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Tratamiento

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento
preguntas a su médico
después del tratamiento
lo nuevo en investigación y tratamiento

Esta información representa los puntos de vista de los médicos y las enfermeras que laboran para la Junta Editorial del Centro de Datos de la Sociedad Americana del Cáncer que provee información sobre el cáncer.   Estos puntos de vista están basados en sus interpretaciones de los estudios publicados en revistas médicas, así como de sus propias experiencias profesionales.

La información sobre el tratamiento en este documento no representa la política oficial de la Sociedad y no tiene el propósito de ofrecer consejo médico que reemplace la experiencia y el criterio del equipo de atención contra el cáncer.  Esta información tiene el propósito de ayudarle a usted y a su familia a tomar decisiones con su médico  basadas en la información.

Su médico puede tener razones para sugerir un plan de tratamiento diferente a estas opciones generales de tratamiento.  No dude en hacerle preguntas sobre sus opciones de tratamiento.



¿Cómo se tratan los síndromes mielodisplásicos y las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas?

Los síndromes mielodisplásicos (MDS) y las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas son un grupo de enfermedades relacionadas.  Además,  los diferentes subtipos de éstas varían en su pronóstico y en su respuesta al tratamiento. Su tratamiento se basa en el tipo de síndrome mielodisplásico y la enfermedad mieloproliferativa/
mielodisplásica, así como en las características especiales, tal como la edad y si presenta otras enfermedades graves.  Los pacientes con estas enfermedades son tratados por especialistas, tal como un hematólogo o un oncólogo.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o que se toman por la boca. En los pacientes con leucemia o con síndromes mielodisplásicos, quienes pudieran estar recibiendo quimioterapia intensiva, un  cirujano puede colocar un tubo de plástico semipermanente (dispositivo de acceso venoso) en una vena grande. El extremo del tubo se encuentra por debajo de la piel en la región del pecho. La facilidad de acceso a la sangre le permitirá a la enfermera inyectar la quimioterapia y otros medicamentos o extraer muestras de sangre sin dificultad.

Los medicamentos quimioterapéuticos entran al torrente sanguíneo y alcanzan la mayoría de las áreas corporales, por lo que este tratamiento es útil contra las enfermedades como el síndrome mielodisplásico que no están localizados en una parte del cuerpo. El propósito de la quimioterapia es eliminar las células madre anormales y permitir que se creen células normales nuevas.

Estos medicamentos pueden dañar también las células normales. Se debe prestar cuidadosa atención para evitar o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia. Éstos dependen del tipo y de la dosis de medicamentos utilizados y de la duración del tratamiento.

Algunos tejidos normales (el revestimiento de la boca y de los intestinos y los folículos del pelo) necesitan crecer rápidamente para reemplazar a las células que se desgastan. La quimioterapia puede afectar adversamente a estas células de rápido crecimiento. Por lo tanto, el paciente puede experimentar caída del cabello, úlceras en la boca, pérdida de apetito, náuseas y vómitos.

Sin embargo, estos efectos secundarios son temporales y desaparecen cuando finaliza el tratamiento. Su equipo de atención médica también puede sugerirle algunas maneras para disminuir los efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden suministrar otros medicamentos junto con la quimioterapia para prevenir o reducir la náusea y el vómito.

Además, la quimioterapia retrasa la producción de sangre.  Este problema usualmente empeora primero antes de que mejore. Esto puede resultar en la disminución de la resistencia a infecciones (debido a los bajos recuentos de glóbulos blancos), a que le salgan moretones o sangre con facilidad (debido a los bajos recuentos de plaquetas) y a que tenga cansancio (debido a los bajos recuentos de glóbulos rojos).

Los medicamentos de la quimioterapia también pueden dañar los órganos como los riñones, el hígado, los testículos, los ovarios, el cerebro, el corazón y los pulmones. Estos efectos secundarios son raros si se mantiene una cuidadosa observación. Si se producen efectos secundarios graves, es posible que se tenga que interrumpir la quimioterapia, al menos temporalmente. La observación cuidadosa y el ajuste de las dosis de los medicamentos son importantes porque algunos efectos secundarios en los órganos pueden ser permanentes.

Los esquemas de quimioterapia para los síndromes mielodisplásicos varían ampliamente según la situación médica de cada paciente. Algunos reciben dosis bajas de un medicamento o más de uno.

