¿Cómo
se trata el cáncer de
tiroides?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y
enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de
la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el
tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede
que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
La primera parte de esta sección describe los varios tipos de
tratamientos usados para el cáncer de tiroides. Esto es seguido de una
descripción de los métodos más comunes usados para estos cánceres según
el tipo y la etapa del cáncer.
Decisiones sobre el tratamiento
Después de detectar el cáncer de tiroides, su médico discutirá
con usted sus opciones de tratamiento. Es importante tomarse el tiempo
para considerar cada una de las opciones. Al escoger un plan de
tratamiento, los factores a considerar incluyen el tipo y la etapa del
cáncer y su salud general.
Los métodos de tratamiento contra el cáncer de tiroides incluyen la
cirugía, el tratamiento con yodo radioactivo, la terapia con hormona
tiroidea, la radiación externa y la quimioterapia. El mejor enfoque a
menudo usa dos o más de estos métodos, y, de esta forma, la mayoría de
los pacientes se curan de su cáncer de tiroides.
Si no es posible conseguir una cura, la meta podría ser extirpar o
destruir tanto cáncer como sea posible y evitar que el tumor crezca, se
propague o regrese por el mayor tiempo que sea posible. Algunas veces
el tratamiento es paliativo (dirigido a aliviar los síntomas, como el
dolor o los problemas para respirar y tragar).
Si tiene alguna inquietud sobre su plan de tratamiento, algunas veces
es una buena idea obtener una segunda opinión. De hecho,
muchos médicos animan a las personas a hacer esto. Algunas compañías de
seguro incluso requieren una segunda opinión antes de aprobar el pago
para ciertos tratamientos. Una segunda opinión le puede proveer mayor
información y le puede ayudar a sentirse confiado sobre el plan de
tratamiento que escogió.
Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal contra los tipos de cáncer de
tiroides y se usa en casi todos los casos, excepto quizás, en caso de
algunos cánceres de tiroides anaplásicos. Si los resultados de la
biopsia por aspiración con aguja fina (FNA) indican un cáncer de
tiroides, usualmente se recomienda practicar una cirugía para extirpar
el tumor y toda o parte de la glándula tiroides remanente.
Lobectomía
Esta cirugía algunas veces se usa para los cánceres de tiroides
diferenciados que son pequeños y que no muestran ningún signo de
propagación más allá de la glándula tiroidea. El lóbulo que contiene el
cáncer se extirpa usualmente junto con el istmo (la parte pequeña de la
glándula que actúa como un “puente” entre el lóbulo izquierdo y el
derecho. Debido a que esta cirugía deja parte de la glándula, puede que
el paciente no requiera el uso de suplemento hormonal tiroideo de por
vida después de la operación. Sin embargo, dejar parte de la tiroides
puede interferir con algunas pruebas para determinar si hay cáncer
recurrente después del tratamiento, como por ejemplo gammagrafías con
yodo radioactivo y análisis de sangre, tal como tiroglobulina.
Tiroidectomía
Esta operación remueve toda (tiroidectomía total), casi toda
(tiroidectomía casi total) o la mayor parte (tiroidectomía subtotal) de
la glándula tiroidea. Ésta es la cirugía más común para el cáncer de
tiroides. Después de una tiroidectomía total y radioablación,
su médico puede con frecuencia darle seguimiento (continuar vigilando
si la enfermedad recurre) con gammagrafías con yodo radioactivo y
análisis de sangre, por ejemplo tiroglobulina.
Extirpación de los ganglios linfáticos
Cuando el cáncer se ha propagado fuera de la glándula tiroides, se usa
siempre la cirugía para extirpar tanto cáncer como sea posible que haya
invadido al cuello, incluyendo cáncer que se ha propagado a los
ganglios linfáticos. Esto se aplica especialmente para el tratamiento
contra el cáncer medular de tiroides y el cáncer anaplásico (cuando la
cirugía es una opción).
Para el cáncer papilar o folicular, en el que se cree que sólo uno o
dos ganglios linfáticos agrandados contienen cáncer, estos ganglios
pueden extirparse y cualquier depósito pequeño de células cancerosas
restante se trata con yodo radioactivo (vea información más adelante).
Con mayor frecuencia, se extirpan varios ganglios linfáticos cercanos a
la glándula tiroides mediante una operación llamada disección del compartimiento
central del cuello. La extirpación de más ganglios
linfáticos, incluidos aquellos en el lado del cuello, se llama disección radical modificada del
cuello.
Riesgos y efectos secundarios de la
cirugía
Por lo general, el paciente que se somete a cirugía de tiroides está
listo para dejar el hospital varios días después de la operación. Las
complicaciones potenciales de la cirugía de tiroides incluyen:
- Ronquera o pérdida de la voz temporal o
permanente (esto puede ocurrir si la laringe o la tráquea está irritada
debido al tubo de respiración que se usó durante la cirugía o si los
nervios de la laringe fueron dañados durante la cirugía).
