo
plazo de la criocirugía, debido a que las técnicas actuales que
utilizan la ecografía como guía y la supervisión precisa de la
temperatura sólo han estado disponibles unos pocos años, y los
resultados del seguimiento a largo plazo (10 a 15 años) aún no se han
recopilado ni analizado. Las técnicas actuales que utilizan la
ecografía como guía y la supervisión precisa de la temperatura sólo han
estado disponibles unos pocos años. Los resultados del seguimiento a
largo plazo (10 a 15 años) aún no se han recopilado ni analizado. Por
este motivo, la mayoría de los médicos a menudo no usan la criocirugía
como primer tratamiento contra el cáncer de próstata. Algunas veces se
recomienda si el cáncer ha regresado después de otros tratamientos.
Posibles efectos secundarios de la
criocirugía
Contrario a lo que ocurre en los hombres que se someten al
procedimiento como primera forma de tratamiento, los efectos
secundarios de la criocirugía tienden a ser peores si se hace en
hombres que ya han recibido radioterapia.
La mayoría de los hombres tiene sangre en la orina durante uno o dos
días después del procedimiento, así como dolor en el área donde se
colocaron las agujas. También es común la inflamación del pene o el
escroto. La congelación también pudiera afectar la vejiga y los
intestinos, lo que puede causar dolor, sensaciones de ardor, y la
necesidad de orinar o defecar con frecuencia. La mayoría de los hombres
recobran la función normal de los intestinos y de la vejiga con el
pasar del tiempo.
La congelación daña los nervios cercanos a la próstata y causa
impotencia en hasta un 80% de los hombres que se someten a la
criocirugía. La disfunción eréctil es más común después de la
criocirugía que después de la prostatectomía radical (vea información
anterior).
Es raro que ocurra la incontinencia urinaria en los hombres a quienes
se les hace la criocirugía como primer tratamiento. Sin embargo, es más
común en los hombres que ya han recibido radioterapia.
Después de la criocirugía, en aproximadamente un 1% de los hombres
aparece una fístula (conexión anormal) entre el recto y la vejiga. Este
problema que se presenta en pocas ocasiones, pero que puede ser grave,
puede causar que haya un escape de orina al recto, lo que pudiera
requerir de una cirugía para corregirlo.
Terapia
hormonal (deprivación de
andrógenos)
A la terapia hormonal también se le llama terapia de deprivación de
andrógenos o terapia supresora de andrógenos. Su objetivo es
disminuir los niveles de hormonas masculinas, llamados andrógenos, en
el cuerpo. Los andrógenos principales son la testosterona y la
dihidrotestosterona. Los andrógenos, producidos principalmente en los
testículos, pueden estimular el crecimiento de las células cancerosas
en la próstata. La reducción de los niveles de andrógenos puede
usualmente hacer que los cánceres de próstata disminuyan de tamaño o
crezcan más lentamente. Sin embargo, la terapia hormonal no cura el
cáncer de próstata.
La terapia hormonal se pudiera utilizar en varias situaciones, por
ejemplo:
- Si no puede someterse a una cirugía o radioterapia o estos
tratamientos no le pueden curar porque el cáncer ya se ha propagado más
allá de la glándula prostática.
- Si su cáncer continúa o regresa después del tratamiento con
cirugía o radioterapia.
- Además de la radioterapia como tratamiento inicial si usted
está en alto riesgo de recurrencia del cáncer.
- Antes de la cirugía o la radiación para intentar reducir el
cáncer y hacer que otros tratamientos sean más eficaces.
Tipos de terapia hormonal
Existen varios tipos de terapia hormonal usados para tratar el cáncer
de próstata.
Orquiectomía (castración):
a pesar de que es un tipo de cirugía, su principal efecto es como una
forma de terapia hormonal. En esta operación, el cirujano extirpa los
testículos, que es donde se produce más del 90% de los andrógenos,
principalmente la testosterona. Al eliminar esta fuente, la mayoría de
los cánceres de próstata dejan de crecer o se reduce su tamaño por un
tiempo.
La operación se realiza como un simple procedimiento ambulatorio. Este
método es probablemente el más económico y simple para reducir los
niveles de andrógenos en el cuerpo. Sin embargo, contrario a algunos
otros métodos de reducción de niveles de andrógenos, éste es
permanente, y muchos hombres tienen problemas para aceptar la
extirpación de sus testículos. A algunos hombres que se someten al
procedimiento les preocupa cómo van a lucir. Si se desea, se pueden
insertar sacos de silicona artificiales en el escroto. Éstos lucen como
testículos.
Análogos de la hormona
liberadora de hormona luteinizante (luteinizing hormone-releasing
hormone analogs, LHRH): aunque estos análogos (también
conocidos como agonistas de la hormona liberadora de hormona
luteinizante) cuestan más y requieren visitas frecuentes al médico, la
mayoría de los hombres prefiere este método a la orquiectomía. Estos
medicamentos reducen la cantidad de testosterona producida por los
testículos. Al tratamiento con estos medicamentos algunas veces se le
llama castración química, ya que reducen los niveles de andrógenos tan
bien como la orquiectomía.
Los análogos de la LHRH se inyectan o colocan como implantes pequeños
debajo de la piel, ya sea mensualmente o cada tres, cuatro, seis o doce
meses. Dependiendo del medicamento que se use, se administran entre
cada mes, cada tres o cuatro meses, hasta una vez al año. Los análogos
de hormona liberadora de hormona luteinizante disponibles en los
Estados Unidos incluyen leuprolida (Lupron, Viadur, Eligard), la
goserelina (Zoladex), la triptorelina (Trelstar) y la histrelina
(Vantas).
Cuando se administran por primera vez los análogos de la hormona
liberadora de hormona luteinizante, aumenta brevemente la producción de
testosterona antes de disminuir a niveles muy bajos. Este efecto se
denomina exacerbación
y resulta de la forma compleja en que actúan los análogos de la hormona
liberadora de hormona luteinizante. Los hombres con cáncer propagado a
los huesos pudieran experimentar dolor en los huesos. Si el cáncer ha
hecho metástasis en la columna vertebral, incluso un aumento del
crecimiento por un corto período de tiempo podría comprimir la médula
espinal y causar dolor o parálisis. Se puede evitar la exacerbación
mediante la administración de medicamentos llamados antiandrógenos por
varias semanas cuando se comienza el tratamiento con los análogos de la
hormona liberadora de hormona luteinizante. Para más detalles sobre los
antiandrógenos, remítase a la información que sigue.
Antagonistas de la
hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH): el
abarelix (Plenaxis) era un nuevo tipo de medicamento conocido como un
antagonista de la LHRH. Se cree que funcione de una manera similar a
los agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante, pero
parece disminuir más rápido los niveles de testosterona y no causa
exacerbación del tumor como lo hacen los agonistas LHRH.
En el 2005, la compañía que produce el abarelix decidió retirar del
mercadeo a este medicamento. Los hombres que ya estaban tomaban
abarelix podían continuar este medicamento. Sin embargo,
ningún paciente nuevo podría comenzar a tomarlo, pues ya no está
disponible.
En 2008, la FDA aprobó un nuevo antagonista LHRH, llamado degarelix
(Firmagon) para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Se
administra mensualmente en forma de inyección debajo de la piel. Al
igual que el abarelix, el degarelix reduce rápidamente los niveles de
testosterona. Los efectos secundarios más comunes fueron problemas en
el lugar donde se aplicó la inyección (dolor, enrojecimiento, e
inflamación) y niveles aumentados de enzimas hepáticas en los análisis
de laboratorio. Los otros efectos secundarios se discuten con mayor
detalle en la sección siguiente.
Antiandrógenos:
los antiandrógenos bloquean la capacidad del cuerpo para utilizar
cualquier andrógeno. Aun después de la orquiectomía, o durante el
tratamiento con los análogos de la hormona liberadora de la hormona
luteinizante, las glándulas suprarrenales continúan produciendo una
pequeña cantidad de andrógenos.
Los medicamentos de este tipo, como la flutamida (Eulexin),
bicalutamida (Casodex) y nilutamida (Nilandron), vienen en
forma de píldoras que se toman diariamente.
Los antiandrógenos no se usan a menudo por sí solos (remítase a la
información que sigue). Un antiandrógeno pudiera agregarse si el
tratamiento con la orquiectomía o un análogo de hormona liberadora de
la hormona luteinizante ya no es eficaz por sí solo. Algunas veces se
administra un antiandrógeno por varias semanas cuando un análogo de
LHRH ha sido comenzado para prevenir una exacerbación del tumor (vea
información anterior).