Se han realizado otros estudios para determinar si el tipo de quimioterapia intensiva administrada a los pacientes con leucemia mieloide aguda (AML, por sus siglas en inglés) puede ayudar a los pacientes con síndromes mielodisplásicos. Aunque algunos pacientes se beneficiaron, el resultado de la mayoría de las investigaciones fue que este tipo de quimioterapia no es eficaz contra los síndromes mielodisplásicos porque los efectos secundarios superan a los pocos beneficios que ofrece. La única excepción es los casos de síndromes mielodisplásicos que han avanzado a AML y se pueden tratar con quimioterapia intensiva. Aun en esta situación, se recomienda cierta precaución porque la leucemia mieloide aguda que se origina a partir de un síndrome mielodisplásico es menos sensible a la quimioterapia que los casos típicos de esta enfermedad. Las complicaciones de la quimioterapia pueden acelerar la muerte, particularmente en las personas de edad muy avanzada.

A veces, cuando los recuentos de glóbulos blancos son muy bajos durante el tratamiento, los pacientes pueden disminuir su riesgo de infección si evitan la exposición a bacterias, hongos o virus. Generalmente se recomienda que utilicen una mascarilla protectora cuando estén rodeados de mucha gente y en áreas en construcción. Durante este período, los pacientes deberán ser particularmente cuidadosos con el lavado de sus manos y evitar el consumo de frutas frescas crudas y otros alimentos que podrían ser portadores de gérmenes. Otra manera importante de proteger a los pacientes con niveles bajos de glóbulos blancos contra las infecciones es el tratamiento con antibióticos potentes. Éstos se pueden administrar antes de que aparezcan los signos de infección o ante el primer signo de que pudiera estarse originando una.

Mientras los niveles de plaquetas están bajos, el paciente puede recibir transfusiones de plaquetas como protección contra el sangrado. En forma similar, el cansancio causado por la disminución de los niveles de glóbulos rojos se trata con transfusiones de estas células.

Factores de crecimiento

Los factores de crecimiento hematopoyético son sustancias semejantes a las hormonas que estimulan a la médula ósea para que produzca células sanguíneas. Aunque el organismo produce naturalmente estas sustancias, los científicos han creado un método para fabricarlas en grandes cantidades. Esto le permite a los pacientes recibir estos factores en dosis mayores que las que podría producir su propio cuerpo.

Como la disminución de los niveles de células sanguíneas causa la mayoría de los síntomas en las personas con síndromes mielodisplásicos, el uso de los factores de crecimiento es muy llamativo. Se han investigado en los estudios varios factores de crecimiento en pacientes con síndromes mielodisplásicos, tales como el factor estimulante de las colonias de granulocitos (G-CSF o filgrastim) y los factores estimulantes de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF o sargramostim). Esas sustancias son útiles para algunos pacientes con síndromes mielodisplásicos cuyo problema principal es la disminución de los niveles de granulocitos y e infecciones frecuentes.

La eritropoyetina, un factor de crecimiento que promueve la producción de glóbulos rojos, puede ayudar a evitar las transfusiones de glóbulos rojos en algunos pacientes. Recientemente se encontró que la combinación de eritropoyetina con G-CSF mejora la respuesta del paciente a la eritropoyetina. Un medicamento llamado oprelvekin ((Neumega, interleukin-11, o IL-11) puede ser usado para estimular la producción de plaquetas después de la quimioterapia. También puede ser usado contra algunas otras enfermedades. En los estudios realizados hasta el momento, ha mostrado beneficio temporal en algunos pacientes de síndromes mielodisplásicos, pero para la mayoría de los pacientes no hace mucha diferencia en los recuentos de plaquetas.

Actualmente hay estudios en progreso para predecir qué pacientes se beneficiarían de los factores de crecimiento y determinar la mejor combinación de estos factores entre sí y con otros tratamientos como quimioterapia u hormonas. Los factores de crecimiento en general se administran por inyección subcutánea (por debajo de la piel). Las inyecciones subcutáneas las puede aplicar el profesional de la salud que atiende su caso o usted o sus familiares pueden aprender a hacerlo.

Los andrógenos u  hormonas  masculinas, pueden estimular la producción de células sanguíneas que haya disminuido a causa de ciertas enfermedades. Los andrógenos pueden ayudar a algunas personas pero la mayoría no obtiene mejoría. Si las opciones disponibles después del tratamiento no son apropiadas para el paciente, algunos médicos recomiendan intentar los andrógenos. Sin embargo, estas hormonas pueden tener efectos secundarios como problemas del hígado o calambres musculares. En las mujeres, los andrógenos pueden causar características masculinas, como aumento del vello facial y corporal y aumento de deseo sexual.
 
