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| Tratamiento |
| Melanoma |
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¿Cómo
se trata el melanoma?
Esta
información representa
las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del
Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer.
Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de
los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su
propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de
tratamientos usados para el melanoma de la piel. Le sigue información
sobre las opciones de tratamiento convencional según la etapa del
melanoma.
Una vez se haya diagnosticado el melanoma y se haya
clasificado
en etapas, su equipo médico recomendará una o más opciones de
tratamiento. Es importante considerar las opciones detenidamente. Si
hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Las opciones de
tratamiento dependen en gran manera del grosor del tumor primario y la
etapa de la enfermedad.
Cirugía
Escisión simple
Los melanomas de poco grosor pueden curarse por completo mediante una
cirugía relativamente menor llamada escisión simple. El tumor es
extirpado junto con una pequeña porción de piel normal, no cancerosa,
en los bordes. Dichos márgenes se refieren a la piel sana y normal que
rodea los bordes del cáncer.
La escisión simple es diferente de la biopsia escisional. Los márgenes
son más amplios, debido a que ya se conoce el diagnóstico. Los márgenes
deben ser de cualquier tamaño desde 0.5 centímetros (cm) (alrededor de
1/4 de pulgada) hasta casi una pulgada dependiendo del grosor del
tumor. Los tumores con mayor grosor requieren de mayores márgenes.
| Grosor
del tumor |
Márgenes
recomendados |
| In
situ |
0.5
cm |
| Menos
de 1 mm |
1
cm |
| 1
a 2 mm |
1
a 2 cm |
| 2
a 4 mm |
2
cm |
| Más
de 4 mm |
Por
lo menos 2 cm |
La anestesia local se inyecta en el área para anestesiarla antes de la
escisión. Después del procedimiento, la herida se sutura
cuidadosamente. Este procedimiento deja cicatriz.
Reescisión (escisión
amplia)
Cuando se hace un diagnóstico de melanoma por biopsia, probablemente
será necesario volver a hacer una escisión en el área. Se eliminará más
piel del área del melanoma, y la muestra extraída se observará bajo un
microscopio para asegurarse de que no queden células cancerosas en la
piel. El tamaño del borde depende del espesor del tumor (vea la tabla
anterior).
Si el melanoma se encuentra en la cara, los márgenes pudieran ser más
pequeños para evitar desfiguración. En algunos casos, el cirujano puede
que emplee la cirugía Mohs (aunque no todos los médicos concuerdan con
su uso para melanoma). En este procedimiento, la piel (incluyendo el
melanoma) se extirpa capa por capa. Cada capa es observada bajo un
microscopio para ver si hay signos de cáncer. La operación continúa
hasta que una capa muestre que no hay signos de cáncer. En teoría, esto
le permite al cirujano extirpar lo más que puede del cáncer mientras se
conserva el tejido de la piel circundante.
Amputación
Si el melanoma está en un dedo del pie o de la mano, el tratamiento
pudiera requerir la amputación de parte o todo ese dedo. Anteriormente,
se trataban algunos melanomas de los brazos y las piernas mediante
amputación, pero esto ya no se realiza. Los estudios han demostrado que
la escisión amplia de los melanomas del brazo y de la pierna es tan
eficaz como la amputación.
Disección de un ganglio
linfático
Una disección de un ganglio linfático extrae quirúrgicamente los
ganglios en la región que con más probabilidad contiene células del
melanoma que se han propagado. (Por ejemplo, si se encuentra un
melanoma de la piel en una pierna, mediante la disección de ganglio
linfático se extraerían los ganglios en la región de la ingle en ese
lado del cuerpo, a donde las células del melanoma con más probabilidad
se trasladarían). Los ganglios luego son observados bajo un
microscopio para ver cuántos de ellos contienen cáncer.
Una vez hecho el diagnóstico del melanoma mediante la biopsia de la
piel, el médico examinará los ganglios linfáticos más cercanos al
melanoma. Dependiendo del grosor del melanoma, esto se puede hacer
mediante un examen físico y/o mediante estudios por imágenes para
observar los ganglios que no están cerca de la superficie.
Si estos ganglios linfáticos adyacentes se encuentran anormalmente
duros o agrandados, y una biopsia por aspiración con aguja fina
encuentra melanoma en uno o más ganglios, por lo general se lleva a
cabo una disección de los ganglios linfáticos.
Si los ganglios linfáticos no están agrandados, entonces se puede hacer
una biopsia del ganglio linfático centinela, particularmente si el
grosor del melanoma mide más de 1mm. (Consulte la sección “¿Cómo se
diagnostica el melanoma?” para una descripción de este procedimiento).
Si el ganglio linfático centinela no tiene cáncer, entonces es poco
probable que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos, por
lo que no se requerirá una disección de los demás ganglios. Si el
ganglio linfático centinela da positivo para cáncer, generalmente se
recomienda que se extirpen los demás ganglios linfáticos.
Aunque actualmente se realizan estudios clínicos, los médicos
desconocen si la detección y extirpación de los ganglios linfáticos que
pueden estar afectados por el cáncer salvará la vida al paciente. Aún
así, algunos médicos creen que esto puede prolongar la supervivencia
del paciente y, por lo menos, evitar el dolor que pudiera ser causado
por el crecimiento del cáncer en estos ganglios linfáticos. Su
beneficio principal en este momento consiste en ayudar a determinar el
pronóstico del paciente.
Una disección de ganglio linfático completa puede ocasionar algunos
efectos secundarios perturbadores. Uno de los que causa más molestias
es el linfedema. Los ganglios linfáticos en la ingle o debajo del brazo
por lo general ayudan a drenar el líquido de las extremidades. Si se
extirpan, puede que el líquido se acumule resultando en la inflamación
de una extremidad, lo que puede o no desaparecer con el pasar del
tiempo. Las medias elásticas o mangas pueden ayudar a algunas personas
con este padecimiento. Algunas veces se usan dispositivos especiales
que aprietan las extremidades, los cuales pudieran ser útiles. Para
obtener más información, consulte el documento Understanding Lymphedema (For
Cancers Other Than Breast Cancer) de la Sociedad Americana
del Cáncer.
El linfedema, junto con el dolor de la cirugía como tal, constituyen la
razón por la que no se lleva a cabo este procedimiento a menos que el
médico piense que es necesario. No obstante, es poco probable que este
efecto secundario ocurra con la biopsia de ganglio linfático centinela.