- Daño a las glándulas paratiroides
(glándulas pequeñas cercanas a la glándula tiroides que ayudan a
regular los niveles de calcio en la sangre). Esto puede causar bajos
niveles de calcio en la sangre, lo que conduce a espasmos musculares y
a sensaciones de entumecimiento y hormigueo.
- Sangrado excesivo o formación de un
coágulo sanguíneo mayor en el cuello ("hematoma").
- Infección de la herida.
Las complicaciones son menos probables si el cirujano tiene experiencia
en la cirugía de la glándula tiroides, especialmente si cuenta con
entrenamiento especializado. La mayoría de los médicos recomiendan que
esta operación la haga un cirujano tenga experiencia en el tratamiento
del cáncer de tiroides.
Si se extirpa toda o la mayor parte de la glándula tiroides, usted
necesitará tomar diariamente pastillas de reemplazo de hormona
tiroidea. Esto será necesario para todos los pacientes que se han
sometido a una tiroidectomía total o casi total.
Terapia con
yodo radiactivo (radioyodo)
Su glándula tiroides absorbe casi todo el yodo de su sangre.
Cuando una forma de yodo radioactivo (RAI), conocida como I-131, llega
al organismo puede destruir la glándula tiroidea y otras células de la
tiroides (incluyendo células cancerosas) que absorben el yodo, sin
afectar el resto de su cuerpo. (La dosis de radiación utilizada es
mucho más potente que la usada en las gammagrafías con yodo
radioactivo, descritas en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de
tiroides?”). El yodo radioactivo usualmente se administra en líquido o
en una cápsula.
Este tratamiento se puede usar para destruir (extirpar) cualquier
tejido tiroideo que no haya sido extirpado mediante cirugía o para
tratar el cáncer de tiroides que se haya propagado a los ganglios
linfáticos y a otras partes de su cuerpo.
Se ha demostrado que le terapia con yodo radioactivo mejora la tasa de
supervivencia de los pacientes con cáncer tiroideo papilar o folicular
(o cáncer tiroideo diferenciado) que se ha propagado al cuello o a
otras partes del cuerpo, y este tratamiento es actualmente una práctica
convencional para dichos casos. Sin embargo, los beneficios de la
terapia con yodo radioactivo son menos claros para los pacientes con
cánceres pequeños de la glándula tiroides que no se han propagado.
Hable con su médico sobre los riesgos y beneficios de la terapia RAI en
su caso particular. La terapia con yodo radioactivo no se usa para
tratar los carcinomas tiroideos anaplásicos (indiferenciados) ni los
medulares, ya que estos tipos de cáncer no absorben el yodo.
Para que la terapia con yodo radioactivo sea más eficaz, los pacientes
tienen que tener niveles altos de hormona
estimulante de tiroides (TSH o tirotropina) en la sangre.
Esta sustancia estimula el tejido de la tiroides (y las células
cancerosas) para absorber el yodo radioactivo. Después de la cirugía,
los niveles de TSH pueden aumentar mediante la suspensión de las
pastillas de hormona tiroidea por varias semanas. Esto provoca niveles
muy bajos de hormona tiroidea (una condición conocida como
hipotiroidismo), lo que hace que la glándula pituitaria segregue más
TSH. Aunque este hipotiroidismo intencional es temporal, puede causar
síntomas como cansancio, depresión, aumento de peso, somnolencia,
estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrase.
Actualmente se encuentra disponible una forma inyectable de tirotropina
que puede aumentar los niveles de TSH en el paciente. Algunas
veces se usa antes de las gammagrafías tiroideas, pero no está claro si
es tan eficaz como la suspensión de hormonas tiroideas para la terapia
RAI.
Riesgos y efectos secundarios
Dependiendo de la dosis de yodo radioactivo utilizada y el lugar donde
usted es tratado, puede que sea necesario permanecer en el hospital
hasta varios días después del tratamiento. Será necesario
estar en una habitación especial de aislamiento para prevenir que otras
personas estén expuestas a la radiación. Puede que no sea necesario
hospitalizar a algunas personas, y que se permita que vayan a sus casas
después del tratamiento. Si éste es el caso, a usted le darán
instrucciones sobre cómo proteger a otros de la exposición a la
radiación.
Los efectos secundarios a corto plazo del tratamiento con RAI pueden
incluir:
- Molestia en el cuello.
- Náuseas e irritación estomacal.
- Hinchazón y molestia en las glándulas salivales.
- Resequedad en la boca.
- Cambios en el gusto.
- Dolor (esto es poco frecuente).
Masticar un chicle o chupar un dulce duro puede ayudar con los
problemas de la glándula salivar. En algunas personas, el tratamiento
con yodo radioactivo también reduce el lagrimeo lo que provoca sequedad
en los ojos. Si usa lentes de contacto, pregúntele a su
médico por cuánto tiempo no debería usarlos.