Inhibidores de la angiogénesis

Muchos cánceres parecen necesitar el desarrollo de vasos sanguíneos nuevos (angiogénesis) para apoyar su crecimiento.   Se ha encontrado que algunos inhibidores de la angiogénesis pueden disminuir el progreso de los síndromes mielodisplásicos en algunos pacientes.  Uno de éstos, la talidomida ha tenido algo de éxito como tratamiento contra los síndromes mielodisplásicos. Unos cuantos pacientes que han tomado este medicamento han podido evitar que les hagan transfusiones de sangre porque han recuperado la capacidad para producir glóbulos rojos. Otros tuvieron aumentos en sus recuentos de granulocitos y plaquetas. Sin embargo, muchas personas tienen problemas para tolerar el medicamento porque causa somnolencia, cansancio y estreñimiento. Debido a esto, se han estado desarrollando nuevos medicamentos parecidos a la talidomida que no causan los efectos secundarios de este medicamento.

Otros medicamentos que inhiben el crecimiento de los vasos sanguíneos han sido desarrollados.  Algunos de éstos no han sido eficaces.  Un medicamento, llamado bevacizumab, el cual se administra mediante inyección, ha ayudado a algunos pacientes.

Agentes de diferenciación

Los agentes de diferenciación hacen que los blastos de la médula ósea se conviertan en células sanguíneas maduras. Un medicamento llamado azacitidina ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos.  Este medicamento funciona al alterar el ADN de las células para que éstas se vuelvan más normales.  Debido a que el medicamento es realmente como un medicamento de quimioterapia, también puede disminuir los recuentos sanguíneos por lo que tiene que administrarse con mucho cuidado.

Trióxido arsénico es un medicamento que también causa que las células inmaduras se vuelvan más maduras. Éste ha dado buenos resultados en el tratamiento de algunos pacientes.  Se administra por vía intravenosa y causa pocos efectos secundarios, aunque en pocos casos puede causar problemas cardíacos.

Otros medicamentos tuvieron resultados muy prometedores en algunos estudios de las células de médula ósea cultivadas en placas de laboratorio. No obstante, su utilidad para los pacientes con síndromes mielodisplásicos es menos clara. Se están probando varios agentes de diferenciación en los estudios clínicos, incluidos los retinoides (sustancias químicas relacionadas con la vitamina A) y la vitamina D. El propósito de estos estudios es encontrar la mejor manera de combinar estos agentes entre sí o con otros tratamientos.

Otro medicamento que ha ayudado a algunos pacientes se llama ácido valproico.  El medicamento es normalmente usado para tratar pacientes con ataques epilépticos, pero se ha encontrado que tiene la capacidad de convertir células inmaduras en células maduras.  Se ha estado administrando solo y con otro medicamento llamado ácido transretinoíco total.

Terapia específicamente dirigida

En algunos pacientes con enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas, como leucemia mielomonocítica crónica, hay un gen anormal que causa el crecimiento y multiplicación de células.  Un medicamento llamado imatinib, el cual puede bloquear los productos de estos genes, ha dado buenos resultados en algunos pacientes.

Tratamiento de sostén

Para muchos pacientes con formas de síndromes mielodisplásicos como anemia refractaria (RA) y anemia refractaria con sideroblastos en anillo (RARS), así como para otros que tienen factores pronósticos favorables, el riesgo de progresión a leucemia aguda es bajo. El objetivo principal al tratar a estas personas es prevenir los síntomas y las complicaciones de los recuentos bajos de células sanguíneas. Por ejemplo, los niveles bajos de glóbulos rojos (anemia) pueden causar cansancio intenso. Los pacientes con síndromes mielodisplásicos  y anemia a menudo se benefician al recibir transfusiones de glóbulos rojos.

Aunque a algunas personas les preocupa que haya un leve riesgo de propagación de infecciones (hepatitis, AIDS, virus del Nilo occidental) a través de las transfusiones de sangre, esto es muy poco probable que ocurra, y las ventajas de las células transfundidas superan este riesgo.