Un tratamiento de antiandrógenos puede ser combinado con orquiectomía o
análogos de hormona liberadora de la hormona luteinizante como terapia
hormonal de primera línea. A esto se le llama bloqueo combinado de los
andrógenos. Todavía se está debatiendo si este bloqueo es más eficaz
bajo este escenario que la orquiectomía o los análogos de la hormona
liberadora de la hormona luteinizante por sí solos. Si existe algún
beneficio, pareciera que fuese pequeño.
Algunos médicos están probando el uso de los antiandrógenos en lugar de la
orquiectomía o los análogos de la hormona liberadora de la hormona
luteinizante. Varios estudios recientes han comparado la eficacia de
los antiandrógenos solos con la de los agonistas de la hormona
liberadora de la hormona luteinizante. En la mayoría de ellos no se
encontró una diferencia en las tasas de supervivencia, pero unos pocos
concluyeron que los antiandrógenos son ligeramente menos eficaces.
Si la terapia hormonal deja de ser eficaz, incluyendo los
antiandrógenos, algunos hombres parecen beneficiarse por un corto
período de tiempo cuando se suspende el antiandrógeno. Los médicos
llaman a esto "efecto de la abstinencia de antiandrógeno", aunque ellos
no están seguros de la razón por lo cual ocurre.
Otros medicamentos
supresores de andrógenos: los estrógenos fueron la
principal alternativa a la orquiectomía para los hombres con cáncer de
próstata avanzado. Debido a sus posibles efectos secundarios (que
incluyen coágulos de sangre y aumento del tamaño de los senos), los
estrógenos han sido sustituidos principalmente por los análogos de la
hormona liberadora de la hormona luteinizante y los antiandrógenos. Aun
así, se pueden tratar los estrógenos si la deprivación de andrógenos ya
no es eficaz.
El quetoconazol (Nizoral),
que primero se usó para tratar las infecciones fúngicas, bloquea la
producción de andrógenos, y se usa en algunas ocasiones. También puede
bloquear la producción de cortisol en el cuerpo. Las personas tratadas
con quetoconazol a menudo necesitan tomar un corticoesteroide (como
hidrocortisona) con este medicamento para prevenir los efectos
secundarios causados por los bajos niveles de cortisol.
Efectos secundarios de la terapia
hormonal
La orquiectomía, los análogos de la LHRH y los antagonistas de la LHRH
causan efectos secundarios debido a cambios en los niveles hormonales,
tal como testosterona y estrógeno. Estos efectos secundarios pueden
incluir:
- Reducción o ausencia de libido (deseo sexual).
- Impotencia.
- Sensaciones de calor (pudieran aliviarse o incluso
desaparecer con el tiempo).
- Sensibilidad de los senos y crecimiento del tejido de las
mamas.
- Osteoporosis (adelgazamiento de los huesos), lo que causa
fracturas de huesos.
- Anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos).
- Disminución de la agudeza mental.
- Pérdida de masa muscular.
- Aumento de peso.
- Cansancio.
- Aumento en los niveles de colesterol.
- Depresión.
El riesgo de hipertensión (alta presión arterial), diabetes y ataques
al corazón (infarto de miocardio) también es mayor en los hombres
tratados con terapia hormonal.
Los antiandrógenes tienen efectos secundarios similares. La principal
diferencia de los agonistas de la hormona liberadora de la hormona
luteinizante y la orquiectomía consiste en que los antiandrógenos
tienen menos efectos secundarios sexuales. Cuando se usan estos
medicamentos solos, a menudo se puede mantener la libido y la potencia.
La diarrea es un efecto secundario mayor cuando se administran estos
medicamentos en los pacientes que ya han sido tratados con agonistas de
la LHRH. Además, se pueden presentar náusea, problemas con el hígado y
cansancio.
Se pueden prevenir o tratar muchos efectos secundarios. Por ejemplo,
las sensaciones de calor se pueden aliviar con ciertos antidepresivos.
El tratamiento breve con radiación a los senos puede ayudar a prevenir
que aumenten en tamaño. Existen varios medicamentos diferentes para
prevenir y tratar la osteoporosis. La depresión puede ser tratada con
antidepresivos y/o asesoramiento. El ejercicio puede ayudar a reducir
muchos efectos secundarios, incluyendo cansancio, aumento de peso y la
probabilidad de perder masa muscular y ósea. Si se presenta anemia, por
lo general, es muy leve y usualmente no causa síntomas.
Existe una preocupación cada vez mayor en cuanto a si la terapia
hormonal para el cáncer de próstata pudiera tener un efecto negativo en
la cognición (problemas con el razonamiento, la concentración y/o la
memoria). Un número de estudios ha estado analizando la asociación
entre los niveles de testosterona y la función cerebral, primero en
animales y luego en hombres saludables. Sin embargo, esta asociación no
ha sido estudiada bien en hombres que reciben terapia hormonal para el
cáncer de próstata. Los estudios que se han hecho son poco abarcadores
y a menudo arrojan resultados conflictivos. Los diferentes estudios han
demostrado cambios en diferentes tipos de memoria. Algunos de los
estudios incluso han encontrado que mientras algunos tipos de memoria
se empeoran, otros se mejoran. Otros estudios no han encontrado ningún
efecto.
Resulta difícil estudiar el efecto de la terapia hormonal en la función
cerebral, ya que otros factores también pueden cambiar la manera en que
el cerebro funciona. Todos estos factores se tienen que tomar en cuenta
cuando se hace un estudio. Por ejemplo, la edad es uno de estos
factores. Tanto el cáncer de próstata como los problemas con la memoria
son más comunes a medida que la gente envejece. Además, la terapia
hormonal puede causar anemia, cansancio y depresión, lo que puede
afectar la función cerebral. Aun así, la terapia hormonal parece que
causa problemas con la memoria en algunos pacientes. En raras
ocasiones, estos problemas son graves, y con más frecuencia afectan
sólo a algunos tipos de memoria Se están realizando más estudios para
analizar este asunto.
Controversias actuales sobre la terapia
hormonal
No todos los médicos concuerdan con los muchos asuntos relacionados con
la terapia hormonal, tal como el momento más indicado para comenzar o
detener la terapia y la mejor manera de administrarla. Se están
llevando a cabo estudios que están analizando estos asuntos. Algunos de
estos asuntos se discuten a continuación.
Tratamiento del cáncer en
etapa temprana: algunos hombres con cáncer de próstata en
etapa temprana (etapa I o II) han sido tratados con terapia hormonal en
lugar de cirugía o radiación. Un estudio reciente encontró que estos
hombres no viven más tiempo que aquellos que no recibieron ningún
tratamiento al principio, sino que esperaron a que el cáncer progresara
o que se presentarán síntomas.
Tratamiento temprano o
tardío: algunos médicos opinan que la terapia hormonal
funciona mejor si se comienza lo antes posible incluso si el paciente
se siente bien. Esto aplica al cáncer en etapa avanzada (por ejemplo,
cuando se ha propagado a los ganglios linfáticos), a tumores que son
más grandes (T3) o tienen una alta puntuación Gleason o cuando el PSA
ha comenzado a aumentar después de la terapia inicial. Algunos estudios
han mostrado que el tratamiento hormonal puede desacelerar la
enfermedad y quizás incluso alargar la supervivencia del paciente. Sin
embargo, no todos los médicos están de acuerdo con este método. Algunos
médicos están esperando por más evidencia que demuestre los beneficios.
Ellos creen que debido a los posibles efectos secundarios y la
probabilidad de que el cáncer se vuelva resistente a la terapia más
temprano, el tratamiento no debe comenzarse hasta que los síntomas de
la enfermedad aparezcan. Actualmente se están haciendo estudios para
aclarar estas interrogantes.
Terapia hormonal
intermitente versus ininterrumpida: casi todos los
cánceres de próstata tratados con terapia hormonal durante un período
de meses o años se vuelven resistentes a este tratamiento. Algunos
médicos creen que la supresión constante de andrógenos puede no ser
necesaria, de manera que recomiendan un tratamiento intermitente.
En un tipo de terapia intermitente, la supresión de andrógenos se
interrumpe cuando su nivel de PSA en la sangre disminuye hasta un nivel
muy bajo. Si el nivel de PSA comienza a aumentar, los medicamentos se
comienzan a administrar otra vez. Otro método de terapia intermitente
incluye el uso de supresión de andrógenos durante períodos fijos, por
ejemplo se administra durante seis meses y se descansa los próximos
seis meses.
Todavía se están realizando estudios clínicos sobre la terapia hormonal
intermitente. Es muy prematuro indicar si este nuevo método es mejor o
peor que la terapia hormonal continua. Sin embargo, una ventaja del
tratamiento intermitente es que por un tiempo algunos hombres pueden
evitar los efectos secundarios de la terapia hormonal, tales como la
impotencia, las sensaciones repentinas de calor y la pérdida del deseo
sexual.