Los hombres que reciben dosis totales grandes debido a muchos
tratamientos con RAI puede que presenten niveles bajos de esperma o, en
raras ocasiones, se vuelvan infértiles. El yodo radioactivo también
puede afectar los ovarios de una mujer, y algunas mujeres pueden
presentar períodos menstruales irregulares hasta por un año después del
tratamiento. Muchos médicos recomiendan que las mujeres eviten quedar
embarazadas de seis a doce meses después del tratamiento. Ningún efecto
dañino se ha notado en niños cuyos padres recibieron yodo radioactivo
en el pasado.
Tanto los hombres como las mujeres que han recibido terapia RAI podrían
tener un aumento leve en el riesgo de leucemia en el futuro. Los
médicos no están de acuerdo en exactamente en cuánto aumenta este
riesgo, pero en la mayoría de los estudios se ha encontrado que ésta es
una complicación extremadamente rara. En algunas investigaciones
incluso se sugiere que el riesgo de leucemia quizá no aumente
significativamente. De nuevo, hable con su médico sobre sus
riesgos y sus beneficios.
Terapia
de hormona tiroidea
Tomar diariamente pastillas de hormona tiroidea (terapia de
hormona tiroidea) puede tener dos propósitos:
- Ayuda a mantener el
metabolismo normal del cuerpo (mediante el reemplazo de la hormona
tiroidea ausente).
- Ayuda a detener el
crecimiento de las células cancerosas (al reducir los niveles de TSH).
Después de una tiroidectomía, el cuerpo ya no puede producir la hormona
tiroidea que necesita, por lo que los pacientes tienen que tomar
pastillas de hormona tiroidea para reemplazar la pérdida de la hormona
natural.
La hormona tiroidea también puede ayudar a prevenir que algunos
cánceres de tiroides regresen. La glándula pituitaria regula la función
tiroidea normal. La pituitaria produce una hormona, la hormona
estimulante de tiroides (TSH), que hace que la glándula tiroides
produzca hormona tiroidea para el cuerpo. La TSH también promueve el
crecimiento de la glándula tiroidea y probablemente de las células
cancerosas de la glándula tiroides. El nivel de TSH, a su vez, es
regulada por la cantidad de hormona tiroidea que hay en la sangre. Si
el nivel de hormona tiroidea es bajo, la pituitaria produce más TSH. En
caso de que el nivel de esta hormona sea alto, no se necesita tanta
TSH, por lo tanto la pituitaria produce menos de ésta.
Los médicos han aprendido que administrar dosis más altas de lo normal
de hormona tiroidea puede mantener los niveles de TSH muy bajos. Esto
puede desacelerar el crecimiento de las células cancerosas y reducir la
probabilidad de que algunos cánceres de tiroides (especialmente
cánceres de alto riesgo) regresen.
Posibles efectos secundarios
Aun cuando estos niveles de hormona tiroidea más altos de lo normal
parecen causar menos efectos secundarios, algunos médicos han expresado
preocupación sobre problemas a largo plazo, tal como posibles efectos
en los huesos y el corazón. Debido a esto, las altas dosis de hormona
tiroidea pueden ser reservadas para las personas con cánceres de
tiroides diferenciados que tienen un alto riesgo de recurrencia.
Radiación
con haces
externos
La radiación externa usa rayos (o partículas) de alta energía para
destruir las células cancerosas o disminuir su velocidad de
crecimiento. Se enfoca cuidadosamente un haz de radiación desde una
máquina fuera del cuerpo. Generalmente, este tipo de radioterapia no se
usa contra cánceres que absorben yodo (esto es, la mayoría de los
cánceres de tiroides diferenciados), los cuales se pueden tratar con
mayor eficacia con terapia de yodo radioactivo. Se usa con más
frecuencia como parte del tratamiento del cáncer medular de tiroides y
el cáncer anaplásico.
Cuando un cáncer que no absorbe yodo se ha propagado fuera de la
cápsula tiroidea, la radiación externa puede ayudar a tratar el cáncer
o podría reducir la probabilidad de que la enfermedad regrese en el
cuello después de la cirugía. Si un cáncer no responde a la terapia con
yodo radioactivo, se podría usar la radiación externa para tratar la
recurrencia local del cuello o las metástasis a distancia que están
causando dolor u otros síntomas.
La radiación externa generalmente incluye tratamientos cinco días a la
semana durante aproximadamente seis semanas. El tratamiento por sí solo
no causa dolor y es muy parecido a la de hacerse una radiografía común.
Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de
preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento)
usualmente toma más.
Posibles efectos secundarios
La desventaja principal de este tratamiento es que la radiación puede
destruir los tejidos sanos cercanos junto con las células cancerosas.
Algunos pacientes presentan cambios en la piel similares a una
quemadura solar, pero éstos se van desapareciendo lentamente. La
dificultad para tragar, la ronquera y el cansancio son efectos
secundarios potenciales de la radioterapia externa.