Una de las complicaciones de las transfusiones de sangre es el exceso de hierro.  Esto puede ser un problema significativo que puede causar daño al hígado y al corazón de las personas que reciben muchas transfusiones durante años. Los pacientes con síndromes mielodisplásicos que posiblemente requerirán tratamiento prolongado con transfusiones pueden recibir deferoxamina (Desferal). Este medicamento es un agente quelante (una sustancia que se liga al metal para que el metal pierda su efecto tóxico) que ayuda a tratar y prevenir el exceso de hierro.  Se administra por vía intravenosa, y su desventaja es que tiene que administrarse lentamente. Se están desarrollando nuevos medicamentos quelantes que pueden ser administrados por boca, pero se desconoce si son tan eficaces como la deferoxamina.  Un medicamento, llamado deferiprona, ha sido usado con deferoxamina.  Los pacientes con síndromes mielodisplásicos con problemas de sangrado por la disminución de los niveles de plaquetas pueden beneficiarse con las transfusiones de plaquetas.

Los pacientes con niveles bajos de glóbulos blancos son muy susceptibles a las infecciones. Deben tener especial cuidado de evitar las cortadas o raspones y atenderlos sin demora. Deben informarle de inmediato a sus médicos acerca de cualquier signo de fiebre, neumonía (tos, dificultad para respirar) o infección urinaria (ardor al orinar). Si tuviera alguna infección o su médico sospechara que pudiera tener alguna, la tratará con antibióticos.
 
Trasplante de células madre (SCT, sus siglas en inglés)

En este tratamiento se destruye intencionalmente la médula ósea del paciente con altas dosis de quimioterapia y radioterapia corporal total. Las células anormales de la médula ósea son entonces reemplazadas con células madre nuevas productoras de sangre que sí funcionan. Existen dos tipos principales de trasplantes de células madre: el alogénico y el autólogo.

Para un trasplante alogénico de células madre se utilizan células madre productoras de sangre de un donante. El tipo celular básico del donante debe ser casi idéntico al del paciente. Por lo general, el donante es un hermano o una hermana, aunque con menor frecuencia pudiera ser un donante compatible que no tenga relación con el paciente. Las células madre alogénicas productoras de sangre se pueden obtener de múltiples muestras de la médula ósea.  En la práctica moderna, las células madre productoras de sangre son separadas y removidas de  la sangre periférica (circulante) mediante un método conocido como aféresis.  El trasplante alogénico de células madre es probablemente  el único tratamiento contra los síndromes mielodisplásicos y las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas que puede ser curativo. La mayoría de los médicos recomiendan que este tratamiento sólo se le administre a las personas menores de 50 años debido a sus graves efectos secundarios.

En un trasplante autólogo de células madre, las propias células madre del paciente se extraen de su médula ósea o del torrente sanguíneo. Este tipo de trasplante se utiliza para tratar algunos tipos de cáncer pero no se usa para pacientes con síndromes mielodisplásicos o las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas  porque no es posible obtener células madre normales de estos pacientes.
 
Las células madre que se obtienen de un donante son cuidadosamente congeladas y almacenadas. Si el paciente recibirá radiación antes del trasplante, un oncólogo especializado en radiación lo examinará. El oncólogo especializado en radioterapia tomará las medidas del paciente para construir escudos contra la radiación para proteger los pulmones, el corazón y los riñones durante las altas dosis de radioterapia. Luego, el paciente recibe altas dosis de quimioterapia y, por lo general, radioterapia. Esto destruye las células del síndrome mielodisplásico, pero también matará las células normales de la médula ósea.

Si usted se va a someter a un trasplante de células madre, lo admitirán a la unidad de trasplante de médula ósea el día antes de comenzar la quimioterapia y recibirá instrucciones de las enfermeras acerca del uso de batas estériles y la preparación de alimentos. También se comentarán otros aspectos de su hospitalización.

A la mañana siguiente, usted comienza con las altas dosis de quimioterapia, típicamente con ciclofosfamida o busulfan. Durante los tres días siguientes, usted recibirá, altas dosis de radiación corporal total dos veces por día. Luego, las células madre del donante compatible se le administran por una vena o en una vía de acceso venoso a manera de transfusión. Estas células viajarán por la sangre para sembrar la médula ósea con células sanas.

Si usted recibe células madre de un donante, recibirá medicamentos anti-rechazo (como prednisona o ciclosporina). Durante las 3 a 4 semanas siguientes usted recibirá tratamiento de sostén. Éste puede incluir nutrición intravenosa, antibióticos antibacterianos y antimicóticos, transfusiones de glóbulos rojos o de plaquetas y otros medicamentos, según sea necesario.