Es importante que hable con su médico sobre los posibles riesgos de
efectos secundarios antes de que se hagan estos procedimientos.
Cirugía del melanoma
metastásico
Una vez que el melanoma se ha propagado desde la piel hasta otros
órganos distantes (tales como los pulmones o el cerebro), el cáncer es
muy poco probable que sea curable mediante cirugía. Incluso si sólo se
detecta una o dos metástasis mediante los estudios por imágenes, tales
como la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia
magnética, es posible que existan otras áreas de metástasis que
resultan demasiado pequeñas para poder ser detectadas por medio de
estas pruebas. A veces se lleva a cabo una cirugía en estas
circunstancias, aunque la meta es usualmente tratar de controlar el
cáncer en lugar de curarlo. Si hubiera una metástasis, o incluso
varias, y que éstas pudieran extirparse por completo, esta cirugía
pudiera prolongarle la vida a algunos pacientes. La extirpación de las
metástasis en algunas áreas, tal como el cerebro, también pudiera
aliviar los síntomas y ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente.
Quimioterapia
La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que destruyen las
células cancerosas. La quimioterapia
sistémica
usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se inyectan en una
vena o se administran por la boca. Estos medicamentos viajan a través
del torrente sanguíneo a todas las partes del cuerpo (la razón por lo
que se llama sistémica) y atacan las células cancerosas que ya se han
propagado más allá de la piel para afectar los ganglios linfáticos y
otros órganos.
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
frecuentemente. También estas células son probablemente afectadas por
la quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Estos efectos secundarios pudieran incluir:
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Baja resistencia a las infecciones (debido a bajos niveles
de glóbulos blancos en la sangre).
- Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados
(debido al bajo nivel de plaquetas).
- Cansancio (debido al bajo nivel de glóbulos rojos).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento.
Asegúrese de hablar con el equipo de profesionales de la salud que le
atiende sobre cualquier efecto secundario que tenga. Con frecuencia hay
formas para reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden
administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y
los vómitos.
Para tratar el melanoma en etapa avanzada se pueden utilizar varios
tipos de quimioterapias sistémicas. Aunque por lo general la
quimioterapia no es tan eficaz en el melanoma como en otros tipos de
cáncer, puede aliviar los síntomas o prolongar la supervivencia para
algunos pacientes.
Se pueden usar varios medicamentos de quimioterapia para tratar el
melanoma:
- Dacarbazina (llamada también DTIC), se puede usar sola o en
combinación con otros medicamentos de quimioterapia como la carmustina
(conocida también como BCNU) y el cisplatino. La combinación de estos
tres medicamentos, junto con el tamoxifeno (un medicamento de terapia
hormonal) es llamada "régimen de Dartmouth".
- El cisplatino, la vinblastina y la DTIC es otra combinación
de
quimioterapia para tratar el melanoma. Esto se conoce como “régimen
CVD”.
- La temozolomida es un nuevo medicamento que funciona de
manera
similar a la DTIC, pero que se puede administrar en forma de pastilla.
Se puede administrar sola, aunque algunos estudios han demostrado que
el medicamento es más eficaz cuando se combina con interferón.
- Algunas veces se usa el paclitaxel para tratar el melanoma,
ya
sea solo o en combinación con medicamentos como el cisplatino o el
carboplatino.
No está claro si el uso de combinaciones de quimioterapia es mucho
mejor que un solo medicamento. Algunos estudios han encontrado que la
combinación de medicamentos de quimioterapia con uno o más medicamentos
de inmunoterapia (alfa-interferón y/o la interleucina-2) pudiera ser
más eficaz que un solo medicamento de quimioterapia, aunque no está
claro si esto ayuda a las personas a vivir por más tiempo. Este tipo de
tratamiento también se llama bioquimioterapia
o quimioinmunoterapia.
La perfusión de
extremidades aisladas
es un tipo de quimioterapia utilizada algunas veces para tratar los
melanomas avanzados limitados a un brazo o a una pierna. Esto se hace
durante un procedimiento quirúrgico. En lugar de administrar
quimioterapia en una vena y dejar que llegue a todo el cuerpo, este
método separa temporalmente el flujo de sangre de la extremidad en
cuestión del resto del cuerpo e inyecta altas dosis de quimioterapia en
la arteria que alimenta la extremidad. Esto permite que se administren
altas dosis al área del tumor sin exponer a los órganos internos a
estas dosis que, de lo contrario, podrían causar graves efectos
secundarios. Por lo general, el líquido de quimioterapia es calentado
antes de ser administrarlo, lo que puede ayudar a que funcione mejor.
El melfalán es un medicamento de quimioterapia usado más comúnmente
para este procedimiento.
Inmunoterapia
La inmunoterapia mejora y estimula el propio sistema inmunitario del
paciente para que reconozca y destruya las células cancerosas con más
eficacia. Se pueden utilizar varios tipos de inmunoterapia en el
tratamiento de pacientes con melanoma avanzado.
Citocinas para el
melanoma avanzado
Las citocinas son proteínas que refuerzan el sistema inmunitario en
forma general. Dos versiones artificiales de citocinas naturales, el
alfa-interferón y la interleucina-2 (IL-2), algunas veces se usan en
los pacientes con melanoma. Se administran como infusiones intravenosas
(IV) al menos al principio. Algunos pacientes o personas que cuidan de
los pacientes pueden aprender cómo aplicar inyecciones debajo de la
piel en sus casas. Ambos medicamentos pueden ayudar a reducir el tamaño
de los melanomas avanzados (etapas III y IV) entre el 10% y el 20% de
los pacientes cuando son usados solos. Estos medicamentos pudiese
también administrarse como parte de un régimen de bioquimioterapia para
los pacientes en etapa IV de melanoma.
Los efectos secundarios de la terapia con citocina pueden incluir
fiebre, escalofríos, dolores, cansancio intenso, somnolencia y bajos
recuentos sanguíneos. La interleucina-2, especialmente en altas dosis,
puede hacer que el líquido se acumule en el cuerpo de forma tal que la
persona se hinche y se sienta bastante enferma. Podría ser necesario
hospitalizar a algunos pacientes debido a este problema.
Interferón-alfa como
terapia adyuvante
Los pacientes con melanomas más profundos a menudo tienen células
cancerosas que se desplazan hacia otras partes del cuerpo. Incluso
después de que todo el cáncer aparente ha sido extirpado mediante
cirugía, es posible que queden algunas de estas células. El
interferón-alfa se puede utilizar como terapia adyuvante
(añadida) después de la cirugía para tratar de ayudar a prevenir el
crecimiento y propagación de estas células. Esto podría retardar la
recurrencia del melanoma. Todavía no está claro si el interferón
adyuvante mejora la supervivencia.