Bloqueo combinado de
andrógenos: algunos médicos tratan a los pacientes con
deprivación de andrógenos (orquiectomía o agonistas de la hormona
liberadora de la hormona luteinizante) y un antiandrógeno. Sin embargo,
la mayoría de los médicos no están convencidos de que hay suficiente
evidencia que indique que esta terapia combinada es mejor que un solo
medicamento cuando se trata el cáncer de próstata metastásico.
Bloqueo triple de
andrógenos: algunos médicos han sugerido recibir una
terapia combinada como un paso adicional al agregar un medicamento
llamado inhibidor de la 5-alfa reductasa, ya sea finasterida (Proscar,
Propecia) o dutasterida (Avodart) al bloqueo combinado de los
andrógenos. En la actualidad, hay muy poca evidencia para
apoyar el uso de este “bloqueo triple de andrógenos”.
Quimioterapia
Algunas veces se usa quimioterapia cuando el cáncer de próstata se ha
propagado fuera de la glándula prostática y la terapia hormonal ya no
es eficaz. La quimioterapia no es un tratamiento convencional para el
cáncer de próstata en etapa temprana, pero algunos estudios están
determinando si este tratamiento pudiera ser útil si se administra por
un corto periodo de tiempo después de la cirugía.
La quimioterapia utiliza medicamentos contra el cáncer que se inyectan
en una vena o que se administran por vía oral. Estos medicamentos
entran al torrente sanguíneo y van por todo el cuerpo, lo cual permite
que este tratamiento sea potencialmente útil para aquellos cánceres que
se han propagado a órganos distantes (que han hecho metástasis).
Por algún tiempo, no se creía que la quimioterapia fuese muy eficaz en
el tratamiento del cáncer de próstata, pero esto ha cambiando en los
últimos años. Una combinación de los medicamentos de quimioterapia
docetaxel (Taxotere) y el medicamento esteroide prednisona ha mostrado
reducir los síntomas y prolongar la vida (cuando se compara con otros
medicamentos de quimioterapia) en pacientes con cáncer de próstata
avanzado. La mayoría de los médicos actualmente consideran esto como la
opción de quimioterapia de primera línea para los hombres cuyo cáncer
ya no responde a los tratamientos hormonales.
Algunos de los otros medicamentos de la quimioterapia que se utilizan
para tratar un cáncer de próstata incluye:
- Mitoxantrona (Novantrone).
- Estramustina (Emcyt).
- Doxorrubicina (Adriamicina).
- Etopósido (VP-16).
- Vinblastina (Velban).
- Paclitaxel (Taxol).
- Carboplatino (Paraplatin).
- Vinorelbine (Navelbine).
Al igual que en la terapia hormonal, la quimioterapia es poco probable
que cure el cáncer. No se espera que este tratamiento destruya todas
las células cancerosas, pero puede reducir el crecimiento del cáncer y
disminuir los síntomas, lo que resulta en una mejor calidad de vida.
Posibles efectos secundarios de la
quimioterapia
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la
quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Estos efectos secundarios pudieran incluir:
- Caída de pelo.
- Llagas en la boca.
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Baja resistencia a las infecciones (debido a bajos niveles
de glóbulos blancos en la sangre).
- Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados
(debido al bajo nivel de plaquetas).
- Cansancio (debido al bajo nivel de glóbulos rojos).
Además, cada medicamento de quimioterapia pudiera tener su propio
efecto secundario. Por ejemplo, la estramustina, un medicamento que se
usa algunas veces contra el cáncer de próstata, también conlleva el
riesgo de causar coágulos en la sangre. El docetaxel puede causar
reacciones alérgicas graves. Para prevenir este problema, se
administran medicamentos antes de los tratamientos de docetaxel. Por
otro lado, la doxorrubicina puede debilitar el músculo del corazón con
el pasar del tiempo. Por lo tanto, los médicos tienen que limitar la
cantidad que usan de este medicamento. En raras ocasiones, la
mitoxantrona puede causar leucemia, por lo que ya no se está estudiando
para el cáncer de próstata en etapa temprana.
Los efectos secundarios de la quimioterapia son usualmente temporales y
desaparecen después de finalizar el tratamiento. Hay ayuda disponible
para muchos de los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden
administrar medicamentos contra las náuseas para prevenir o reducir las
náuseas y los vómitos. Se pueden administrar otros medicamentos para
estimular los recuentos sanguíneos.
Tratamiento
del dolor
La mayor parte de este documento analiza las maneras de extirpar o
destruir las células cancerosas de la próstata o de disminuir su
crecimiento. Sin embargo, el mantenimiento de la calidad de vida es
otro objetivo importante. No dude en discutir con su equipo de atención
del cáncer respecto al dolor, otros síntomas o cualquier preocupación
que tengan sobre la calidad de su vida. El dolor y la mayoría de los
otros síntomas del cáncer de próstata con frecuencia se pueden tratar
eficazmente. Si los tratamientos que se presentaron anteriormente no
alivian los síntomas, existen otras opciones que pudieran ayudar.
Medicamentos contra el dolor
Cuando se recetan adecuadamente, los medicamentos contra el dolor o
analgésicos (desde aspirina hasta los opioides) son muy eficaces. Es
posible que le preocupe la adicción o dependencia con los opioides,
pero esto casi nunca es un problema si el medicamento se ha estado
usando según se haya indicado contra el dolor. Los síntomas como la
somnolencia y el estreñimiento son posibles, pero usualmente se pueden
tratar mediante el cambio de las dosis o agregando otros medicamentos.
Bifosfonatos
Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que puede ayudar a
aliviar el dolor en los huesos causado por el cáncer que se ha
propagado (hecho metástasis). Estos medicamentos también pueden reducir
el crecimiento de las metástasis y prevenir fracturas. Además, los
bifosfonatos ayudan a fortalecer los huesos en los hombres que también
están recibiendo terapia hormonal. El bifosfonato más usado es el ácido
zoledrónico (Zometa), el cual ha sido aprobado para usarse contra las
metástasis en los huesos del cáncer de próstata. Éste se administra
mediante inyección intravenosa. Se han aprobado otros bifosfonatos para
otros usos, y algunos médicos usan estos medicamentos "no autorizados"
(para tratar una condición para la cual no han sido aprobados por la Food and Drug Administration)
para tratar el cáncer de próstata.
Los bifosfonatos pueden ocasionar sus propios efectos secundarios,
incluyendo síntomas parecidos a la influenza (gripe) y dolor en los
huesos. Un efecto secundario poco común, pero muy angustiante, consiste
en osteonecrosis de los huesos de la mandíbula. En esta condición, el
suministro sanguíneo de un área en el hueso se detiene, y esa parte del
hueso muere. Esto puede causar pérdida de dientes e infecciones o
llagas abiertas del hueso de la mandíbula que no sana. Realmente, no
existe una manera eficaz de tratar esta condición que no sea suspender
el medicamento y administrar atención de apoyo. Los médicos desconocen
por qué algunas personas padecen osteonecrosis de la mandíbula mientras
reciben los bifosfonatos, pero parece que esta condición se presenta
más a menudo después de realizar trabajos dentales (tal como extracción
de un diente) mientras el paciente recibe el medicamento. Por esta
razón, muchos médicos que tratan el cáncer recomiendan que el paciente
que va a recibir bifosfonatos acuda a una revisión dental y que
cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de
comenzar a tomar el medicamento. Mantener una buena higiene oral
mediante el uso de hilo dental y el cepillado de los dientes,
asegurarse de que las dentaduras le queden ajustadas, y someterse a
exámenes dentales regularmente también puede ayudar a evitar esta
condición.
Esteroides
Algunos estudios indican que los corticosteroide (como la prednisona y
la dexametasona) pueden ayudar a aliviar el dolor en los huesos de
algunos hombres.
Radioterapia externa
La radioterapia puede ayudar a reducir el dolor en los huesos,
especialmente si el dolor está limitado a una o a sólo algunas áreas de
los huesos. La radiación puede ser dirigida a los tumores en la espina
dorsal, lo que puede ayudar a aliviar la presión en la médula espinal
en algunos casos. La radioterapia también puede ayudar a aliviar otros
síntomas al reducir el tamaño de los tumores en otras partes de cuerpo.
Radiofármacos:
el estroncio 89 (Metastron) y el samario 153 (Quadramet) son
medicamentos que contienen elementos radioactivos. Se inyectan en una
vena y se acumulan en los huesos. Una vez están en los huesos, la
radiación que liberan destruye las células cancerosas y alivia algo del
dolor causado por la metástasis ósea. Aproximadamente un 80% de los
pacientes con cáncer de próstata que padecen metástasis óseas que
causan dolor se benefician con este tratamiento.