Las células madre del donante se asientan en su médula ósea y comienzan a multiplicarse. Por lo general, después de 14 a 21 días de haberlas infundido comienzan a producir glóbulos blancos. Esto es seguido de la formación de plaquetas y, varias semanas después, de la producción de glóbulos rojos.

Usted permanecerá en aislamiento protector hasta que su recuento de glóbulos blancos sea mayor de 500. Generalmente podrá abandonar el hospital cuando sus niveles de glóbulos blancos sean aproximadamente 1,000.  Usted será examinado posteriormente en la consulta externa casi diariamente durante varias semanas.

Los pacientes típicamente deben realizar visitas regulares a la clínica de consulta externa de trasplante de médula ósea durante unos 6 meses, al cabo de los cuales su atención es continuada por el oncólogo. En este punto, sólo regresan a la clínica de transplante de médula ósea para su examen anual.

Centros de cáncer para el trasplante de células madre:  el trasplante de células madre de la médula ósea o de la sangre periférica es un tratamiento bastante complejo que requiere especialización. Si sus médicos opinan que usted pudiera beneficiarse con el trasplante, el mejor lugar para hacerlo es en un centro de cáncer reconocido nacionalmente. Es en estos centros donde se encuentra el personal con experiencia en el procedimiento y en el manejo del período de recuperación.

Asuntos acerca del seguro médico: el trasplante de médula ósea es muy costoso ($200,000 o más) y requiere una hospitalización prolongada.  Debido a que es reconocido como un tratamiento contra los síndromes mielodisplásicos, las compañías de seguros deben pagar por el  procedimiento.

Efectos secundarios: los efectos secundarios de un trasplante de células madre se dividen en general en tempranos y a largo plazo. Las complicaciones y los efectos secundarios tempranos son los mismos que los observados en cualquier otro tipo de quimioterapia en altas dosis. Son causados por el daño a la médula ósea y a otros tejidos corporales de crecimiento rápido.

Las complicaciones y efectos secundarios que pueden persistir por largo tiempo o que no se producen hasta años después del trasplante incluyen:

  • Daño a los pulmones, por la radiación, lo cual resulta en dificultad respiratoria, aunque esto ocurre raramente
  • Enfermedad de injerto contra huésped, en los transplantes alogénicos (de donantes). Sucede porque las células del sistema inmunológico del donante atacan los tejidos de la piel, el hígado, el tracto gastrointestinal, la boca y otros órganos del paciente. El injerto (células trasplantadas) está "rechazando" a su nuevo cuerpo. Los síntomas incluyen debilidad, cansancio, sequedad bucal, erupciones, infecciones y dolor muscular.
  • El daño a los ovarios causa esterilidad y menopausia abrupta, usualmente con síntomas como sofocos repentinos de calor y pérdida de los períodos menstruales.
  • El daño a la glándula tiroides puede producir problemas con el metabolismo. Cataratas (daño del cristalino del ojo) que puede afectar la visión. Daño a las articulaciones llamado necrosis aséptica. Aunque este efecto secundario es muy raro, cuando es grave puede ser necesario reemplazar parte del hueso y de la articulación.

Actualmente el alotrasplante de células madre es el único tratamiento que puede curar a algunos pacientes con síndromes mielodisplásicos o con  enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas. Alrededor de una tercera parte de las personas afectadas que se someten al alotrasplante de células madre se pueden curar. Sin embargo, entre una cuarta parte y una tercera parte puede morir por las complicaciones de este tratamiento. Sus probabilidades de cura son mayores si usted es joven y su síndrome mielodisplásico no ha comenzado a convertirse en leucemia.

Actualmente, la mayoría de los médicos sólo considera el transplante de células madre para los pacientes con síndromes mielodisplásicos  menores de 50 años de edad que se encuentran en buen estado de salud general. Algunos establecen el límite de edad a los 40 años. Los pacientes mayores y menos saludables tienen menos probabilidades de sobrevivir los graves efectos secundarios y complicaciones del trasplante de células madre. En este grupo, se considera que los riesgos superan los beneficios. Además, los médicos recomiendan esperar hasta que los síndromes mielodisplásicos o las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas alcancen una etapa más avanzada.