Para reducir el riesgo de efectos secundarios, los médicos calculan
cuidadosamente la dosis exacta que se necesita y enfocan el rayo con la
mayor precisión posible para llegar al blanco.
Para más información sobre la radioterapia, remítase al documento de la
Sociedad Americana del Cáncer “Radioterapia: una guía para los
pacientes y su familiares”.
Quimioterapia
La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que se inyectan por
una vena, en un músculo o que se administran por la boca. La
quimioterapia es una terapia sistémica, es decir que el medicamento
entra al torrente sanguíneo y circula por el cuerpo (a través de todo
el sistema) para alcanzar y destruir las células cancerosas.
En pocas ocasiones, la quimioterapia resulta útil para la mayoría de
los cánceres de tiroides. La quimioterapia es combinada con
radioterapia externa para el cáncer de tiroides anaplásico, y algunas
veces se usa para otros cánceres avanzados que ya no responden a otros
tratamientos.
Posibles efectos secundarios
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la
quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Puede que agentes específicos de quimioterapia
causen otros efectos secundarios específicos que requieran estar en
observación. Por ejemplo, la doxorrubicina, el medicamento de
quimioterapia que se usa con más frecuencia para el cáncer de tiroides,
puede disminuir la función cardiaca. Por lo tanto, un paciente que tome
doxorrubicina será sometido a exámenes de seguimiento que incluyan
pruebas para supervisar la función cardiaca, tal como
ecocardiogramas. Algunos efectos secundarios pueden incluir:
- Caída de pelo.
- Llagas en la boca.
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los
bajos niveles de glóbulos blancos).
- Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados
fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
- Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para
aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar
medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los
vómitos.
Para más información sobre la quimioterapia, remítase al documento de
la Sociedad Americana del Cáncer “Quimioterapia: una guía para los
pacientes y su familiares”.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que usted necesita saber. Usted puede
leer este documento en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de
nuestra línea sin costo 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias
complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a
sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el
tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la
acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las
náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son
útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que
algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han
demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que
pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para
todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se
someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto"
del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o
viajar a otro país?
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345
para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en
general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté
considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Tratamiento
del cáncer de
tiroides según la etapa
El tipo de tratamiento que su medicó recomendará depende del tipo y la
etapa del cáncer, así como de su estado de salud general. Esta sección
resume las opciones usualmente consideradas para cada tipo y etapa del
cáncer de tiroides.
Carcinoma papilar y variantes del
carcinoma papilar
Etapa I: la
lobectomía (extirpación del área afectada de la glándula tiroides) y la
tiroidectomía son dos tipos de cirugía para tratar estos cánceres. De
los dos tipos, la tiroidectomía total es la que se usa con más
frecuencia. El tratamiento con yodo radioactivo se usa
algunas veces después de la tiroidectomía, aunque la tasa de curación
con cirugía sola es excelente. En el caso poco probable de que ocurra
una recurrencia, se puede seguir ofreciendo el tratamiento con yodo
radioactivo.
Si se planea el tratamiento con yodo radioactivo, se debe retrasar el
comienzo de la terapia con hormona tiroidea hasta que el tratamiento es
completado (usualmente seis semanas después de la cirugía).
Algunos médicos recomiendan la disección del compartimiento central del
cuello (extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos próximos a la
glándula tiroides). Aunque no se ha demostrado que esta operación
mejore la supervivencia del cáncer, disminuye el riesgo de que el
cáncer regrese en el área del cuello (recurrencia local). También hace
más fácil precisar la etapa del cáncer.
Etapas de la II a la IV:
la mayoría de los pacientes se somete a una tiroidectomía casi total o
una tiroidectomía total con extirpación y examen microscópico de los
ganglios linfáticos adyacentes. Algunos médicos recomiendan la
disección del compartimiento central del cuello (extirpación quirúrgica
de los ganglios linfáticos próximos a la glándula tiroides). Aunque no
se ha demostrado que mejore la supervivencia, disminuye el riesgo de
recurrencia local (que el cáncer regrese en el área del cuello).
También hace más fácil precisar la etapa del cáncer. Si el cáncer se ha
propagado a otros ganglios linfáticos del cuello, a menudo se hace una
disección cervical radical modificada (una cirugía más extensa para
extirpar los ganglios linfáticos del cuello).
La terapia con yodo radioactivo se usa a menudo para destruir el tejido
de la glándula tiroides remanente después de la cirugía y para tratar
cualquier cáncer que no se puede detectar y que quedó en el cuello o en
otra parte del cuerpo que absorbe yodo. La radiación externa se puede
usar para los cánceres que no absorben yodo. También se usa la terapia
de hormona tiroidea.