Para que el interferón sea eficaz, tienen que usarse altas dosis. Sin
embargo, muchos pacientes no pueden tolerar los efectos secundarios de
la terapia en altas dosis. Estos efectos secundarios incluyen: fiebre,
escalofríos, dolores, depresión, cansancio intenso, y efectos al
corazón y al hígado. Los pacientes se reciben este medicamento deben
recibir seguimiento por parte de un oncólogo con experiencia en este
tratamiento.
Al tomar la decisión de usar la terapia adyuvante, los pacientes y sus
médicos deben considerar los posibles beneficios y efectos secundarios
de este tratamiento.
Vacunas contra el melanoma
Las vacunas dirigidas al melanoma son terapias experimentales que aún
no han probado sus beneficios. Estas vacunas son, de alguna manera,
similares a las vacunas que se utilizan para prevenir enfermedades
tales como la polio, el sarampión y las paperas que son causadas por
virus. Tales vacunas por lo general contienen virus debilitados o
partes de un virus que no pueden causar la enfermedad. La vacuna
estimula el sistema inmunitario del cuerpo para destruir el tipo más
dañino de virus.
De la misma forma, células destruidas del melanoma o partes de las
células (llamadas antígenos) se pueden inyectar en un paciente como una
vacuna en un intento para estimular el sistema inmunitario del cuerpo
para que destruya otras células del melanoma en el cuerpo.
Generalmente, las células o los antígenos están mezclados con otras
sustancias que ayudan a estimular el sistema inmunitario del organismo
en su totalidad. Sin embargo, contrario a las vacunas que tienen el fin
de prevenir infecciones, estas vacunas tienen el objetivo de tratar una
enfermedad existente.
Se ha probado que crear una vacuna contra un tumor como el melanoma es
más difícil que crear una vacuna para combatir un virus. Hay estudios
clínicos que se están realizando en la actualidad para probar el valor
del tratamiento con vacunas en pacientes con melanoma avanzado, a veces
combinadas también con la terapia de citocinas. Hasta el momento, los
resultados de estos estudios han sido mixtos, aunque las vacunas más
recientes pueden ser más prometedoras.
Vacuna Bacille
Calmette-Guerin (BCG)
El BCG es una bacteria que está relacionada al germen que causa la
tuberculosis. Contrario a su bacteria “prima”, la BCG no causa
enfermedades graves en los humanos, pero sí activa el sistema
inmunitario. La vacuna BCG funciona más como una citocina, mejorando
todo el sistema inmunitario, y no como las vacunas contra el melanoma
descritas anteriormente que son dirigidas específicamente a las células
del melanoma. Algunas veces se usa para ayudar a tratar los melanomas
en etapa III, inyectándola directamente en los tumores.
Crema imiquimod
Cuando se aplica como una crema, el imiquimod es un medicamento que
estimula la respuesta inmunitaria local contra las células cancerosas
de la piel. Para los melanomas en etapa muy temprana (etapa 0), algunos
médicos pueden utilizar imiquimod si la cirugía pudiera causar
desfiguración. Aún así, no todos los médicos concuerdan si se
debe usar en caso de melanoma.
Esta crema se aplica en cualquier lugar de una a
dos veces
a la semana por alrededor de tres meses. Algunas personas pueden
presentar graves reacciones de la piel cuando se usa este medicamento.
El imiquimod no se usa para la mayoría de los melanomas avanzados.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para
destruir las células cancerosas. La radioterapia externa enfoca la
radiación desde fuera del cuerpo sobre el tumor de la piel. Este tipo
de radioterapia se utiliza para tratar a algunos pacientes con
melanoma.
La radioterapia no se usa a menudo para tratar el melanoma original que
se presenta en la piel. En algunos casos, se puede administrar como
adyuvante a la cirugía en el área donde los ganglios linfáticos fueron
extirpados, especialmente si se encontró que muchos ganglios contienen
cáncer. También se puede usar para tratar el melanoma que ha regresado,
ya sea en la piel o en los ganglios linfáticos, después de la cirugía.
La radioterapia también se puede usar para tratar la propagación
distante.
Quizás la función principal de la radioterapia sea la paliación (alivio
de los síntomas) de las metástasis al cerebro o a los huesos. No se
espera que la radioterapia paliativa cure el cáncer, pero puede ayudar
a reducir el tamaño del tumor por un tiempo para controlar algunos de
los síntomas.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, tendrá que tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más
importantes es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar
su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén
llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo
de atención médica le mencionó alguno. Los estudios clínicos son una
forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer,
aunque no todos serán adecuados para toda la gente.
A continuación se presenta una breve descripción de lo que son los
estudios clínicos. Hablar con su equipo de atención médica, familiares
y amigos puede ayudarle a tomar la opción de tratamiento más adecuada
para usted.
¿Qué son los estudios
clínicos?
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes. Estos estudios determinan la seguridad o
eficacia de un tratamiento, o bien, puede que prueben nuevas formas de
diagnosticar o prevenir una enfermedad. Los estudios clínicos suelen
derivar en muchos avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento
contra el cáncer.
Propósito de los estudios
clínicos
Los estudios clínicos se llevan a cabo en pacientes para hacer un
seguimiento más profundo sobre tratamientos o procedimientos nuevos que
parecen ser prometedores. Un estudio clínico sólo se realiza cuando
existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o
procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente.
A menudo, los tratamientos bajo estudio ofrecen beneficios reales y
puede que en el futuro se conviertan en el tratamiento convencional.
Los estudios clínicos pueden concentrarse en muchos aspectos, entre
ellos:
- Nuevos usos de medicamentos que ya han sido aprobados por
la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration
o FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU.
- Nuevos medicamentos que aún no han sido aprobados por la
FDA.
- Tratamientos sin medicamento (como la radioterapia).
- Procedimientos médicos (como algún tipo de cirugía).
- Hierbas y vitaminas.
- Herramientas para mejorar las formas en que se usan los
medicamentos o las pruebas de diagnóstico.
- Medicinas o procedimientos para aliviar los síntomas o
calidad de vida.
- Combinaciones de tratamientos y procedimientos.
Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para
tratar de responder a las siguientes preguntas:
- ¿Es útil el tratamiento?
- ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
- ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran
disponibles?
- ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
- ¿Surgen menos o más efectos secundarios que con el
tratamiento convencional actual?
- ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
- ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el
tratamiento sea útil?
Fases de los estudios
clínicos
Existen cuatro fases en los estudios clínicos, los cuales se clasifican
en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la
prueba de un nuevo medicamento como tratamiento contra el cáncer para
ilustrar cada una de las fases.
Estudios clínicos en fase
I: el
propósito de un estudio en fase I es determinar la mejor forma de
administrar a los pacientes un tratamiento nuevo de manera segura. El
equipo de atención contra el cáncer observa cuidadosamente a los
pacientes en busca de efectos secundarios nocivos.
Para los pacientes en estudios en fase I, el medicamento ya ha sido
probado en estudios de laboratorio y con animales, pero no se sabe por
completo los efectos secundarios en humanos. Los doctores comienzan
administrando dosis muy reducidas del medicamento a los primeros
pacientes, y aumentan gradualmente la dosis en grupos subsiguientes de
pacientes, hasta que surjan los efectos secundarios, o bien, hasta que
se observe el efecto de alivio deseado. Los doctores esperan poder
ayudar a los pacientes, pero el propósito principal de un estudio en
fase I es probar la seguridad del medicamento.
Los estudios clínicos en fase I se realizan por lo general sobre
pequeños grupos de personas con diferentes tipos de cáncer que no
respondieron al tratamiento convencional, o cuyo cáncer les regresó
(recurrencia) tras el tratamiento. Si se determina que un medicamento
es relativamente seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase
II del estudio clínico.
Estudios clínicos de fase
II:
estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Se
administra a los pacientes la mejor dosis de acuerdo a como se haya
determinado en la fase I del estudio. Luego son observados
cuidadosamente para ver el efecto que surta sobre el cáncer. Los
miembros del equipo de atención del cáncer también estudiarán si hay
efectos secundarios.
Los estudios en fase II a menudo se llevan a cabo en un grupo mayor de
pacientes con un tipo específico de cáncer que no respondió al
tratamiento convencional. Si se determina que un medicamento es eficaz
en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio
clínico.
Estudios clínicos de fase
III:
los estudios en esta fase involucran un gran número de pacientes,
generalmente aquéllos que recientemente han sido diagnosticados con un
tipo específico de cáncer. Puede que en algunos estudios clínicos en
fase III se admitan miles de pacientes.
Por lo general estos estudios son aleatorios, esto significa que los
pacientes son asignados a uno de dos (o más) grupos al azar. Un grupo
(el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado.
Otro grupo (o más de un grupo) recibe el tratamiento que se está
estudiando. A todos los pacientes que participan en un estudio en fase
III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende antes de su
finalización si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy
graves, o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que
los demás.
Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III
antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por la comunidad
en general.
Estudios clínicos en fase
IV:
una vez que un medicamento ha sido aprobado por la FDA y esté
disponible para todos los pacientes, aún se sigue estudiando en otros
estudios clínicos (a veces referidos como estudios clínicos en fase
IV). De esta forma, es posible obtener más información sobre los
efectos secundarios a corto y largo plazo, al igual que su seguridad al
usarse en un gran número de pacientes con muchos tipos de enfermedades.
Los doctores además pueden descubrir qué tan bien funciona el
medicamento, y si podría ser útil al usarse de otras formas (como en
combinación con otros medicamentos).
¿Cómo será la experiencia
de participar en un estudio clínico?
Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo
de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Dependiendo de
la fase del estudio clínico, puede que reciba más atención (como tener
más consultas médicas y pruebas de laboratorio) de la que recibiría con
un tratamiento externo o que no formara parte de un estudio clínico.
Los estudios clínicos están diseñados especialmente para prestarle
atención detalladamente.
No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que
forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o
exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se
pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos
secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o
incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que
incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.
Puede que decida inscribirse en un estudio clínico tras haber
considerado muchos factores.
La decisión de participar
en un estudio clínico
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de
cualquier estudio clínico, pero ya sea que decida inscribirse o no, la
decisión es completamente de usted.
Los doctores y enfermeras le explicarán detalladamente el estudio,
mencionando los posibles riesgos y beneficios, y le darán un formulario
para que lo lea y firme. En éste se declara que usted entiende el
estudio clínico y que desea participar en él. Este proceso se conoce
como consentimiento informado. Aun después de haber leído y firmado el
formulario, y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene
total libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por
cualquier motivo. Participar en un estudio clínico no le impide recibir
cualquier otra atención médica que pudiera necesitar.
Para más información sobre los estudios clínicos, consulte al equipo de
profesionales que atiende su cáncer. A continuación se presentan
algunas preguntas que usted pudiera hacer:
- ¿Hay algún estudio clínico en el que pudiera participar?
- ¿Cuál es el propósito del estudio?
- ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
- ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
- ¿Sabré cuál tratamiento recibiré?
- ¿Qué es probable que pase en mi caso con o sin este nuevo
tratamiento bajo investigación?
- ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y
desventajas?
- ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden
controlarse los efectos secundarios?
- ¿Seré hospitalizado(a), y de ser el caso, con qué
frecuencia y por cuánto tiempo?
- ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis el tratamiento o
alguna parte del mismo?
- Si resultara perjudicado(a) como consecuencia de la
investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
- ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye
el estudio?
- ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de
cáncer?
¿Cómo puedo saber más
sobre estudios clínicos que puedan ser adecuados para mí?
La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes,
al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a
los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este
servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet
http://clinicaltrials.cancer.org.
Dependiendo de la información que proporcione sobre su tipo de cáncer y
la etapa del mismo, así como de tratamientos que haya recibido
previamente, este servicio podrá consolidar una lista de estudios
clínicos que correspondan con sus necesidades médicas. Este servicio
también le preguntará dónde vive y si tendría disposición de viajar o
de trasladarse al centro de tratamiento al que podría acudir.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer
del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o
visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos:
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Si desea aún más información sobre los estudios clínicos, la Sociedad
Americana del Cáncer tiene un documento llamado Estudios clínicos: lo que
necesita saber. el cual puede consultar en
nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al
1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta
enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento
médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir
vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y
masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas
preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan
algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
- ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
- ¿Cómo sé si es eficaz?
- ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
- ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo
indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
- ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi
tratamiento médico convencional?
- ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios"
y los métodos "alternativos"?
- ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos
tratamientos?
Los términos pueden ser
confusos
No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por
lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza
el término complementario
para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la
atención médica regular. La medicina alternativa se usa en lugar del
tratamiento médico convencional.
Métodos complementarios:
estos
tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer.
Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos
métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la
meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o
el té de menta para aliviar la náusea, Existen muchos otros. Se sabe
que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido
probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y se ha
descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo, algunos de
estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.
Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con
seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los
síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la
vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la
aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.
Tratamientos alternativos:
estos tratamientos alternativos se usan en lugar del cuidado médico
habitual. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido
probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso
ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que
atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es
que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento
convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico
convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que
crezca.
Decidir sobre qué hacer
Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los
métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el
cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la
quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no
funcionen.
Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin
presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer
esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos
convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para
que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Coteje la lista de "señales de advertencia" que se
presentan más adelante.
- Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y
alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que
usted está considerando.
Señales de advertencia
Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para
identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como
respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de
advertencia.
- ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la
mayoría de los tipos de cáncer?
- ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico
convencional?
- ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo
ciertas personas pueden revelar?
- ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
- ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad
médica y científica?
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo,
asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al
respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de
profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad
los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían
ser perjudiciales.
Tratamiento
del melanoma según la etapa
El tipo de tratamiento(s) que su medicó recomendará dependerá de la
etapa en que se encuentre el melanoma, así como de su estado de salud
general. Esta sección resume las opciones usualmente consideradas para
cada etapa del melanoma.
Etapa 0
Los melanomas en etapa 0 no han crecido a más profundidad de la
epidermis. Por lo general, estos melanomas son tratados con extirpación
quirúrgica del melanoma y un margen de aproximadamente ½ cm (alrededor
de 1/5 de pulgada) de piel normal. Para los melanomas en áreas
sensitivas de la cara, algunos médicos pueden usar una crema que
contiene el medicamento imiquimod (Aldara) si la cirugía pudiera causar
desfiguración, aunque no todos los médicos concuerdan con el uso de
esta crema.
Etapa I
El melanoma en etapa I se trata mediante la extirpación quirúrgica del
melanoma así como un margen de piel normal. La cantidad de piel normal
extirpada depende del grosor del melanoma. Cuando el grosor es menor de
1 mm, se recomienda una escisión amplia con márgenes de 1 cm (2/5 de
pulgada). En los melanomas en etapa I con un grosor entre 1 mm y 2 mm,
se deben extirpar el tumor y de 1 a 2 cm (4/5 de pulgada) de tejido
circundante. En el melanoma en etapa I, no es necesario eliminar más de
2 cm de piel normal de todos los lados. La curación de los márgenes más
anchos es más difícil y no se ha encontrado que los márgenes más anchos
ayuden al paciente a vivir más.
Algunos médicos pueden recomendar la biopsia de ganglio centinela,
especialmente si el melanoma se encuentra en etapa IB o tiene otras
características que hacen que la propagación a los ganglios linfáticos
sea más probable. Usted y su médico deben discutir esta opción. La
disección rutinaria de los ganglios linfáticos (extirpación de los
ganglios linfáticos cercanos al cáncer) no ha demostrado que mejore la
tasa de supervivencia de los pacientes con melanoma en etapa I.
Etapa II
La escisión amplia es el tratamiento convencional para el melanoma en
etapa II. Si el grosor del melanoma mide entre 1 mm y 2 mm, se
extirpará también un margen de piel normal de 1 a 2 cm. Si el melanoma
es más grueso de 2 mm, se extirpará alrededor de 2 cm de la piel normal
desde alrededor del sitio del tumor.
Debido a que el melanoma podría haberse propagado a los ganglios
linfáticos cercanos al melanoma, muchos médicos recomiendan también una
biopsia del ganglio centinela. Usted y su médico deben discutir esta
opción. Si se encuentra el ganglio(s) centinela(s), entonces se hará
una biopsia y se extirpa el melanoma. Si el ganglio centinela contiene
cáncer, entonces se hará una disección ganglionar (se extirpan
quirúrgicamente todos los ganglios linfáticos en esa área) en una
segunda operación.
En ciertos casos (tal como si se encuentra que el grosor del tumor mide
más de 4 mm o si los ganglios linfáticos contienen cáncer), algunos
médicos pueden recomendar terapia
adyuvante
(tratamiento adicional después de la cirugía) con interferón. Además,
se podrían recomendar otros medicamentos o quizás vacunas como parte de
un estudio clínico para tratar de reducir las probabilidades de que el
melanoma regrese.
Etapa III
El tratamiento quirúrgico para el melanoma en etapa III usualmente
requiere la disección de los ganglios linfáticos, junto con escisión
amplia del tumor primario como en la etapa II. La terapia adyuvante con
interferón puede ayudar a algunos pacientes con melanomas en etapa III
a combatir la recurrencia por más tiempo.
Si hay varios melanomas, todos éstos deben ser extirpados. Si no se
puede, una opción de tratamiento sería administrar inyecciones de BCG o
interleucina-2 directamente en el melanoma. Para los melanomas en un
brazo o en una pierna, otra posible opción consiste en infundir la
extremidad con una solución calentada del medicamento de quimioterapia
melfalán. En algunos casos, se puede administrar radioterapia como
adyuvante a la cirugía en el área donde los ganglios linfáticos fueron
extirpados, especialmente si se encontró que muchos ganglios contienen
cáncer. Otros posibles tratamientos incluyen quimioterapia,
inmunoterapia con citocinas, o ambas combinadas (bioquimioterapia).
Los tratamientos más nuevos que se están probando en los estudios
clínicos podrían beneficiar a algunos pacientes. Muchos pacientes no
serán curados con los tratamientos actuales para el melanoma en etapa
III, por lo que deben considerar la participación en estudios clínicos.
Etapa IV
Los melanomas en etapa IV son muy difíciles de tratar, debido a que ya
que se han propagado a ganglios linfáticos distantes u a otras áreas
del cuerpo. Los tumores en la piel o las metástasis en los ganglios
linfáticos que producen síntomas a menudo se pueden extirpar mediante
cirugía. Las metástasis a los órganos internos a veces se pueden
extirpar, dependiendo de cuántas hay presentes, donde están localizadas
y la probabilidad de que causen síntomas. Las metástasis que causan
síntomas, pero que no se pueden extirpar quirúrgicamente, se pueden
tratar con radiación o quimioterapia.