Recientemente, se comenzó a hacer un nuevo tipo de trasplante, llamado  transplante no mieloablativo de células madre (mini-trasplante). Éste también usa un donante (alogenéico), pero es diferente al procedimiento convencional ya que usa bajas dosis de quimioterapia y/o radiación.  Funciona porque las bajas dosis de radiación/quimioterapia son justamente suficientes para permitir que el trasplante se adhiera, crezca y reemplace la médula ósea anormal.  Los efectos secundarios, particularmente la enfermedad de injerto contra huésped, siguen siendo un problema mayor con este método de bajas dosis.

Estudios clínicos

El propósito de los estudios clínicos: El estudio de tratamientos prometedores nuevos o experimentales en pacientes se conoce como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente.  Se ha encontrado con frecuencia que los tratamientos utilizados en los estudios clínicos producen beneficios reales. Los investigadores llevan a cabo estudios de tratamientos nuevos para contestar las siguientes preguntas:
 
  • ¿Es beneficioso este tratamiento?
  • ¿Cómo funciona este nuevo tipo de tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que los otros tratamientos que ya están disponibles?
  • ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
  • ¿Son mayores o menores los efectos secundarios que los del tratamiento convencional?
  • ¿Compensan los beneficios los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?

Tipos de estudios clínicos: Los estudios clínicos se llevan a cabo en tres fases en las que se estudia un tratamiento antes de que sea elegible para la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA).

Estudios clínicos de fase I: El propósito de un estudio de  fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y determinar qué cantidad de éste se puede administrar con seguridad. El equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer observa cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos. El tratamiento se ha probado muy bien en estudios de laboratorio y con animales, pero los efectos secundarios en los pacientes no se conocen del todo. Los médicos que dirigen el estudio comenzarán administrándoles bajas dosis del medicamento a los primeros pacientes y aumentarán la dosis en los grupos subsiguientes hasta que surjan los efectos secundarios. Aunque los médicos esperan poder ayudar a los pacientes, el propósito real de un estudio en la fase I es probar la seguridad del medicamento.

Estudios clínicos de fase II: Estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Se le administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves (establecidos en el estudio en la fase I) y se les observa muy de cerca para ver si tiene algún efecto en el cáncer. El equipo de profesionales de la salud que atiende su cáncer también estudiará si hay efectos secundarios.

Estudios clínicos  de fase III: En estos estudios de fase III participa una gran cantidad de pacientes, a menudo cientos de ellos. Un grupo (el grupo de referencia) recibe el tratamiento convencional (el más aceptado). El otro grupo recibe el nuevo tratamiento. A todos los pacientes que participan en un estudio de fase III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy graves o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que los demás.

Si usted está participando en un estudio clínico, usted tendrá un equipo de expertos que cuidarán de usted y vigilarán su progreso muy cuidadosamente. El estudio está diseñado especialmente para prestarle atención de cerca a usted.

No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser permanentes o incluso amenazar la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que  los tratamientos convencionales también podrían  causar efectos secundarios. Usted pudiera decidir inscribirse en un estudio clínico después de considerar muchos factores.

Decisión para participar en un estudio clínico: La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Sus médicos y enfermeras le explicarán los detalles del estudio y le proveerán un formulario que deberá leer y firmar para expresar su deseo de participar. Este proceso se conoce como consentimiento válido. Aun después de haber firmado el formulario y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene total libertad para abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no impedirá que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

Para más información sobre los estudios clínicos, haga todas las preguntas necesarias al equipo de profesionales que atiende su cáncer. Entre las preguntas que debe hacer se encuentran:


  • ¿Hay un estudio clínico para el cual sea yo elegible?
  • ¿Cuál es el propósito del estudio?
  • ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
  • ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
  • ¿Sabré qué tratamiento recibiré?
  • ¿Qué es probable que pase en mi caso con, o sin, este nuevo tratamiento?
  • ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y desventajas?
  • ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden controlarse los efectos secundarios?
  • ¿Tendré que permanecer en el hospital? Si es así, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
  • ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis alguna parte del tratamiento?
  • Si resultara perjudicado a consecuencia de la investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
  • ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye el estudio?
  • ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de cáncer?


La Sociedad Americana del Cáncer ha creado un centro de información sobre estudios clínicos que le ayudará a encontrar un estudio apropiado.  Para más información visite nuestro sitio en Internet (www.cancer.org) o llame al 1-800-227-2345. De acuerdo con la información que usted provea sobre su tipo de cáncer, etapa y tratamientos previos, nuestro servicio recopilará una lista de los estudios clínicos compatibles con sus necesidades médicas. Para ubicar el centro de cáncer más conveniente para usted, el servicio también puede tomar en cuenta en donde usted vive y si está dispuesto a viajar.