Cáncer recurrente:
el tratamiento del cáncer que regresa después de la terapia inicial
depende principalmente del lugar donde está el cáncer, aunque también
hay otros factores que pueden ser importantes. Si la recurrencia del
cáncer puede ser localizada y parece ser resecable (extirpable), por lo
general se hace una cirugía. Si el cáncer aparece en la gammagrafía con
yodo radioactivo (lo que significa que las células absorben yodo), se
puede usar terapia con yodo radioactivo, ya sea sola o con cirugía. Por
otro lado, si el cáncer no aparece en la gammagrafía con yodo
radioactivo, pero aparece en otros estudios por imágenes, como las
imágenes por resonancia magnética (MRI) y la tomografía por emisión de
positrones (PET), se puede usar la radiación externa. Se puede tratar
quimioterapia si el cáncer se ha propagado a varios lugares y el
radioyodo no es útil, aunque los médicos siguen tratando de encontrar
medicamentos eficaces para esta enfermedad. Otra opción es participar
en un estudio clínico de tratamientos más nuevos.
Carcinoma folicular y de células de
Hürthle
Etapas de la I a la IV:
la mayoría de los médicos recomienda la tiroidectomía casi total o la
tiroidectomía total para estos tipos de cáncer de tiroides. Esta
cirugía hace que el tratamiento con yodo radioactivo sea más eficaz
posteriormente. Al igual que en el cáncer papilar, algunos ganglios
linfáticos usualmente son extirpados y examinados. Si el cáncer se ha
propagado a los ganglios linfáticos, se podría realizar una disección
del compartimiento central o una disección radical modificada del
cuello (extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos del cuello).
Debido a que se extirpa la glándula tiroides, los pacientes necesitarán
terapia con hormona tiroidea.
Por lo general, la gammagrafía con yodo radioactivo se hace después de
la cirugía para identificar áreas que siguen absorbiendo yodo. La
metástasis a los ganglios linfáticos adyacentes y a los lugares
distantes puede ser tratada con yodo radioactivo. Para los cánceres que
no absorben yodo, la radioterapia externa puede ayudar a tratar el
tumor o prevenir que crezca nuevamente en el cuello.
Se podría necesitar radiación externa o quimioterapia para tratar las
metástasis a distancia, si no responden al yodo radioactivo.
Cáncer recurrente:
las opciones para tratar el cáncer que regresa después del tratamiento
inicial son básicamente los mismos que se emplean para el cáncer
papilar recurrente (remítase a la información anterior).
Carcinoma medular tiroideo
La mayoría de los médicos recomiendan que los pacientes diagnosticados
con carcinoma medular de tiroides (MTC) se hagan pruebas para
otros tumores que son típicamente vistos en pacientes con los síndromes
MEN 2 (remítase a la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del
cáncer de tiroides?”), como feocromocitoma y adenoma paratiroide. Las
pruebas de detección para el feocromocitoma son particularmente
importantes, ya que la presencia desconocida de este tumor puede hacer
que la anestesia y la cirugía sean extremadamente peligrosas. Si se
conoce que este tumor está presente, los cirujanos y los anestesiólogos
pueden pre-tratar médicamente al paciente para hacer segura la cirugía.
Etapas I y II:
la tiroidectomía total es el tratamiento principal contra el MTC y a
menudo cura los pacientes con MTC en etapa I o II. Por lo general,
también se deben extirpar los ganglios linfáticos regionales (una
disección del compartimiento central o una disección radical modificada
del cuello). Se administra siempre la terapia de hormona tiroidea ya
que, después de la tiroidectomía total, el paciente no podrá producir
suficiente hormona tiroidea para estar saludable. Aunque la terapia de
hormona tiroidea reduce el riesgo de recurrencia del cáncer papilar y
folicular, no reduce la probabilidad de recurrencia del MTC.
Debido a que las células del MTC no absorben el yodo radioactivo, la
terapia con yodo radioactivo no tiene ninguna función en el tratamiento
contra el MTC. Aun así, algunos médicos recomiendan administrar una
dosis de yodo radioactivo para destruir cualquier tejido normal de
tiroides remanente. Si las células del MTC están en o cerca de la
tiroides, esto las puede afectar también.
Etapas III y IV:
la cirugía es la misma que para las etapas I y II (usualmente después
de las pruebas para detectar el síndrome MEN 2 y la feocromocitoma). La
terapia de hormona tiroidea se administra después. Cuando el tumor es
muy extenso e invade a muchos tejidos adyacentes o podría no ser
extirpado por completo, la radioterapia externa puede reducir la
probabilidad de la recurrencia en el cuello.
Cáncer recurrente:
puede que se necesite cirugía, radioterapia o quimioterapia para tratar
la enfermedad recurrente en el cuello o en otro lugar. Los estudios
clínicos de nuevos tratamientos pueden ser otra opción si los
tratamientos convencionales no surten efecto.