Los medicamentos de quimioterapia que se usan en la actualidad tienen
un valor limitado para la mayoría de las personas con melanoma en etapa
IV. La dacarbazina (DTIC) y la temozolomida (Temodar) son los que se
usan con más frecuencia, ya sea solos o combinados con otros
medicamentos. Aún cuando la quimioterapia puede reducir el tamaño de
estos cánceres, el efecto a menudo solo es temporal, con un promedio de
tiempo de tres a seis meses antes de que el cáncer comience a crecer
nuevamente. No obstante, en pocas ocasiones, estos medicamentos son
eficaces por períodos de tiempo más prolongados.
La inmunoterapia con interferón o interleucina-2 puede ayudar a un
pequeño número de pacientes con melanoma en etapa IV a vivir más
tiempo. Las dosis más altas de estos medicamentos parecen ser más
eficaces, pero también tienen efectos secundarios más graves.
Muchos médicos recomiendan la bioquimioterapia, una combinación de
quimioterapia y interleucina-2, interferón, o ambas. Por ejemplo,
algunos médicos están combinando el interferón con la temozolomida. La
combinación de ambos medicamentos causa una mayor reducción del tamaño
del tumor, lo que puede hacer sentir mejor a los pacientes. Sin
embargo, no se ha demostrado que la combinación ayude a los pacientes a
vivir por más tiempo. Otra combinación de medicamento usa bajas dosis
de interferón, interleucina y temozolomida. cada uno parece beneficiar
a algunos pacientes. Los pacientes deben considerar cuidadosamente los
posibles beneficios y los efectos secundarios de cada tratamiento que
se recomiende antes de comenzarlo.
Debido a que el melanoma en etapa IV es muy difícil de tratar con las
terapias actuales, es posible que los pacientes quieran considerar la
participación en un estudio clínico. Los estudios clínicos con nuevos
medicamentos de quimioterapia, nuevos métodos de inmunoterapia o
terapia con vacunas, así como las combinaciones de diferentes tipos de
tratamientos, pueden beneficiar a algunos pacientes.
A pesar de que el pronóstico en general de los pacientes de melanoma en
etapa IV no es favorable, un pequeño número de
pacientes
respondieron extraordinariamente bien al tratamiento o han sobrevivido
por muchos años después del diagnóstico.
Melanoma recurrente
El tratamiento del melanoma que reaparece después del tratamiento
inicial depende de la etapa del melanoma original, del tratamiento
inicial y del lugar de la recurrencia.
El melanoma puede regresar en la piel cercana al lugar donde se originó
el tumor. En general, estas recurrencias locales (en la piel) se tratan
con una cirugía similar a la recomendada contra el melanoma primario.
Esto puede incluir una biopsia del ganglio linfático centinela.
Dependiendo del grosor y la localización del tumor, se pueden
considerar otros tratamientos, tal como perfusión de quimioterapia en
extremidad aislada, radioterapia, o inyección al tumor con la vacuna
BGC o interleucina-2.
Si los ganglios linfáticos adyacentes no fueron extirpados durante el
tratamiento inicial, el melanoma puede regresar en el área cercana a
los ganglios. Esto aparecería como una hinchazón o una masa
tumoral. La recurrencia en los ganglios linfáticos se trata
mediante una disección de ganglio linfático, y puede incluir terapia
adyuvante, tal como interferón o radioterapia.
El cáncer también puede regresar en áreas distantes. Casi cualquier
órgano puede ser afectado. Con más frecuencia, el melanoma regresará en
los pulmones, los huesos, el hígado o el cerebro. Por lo general, el
tratamiento de las recurrencias es el mismo que se usa en el melanoma
que se encuentra en etapa IV (remítase a la información anterior). Los
melanomas que recurren en un brazo o una pierna pueden ser tratados con
perfusión de quimioterapia en extremidad aislada. El melanoma que
regresa al cerebro puede ser difícil de tratar. Algunas veces se pueden
extirpar mediante cirugía localizaciones individuales de recurrencia.
La mayoría de los medicamentos de quimioterapia no pueden alcanzar el
cerebro, aunque la temozolomida puede ser útil. También puede ser útil
la radioterapia al cerebro.
Al igual que en otras etapas de melanoma, es posible que los pacientes
con melanoma recurrente quieran considerar la participación en un
estudio clínico.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) colabora con la NCCN para
producir una versión de algunas de estas guías de tratamiento, escritas
específicamente para los pacientes y sus familias. Las guías de
tratamiento del melanoma es una de éstas. Esta versión menos técnica
está disponible en la página Web de la NCCN (www.nccn.org) y en la de
la ACS (www.cancer.org). Puede solicitarse también una versión impresa
través de la Sociedad comunicándose al 1-800-227-2345.
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para el uso de los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico acerca
del melanoma?
Es importante que tenga conversaciones francas y abiertas con los
miembros del equipo médico encargado de su caso. Ellos quieren
responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que
éstas le parezcan. A continuación le indicamos algunas preguntas que
debe considerar:
- ¿Qué tipo de cáncer de la piel tengo?
- ¿Hasta dónde se ha propagado mi melanoma dentro o debajo de
la piel? ¿Cuál es el grosor de mi melanoma?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Cuáles son los
riesgos posibles y los beneficios de cada una?
- ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuál es la expectativa de
supervivencia esperada (pronóstico) en base a cómo
se ve mi cáncer?
- ¿Me quedará alguna cicatriz después del tratamiento?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Qué probabilidades hay de que se produzca una recurrencia
(reaparición) de mi cáncer con las opciones de tratamiento que hemos
discutido? ¿Qué haríamos si esto sucede?
- ¿Debo tomar precauciones especiales para evitar la
exposición al sol?
- ¿Es necesario que asista a consultas de seguimiento para
verificar la posibilidad de recurrencia o de formación de un nuevo
cáncer?
- ¿Debería organizar una revisión para los miembros de mi
familia?
Además de estas preguntas de ejemplo, anote algunas que quiera hacer
por su cuenta. Por ejemplo, es posible que usted quiera más información
acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda preparar su
plan para sus actividades laborales. También es posible que requiera
información acerca de una segunda opinión o con respecto a los estudios
clínicos para los que pueda resultar elegible.