Usted puede recibir una lista de los estudios clínicos vigentes al llamar gratis al Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o al visitar la página en Internet del NCI para pacientes (http://www.cancer.gov/clinical_trials/).


Métodos complementarios y alternativos

Las terapias complementarias y alternativas son un grupo de prácticas, sistemas y productos de cuidado de salud que no son parte del tratamiento médico usual.  Estas terapias pueden incluir productos tales como vitaminas, hierbas, o suplementos dietéticos, o procedimientos como acupuntura, masaje, y una gran cantidad de otros tipos de tratamiento.  Existe mucho interés hoy día en los tratamientos complementarios y alternativos contra el cáncer.  Muchos de estos tratamientos están siendo estudiados para determinar si realmente benefician a las personas con cáncer.

Es posible que sus familiares, amigos y otras personas le hablen sobre los diferentes tratamientos que pudieran ofrecerse como una manera de tratar el cáncer o que le pudieran ayudar a sentirse mejor.  En ciertas situaciones, algunos de estos tratamientos no causan ningún daño, mientras que   otros han demostrado que sí causan daño al paciente.  El beneficio de la mayoría de estos tratamientos no ha sido comprobado.

La Sociedad Americana del Cáncer define medicina o métodos complementarios como aquellos que se usan junto con el cuidado médico convencional.  Si estos tratamientos son administrados cuidadosamente, pudieran contribuir a su bienestar y comodidad.

Las medicinas alternativas son definidas como aquellas que se usan en lugar del cuidado médico regular.  Algunas de éstas  han sido probadas  no ser útiles o que incluso causan daños, pero siguen siendo promocionadas como "curas".  Si usted opta por usar estas medicinas, las mismas pudieran reducir su probabilidad de combatir el cáncer al retrazar, reemplazar o intervenir con el tratamiento regular contra el cáncer.

Antes de cambiar su tratamiento o agregar cualquiera de estos métodos, hable francamente con su médico o enfermera.  Algunos métodos pueden ser usados con seguridad junto con el tratamiento médico convencional.  Otros, sin embargo, pueden interferir con el tratamiento convencional o causar graves efectos secundarios.  Por esta razón, es importante hablar con su médico.   Para más información sobre terapias complementarias y alternas específicas usadas contra el cáncer, llame a nuestra línea telefónica gratuita o visite nuestra página en Internet.

Enfoque general para el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos

El trasplante de células madre en general se considera la única opción curativa para los pacientes con síndromes mielodisplásicos o enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas, particularmente pacientes jóvenes,  cuando se puede encontrar un donante que tenga células madre compatibles,  sea o no pariente.  Para los pacientes de mayor edad, el método de bajas dosis puede ser usado.  En cualquiera de los dos casos, parece ser mejor esperar hasta que la enfermedad sea avanzada antes de realizar un trasplante de células madre.

Debido a que esta enfermedad ocurre más a menudo en pacientes de edad avanzada, quienes también pudieran tener otros problemas de salud, el transplante de células madre tal vez no sea una opción en ellos.  Ya que no existe una opción curativa, el objetivo es aliviar los síntomas y evitar las complicaciones y efectos secundarios del tratamiento. Los tratamientos que pueden aliviar o prevenir los síntomas de los síndromes mielodisplásicos incluyen las transfusiones, los factores de crecimiento de células sanguíneas y posiblemente las hormonas. 

Aunque  la quimioterapia ha sido parcialmente exitosa en el tratamiento contra los síndromes mielodisplásicos, un medicamento  llamado azacitidina ha mostrado beneficios a algunos pacientes.  El medicamento se administra por inyección debajo de la piel durante siete días consecutivos cada mes.  El principal efecto secundario es una disminución en el recuento de células sanguíneas que se presenta cuando se administra la mayoría de los medicamentos de quimioterapia.  Si el medicamento es útil, estos recuentos se recuperaran a los niveles antes de que se comenzara la quimioterapia.


Otro beneficio mayor en los pacientes que reciben azacitidina consiste en una mejor calidad de vida.  En particular, ellos presentan menos cansancio y pueden funcionar con mayor normalidad. Finalmente, es posible que el medicamento pueda aumentar el período de vida, aunque esto no se ha confirmado.