Estos medicamentos se usan para tratar el dolor en los huesos causado
por el cáncer de próstata metastásico, y no en caso de cáncer en etapa
inicial. Estos medicamentos son especialmente útiles cuando el cáncer
de próstata se propagó a muchos huesos, ya que la radiación externa
necesitaría ser dirigida a cada hueso afectado. En algunos casos, estos
medicamentos se usarán junto con la radiación externa dirigida hacia
las metástasis óseas que causan más dolor.
El efecto secundario significativo de este tratamiento consiste en una
reducción de los recuentos de células sanguíneas. Esto puede aumentar
el riesgo de infecciones o sangrado, especialmente si sus recuentos ya
están bajos.
El tratamiento eficaz del dolor es muy importante. Esto le
ayudará a que se sienta mejor y le permitirá concentrarse en las
personas y las actividades que son muy importantes para su vida.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que necesita saber, el cual puede
consultar en nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa
llamando al 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a
sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el
tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la
acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las
náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son
útiles, mientras que otros no han sido probados. Asimismo, se ha
demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento convencional.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Consideración
de las opciones de
tratamiento del cáncer de próstata
Si usted tiene cáncer de próstata, hay muchos factores importantes que
debe tomar en consideración antes de optar por un tratamiento, tal como
su edad y salud general, y la probabilidad de que el cáncer le ocasione
problemas. También usted debe considerar los efectos secundarios que
está dispuesto a sobrellevar. Por ejemplo, algunos hombres no conciben
la idea de vivir con efectos secundarios como la incontinencia y la
impotencia. A otros hombres les inquietan menos estos efectos y están
más preocupados por la extirpación o destrucción del cáncer.
Si usted es de edad avanzada o tiene problemas médicos graves y su
cáncer es de crecimiento lento, es posible que le sea útil pensar en el
cáncer de próstata como una enfermedad crónica que probablemente no le
causará la muerte, pero que puede causarle síntomas que tal vez desee
evitar. Quizá usted quiera considerar la vigilancia activa (contar con
la atención cuidadosa de seguimiento proporcionada por su médico) o la
terapia hormonal, y menos inclinado a considerar los tratamientos que
con probabilidad causan efectos secundarios mayores, como la radiación
y la cirugía. Por supuesto, la edad por sí sola no es necesariamente la
mejor base para tomar su decisión. Muchos hombres se encuentran en
buena salud mental y física a los 70 años, mientras que algunos hombres
más jóvenes pudieran no estar tan saludables.
Si usted es más joven y aparte del cáncer disfruta de una buena salud,
es posible que esté más dispuesto a sobrellevar los efectos secundarios
del tratamiento si éste le ofrece la mejor probabilidad de cura. La
mayoría de los médicos ahora piensa que la radiación externa, la
prostatectomía radical y la braquiterapia (implantes radioactivos)
tienen las mismas tasas de curación en las etapas más tempranas del
cáncer de próstata. Sin embargo, cada tipo de tratamiento tiene sus
ventajas y desventajas que deben ser consideradas, incluyendo los
posibles riesgos y efectos secundarios (descritos anteriormente).
Esto es complicado aún más por el surgimiento de los tipos de cirugía
más nuevos (prostatectomía laparoscópica y la prostatectomía radical
laparoscópica asistida por robot) y la radioterapia (radioterapia
conformal, radioterapia de intensidad modulada, radiación con rayos de
protones, etc.) en los últimos años. Muchos de éstos parecen ser muy
promisorios, pero la información a largo plazo de estos métodos es muy
limitada, lo que significa que resulta muy difícil, si no imposible,
compararlos entre sí.
Frecuentemente es difícil tomar esta complicada decisión por sí mismo.
Es posible que usted encuentre útil hablar con su familia y amigos
antes de tomar una decisión. Es importante notar que el cáncer de
próstata no es una enfermedad uniforme, y que la experiencia de cada
hombre con esta enfermedad es diferente. Simplemente porque alguien que
usted conozca tuvo una buena (o mala) experiencia con cierto tipo de
tratamiento no significa necesariamente que lo mismo le ocurrirá a
usted.
Además, es posible que usted quiera considerar más de una opinión
médica, quizás incluso de otros tipos de médicos. Para los cánceres en
etapa inicial, resulta natural para los cirujanos especialistas, como
los urólogos, recomendar la cirugía, y para los oncólogos expertos en
radioterapia es natural recomendar la radiación. Resulta más probable
que los médicos especializados en los tipos de tratamiento más nuevos
recomienden sus terapias. Hablar con cada uno de ellos puede brindarle
una mejor perspectiva de sus opciones. Su médico de cabecera también
puede ayudarle a aclarar qué tratamiento puede ser adecuado para usted.
Tal vez encuentre de utilidad hablar con personas que se han enfrentado
o que se están enfrentando al mismo problema. El programa De Hombre a
Hombre (Man to Man)
de la Sociedad Americana del Cáncer, y los programas similares
patrocinados por otras organizaciones, proporcionan un foro para
reunirse y discutir éstos y otros temas relacionados con el cáncer. Si
desea más información sobre nuestros programas, llame a la línea
telefónica gratuita 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) o visite nuestra
página en Internet: cancer.org.
La información que se presenta en las secciones siguientes describe las
opciones principales de tratamiento disponibles para el cáncer de
próstata en situaciones diferentes. Antes de decidir el tratamiento, es
posible que usted quiera preguntarse lo siguiente:
- ¿Es usted el tipo de persona que necesita hacer algo sobre
su cáncer, aun si esto pudiese resultar en graves efectos secundarios?
¿Estaría usted más cómodo con la espera en observación, incluso si esto
significa que usted pudiese padecer más ansiedad (y necesitar una
atención de seguimiento más frecuente) en el futuro?
- ¿Tiene la necesidad de conocer inmediatamente si su médico
cree que él o ella pudo extirpar todo el cáncer (una razón por la que
algunos hombres optan por la cirugía)? ¿Se siente más cómodo sin saber
los resultados del tratamiento por un tiempo (como es el caso con la
radioterapia) si esto significa no someterse a cirugía?
- ¿Prefiere la tecnología más moderna que pudiera tener
algunas ventajas teóricas? ¿Prefiere los métodos de tratamiento que han
sido mejor probados y con los que los médicos puede que tengan más
experiencia?
- ¿Qué efectos secundarios potenciales del tratamiento
(incontinencia, impotencia, problemas intestinales) pudiesen ser más
perturbadores para usted?
- ¿Cuán importante son para usted los asuntos como la
cantidad de tiempo dedicada al tratamiento o a la recuperación?
- Si su tratamiento inicial no da buenos resultados, ¿cuáles
serían sus opciones en ese momento?
Muchos hombres encuentran que es muy estresante escoger entre las
opciones de tratamiento, y siente mucho temor de seleccionar la opción
“equivocada”. En muchos casos, no hay una sola mejor opción. Es
importante que se tome el tiempo necesario y decide qué opción es la
adecuada para usted.
Tratamiento
inicial
del cáncer de próstata
según la etapa
En la sección "¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de próstata?" de
este documento se explica cómo se usan las categorías T, N y M para
clasificar el cáncer por etapas. La etapa del cáncer es uno de los
factores más importantes para seleccionar la mejor manera de tratar el
cáncer de próstata.
A continuación se describen los tratamientos que pudieran ser opciones
para los hombres con cáncer de próstata diagnosticado en una etapa
específica. Sin embargo, recuerde que otros factores, tales como la
edad, expectativa de vida, y riesgo de cáncer recurrente después del
tratamiento (basado en factores como la puntuación de Gleason y el
nivel de PSA) también tienen que considerarse cuando se analizan las
opciones de tratamiento.
Etapa I: T1a, N0, M0, con una puntuación
de Gleason baja (de 2 a 4)
Estos cánceres de próstata son pequeños (T1a) y tienen bajas
puntuaciones de Gleason (de 2 a 4). Generalmente crecen muy lentamente,
y puede que nunca causen ningún síntoma ni otros problemas médicos.
Para aquellos hombres que no presentan ningún síntoma de cáncer de
próstata y que tienen edad avanzada u otros problemas médicos graves, a
menudo se recomienda la vigilancia activa. Por otro lado, la
radioterapia (radiación externa o braquiterapia) o la deprivación de
andrógenos pueden ser opciones para los hombres que desean comenzar el
tratamiento.
Los hombres jóvenes y que disfrutan de una buena salud pudieran
considerar la vigilancia activa, la prostatectomía radical o la
radioterapia (radiación externa o braquiterapia).