Pruebas genéticas en el
cáncer de tiroides medular: si se le dijo que usted tiene
MTC, incluso si usted es la primera persona de la familia en recibir un
diagnóstico con esta enfermedad, pregúntele a su médico sobre la
asesoría y las pruebas genéticas. Las pruebas genéticas pueden
encontrar mutaciones en el gen RET, el cual ha sido visto en casos de
MTC familiar y síndromes MEN 2. Si usted presenta una de estas
mutaciones, es importante que los miembros de la familia (hijos,
hermanos y hermanas) también se hagan las pruebas. Debido a que casi
todos los niños y adultos con resultados positivos de las pruebas
genéticas padecerán de MTC en algún momento, los médicos generalmente
están de acuerdo que para prevenir el MTC se debe realizar una
tiroidectomía lo más temprano posible después de la prueba positiva,
incluso en niños. Algunos dirían que esto debe hacerse especialmente en
niños ya que algunas formas hereditarias de MTC afectan a niños y a
pre-adolescentes. La tiroidectomía total puede prevenir este cáncer en
portadores que todavía no lo han contraído. Por supuesto, esto
significa que será necesario el reemplazo de hormona tiroidea por toda
la vida.
Carcinoma anaplásico
Etapa IV (nota: todos los
cánceres tiroideos anaplásicos se clasifican en etapa IV):
la cirugía se puede o no emplear para tratar este cáncer, debido a que
frecuentemente se ha propagado ampliamente al momento del diagnóstico.
Si el cáncer está confinado a un área local alrededor de la tiroides,
lo que es poco común, se puede hacer la tiroidectomía total. El
objetivo de la cirugía es extirpar tanto cáncer como sea posible en el
área del cuello (lo ideal es no dejar ningún tejido de cáncer). Debido
a la manera en que el carcinoma anaplásico se propaga, esto a menudo es
difícil o imposible de realizar. La propagación local a las estructuras
esenciales dentro del cuello (la tráquea, las arterias, etc.) es
responsable de la mayoría de las muertes causadas por este tipo de
cáncer tiroideo.
Se puede administrar radioterapia externa, sola o combinada con
quimioterapia:
- Para tratar la enfermedad antes de la cirugía con el fin de
aumentar la probabilidad de extirpar el tumor totalmente.
- Después de la cirugía para tratar de controlar cualquier
enfermedad remanente en el cuello.
- En casos donde el tumor es demasiado grande o se ha
propagado ampliamente como para ser tratado con cirugía.
Si el cáncer está causando (o puede causar a la larga) dificultad para
respirar, se puede hacer un orificio (traqueotomía) mediante cirugía
frente al cuello para derivar el tumor y permitir que el paciente puede
respirar con más facilidad.
Para los cánceres que se han propagado a lugares distantes, se puede
usar quimioterapia, algunas veces con radioterapia si el cáncer no se
ha propagado ampliamente. Los estudios clínicos de nuevos tratamientos
también son una opción.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National
Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer
(NCI) son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntar a su médico
sobre el cáncer de tiroides?
Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el
equipo de profesionales que atiende su cáncer, a medida que se enfrenta
a su cáncer de tiroides y al proceso de tratamiento. Debe sentirse en
la libertad de realizar cualquier pregunta que le venga a la mente, sin
importar lo insignificante que parezca. Entre las preguntas que pudiera
querer hacer están:
- ¿Qué tipo de cáncer de tiroides tengo?
- ¿Se necesitan hacer pruebas antes del tratamiento?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la glándula tiroides?
- ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Qué
significa esto en mi caso?
- ¿Es esta forma de cáncer de tiroides hereditaria? ¿Debe mi
familia realizarse las pruebas?
- ¿Cuánta cirugía voy a necesitar? ¿Debo someterme a otros
tratamientos también?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Deberé tomar hormona tiroidea por el resto de mi vida?
- ¿Cuántas operaciones de tiroides hace al año?
- ¿Cree usted que se debe hacer la biopsia de ganglio
centinela en mi caso?
- ¿Qué otras opciones de tratamiento tengo?
- ¿Hay algún estudio clínico que deba considerar?
- ¿Cuáles efectos secundarios puedo esperar de mis
tratamientos?
- ¿Cuáles son los otros riesgos de los tratamientos?
- ¿Cuánto tiempo me tomará la recuperación del tratamiento?
- ¿Cuándo puedo volver a trabajar después del tratamiento?
- ¿Cuándo puedo tener relaciones sexuales después del
tratamiento?
- ¿Afectará este tratamiento mi capacidad para tener hijos?
¿Debo evitar el embarazo por un tiempo?
- ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaré
después del tratamiento?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra?
- ¿Debo pedir una segunda opinión?
- Partiendo de lo que usted ha descubierto sobre mi cáncer,
¿cuáles son mis probabilidades de cura?