¿Qué sucede
después de recibir
tratamiento
contra el melanoma?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. La atención de seguimiento es necesaria para
determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como
posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el
momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así
como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Su cuidado posterior deberá incluir exámenes de la piel y los ganglios
linfáticos realizados por usted y por su médico de forma habitual. La
frecuencia de sus visitas de cuidado posterior depende de la etapa de
su melanoma al momento del diagnóstico. Además de los exámenes, puede
que se recomienden análisis de sangre y estudios por imágenes para
algunos pacientes.
Por ejemplo, un programa típico de seguimiento para los melanomas que
miden menos de 1 mm por lo general requiere exámenes físicos cada tres
a 12 meses durante varios años. Si estos exámenes son normales, usted
puede regresar para un examen una vez al año. Su médico puede
recomendarle exámenes más frecuentes si usted tiene muchos lunares o
unos pocos lunares atípicos.
En el caso de melanomas más gruesos, un programa típico pudiera incluir
exámenes físicos cada tres a seis meses durante dos años, después cada
tres a 12 meses por los dos próximos años. Después de esto, los
exámenes se realizan al menos una vez al año. Algunos médicos
recomiendan también radiografías de tórax (para ver si hay metástasis
en los pulmones) y ciertos análisis de sangre (para detectar metástasis
en el hígado o los huesos) cada tres a 12 meses. Además se pueden
considerar otras pruebas, como la CT, especialmente para personas que
padecen de una enfermedad en etapa más avanzada.
También es importante que los sobrevivientes de cáncer de la piel tipo
melanoma se autoexaminen periódicamente. Usted debe consultar a su
médico si encuentra una nueva protuberancia o cambio en su piel.
También debe reportar cualquier síntoma nuevo que persista (por
ejemplo, dolor, tos, cansancio, pérdida del apetito). El melanoma puede
volver tanto como en diez año, o en raras ocasiones, en más de diez
años después del primer tratamiento.
Los pacientes con melanoma en etapa IV, cuyo cáncer ha sido extirpado
completamente o desapareció después del tratamiento, por lo general
tienen el mismo programa de seguimiento que para los pacientes con
melanomas más gruesos (remítase a la información anterior).
Los
pacientes con melanoma persistente en etapa IV tienen un programa de
seguimiento basado en su situación específica.
Una persona que ha tenido un melanoma puede estar aún en riesgo de
contraer otro melanoma o un tipo de cáncer de la piel que no sea un
melanoma. Los pacientes curados de un melanoma deben continuar
examinándose la piel cada mes para detectar nuevos tumores cancerosos y
deben evitar la exposición al sol.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al
alta
que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos,
las dosis y cuándo se tomaron.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o
fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no
expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones
estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede
comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el
resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más
saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación
que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha
cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por
ejemplo, si está pensando en dejar de fumar y necesita ayuda, llame al
programa para abandonar el tabaco Quitline® de la Sociedad Americana
del Cáncer al teléfono 1-800-227-2345.
Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un
nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre
cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento.
Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a
tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más
normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.
Descanso, cansancio,
trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
estar activas físicamente.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la
actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta
cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o
a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información
sobre el cansancio, consulte el folleto “Cansancio y anemia asociados
con el cáncer - Guías de tratamiento para pacientes”).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre usted mismo.
Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la
prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención
del cáncer que los adultos participen en una actividad física de
moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos
30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de
actividad física intencional es preferible. A los niños y a los
adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas
durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta
abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es
posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal
punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté
lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones
y
el tratamiento del melanoma?
En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están
realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el
tratamiento de cáncer de la piel tipo melanoma.
Causas y prevención
Luz solar y radiación ultravioleta (UV)
Estudios recientes sugieren que puede haber dos formas generales de que
la exposición a la luz ultravioleta contribuye a un melanoma (aunque es
probable que haya algo de superposición entre estas dos formas).
La primera consiste en exposición a la luz solar durante la niñez y
adolescencia. Las personas con melanoma a menudo tienen un historial
temprano de quemadura solar, aunque esto no es necesariamente así. Esta
exposición temprana al sol inicia un cambio en las células de la piel
(melanocitos) que pudiera convertirse en melanoma al pasar el tiempo.
Los médicos que sostienen esta idea, creen que esto podría ayudar a
explicar los melanomas que ocurren en las piernas y el torso, áreas que
no están generalmente tan expuestas al sol durante la edad adulta.
El segundo tipo de melanoma ocurre en los brazos, el cuello y la cara.
Estas áreas están muy expuestas al sol, particularmente en el caso de
los hombres. Las cabinas bronceadoras pudieran contribuir también a que
estos melanomas se originen.
Educación pública
La mayoría de los cánceres de la piel pueden prevenirse. Las
estrategias de prevención y detección temprana pueden lograr la mayor
reducción del número de casos de cáncer de la piel, aliviar el dolor y
disminuir el número de muertes debido a esta enfermedad. Esto implica
instruir al público, especialmente a los padres, acerca de los factores
de riesgo del cáncer de la piel. Es importante que los profesionales de
la salud y los sobrevivientes de esta enfermedad les recuerden a las
demás personas el peligro que representa la exposición excesiva a los
rayos solares, así como lo fácil que puede ser protegerse la piel de la
radiación ultravioleta.
El melanoma debe detectarse tempranamente, cuando hay mayores
probabilidades de ser curado completamente. Los autoexámenes mensuales
y el estar atento a las señales de advertencia de los melanomas podría
ser útil para detectar esta enfermedad en una etapa inicial curable.
La American Academy of
Dermatology
(AAD) financia cada año exámenes gratis de la piel en todo el país. La
Sociedad Americana del Cáncer trabaja de cerca con la AAD para proveer
voluntarios para la inscripción, coordinación y esfuerzos educativos
relacionados con esos exámenes gratuitos. Busque información localmente
sobre estos exámenes o llame a la AAD para obtener más información, El
número de teléfono y el sitio Web de esta institución aparecen en la
sección "Recursos adicionales".
Un lema que se popularizó en Australia ahora es usado en los Estados
Unidos por la Sociedad Americana del Cáncer como mensaje para la
prevención del cáncer de la piel. "¡Ponte, úntate, colócate y
atavíate!" ("Slip!
Slop! Slap! ... and Wrap") es
una manera llamativa de recordar que debe ponerse una camisa, untarse
bloqueador solar, colocarse un sombrero y usar lentes de sol cuando
salga al exterior para proteger sus ojos y la piel sensible a su
alrededor.