Etapa II: T1a, N0, M0, con puntuación de
Gleason de 5 a 10; O
T1 b-T2, N0, M0, con cualquier puntuación de Gleason
Los cánceres en etapa II aún no han crecido fuera de la glándula
prostática, pero son más grandes (T1b-T2) o tienen mayores puntuaciones
de Gleason (de 5 a 10) en comparación con los tumores en etapa I. En
comparación con los cánceres de próstata en etapa I, los cánceres en
etapa II que no son tratados con cirugía o radiación tienen con el
pasar del tiempo más probabilidades de propagarse más allá de la
próstata y causar síntomas.
Al igual que con los cánceres en etapa I, la espera en observación con
la supervisión del nivel de PSA es frecuentemente una buena opción para
los hombres cuyo cáncer no les produce ningún síntoma y quienes están
en edad avanzada o tienen otros problemas médicos graves. La
prostatectomía radical y la radioterapia (radiación externa o
braquiterapia) también pudieran ser opciones apropiadas.
Las opciones de tratamiento para los hombres más jóvenes y que de otra
manera se encuentran sanos pueden incluir:
- Prostatectomía radical (a menudo con extirpación de los
ganglios linfáticos de la pelvis). A esto le puede seguir radiación
externa si se encuentra que su cáncer se ha propagado más allá de la
próstata al momento de la cirugía, o si el nivel de PSA sigue siendo
detectable varias semanas después de la cirugía.
- Radioterapia externa solamente*.
- Braquiterapia solamente*.
- Braquiterapia y radioterapia externa combinadas*.
- Participación en un estudio clínico de tratamientos más
nuevos.
*Todas las opciones de radiación pueden ser combinadas con varios meses
de terapia hormonal si existe una gran probabilidad de recurrencia
basada en el nivel de PSA y/o puntuación de Gleason.
Etapa III:
T3, N0, M0
Los cánceres en etapa III se han propagado más allá de la glándula
prostática, pero no ha alcanzado la vejiga, el recto, los ganglios
linfáticos u órganos distantes. Estos cánceres tienen una probabilidad
mayor de regresar (recurrir) después del tratamiento que los tumores en
etapas más tempranas.
Las opciones de tratamiento en esta etapa pudieran incluir:
- Radiación externa más terapia hormonal.
- Terapia hormonal solamente.
- Prostatectomía radical en selectos casos (a menudo con
extirpación de los ganglios linfáticos de la pelvis). Puede ser seguida
de radioterapia.
- Vigilancia activa para aquellos hombres que tienen otras
enfermedades más graves.
- Participación en un estudio clínico de tratamientos más
nuevos.
Etapa IV
Los cánceres en etapa IV ya se han propagado a la vejiga o el recto
(T4), los ganglios linfáticos (N1) o a los órganos distantes, tales
como los huesos (M1). Estos cánceres usualmente no se consideran
curables.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Terapia hormonal.
- Radioterapia externa junto con terapia
hormonal (en selectos casos).
- Cirugía (TURP) para aliviar los síntomas tales como
sangrado u obstrucción urinaria.
- Vigilancia activa para aquellos hombres que tienen otras
enfermedades graves.
- Participación en un estudio clínico de tratamientos más
nuevos.
Si los síntomas no se alivian con los tratamientos convencionales, y el
cáncer continúa creciendo y extendiéndose, la quimioterapia puede ser
una opción. Es posible que también desee considerar la participación en
un estudio clínico. El tratamiento de cáncer de próstata en etapa IV
también pudiera incluir tratamientos para aliviar los síntomas, tal
como el dolor de los huesos.
Seguimiento de los niveles de PSA después
del tratamiento para curar el
cáncer de próstata
A menudo, el nivel de PSA es un buen indicador para saber si el
tratamiento inicial fue o no exitoso. En términos generales, su nivel
de PSA debe estar muy bajo después del tratamiento. Sin embargo, los
resultados del PSA no siempre están claros, y algunas veces los médicos
no están seguros de lo que significan.
Después de la cirugía
El PSA debe bajar a un nivel indetectable dentro de varios meses
después de la prostatectomía radical. Debido a que algo de PSA puede
quedar en la sangre por varias semanas después de la cirugía, incluso
si todas las células de la próstata fueron extirpadas, los médicos a
menudo recomiendan esperar por lo menos de seis a ocho semanas después
de la cirugía antes de hacerse la prueba.
En años recientes, las pruebas de sangre se han vuelto mucho más
sensibles, tan sensibles que pueden detectar cantidades muy pequeñas de
PSA. Esto pareciera ser algo favorable, pero ha hecho más difícil
definir exactamente lo que es un nivel de PSA “indetectable”. Por
ejemplo, un PSA de 0.5 ng/mL después de la cirugía pudiese causar
inquietud, pero los médicos no están seguros si esto también es cierto
para niveles de 0.01 ó 0.02 ng/mL. Algunos médicos recomendarían darle
seguimiento a tales niveles de PSA por un tiempo para obtener una mejor
idea de lo que pudiera estar ocurriendo, posiblemente con pruebas que
se repiten cada varios meses. Otros médicos pudieran estar más
inclinados a recomendar más tratamiento. Por supuesto, esta
incertidumbre puede ser muy estresante tanto para los pacientes como
para sus familias.
Después de la radioterapia
Los diferentes tipos de radioterapia no destruyen todas las células en
la glándula prostática, por lo que no se espera que el PSA baje a un
nivel indetectable. Las células normales de la próstata remanentes
continuarán produciendo algo de PSA.
El patrón de disminución en el PSA también es diferente al de la
cirugía. Los niveles de PSA después de la radiación tienden a bajar
gradualmente, y es posible que tome hasta dos años o más después del
tratamiento para alcanzar su nivel más bajo.
Los médicos tienden a darle seguimiento a los niveles de PSA cada
varios meses para estudiar las tendencias. Un pequeño aumento del PSA
en una sola vez pudiese ser motivo para un monitoreo más minucioso,
pero no significa necesariamente que el cáncer ha regresado, ya que los
niveles del PSA pueden fluctuar ligeramente de vez en cuando. Sin
embargo, un PSA que está aumentando durante pruebas consecutivas
después del tratamiento pudiese indicar que el cáncer sigue presente.
Algunos grupos médicos han propuesto que un aumento de PSA de más de 2
sobre el nivel más bajo alcanzado debe utilizarse como límite, pero no
está claro si todos los médicos concuerdan con esto.
Además existe un fenómeno llamado “rebote de PSA” que algunas veces
ocurre después de la radioterapia. El PSA aumenta ligeramente por un
corto período de tiempo dentro de los primeros años después del
tratamiento, pero luego baja de nuevo. Los médicos no están seguros
porqué esto ocurre. No obstante, no parece tener un efecto en
el pronóstico del paciente.
Cáncer de la próstata remanente o recurrente después del tratamiento
Si el nivel de PSA muestra que el cáncer de próstata no ha sido curado
o ha regresado (recurrencia) después del intento inicial para curarlo,
el tratamiento adicional puede ser una opción. El tratamiento de
seguimiento dependerá de si se cree que el cáncer está localizado y qué
otros tratamientos ya se hayan administrado. Por lo general, el mismo
tipo de tratamiento no es una opción debido a que hay más posibilidades
de efectos secundarios graves. Por ejemplo, los hombres que hayan
recibido radioterapia en la próstata no pueden recibir nuevamente
radiación en el área tratada. Los estudios por imágenes, tal como las
tomografías computarizadas, las imágenes por resonancia magnética, o
las gammagrafías óseas pueden hacerse para tener una mejor idea de la
localización del cáncer.
Si se sigue creyendo que el cáncer está localizado a un área de la
próstata, pudiera ser posible un segundo intento de tratamiento
curativo. En caso de que se haya hecho una prostatectomía radical, la
radioterapia puede ser una opción. Si la radiación fue su primer
tratamiento, las opciones de tratamiento incluyen la criocirugía o la
prostatectomía radical, pero cuando se hace una prostatectomía radical
después de la radiación, esto conlleva un riesgo mayor de efectos
secundarios potenciales.
Si el cáncer se ha propagado fuera de la glándula prostática, con mayor
probabilidad alcanzará primero a los ganglios linfáticos adyacentes, y
luego a los huesos. Con menos frecuencia, el cáncer se propagará al
hígado o a otros órganos.
Cuando el cáncer de próstata se ha propagado a otras partes del cuerpo,
(incluyendo los huesos) es posible que la terapia hormonal sea el
tratamiento más eficaz, pero es muy poco probable que cure el cáncer.
Por lo general, el primer tratamiento es un análogo de la hormona
liberadora de hormona luteinizante. Si esto deja de ser eficaz, se
agrega un antiandrógeno. Otros agentes hormonales, tal como el
ketoconazol o los estrógenos (hormonas femeninas) pueden ser útiles y
pueden algunas veces desacelerar o detener el crecimiento del cáncer.