Con seguridad, usted tendrá otras preguntas relacionadas con su
situación. No se olvide de escribir sus preguntas para que se acuerde
de formularlas en cada visita que haga a su equipo de especialistas en
cáncer. Por ejemplo, usted tal vez quiera preguntar sobre los estudios
clínicos para los que pueda resultar elegible. Recuerde también que los
médicos no son los únicos que pueden proporcionarle información. Otros
profesionales de atención a la salud, como las enfermeras y los
trabajadores sociales, pueden tener las respuestas a sus preguntas.
¿Qué sucede
después del tratamiento del cáncer de tiroides?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, le examinará y puede que ordene realizar
análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como gammagrafías con
yodo radiactivo o tomografías computarizadas. La atención de
seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o
propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de
ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta
al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier
inquietud que pudiera tener.
Debido a que la mayoría de las personas responden muy bien después del
tratamiento, el cuidado de seguimiento puede continuar por toda la
vida. Esto es muy importante ya que el cáncer de tiroides crece
lentamente y puede recurrir incluso de 10 a 20 años después del
tratamiento inicial. El equipo de atención a la salud que se encarga de
su caso le explicará cuáles son las pruebas que necesita y la
frecuencia con la que debe realizarlas.
Si usted ha tenido cáncer papilar o folicular, y su glándula de
tiroides ha sido extirpada y se le realizó ablación completamente, sus
médicos harán por lo menos una gammagrafía con yodo radiactivo después
de finalizado el tratamiento inicial. Por lo general, esto se hace
alrededor de seis a doce meses después. Luego de esto, si el resultado
es negativo, usted por lo general no necesitará exámenes adicionales a
menos que otros estudios o hallazgos lo requieran. También se harán
pruebas de sangre para tiroglobulina. Esta sustancia es producida por
el tejido tiroideo, y después de la extirpación total de la tiroides y
la ablación debe estar ausente de su sangre. Si la tiroglobulina
comienza a aparecer, esto puede ser un signo de que el cáncer puede
estar regresando por lo que se harán pruebas adicionales. Estas pruebas
adicionales usualmente incluyen gammagrafía con yodo radiactivo, y
puede incluir PET y otros estudios por imágenes. Para las personas con
un bajo riesgo de cáncer papilar pequeño que fueron tratadas mediante
la extirpación de sólo un lóbulo de la tiroides, es típico hacer un
examen físico por su médico, así como un ultrasonido de la tiroides y
rayos X del tórax periódicamente.
El tratamiento del cáncer recurrente se describe en la sección "¿Cómo
se trata el cáncer de tiroides?”.
Si usted ha tenido cáncer
medular de tiroides (MTC), sus médicos analizarán sus
niveles sanguíneos de calcitonina
y de antígeno
carcinoembrionario (CEA). Si estos niveles comienzan a
aumentar, se harán estudios por imágenes, como una tomografía
computarizada (CT) o imágenes por resonancia magnética (MRI) para
detectar cualquier cáncer que pudiera estar regresando. Si los estudios
muestran cáncer recurrente, el tratamiento se describe en la sección
“¿Cómo se trata el cáncer de tiroides?”.
Cada tipo de tratamiento contra el cáncer de tiroides tiene efectos
secundarios que pudieran durar unos pocos meses. Algunos, como la
necesidad de hormona tiroidea oral, podrían ser permanentes. Es posible
que usted pueda acelerar su recuperación si conoce los efectos
secundarios antes de comenzar el tratamiento. Pudiera tomar medidas
para reducirlos y acortar su duración. No dude en hablar con el equipo
de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que
le cause algún malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.
Consultas con un médico nuevo
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta
que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar
efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las
dosis de éstos, y cuándo los tomó.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y
después del tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El
día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos
efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero
también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela (bologna)
y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo.
Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día.
No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el
refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre
el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer
[El cansancio en las personas con cáncer]).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más
allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco
o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional
es preferible. A los niños y a los adolescentes se les exhorta
participar en actividades físicas de moderadas a vigorosas por 60
minutos al día durante al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones y
el tratamiento del cáncer de
tiroides?
Actualmente se están realizando investigaciones importantes sobre el
cáncer de tiroides en muchos hospitales universitarios, centros médicos
y otras instituciones en todo el país. Cada año, los científicos
incrementan su conocimiento acerca de las causas de la enfermedad, cómo
prevenirla y cómo mejorar el tratamiento. En los últimos años, por
ejemplo, han aumentado las pruebas de los beneficios que resultan de
combinar la cirugía con la terapia con yodo radioactivo y terapia con
hormona tiroidea. Los resultados incluyen tasas de cura más altas,
tasas de recurrencia más bajas y una supervivencia más larga.
Genética
La reciente identificación de las causas genéticas del cáncer medular
de tiroides familiar (hereditario) permite ahora la identificación de
los miembros de la familia portadores del gen anormal y la prevención
del cáncer. Los investigadores piensan con optimismo que el progreso en
la comprensión de los genes anormales que causan el cáncer tiroideo
esporádico (no hereditario, especialmente el cáncer papilar) conducirá
eventualmente a mejores tratamientos.