Como se indicó anteriormente, otros medicamentos también han ayudado a algunos pacientes.  Pudiera valer la pena participar de un estudio clínico o recibir estos agentes fuera de un estudio clínico, si no hay alguno  disponible.

Es muy importante el cuidado médico general y tomar medidas para prevenir y tratar las infecciones. Los pacientes   deben considerar la posibilidad de participar en estudios clínicos de nuevos tratamientos.

¿Qué debe preguntar usted a su médico acerca de los síndromes mielodisplásicos?

Es importante mantener una comunicación franca, abierta y honesta con su médico acerca de su enfermedad. Su médico y el resto del equipo de profesionales de la salud a cargo de su caso desean aclarar todas sus dudas. Por ejemplo, considere estas preguntas:

  • ¿Qué tipo de síndrome mielodisplásico tengo?
  • ¿Cuál es la puntuación de mi pronóstico?
  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
  • ¿Qué tratamiento recomiendan ustedes, en caso de ser necesario, y por qué?
  • ¿Qué efectos secundarios tienen los tratamientos que me recomiendan?
  • ¿Qué puedo hacer para ayudar a reducir los efectos secundarios que podría padecer por el tratamiento?
  • ¿Cuál es mi pronóstico de supervivencia?

¿Qué sucede después del tratamiento de los síndromes mielodisplásicos?

Los exámenes de seguimiento frecuentes son necesarios después de finalizado el tratamiento del síndrome mielodisplásico. Estas visitas de seguimiento son muy importantes. El hematólogo o el oncólogo continuará observando la aparición de signos de infección o de progresión a leucemia, así como los efectos secundarios inmediatos y tardíos del tratamiento. Es importante que usted le informe de inmediato al médico sobre la aparición de cualquier síntoma nuevo.  Las visitas de seguimiento incluyen un examen físico detallado, radiografías cuando sea necesario y estudios de laboratorio con muestras de sangre o de médula ósea.

Otro beneficio del seguimiento es que le brinda  la oportunidad de discutir las dudas y preocupaciones que pudieran surgir durante y después de su recuperación.

¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del síndrome mielodisplásico?

Genética del síndrome mielodisplásico: En muchos centros de investigación del cáncer se están estudiando las causas, el diagnóstico y el tratamiento del síndrome mielodisplásico. Los científicos están avanzando en el conocimiento de los cambios en el ADN de una persona que pueden hacer que las células normales de la médula ósea se transformen en células mielodisplásicas.

Estas células pueden crecer con demasiada rapidez, vivir demasiado tiempo o no madurar hacia los tipos de células que pueden participar en el funcionamiento normal de la médula ósea y del sistema circulatorio. A medida que vaya surgiendo más información, se podrá utilizar para desarrollar la terapia génica. Este método reemplaza el ADN anormal de las células cancerosas con ADN normal con el fin de restaurar el control normal del crecimiento celular.

Quimioterapia: Actualmente se están realizando estudios para encontrar la combinación más eficaz de medicamentos de quimioterapia y evitar los efectos secundarios innecesarios. Continuamente se están creando y probando nuevos medicamentos. Se están realizando estudios para determinar si los pacientes con ciertos factores pronósticos desfavorables se beneficiarán con una quimioterapia más intensiva. Los nuevos medicamentos en investigación incluyen el 5-Aza 2-deoxicitidina (DAC), la briostatina, el topotecán, el etopósido y la idarrubicina.   Otros medicamentos que se han estado estudiando incluyen la talidomida y medicamentos parecidos a la talidomida.

Inmunosupresión: otro método que los investigadores están empleando es el bloqueo de los sistemas inmunes de los pacientes.  Cierta evidencia indica que en algunos pacientes, una reacción anormal de sus sistemas inmunes está causando los síndromes mielodisplásicos o las enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas.
Agentes de diferenciación:  también se están investigando en estudios clínicos los nuevos medicamentos en esta categoría, como el trióxido arsénico y diferentes tipos de retinoides. 

Inhibidores de la angiogénesis:  ésta es un área de rápida expansión.  A medida que nuevos medicamentos estén disponibles, ellos serán probados en pacientes con síndromes mielodisplásicos o enfermedades mieloproliferativas/mielodisplásicas.

Trasplante de células madre: Los científicos continúan refinando este procedimiento para aumentar su eficacia, reducir las complicaciones y determinar qué pacientes pueden ser ayudados con este tratamiento.


Última revisión: 24-Jun.-2005
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