La terapia hormonal se administrará mientras el cáncer esté
respondiendo (según el nivel de PSA y si los síntomas se presentan o
no).
Recuerde que el cáncer de próstata usualmente crece lentamente, por lo
que si incluso regresa, puede que no cause problemas por muchos años.
En un estudio de la Johns
Hopkins University para hombres cuyo nivel de
PSA comenzó a aumentar después de la cirugía, había un promedio de
aproximadamente ocho años antes de que se presentaran signos de cáncer
propagado a partes distantes del cuerpo. Por supuesto que estos signos
aparecieron más temprano en algunos hombres y más tarde en otros.
Cáncer de próstata hormona-refractario
(HRPC)
El cáncer que ya no está respondiendo a la terapia hormonal, tal como
los análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante o a los
antiandrógenos se considera "cáncer hormono-refractario", el cual puede
ser difícil de tratar. En el pasado se creía que la quimioterapia no
era eficaz contra el cáncer de próstata. Sin embargo, en años recientes
esta idea ha sido retada. Varios medicamentos de quimioterapia han
demostrado que reducen los niveles de PSA y mejoran la calidad de vida.
Los estudios recientes de los regímenes de quimioterapia que incluyen
el medicamento docetaxel han demostrado que también pueden mejorar la
supervivencia por un promedio de varios meses, y también reducir el
dolor causado por el cáncer.
Los bifosfonatos parecen ser útiles para muchos hombres, cuyos cánceres
se han propagado a los huesos, reduciendo el dolor e incluso haciendo
que el crecimiento del cáncer sea más lento en muchos casos. También
hay otros medicamentos y métodos disponibles para mantener bajo control
el dolor y otros síntomas. La radioterapia externa puede ayudar a
tratar el dolor de los huesos si sólo está presente en pocos lugares.
El estroncio radioactivo o el samario pueden reducir el dolor si afecta
más ampliamente, y también puede desacelerar el crecimiento del cáncer.
Asegúrese de informarle a su médico si usted siente dolor causado por
el cáncer de próstata. Existen muchos medicamentos muy eficaces que
pueden aliviar el dolor. Sin embargo, para que usted reciba alivio,
tiene que expresarle a su médico que siente dolor. Para más
información, vea nuestro documento “Cáncer avanzado”.
Existen varios agentes nuevos y prometedores que se están probando
actualmente contra el cáncer de próstata, incluyendo vacunas,
anticuerpos monoclonales y agentes de diferenciación. Debido a que la
capacidad de tratar el cáncer de próstata hormono-refractario no es lo
suficientemente eficaz, se exhorta a los hombres a participar en
estudios clínicos para explorar nuevas opciones.
Información
adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National
Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer
(NCI) son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN
(www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre
el
cáncer de próstata?
Es importante que tenga un diálogo sincero y franco con los
profesionales de la salud que componen su equipo de atención del
cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo
insignificantes que éstas le parezcan. Por ejemplo, tome en
consideración las siguientes preguntas:
- ¿Cuáles son las probabilidades de que el cáncer se haya
propagado más allá de mi próstata? De ser así, ¿continúa siendo curable?
- ¿Cuáles pruebas adicionales (si algunas) usted recomienda y
por qué?
- ¿Cuál es la etapa clínica y la puntuación de Gleason
(grado) de mi cáncer? ¿Qué significa eso en mi caso?
- ¿Cuál es mi tasa de supervivencia según la etapa clínica,
grado y las varias opciones de tratamiento?
- ¿Debo considerar la vigilancia activa como una opción? ¿Por
qué sí o por qué no?
- ¿Recomienda una prostatectomía radical o radiación? ¿Por
qué sí o por qué no?
- Si recomienda una prostatectomía radical, ¿se hará con la
preservación de nervios?
- ¿Debo considerar la prostatectomía laparoscópica o la
asistida por robot)?
- ¿Qué tipos de radioterapias pudieran ser más eficaces en mi
caso?
- ¿Qué otro tratamiento o tratamientos pueden ser apropiados
para mí? ¿Por qué?
- Entre estos tratamientos, ¿cuáles son los riesgos o efectos
secundarios que debo esperar?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que tenga problemas con
incontinencia o impotencia?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que tengan otros
problemas urinarios o rectales?
- ¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer
con los programas de tratamiento que hemos discutido? ¿Cuál sería
nuestro próximo paso si esto ocurre?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, es posible que desee preguntar sobre
los tiempos de recuperación para que pueda planear su programa de
trabajo. Si es joven, tal vez desee discutir sus planes para tener
hijos, si existe la posibilidad de que se vuelva impotente o estéril.
Tal vez también desee preguntar acerca de segundas opiniones o sobre
los estudios clínicos para los cuales puede calificar.
¿Qué
sucede después de recibir tratamiento
del
cáncer de próstata?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo
lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al
1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The
Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Cuidados
posteriores
Después del tratamiento del cáncer de próstata, su médico querrá
observarle muy cuidadosamente para vigilar si su cáncer recurre o se
propaga más. Sus médicos también deben preparar un plan de seguimiento.
Este plan usualmente incluye visitas regulares al médico, pruebas
sanguíneas de PSA, y exámenes digitales del recto, lo que probablemente
comienza dentro de pocos meses de finalizado el tratamiento. La mayoría
de los médicos recomiendan pruebas de PSA aproximadamente cada seis
meses por los primeros cinco años después del tratamiento, y por lo
menos cada año después de esto. También se pueden hacer gammagrafías
óseas u otros estudios por imágenes, dependiendo de su condición
médica. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de
atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que
pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún
malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento. Si su cáncer regresa, nuestro documento When Your Cancer Comes Back:
Cancer Recurrence provee información sobre cómo tratar y
lidiar con esta fase de su tratamiento. Usted puede obtener este
documento llamando al 1-800-227-2345.
El cáncer de próstata puede reaparecer muchos años después del
tratamiento inicial, por lo que es importante seguir periódicamente las
visitas al médico e informar cualquier síntoma nuevo (como dolor en los
huesos o problemas urinarios). Si el cáncer de próstata regresa, sus
opciones de tratamiento dependerán del lugar donde se cree está el
cáncer y qué tipos de tratamiento ya usted recibió. Para más
información, vea la sección "¿Cómo se trata el cáncer de próstata?"
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que el doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su
tratamiento.
- Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta
que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar
efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las
dosis de éstos, y cuándo los tomó.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin
embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener
efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor,
pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela
(bologna) y
tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el
refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar. Para más información sobre el
cansancio, consulte nuestros documentos Fatigue in People With Cancer
and Anemia in People With Cancer.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más
allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco
o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional
es preferible.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar estos síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de
hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en
casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que
requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales
se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de
hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los
problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud.
Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo
más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil
etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones
y
el tratamiento del cáncer de próstata?
En muchos centros médicos de todo el mundo actualmente se están
realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el
tratamiento de la próstata.
Genética
Las nuevas investigaciones de los genes relacionados con el cáncer de
próstata ayudan a los científicos a entender mejor cómo se origina el
cáncer de próstata. Se espera que los estudios sobre estos genes
proporcionen respuestas sobre los cambios genéticos que originan el
cáncer de próstata. Esto podría permitir la creación de medicamentos
para revertir estos cambios. Las pruebas para detectar genes anormales
relacionados con el cáncer de próstata también podrían ayudar a
identificar a los hombres con alto riesgo, quienes se podrían
beneficiar de pruebas de detección más intensivas o de estudios de
quimioprevención que usan medicamentos para tratar de evitar que
padezcan cáncer.
La mayoría de los genes que han sido estudiados hasta el momento
provienen de los cromosomas que son heredados de ambos padres. Un
estudio reciente encontró que cierta variante del DNA mitocondrial, el
cual es heredado sólo de la madre de una persona, pudiera duplicar o
incluso triplicar el riesgo de un hombre de padecer cáncer de próstata.
Un desarrollo nuevo y fascinante en la investigación genética consiste
en el uso de una técnica, conocida en inglés como "DNA microarray technology",
que le permite a los científicos estudiar miles de genes al mismo
tiempo. A través de este método, los investigadores han identificado
varios genes que ahora se cree desempeñan un papel en el cáncer de
próstata. Con el tiempo, esto pudiera ofrecer pruebas de detección para
el cáncer de próstata más sensibles que la prueba de sangre del PSA que
se usa actualmente.