Investigaciones en el ADN del melanoma
En los últimos años, los científicos han alcanzado muchos adelantos en
cuanto a la comprensión de cómo la luz ultravioleta daña el ADN y de la
manera en que los cambios en el ADN hacen que las células normales de
la piel se conviertan en células cancerosas.
También han descubierto que el daño al ADN que afecta a ciertos genes
es importante, ya que da lugar a que los melanocitos se conviertan en
un melanoma. A menudo este daño se debe a la exposición a la luz solar.
Por otra parte, algunas personas pueden heredar genes mutados (dañados)
de sus padres. Por ejemplo, cambios en el gen CDKN2A (p16) causan que
algunos melanomas sean hereditarios en ciertas familias. Las personas
que tienen antecedentes familiares considerables de melanoma deben
hablar con un asesor genético especializado en cáncer o con un médico
que tenga experiencia en la genética del cáncer, a fin de hablar sobre
los beneficios, las limitaciones y las posibles desventajas de esta
prueba para determinar cambios en este gen.
Clasificación molecular por etapas
Los avances en las investigaciones del ADN también se están aplicando a
la clasificación molecular por etapas. En la clasificación por etapas
ordinaria, un ganglio linfático extirpado a un paciente se observa con
un microscopio para ver si las células del melanoma se han propagado a
dicho ganglio.
En la clasificación molecular por etapas, el ácido ribonucleico o RNA
(una sustancia química relacionada con el ADN) se extrae de las células
en el ganglio linfático. Ciertos tipos de RNA son elaborados por las
células del melanoma, pero no por las células normales de los ganglios
linfáticos. Una prueba compleja y de alta sensibilidad, llamada
reacción en cadena de polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR, por
sus siglas en inglés) se utiliza para detectar estos tipos de RNA.
Algunos estudios preliminares han encontrado que esta prueba es más
sensible que los exámenes microscópicos de rutina para detectar la
propagación del melanoma a los ganglios linfáticos. Esta prueba también
puede en el futuro ayudar a identificar a algunos pacientes que
pudieran beneficiarse de un tratamiento adicional, como la
inmunoterapia, después de la cirugía. Sin embargo, a algunos médicos
les preocupa que esta prueba pueda conducir a resultados positivos
falsos (la prueba es positiva aún cuando no hay cáncer en la muestra),
lo cual puede causar recomendaciones de tratamiento innecesario para
algunos pacientes. Por esta razón, el uso de esta prueba no se
recomienda actualmente, pero se están realizando estudios de
investigación para saber más sobre cómo los resultados deben
influenciar la selección del tratamiento.
Tratamiento
Inmunoterapia
Este enfoque para el tratamiento del melanoma incluye varias
estrategias para ayudar al sistema inmunitario del cuerpo a atacar las
células del melanoma de manera más efectiva. Algunas formas de
inmunoterapia, tal como las citocinas (interferón alfa y la
interleucina-2) y la vacuna BCG ya se están utilizando para tratar
algunos melanomas. Éstas actúan reforzando el sistema inmunitario en
forma general.
Las vacunas experimentales contra el melanoma ayudan a “entrenar” al
sistema inmunitario de una persona a combatir el melanoma en una manera
más específica. A medida que los investigadores vayan aprendiendo sobre
cómo funciona el sistema inmunitario, estos tratamientos inmunitarios
deben ser más eficaces. Ésta es un área importante de investigación
actual, aunque las vacunas de melanoma sólo están disponibles en este
momento mediante estudios clínicos.
Además se están estudiando otras formas de inmunoterapia. Un reciente
estudio, un tanto limitado, demostró que tratar a los pacientes con
linfocitos infiltrantes de tumor (TILs), que son células del sistema
inmunitario encontradas en los tumores, podría reducir el tamaño de los
tumores de melanoma y posiblemente prolongar la vida. Otro estudio
encontró que las células T (un tipo de glóbulo blanco), a las cuales se
les cambió el patrón genético en el laboratorio, podrían causar que se
reduzca el tamaño de los tumores en una pequeña fracción de pacientes.
Actualmente se están realizando estudios adicionales de estos
tratamientos.
Focalización molecular
Conforme los médicos han ido descubriendo algunas de las anomalías
genéticas en las células de melanoma, éstos han comenzado a desarrollar
medicamentos que atacan dichas anomalías.
Un ejemplo lo conforma un gen llamado BRAF, el cual es anormal en la
mayoría de las células de melanoma. Se han estado desarrollando y
estudiando varios medicamentos que atacan la actividad de este gen.
Otro blanco es la CTLA-4, una proteína que suprime normalmente la
respuesta inmunitaria de las células T, lo que podría ayudar a las
células del melanoma a sobrevivir. Los medicamentos que
contrarrestan la CTLA-4, tal como ipilimumab, están actualmente en la
etapa final de estudios clínicos. Es posible que prueben ser más
eficaces cuando se combinan con otros tratamientos, tal como
inmunoterapia o quimioterapia.
Alrededor de una tercera parte de ciertos tipos de melanomas presentan
cambios en un gen llamado c-kit. A menudo, esto incluye melanomas que
se originan en ciertas áreas:
- En las palmas de las manos, las plantas de los piel o
debajo de las uñas.
- Dentro de la boca o en cualquier otra área mucosal.
- En áreas que reciben exposición solar crónica.
Se sabe que algunos medicamentos que actualmente se usan para tratar
otros cánceres, tal como imatinib (Gleevec), atacan las células con
cambios en el c-kit. Actualmente se están realizando estudios clínicos
para determinar si el imatinib y los medicamentos similares pueden
ayudar a las personas con estos tipos de melanoma.
Además, varios medicamentos que atacan a otros genes o proteínas
anormales se están estudian actualmente en estudios clínicos.
Terapia génica
Un enfoque nuevo que resulta prometedor para tratar el melanoma implica
la adición de ciertos genes a las células cancerosas. Se puede usar la
terapia génica para tratar de reemplazar algunos de los genes dañados
en las células del melanoma, con el fin de agregar un gen que pueda
bloquear la capacidad de las células del melanoma para producir ciertas
proteínas, o para ayudar a reforzar la respuesta inmunológica contra
ellas. Muchos investigadores consideran que la estrategia más avanzada
es la tercera. En la actualidad se están llevando a cabo estudios
clínicos de estos métodos de terapia génica.
Última
revisión: 16-Jun.-2008
Última actualización completa: 16-Jun.-2008
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