Tratamiento
Se han estado probando tratamientos nuevos contra el cáncer de tiroides
en varios tipos de estudios clínicos.
Yodo radioactivo
Actualmente se realizan investigaciones para definir mejor quién
necesita la terapia RAI después de la cirugía. Un método promisorio se
describió recientemente en una presentación utilizando análisis de
sangre para tiroglobulina después de la cirugía de tiroides. Si la
tiroglobulina estaba muy baja después de tres meses, no se administraba
RAI a algunos de los pacientes, y después de 3.2 años ninguno de ellos
había tenido una recurrencia. Sin embargo, estos resultados son
preliminares y se necesita más investigación sobre el particular.
Quimioterapia
Algunos estudios están probando el valor de los nuevos medicamentos
quimioterapéuticos como el paclitaxel (Taxol) y otros medicamentos, así
como quimioterapia combinada y radiación para tratar el cáncer tiroideo
anaplásico.
Terapias dirigidas
En general, no se ha encontrado que la quimioterapia responda bien a
los cánceres de tiroides. No obstante, están surgiendo datos
alentadores sobre algunos medicamentos dirigidos nuevos. Contrario a
los medicamentos de la quimioterapia convencional, los cuales funcionan
al atacar las células que crecen rápidamente en general (incluyendo las
células cancerosas), estos medicamentos atacan blancos específicos en
las células cancerosas. Los blancos que ellos atacan también pueden
estar presentes en células normales, pero el objetivo es encontrar
blancos que ayudan a las células cancerosas a crecer y a sobrevivir.
Inhibidores de tirosina
quinasa: una clase de medicamentos dirigidos conocidos
como inhibidores de tirosina quinasa ya se ha estado usando
satisfactoriamente en algunas otras formas de cáncer. Estos
medicamentos pueden ayudar a revertir el crecimiento anormal de las
células del cáncer de tiroides que se originan de las mutaciones de
ciertos genes, tal como el BRAF
y el RET/PTC.
Muchos de ellos también tienen propiedades antiangiogénicas (vea
información más adelante). Algunos de los inhibidores de tirosina
quinasa que están siendo probados contra el cáncer de tiroides en
estudios clínicos incluyen sorafenib (Nexavar), sunitinib (Sutent),
motesanib (AMG 706), axitinib (AG-013736) y vandetanib
(Zactima). Varios estudios han estado informando recientemente que
estos medicamentos pueden reducir el tamaño de muchos cánceres de
tiroides. Ninguno probablemente cure la enfermedad, pero causarán algo
de reducción en el tamaño de muchos cánceres de tiroides. Estos
estudios son promisorios, pero aún no son tratamientos de rutina para
el cáncer de tiroides. Se estarán realizando estudios que combinan
estos agentes con otros agentes como quimioterapia para tratar de
aumentar los beneficios.
Medicamentos contra la
angiogénesis: a medida que los tumores crecen, éstos
necesitan un suministro de sangre más grande para obtener suficientes
nutrientes. Los tumores logran esto al formar nuevos vasos sanguíneos
(un proceso llamado angiogénesis). Los medicamentos contra la
angiogénesis funcionan al interrumpir estos nuevos vasos sanguíneos.
Algunos de los inhibidores de tirosina quinasa que se mencionaron
anteriormente tienen propiedades antiangiogénicas. La combretastatina
A4 fosfato (CA4P) es otro medicamento con estas propiedades, el cual ha
mostrado algunos resultados preliminares promisorios, y actualmente se
ha estado probando en estudios más abarcadores. La lenalidomida, un
medicamento con efectos antiangiogénicos utilizado en algunos cánceres
de la sangre, ha mostrado algunos resultados promisorios en un estudio
reciente y poco abarcador.
Anticuerpos monoclonales:
los anticuerpos monoclonales son versiones sintéticas de proteínas del
sistema inmunitario diseñadas para atacar a un blanco muy específico.
Otros estudios están probando anticuerpos monoclonales marcados
radiactivamente (anticuerpos con material radioactivo adherido) para
tratar el cáncer medular de tiroides. Los anticuerpos ayudan a
administrar la radiación a las células cancerosas. El antígeno
carcinoembrionario (CEA) es una proteína que no se encuentra
normalmente en los tejidos adultos. Sin embargo, muchos cánceres
medulares de tiroides (MTC) producen CEA. Debido a que el tratamiento
con yodo radioactivo no es útil en caso de MTC, ya que éste no absorbe
yodo, la capacidad para administrar radiación (y otros tratamientos) a
las células del MTC adhiriendo material radioactivo a los anticuerpos
anti-CEA parece ser promisoria. Actualmente se realizan estudios de
esta técnica.
Última
revisión / cambio realizado: 24-Jul.-2009
Última actualización completa: 24-Jul.-2009
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