Uno de los mayores problemas que enfrentan actualmente los médicos y
sus pacientes con cáncer de próstata consiste en determinar cuáles
cánceres tienen probabilidad de permanecer confinados en la glándula, y
cuáles tienen más probabilidad de crecer y propagarse (para los que se
necesitaría tratamiento). Los descubrimientos nuevos pueden ayudar con
esto en algún momento de un futuro cercano. Por ejemplo, el producto de
un gen identificado por la técnica "DNA
microarray technology", conocido como EZH2, tal parece que
se presenta con más frecuencia en los cánceres de próstata avanzados
que en aquellos cánceres en etapa inicial. Los investigadores están
tratando de decidir si la presencia del producto de este gen, u otros,
indica que el cáncer es más agresivo. Esto podría en el futuro ayudar a
indicar cuáles hombres necesitan tratamiento y cuáles se podrían
beneficiar mejor de la observación y espera.
Prevención
Los investigadores continúan buscando los alimentos que aumentan o
disminuyen el riesgo de cáncer de próstata. Los científicos han
encontrado algunas sustancias (licopenos) en los tomates y en los
frijoles de soya (isoflavones) que pudieran prevenir el cáncer de
próstata. Actualmente se llevan a cabo estudios para examinar más de
cerca los posibles efectos de estos componentes. Además, los
científicos están tratando de formar compuestos relacionados que sean
aún más potentes y que se puedan usar como complementos dietéticos.
Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones sugieren que una
alimentación balanceada que incluya estos alimentos, así como otras
frutas y vegetales, es más beneficioso que consumir estas sustancias
como complementos dietéticos.
Algunos estudios han sugerido que ciertos complementos vitamínicos y
minerales (como la vitamina E y el selenio) pueden reducir el riesgo de
cáncer de próstata. Sin embargo, un estudio a gran escala sobre este
tema, llamado Selenium
and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT), encontró
que los complementos de vitamina E o de selenio no disminuyeron el
riesgo de cáncer de próstata después de haberlos consumido diariamente
por alrededor de cinco años.
Otra vitamina que pudiera ser importante es la vitamina D.
Los estudios recientes han encontrado que los hombres con altos niveles
de esta vitamina parecen tener un riesgo menor de padecer las formas
más letales de cáncer de próstata.
Muchas personas asumen que las vitaminas son sustancias naturales que
no causan daño, pero la investigación reciente ha mostrado que las
altas dosis de éstas pueden ser perjudiciales. Un estudio encontró que
los hombres que consumen más de siete tabletas de multivitaminas por
semana pueden tener un riesgo aumentado de padecer cáncer de próstata
avanzado.
Los científicos también están probando ciertas medicinas hormonales
como una forma de reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata. La
finasterida (Proscar) y dutasteride (Avodart) son medicamentos que
disminuyen en el cuerpo los niveles de un andrógeno potente llamado
DHT. Ambos medicamentos ya se usan para tratar la hiperplasia
prostática benigna (BPH). Los resultados de uno de estos estudios, el Prostate Cancer Prevention Trial,
se discute anteriormente en la sección "¿Se puede prevenir el cáncer de
próstata"? Este estudio analizó los posibles beneficios de la
finasterida, aunque los resultados no estuvieron claros. Otro estudio
analiza si la dutasterida pudiera ser más útil en reducir el riesgo de
padecer cáncer de próstata.
Detección temprana
Los médicos concuerdan que la prueba de sangre PSA no es perfecta para
encontrar temprano el cáncer de próstata. Esta prueba pasa por alto
algunos cánceres, y en otros casos se eleva cuando el cáncer no está
presente. Los investigadores están trabajando en dos estrategias para
resolver este problema.
Un método consiste en tratar de mejorar la prueba que mide el nivel
total de PSA, como se describió en la sección “¿Se puede encontrar el
cáncer de próstata en sus etapas iniciales?” El porcentaje de PSA libre
es una manera para hacer esto, aunque requiere de dos pruebas
separadas. La otra opción pudiese consistir en medir el PSA "complejo"
solamente (la porción de PSA que no está "libre") en lugar de medir
primero el nivel total y libre de PSA. Esta prueba por sí sola pudiera
ofrecer la misma cantidad de información que las otras dos por
separado. Actualmente se llevan a cabo estudios para determinar si esta
prueba provee el mismo nivel de precisión.
El otro método consiste en desarrollar nuevas pruebas basadas en otros
marcadores tumorales. Varias pruebas sanguíneas más nuevas parecen ser
más precisas que la prueba PSA, según estudios preliminares. Otro
método consiste en identificar signos de la propia reacción inmune del
cuerpo a sustancias producidas por las células cancerosas. Aunque los
resultados preliminares han sido promisorios, éstas y otras pruebas
nuevas todavía no están disponibles fuera de los laboratorios de
investigación y se necesitarán más estudio antes de que sean utilizadas
como prueba para el cáncer de próstata.
Otras pruebas nuevas bajo estudio son las pruebas de orina. Una de las
pruebas analiza el nivel de algo llamado el gen 3 del cáncer de
próstata (PCA3) en la orina. Mientras más alto sea el nivel, mayor
probabilidad existe de que haya cáncer de próstata. En los estudios, se
usaba junto con la prueba PSA. Otra prueba busca un gen anormal llamado
TMPRSS2:ERG en las células de la próstata. La prueba se le hace a las
células que se encuentran en la orina que se obtiene después de un
examen rectal. Este gen se detecta en alrededor de la mitad de todos
los cánceres de próstata localizados. Rara vez se encuentra en las
células de los hombres sin cáncer de próstata. Se están realizando
estudios para desarrollarla en una prueba para la detección temprana
del cáncer de próstata.
Diagnóstico
Los médicos que realizan biopsias de la próstata a menudo confían en la
ecografía transrectal (TRUS), la cual crea imágenes blancas y negras de
la próstata usando ondas de sonido, para saber de dónde tomar las
muestras. Sin embargo, la ecografía convencional pudiera no detectar
algunas áreas que contienen cáncer. Un método más nuevo cosiste en
medir el flujo sanguíneo dentro de la glándula usando una técnica
llamada ecografía
Doppler a color. (A menudo los tumores tienen más vasos
sanguíneos alrededor que el tejido normal). Esta técnica pudiera tomar
biopsias más precisas de la próstata ya que ayuda a asegurar que se
obtengan muestras de la parte correcta de la glándula. Una técnica
igualmente nueva pudiera mejorar aún más la ecografía Doppler a color.
Ésta primero requiere que se le inyecte al paciente un agente de
contraste que contiene microburbujas. Se han informado resultados
prometedores, aunque se necesitarán más estudios antes de que se use
comúnmente.
Clasificación por etapas
La clasificación por etapas desempeña un papel clave en decidir a
cuáles opciones de tratamiento un hombre pudiera ser elegible. No
obstante, los estudios por imágenes para el cáncer de próstata, tales
como la CT y el MRI, no pueden detectar todos los cánceres,
especialmente en áreas pequeñas de cáncer en los ganglios linfáticos.
Un método nuevo, llamado MRI
mejorado, pudiera ayudar a encontrar los ganglios
linfáticos que contienen cáncer. Primero, a los pacientes se les hace
un MRI convencional, y luego se les inyecta con partículas magnéticas
diminutas, y se les hace otro MRI el próximo día. Las diferencias entre
los dos MRI identifican las posibles células cancerosas en los ganglios
linfáticos. Los resultados preliminares de esta técnica son
prometedores, aunque se necesita más investigación antes de que se
pueda usar ampliamente.
Tratamiento
Ésta representa un área de investigación muy activa. Se están
desarrollando tratamientos más nuevos, y se están logrando mejoras
entre muchos de los métodos convencionales para el tratamiento del
cáncer de próstata.
Cirugía
Si se tienen que extirpar los nervios que controlan las erecciones (los
cuales están en cualquiera de los lados de la próstata) durante la
operación, el hombre quedará impotente. Actualmente, algunos médicos
exploran el uso de injertos de nervios para reemplazar los nervios
cortados y restaurar la potencia. Estos injertos podrían ser nervios
removidos de otras partes del cuerpo o algo artificial. Esta técnica
sigue considerándose experimental, y no todos los médicos están de
acuerdo con su utilidad. Por lo tanto, se están realizando más estudios
sobre esta técnica.
Radioterapia
Como se describió en la sección "¿Cómo se trata el cáncer de
próstata?", los avances tecnológicos están haciendo posible que la
radiación se dirija con más precisión que en el pasado. Los métodos que
actualmente se usan, como la radiación conformal (CRT), la radioterapia
de intensidad modulada (IMRT) y la radiación con rayos de protones le
permite a los médicos tratar solamente la glándula de la próstata y
evitar la radiación a los tejidos normales tanto como sea posible. Se
espera que estos métodos aumenten la eficacia de la radioterapia
mientras reducen los efectos secundarios. Se están realizando algunos
estudios para determinar cuáles técnicas de radiación son más adecuadas
para grupos específicos de pacientes con cáncer de próstata.
La tecnología está logrando que otras formas de radioterapia también
sean más eficaces. Los programas nuevos de computadora permiten a los
médicos planear mejor las dosis de radiación y los métodos de tanto la
radiación externa como la braquiterapia. La planificación de la
braquiterapia hoy día se puede hacer incluso durante el procedimiento
(intraoperatoriamente).
Tratamientos nuevos para la enfermedad
localizada
Los investigadores actualmente están buscando formas nuevas de
tratamiento para el cáncer de próstata en etapa temprana. Estos
tratamientos nuevos podrían ser usados como el primer tipo de
tratamiento o usados después de la radioterapia en casos donde no
dieron buenos resultados.
Un tratamiento prometedor conocido como ultrasonido de alta intensidad
(high-intensity focused ultrasound, HIFU) destruye las
células cancerosas al realizar un calentamiento intenso con rayos
ultrasónicos. Este tratamiento se ha estado usando más en Europa, pero
todavía no ha sido empleado comúnmente en los Estados Unidos. Se están
realizando estudios para determinar la seguridad y efectividad de este
método.
Nutrición y cambios en estilo de vida
Un reciente estudio encontró que tomar jugo de granada pareció reducir
el tiempo que tomó duplicar el nivel de PSA en los hombres con un PSA
aumentado después de la cirugía o la radioterapia. Se están realizando
estudios más abarcadores para tratar de confirmar estos resultados.
También han sido informados algunos resultados preliminares que son
alentadores con los complementos de semilla de lino. Un estudio poco
abarcador en los hombres con cáncer de próstata en etapa inicial
encontró que consumir semilla de lino diariamente pareció desacelerar
la velocidad en la que las células del cáncer de próstata se
multiplicaban. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos
resultados.
Un informe reciente encontró que los hombres que optaron por no recibir
tratamiento para el cáncer de próstata localizado pueden reducir el
crecimiento de la enfermedad mediante cambios drásticos en el estilo de
vida. Los hombres hacen ejercicios frecuentemente y llevan una dieta
vegetariana estricta (sin comer carne, pescado, huevos, o productos
lácteos). Además, estos hombres participan en grupos de apoyo y yoga.
Después de un año, los hombres tuvieron una disminución ligera, en
promedio, de sus niveles de PSA. Se desconoce si este efecto durará, ya
que el informe sólo dio seguimiento a los hombres por un año. Además,
es posible que el régimen sea difícil de seguir para algunos hombres.
Terapia hormonal
Aun cuando los agonistas de la LHRH detienen la producción de
testosterona por parte de los testículos, el cuerpo aún puede producir
una pequeña cantidad de andrógenos. Un nuevo medicamento, la
abiraterona, bloquea una enzima llamada CYP17, la cual se necesita para
que el cuerpo produzca muchas hormonas, incluyendo andrógenos. En un
estudio preliminar de hombres que ya tenían bajos niveles de
testosterona (por agonistas LHRH u orquiectomía), este medicamento
redujo aún más los niveles de andrógenos. También redujo los tumores y
disminuyó los niveles de PSA en estos hombres, quienes tenían cánceres
que dejaron de responder al tratamiento hormonal. Se presentaron pocos
efectos secundarios. Se están realizando más estudios para determinar
si este medicamento ayuda a los hombres con cáncer de próstata a vivir
por más tiempo.
Quimioterapia
Los estudios realizados recientemente indican que muchos medicamentos
de quimioterapia pueden afectar el cáncer de próstata, y por lo menos
uno (docetaxel) ha demostrado ayudar a los hombres a vivir por más
tiempo. Actualmente se están estudiando varios medicamentos
quimioterapéuticos nuevos y combinaciones de medicamentos.
El satraplatin es un medicamento nuevo en forma de pastilla que se ha
estado estudiando para el uso en hombres con cáncer de próstata
hormono-refractario avanzado.
Una forma de vitamina D, llamada calcitriol, ha mostrado resultados
prometedores cuando se combina con docetaxel (Taxotere). Los hombres
que recibieron la combinación parecieron vivir por más tiempo que los
hombres que sólo recibieron docetaxel. Actualmente se lleva a cabo un
estudio abarcador para tratar de confirmar este hallazgo.
Vacunas contra el cáncer de próstata
Se están probando en estudios clínicos varios tipos de vacunas para
estimular la respuesta inmunológica del cuerpo ante las células
cancerosas de la próstata. Contrario a las vacunas contra las
infecciones, como el sarampión y las paperas, estas vacunas están
diseñadas para ayudar a tratar, no prevenir, el cáncer de próstata. Una
de las posibles ventajas de estos tipos de tratamientos consiste en que
parecen tener efectos secundarios muy limitados. Hasta el momento, las
vacunas sólo están disponibles en estudios clínicos.
El más adelantado en términos de desarrollo es el sipuleucel-T
(Provenge). Para esta vacuna, se extraen las células dendríticas
(células del sistema inmunitario) de la sangre del paciente y se
exponen a una parte de las células cancerosas de la próstata llamada
fosfatasa ácida prostática. Estas células luego se regresan al cuerpo
donde ellas inducen a otras células del sistema inmunitario a atacar el
cáncer de próstata del paciente. La compañía que produce esta vacuna
informó recientemente que ésta parecería aumentar la supervivencia en
los hombres con cáncer de próstata, pero los resultados finales de este
estudio aún no están disponibles.
Otra vacuna contra el cáncer de próstata (PROSTVAC-VF) utiliza un virus
que ha sido modificado genéticamente para contener antígeno prostático
específico (PSA). El sistema inmunitario del paciente debe responder al
virus y comenzar a reconocer y destruir las células cancerosas que
contienen PSA. Esta vacuna aún se encuentra en la etapa inicial de
estudios clínicos.
También se está trabajando en otras vacunas contra el cáncer de
próstata.
Anticuerpos monoclonales
Los anticuerpos monoclonales son versiones sintéticas de proteínas del
sistema inmunitario diseñadas para atacar moléculas específicas en las
células cancerosas de la próstata o células del cuerpo que apoyan el
crecimiento del cáncer. Actualmente se están desarrollando y probando
varios anticuerpos monoclonales diferentes.
Cuando las células cancerosas de la próstata se propagan a los huesos,
las células que el organismo utiliza para la remodelación ósea, los
osteoclastos y los osteoblastos, se activan de manera poco apropiada.
El denosumab es un anticuerpo que bloquea la activación de los
osteoclastos. Actualmente se investiga en estudios clínicos para
prevenir y tratar las metástasis óseas del cáncer de próstata
Inhibidores de la angiogénesis
El crecimiento de los tumores cancerosos de la próstata depende del
crecimiento de los vasos sanguíneos (angiogénesis) que nutren las
células cancerosas. El análisis de la angiogénesis en muestras de
cáncer de próstata puede ayudar a predecir los resultados del
tratamiento. Los cánceres que estimulan el crecimiento de muchos vasos
nuevos son más difíciles de tratar y tienen un pronóstico más
desfavorable.
Se están estudiando nuevos medicamentos que pueden ser útiles para
detener el crecimiento del cáncer de próstata al evitar la formación de
nuevos vasos sanguíneos. Ya se están probando en varios estudios
clínicos algunos medicamentos antiangiogénicos. Uno de éstos es la
talidomida, el cual ha sido aprobado por la FDA para tratar los
pacientes con mieloma múltiple. La talidomida se ha estado combinando
con quimioterapia en los estudios clínicos para tratar los hombres con
cáncer de próstata avanzado. Aunque prometedor, este medicamento puede
causar efectos secundarios considerables, incluyendo estreñimiento,
somnolencia y daño a los nervios.
Otro medicamento, el bevacizumab (Avastin), ha sido aprobado por la FDA
para tratar a los pacientes con otros cánceres. Actualmente se esta
probando en combinación con terapia hormonal y quimioterapia en hombres
que tienen cáncer de próstata avanzado.
Tratamiento del dolor en los huesos
Los médicos actualmente están estudiando el uso de ablación por radiofrecuencia
(radiofrequency ablation, RFA) para ayudar a controlar el
dolor en los hombres cuyo cáncer de próstata se ha propagado a una o
más áreas en los huesos. Durante la RFA, el médico usa la tomografía
computarizada (CT) o la ecografía para guiar una pequeña sonda de metal
dentro del área del tumor. Una corriente de alta frecuencia pasa a
través de la sonda, calienta y destruye el tumor. La RFA se ha estado
usando por muchos años para tratar los tumores en otros órganos como el
hígado, pero su uso para tratar el dolor en los huesos sigue siendo
relativamente nuevo. Aun así, los resultados preliminares son
promisorios.
Última
revisión / cambio realizado: 12-Oct.-2009
Última actualización completa: 19-Ago.-2009
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